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08 de Mayo de 2003

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CIPRIANO GÓMEZ LARA, EMÉRITO

La Escuela me permitió formarme como profesor universitario y lo pregono con orgullo en cualquier ocasión.

El rector Juan Ramón de la Fuente encabezó la ceremonia de investidura de profesores e investigadores eméritos 2002 y 2003 de la UNAM, quienes ejemplifican “el espíritu universitario que conjunta el trabajo, talento, producción intelectual y disciplina.” Mereció el galardón 2003, Cipriano Gómez Lara, de Derecho.

Quizá al acostarse, mi Maestro recreó sus “Recuerdos que deben conservarse”, que me compartió para mis “Evocaciones de un universitario”. Van:

En abril de 1957 recibí llamada de mi maestro Francisco Vázquez, a cuyo lado realicé mi pasantía.

- Ahora recién egresado de Italia, ¿querrías irte a Sonora? Buscan jóvenes profesores para su Escuela de Derecho -. Sin pensarlo me atrajo la idea. Me entrevisté con Dn. Roberto Mantilla Molina, director de nuestra Facultad a la salida de su clase de noche.

- ¿Qué quieres? -, me preguntó brusco y fatigado por la jornada de trabajo. Le expliqué mi interés por Sonora. Le entregué mi currículum, lo recibió con displicencia, poniéndolo en el último cajón. Se me quedó viendo con mirada difusa y afirmó sin piedad:

- Debo decirte que solicitan candidatos que sean profesores -.  Le expliqué que no se me había dicho y me despedí apenado. Al salir oí que me decía, de consolación:

- ¡ A ver qué sucede! -.

Semanas después, Dn. Óscar Morineau, de Caborca, me preguntó telefónicamente, en tono paternal:

- ¿Qué pasó hijo, todavía quieres irte a Sonora? -. Le contesté que sí, con desconcierto. Me pidió ir a su despacho, me presentó al Lic. Luis Encinas Johnson, rector de la Unison, con quien me bastó platicar pocos minutos para tener plena identificación y un profundo entendimiento.

El 31 de mayo volé a Hermosillo. Don Luis me sometía a la prueba de ver si soportaba el verano sonorense. Lo soporté y resistí otros seis, habiendo tenido una feliz y muy fructífera estancia, que se prolongó por casi siete años. Encinas, para quien sobran elogios, reclutó  buen número de académicos jóvenes y entusiastas, no sólo para Derecho: El Ing. Arturo Delgado, director de Ingeniería, y Astrónomo Fernando López - cerebro brillante fugado a los EU y que jamás recuperamos -. Poco después llegaron David Magaña Robledo y Carlos Arellano García.

En septiembre de 1957 se iniciaron cursos. La primera generación llegaba al quinto año y fui su profesor de Filosofía del Derecho. Impartí Derecho Procesal Civil I y Economía política.

Para los jóvenes y recién llegados maestros, las cosas no fueron miel sobre hojuelas. Existía un grupo sólido de abogados maduros que con esfuerzo inicial habían logrado el arranque de la Escuela. Algunos nos aceptaron o toleraron. Otros fueron francamente hostiles y hasta agresivos.

La Escuela me permitió formarme como profesor universitario y pregono con orgullo en cualquier ocasión, ese timbre de origen.

Encinas me encargó la organización del Departamento Escolar. Ahí también vencí obstáculos.

“La vida corre tan rápidamente, que aquellos recuerdos de hace cuatro décadas, nos hacen ver lo efímero y volátil de la existencia. Gracias a Sonora, a su Universidad y a todas esas personas, que hicieron nuestra estancia feliz e imperecedera, y por habernos dado, a mi esposa y a mí, a la primera de nuestras tres hijas, Carina Xóchitl, nacida en Hermosillo en enero de 1961”.

Con razón dijo De la Fuente. “Todos podrían pertenecer, con toda dignidad, a cualquiera de las mejores universidades del mundo, pero han elegido precisamente a la nuestra (...) como el camino fructífero por el cual han transitado la mayor parte de sus vidas, (...) ésta es su casa y es también su destino”.

20 de Septiembre de 2002

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ACADEMIA Y POLÍTICA

Héctor Rodríguez Espinoza

Podría presumir que a raíz del artículo anterior “¿Por qué escritor”? se me “congestionó el correo electrónico” con expresiones críticas, pero exageraría. Pero es el texto que más y mejores juicios críticos y favorables me ha generado, en una comunidad lectora sonorense parca, también, para extrovertir sus pensamientos y sentimientos.

Mi aprecio a Alejandro Villacervera, a los literatos Rafael Furlong y Eve Gil; a los Mtros. Mario Arias, Raúl Nevárez, María Luisa Valdez, Ana Isabel López Bojórquez; a los Lics. Benjamín Hill, Rigoberto García Soto, César Rubio García, Rómulo Félix Gastélum, Juan de Dios Gastélum, Romelia Ruiz Cázares, Alberto Torres Valenzuela, Máximo Reynoso Othón, Alfredo De Alvarado y José de J. Navarrete; y a la Prof. Camila Rentería y hermanas, entre otros. Me animan y lo valoro en su dimensión. Puedo dejar ahí el tópico, pero debo agotarlo. Soy consciente de mis limitaciones y del adagio “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”. Por eso le pregunté a Mario Arias: “¿De veras, no pequé de autoelogio”? Quiero y debo ser mi mejor crítico. Además, el tema lo debato y enriquezco en mis reuniones de academia y con mis discípulos. Los maestros siempre resultamos haciendo todo, consciente o inconscientemente, en función de nuestros alumnos. La inquietud sobre la ausencia del hábito de la lectura y su sucedáneo, el de la escritura, la tenemos la gran mayoría de las autoridades y maestros de educación superior. Recibimos bachilleres no muy bien forjados, pues los planteles preparatorios los reciben con escasa cultura, pues la educación secundaria no colma los deseables índices de excelencia, ya que a su vez recibe egresados de una educación básica compactada a unas cuantas horas diarias de clase, niños quienes, en sus hogares, no conviven con sus padres o éstos están alucinados en los “talk” y “reality shows” y otra basura... Esto en la población escolar, porque la que no asiste es otro rezago y bombillos de tiempo que explotan, con frecuencia, manifestados en niños de y en la calle, pandillas de “cholos” armados, drogadictos, ladrones, violadores y homicidas, víctimas/victimarios de un sistema educativo nacional, escolar y extraescolar, que debe ampliar y profundizar sus objetivos y metas cuantitativas y cualitativas. A colegas docentes mi colaboración les motivó reavivar el falso debate -como lo calificó Jesús Reyes Heroles- sobre las fuerzas y debilidades de las universidades públicas y privadas. Es cierto que, como lo sostiene el jurista sonorense Agustín Pérez Carrillo, es mejor aquella Universidad en la que más y mejor se investiga. Pero como conocedor de las entrañas de ambas instituciones, abogo por un ecumenismo académico, en el cual haya un diálogo basado en el respeto y colaboración recíproca, pues ambas contamos con una filosofía, misión y visión para formar a jóvenes que buscan darle sentido valioso a su vida y son, no sólo la esperanza de su familia, sino de la misma Patria. En ambas los académicos necesitamos las cuatro patas de la mesa de la productividad y excelencia: Libertad, respeto, confianza y “tiempo libre” (no para el ocio, sino para insertarnos en la moderna versatilidad del proceso enseñanza-aprendizaje). Para decirlo con Kant: Actuar “por deber”, no sólo “conforme al deber”. O si se prefiere, con Mario de la Cueva: Actuar por amor al estímulo, no sólo por temor a la pena, filosofía educativa verdadera, sin duda. Con otros discutí la conveniencia/inconveniencia de la relación entre la academia y la política. La segunda tendría poco qué ganar y la primera mucho qué perder, se dice. Un ejemplo lo constituye la agrupación política Cruzada Democrática Republicana, brazo político del Consejo Nacional de posgraduados en Derecho A.C., que suscribió convenio con Convergencia por la Democracia para que éste le otorgue candidaturas para las elecciones siguientes. Se trata de que aquellos académicos, con vocación política, pasen de la tranquila y gratificante labor docente y especulativa, a las enzoquetadas y envenenadas trincheras de la política “a la mexicana”, donde toda simulación, diatriba, desfiguro, envidia, intriga y traición tienen su asiento. Se apuntan el experimentado Jaime Miguel Moreno Garavilla y los maestros eméritos Raúl Carrancá y Rivas e Ignacio Burgoa, entre otros. Les digo que habría cuatro categorías: a). El académico-académico, quien – como Eduardo García Maýnez – nació para transcurrir su filosofía y vida enteras en el aula y el cubículo y legarnos obras únicas. Sería un crimen sacarlos de ahí; b). El académico-político, aquél que cultiva y combina, meritoriamente, ambas disciplinas y en las dos deja su huella: José Vasconcelos, el Maestro de América y candidato presidencial ¿despojado? del triunfo; c). El político-académico, quien imparte, con más o menos seriedad, una materia y tiene algún roce con las aulas. Conocemos muchos; y d). El político-político, quien desde que se recibió de la Universidad no ha vuelto – ni desea volver, para nada – a los libros y avances de su ciencia. Grilla y más grilla hasta dormido. Son los más y ¡quienes nos gobiernan! Los días que corren nos ofrecen una fenomenología política electoral que nos recuerdan al juicio que los sonorenses le merecíamos al ex presidente Díaz Ordaz: “son muy trabajadores e industriosos, pero enloquecen cada periodo electoral”. Mujeres y hombres de vida productiva que, normal y cotidianamente, contribuyen al crecimiento y desarrollo armonioso de su ciudad y de su Estado, ahora infectados con el virus de la ambición y codicia desmedidas por el poder, despilfarrando recursos dignos de mejores causas y dividiendo familias, partidos y a la sociedad. No los culpo. Sólo así podrían ganar, pues fue el pésimo ejemplo que, en su adelantado tiempo pusieron, en sus estilos, Cuauhtémoc Cárdenas y Vicente Fox. A propósito de academia: Hoy viernes y mañana sábado, 9.30 hrs., en la Universidad de la CFE, celebraremos, como Academia Nacional del Derecho de la Seguridad Social, Capítulo Sonora, el cambio de mesa directiva, entrega la estafeta su presidente fundador y decano de los profesores de Derecho del Trabajo del Noroeste, Lic. Miguel Ríos Aguilera, y la recibe el economista Mtro. Ciro Montalvo. Es un interesante y heterogéneo gremio profesional único en su género, ya que lo formamos abogados, economistas y médicos, en torno a una disciplina que es prioritaria en la justicia social mexicana. La enfermedad financiera terminal del IMSS, Issste, Isssteson y homólogas en las entidades federativas, en lo relativo a fondos de pensiones y jubilaciones – boquete ¡más grande que el del Fobaproa! -, que nos han alertado los medios, debe ser acometida desde ayer, mediante reformas legislativas consensadas con sindicatos y con medidas administrativas audaces y agresivas de los ejecutivos.

13 de Julio de 2001

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DIGNIDAD DE LA ABOGACÍA

Héctor Rodríguez Espinoza

"Además de tus servicios remunerados, has un lugar de honor para el servicio social". Carlos Arellano García.

Ayer se celebró el Día del Abogado. Semanas antes, el titular de la SEP, biólogo Reyes Tamez, en foro México y su nuevo gobierno, dijo que Derecho y Contaduría estarán fuera del sistema de becas, generan "desempleo, subempleo y falta de reconocimiento social" y alta matrícula, cada una concentra 11% de licenciaturas, "el más alto del mundo":

EU tiene 4%. El gasto que representa un alumno es mil dólares/año, de los más elevados: En AL es de 211 dólares. Se busca mejorar la distribución de la matrícula. Sólo apoyarán ingenierías, sistemas computacionales o artes y habría 150 mil becas, de 800 pesos c/u, para sus estudiantes, sin importar promedio. "Queremos orientarla a las necesidades de desarrollo". El Norte del país requiere 10 mil profesionales en ingeniería electrónica o sistemas computacionales, técnicos o profesionales, pero no hay matriculados en sus universidades. Se busca descentralizar decisiones, los estados determinarán las carreras que requieren, en sus Consejos de Planeación de la Educación Superior. Su reorientación se dará en el bachillerato. Para ingresar a este nivel se reducirán las opciones de escuelas a dos o tres, mayor número confunde. (Agregó que las dificultades del sistema son salarios, la rotación y calidad de maestros y directivos: "Llegan sin diplomados sobre operación financiera y cómo optimizar recursos". Creará el Instituto Nacional de Evaluación, desde a un individuo o materia, hasta el sistema en su conjunto y se establecerá una clase, en 3° de secundaria, para prevenir la corrupción y el crimen).

Reacción: Cadenas internéticas: a). "Sr. Secretario: Miles de abogados litigantes, procuradores e impartidores de justicia, consultores, legisladores, funcionarios y académicos, no estamos desempleados ni subempleados, y el reconocimiento social es notorio. ¿No lo tienen nuestros ministros de la Corte? ¿Ni los diputados y senadores abogados? ¿Los que enseñamos, no somos admirados por los alumnos? ¿Quiénes elaboraron leyes base de nuestro estado? Hace 200 años un zapoteco estudió Derecho; pobre, no hablaba español, pero estudió nuestras leyes y años después encabezó, desde la máxima magistratura, sus reformas que nos permitieron entrar al Estado de Derecho. Qué bueno que Juárez no nació en esta época, le habrían negado apoyo por querer estudiar esas leyes, cuya evolución transformó al país. No niego que México necesita los profesionistas que usted demanda, pero según nuestra Carta Magna: 'Todo individuo tiene derecho a recibir educación' y 'A ninguna persona podrá impedirse que se dedique a la profesión, industria, comercio o trabajo que le acomode, siendo lícitos'. ¿No son las suyas un ataque a las garantías de quienes quieren dedicarse al Derecho? ¿Ni una forma de denigrarla por una supuesta 'falta de reconocimiento social'?". b). "Dr. Reyes T.: Vive usted inopia aberrante al no darse cuenta que esta profesión es la responsable de que el sistema jurídico (al que pertenecen las leyes electorales) haya posibilitado que usted y el grupo gobernante lograran el poder; si esta profesión careciera de reconocimiento social, la sociedad no habría votado con la confianza que lo hizo y se actualizaría el concepto que, como candidato, vertió el presidente Fox, respecto del tribunal electoral, de que hicieron 'una marranada'. Ese tribunal resolvió casos como Tabasco, Jalisco y Yucatán, y la sociedad ha respetado sus resoluciones porque reconoce que su labor es digna de obediencia. Me preocupa imaginar que su intención se comparta con la intolerancia de otros miembros del gabinete, porque inhibir esta profesión es fascismo, en donde los únicos que piensan y tienen la razón son los que ejercen el poder. Lic. Heraclio Bonilla, Presidente de Profesionales Oaxaqueños, A.C.".

Motivos no le faltan al Secretario. Desde nuestra ascendencia humanista greco latina, transplantada a la entonces Nueva España por los misioneros jesuitas, el gusto, más por el aprendizaje del Derecho que por su versátil ejercicio, permeó las universidades públicas y privadas. Cuando es vocación, debe ser siempre bienvenida. Pero los que la ejercemos debemos reivindicar su dignidad, no bastan desgarres de togas. No más avocados a prostituir la justicia, causa de la jurisfobia de muchos.

Andrés Lira, presidente de El Colegio de México, abogó por la formación humanística de los jóvenes, preocupado por el "bajísimo" interés que se presta en las políticas públicas hacia el humanismo, el Derecho y la tendencia de crear una sociedad vinculada a los mercados, que creen que lo único útil "es lo que satisface las necesidades materiales". Mucho menos debe, el Secretario Tamez, inhibir el humanismo jurídico de los bachilleres que han sido llamados para él, en aras de una forzada y manipulada pseudovocación técnica, ofreciéndoles la beca/zanahoria de su futura infelicidad profesional.

REVOLUCIÓN Y CONSTITUCIÓN MEXICANA.

            En un medio cultural mexicano crónicamente pobre, tan alejado del hábito de la lectura y reacio a la educación universitaria continua, adquiere relevancia y orgullo compartido el reconocimiento que al nivel nacional, por un Ensayo sobre "La Constitución mexicana de 1917", le fue conferido en días pasados, por el Congreso de la Unión, al Notario sonorense  Juan Antonio Ruibal Corella.

            Cuando el sentido actual de  la revolución mexicana - ausente ya del discurso político, gubernamental y partidista -  ha pasado a ser pieza del museo de la nación, Juan Antonio recoge la frescura de su génesis, sucesos, personajes y desenlace, hasta su desemboque en la Carta Magna de Querétaro.

            Cuando la Norma jurídica suprema y - sobre todo - la de su plena vigencia, en términos de su cumplimiento   por los ciudadanos y su aplicación por las autoridades, está en el tapete del debate nacional, Ruibal Corella redescubre su pátina histórica y rescata su brillo filosófico, reconocido por Juristas de la época de su promulgación y de hoy.

            No es éste el espacio para glosar el Ensayo triunfador, tan cultivado por especialistas mexicanos y extranjeros. Pero es apreciable un triple mérito: la ponderación de la evolución reformadora mexicana, en los artículos 27 y 130; la crítica a la interpretación y abuso que se le ha dado a la facultad reglamentaria del Presidente de la República, en mengua  de la función natural que le compete al Poder legislativo; y - el más original y valiente, para mi gusto - la defensa de la permanencia de la Ley suprema, contra una corriente no menos seria y respetable de Constitucionalistas del PRD, hoy  en ascenso, que proponen su derogación y la promulgación de una nueva.

            Ciertamente que las leyes, por sí mismas, no resuelven los grandes problemas de las naciones. Son los hombres quienes juramentamos, ejemplar y solemnemente, aplicarlas desde el Poder público - órganos administrativos, legislativos y judiciales - ; y los ciudadanos, obligados a cumplirlas, quienes somos los responsables, al final de cuentas,  de su funcionalidad en nuestra vida cotidiana.

            Pero si una de las garantías para el disfrute de un régimen de libertades fundamentales y de justicia social, es que la conducta de gobernantes y gobernados  se apegue a las normas jurídicas, éstas deben ser producto de un contrato social depurado entre ambos. Deben ser, también, de claridad, justicia y equidad tales que, acatándolas convencidos, cada uno contribuyamos al desarrollo de nuestra personalidad individual  en el ámbito social.

            Coincido con el distinguido Ensayista hermosillense en el imperativo de la incolumidad de nuestra Constitución política. Quizá no tanto por  que la ofrenda y costo de sangre, sudor y lágrimas del millón de víctimas que nos la legaron; y por que  sus indudables virtudes para decirnos "la forma de ser y estar" como Estado moderno  en el concierto internacional (que no otra cosa es una Constitución), deban erigirse en una camisa de fuerza legal de una sola vez y para siempre. Coincido - más que nada - por que son muchas todavía las reservas inéditas que tiene que darnos la Epístola de Querétaro - tanto en su apartado de garantías individuales y Derechos Humanos,  como en su parte de organización de Poderes y competencias -, para sepultarla, como si nada,  en los depósitos muertos de las bibliotecas y en al baúl de las ilusiones marchitas prematuramente, sin haberla comprendido y cumplido a cabalidad.

              La constitución que más urge cambiar, es la constitución mental de cada mexicano, la estructura educativa de nuestra conducta y la estructura moral de nuestra conciencia. Mientras carezcamos de un Código de honor personal, que sea fruto de un sistema educativo que cumpla - por cierto - con la letra y espíritu del Art. 3°, ninguna Constitución política, por perfecta y poética que imaginar podamos, remediará los graves y ancestrales males que padecieron generaciones enteras de compatriotas; y que arrastran, todavía, los grupos más vulnerables,  más de la mitad de la población nacional, a escasos 13 años del estallido de la primera revolución social de éste siglo.

            Si hubo en 1810  una revolución para trozar las oprobiosas cadenas de la colonia española; si hubo en 1910 una segunda revolución para derrotar la dictadura y darnos educación; que haya, ahora, una revolución educativa para evitar otra revolución armada. Esta es la paradoja.

            La que debe cancelarse, pues -  ésta sí para siempre -, es la revolución armada, como vía posible, pero no deseable, para reformar las zonas enfermas del gobierno y derogar la Constitución. Tal es la abigarrada voz popular del 6 de julio.

            Ese es el principal blasón - entendido sin cursilería alguna - de los símbolos patrios, bandera e himno nacionales, Campana de Dolores y concretamente la Constitución mexicana: ser, su respeto y cumplimiento,  el  único camino no violento; esto es: educado, culto y  civilizado, para arribar a la libertad, a la democracia y a la justicia social.

El 67 SONORENSE Y DEL 68 MEXICANO. El cómodo síndrome de los cincuenta  años de edad

Siempre he meditado el hecho de mi involuntaria ausencia de los llamados movimientos del 67 sonorense y del 68 mexicano. Mi carácter de recién egresado ya de la Escuela de Derecho de la Universidad; mi residencia y práctica profesional en Cd. Obregón, población distante del epicentro hermosillense y de la capital de la República, respectivamente; una agenda cargada de citas con los Actuarios y los fatales plazos y términos judiciales con las consecuentes exigencias y responsabilidades frente a los clientes del Despacho, por otra; y sumado a todo esto el deber estresante y perentorio de presentar el examen profesional,  originaron empeños diversos y el verme privado de la oportunidad de involucrarme ideológica y políticamente en tan importantes eventos  para el Estado y el país.

             Tal ausencia no implicó, sin embargo,  indiferencia total, mucho menos falta de identificación con sus causas, ni con la  indignación, intenciones y búsqueda de respuestas y logros progresistas.

            Por supuesto que cada uno de tales sucesos amerita su propio análisis cronológico y hasta ideológico. No es el propósito de éste texto. En todo caso, siento una especie de factura pendiente de pago, pero que quizá he abonado a lo largo de mi trayectoria social.

            Sea lo que fuere, del movimiento de 1967 conocí pedazos de su desarrollo en mis visitas de fin de semana a Hermosillo y desde luego a la Universidad, en las que invariablemente acompañé a mi hermano Luis (qepd),  quien estuvo muy involucrado, desde las infanterías, en acciones atrevidas, insensatas  y hasta peligrosas. La imposición de un precandidato del PRI distinto o contrario al de las preferencias del grupo de alumnos comprometidos con otro u otros precandidatos del mismo Partido; y la represión de su posición antiimposicionista, hizo crecer un movimiento a extremos innecesarios.

            Del explosivo 1968 me enteraba por las mediatizadas  prensa y televisión nacionales. Pero sin perjuicio de su distancia geográfica, fueron más fuertes las angustias y los trámites del próximo examen recepcional. Conozco, sin embargo, la esencia, proceso, desenlaces y exégesis a posteriori del 2 de octubre capitalino. Particularmente lo escrito por expertos en el suceso, que trascendió a su entorno social e internacional, en búsqueda - éste sí - de la democratización del país.

             De los protagonistas de ambos movimientos, desde el Partido postulante y el poder público unos; y como  grupos contestatarios otros, he observado su conducta y congruencia o autenticidad o incongruencia y falsedad en los tiempos siguientes, sus premios y castigos. Por lo pronto - y valorando en sus particulares dimensiones a Ismael Mercado Andrews y Jorge Ontiveros Almada -,  no encuentro a ninguna Elena Poniatowska, Valentín Campa o Heberto Castillo sonorenses, por ejemplo. De ello concluyo mi personal  posición y juicio.

            Particularmente en el 67 sonorense ví y observé a los miles de jóvenes rebeldes un tanto “lights”.  Sobre todo a sus líderes, la mayoría - de un promedio de 20 años de edad - que presumo limpios e idealistas, obtuvieron la admiración, simpatía y apoyo de la comunidad y de sectores definidos de la prensa escrita, ante un sistema político ciertamente insensible a la insatisfacción de las demandas de iniciar la modernización de sus métodos de selección de candidatos a puestos de elección popular.

            Todos ellos frisan hoy - como yo -,  el medio siglo de vida. Son padres y madres de familia, profesionistas, con carrera en el gobierno o instituciones de educación superior, en la iniciativa privada o en ejercicio liberal de sus profesiones, ocupaciones y oficios. Nos conocemos muy bien.

            Con sus honrosas excepciones, consciente o inconscientemente, son, están, actúan, hablan, escriben, se visten, tienen puestos, contratos,  casas, autos y viajes, quizá corruptelas o complicidades, como los de los de la gran burguesía del sur, aquella  que tan ferozmente combatían en panfletos, mítines y marchas. Y no precisamente por que los grandes problemas del Estado y del país se hayan resuelto. Antes al contrario.

La seguridad pública amenazada y la  violación de los Derechos Humanos persiste, por eso la Comunidad Económica Europea se niega a nuestra pretensión de un Tratado comercial. La seguridad económica sigue medida con la vara del ominoso salario mínimo. La seguridad social  desmantelándose, vía Afores de la banca privada. Y la seguridad y la soberanía nacional sujetas a Juicios y a absurdas  y unilaterales certificaciones de  la prensa, Congreso y Cortes de justicia de Estados Unidos.

O si se prefiere expresarlo en otro giro, ahí están: los rezagos y  los fracasos gubernamentales en los ámbitos de la injusta distribución de la riqueza socialmente generada - particularmente para los 50 millones de neopobres y miserables - y en el de la microeconomía nacional en general y su consecuente endeudamiento externo; las resistencias a la democratización de las formas de acceder a los Poderes Ejecutivos, Legislativos, Judiciales  y Ayuntamientos; y los procedimientos de procuración e impartición de justicia judicial contra la impunidad de los asesinatos políticos y la delincuencia organizada por parte de la Procuraduría General de la República y la Secretaría de la Defensa Nacional. Todo ello es, apenas, la punta de un iceberg. Y éste, o se desnuda, con el fin de destruirlo para que no quede piedra sobre piedra ; o podría sumergir a nuestra nación y convertirla en una especie de atlántida política. Triste destino para un pueblo que ha pagado su cuota de sangre protagonizando tres traumáticas revoluciones sociales y transitado bajo siete poéticas Constituciones políticas.

 Dicho en pocas palabras, el tiempo ha curado los males de los rebeldes de hace 30 años. Quizá padecen el síndrome - que realmente padecemos todos -, al que se refirió el poeta mexicano José Emilio Pacheco:

Un grupo de amigos

de la  juventud se reúnen.

Uno de ellos musita: 

Hemos llegado a ser  aquello

 que tanto combatimos

 cuando teníamos  20 años de edad.”

¿Qué enseñanza nos arroja esta  subjetiva lectura? No pretendo substituirme a la inteligencia de los lectores. Que cada quien recupere la memoria,  recoja las lecciones y las aplique en sus especiales circunstancias.

¿Qué propongo? Muy poco. La loza del pesimismo realista es muy pesada. Hoy nos gobiernan - dándonos, agravadamente,  más de lo mismo - los jóvenes que tenían 20 años a fines de los sesenta, obsesivos de poder y dinero, ese “excremento del diablo”, como lo llamó Giovani Papini. Los gobernantes de la siguiente Generación están terminando su educación superior. Pero si el activismo estudiantil de hoy - que no se manifiesta ostensiblemente - será el conformismo del año 2038 (cuando fastuosamente se recuerde y celebre el primer centenario de la expropiación petrolera), sólo deseo que para ese incierto entonces, ya en el invierno de nuestras existencias, con el alzheimer encima, tengamos cara y autoridad moral ante el reclamo de nuestros hijos y nietos y - sobre todo - ante el inapelable juicio de la historia, para justificar o explicar, al menos, las condiciones de la  patria que les heredemos. La patria,  cuyo amor es la idea fuerza del Artículo tercero constitucional, que - y este es el fondo de todas las cosas - no hemos tenido la capacidad o decisión de enseñar a cabalidad.

Pero trasmitamos algo de optimismo. Lo encuentro en las palabras (1964) del más grande Jurista mexicano de éste siglo,  Mario de la Cueva:

...La historia es inexorable y no se ha detenido nunca. En la marcha de los siglos, los hombres, los pueblos y la humanidad han encontrado siempre los caminos para superar las crisis. ...En un mundo en crisis como el nuestro, la misión de los juristas se agiganta y se ennoblece ; ...en un mundo así, el primero de los senderos que nos señaló el destino, en la escuela y en la vida, es la creación  de un orden justo. Los juristas de este medio siglo ya no pueden ni deben dejarse arrebatar la historia, ni ser espectadores del futuro, ni concretarse a ejecutar lo que otros creen. Sin duda, su misión es obra de titanes, pero es hermoso vivir en un tiempo que plantea a sus hombres grandes temas : es preciso que sepan elevarse a la altura de su tarea ; volver a ser, como los Jurisprudentes de Roma, la conciencia jurídica del pueblo y la fuente de la creación del Derecho social del porvenir, señalar las bases del nuevo Derecho Internacional y de la Seguridad social ; ser el faro que conduzca los pasos del gobernante en la realización del bien común y el consejero de toda acción noble y generosa en las relaciones entre los hombres. ...”

¿SABES DÓNDE ESTÁN TUS PADRES?

Interrogante en la familia moderna.

        Tema eterno, al menos a partir de la civilización cristiana oriental y occidental - inédito fenómeno que ha durado dos siglos -, el de la familia  inquieta a todas las religiones, Escuelas Eticas  y Ciencias sociales.

        Nunca he sido partidario de las generalizaciones, pero de cierta manera son un recurso y mal necesario para realizar algún análisis social:

        La fortuna de contar con una familia integrada, les significa a sus integrantes una vida más o menos plena de valores y de sentido, que se manifiesta en las actitudes y actividades cotidianas, sea cual fuere la edad y el ambiente en que nos  desenvolvemos.

        Por el contrario, el infortunio de carecer de una familia con las mínimas condiciones mencionadas, debilita moralmente a sus integrantes y los arroja al mundo sin las armas de confianza y carácter idóneas para convivir positivamente.

        Ministros de las Iglesias, Funcionarios y académicos de la conducta humana de Universidades, Funcionarios de los gobiernos, candidatos de Partidos políticos, editorialistas de medios de comunicación, en fin todos - sin excepción - quienes asumimos la vida con  seriedad, nos ocupamos de ese pequeño - y a la vez gigante - núcleo de la sociedad y del Estado, fuente de tantas dichas o venero de tantas desgracias para millones de seres que,  por miles de  años, hemos habitado ésta aldea global.

        Pero con la convocatoria para estudiar la compleja temática de la familia,  pasa algo parecido que con las reuniones escolares de padres y con las llamadas a misa: sólo les hacen caso las mujeres.     " Es cosa de viejas", pareciera que musitamos - con no poca y torpe despección - los varones.

        En tratándose de la familia, sin embargo, tal desprecio del sexo varonil, cuando menos ha privado a las discusiones, de la lógica y ética masculinas, sine qua non para un análisis, síntesis  y evaluación productivas, en términos de proponer soluciones radicales y sustentables.     

        Es decepcionante la apatía que las nuevas generaciones de alumnos universitarios - incluso de Derecho y Psicología - manifiestan hacia el  Derecho familiar. La excelente experiencia pedagógica de la Especialidad en Derecho y Psicología de la familia, la disfrutamos una docena de románticos, 90% de mujeres. El reciente Congreso Nacional de Familia, coauspiciado por las Universidades de Sonora y del Noroeste, el Colegio de Bachilleres y el Gobierno del Estado, fue medianamente exitoso, gracias a la presencia de la mayoría de mujeres (con el natural riesgo de convertir a estos Foros en tribunas de  explicables posturas feministas, sanas unas, dogmáticas otras que, más que favorecer al diálogo de los sexos, nos incomunican y encierran en monólogos  recíprocamente recriminantes, ociosos y estériles.)

        Las crisis económicas cíclicas de fin de sexenio - que realmente padecemos desde la atonía de 1979 -, limitan la anteriormente suficiente aportación económica del hombre; obligan a la mujer y a los hijos al sacrificio de la  doble jornada, con más ingresos económicos pero con altos costos espirituales; estresan a las parejas y contagian a los hijos quienes, a su vez, reproducirán y heredarán el modelo - mecánico, competitivo y rendidor -, para bien o para mal, a sus descendientes, que serán los padres del primer tercio del siglo venidero, y así agravada y sucesivamente.

                Joya preciada de la corona de la sociedad civilizada, la familia mexicana está, así,  entre el fuego cruzado de gérmenes íntimos incubados en su seno mismo y factores del exterior. Su mezcla es explosiva, disolvente y desencadenante de la fenomenología esbozada.

        Que las familias de clase media de hoy ya no son las mismas de hace apenas treinta años, nos lo demuestra el hecho de que la pregunta ya no se les hace a los padres - como en aquella película de Marga López -: ¿ sabes dónde están nuestros hijos?. Ahora se la formulamos a los hijos: ¿ sabes dónde están tus padres?

        Si la familia católica occidental, siempre solidaria con las viudas, huérfanos, ancianos,  enfermos, discapacitados y niños, está desapareciendo paulatinamente - imitando extralógicamente al frío paradigma de la familia norteamericana, por aquí tan envidiada -,  pero sin terminar de emerger otro núcleo sanguíneo o político a cambio, malo es el panorama.

                Ojalá estemos a tiempo para desactivar estos focos rojos. Sus diabólicos rayos alumbran  escenarios con parejas inmaduras y divorciadas, niños de y en la calle, menores infractores y criminales precoces, delincuencia común y organizada sin freno, corrupción y asesinatos desde las más altas esferas públicas y  violación sistemática e impune de Derechos Humanos.

         La ausencia de una familia o una mala familia, se  combate desde dentro de ella, con buenos y ejemplares seres humanos, con una buena familia, con buenos Maestros, con una buena sociedad, con buenos medios de comunicación social, con  un buen gobierno. Con buenos ejemplos, pues.

        Sea lo que fuere, pensándolo desde una hombría de bien: ¡la familia es demasiado importante,  para dejarle toda la carga sólo a las mujeres!

LA LECTURA, CRUZADA NACIONAL NECESARIA

        - ¿Qué pasa con los alumnos, ...? ¡No saben o no quieren leer! -, me confesó, con un dejo de depresión, un distinguido abogado y catedrático, al grado de estar a punto de desistir de impartir su Materia que, con tanta ilusión, había solicitado enseñar y compartir sus experiencias forenses, con abogados ya en ciernes.

        Plenamente convencido del crudo señalamiento de falta de hábito de la lectura por la enorme mayoría de la minoría de nuestros niños y jóvenes con el privilegio de asistir a la escuela, es difícil  justificar ésta trascendente realidad, tan propia de las naciones subdesarrolladas.

        Más que una anécdota, es un fenómeno generalizado que tiene hondas causas culturales, y es aplicable a ciencias exactas y a las sociales. Por una parte estamos ante el fracaso - en éste punto, al menos - del sistema educativo de México y de latinoamérica que, en casi dos siglos de independencia política de España, no ha sembrado, en todos los alumnos, la semilla del placer de leer y la conciencia de sus potencialidades en el desarrollo individual y colectivo. Por otra parte, cuando oscila el promedio educativo nacional entre tercero y quinto grado de educación primaria (cuya calidad constituye otra grave cuestión),desde los cincuenta irrumpió, en los hogares, la televisión y - no  lejos - el mal cine, con su cautivante y edulcorado facilismo, hedonismo, agresividad, vulgaridad, vicios, violencia y muerte; de ficción o de realidad, pero vicios, violencia y muerte, al fin y al cabo.

       Costosas bibliotecas familiares, escolares y universitarias, convertidas en depósitos muertos de una inexplorada y ociosa riqueza enciclopédica.

        Preguntemos a cualquier Maestro de todo nivel y la opinión no deberá disentir de lo anterior. Hagámoslo con padres de familia y tampoco deberá ser distinta.

        La mayoría de los alumnos agudizan su natural instinto para obedecer ciegamente la única "ley" que no deberíamos cumplir: la del menor esfuerzo.

        Las autoridades y docentes de educación media superior hacia arriba sostienen, con no poca razón, que el problema viene desde la educación primaria. Los profesores de banquillo - tan apreciables y tan económicamente incomprendidos en las últimas dos décadas -,reviran que son el jardín de niños,  el hogar, sus padres  y la televisión, quienes sofocan y abortan la natural inteligencia de los niños; que el hogar y la caja idiota constituyen otra tela de Penélope, que era tejida de día, pero destejida de noche; o la piedra de Sísifo,  que era ascendida de día, pero rodada de noche.

         La consecuente ubicación de nuestro país, en el concierto de naciones lectoras y en el ámbito educativo y cultural en general, es para sonrojarse: apenas medio libro por habitante al año (frente a Cuba, con nueve libros). En éste contexto y rubro, se considera que después de Haití, somos uno de los  países más incultos del mundo.

        El panorama es sombrío, pues la disminución de los mínimos de bienestar de la familia mexicana, es una pesada y secular loza. El 6% de analfabetismo absoluto y otro porcentaje importante de analfabetismo funcional, no se ha desterrado. El desempleo abierto cunde. Los expendios proliferan y el alcoholismo asombra temprano su hedor. Los centavos diarios del nuevo programa PROGRESA - ese concepto tan porfirista - para las familias, no garantizan mayor consumo de alimentos del cuerpo y menos del espíritu, como los libros. Y la ignorancia,  la educación formal e informal para la violencia, y la corrupción y el saqueo impune de la riqueza pública y privada se combinan en un fatal, desanimante y antipedagógico coctel de degradación y criminalidad moral, social y política.

        Quemada la pólvora del daño a la salud del condón; y la del formato del Informe presidencial,  en los infiernitos de la picaresca y de la tragicomedia nacional - entre otras preocupaciones políticas, mientras otros países desarrollados navegan en Marte y otras galaxias -, concluyamos ¡por el amor de Dios!  la interrumpida reforma educativa, científica, tecnológica y cultural mexicana, concebida desde principios de siglo.

        Un buen reinicio es una gran cruzada nacional - en Estados, Municipios y comunidades - de padres y Maestros para inculcar, en un ambiente de estimulantes relaciones familiares y laborales,  el hábito de la lectura, del estudio y la perseverancia por dignificar nuestra vida. Si adolecen de dudas y miedos, un buen libro es la respuesta. Lectura de historietas, de folletos, de revistas, de periódicos, de libros - de texto y de recreativa consulta - y de enciclopedias,  para ser libres.

         Así lo fue, es y será, por siempre, en la clásica Grecia  y en los demás pueblos que se precian de su civilización.

        En los estantes nos esperan los grandes Maestros y otros autores que han dedicado su vida y aportado sus frutos escritos, para transformar valiosamente la realidad circundante.

        La mejor Universidad, es una buena biblioteca.

EL PLACER DE LEER.

De Carl Sagan a Jorge Luis Borges

Héctor Rodríguez Espinoza

- ¡¡Qué te pasa, papá!!, ¡¿¿No ves que estoy de vacaciones??!-, reclaman no pocos de nuestros hijos, ante nuestra tímida invitación a que disfruten el ocio de verano, con buenas lecturas.

¿Cómo convencerlos? Invoco dos espíritus y sus argumentos, que comparto:

CARL SAGAN

“El 99% del tiempo de existencia de humanos en la Tierra, no había nadie que supiera leer ni escribir. Todavía no se había hecho el gran invento. Aparte de la experiencia de primera mano, casi todo lo que sabíamos se transmitía de manera oral. Como el juego infantil del ‘teléfono’, durante ..centenares de generaciones, la información se iba distorsionando lentamente y acababa perdida.

"Los libros lo cambiaron todo. Los libros, que se pueden comprar a bajo coste, nos permiten preguntarnos por el pasado con gran precisión, aprovechar la sabiduría de nuestra especie, entender el punto de vista de otros, y no solo de los que están en el poder; contemplar  con los mejores maestros,  los conocimientos dolorosamente extraídos de la naturaleza por las mentes más grandes que jamás existieron, en todo el planeta y a lo largo de toda nuestra historia. Permiten que gente que murió hace tiempo, hable dentro de nuestras cabezas. ..nos pueden acompañar a todas partes. .. son pacientes cuando nos cuesta entenderlos, nos permiten repasar las partes difíciles tantas veces como queramos y nunca critican nuestros errores. ..son la clave para entender el mundo y participar en una sociedad democrática....”

“Si uno crece en una casa donde hay libros, donde alguien le lee, donde padres, hermanos, .. leen por placer, es natural que aprenda a leer. Si no hay nadie cerca que disfrute leyendo, ¿dónde está la prueba de que vale la pena?  Si la calidad de la educación que uno tiene a su alcance es inadecuada, si a uno le enseñan a memorizar al pie de la letra y no a pensar, si el contenido de lo que se nos da para leer viene de una cultura casi ajena, la alfabetización puede ser un cambio lleno de obstáculos. ..

“Tiranos y autócratas han entendido siempre que el alfabetismo, el conocimiento, los libros y los periódicos son un peligro en potencia. Pueden inculcar ideas independientes e incluso de rebelión en las cabezas de sus súbditos. El gobernador real británico de la Colonia de Virginia escribió en 1671:' Agradezco a Dios que no haya escuelas liberales ni imprenta; y espero que no los tengamos durante los próximos cien años; porque el conocimiento ha traído la desobediencia, la herejía y las sectas al mundo, y la imprenta los ha divulgado y ha difamado al mejor gobierno. ¡Que Dios nos proteja de ambos!' "

JORGE LUIS BORGES

"De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro, los demás son extensiones de su cuerpo. ... es una extensión de la memoria, de la imaginación.

"En 'César y Cleopatra' de Shaw, cuando se habla de la biblioteca de Alejandría, se dice que es la memoria de la humanidad. Eso es el libro y es algo más también, la imaginación. Porque ¿qué es nuestro pasado, sino una serie de sueños? ¿Qué diferencia  puede haber entre recordar sueños y recordar el pasado? Esa es la función que realiza el libro. ...

"Montaigne dedica uno de sus ensayos al libro. .. hay una frase memorable: ' No hago nada sin alegría'. .. apunta a que el concepto de lectura obligatoria es un concepto falso. Dice que si él encuentra un pasaje difícil en un libro, lo deja; porque  ve en la lectura una forma de felicidad.

"Emerson dice que una biblioteca es una especie de gabinete mágico. En él están encantados los mejores espíritus de la humanidad, pero esperan nuestra palabra para salir de su mudez. ..Tenemos que abrir el libro, entonces ellos despiertan. ..podemos contar con la compañía de los mejores hombres que la humanidad ha producido, pero que no los buscamos, preferimos leer comentarios, críticas y no vamos a lo que ellos dicen. ..coincide con Montaigne en el hecho de que debemos leer únicamente lo que nos agrada; que un libro tiene que ser una forma de felicidad. Le debemos tanto a las letras. Yo he tratado más de releer que de leer; pero creo que releer es más importante que leer, salvo que para releer se necesita haber leído.

"Yo tengo el culto del libro/ Yo sigo jugando a no ser ciego/ Yo sigo comprando y llenando mi casa de libros / Se habla de la desaparición del libro;/ yo creo que es imposible./ "

¿Habremos convencido a nuestros infantes?

FINALMENTE

No es tanto su culpa y responsabilidad. La educación temprana mexicana será exitosa y eficaz, en la medida en que todos los padres y maestros sembremos, en nuestros niños, la semilla del pacer liberador de la lectura.


HAY DE BARBARIE A BARBARIE

Héctor Rodríguez Espinoza

“Donde termina el guiso y empieza a comerse la carne asada, comienza la barbarie.”

José Vasconcelos, 1925.

De cuando en cuando se nos aparece el fantasma de nuestro pasado bárbaro, en tratándose -por ejemplo- del no resuelto conflicto bronco-guacho, un tanto peptonizado al paso de los siglos, y simbolizado en la frase mítica de José Vasconcelos, atribuida a Sonora.

Es en esta primera mitad del siglo XXI, que nos arroja sus primeras luces y sombras, cuando un segmento de la inteligencia humanista regional dedica su vocación e interés por desentrañar nuestra abigarrada y especialísima identidad civilizatoria, tan lejos de la cultura mesoamericana y tan cerca de la binacional árido americana.

Además de los antecedentes de sobra conocidos -recreados en los Simposios de Historia del Estado-, la herida  sociocultural norte-sur se resiste a cicatrizar, cuando son decisiones -insensatas o premeditadas- de funcionarios públicos y líderes partidistas del centro de la República, las que provocan, por citar sólo ejemplos, la fractura de Partidos políticos; el endoso, al pueblo, de la quiebra del sistema financiero nacional; los atropellos de agentes de la PGR; la angustia de las familias del noroeste que se niegan a perder sus legítimos ahorros; y las que reclaman su derecho a legalizar su automóvil, como instrumento de trabajo y mínimo satisfactor familiar.

Nuestra cultura, diferente -no contraria- a la del resto del país, tiene complejas fuentes, que hunde sus raíces en los albores del siglo XVI. Pero una cosa sí es cierta: existe un hilo conductor que muchos testimonios históricos nos han legado, que tienen un común denominador. En obvio de espacio, refresco algunos y juzgue usted:

El soldado español Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, uno de los primeros blancos que recorrió tierras árido americanas en 1535, en su clásico “Naufragios” describió al noroeste como “... un país tan alejado y en medio de poblaciones tan bárbaras, ...”

El jesuita Andrés Pérez de Rivas, que con Tomás Basilio entró por primera vez al Yaqui desde 1617, llamó a su libro “Triunfos de nuestra santa fe entre gentes las más bárbaras y fieras del nuevo orbe”.

El intelectual de la irrepetible generación de la Reforma, Ignacio Ramírez, “El nigromante”, a su paso por la costa del pacífico en Guaymas, Hermosillo y Ures -de 1864 a 1866-, en una de sus “Cartas a Fidel” (Guillermo Prieto), observando “ a las más elegantes muchachas paseándose por los rincones y corrales, mientras destrozan a estirones una correa de tasajo (carne seca)”,  juzgó “la decadencia de las comunidades del golfo de California” y, ante “la frugalidad y la falta de poesía,” se lamentó: “¡Pobre golfo, sin mesa y sin lira!”

El periodista, narrador y autor dramático Federico Gamboa, ya en 1923, desde la Capital de la República nos reclamó que Sonora nunca palpitó con el resto de la sufrida nación mexicana, “es el Estado más alejado de nosotros.”

Y José Vasconcelos, en 1925, escribió la frase publicada en un artículo en El Universal y en su libro autobiográfico “La tormenta” que,  cual  mito, recorre los pasillos de la cultura artística sonorense: “Donde termina el guiso y empieza a comerse la carne asada, comienza la barbarie.”

Cierto: accedimos a la primera imprenta hasta 1831; a la primera biblioteca pública hasta 1898; y a la primera Universidad hasta mediados del siglo pasado, 350 años después que el privilegiado centro de la República.

Pero los defectos no constituyen un gentilicio sino, en todo caso, fruto de la triste condición humana.

Volviendo a las referidas decisiones legislativas, políticas y judiciales del centro del país, de consecuencias muy costosas para el bienestar nacional, ¿quiénes son, realmente, los bárbaros?

Ahora, si nuestra "barbarie" -además del blindaje de nuestro desértico y extremoso clima de verano y gusto gastronómico- es resistir a disposiciones que violentan las libertades fundamentales de los ciudadanos contribuyentes y agreden la dignidad y derecho al desarrollo de grupos vulnerables de pobres y miserables de la nación, sigamos siendo, por siempre, los "bárbaros del norte".

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 http://www.elministerio.org.mx/blog/2012/02/vasconcelos-presidencia-1929/

VIOLENCIA MEDIATICA, CRIMINALIDAD ESCOLAR.

Toda generalización es, no sólo incorrecta, sino injusta. Los medios y la opinión pública juzgamos el todo por una de sus partes. Me refiero al  premeditado y lamentable crimen de un prestador de servicio social (¿?) del Colegio de Bachilleres, de 17 años, en contra de otro joven de esa misma edad, en una Escuela Secundaria de la ciudad.

La cultura de la "noticia" como morbo, implica no referirse a los quizá 39,999 bachilleres que cumplen, con mayor o menor esfuerzo, su tarea escolar y que no han cometido ese precoz delito, sino a uno, al excepcional victimario, el que alzó la momentánea cresta de la ola de alarma e indignación, por la inseguridad pública en los planteles escolares.

       Releo, gloso y comparto reflexiones propositivas de un experto en Educación, Víctor Hugo Bolaños: Aunque ya los sociólogos de los veinte, los filósofos y los educadores como John Dewey, a partir del naturalismo educativo de Rousseau, precisaron la relación del medio ambiente con la educación del individuo, entre la gente común e intelectuales se entendía por educación solamente la del hogar, relacionada con la buena conducta o 'buenas maneras' y la que se recibía en una institución diseñada para transmitir la herencia cultural de una generación  a otra.

La presencia de los medios de comunicación cada vez más amplia, impulsó un giro al concepto de educación; los expertos desarrollaron las tesis de la educación permanente,  en la que participa el medio ambiente, la sociedad en su conjunto y, en sus relaciones interpersonales, sus agencias e instituciones. La escuela sistematiza y dirige, en estrecha vinculación con los valores culturales históricos. Pero se facilita que los medios eludan su contribución en la formación de la personalidad de las nuevas generaciones, con base en una educación que se base en los resultados del progreso científico, siendo democrática, nacional y para la mejor convivencia humana.

Cine, radio y televisión, en sus diversas modalidades de reproducción, continuarán realizando una obra altamente destructiva de desnacionalización, antidemocracia, incitación al vicio, inducción a la violencia y amedrentamiento, por el terror que lleva al borde de la paranoia, catastrofismo noticioso, inducción a excesos sexuales y otros, que resultan una campaña encauzada a incrustar un cuadro generalizado de antivalores en la conciencia de la población.

             La prensa conserva, en su enfoque informativo, mayor dignidad y respeto a las normas fundamentales de convivencia (El Imparcial sería un ejemplo), aunque no faltan revistas y páginas rojas, encauzadas a explotar el morbo y pornografía sexual y lo que algunos, en lenguaje metafórico, llaman pornografía política e intelectual, que nos tienen en constante tensión y al borde de la esquizofrenia, en la cual es imposible lograr lo que el Artículo Tercero propone: una personalidad integral sana, en la que se desarrollen, armónicamente, todas las potencialidades del ser humano.

Disco, compactdisc, videojuegos, videocassettes, televisión, radio y en cierta medida escritos - incluso la insultante codicia económica y política de algunos precandidatos a la Presidencia -, destrozan y degeneran, en el hogar, la obra formativa que, con tanto cuidado, realizan la familia y la escuela, esta última baluarte donde se acogen, protegen y divulgan los auténticos valores.

Se entabla una lucha desigual: la radio y la televisión, el reproductor de sonidos, están dentro de la casa siempre, en los lugares públicos, mientras la familia - como subproducto de la crisis -, está fuera del hogar o asumiendo tareas que le impiden atenuar el golpeteo de los medios.

La escuela es un remanso intelectual, pero el tiempo que el niño y el joven pasan en ella no es mayor de 30 horas a la semana - en periodos lectivos -. El demás tiempo está sometido a un torrente de mensajes. Se estima que un niño norteamericano medio, como los recientes asesinos (The monsters next door, what made them do it?, Time, may 3 1999),  - modelo al que cada vez más se aproxima el infante mexicano - ve, en televisión, un promedio de 150 escenas violentas por día. Sin contar el cine - The matrix, The rage y Payback, por citar las de la actual y carísima cartelera  -, que nos arroja mensajes que el niño imita y asume en su conducta cotidiana de (de)formación hacia la edad adulta.

No es posible continuar este perverso desdoblamento de personalidad en el hombre y en la sociedad. En el Estado de Derecho, los Medios, de suyo, tienen el fin de conducirnos a la Democracia, entendida como el mejoramiento económico, social y cultural. Su reglamentación es el único camino para reencauzarlos  hacia el reencuentro con los valores históricos universales, en bien de los mexicanos del siglo XXI.

La  educación y la cultura de nuestros niños, por constituir la base de la identidad con los valores y derechos de la patria, es - dicho sin hipérbole - un asunto de seguridad nacional.


UNIVERSIDAD NACIONAL

Historia, presente y futuro.

La fundación de la Real y Pontificia Universidad de México - primera en América -, en 1542, fue lo mejor que le pudo suceder a la entonces Nueva España; fue la mejor de las decisiones que pudo haber tomado la Corona española, para sembrar la semilla de la civilización y cultura del medievo europeo, por ese entonces en pleno auge, en las luces y sombras de su política de expansión colonial. Ciertamente que ello tuvo el altísimo costo de 7 millones de indígenas y de la cultura mesoamericana, una de las más avanzadas en las ciencias y artes de la época.

Después se establecieron los Colegios de las Ordenes religiosas - Dominicos, Franciscanos y Jesuitas -, últimos estos que, tardíamente - en Sonora, por ejemplo, ¡hasta 1942! - educaron el carácter religioso, moral, educativo y productivo del noroeste de México y suroeste de EU.

Los casi cinco siglos transcurridos desde entonces han sido, en mucho, la diferencia entre el crecimiento económico y el subdesarrollo social de nuestra nación y el infradesarrollo total que aún padecen no pocos países de Asia y Africa, cuyas evidencias más dramáticas son el Timor oriental y Ruanda.

Si los índices de desarrollo en términos de mínimos de bienestar social - expectativas de vida, salud, educación, empleo, vivienda y libertades civiles y políticas - alcanzan a la mitad de nuestra población ( 95 millones), gracias a los gobiernos militares y civiles que, formados por profesionistas universitarios, han dirigido nuestros destinos, vale preguntarnos: ¿Qué hubiera sido de nuestra nación, sin los gobernantes egresados de la Universidad Nacional, a cuya imagen y semejanza nacieron, en este siglo, las Universidades e Instituciones de Educación superior, públicas y privadas, en las que estudiamos quienes constituimos el privilegiado 1% de la población nacional?

Pero el destino de la Universidad Nacional está atado (originalmente para bien y ahora para mal) a su apellido -Nacional- y a su ubicación geográfica -el Distrito Federal-. En efecto, al ser nacional, se hizo acreedora de un gran torrente anual de recursos económicos que justificaron todo un espacio, la Ciudad Universitaria, construida por el Presidente Lic. Miguel Alemán Valdés, primer universitario en ese mandato constitucional. Y al estar situada en esa metrópoli que, todavía hasta los 50,  era la envidiable región más transparente del aire - pero hoy cada vez menos segura y habitable -, en un régimen con definición federal pero vocación centralista, es también un apetitoso botín político para los gobiernos, Partidos y grupos políticos. Sus autoridades y Maestros van y vienen a funciones públicas - y qué bien que así sea, en muchos casos - y los alumnos son siempre votantes necesarios y futuros gobernantes y líderes de opinión en hogares, barrios, oficinas y en todos los espacios sociales el país.

El laboratorio sociopolítico tiene como insumos la interpretación constitucional de la gratuidad de la educación que imparte el Estado, su Autonomía, su forma de gobierno y el modo de investigar, trasmitir y difundir la cultura universal, para la evolución no violenta de nuestra maltratada patria.

La parálisis de la Universidad Nacional constituye, además del desperdicio de recursos en un país tan carente de ellos y deudor externo contumaz, el atrofiamiento  de una parte de la inteligencia y del corazón de la patria.

Si nuestra ancestral y nacional Alma Máter está postrada, víctima de su apellido y de su situación geográfica, qué bueno que sus hijos fundaron, en la propia Capital y a lo largo y ancho de la República, la vasta red de Universidades e Institutos Tecnológicos, públicos y privados. Estas satisfacen la demanda y aspiraciones de los millones de jóvenes que aspiran a una vida de compromiso social, pero también de éxito familiar y personal.

Por eso, lo peor que le pudo pasar a nuestro país, a 450 años de la fundación de su Universidad Nacional, es su postración crónica.              

No queda sino confiar que, acordada o fracasada la alianza de los Partidos de oposición al Partido mayoritario por los comicios del 2000 y - a más tardar - definido el candidato presidencial de éste Partido, los interlocutores responsables del conflicto universitario conviertan la trágica pérdida de un semestre, en la promisoria inversión para una nueva época de la más antigua Máxima Casa de Estudios de América.


¿FILOSOFÍA O FOBIASOFÍA DEL DERECHO?

Filosofía, de filos, amor y sofía, sabiduría, estudia la esencia, propiedades, causas y efectos de las cosas naturales. Para Sócrates, busca el elemento permanente de las cosas particulares. Para Kant, los principios a priori de los objetos del conocimiento científico. Para una escuela alemana, “ no se puede decir qué es filosofía”, porque es la Vida entera y hay que vivirla, intuyéndola y sintiéndola, más que explicándola. Según Antonio Caso comprende los problemas de la ciencia, la existencia y su valor; brinda una explicación exhaustiva del mundo y de la actividad humana; la verdad completa y autónoma; el conocimiento último y definitivo, síntesis de todas las verdades.

De la Filosofía del Derecho, sus temas son su Teoría, esencia y conceptos fundamentales; y la Doctrina de sus Valores: justicia, libertad, igualdad, seguridad, bien común, democracia y paz.

Sobre la Justicia, sus meditaciones comparten la antigüedad del hombre en sociedad. No es posible señalar el primero que se ocupó de ella: aparece en el Antiguo Testamento o en los Cuatro Libros de Confucio. Como valor supremo del Derecho - de carácter tan subjetivo -, es célebre la definición de Ulpiano: es la voluntad firme y continuada de dar a cada quien lo suyo. Pero es en Grecia, en la Sofística y con los grandes Maestros, Sócrates, Platón y Aristóteles, donde devino uno de los temas eternos de la reflexión sobre el hombre.

En el Gorgias relata Platón la disputa memorable entre Sócrates y el Sofista Calicles, defensor del derecho del más fuerte, debate del que surgió la afirmación de que es mejor sufrir injusticia que cometerla; y en los Recuerdos transcribe Jenofonte el coloquio con el sofista Hipias, en el que dio el maestro su definición de la justicia: lo justo es lo legal, porque las leyes son dadas por el pueblo, quien resulta ser a lo largo de la historia el más fuerte, de la misma manera que operan los dioses al dictar las leyes no escritas (Recuerdos de Sócrates, libro IV); una convicción que llevó al maestro a beber la cicuta."

Para Hans Kelsen, la Justicia reside, finalmente, en la felicidad.

Si usted se pregunta ¿qué es el mundo?, ¿qué valores tiene?, ¿qué es México?, ¿qué es el amor a la patria?¿cuál es el sentido de mi vida? - quiéralo o no -, está filosofando.

Bueno, pero - antes de que me cambie por Catón -, ¿a qué viene esta aburrida cápsula cultural? Pretendo ponderar el esfuerzo de la Universidad de Hermosillo de realizar el I Encuentro de Filosofía del Derecho, donde intercambiamos experiencias no más de veinte diletantes discípulos y Maestros de la localidad, sin más armas que una vocación y - sobre todo - con humildad intelectual.

Y para un Estado donde pareciera que habemos más abogados que habitantes (5000 egresados y 4300 alumnos UNISON/Hermosillo, más los miles de las otras Escuelas del Estado y los que se acumulen este ciclo), como que 20 somos demasiado pocos.

"- Pero, ¿de qué vamos a comer si te dedicas a la Filosofía?" ( "filosofía" pragmática pura, o fobiasofía, si no me equivoco) -,  es lo que profesores, padres, esposas e hijos  han custionado, por siglos, en este sabrosamente cervecero, carneasadero, beisbolero pero desfilosofado páramo cultural del hemisferio americano. Así empezó nuestra tragedia filosófica.

Desde 1942 a la fecha, contamos con 33 Instituciones - 27 públicas y 6 privadas - de educación superior, más de 100 carreras para 62,000 alumnos. De ella hemos egresado muchísimos brillosos, pero pocos brillantes. Salvo la Filosofía del Derecho del Plan de la carrera - si se imparte con amplitud y profundidad, sería otra gris historia -, y la excepción del Instituto de Ciencias y Educación Superior, que la inició en agosto pasado, ni la materia ni la carrera de Filosofía se enseñan en alguna otra Institución superior.

¡Cuántos de nuestros vicios personales y dramas regionales y nacionales se hubieran evitado, si nuestras Universidades nos hubieran enseñado, en serio, Filosofía; si nos hubieran inculcado la búsqueda del sentido a nuestras vidas privadas, familiares y  ejercicio profesional!

¿Filosofía?, ¿para qué?.

Toda honrosa excepción salvada, Filosofía del Derecho, en vez de componendas leguleyas;  de la Economía, en vez de deuda eterna, blindaje a la banca y macrocrecimiento sobre las ulceradas espaldas obreras; de la empresa, en vez de evasión fiscal y especulación feroz y antipopular; de la Política, en vez de grilla barata y ambición criminal de poder; de la Cultura, en vez de entretenimiento frívolo y pornográfico; de los medios de comunicación, en vez de manipulación cómplice de las noticias.

Si el XX fue el siglo perdido para la Filosofía en Sonora, para su grandeza en el nuevo milenio reivindiquemos la sabiduría, más que el simple saber.


¿DOS CONCIERTOS ¡EN DOS MESES!?

Todavía recuerdo mi primer mágico contacto con un Orquesta Sinfónica en vivo: a fines de los años 50, en el entonces Cine Sonora, patrocinado por la Cruz Roja, auditorio lleno, escuchamos a la Orquesta Sinfónica Nacional dirigida por el joven Luis Herrera de la Fuente. Me tocó estar sentado, en galería, al lado de las inseparables Emiliana de Zubeldía y Elsa de Banderas. Al finalizar el programa, aplaudiendo todos de pie, Emiliana inició el coro -  que todos seguimos -, para pedir, como encore : "Hua-pan-go, Hua-pan-go, ...". Y Don Luis y sus 100 Maestros nos electrizaron con esa cumbre expresiva del nacionalismo filarmónico mexicano y del talento arreglista de la música popular jarocha de Pablo Moncayo.

En los 60, régimen del culto Gobernador Lic. Luis Encinas Jhonson, durante las incipientes temporadas de la Orquesta Sinfónica del Noroeste, dirigida por el Maestro Luis Ximénez Caballero, era muy poca la asistencia. En uno de los conciertos estuvimos ¡13 personas!: Rosalío E. Moreno, Emiliana de Zubeldía, Elsa de Banderas, Martha Bracho, Isauro Sánchez Pérez, Leticia Varela, Edgardo Peñúñuri Félix, Luis Enrique García, Arturo Merino, Yolanda Zubiate, Olga y Lilia Quiróz Martínez y el suscrito memorioso.

Según mis estadísticas personales, en Hermosillo saboreamos un concierto de Orquesta sinfónica ¡cada tres años! Por ello, el disfrute de las recientes presentaciones en dos meses, además de lo inusitado - primera vez en la historia de la cultura artística musical del Estado - me ha causado una agradable sorpresa y entusiasmo.

En diciembre pasado, gracias a DaimlerChrysler México, deleitamos la Orquesta Sinfónica Juvenil del Estado de Veracruz. El programa: Obertura El matrimonio secreto, de D. Cimarrosa; Sinfonía No. 45 "Los Adioses", de F.J.Haydn; y Concierto de Aranjuez de J. Rodrigo, para Guitarra y Orquesta. La Orquesta, fundada en 1995, realiza temporadas con repertorio universal y competitivo en México y el extranjero. El legendario Director Luis Herrera de la Fuente ha desempeñado una labor trascendental en la vida musical de México, obtenido Premios nacionales y dirigido más de cien Orquestas en Europa, Norteamérica y Asia, incluyendo grabaciones.

En Enero, el Instituto Sonorense de Cultura y la Universidad de Arizona nos regalaron otro platillo con la Orquesta Sinfónica de esta centenaria y vecina Casa de Cultura. El programa: Obertura to Candide, de Leonard Bernstein (1918-1990); Il est doux bon, el est bon, from Hérodiade, de Jules Massenet (1842-1912), con Vanessa Salaz, soprano; O luce di quest'anima, de Linda di Chamounix, de Gaetano Donizetti (1797-1848), con Yoo Ri Clark, soprano; Sous le dome épais, from Lakmé, de Leo Delibes (1836-1891); Konzerttsück in F minor, Op. 113, de Feliz Mendelssohn (1809-1847), con Holly Haddad y Charles Miles, clarinetes; y The planets, de Gustav Holst (1874-1934).Como encore, versión sinfónica de la Marcha Barras y Estrellas de Jhon Philip Souza. La Orquesta pertenece a la Escuela de Música, que ofrece anualmente 350 recitales y conciertos. El Director Jindong Cai, de origen chino, es pionero en llevar la música contemporánea a su país y viceversa y ha dirigido Orquestas de Cincinnati, con exitosas giras a California y la Expo Mundial en Lisboa, 1988.

¡Cuántos siglos de cultura musical y miles de horas de estudios respaldan a los ejecutantes de una Orquesta! ¡Qué fiesta de ejemplar juventud virtuosa! Aplauso para Chrysler, Universidad de Arizona e Instituto Sonorense de Cultura del Gobierno del Estado. Que cunda el ejemplo.

¿Por qué si las "fuerzas vivas" - y "las que se hacen ídem", como comentaba el Maestro Carlos Arellano García - y las grandes empresas son capaces de patrocinar tantos y tantos  millonarios espectáculos deportivos y de la farándula, no lo son para regresar al pueblo consumidor de sus productos, sus enormes ganancias, con este otro espectáculo sinfónico digno de los sonorenses? ¿Nomás será posible en el DF, Estado de México, Veracruz, Guanajuato, Jalisco, Querétaro y Baja California, que recuerdo? Cierto es que no se consumirían los torrentes de licor como en el Estadio Héctor Espino - ni las travesuras del beto coyote, del taquico Vizcaíno y del charalero -, el CUM o en el West Rodeo. Pero ¡caramba! , no solo de cerveza, carne asada y beisbol vivimos los sonorenses.

Soñemos: si los mismos megaconsorcios que patrocinan la Liga Mexicana del Pacífico y sus magníficos equipos, invirtieran en la cultura musical filarmónica del noroeste, en apoyo de los gobiernos y Universidades - como Chrysler -, podríamos tener temporadas sinfónicas más seguido que ¡cada tres años! Tienen la palabra y tómela el ISC.


 EVENTOS UNIVERSITARIOS,  ESPERANZAS SOCIALES.

La vida académica, pura o aplicada, especulativa o pragmática, y la de sus  protagonistas - administrativos, maestros, investigadores y alumnos - corre el riesgo de desenvolverse en ámbitos separados de la mundanal contaminación social, económica y política que nos rodea y agobia cotidianamente. Dicho en otro giro: el complejo desenvolvimiento social, con sus efímeras limosnas de alegría y sus recurrentes dosis de miseria, en veces permanece ajeno al modo en que, en Sonora, creamos, enriquecemos, trasmitimos y difundimos la educación y cultura superior.

            No digo que la deseable simbiosis entre Universidad y sociedad no exista.  No. Pero a pesar de la labor de los responsables de promoción, extensión y difusión, la mayoría de los análisis, reflexiones y críticas, y los pequeños grandes logros y avances educativos obtenidos diariamente en diversos escenarios institucionales - desde el modesto salón de clase hasta la solemne Aula magna -, no impacta o se refleja en la misma proporción de su esfuerzo, mérito y calidad. Cuando menos, no con los espacios dedicados a, por poner un ejemplo, las medidas de Claudia Schiffer y muchas otras intrascendencias.

            En este tenor, dos recientes acontecimientos de primera magnitud que tuve el honor de atestiguar, vinieron a refrescar el reseco vaso de nuestra presa ética y pedagógica, merecedores de mayor y mejor divulgación en los medios masivos de comunicación. Me refiero a la digna presencia de dos profesionales del Derecho: Conferencia magistral que sobre "El perfil de la Universidad ante los retos del siglo XXI", auspiciada por la División de Posgrado de la Universidad del Noroeste, que leyó el Dr. Alfonso Rangel Guerra; y el homenaje rendido, por la Coordinación de Posgrado  en Derecho de la División de Ciencias Sociales de la Universidad de Sonora, al Dr. Leonel Pérez-Nieto Castro.

            Ambos eventos ameritan una exégesis valorativa, pero cuyo imperativo rebasa el escaso espacio disponible.7

            En cuanto al primero, con la asistencia de los Rectores de las Universidades del Noroeste y la de Sonora, Mtros. Horacio Soria Salazar y Jorge Luis Ibarra Mendívil y de otros distinguidos invitados, el experto en educación superior recordó el primer concepto de Universidad desde 1910, cuando Justo Sierra inauguró la UNAM y la conminó a no alejarse del suelo que la sustenta, a "mexicanizar el saber y la investigación" y abocarse al trabajo en bien de la sociedad. Señaló que en las últimas décadas, las Universidades mexicanas han ampliado sus servicios, como consecuencia de los procesos demográficos, pero sin una planeación, con efectos positivos y negativos. Entre los primeros citó las oportunidades locales de estudio para más profesionales y especialistas; y entre los nocivos citó la apertura de carreras iguales en diferentes Universidades, algunas saturadas, como Derecho, Economía, Contaduría y Administración y la improvisación del cuerpo docente. Visualizó, como retos del siglo XXI, el  acortamiento de las comunicaciones entre los países, la globalización de la economía, el  incremento del desarrollo tecnológico e informática y la agudización del fenómeno de competitividad entre las organizaciones.

            El reconocimiento al jurista Pereznieto Castro, por su parte,  constituyó la práctica de honrar - y honrarse - al dar vida a la olvidada institución jurídica de la Sanción premial, Mérito o Recompensa, en favor de alguien que hace de la academia la razón de su vida social. Fue, en efecto, una justa y gratificante retribución a quien, en una entrega de ir y venir a nuestra ciudad durante una década - que se fue como relámpago -, fertilizó la semilla del Derecho Internacional Privado y Comparado, sembrada desde el lejano 1957 por el Dr. Carlos Arellano García (a quien, dicho sea de paso, la comunidad universitaria de Sonora le adeudamos otro no menos digno reconocimiento). Muchas generaciones de quienes nos consideramos discípulos de tan ameritados académicos, deberemos retroalimentar sus enseñanzas en nuestras actividades profesionales cotidianas.

            Cada uno de esos sucesos y lecciones nos demuestran la posibilidad del feliz y ecuménico binomio entre la eficiente Universidad privada, en búsqueda de su eficacia social; y la eficaz Universidad pública, en búsqueda de su eficiencia económica. Nos legaron, además, sendos interrogantes. Entre otros: ¿ Universidad o Tecnológico, es el futuro del desarrollo humanista de la nación mexicana? ¿Es la Universidad, un sustantivo o un adjetivo? ¿Cuál es el balance y perspectivas del Tratado de Libre Comercio, para el desarrollo integral de México? ¿Cómo conciliar globalidad  económica con soberanía e independencia?. Como se observa, su solo planteamiento su interpretación, debate y difusión estimativas, que deberán ser materia de las excelentes Revistas que editan ambas Instituciones de educación y cultura superior. Pronto estarán disponibles para el escrutinio de quienes, desde la tranquila lógica científica, descubren y - al mismo tiempo -, escriben y forjan la historia del lento devenir de la educación y cultura humanista y tecnológica sonorense.

               ¡Cuántas inmoralidades, injusticias, inseguridad e incertidumbre - típicas de nuestro crónico subdesarrollo nacional y regional - se hubieran evitado, de haberse acometido a tiempo, desde la oportunidad del llamado milagro mexicano de los años 50, la reforma educativa nacional que nos fuera prometida!


EDUCACIÓN Y DESARROLLO PARA EL SIGLO XXI.

"Dénme un niño hasta la edad de 7 años, y haré con él lo que quiera".

                                                            Educador humanista.

        Por las angustias de la inseguridad integral - económica, pública, laboral, etc., - en el país y en la región, es comprensible que otra grave asignatura pendiente haya quedado soslayada: la educación.

        Al nivel nacional, el rezago lo arrastramos desde iniciada - en 1521 - la negra noche de 300 años de la Colonia; pasamos por las intervenciones  norteamericana y francesa y la guerra civil de Reforma en el siglo XIX; por la dictadura porfirista hasta la primera década de la presente centuria; por la revolución mexicana interrumpida en los 50; y por la actual etapa de pertenencia - en vez de la tierra prometida - al tercer mundo en vías crónicas de desarrollo, con crisis sexenales, pero ahora manchadas de sangre, tan inocente cuan impune.

        En el ámbito regional, pertenecemos al noroeste educado tardíamente, desde 1690, bajo las bases teológicas del evangelio por las misiones jesuitas en sus Colegios - truncadas por su fulminante expulsión en 1767 -, y por otras Ordenes religiosas. Ello produjo varias generaciones de un singular mestizaje cultural de cuya inteligencia y talento naturales, combinadas con astucia y valentía, dieron pruebas en la etapa armada e institucionalización del conflicto de clases, dirimido en  la citada revolución y Constitución mexicanas, a partir de 1917.     

        La obra educativa pública, federal y estatal; y la privada, religiosa y laica, de las últimas 7 décadas en la entidad, han sido relevantes. Acaso su mejor momento fue la fundación de la Universidad de Sonora, que vino a moldear el rostro y, sobre todo, el espíritu de las Generaciones de ésta segunda mitad del siglo. Otra veintena de  Instituciones de nivel superior, públicas y particulares, humanistas y técnológicas, contribuyen en éste propósito modernizador. Sonora ya no sería más - o solamente, al menos - el rancho grande, goloso devorador de carne asada y náufrago consumidor de cerveza y bacanora. Los maestros normalistas aportaron su cuota de moralidad y  sabiduría; los preparatorianos nos arraigamos aquí para, desde  nuestra autorealización, contribuir al desarrollo de nuestras ciudades; los docentes se involucran en la Carrera magisterial; la sociedad mercantil introdujo las técnicas modernas, para la globalización económica de fin de siglo; la sociedad civil aprendió sus derechos y deberes éticos, cívicos y políticos, que hoy se expresan libremente en las contiendas electorales en la transición a la democracia; y la sociedad política y los gobiernos se sintonizaron con el ritmo de los Poderes de la Federación, en la consumación del Estado de Derecho (pero sin desembarazarse del centralismo atávico, que tanto ha dañado a gobernantes y gobernados.)

       Sin embargo, la deuda educativa está ahí. Su catálogo atrasa al conjunto de la sociedad en Municipios: el analfabetismo absoluto o funcional de las etnias y comunidades marginadas, producto de su desnutrición de siglos; el promedio educativo y el grado de su calidad no son las deseables, siendo posibles; el ingreso económico de los profesores y jubilados, que arrostran con admirable serenidad,  ofende a lo delicado de su exigencia, misión y legado; la reducción de horarios escolares (de 8 hasta ¡4.30 hrs.! por día, desde 1972), es un ahorro pésimamente entendido; demasiados alumnos sin el hábito de la lectura, ayunos de un Código de Honor y siempre prestos a copiar y apegarse a la ley del menor esfuerzo; la carencia de bibliotecas y espacios culturales y deportivos, en vez de expendios de licores y drogas; la pedagogía informal de la prensa, televisión y cine, constitutivas de una apología de la violencia, que - cual piedra de Sísifo,  desciende la piedra de noche, que la escuela asciende de día - y, como sombra maldita, nos amenaza y agrede impunemente a cada paso; deficiencias intelectuales y éticas de cada nivel que se reflejan en los superiores, egresando universitarios que - ciertamente por excepción - disputan  sus diferencias ideológicas con los puños y los pies, escenas trasmitidas a nivel nacional, que nos congelan la sangre y nos llenan de vergüenza. Todas estas personas pasaron por nuestras aulas y nuestros profesores. No podemos, todavía, pues, echar las triunfales campanas al vuelo

        En el complejo campo de la educación, como en los grandes sectores del quehacer público - salud, seguridad pública, Justicia, producción, empleo -, no existen varitas mágicas. Existen un Plan Nacional de Desarrollo 1995-2000 y otro Estatal 1997-2003 en gestación y sus respectivos Planes sectoriales. Se cuenta con una experiencia acumulada y un capital humano - docente y administrativo - valioso. Y sobre todo con la familia, esa férrea defensa de la esencia mexicana.

         Sólo faltaría voluntad política  para abatir radicalmente aquellas insuficiencias. Evitar, también, los riesgos de vicios y prácticas de visiones burocrático-administrativas. Depositar la conducción de tan ambicioso proceso - reformador y transformador - en auténticos educadores, en funcionarios que hayan tomado un gis y sentido lo gratificante de modelar el carácter y el espíritu de un grupo de discípulos y compartido la ingratitud de su remuneración. Que abreven de las corrientes educativas sociales patrióticas, que tanto sudor, lágrimas y esperanzas frustradas le han costado al país, y no en el neoliberalismo educativo, inspirado más en dictados del Fondo Monetario Internacional y en el Banco Mundial y sus enclaves nacionales.

                 El desarrollo regional y nacional pasa, necesariamente, por los caminos torcidos, veredas oscilantes y escalones asimétricos de la educación.


            AÑO ETERNO, HOMBRE NUEVO Y UTOPÍA CIRCULAR.

            Con la inercia de la eterna incógnita Historia del tiempo - libro clásico de Stephen Hawking - y a partir del nacimiento de Jesús de Nazareth - consignado en La biblia, obra más leída de la civilización cristiana -, la humanidad lleva un sistema de cómputo de años solares, meses, semanas y días, división artificial del año civil. El hombre sintió, desde remotas edades, necesidad de esa pauta para organizar su vida y se basó en la distribución de los períodos de luz y obscuridad, para regir usos y costumbres, para ordenar - en términos precisos y preciosos -  la moral y la cultura. 

            El primer día de cada mes, de luna nueva, era llamado por los romanos calendas y el informe de los sacerdotes al pueblo se llamaba calendario, que unos llaman almanaque. Son famosos los de Gotha, a partir de 1764 y el del pobre Ricardo, que durante 28 años publicó Benjamín Franklin, con informaciones, máximas y consejos éticos.

El calendario egipcio del año 4236 antes de Jesucristo, es el primero del que se tiene noticia. Se reguló primero por la aparición de la estrella Sirio de oriente y luego por el sol, a lo que se atribuye su grandeza y regularidad agrícola. Desde entonces el año se divide en 12 meses de 30 días, con 5 días al final de cada uno.

El calendario hebreo o judío, que pretende ser el más antiguo, por que su iniciación se sitúa junto a la creación del mundo según las Sagradas Escrituras, se divide en años de 12 meses de 30 y 20 días, semejantes al de los babilonios y griegos. El islámico comienza el año 622 de nuestra era, con la huida de Mahoma de La Meca, que rige a cientos de millones de musulmanes. Se suceden los calendarios romano y el reformado gregoriano de 1582, aceptado por Europa, Asia y América. Otros calendarios son el solar, el lunar, el lunisolar, el positivista, el racional, el de flora y el republicano.

El cómputo del tiempo en América, antes de Colón, había alcanzado, entre mayas y aztecas, una precisión admirable. El azteca o piedra del sol – se admira en el Museo Nacional de Antropología e Historia -, en un enorme basalto de más de 24 toneladas y 3.66 mts. de diámetro, que tiene esculpido un círculo en el que aparecen signos, figuras y jeroglíficos en relieve, delicadamente trabajados, computaba en 365 días y seis horas, menos algunos minutos, aproximándose a la exactitud astronómica con mayor precisión  que el juliano, usado en la época.

La modificación del calendario actual sigue siendo preocupación, pues se considera un inconveniente que haya meses de 28, 30 y 31 días, y de 29 en febrero del año bisiesto, así como que ocurran fiestas a mitad de semana. No han prosperado, sin embargo, los proyectos rectificadores, que buscan una solución total.

Toda esta cultura astronómica y religiosa, acumulada por la mente y fe de primitivos y sofisticados científicos y religiosos por siglos y cargada de  evocadoras nostalgias, renovados propósitos  y  sinceros deseos, constituye - entre otras cosas - la representación anual de una inconsciente y circular utopía, ese concepto griego hecho famoso por Tomás Moro, que podría traducirse tanto como "ningún lugar" como por "buen lugar", que significa región, estado o época ideal y perfecta, pero totalmente imaginaria, en la cual las horas de trabajo, la propiedad y los bienes estaban armoniosamente distribuidos.

El tiempo sigue su inexorable marcha como siempre. El cosmos nos seguirá negando las evidencias de su principio y fin. Su misteriosa infinitud - representación de la idea de Dios, que inquieta a teólogos, filósofos y científicos -, continuará rigiendo e inspirando ¿por siempre? la exacta y espiritual cultura humana. Los calendarios regularán la civilización terrestre y los almanaques desecharán sus hojas y alimentarán la historia, con sus fastos y nefastos. En - a veces en contra de - la naturaleza, cada uno de los mortales hombres que la poblamos y cultivamos, desde los humanistas sabios griegos, agotaremos nuestra limosna de vida, de luz y de obscuridad, con nuestras glorias y miserias, individuales y colectivas. Millones mirando al ignoto sideral, implorando: "Padre nuestro, que estás en los cielos ..."     

            Pero el periodo anual es el mismo. Sin embargo, frente a la pasividad del "nada hay nuevo bajo el sol," cada día es,  para cada uno de nosotros, en verdad, el activo reto y oportunidad de ser los artífices del tan deseado "feliz año nuevo", o como debiera decirse: del "feliz hombre nuevo", que estás en la tierra.

            Construyámoslos.

LIBERTAD, VERDAD Y HONRADEZ EN LA COMUNICACIÓN SOCIAL

            Entre otros avances del siglo que fenece, la sofisticación de los medios electrónicos de comunicación social y su uso o abuso por sus empresarios y personal profesional, editorialistas, reporteros y líderes privados de opinión pública que, eventualmente, ocupamos  sus espacios, constituye una pieza clave de la abigarrada y sui géneris recomposición democrática de México.

            A pesar de que los derechos de libertad de expresión y a la información se gestaron desde el siglo XIII, con las primeras conquistas de los pueblos ante sus gobiernos, plasmados en Declaraciones universales y Constituciones políticas nacionales, la mundialización de las problemáticas locales, juzgadas importantes por las agencias noticiosas, irrumpe, en fracción de segundo a través del Internet, en  millones de receptores públicos, privados y sociales, para gran parte de los 6,018 millones de habitantes.

            Al emitirse una noticia trascendente general - que no sea de particular gusto, como deportiva, social, bursátil o artística -, como las  económicas, ecológicos o políticas, su crítica por el monstruo de mil cabezas de la opinión pública, merece máximo respeto a lo que subyace en el fondo de toda filosofía informativa: la verdad, sus responsables, sus consecuencias y propuestas de remedio.  

            El país pasa, desde la atonía de 1974, por una situación socio-político-económica de "mírame y no me toques". ¿Los signos más dramáticos?: la desesperanza social contagiante, la partidización de las decisiones políticas fundamentales y el crecimiento anual de la población empobrecida. Posiblemente muchos de esos fenómenos queden ocultos, otros los conozcamos verazmente y otros, incluso, se manipulen o exageren, en aras de su mercantilización. Pero, en su mayoría, ellos pasan, segundo a segundo, por nuestra menguada capacidad de asombro.

            En esta estructura social, además de las empresas informativas, los Organismos sociales y los líderes de opinión jugamos un delicado papel - para bien o para mal - en la búsqueda de respuestas que satisfagan la necesidad de información de la ciudadanía, principalmente aquella más nerviosa y vulnerable.

            En nuestra mesa regional palpitan graves retos y oportunidades,  como son las sequías rural y urbana, el destino de Guaymas y Cananea, la moralidad de gobernantes, funcionarios y empleados, el tipo de cambio, las tasas de interés, la suerte de nuestras deudas bancarias y de nuestros créditos y ahorros, por ejemplo. Ninguno de estos delicados fenómenos es para festinarse y mucho menos para participar en un concurso para ver quién - echada su cola al hombro -, con los ojos inyectados de sangre cual Zeus furioso desde el Olimpo, grita la frase más escandalosa, profiere el insulto más hiriente  o emite la alarma más estentórea.

            Más grave resulta cuando obedecemos a intereses propios o de grupo. Principalmente cuando esos tópicos están en un proceso de consenso legislativo, de decisión administrativa o - particularmente - de resolución judicial.

            Precisamente, uno de los universales deberes éticos de la profesión del Derecho - aplicable, en el fondo a todas las profesiones -, es no litigar baratamente en los Medios. Para eso se nos educa,  en la Jurisprudencia - ciencia de la prudencia -, a argumentar, con categoría, los hechos y la doctrina, legislación y Jurisprudencia aplicables, ante los tribunales de Derecho, obligados a decir el Derecho en forma expedita y justa. Ya lo decía el clásico: los buenos abogados y jueces son como las mujeres honestas: nunca se habla de ellas.

            Además, entre otros, los riesgos del litigio en los Medios - a los que no escapamos los editorialistas - son: la subjetiva interpretación del entrevistador, la necesidad de éste de constreñir  las opiniones a su reducido espacio disponible, desvincular el texto del contexto y la proverbial falta de correspondencia entre la nota y su cabeza.

            Si el Estado de Derecho - aquel en el que tanto gobernantes y gobernados debemos de apegarnos a las normas jurídicas en el cumplimiento de nuestros deberes y ejercicio de nuestros derechos - es la única garantía de vivir con un gobierno  y en una sociedad civilizadas, todos: gobierno, Medios y ciudadanos, obremos con prudencia, no enrarezcamos más la atmósfera, ni arrojemos más gasolina a la hoguera de la desconfianza nacional.

            Ejerzamos el máximo de libertad de expresión e información, dentro del máximo deber de verdad, seriedad y responsabilidad.

            Si el que honra, se honra, el que deshonra, se deshonra.

            Todo es limpio para los limpios.



¿ MI HIJO ABOGADO?

“El Derecho es la ciencia de lo justo y de lo injusto”.

                                                     Juristas romanos.

            “¡Vas que vuelas para Leyes...!”, es una conseja ( pero a manera de carrilla o choteo) que algunos profesores y estudiantes aplicados de los Bachilleratos, profieren a alumnos que fracasan en el aprendizaje de las Ciencias exactas, principalmente Matemáticas, Algebra, Física y Química.

            Desde mediados de siglo en Latinoamérica y en el país, y de fines de los sesenta en el Estado, año tras año se repite la misma historieta de sobre demanda de aspirantes a estudiar - entre otras de tipo social -  la Carrera de Derecho o “Derecho a la carrera”, para obtener el Título de Abogado. La curva de la preocupación  social  da un cíclico brinco; el bajo promedio y el peor índice de reprobación de los aspirantes en el examen de admisión (que oscila en ¡40 puntos!), alarman; y los mil rostros de las consecuencias sobresaltan a observadores del fenómeno educativo y económico. Pero una vez “resuelto” el problema, con paliativos y artilugios políticos, atornillados ya los rechazados en su pupitre, no sólo soslayamos las causas, sino que las reproducimos, aún con mayor agudeza.

            Producto de un ejercicio profesional de tres décadas, combinado con el apasionante mundo de la administración, docencia e investigación en la Jurisprudencia, no puedo escapar a compartir una convicción reflexiva con padres de familia, preparatorianos, directivos, profesionales del Derecho y sociedad en general.

            En principio, todas las Ciencias son bonitas y útiles al crecimiento individual, al desarrollo social y al progreso científico y tecnológico del país y del mundo, con la condición de que el joven tome, con tino,  la decisión de estudiarlas; que escuche y atienda, con oportunidad, el “llamado” desde su interior - que no otra cosa es la advocatus, la vocación -.

            La Carrera y el ejercicio del Derecho tienen, como todas, sus defensores y sus detractores.

             Los primeros alegan que todos tienen el derecho a saber sus facultades y deberes; que lo mejor que le puede pasar a un joven y a su familia, que contribuye con sus  impuestos, es pertenecer a ese privilegiado 1% de la población mexicana y prepararse universitariamente para ser abogado; que el sol de la educación jurídica de calidad sale para todos; que es la profesión de práctica más versátil, lo que desahoga las presiones de su mercado; y que al lado de los demasiados abogados tradicionalistas, faltan otros con emoción social para servir, desde el poder público o sus Despachos particulares, a los millones de indígenas e indigentes (curiosa identidad etimológica y socioeconómica), con su necesidad - insatisfecha por siglos - de una atención preventiva y correctiva de sus problemas en lo agrario, familiar, laboral, penal y seguridad y bienestar social.

             Los opositores, por su parte, argumentan que si acaso todos deben saber sus libertades fundamentales y universales, no todos pueden patrocinar profesionalmente a los demás u ocupar cargos públicos especializados; que no es la única opción para acceder a una profesión; que una de las causas del crónico subdesarrollo y dependencia tecnológica de nuestros países, es precisamente la falta de docencia e investigación rigurosa de las ciencias exactas; que las Escuelas de Derecho - bajo el síndrome 4,005/4,005 - están sobrepobladas ( ¡ 4,005 titulados/4,005 inscritos, tan sólo de la UNISON Hermosillo!); que, por tanto, el mercado profesional está saturado, la oferta de servicios abaratada, la ética (si acaso una vez la hubo, así sea en una primera intención) desplomada; y  nuevas generaciones de profesionistas que egresan con la pesada losa de la mediocridad, frustración e incertidumbre encima de sus espaldas.

            En el fondo y a estas alturas, se trata ya de un escenario fatal y de un fenómeno subproducto de la imprevisión e improvisación - típicas del subdesarrollo de nuestros gobiernos y Universidades -, que debió ser planteado, planeado y resuelto, a largo plazo, desde los años cincuenta, cuando el crecimiento industrial o milagro  mexicano encubría, en realidad, la explosión demográfica nacional y la transición de una sociedad rural a otra urbana. Finalmente, todos los bachilleres han sido aprobados, sucesivamente,  en nuestras aulas de educación básica, media y media superior, de un sistema educativo que pareciera carente de  una filosofía, misión y discurso educativo. Como si el rumbo se hubiese perdido desde los no muy lejanos tiempos de José Vasconcelos, Agustín Yáñez,  Jaime Torres Bodet y Jesús Reyes Heroles.

            Sea lo que fuere, quizá mi posición decepcione. Pero no por un cómodo eclecticismo ni por una eufemística indecisión, debo decir que ambas corrientes de opinión tienen poderosos motivos y una parte de la verdad y la razón.

            En efecto, los estudios de Derecho serán, por siempre, los abocados a “la más bella de las ciencias y la armonía de todas las virtudes”, como fue declarada por Aristóteles en la "Etica a Nicómaco" y por los grandes pensadores desde la antigüedad clásica.

            Graduados los bachilleres del área social; admitidos los aspirantes de mejor o menos mala calificación; y cubierta, hasta el límite racional, el cupo y la capacidad de atención - en términos de aulas, Maestros y bibliotecas - de las Escuelas de Derecho, procede una regeneración de los tejidos de la educación jurídica. Deberá ser un urgente esfuerzo interinstitucional de las Unidades académicas y protagonistas responsables del proceso de enseñanza-aprendizaje de la Jurisprudencia, en afanosa búsqueda de la excelencia, que incorpore, entre otras herramientas, la transmisión de la Moralidad, Derechos Humanos, computación aplicada, idiomas y Derecho Internacional.

            Sólo preparando no únicamente más, sino mejores abogados y juristas, se justificaría continuar admitiendo, cada año, miles y miles de jóvenes con más confusión y deficiencias, que certidumbre sobre ¿qué es el mundo?, ¿cuáles son sus valores?, ¿de dónde vienen?, ¿a qué fueron traídos a él? ¿a qué están llamados?, ¿a dónde van?. En una palabra: que no tengan miedo.

            A aquellos de probada y maciza vocación y preparación, aconsejémosles sobre su mejor destino, si nos lo piden. Démosles, después, la bienvenida; forjémosles la madurez, formémosles el carácter y armémosles con las aptitudes, actitudes y habilidades para enarbolar la libertad contra el aterciopelado brazo de la tiranía y para  “ el conocimiento de las causas humanas y sociales, a fin de crear, decir y aplicar la justicia en la vida de los hombres y de los pueblos”, como concibe a nuestra ciencia, uno de los más grandes juristas mexicanos del siglo, Mario de la Cueva.

            Al resto, si carecen de la mínima aptitud, hasta por caridad cristiana bien pronto detectémoslos, hagámosles un bien al exigirles y evaluarlos tempranamente con rigor y equidad y, sin más tiempo que perder - vida sólo hay una -, desengañémoslos y encausémoslos a su verdadero lugar en la Institución o en la vida, la mejor Universidad.

            Ellos mismos, sus padres y la sociedad, más pronto que tarde, nos lo agradecerán.


LA DESEABLE FEMINIZACIÓN DE LA FAMILIA, LA SOCIEDAD Y EL ESTADO

                                                                                                            A la mujer

La legítima lucha de un calificado segmento de la mujer occidental   por acceder al disfrute de sus derechos humanos y libertades fundamentales y sus consecuentes responsabilidades sociales - ¡ qué duda cabe! - , empieza a dar sus frutos, algunos de ellos agridulces.

 La mujer latina, en especial, ya cuenta en su patrimonio jurídico natural,  con valores fundamentales de la persona individual, y exige le sean respetados. Nos referimos  a los derechos a la vida, a la salud física y mental, a la libertad en sus distintas manifestaciones, a la educación, cultura y recreación, al empleo, a la seguridad social y pública, a la vivienda y al gobierno de sus comunidades, para enlistar sólo los más conocidos.

En México, una élite de ese sector femenino, desde hace cinco décadas, con la conquista del voto para elegir sus gobernantes - sea cual fuere todavía el respeto de los organismos y autoridades electorales en nuestro peculiar  subsistema de esa índole -, ocupa cada vez más importantes espacios en instituciones escolares, sea como alumnas, docentes o directivas; en puestos de mando en los sectores público, social y privado ; y en el ámbito  público las encontramos ocupando  cargos en los Partidos políticos y en los Poderes legislativos, ejecutivos y judiciales, en los dos fueros y en los tres niveles de gobierno.

Desde luego que ha sido, es y será siempre deseable y hasta necesaria esta feminización del mundo. Los valores genéticos característicos y diferenciados de la mujer, aquellos que todavía nos trasmitieron nuestras madres, de maternidad responsable, dulzura, ternura, pudor, escrúpulo, desinterés, desprendimiento, honra, honestidad, sacrificio, abnegación - según los más reconocidos psicólogos, como Erick Fromm en su clásico “El arte de amar” -, son un antídoto contra tantas deformaciones, vicios y corruptelas que históricamente hemos dejado como ominosa huella los varones, en una sociedad hecha por y para hombres, todavía gobernada por un machismo  moderado.

Hasta aquí todo estaría muy bien. Pero es el caso que en las últimas semanas, al lado de la basura moral producida por el llamado sexo fuerte,  con la que nos alimentamos cotidianamente en los amplificadores medios masivos de comunicación, escritos y electrónicos - en un sistema de vida que pareciera ya dar síntomas de osteoporósis e incapacidad de  controlar sus esfínteres morales -, la página roja incluye cada vez más casos de mujeres acusadas de conductas ilícitas y hasta criminales, lo cual es una luz roja en el semáforo ético de la sociedad moderna.

 Ciertamente que no se trata de algo nuevo y que, históricamente, la criminalidad instintiva no tiene sexo, como se consigna en serios textos doctrinales (v.gr. La criminalidad femenina, de la Dra. María de la Luz Lima Malvido). Es, en todo caso, producto de la triste condición humana. Es, por otra parte, un conjunto de casos aislados en los cuales, invariablemente, existe complicidad de algún varón, magnificados y pintados de un amarillo intenso. (Con esto no insinuamos que el modelo del bajo pueblo femenino sea la tristemente célebre Francisca Zetina, alias
la paca ; ni que el de la mujer ilustrada lo sea la villana televisiva favorita, la Lic. Elsa Grajales) . Pero podrían ser paradigmáticos de un tobogán conductual inédito y específico digno de alarma, para procurar su freno, minimización o cancelación.

Que en el fondo de las cosas está una crisis de la familia y de la escuela mexicanas, se demuestra con el sólo hecho de reflexionar que todos esos actores se criaron y pasaron por nuestros hogares y aulas educativas. Por algo un experto propugna por la creación de una Secretaría de Reeducación Pública.

Bienvenidas, mujeres, a la práxis de  la lucha por el disfrute de los derechos que, por su naturaleza, han conquistado en la sociedad  y en el Estado.  Implica riesgos (como el que corro yo mismo de acusárseme de misoginia, por éste texto de buena fe; o el de la anorexia y bulimia, males que crecientemente padecen las Ejecutivas norteamericanas de éxito). Bienvenidas, también, al pragmatismo del cumplimiento de sus deberes y responsabilidades que - sin abandonar su corresponsabilidad en el sagrado seno del hogar -, conllevan sus conductas, tareas  y puestos, en la sociedad civil y en la sociedad política.

Pero en su imprescindible nuevo lugar, ¡feminicen la pradera laboral! ¡No se masculinicen! ¡Apórtenos su innovación y creatividad!

 Es posible que la guerra por conquistar su espacio en la sociedad, las haya empujado a acopiar y utilizar el abigarrado arsenal de armas inventadas por los varones.

  No nos imiten. Con ello, no solamente destruyen su seno familiar, sino el hogar patrio. Persistan en transformar el mundo - sin rupturas, traumas ni desgarramientos estériles - con su natural dotación genética, ética y estética superior.

Maquiavelo fue varón (aun cuando Juan Jacobo Rousseau, su histórico, ético e ideológico  antagonista, también).

Todo, absolutamente todo lo anterior, no nos excluye, a los hombres (necios que acusáis a la mujer, sin ver que sóis la ocasión de lo mismo que culpáis...),  de una urgente reforma interior y externa, que se traduzca en apreciar, valorar y respetar la compañía de la mujer. Como me afirmó una alumna: “ No hay dama sin caballero, Maestro.”

Que a la sentencia El hombre es el lobo del hombre, no se le sume la de que La mujer es la loba de la mujer.

Las necesitamos femeninas.

Para seguir siendo, por siempre, esencialmente  mujeres.


FUERZA PÚBLICA, LUTO SOCIAL.

        Nada justifica la pérdida de una vida humana productiva.

        Conocí al C.P. Jorge Gaxiola Astiazarán durante los años en que, en carreras distintas, cursamos los estudios en la Universidad de Sonora, a mediados de los sesenta. Con un meritorio y serio bagaje ético y escolar, después de 30 años de trabajo honrado, era un ciudadano merecedor, como muchos, de  reconocimiento; y su dignidad era, también como la de la mayoría, respetable.

        Pero  perdió su vida  en el lamentable incidente de una resistencia que, de  índole cívica e infracción administrativa, pasó a formar parte de un operativo policiaco, de consecuencias penales y confusión colectiva.

        La dimensión de un  problema de vialidad urbana en una colonia con sentimientos acumulados de incomprensión por parte de las mismas autoridades municipales, en cuyo contexto se cultivó la pérdida irreparable de uno de los vecinos, de tal suerte que amerita la profundización de las investigaciones en curso. Nada  hubiera justificado la publicitada reacción de los Agentes de la Policía Preventiva Municipal que, a pesar de los Cursos de capacitación sobre Moralidad policíaca y Derechos Humanos que se les dieron desde  1992 hasta octubre pasado - ¿ en qué se ha fallado?-, sigue siendo una Corporación de Jefes y de servidores públicos sin la generalizada, necesaria y suficiente madurez, prudencia, criterio y templanza - lo mínimo que se les debe exigir a las fuerzas armadas - para apoyar y cumplir medidas gubernamentales y enfrentar las cotidianas situaciones de alto riesgo en las que, después de agotado el diálogo se debe dejar, hasta lo último - o sea hasta su no uso ni presencia, inclusive - la fuerza física, incluyendo las armas de cualquier tipo.

        Bastante escoria flota en el ambiente mexicano desde 1994, principalmente en los ramos de la seguridad pública,  la procuración e impartición de justicia, impunidad ante la delincuencia organizada y hasta en el de la seguridad y soberanía nacionales - causa de la deteriorada imagen ante la opinión pública y Organismos internacionales -, para que todavía saturemos el escéptico ánimo de la sociedad agraviada.

         Como si la verdadera e inoportunísima oposición al gobierno y a las instituciones nacionales - que hasta hace no mucho tiempo  parecían sólidas -, en tiempos de renovación de Gobernantes estatales y municipales, tuviera su empeñada fuente en algunos de los mismos interesados y responsables de cumplir y hacer cumplir  las normas mínimas pero constitucionales de convivencia.

        Que las instancias legales, jurisdiccionales y no jurisdiccionales,  investiguen las causas del incidente, arriben a la verdad de los hechos y resuelvan, pronta y expeditamente- en su caso -, la  sanción a quienes resultaren los responsables; o - también en su caso - concluyan la no responsabilidad y la explicación y satisfacción a la opinión pública. De nada servirían estas instancias en una situación de adorno o virtual o real parálisis.

        En este caso deberá haber, también, la voluntad política para permitir que la realidad aflore y la moralidad, la legalidad y la justicia brillen con todo su esplendor. Su destello no penetrará al negro moño que envuelve  el corazón inocente de su familia más íntima.

        Con respeto a tan triste efeméride, dése - de una vez por todas y para siempre - la importancia que de suyo merece el renglón de la seguridad pública, al insustituíble papel que para su disfrute le corresponde a los cuerpos policíacos y, sobre todas las cosas, a la exigente selección de quienes el pueblo elige para que, como mandatarios, den la delegada

voz de mando.

        Al menos, sentiremos que estamos gobernados por personas con sentido comunitario, con sensibilidad política y con respeto al derecho y al luto ajenos.

 

INSEGURIDAD PÚBLICA, DECEPCIÓN NACIONAL.

        Terrible - por decir lo menos - la experiencia que dos profesionistas hermosillenses sufrieron en su reciente estancia en la ciudad de México, la otrora región más transparente del aire.

        Una cosa es verlo en la prensa, cine, "Ocurrió así" o en "Ciudad desnuda", con el consiguiente y fácil "¡qué peligroso!" - me relataron -, y otra vivirla en carne propia. Despojados de todo egoísmo, pues a todos nos puede suceder, me solicitaron difundirla, con el propósito de prevenir a las  familias que van de trabajo o placer a la ciudad de los palacios, corazón moral, histórico, económico, político  e ideológico de la nación. Qué lástima, por las divisas de la  industria del turismo, nacional e internacional, que  necesitan los prestadores de esos servicios y las finanzas públicas; pero no es justo el sacrificio de la vida y salud de las personas que, con una fe Guadalupana, las ponen en riesgo, en ocasiones irreparablemente.

        Primero el relato y modus operandi, después la moraleja.

        A las 21.20 hrs. salen de un céntrico hotel, toman un taxi VW ecológico, sin ver sus placas ( primeros errores),rumbo al Teatro Jorge Negrete, en Sullivan. El conductor les manifiesta ignorar dónde está el teatro y les pregunta a dos sujetos arriba de otro vehículo similar, quienes les dan la dirección. Apenas llegan, hace alto el taxi frente al local rodeado de mucha gente y, en la fracción de segundo que transcurre al querer abrir la puerta del auto, como tromba irrumpen violentamente al interior dos fuertes sujetos,  gritando, arrojando a uno de los pasajeros hacia la ventana y empujando al otro hacia el piso, acostándolo y sujetándolo de espaldas. Le indican al chofer que tome determinada dirección, guiando su ruta; con una navaja, les dicen que es un asalto; que mantengan los ojos cerrados y las manos abajo, cortando la primera y natural reacción de resistencia, con golpes en el pecho, hombros y rostro. Mientras el vehículo transita con rumbo desconocido, los despojan de sus joyas, bolsean sus pantalones, camisas y sacos, ven las tarjetas de crédito y, con  una fría y altisonante dureza, les explican: "Miren, ca..., en el hotel nos dijeron que estaban 4 jueces gastando mucha lana,  ¿son ustedes?; nos van a dar el número de su identificación personal de cada tarjeta, el límite de su crédito y suma disponible. No venimos solos, atrás vienen otros compañeros armados escoltándonos, quienes irán al banco a verificar y retirar sus saldos. Por el teléfono celular que portamos, nos informarán si es cierto lo que nos dicen, tomamos el dinero y los dejamos ir; si no, les vamos a ‘dar piso’ aquí mismo, ...". En eso, efectivamente, en un apartado alto, llega otro sujeto con un revólver, que lo pone en la boca de quien no recordaba el famoso  NIP, espetándole: "Orita vas a acordarte, hijo de la ...". Transcurre aproximadamente media hora -  eternos 30 minutos con un ir y venir de adrenalina por sus cuerpos sudorosos y de pensamientos y sentimientos que estallaban en sus mentes y espíritus - y, por fín, llega la llamada al celular: "Ajá, muy bien, 'pareja', enterado, ...", responde el asaltante. Obtenido aparentemente su criminal propósito, les dicen que van a soltar a quien recordó los números, no así a quien el súbito estrés bloqueó la neurona de su memoria. " Hasta aquí llegué, ...", musitó para sí mismo.

        Afortunadamente para ambos, fueron liberados en la Colonia del Valle, con la orden de caminar 50 pasos con los ojos cerrados. Al volver a pisar el cemento y respirar el aire fresco de la noche, se percataron que habían sido  despojados de algo de su patrimonio económico y - lo que es más grave -, de gran parte de la de por sí escasa confianza en la bondad humana y en la seguridad pública de la "gran" ciudad. Al platicar su experiencia, se sorprendieron de la cantidad de vivencias similares. Tomaron el primer vuelo de regreso. Al comentar el suceso en Hermosillo, se alarmaron de otros incidentes parecidos, pero infortunadamente no divulgados.

        Moraleja: El forastero es percibido inmediatamente por bandas delictivas organizadas y sofisticadas, por lo cual deben seguirse las siguientes recomendaciones: no tomar taxi en la calle, sólo los sitios de aeropuerto y hoteles. No vestir ostentosamente ni portar ninguna joya, si acaso un económico reloj; dejar la vanidad para otra ocasión. Portar el dinero estrictamente indispensable y ninguna tarjeta de crédito; pero si hay que traer alguna, saber el NIP y en caso necesario decirlo. No salir del hotel o sólo a los sitios indispensables, con el máximo de precauciones posibles, más de dos personas. ¡Ah! y con otras dos medidas previas al viaje: un seguro de vida para sus familias y la bendición de Dios.

        No hay de otra.

        Hace décadas que - como gobierno y sociedad civil organizada - debimos haber tomado las medidas educativas y económicas oportunas, para evitar el estado de sitio delicuencial y policiaco federal y del orden común, que ahora padecemos. Menudo paquete les corresponde a Cuauhtémoc Cárdenas en el D.F., a los Gobernadores de los Estados y a los Alcaldes de las ciudades. No es fácil que se pongan materialmente en el lugar de los ciudadanos comunes víctimas de delitos, por que aquellos, sus casas y familiares siempre cuentan con guardaespaldas y escolta. Pero deberán empatizar y ampliar y profundizar la ejecución del Plan Nacional de Seguridad Pública ya.

        Combatirlo y erradicarlo ahora - en lo razonablemente posible -, debe ir de la mano de la prevención en el seno de las familias y de las escuelas elementales.

        De no ser así, triste destino les espera a nuestros hijos.

        En verdad que no se lo merecen.


RELACIONES INTERNACIONALES Y DEMOCRACIA NACIONAL.

        Interesante, rico y útil el IV Taller de Derecho Internacional auspiciado por la Secretaría de Relaciones Exteriores en días pasados, en el que tuvimos el privilegio de participar.

        Rama del Derecho tradicionalmente marginal y de un alto grado de dificultad  en los estudios de la Licenciatura - cuando se imparte con seriedad y honradez docente - y en su práctica, el Derecho Internacional lo dividen, los  estudiosos, en D.I.Público y D.I.Privado, cada uno con temática crecientemente compleja.( Aún de repente - 30 años después - me asalta una pesadilla en la que al día siguiente tengo el examen de Derecho Internacional Privado, con mi Maestro Dr. Carlos Arellano García y, de sinodales ¡ los Doctores Abraham F. Aguayo y Fortino López Legazpi!, sobre el traumático texto de Pillet y Niboyet, de Editora Nacional, de 830 páginas amarillentas, letra diminuta y plagadas de citas al pie de página). Ambos Derechos estan cobrando relevancia para el crecimiento económico y desarrollo cultural del país.

        Sus padres fundadores ya en el siglo XVI, los europeos Grocio, Pufendorf y Vitoria - cuando nuestra nación se iniciaba apenas como dominio colonial con el nombre de la Nueva España -, concibieron al también llamado Derecho de gentes sujeto a un natural desenvolvimiento primitivo, lento y difícil, pues, igual que sucede en el Derecho interno, todavía es el Derecho del más fuertemente armado. Esta impresión subsiste, por la lucha entre los Principios de la soberanía de todos los Estados - fundamento de su igualdad - y la vocación imperial y dominante de las grandes potencias. Las crisis que han sido la prueba del ácido atómico son las dos guerras mundiales de éste siglo, que dieron nacimiento, primero a la Liga de Naciones y ahora a la Organización de las Naciones Unidas.

        Así como el - gobierno del - Estado y el Derecho interno constituyen el único asidero de los individuos y grupos naturalmente desiguales para procurar su igualdad jurídica y material, la ONU y su Carta constituyen la única tabla de salvación de los países débiles, para atemperar las seculares y profundas desigualdades en su desarrollo.

        Con el fin de la guerra fría, el derrumbe del muro de Berlín, la  desintegración de  la URSS - inflexión insospechada de la historia -, la consolidación de  los Tratados de Libre Comercio para América del Norte, de Maastrich y la Unión Europea y la  reestructuración de  la OTAN, ha finalizado la confrontación ideológica militar Este-Oeste. Pero susbsiste el abismo entre Norte-Sur, entre el hemisferio septentrional desarrollado y el otro austral  (Africa, Asia y Américalatina ), con un abigarrado cuadro donde sobrevive miserablemente más de la mitad de la población mundial - 800 millones de seres humanos, 25 de ellos en nuestro suelo -.

                La globalización mundial en las relaciones comerciales y la inserción de México en el TLC, con otros Estados latinoamericanos y recientemente con la Unión Europea, confirman la necesidad de difundir ésta problemática en la sociedad universitaria y civil nacional.

        Nuestra matriz como país es la de provenir de un pasado colonial durante largos 300 años, con toda la secuela de rezagos y deuda social interna; de una guerra injusta con EU, en el siglo pasado, con el costo de más de la mitad del territorio nacional; de otra guerra civil en el siglo pasado, con saldos y rescoldos que aun se empeñan en revivir algunos líderes del alto clero político; de una revolución campesina, que hizo estallar en pedazos el latifundio agrario y el modo de producción industrial antiobrero, hoy depauperado. Por y a pesar de eso, el gobierno federal de nuestro país ha debido insertarse con dignidad y prestigio en el concierto mundial, abanderando los Principios - hoy de rango constitucional - de búsqueda permanente de la paz, Igualdad jurídica de los Estados, No Intervención y Solución pacífica de las controversias.

        Pero la visión exclusivamente nacional - en veces demasiado provinciana y "nopalera" - de los fenómenos que acaecen fuera de nuestras fronteras, nos impide cobrar conciencia de la creciente  sinergia internacional e interdependencia económica, financiera y, en consecuencia, política, con inmediatas afectaciones domésticas. Nuestras crisis recurrentes se originan, también, en las oficinas del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional.

        La competencia exclusiva del Ejecutivo federal y del Senado en el manejo de las relaciones exteriores, como un coto de caza, producen una indiferencia de los representantes populares en la Cámara de Diputados y Gobiernos estatales y municipales, sobre asuntos de toda índole, materia de Tratados internacionales, cuya ignorancia repercute en su limitada capacidad de maniobra institucional y frustra la saludable e imperativa democratización de la política exterior. Urge ampliar esta competencia a la Cámara baja.

         El tiempo es mucho más que aritmética. Si el siglo XIX se inició en 1914 con la primera guerra mundial; y el XX  en 1992 con la caída del comunismo, estamos en el fin de una historia, cuya línea nunca ha sido recta y cuyos signos requieren lectura e interpretación inteligente. No necesariamente apocalíptica, pero sí combatiendo, con prudencia y madurez, la soberbia e insolencia de un optimismo científico y tecnológico de las potencias nucleares, no ayuno de satánica necrofilia.

        En una época - la nuestra - de tantas calamidades naturales y humanas, que nos hace sentir a la deriva, sin dirigentes completos en ningún campo, los individuos, los grupos, las regiones y las naciones debemos infundirnos, más que optimismo, una gran dosis de - esperar contra toda - esperanza participativa.

        Particularmente para naciones como la nuestra, quienes no pueden seguir siendo  más, enanos sentados sobre los hombros de ningún gigante.

        Cuando menos, que no quede por ninguno de nosotros.


UN FUTURO DIGNO PARA LOS DISCAPACITADOS.

            Sea por causas biológicas o accidentales, los discapacitados es uno de los "grupos menos favorecidos" - como eufemísticamente los denomina el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD -, o la capa social "más vulnerable" - como con otro eufemismo los llama la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Sea cual fuere el nombre, lo moralmente valioso es la satisfacción espiritual y material de sus necesidades como personas con dignidad, pero con algún tipo de desventaja física o mental. El deber primario corresponde a los cinco ámbitos involucrados: su familia, las iglesias, la sociedad, las Organizaciones No Gubernamentales y el gobierno.

        Las estadísticas internacionales revelan que su número oscila de un 7 a un 10%, por  lo general hemiplégicos, paraplégicos, ciegos, sordos, mudos, enfermos mentales, ancianos y enfermos terminales. Aproximadamente 500 millones en el mundo, 10 millones en México, medio millón en el noroeste y 200 mil en Sonora. Curioso país de tan altos contrastes el nuestro: millones de miserables, por un lado, y la herencia estimada en hasta 3,000 millones de dólares, de un sólo empresario, Emilio Azcárraga Milmo, por el otro (Proceso No.1081, 20 de julio). El cuerno de la abundancia para los menos, la abundancia de cornadas de hambre para los más. Como dijo Noam Chomsky: el sacrificio social, las utilidades privadas.

         No necesitamos acceder a la página de la NASA ni a la del  telescopio Huble para saber, con precisión - como boquiabiertos vemos en pantalla la nítida superficie de Marte -, dónde están y qué hacen nuestros discapacitados. Tampoco requerimos del escándalo de la televisión mundial trasladada hasta el lugar de los hechos; de las explicaciones del Consulado competente; ni del auxilio de la Alcaldía de Nueva York, para indagar los detalles de la explotación de que fueron objeto medio centenar de mexicanos con esa minusvalidez, por una banda también de mexicanos, en el Metro de esa gran ciudad. Nos asombra la dieta de "pan, jamón y queso" y la casa en que vivían "como esclavos" los 55 connacionales en la urbe de hierro,  pero ya la quisieran para un domingo - entre otros - los indígenas jornaleros de nuestros valles agrícolas. Por eso, como una bofetada con guante blanco, a pesar de su "esclavitud psicológica", manifiestan  no desear regresar a su país.       

       Los tenemos, cotidianamente, frente a nuestras narices. En hogares donde son aceptados unos, otros no tanto. En los cruceros. En las áreas comerciales. En las cárceles. En los asilos. En las iglesias. En los hospitales psiquiátricos. Deambulando en avenidas y carreteras. Son las víctimas propiciatorias  de la crisis económica que agobia a la mayoría de la población, agudizada desde 1994. No ven, no oyen, no hablan, no caminan, ni pueden votar. No tienen poder, pero son los que más necesitan de las acciones del Poder público.

        Un ejercicio de empatía - de suponernos en sus catres, muletas, sillas de ruedas, rejas, pies descalzos, en las cadenas de su impotencia - no nos caería nada mal. Quizá alguna fibra sensible de nuestro corazón de mezquindad y granito -  parque jurásico de nuestra estructura moral sedicentemente cristiana -, nos trasmitiría su débil mensaje: "No te lo deseo, pero ¿ te has puesto en mi lugar?".

         Ellos no desean dar problemas; no aspiran ni necesitan un estéril "sentimiento" de compasión. Exigen - como se exigen los derechos -, calladamente, comprensión y oportunidades de atención psicológica y, sobre todo, ocupar el espacio laboral y social que, como personas con dignidad, les corresponde, por el sólo hecho natural, jurídico  y político de ser humanos. Ese es el Humanismo y el Humanitarismo.

        En 1981 la ONU lo declaró el "Año Internacional de la Incapacidad", del cual se derivó un programa de acción mundial al año siguiente; y en 1994 aprobó la "Normas Uniformes sobre la Igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad". En México y en el Estado tenemos el Programa Presidencial Nacional para el Bienestar y la incorporación al desarrollo de las personas con discapacidad", que con tanto optimismo conocimos en 1996. Su acción interinstitucional involucra a las Secretarías y Dependencias del gobierno federal, de Estados y Municipios - salud y seguridad social, educación, trabajo, cultura, recreación, accesibilidad, transporte y sensibilización informativa -, que aterrizaría con Legislaciones desde la lógica y ética del respeto a sus Derechos Humanos. Pero algo tenemos qué hacer para desempolvarlo, darle puntual cumplimiento y seguimiento.

       Dentro de la jerarquía de bienes y servicios que debe prestar todo  buen gobierno, asumiendo su inserción en el concierto universal como país en vías de desarrollo pero civilizado, una prioridad es honrar y respetar los compromisos de Tratados Internacionales, ley suprema de la Unión.

               No es muy grato ser aguafiestas, vaya una disculpa por eso. Que me dispense, también,  el Padre Emilio Palafox Marqués, por la competencia leal que, en estas mismas páginas, involuntariamente le hago, por predicar ésta homilía laica. Pero es el drama de una parte muy querida de su feligresía, de nuestros próximos.

        Pero, ante problemas de tan largo plazo,  seamos optimistas y trasmitamos confianza.

        Confianza en el Gobernador Manlio Fabio Beltrones, para que impulse el proyecto ya depurado de la Legislación estatal de discapacitados. Este sería otro hecho, hecho en Sonora.

         Confianza en el Gobernador  electo Armando López Nogales, para que instrumente y apoye su exitosa aplicación. Esto sería armar un mejor futuro.

     

SEGURIDAD PÚBLICA.

La seguridad pública es la solución al problema es la inseguridad pública. Encabeza  la preocupación de la población mexicana. Ocupa el primer lugar,  también,  de las necesidades sentidas  reclamadas  a  los candidatos a puestos de elección popular y en sus agendas de gobierno. Constituye gran parte del éxito o del fracaso de los gobernantes.

 Sin embargo,  preocupan  dos circunstancias. La primera - ciertamente de mero orden lógico -, es que como subtemas se consideran la procuración y la impartición de justicia, cuando  debe ser a la inversa: el gran rubro es La Justicia y, dentro de ella, deben contemplarse a la seguridad pública como parte de la prevención de la delincuencia común y organizada; a la procuración e impartición de justicia local y federal; y a la ejecución de penas privativas de libertad y readaptación de responsables penales. La segunda circunstancia -  ésta sí grave -, es que  todavía no se ha hecho un deslinde preciso de la seguridad pública, respecto de otros rubros afines, pero distintos en su conceptualización, fundamento jurídico, alcances,  órganos competentes, atribuciones y responsabilidades.

Me refiero al hecho de que siendo el concepto de Seguridad la base de sus especificidades, estas pasan a confundirse y desvirtuar - desde el inicio - su tratamiento y consecuente búsqueda de soluciones,  radicales y factibles, desde el Poder público. Me explicaré con  ejemplos, tomados de un reciente foro  de consulta sobre el tema:

1. Un alumno de Derecho demandaba vigilar militarmente las fronteras del país, para evitar el ingreso de miembros de bandas de criminalidad organizada de alta peligrosidad, porque ponen en riesgo la soberanía mexicana.  Se trata de la seguridad nacional, atribuida primordialmente a las Secretarías de la Defensa Nacional y de Marina.

2. Un abogado expuso la preocupación relativa al vandalismo, asaltos y robos con violencia  en las escuelas, calles y hogares, y propuso que los planteles debieran ser vigilados por policías, para otorgar más seguridad. Es un asunto de seguridad pública, competencia de las policías preventivas  municipales y judiciales de los Estados.

      3. Una ama de casa expresaba su desaliento por la falta de empleo para su marido, y se preguntaba - con toda razón - ¿ dónde está la seguridad para nuestra familia? Se refiere a la seguridad económica, responsabilidad de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.

            4.  Una jovencita bachiller  denunciaba los peligros que corre cada noche al regresar de su plantel a su casa, teniendo que pasar por cuatro expendios de cerveza plagados de malvivientes. Temía por su seguridad sexual.

5. Un  obrero de la salud reclamaba la falta de seguridad en su trabajo, hospitales desde donde, diariamente,  se manejan toneladas de desechos quirúrgicos altamente infecciosos, contagiosos y  contaminantes.  Es un tema de la seguridad industrial y salud pública, competencia  de las Secretarías de Trabajo y  de Salud; de Hospitales públicos y privados y de las Comisiones Nacional y Estatal de Derechos Humanos y Nacional de Arbitraje Médico.

      6. Una viuda exigía hacer algo para asegurar la obligación, de  las Compañías de seguros, al pago de las sumas contratadas al fallecimiento de los jefes de familia. Aquí es seguridad económica, pertenece al ámbito de la Secretaría de Hacienda y de los Poderes Judiciales competentes, según las instancias.

7.  Un representante de las comunidades yaquis reclamaba la ilegalidad del convenio que recientemente terminó una fase de su lucha por los linderos. Se trata de la seguridad en la tenencia de la tierra, competencia de la Secretaría de la Reforma agraria y de los Tribunales federales

8. Un candidato a la Presidencia Municipal de Hermosillo, al ser interpelado al respecto en una reunión con abogados, inició su respuesta refiriéndose a la necesaria seguridad de los inversionistas para dinamizar la economía citadina. Aquí estamos frente a la seguridad financiera.

No cabe duda de que los ocho  casos se refieren al campo de la seguridad. Pero no de la misma seguridad. Si los problemas que aquejan a la sociedad - como el de la seguridad pública - y cuya responsabilidad recae en los órganos de gobierno deben ser atacados resueltos de raíz, lo primero es identificarlos en su plano debido de conocimiento, desde su género próximo ( seguridad); sus diferencias específicas ( nacional, pública, laboral, social,  económica y financiera, entre otras); y los respectivos ámbitos de competencia entre Federación, Estado y Municipios.

 Poca seguridad pública puede ofrecerse, cuando no tenemos seguridad de qué seguridad es de la que estamos hablando.

Bastante rezagos acumulados y seculares existen en todos estos rubros, como para que aún ni siquiera los  discutamos - para resolverlos después - con claridad, energía y decisión.

Además, seamos realistas. Las condiciones económicas del país no permitirán a los gobiernos, en el mediano plazo, la realización de más obras públicas faraónicas y fuente de torpe deuda pública.  Deberán, sí, continuarse la construcción de hospitales, escuelas y caminos, agua potable y alcantarillado y la generación del millón y cuarto de nuevos empleos que demanda la juventud emergente.

 Pero,  con o sin obra pública material, el pueblo mexicano, del campo y de la ciudad, hoy asediado por Partidos políticos y candidatos, apreciarán inteligentemente a quienes se comprometan ahora, y les proporcionen después, las condiciones mínimas de seguridad pública para: construir espacios educativos, recreativos y culturales,  en vez de la proliferación de depósitos de cerveza; transitar por las calles, dormir en sus hogares y trabajar en oficinas y fábricas, vigilados con Cuerpos policiacos moralizados desde arriba, profesionalizados y dignamente remunerados ; contar con  Magistrados y Jueces del más alto rango ético y técnico;  y con un sistema penitenciario que castigue el delito - no la pobreza - y readapte y regrese al criminal al calor familiar, a la gratificante fábrica y a  la sociedad que lo expulsó de su seno.

Pareciera que la clave del convencimiento de nuestros - actuales y futuros - mandatarios fuera: Dime a que tanta seguridad pública ofreces,  y te diré qué candidato y gobernante eres.

O parafraseando al autor de las Décimas,  Pedro Calderón de la Barca (1600-1681) :

¿ De qué te puedes jactar,

y en qué tus glorias consisten?

pues si unas promesas hiciste,

inseguridad pública me legaste.


TRANSICIÓN CRIMINAL A LA DEMOCRACIA

En memoria del Dr. Víctor Carlos García Moreno

            La desaparición prematura y violenta de todo ser humano debe apenarnos, más cuando es cercano a nosotros. Pero la  muerte del Doctor en Derecho y Maestro Víctor Carlos García Moreno, que podría ser una cifra más en la negra estadística delincuencial del Distrito Federal, por el asalto criminal e impune del que fue víctima, el 29 de diciembre, constituye, además, una sensible e irreparable pérdida para el ámbito académico jurídico, nacional e internacional.

            Originario de Chihuahua, con la naturalidad y bonhomía del típico provinciano, durante 40 años forjó su sólida carrera académica y pública en la Capital del país, cultivando el Derecho Internacional Privado. Se trata de una complicada Disciplina cuyo contenido son los problemas de nacionalidad, la condición jurídica de extranjeros y los conflictos que trae consigo la multiplicidad de las legislaciones nacionales de resolver las situaciones jurídicas privadas. Tradicionalmente ha sido soslayada por profesores y alumnos, pero ha cobrado creciente importancia en la presente década, a raíz de la apertura comercial y de la inserción - para bien y/o para mal - de México en el TLC y en otros Tratados con países del hemisferio y Europa.

            Invitado por el inspirador del proyecto de Maestría en Derecho Internacional Privado y Comparado en nuestra máxima Casa de Estudios, Dr. Leonel Pereznieto Castro, de entre otros miembros de la Academia Mexicana de esa Disciplina, de García Moreno aprendimos su doctrina y experiencias. Nunca olvidaremos sus explicaciones con el  característico y pedagógico: "¿ Voy bien o me devuelvo ...?".

            No oculto mi simpatía personal y afinidad cultural. Ambos coincidimos en la fundación de los Tribunales Electorales e investigamos y publicamos temas afines, como el del Orden público. Recientemente había otorgado su voto aprobatorio de mi Tesis de grado, sobre Derecho de los Tratados, que revisó desde hacía meses. Había estado en la Unidad Caborca de la UNISON a fin de año.

            Si sólo 1% de la población mexicana accede a estudios superiores, quizá únicamente un 1% de ese 1% logra destacarse en el Derecho Internacional, dentro y fuera de nuestras fronteras. Esa es la singular dimensión del vacío que deja Víctor Carlos, en una época de tanta gente brillosa, pero muy pocos brillantes; época tan preocupantemente huérfana de Juristas dedicados, con bondad, justicia y decoro, a la investigación, docencia, publicación y divulgación de la Ciencia del Derecho y a representar, a México, en exigentes ámbitos de discusión y asesoría para la aprobación de Tratados internacionales, que adquieren el rango de ley suprema de la nación. Definitivamente, tenía aún muchas enseñanzas que compartirnos.

            ¡Qué ironía y premonición!: casualmente, en ese breve tiempo y humor de las vacaciones de invierno, me dediqué a leer un denso volumen jurídico que tenía pendiente: "Lecciones de Filosofía del Derecho. Estudios en homenaje a Eduardo García Máynez" - uno de los gigantes mexicanos de la Filosofía y Lógica del Derecho, fallecido en 1993 -, editado por la UNAM en los 70, con aportaciones originales de los más renombrados Científicos y Jusfilósofos de Latinoamérica. Pues en los días que leía su Ensayo sobre la bibliografía producida por Don Eduardo - y que me motivó a pedirle dos textos del Maestro homenajeado, sobre José Vasconcelos y otro -, pasó él por tan doloroso trance.

            La oprobiosa hidra de mil cabezas de la inseguridad pública, criminalidad e impunidad nacional, cobra una víctima inocente, de quien - paradójicamente - dedicó su vida al estudio y la enseñanza de la regulación coactiva y justa de la conducta de los individuos y las naciones.

            No menos lamentable es el asalto, también mortal, en días pasados, del cumplido y caballeroso catedrático universitario sonorense, Lic. Ramón Lizárraga Gámez.

            Mientras, la mítica piedra de sísifo de la justicia penal mexicana seguirá ascendiendo, día a día, con sus discursos, programas y acciones, por los gobiernos, pero para ser condenada a rodarla cuesta abajo, por los demonios de la delincuencia - privada y pública -, cada noche.

            ¡Indignante, difícil e injusta transición a la democracia!


DERECHOS HUMANOS.

Impunidad, ambivalencia y negligencia.

           Nada más lejano que saturar a la sociedad con los Derechos Humanos. Pero, por su trascendencia nacional y nuestro prestigio internacional, es imperativo divulgar que, desde Ginebra, el 7 de marzo Amnistía Internacional publicó su informe que cubre cinco años: "México, a la sombra de la impunidad", en víspera de la sesión anual de la Comisión de la ONU para los DH, que abrió sus trabajos, por seis semanas, el 22 de marzo, sobre la situación en el mundo y de casos especiales. Nos caracterizó, este año, como "país caso en las Américas", junto con Estados Unidos ­ en donde se ejecuta, en promedio, a una persona a la semana ­ y Colombia - en donde existen varias guerras, con décadas de antigüedad -.

             Señala que en la estructura gubernamental, la CNDH "tiene el doble rol de defender a las víctimas de violaciones y bajar de intensidad las críticas hacia las autoridades" y que el papel de la PGR es "contradictorio", pues si bien procesa a violadores de DH, "permite" que se siga empleando a servidores públicos acusados de dichas afrentas.

            Después de analizar las estructuras de procuración de justicia, recomienda que las violaciones sean investigadas a fondo y sus resultados públicos; que la tortura, ejecución extrajudicial y desapariciones estén bajo jurisdicción civil ­ aunque los perpetradores pertenezcan al fuero militar ­, y que la desaparición se tipifique en el código penal. Además: que se adhieran los artículos relevantes de la Carta de la ONU para los Derechos Civiles y Políticos y de la Convención Americana de DH, incluso los que prohiben arresto y detención arbitraria; que los encargados del orden respeten los estándares y que se tomen las medidas para asegurar la independencia de las autoridades judiciales.

            Reitera que de 1994 a 1998 se ha registrado "un serio deterioro de la situación de los DH humanos"; que si bien "muchas de las causas de violaciones ­ tortura, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones y detenciones arbitrarias ­ son sistemáticas y de ocurrencia nacional", son "particularmente agudas en Chiapas, Oaxaca y Guerrero, donde están presentes grupos armados de oposición", y que "los perpetradores de actos violatorios frecuentemente actúan con impunidad".

            Se espera una "gran acción" de agencias no gubernamentales para solicitar más atención a la situación y que la citada Comisión designe o pida al secretario general de la ONU que nombre a un relator especial para nuestro país.

            Se afirma que "el Ejército continúa participando en operaciones antinarcotráfico y de contrainsurgencia y frecuentemente comete violaciones a los DH", y alerta contra la emergencia en años recientes de "grupos paramilitares" en Chiapas, "que operan aparentemente coludidos con las autoridades", así como la recurrencia de detenciones colectivas como forma de penalizar y amedrentar a militantes opositores.

            Reconoce las acciones gubernamentales de protección a los DH como las reformas de 1991 para reforzar la Ley Federal para prevenir y sancionar la tortura de 1986, pero que "se hace necesaria una clara demostración de voluntad política de parte del gobierno para poner término a los abusos y prevenir el deterioro de una situación de por sí crítica".

            Según AI, el fracaso de las medidas se debe a la falta de voluntad política del gobierno para actuar con el fin de mejorar la situación. "Es, en las mejores palabras, ambivalente, y en las peores, negligente", considera.

            Sobre el sistema judicial, afirma: "La impunidad con la que se cometen violaciones a los DH se ha vuelto endémica", e identifica "dos fuentes fundamentales: la forma como el sistema de justicia social está estructurado y administrado, y el que los casos de elementos de las fuerzas armadas implicados en violaciones son tratados por Cortes militares", a pesar de que la tortura es clasificada como crimen.

            Abunda: "La Policía Judicial, federal y estatal, es causa sistemática de detenciones ilegales, antesala de violaciones en cadena como la tortura, que es frecuentemente utilizada, sobre todo en los primeros pasos de una investigación criminal". Entre los métodos documentados están choques eléctricos; semiasfixia con bolsas de plástico o por inmersión acuática; amenazas de muerte; ejecuciones falsas; palizas con objetos puntiagudos, varas o rifles; violación y abuso sexual, tehuacanazo y teléfono (golpes simultáneos en las orejas).

            Estima que "la tortura sigue practicándose (cita a la CNDH, que informó aumento del registro: de 46 casos en 1997, a 58 en 1998), facilitada... porque jueces, abogados y la oficina del procurador están recargados de trabajo, por un inadecuado entrenamiento de la Policía Judicial (reconocido por el propio procurador) y porque siguen tomándose las confesiones iniciales como la prueba mayor en un caso penal, a sabiendas de que la mayoría son extraídas bajo tortura y otros malos tratos."

            Sobre desapariciones, recuerda que existen sin resolver no menos de 400 que datan desde 1970, entre ellos 70 tratados por AI en 1997.7        El informe reitera la "participación abusiva" del Ejército en los acontecimientos de Aguas Blancas, Buenos Aires (DF), Acteal, El Charco, El Bosque y media docena más, y hace hincapié en lo rutinario de la proliferación de patrones de conducta tales como la obstaculización del derecho al recurso penal y falta de compensación a las víctimas y a sus familiares; que ninguno de los perpetradores de violaciones ha sido llevado ante la justicia, y que hasta la fecha no ha sido inscrito como crimen la desaparición forzada o involuntaria.

            Finaliza con la persecución contra defensores de DH que motivó que la Subcomisión de la ONU, en su resolución sobre México de agosto pasado, pidiera al gobierno la promoción del trabajo y garantizar la seguridad de los activistas que, "son victimizados por el Ejército, pero sobre todo por grupos paramilitares como Paz y Justicia, que intimidan, acosan, torturan, amenazan de muerte incluso a miembros de sus familias y atacan directamente, de tal modo que enfrentan numerosos obstáculos y bloqueos deliberados, como la negativa a visitas a centros carcelarios".

            Cada año, explicó el vocero de AI, "se eleva a prioridad un país por región y, dependiendo de la seriedad del caso, pueden tomarse otros; eso es lo ocurrido con Estados Unidos, México y Colombia. Los otros para 1999 son Argelia, Camboya, los Grandes Lagos, Burundi, Turquía, China, Arabia, Saudita, Federación Rusa e Indonesia".

            Nada hay que agregar. Sí lamento la omisión de AI respecto a nuestra situación en cuanto a los derechos humanos económicos, sociales y culturales, conocidos como derecho al desarrollo. Pero dada nuestra proverbial injusta distribución de la riqueza, socialmente generada, nos hubiera ido "más peor".

            Unicamente confiemos en que - más que la refutación de la Secretaría de Relaciones Exteriores -, se cumpla la Recomendación: "Una clara demostración de voluntad política de parte del gobierno para poner término a los abusos y prevenir el deterioro de una situación de por sí crítica".


DERECHO Y CULTURA

                 Por una Legislación democrática

Como profesional del Derecho, ante la Iniciativa del Ejecutivo del Estado para promulgar una Ley de fomento a la cultura, no tengo más que expresar mi beneplácito.

            Se trata de conjugar, felizmente, dos conceptos que se encuentran en el fondo de la cuestión: Derecho y Cultura.

Dicho más explícitamente: el no fácil reto de contar con normas jurídicas que, derivadas del art. 3° Constitucional (que, sabiamente por cierto, declara que la Democracia no es solamente una estructura jurídica y un régimen político, sino un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo), fomenten la creación, enriquecimiento, promoción y difusión de la cultura, entendida como todo aquello – material y espiritual -  valioso que la humanidad ha plantado en la naturaleza y en las sociedades, en todas las épocas y ámbitos geográficos.

            No es problema lógico, epistemológico y hasta ideológico sencillo de aprehender, el análisis conjunto de los términos Derecho y Cultura: el Derecho – en su sentido objetivo, es decir como el conjunto de normas jurídicas – es una parte importante de la Cultura; es lo que podríamos denominar la cultura jurídica. La Cultura, a su vez – concepto totalizador de la conducta valiosa del ser humano, a la manera de la Filosofía -, comprende al Derecho, Disciplina normativa y valorativa de la conducta.

            El esquema de la Iniciativa – como toda propuesta de reforma jurídica – seguramente es perfectible. ¡Qué bueno que así sea! ¿ Qué creación humana no lo es?.

            Por ello es de celebrarse que la Iniciativa del Ejecutivo, dentro de un paquete de reformas a la legislación sonorense en otros campos de la convivencia regional – como patrimonio familiar, justicia para discapacitados,  fomento al Deporte, entre otros – se enriquezca en su fondo y forma por la sociedad cultural organizada y en el seno de la Cámara de Diputados.  

            La regulación normativa del modo de producción cultural incide en la producción y manifestaciones de la corona de la cultura: me refiero a las bellas artes. Estas expresiones de lo más sublime del alma humana se insertan en la Estética, la Disciplina de la belleza. Pero también se inscriben en el campo de la Etica, la Disciplina de lo bueno. Y si el Derecho aspira a la obtención del valor Justicia, y la Política busca el valor Decoro, asumamos, todos, críticamente, una posición estética, ética, justa y decorosa.

Es deseable que todos los creadores de cultura, por encima de nuestros intereses, aportemos lo mejor de nosotros mismos, para no abortar ni aplastar, en su alumbramiento, un instrumento normativo que simboliza una vocación y voluntad democrática de su iniciador, derivada de demandas sentidas y recogidas desde las campañas políticas, por todos quienes hoy ocupan cargos de elección popular.   

            Es deseable, también, que los Diputados, por encima de sus compromisos de Partido, doten a la comunidad sonorense de un necesario cuerpo de disposiciones que defina, claramente, la estructura fundamental de las autoridades culturales, de sus indispensables recursos, atribuciones y responsabilidades y la necesaria participación de Organismos, medios, grupos y personas, en el corresponsable quehacer cultural.

            Pero las Leyes no resuelven, per se, los grandes interrogantes y problemas de la comunidad. Por ello es deseable, finalmente, que una vez iniciada la vigencia de la Ley de que se trata, y con base en ella, sus aplicadores – desde la esfera pública -   honren y dignifiquen su encargo; y la sociedad cultural organizada hagamos nuestra parte. Solamente así nuestro Estado avanzará, aún más, en el concierto nacional e internacional, como un gobierno y una sociedad humanista que alimente su espíritu y a su vez produzca y exporte valores espirituales, a una civilización cada vez a proclive a honrar a su majestad la máquina.

            El hombre, desde y por siempre,  es el único ser creador de valores y de Cultura.       

Hermosillo, Son., 18 de noviembre de 1998.


HACIA UNA LEGISLACION PARA DISCAPACITADOS.

            El 7 de octubre de 1998, el Ejecutivo del Estado envió, a la Legislatura local, Iniciativa para Ley de Integración Social para las Personas con Discapacidad, producto de consensos de entidades del Gobierno que por razón de la materia intervinieron y, de la Subcomisión de Legislación y Derechos Humanos del Programa para el Bienestar y la Incorporación al Desarrollo  de las Personas con Discapacidad del Estado.

            Los Organismos no gubernamentales nos convocan a su Foro de consulta sobre dicha Iniciativa, a fines de marzo.

     Se espera que la propuesta sea analizada y, en su caso, aprobada en el pleno del Congreso local, como asunto de notoria urgencia.

     En sus motivos expresa que el Plan Nacional de Desarrollo 1995-2000 señala prioritario establecer mecanismos que favorezcan la integración de los discapacitados al crecimiento económico y social de la nación.

     Identifica como persona con discapacidad a " todo ser humano que padece temporal o permanentemente una disminución en sus facultades físicas, mentales o sensoriales que le impide realizar una actividad normal" y "a quien presente alguna deficiencia total o parcial a nivel físico, intelectual o sensorial, derivado de: ceguera o debilidad visual, sordera o debilidad auditiva, problemas de lenguaje; amputación de brazo o de pierna; parálisis cerebral infantil; deficiencia mental;  síndrome de Down y autismo”.

     Entiende por rehabilitación " el proceso de duración limitada y con un objetivo definido, encaminado a permitir que una persona con discapacidad alcance un nivel físico, mental, sensorial o social óptimo, proporcionándole así los medios de modificar su propia vida."

     El respeto a la dignidad y a los derechos de las personas con discapacidad, representa actitud de sensibilidad de la sociedad, que ha coadyuvado a que se estén derrumbando múltiples barreras que les impiden alcanzar un desarrollo en sus ámbitos personal y social.

     Los discapacitados comparten con la humanidad necesidades y sentimientos, que los hacen acreedores a igualdad de derechos y oportunidades en la comunidad. Debe, por tanto, garantizárseles el pleno respeto y ejercicio de sus Derechos Humanos, equidad en los accesos a los servicios de salud, educación, capacitación para el empleo, cultura y recreación. Su participación plena enriquece a la sociedad y fortalece los valores y unidad de la familia.

     La preeminencia de los derechos individuales y sociales tiene como base el reconocimiento a quienes conforman el 10% de la población, enorme conglomerado que la sociedad y las autoridades de los tres órdenes de gobierno no debemos ignorar. Es necesario conjugar voluntades para transformar las actitudes de la población hacia ellos.

            La Iniciativa está conformada por cuatro Títulos, integrados por sus correspondientes Capítulos.

     El Título Primero establece las normas que contribuyan a resolver los problemas que afectan a los discapacitados para su completo desarrollo personal e integración social; y para que se realicen, por el Estado y Ayuntamientos, actividades de asistencia social relacionadas con discapacitados, mediante la coordinación y concertación a que se refieren las Leyes de Salud, de Asistencia Social y de Educación del Estado.

     Enuncia como acciones prioritarias: asistencia médica especializada; rehabilitación; educación especial enfocada a la preparación para la vida; capacitación e integración sociolaboral; actividades culturales, recreativas y deportivas; uso de los medios visuales, señalización y medios electrónicos en instituciones y empresas públicas y privadas; incorporación del lenguaje de señas mexicano en las escuelas de docentes, para favorecer su integración educativa; y facilitar el desplazamiento físico en diferentes medios y espacios.

     El Título Segundo dispone que la Secretaría de Salud elaborará el Programa Especial de Discapacidad, de acuerdo con la Ley de Planeación del Estado, con las bases siguientes: diagnóstico y tendencias; objetivos, metas y estrategias de largo, mediano y corto plazo; y acciones coordinadas entre los sectores público, privado y social. Se previene que los Ayuntamientos establecerán un programa para discapacitados con base en sus Planes de desarrollo, y acuerdos entre los sectores públicos, social y privado, en el marco del Sistema Estatal de Planeación Democrática.

            El Capítulo II previene que el DIF y los organismos municipales, constituirán los Consejos en su ámbito de competencia, para la coordinación, concertación y promoción de trabajos para garantizar condiciones favorables a los discapacitados, con los sectores público, privado y social y con organizaciones de discapacitados. Se prevé que las normas relativas a la integración y funcionamiento de los Consejos, estarán plasmadas en los reglamentos que se expidan por el Ejecutivo y los ayuntamientos.

            El Título Tercero trata sobre la prestación de servicios, rehabilitación médico-funcional y laboral, tratamiento psicológico, educación regular y especial, cultura, recreación y deporte, empleo y vivienda, barreras arquitectónicas y adecuaciones, transporte público y educación vial.

            Por último, el Título Cuarto establece las sanciones por violaciones a la ley por las administraciones públicas del Estado y municipios en sus competencias, con multa o arresto, concediéndose a particulares la elección entre el recurso de inconformidad o el juicio ante el Tribunal de lo Contencioso Administrativo del Estado.

            Reitero la deseabilidad de que la Iniciativa sea pronto aprobada por la Cámara de Diputados local e inicie su plena vigencia, para el cumplimiento de los fines filosóficos y jurídicos que las respaldan.

            Hecha su parte por el Ejecutivo, la asignatura pendiente es ahora para nuestros legisladores. Tenía siglos de retraso y siendo Sonora el único Estado de la República que carece de tal Legislación, su promulgación y positividad deberá potencializar el desarrollo,  personal y social, de 200,000 personas y sus familias.


"DIME QUÉ MAGISTRADOS Y JUECES TIENES"

"Aquel que esté libre de toda culpa,

que arroje la primera piedra"

Sentencia bíblica.

            La función judicial, en los fueros federal y local, es la expresión institucional de la separación de competencias de los Poderes del Estado y servicio público importante  para la normalidad democrática y el Estado de Derecho. La carrera judicial es, para los profesionales del Derecho, de las más honradas y dignas.

            Mi generación, formada universitariamente en los 60, fue afortunada: como discípulos, recibimos enseñanzas de Maestros quienes forjaron una inédita época de la Escuela de Derecho de la Universidad de Sonora. Ya egresados, aprendimos a respetar a una pléyade de Ministros de la H. Suprema Corte de Justicia de la Nación: entre otros, Martínez Báez, Olea y Leyva, Chico Goerne, Franco Carreño, Rivera Perez Campos, Rojina Villegas, Tena Ramírez, Agapito Pozo, García Rojas, Matos Escobedo, González Bustamante y Rivera Silva. En nuestro Estado se destacaron, como  Jueces de Distrito y Magistrados de Circuito, Agustín Tellez Cruces - quien llegó a presidir el más alto Tribunal de la República - y Darío Maldonado Zambrano. En el fuero local admiramos la honradez de, entre otros, los Magistrados José María Oceguera Meza, Miguel Ríos Gómez, Enrique E. Michel, David Magaña Robledo y Carlos Arellano García.

            Pero en los 70 empezamos a atestiguar casos que rompieron el encanto y majestad judicial, hoy añorada. En la Corte, casos de Ministros  - uno prófugo en el extranjero -, coludido en cohecho, en el Circuito de Guerrero, con dos Magistrados, presos durante 9 años. En nuestro Circuito, sonados episodios en 1972 y en 1993.

            En el fuero local, no han faltado crisis parecidas en los 70, 80 y 90.

            No incurramos en necrofilia judicial. Ellos - quizá hasta inocentes o arrepentidos y con la lección aprendida - han asumido su  injusticia o expiado sus penas y penitencias. Además, ¿quiénes estamos libres de toda culpa?.

            Desde 1995, con la reforma constitucional de la H. Suprema Corte de Justicia - que implicó su virtual desaparición por un lapso -, se exacervó su histórico enfrentamiento con la PGR, motivado por drogas, armas, joyas, vehículos y, sobre todo, millonarias sumas. Para 1997, el nuevo Consejo de la Judicatura Federal CJF había admitido 700 quejas administrativas, por abusos, desviaciones, sustracciones, sobornos u otras irregularidades. Pocas han tenido éxito, pero más de una veintena de Magistrados y Jueces no han sido ratificados, han sido suspendidos, cesados o inhabilitados para el cargo o consignados judicialmente. Algunos han interpuesto recurso de Revisión o Juicio de amparo.

            Ahora vuelve tocar a nuestro Circuito. El CJF ha suspendido a dos juzgadores. A ninguno se imputa corrupción. A uno, a partir de dos denuncias anónimas, por "descuido inexcusable" al valorar y resolver situaciones jurídicas. Impugnó su cese, mediante recurso ante la instancia superior.

            Se trata de dos abogados, de raíces familiares y universitarias sonorenses, con una vida entregada al Poder Judicial Federal y su responsabilidad y dignidad  expuestas, cotidianamente, ante la judicatura y foro que los vio crecer profesionalmente.

            Ciertamente la tentación pasa setenta veces siete por el escritorio de los Magistrados y Jueces. Pero quisiera otorgarles el beneficio de la duda y que, en el caso del Magistrado, será revocada la resolución.

            Somos muchos los que no olvidamos los injustos cambios de adscripción (Toluca, Mazatlán, Monterrey, Mexicali) que la anterior Corte determinó - para doblegarlo - en perjuicio del Juez y Magistrado Darío Maldonado Zambrano, ejemplo de respeto a la división de Poderes y a la legalidad.

            A este complejo fenómeno no escapa la crisis crónica de dos instituciones sociales fundamentales: la familia y la escuela. Tampoco somos ajenos algunos profesores de Derecho y abogados litigantes. Estos últimos, envueltos en escándalos internacionales. Todos - por acción u omisión - hemos escrito no pocas páginas negras de la pedagogía y postulancia regional.

            Por eso - aun cuando sólo ataca las consecuencias del conflicto -, cobra importancia la Iniciativa de reformas del Poder Judicial Federal y del Consejo de la Judicatura, de inminente aprobación legislativa, que pretende reivindicar la competencia original, como tribunal constitucional, de ese alto Cuerpo, replantear la pertinencia del citado Consejo y, en su caso, sus atribuciones administrativas.

            La misma inquietud se respira en nuestro entorno estatal. Deberemos de concitar las voluntades y aprovechar las experiencias de todos los interesados, para participar  en una reforma judicial integral.

            No hagamos de "cualquier tiempo pasado fue mejor", una fatalidad. El Estado de Derecho democrático y el buen gobierno judicial pasa, necesariamente, por los caminos de la reforma moral de las enseñanzas del Derecho. Después, transita por los de la confianza de los propios juzgadores, de los abogados litigantes, de los medios de comunicación y, sobre todo, de la confianza popular. Ellos exigen Magistrados y Jueces - como interpreta y postulan la ONU y la Barra Mexicana de Abogados  -:  "Designados por sus dones y dotes técnicos y morales del más alto rango, sin la contaminación política ni partidista".

            Bien valdría una doble paráfrasis: "Dime qué educación del Derecho tienes, y te diré qué Magistrados y Jueces tienes".

            Y: "Dime qué Magistrados y Jueces tienes, y te diré que gobierno eres."


LA DISPUTA POR LOS POBRES.

            El tema del México subdesarrollado, el de los 40 millones de pobres y los 22 millones de miserables - los que sobreviven con más o menos un dólar diario -, constituye no sólo el rostro más dramático de nuestro neoliberalismo económico de fin de siglo, sino una bandera electoral. Bueno, hasta el PAN lo incluye en su mercadotecnia comicial del corto plazo.           

                        EL NUEVO PLAN. El pasado 5 de mayo, en Puebla, el Presidente Zedillo lanzó el Plan Nacional de Atención a Regiones Prioritarias (PNARP), con el cual el gobierno federal realizará 16 mil acciones en las 36 regiones de más aguda pobreza y destinó 9 mil 100 millones de pesos.

                        A través de ocho Secretarías, con las administraciones estatales y municipales, el programa pretende "abrir nuevas posibilidades de trabajo e ingreso en las regiones más atrasadas, subir el piso social en todo el país y ganar terreno a la pobreza''. Se privilegiará el gasto en salud, educación, alimentación, servicios públicos y el aprovechamiento de los recursos naturales y las ramas productivas de cada comunidad y atenderá a las 91 regiones donde, por su aislamiento y marginación, viven en condiciones de extrema pobreza y no cuentan con los servicios más indispensables. En una primera etapa se atenderán 36 regiones - que abarcan 23 estados -: las cañadas, los altos, el norte, la sierra y selva de Chiapas - donde opera el EZLN -, la zona maya, la Huasteca y áreas marginadas de Guerrero, México, Jalisco, Durango, Veracruz, Oaxaca, Nayarit, y las sierras norte, mixteca y negra de Puebla.

                        El programa ''no está partiendo de cero", son acciones definidas que fortalecerán las posibilidades de que las regiones consigan un desarrollo más equilibrado. Los proyectos contra la pobreza que ya operan - Pogresa, Empleo Temporal, Caminos Rurales, Empresas Sociales y otros -, seguirán  con sus beneficiarios, y al término de los primeros cien días del nuevo plan, se evaluará y se anunciarán nuevas metas para un inmediato periodo similar.

                        La aplicación de los recursos se realizará a través de 25 consejos regionales "plurales e incluyentes", que efectuarán un "análisis de la demanda social" por zonas; bajarán a través de "paquetes regionales de atención", administrados en cada comunidad por subcomités del PNARM, incluidos en los Coplades. Las dependencias involucradas elaborarán, asesorarán y verificarán  proyectos de desarrollo desde sus ámbitos de competencia. Se confía derrotar a la pobreza extrema y construir un futuro donde todos vivan mejor a partir de su esfuerzo, porque "el verdadero desarrollo social debe ser incluyente y sustentarse en la capacidad productiva de la gente y en la justicia social."

                        LA CRíTICA. Uno de los expertos reconocidos en distribución del ingreso y marginación e investigador de El Colegio de México, Julio Boltvinik, afirmó que el  programa refleja ''improvisación y oportunismo político'' de parte del gobierno, cuando faltan 13 meses para las elecciones del año 2000" .

                        Calificó de ''ridícula'' la afirmación  de que el Programa  pueda dar resultados en el combate a la pobreza en un plazo de cien días, como ofreció el presidente Zedillo. ''Ni de chiste un programa de combate a la pobreza puede dar resultados en cien días. Es ridículo pensar que se pueden generar resultados en materia de alimentación, salud o educación o de reducción de la marginalidad, en un periodo tan corto'', señaló." La primera pregunta es de dónde espera el gobierno sacar los 9 mil 100 millones de pesos para el programa'', que representa mucho dinero, pues es superior, en 17.8 %, a los siete mil 724 millones de pesos destinados al Progresa, el principal plan de combate a la pobreza de la actual administración, en el Presupuesto de Egresos de 1999. Recordó que en el presupuesto federal de este año no está prevista ninguna partida adicional para ese rubro, con excepción de las destinadas a los programas existentes de combate a la pobreza.

                        Cuando en el partido oficial se está definiendo el proceso para la selección de su candidato a la Presidencia en el 2000, el nuevo programa ''dará al Secretario  Esteban Moctezuma  la posibilidad de subir sus bonos ...refleja improvisación, oportunismo político, protagonismo y la necesidad de Ernesto Zedillo de dar más presencia pública a Esteban Moctezuma ...Un programa de gasto en comunidades marginadas sirve para que sus promotores ganen votos, porque electoralmente este tipo de estrategias es muy redituable'', finalizó.

                        CADA 100 DíAS. Si, como se enunció, "al término de los primeros cien días del nuevo plan, se evaluará y se anunciarán nuevas metas para un inmediato periodo similar", las nuevas metas serán para los días 5 de agosto y noviembre del presente año; y 5 de febrero y de mayo del 2000, víspera de los comicios federales.

                        ¡Pobres pobres!, tan inocentemente lejos de su desarrollo humano y tan manipuladamente cerca de los calendarios electorales. 

 

Cincuentenario de los códigos civil y de procedimientos civiles del Estado

LA CIVILIDAD DE LOS CODIGOS DE CONDUCTA.

Se comenta en los círculos académicos y profesionales del Derecho, que el próximo 24 de Agosto cumplirán 50 años de vigencia  los Códigos Civil y de Procedimientos Civiles, publicados en el Boletín Oficial de esa fecha de 1949.

            El Maestro y Notario Público Fortino López Legazpi ha recogido la inquietud en oportuno documento enviado a la Barra Sonorense de Abogados, a cuya esencia me permito ceder mi espacio:

            Por la importancia del Derecho civil, el aniversario proporciona magnífica oportunidad para analizar, amplia y profundamente, su significado para Sonora y de lo que pueden ofrecer para resolver sus problemas actuales.

            A lo largo de medio siglo, se han producido cambios en la comunidad sonorense, reflejos de los que se presentan en el mundo, que han suscitado problemas que se acentúan cada día y provocan angustia de hallar, en el Derecho, el instrumento eficaz para resolverlos. Los medios de comunicación presentan un panorama impresionante de hechos, en que afloran la violencia, el desprecio de los valores o el afán de poder y riqueza. Ante ello, la sociedad reclama mayores penas para los delitos y medidas administrativas más generales.

            Lamentablemente, poco se ve que los juristas recurramos al Derecho civil para enfrentarlos, lo cual revela que se olvidan de éste es EL DERECHO, por eso se le llama DERECHO COMUN,  porque todas las ramas del Derecho, así sea el llamado público, tienen como sustento el Derecho civil.

            Con frecuencia se propone atacar la delincuencia de jóvenes, bajando la edad para incluirlos en la responsabilidad penal. Independientemente de que tenga algún efecto, se olvida que su causa principal es la disolución de la familia, institución regulada por el Derecho civil.

            El C.Civil de 1949 responde a la convicción de que las instituciones civiles son fundamentales para una convivencia pacífica. Los autores del proyecto revelan que son verdaderos juristas. Independientemente de que esta actitud sea general en todo su contenido, establecieron instituciones novedosas para las necesidades actuales de la comunidad,  como la irrevocabilidad de los poderes, por simple manifestación; la hipoteca de propietario; y la atribución de carácter real  al embargo.

            Tanto el C.Civil como el Procesal Civil son resultado de la Comisión Legisladora, integrada por Abraham F. Aguayo, Guillermo Acedo Romero, Alberto Gaxiola, Manuel V. Azuela, Miguel Ríos Gómez y Francisco Duarte Porchas, de los que sobreviven los dos primeros. No debe dejarse pasar la ocasión para un homenaje público, en las personas de los que sobreviven.

            Sería adecuado convocar a un Foro abierto en que participen personas físicas y morales más vinculadas, como Universidades, Colegios de abogados y el de Notarios, sociedades de padres de familia, maestros e integrantes del Poder judicial. También, crear un premio, preferentemente en metálico, para los trabajos que se presenten y publicarlos.

            La celebración, con la mayor solemnidad posible, podría quedar a cargo de una Comisión, con un coordinador, auxiliado por las personas que él elija, y por un Presidente administrativo, y los auxiliares que considere necesarios, para obtener y controlar los recursos económicos; promover la publicación de ambos Códigos, con todas las reformas durante este lapso, así como las resoluciones judiciales, incluidas las de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

            Plausible y oportuno el recordatorio de Jurista López Legazpi. Estamos atrasados. El Gobierno del Estado deberá recoger esta responsabilidad. El costo económico será  mucho menor que su valor educativo y cultural. Pero, sobre todo, se trata de asumir, desde la máxima responsabilidad política de los tres Poderes, que ante la desviación al fuero penal de la vieja y nueva fenomenología pública, social y privada, tenemos, en el fuero civil, muchas reservas inéditas de solución  armónica para cristalizar nuestro Estado civil y civilizado de Derecho.


AVANCES CONCRETOS DE LA IGUALDAD DE GÉNERO.

El siglo que fenece ha atestiguado una otra revolución, silenciosa, no armada, pero no menos importante, en los ámbitos familiar, cultural, jurídico, económico, social y político del mundo occidental, cuyas consecuencias inmediatas, positivas y negativas, conocemos; y las de largo plazo - después de algunas generaciones -, juzgarán nuestros descendientes: la incipiente emancipación de la mujer.

En días recientes La  jornada editorializó dos avances jurídicos concretos en materia de equidad de género, que no deben soslayarse y es pertinente divulgar.

El 18 de mayo, la Suprema Corte de Justicia estableció que los cónyuges de las trabajadoras del Estado tienen derecho, sin limitaciones, a recibir los servicios médicos que derivan del régimen de seguridad social de sus parejas, y declaró inconstitucional la fracción V del artículo 24 de la Ley del ISSSTE, que lo condicionaba a una edad mayor de 54 años, a la incapacidad física o psíquica y a que el cónyuge dependiera económicamente de la asegurada.

La determinación jurisdiccional constituye importante reivindicación de la garantía de igualdad constitucional y beneficiará a todas las parejas en las que la mujer labore en el sector público. Más allá de los beneficios inmediatos que aportarían las medidas, no debe omitirse que, en el ámbito familiar, se fortalecerá la posición de las mujeres trabajadoras. Sin embargo, es mucho lo que debe avanzarse, pues no pocas de las prestaciones se otorgan únicamente a la esposa o compañera del trabajador, pero no al esposo o compañero de la trabajadora.

Por su parte, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación anunció que, en las negociaciones de revisión salarial con la SEP, se elimina el requisito de presentar certificado de no gravidez a las educadoras que aspiran a un puesto de trabajo en escuelas oficiales de educación básica.

Cabe congratularse por el fin, en ese ámbito laboral, de una práctica discriminatoria y violatoria del derecho a la privacidad de todas las personas, muy extendida en los mercados laborales del país. La plena - pero libre - incorporación de las mujeres a las tareas productivas y espirituales de la nación y la deseable feminización de la familia, la sociedad y el gobierno - necesaria, además, por razones éticas, sociales, políticas, culturales y económicas - requiere, entre muchas otras medidas, de la erradicación de esa práctica. Cabe esperar que las diversas Comisiones de equidad y género del Legislativo y el Ejecutivo, de ambos niveles de gobierno, se empeñen en ello.

Es mucho lo que queda por hacer para lograr que la igualdad constitucional de género, en nuestro país, se convierta en una realidad general y palpable. Pero el trazo jurídico y político está definido.

 

REFORMAS A LAS COMISIONES DE DERECHOS HUMANOS

Con seis meses de atraso, ambas Cámaras federales aprobaron, recientemente, reformas al apartado B del art. 102 de la Constitución que otorga autonomía ­ con personalidad jurídica y patrimonio propio ­ a la CNDH y homólogas en los Estados y el DF.

Será el Senado o la Comisión Permanente - y no el Presidente de la República -, quien nombre al Ombudsman nacional. Una vez que el proceso legislativo concluya ­ que los Congresos locales ratifiquen la reforma y el Ejecutivo la publique en el DO ­, los senadores dispondrán de máximo 60 días para ratificar a Mireille Roccatti o integrar terna, con base en ''amplia auscultación'' entre organismos sociales, públicos y privados defensores de los DH, para elegir al nuevo titular.

El presidente de la CNDH durará en su cargo cinco años ­ con el voto de las dos terceras partes de miembros del Senado ­, podrá ser reelecto una vez y deberá rendir informe anual al Congreso. Los actuales miembros del Consejo concluirán su periodo, pero podrán ser propuestos para un segundo y también electos con el voto de dos terceras partes del Senado.

La mayoría del PRD dio voto favorable, ponderando la importancia de que la CNDH obtenga autonomía, pese a que no logró que intervenga en asuntos laborales y electorales.

La diputación obrera del PRI se opuso a que se le permita al organismo injerencia en los temas laboral y electoral. Para la presidenta de la CNDH esos últimos problemas están plenamente atendidos por el IFE.

El PAN aceptó las objeciones priístas desde diciembre, pero presionado por el PRD y desconcertado porque el PRI no le cumplió lo que le prometió cuando fue aprobado el Fobaproa, insistió en el tema laboral.

La prensa nacional felicita y juzga las reformas avance importante en la construcción de nuestro Ombudsman, pues fortalece la lucha por la vigencia plena de los DH. Se lamenta, sin embargo, de que los derechos laborales y electorales hayan quedado fuera de su jurisdicción, debido al empecinamiento del PRI, que vio peligro a su control sobre organizaciones sindicales. Confía en que las legislaturas venideras tendrán que ocuparse de restituir, más temprano que tarde, a los derechos laborales y electorales, su condición de DH. Del fortalecimiento de las Comisiones, subraya: " Tras casi una década de existencia, enfrentan una situación de perceptible desgaste. La CNDH ha experimentado una perceptible erosión en su credibilidad moral. Episodios centrales de este declive son sus deficientes actuaciones ante las masacres de Acteal y San Juan del Bosque, Chiapas, y .. El Charco, Guerrero, así como su falta de voluntad para turnar recomendaciones inequívocas ante violaciones ... cometidas por .. las fuerzas armadas". Sin embargo, acepta que las reformas "abren perspectivas propicias para una renovación de las Comisiones..., las cuales, si buscan ser eficaces, deberán fortalecer su credibilidad y autoridad ante la sociedad, tarea por demás urgente, si se considera el deterioro y la crisis ­ documentados en innumerables ocasiones por organismos independientes nacionales e internacionales ­ por la que atraviesan los derechos humanos en nuestro país."

Del reciente informe de la presidenta de la CNDH, se destaca su reconocimiento al papel de las ONGs precursoras de la Federación Nacional de Organismos Públicos, el avance de la cultura de la invocación y respeto a los DH y la gradual aceptación de sus Recomendaciones. Sin embargo, denuncia que persiste la degradante práctica policiaca de la tortura para arrancar confesiones. Es lamentable su elocuente omisión sobre el derecho al desarrollo de las comunidades pobres y miserables, cuyo drama,  local y visual,  nos arroja al rostro El Imparcial.

Consubstanciales a los seres humanos, pues sin ellos no pueden ser considerados con la plena dignidad de personas, el concepto histórico, ético y jurídico - nacional e internacional - de todos los DH y su defensa real acompañará, por siempre, a las sociedades.

Su vigencia normativa, en México, data desde las proclamas de Hidalgo y Morelos en la independencia y la creación del Juicio de Amparo. Su protección no jurisdiccional por el Ombudsman criollo - el más grande del mundo - cumple una década no menos económicamente perdida y políticamente desviada que la pasada.

A pesar de todo, la libertades fundamentales del hombre y de los pueblos y la reforma constitucional de las Comisiones, deberá ser y estar por encima de las metajurídicas concertaciones partidistas y de la modorra burocrática.    


MATERNIDAD, MORALIDAD Y LIBRE MERCADO

La difusión de recientes 40 Juicios de Adopción presuntamente atípicos en Agua Prieta, tramitados por un solo abogado "desde que inició su carrera" (El Imparcial, "Tráfico de menores", oct. 1998) y que pudieran configurar conductas contra los Códigos escritos y no escritos de Ética profesional y penal de médicos, abogados, autoridades administrativas y judiciales y medios, no es nuevo. La aprehensión del abogado y dos mujeres y su magnificación internacional (New York Times, 29 de mayo 1999) resulta, además, vergonzosa.

En los últimos lustros estas conductas acompañan a la cíclicas y crónicas crisis de valores morales -individuales y colectivas- y a las debacles económicas, por el ensanchamiento de la brecha entre los que más se apropian de la riqueza material e intelectual nacional, socialmente generada, y los que cuentan únicamente con su fuerza de trabajo y vientres para concebir y parir seres humanos.

Observador académico de la ética laica de la profesión jurídica, registré que precisamente fue noticia similar la que despertó mi compromiso pedagógico de sistematizar los casos, para cursos a estudiantes y profesionales del Derecho. Algo así como prevenir y -sobre todo- aprender en cabeza ajena.

El 14 de Junio de 1975, El Imparcial consignó: "Averiguación sobre acusación a conocidos profesionistas", médico y abogado. Por la tarde, el Diario Información rezaba: "Consignarán a los profesionistas que hicieron la falsa adopción de un niño".

Las circunstancias eran las mismas y obvio sus circunstancias específicas. Los profesionistas se presentaron, el abogado adujo "el secreto profesional" y obtuvieron la libertad bajo fianza. La prensa ya no trató el asunto. Uno de los profesionistas falleció, el otro goza de cabal salud, reputación social y éxito económico.

La adopción internacional fue materia de la Convención Interamericana sobre conflicto de leyes en materia de adopción de menores, en la Paz, Bolivia, el 24 de Mayo de 1984, suscrita por nuestro país, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 6 de Febrero de 1987 y por tanto vigente, aplicable a la adopción de menores bajo las formas de adopción plena, legitimación adoptiva y otras instituciones afines, que equiparen al adoptado a la condición de hijo cuya filiación esté legalmente establecida, cuando el adoptante (o adoptantes) tenga(n) su domicilio en un Estado Parte y el adoptado su residencia habitual en otro Estado Parte. El Artículo 8 estipula que las Autoridades que otorgaren la Adopción podrán exigir que el adoptante (o adoptantes) acredite(n) su aptitud física, moral, psicológica y económica, a través de Instituciones públicas o privadas cuya finalidad específica se relacione con la protección de menores.

De una cultura diferente -y en mucho contraria- a la nuestra, el Diario USA TODAY de 3 de noviembre de 1998, por ejemplo, bajo el rubro "Adopciones", publica 8 avisos económicos. Una muestra: "Un niño es nuestro sueño: buscamos un niño especial al que amaremos por siempre. Podemos proveerle a su niño vida llena de amor con una madre ama de casa y un amoroso padre Doctor. Cariñosamente llamar Larry&Rhonda 1-800-982-3678."

Como en todo análisis de casos concretos, sea desde la exigencia de la academia, del pragmatismo de las diligencias policiacas, ministeriales y judiciales y del crudo y efímero juicio de los medios masivos, la prudencia obliga a usar, siempre, la empatía, el ponerse en lugar de todos y cada uno de los involucrados. Los argumentos religiosos, morales y legales son tantos y tan válidos, como los argumentos en contra.

"No somos delincuentes ni traficantes de niños, pues estos niños tendrán otra oportunidad, ¿qué es mejor, el aborto o la adopción o que anden en las calles?", preguntó el abogado involucrado, Mario Manuel Reyes Burgueño. Un banquete para discusiones teológicas, morales, jurídicas, sociales, políticas y culturales.

Todo sería explicado y justificado, mientras el alumbramiento, la existencia y la dignidad de un ser humano no las constituyamos en una mercancía más, sujeta a las leyes de la oferta y de la demanda, a la justicia del mercado, a las prácticas mercantilistas de las profesiones médica y jurídica y a las corruptelas administrativas y judiciales, en un mundo cada vez más globalmente deshumanizado.

 

DEFENSA PENAL, OFENSA SOCIAL

"El fin del jurista no es enriquecerse, ni ganar muchos negocios, sino decir y   pedir la Justicia, sin olvidar, tampoco, que en sus sentencias debe atender sólo a la verdad, que debe ser generoso con  el caído e implacable en la defensa de los derechos humanos; que no debe patrocinar causas injustas y que habrá de decir a sus clientes, cuando no tengan razón, que deben reconocer el derecho de los otros."

Mario de la Cueva.

            "¿Cómo encabezan, reconocidos y exitosos defensores particulares de acusados, sendos desplegados en contra de la delincuencia e inseguridad pública?", reclama una vecina del selvático Distrito Federal, en televisión nacional.

            Dentro de los temas del Estado de Derecho, la democracia, la seguridad pública y los Derechos Humanos - que en realidad constituyen uno sólo -, existe una delicada cuestión aún no resuelta por muchos funcionarios y servidores del gobierno, ni por los medios: el papel de la defensa, pública y privada, de los acusados, procesados y condenados por crímenes, sean comunes o graves, el de los tribunales penales y de las cárceles.

            Me explico: el Derecho separa las funciones de los poderes públicos y las atribuciones y responsabilidades de los órganos de gobierno. También, a los ciudadanos, nos impone deberes y nos concede derechos, tanto ante el gobierno como ante la sociedad y cada uno de sus miembros.

            Si el gobierno es eficaz en el cumplimiento de sus funciones y atribuciones; y nosotros cumplimos con nuestros deberes y ejercemos nuestros derechos, viviríamos en un Estado de Derecho.

            Pero, por razones históricas, que las Ciencias penales y criminológicas no han precisado, son escasos los Estados y sociedades que han alcanzado grados deseables de educación, legalidad y de justicia. Entre ellos, los países bajos y pocos países europeos. En nuestro hemisferio, quizá Canadá y Costa Rica.

            También históricamente, el péndulo de la represión criminal - de la Iglesia y del Estado - fue extremo. Díganlo si no la tortura y pena de muerte, en formas que conmoverían al de más pétreo corazón. Por ello, el Derecho Internacional y el Constitucional evolucionaron hasta mover el péndulo hasta el extremo contrario, de forma tal que las Cartas fundamentales modernas son catálogos enteros de Derechos Humanos, garantías individuales y de amparo, en favor de “todo individuo”,. En esta tesitura, si hay algo fácil en el Derecho procesal actual (con respeto a mis colegas defensores), es la defensa - pública y privada - de un acusado. Principios como los de “libertad bajo fianza”, la "exacta aplicación”, la “absolución en caso de duda”, la “no retroactividad en perjuicio”, la “suplencia de la deficiencia de la queja”, la "readaptación social”, etc., favorecen al reo. Qué bien que así sea.

             Esto no estaría mal, si no es que, en nuestro sistema de justicia penal, cuando el defenso es materialmente culpable, en la medida en que la Defensoría de Oficio, las Comisiones de Derechos Humanos , los defensores particulares, los jueces penales y autoridades penitenciarias cumplen con su papel, en esa  misma medida queda(n) indefensa(s) la(s) víctima(s) u ofendido(s) y, sobre todo, queda expuesta la sociedad, y producimos uno de los lastres más crudos de la justicia penal mexicana: la cínica impunidad.

            Resulta explicable y justificable la natural reacción, de la sociedad víctima de la delincuencia, en contra de la bondad del Derecho penal y penitenciario moderno - y de los organismos defensores y particulares y tribunales - para con los criminales, a costa del convidado de piedra del drama penal: la víctima y ofendido del delito.

             No estoy en contra - para nada - de los avances de los Derechos Humanos individuales. Son irreversibles. Pero, en correspondencia, las instituciones y abogados defensores de acusados y los jueces, en un soberbio esfuerzo de ética profesional, debemos recordar a Kelsen: el primer juez lo debe ser el propio abogado. El pensamiento inicial de Mario de la Cueva, es  toda una posición de moralidad jurídica: “no debe patrocinar causas injustas y que habrá de decir a sus clientes, cuando no tengan razón, que deben reconocer el derecho de los otros."

 Y si la defensa de nuestros clientes se torcerá y traducirá en la indefensión de los derechos y valores de otro(s) y de la misma sociedad, a la que nos debemos, maldita cosa sería la profesión de defensor - público y particular -,  de juzgador penal y funcionario penitenciario.      

            El reto es formidable: que la legislación penal y penitenciaria mexicana, sin tocar las libertades fundamentales de los individuos y de sus defensores, ampare a las víctimas de delitos y a la sociedad.

            Es tiempo de recordar la eterna sabiduría de Aristóteles: que el péndulo se sitúe en el justo medio entre la libertad individual y la justicia social.


VÍCTIMAS DEL DELITO Y DEL SISTEMA PENAL

En artículo anterior (Defensa penal, ofensa social, jul. 1999) referimos que históricamente, el péndulo de la represión criminal - de la Iglesia y del Estado - fue extremo: tortura y pena de muerte, en formas que conmoverían al corazón más pétreo. El Derecho Internacional y el Constitucional evolucionaron hasta moverlo al otro extremo, y las Constituciones modernas son catálogos de Derechos Humanos y amparo de “todo individuo”. Resulta fácil, en el Derecho procesal, la defensa - pública y privada - de un acusado. Principios como "defensoría gratuita", "presunción de inocencia", “libertad bajo fianza”, "exacta aplicación”, “absolución en caso de duda”, “no retroactividad en perjuicio”, “suplencia de la queja” , "readaptación social” y su corolario Platónico: " es preferible un millón de culpables libres que un sólo inocente preso", constituyen un blindaje favorable al reo.

Pero en nuestro sistema penal, cuando los acusados son culpables, en la medida en que la defensa pública y particular, los jueces y penitenciarías cumplen su deber, queda(n) indefensa(s) la(s) víctima(s) y la sociedad. Producimos uno de los lastres más crudos: las cínicas impunidad y reincidencia.

Es justificable la reacción, de la sociedad víctima de la delincuencia, contra la bondad del Derecho penal moderno - y de los organismos defensores y particulares y tribunales - con los criminales, a costa de los convidados de piedra del drama: la víctima y la comunidad.

No estoy en contra de los avances del Derecho humanista. Pero las instituciones, defensores, jueces y Tribunales, en un soberbio esfuerzo de moralidad, debemos recordar que el primer juez es el abogado. Para decirlo con Mario de la Cueva: el defensor “no debe patrocinar causas injustas y habrá de decir a sus clientes, cuando no tengan razón, que deben reconocer el derecho de los otros."

El reto es formidable: que la legislación penal, sin tocar las libertades fundamentales de los individuos y sus defensores, concilie el amparo a las víctimas y a la colectividad. En la sociedad civil, tolerancia para desmantelar prejuicios, enfrentar al contrario y construir una convivencia solidaria. Recordar a Aristóteles: que el péndulo se sitúe en el justo medio entre la libertad individual y la justicia social.

En el próximo periodo de sesiones el Congreso de la Unión aprobará reformas al artículo 20 constitucional, para introducir mayor énfasis en el derecho de las víctimas, las suficientes garantías para el resarcimiento del daño y el carácter opcional de la víctima a testificar en el juicio. 7

La CNDH inició el Programa de Atención a Víctimas del Delito, para colocarlas ''en el primer lugar de sus preocupaciones y sus actuaciones'' e impulsar reformas que permitan su ''debida atención" y la necesidad de que las autoridades del fuero común - Ministerios Públicos, Jueces y Tribunales - y las Comisiones de DH desarrollen programas similares y actúen con objeto de lograr se les indemnice pronta y adecuadamente los daños y perjuicios, materiales y morales.

Si bien el precepto establece los derechos de las víctimas en el proceso - asesoría jurídica, reparación del daño, asistencia médica y posibilidad de coadyuvar con el MP -, resulta ''insuficiente y a menudo son atendidas con frialdad e indiferencia burocráticas''. Hay una evidente iniquidad entre la víctima y el delincuente: mientras el último tiene derecho a permanecer callado durante todo el proceso, la primera puede ser legalmente forzada a comparecer, declarar ante el juez y carearse con su victimario, lo cual, en algunos delitos - como violación -, llega a hacer aparecer a la víctima como delincuente.

Se reconoce que en algunos delitos, particularmente en los patrimoniales, la comparecencia del perjudicado en ocasiones es imprescindible. En todo caso, el juzgado podría obtener la declaración de la víctima sin obligarla a acudir. Se parte de que la práctica demuestra que muchos delitos quedan impunes porque la víctima y los testigos no se atreven a denunciar, por temor a las represalias del delincuente. Aunque se señala que no se puede volver a los tiempos de la denuncia anónima, es preciso garantizar que en algunos casos - narcotráfico o delitos violentos -, las víctimas no se tengan que enfrentar a los procesados.

La reforma constitucional propone que la víctima "no podrá ser obligada a declarar durante el proceso si no lo desea y bastará con que por escrito ratifique las declaraciones rendidas ante el MP o haga por este medio, sin necesidad de comparecer al juzgado, las ampliaciones que considere convenientes". También que " en ningún caso será considerada técnicamente como acusador, puesto que tal carácter corresponde solamente al Ministerio Público. Por ello, independientemente de que se haga saber al acusado el nombre del MP que lleva el caso, se le indicará quiénes aparecen como víctimas, pero sin que las mismas se estimen como acusadoras del inculpado".

Finalmente establece que la víctima "no estará obligada a carearse con el acusado si no lo desea. En tal caso, el juez, si considera indispensable que la víctima aclare algunos aspectos derivados de las declaraciones del acusado, se trasladará por sí o enviará personal auxiliar del juzgado al sitio que señale la víctima, para que conteste el interrogatorio del juez". También la posibilidad de exención de careos de los testigos que presente la víctima en su favor, según lo determine el juez o bien que le pueda ser otorgada  protección de la fuerza pública cuando se vea amenazada su seguridad personal. Finalmente, el juez determinará el embargo de bienes del presunto delincuente para garantizar el resarcimiento del daño a la víctima y establece que en ningún caso, el delincuente podrá ser absuelto de la reparación del daño.

Vale más tarde que nunca.


LA POLICíA FEDERAL PREVENTIVA.

Tiempo de paz y funciones que tienen exacta conexión con la disciplina militar

Las Secretarías de Gobernación y Defensa Nacional convinieron la colaboración por la  que ésta apoyará, a la Policía Federal Preventiva (PFP): cuatro mil 899 elementos, 352 vehículos, 99 perros, mil 862 armas y otros recursos.

Carrasco Altamirano aclaró que no se militariza la PFP, se aprovechará la disciplina castrense, ya que requiere de apoyos para avanzar pronto en su operación, con alto grado de especialización: "No debemos permitir que la delincuencia nos rebase" y que, por instrucciones presidenciales, se cuenta con instituciones policiales nuevas, personal especializado y marco jurídico claro sustentado en la coordinación institucional. Las críticas no se hicieron esperar.

El perredista Carlos Payán dijo que es grave que ahora los ciudadanos no sólo tengan que cuidarse de una policía corrupta, sino que detrás de cada mexicano habrá un militar; que lo riesgoso es que esos 5 mil militares se integren a servicios de inteligencia; que ha habido crisis por su participación en tareas que no les corresponden, como el combate al narcotráfico; y que se requiere una nueva estructura policiaca.

El senador del PAN, Francisco Molina Ruiz - quien estuvo al frente del desaparecido INCD, con Lozano Gracia en la PGR -, consideró que el Secretario de Defensa tendrá que dar cuenta de este hecho que vulnera la Constitución; que es ilegal que se integren los militares a la nueva corporación policiaca; y que en la SeDeNa lo manejan bajo esquema de permiso para separarse, aunque siguen siendo parte de las fuerzas armadas - se les mantiene sueldo y antigüedad -, y continúan rindiendo informes de manera personal a su superior jerárquico, que no es el comisionado, sino la Sedena.

Sin embargo, el presidente de la Comisión de Defensa del Senado, General con licencia Alvaro Vallarta, opinó que no se trata de militarizar al organismo federal policiaco, sino apoyarlo para que después pueda por sí mismo resolver el problema de inseguridad nacional.

En una rectificación al plan original, la SeDeNa dio a conocer que desincorporará a los 4 mil 799 soldados de la III Brigada de policía militar que forman parte de la PFP y sus funciones; que el pago serán responsabilidad de la SeGob y que, dado que fueron contratados por la SEDENA como militares y no como policías federales, podrán inconformarse y solicitar su reincorporación al ejército.

Los militares transferido han sido alertados de su misión y responsabilidad en las nuevas tareas y sanciones jurídicas en caso de violaciones a los Derechos Humanos o riesgos, como la corrupción. El 90 por ciento de ellos son elementos de tropa con escolaridad promedio de siete años, algunos con menos de un año de servicio y comandados por jefes de hasta 25 años de antigüedad y algunos cuentan con mayor escolaridad.

Editorialistas juzgan que la participación de soldados en la policía contravendría el artículo 129 constitucional: "En tiempo de paz, ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar"; que los militares que laboren en la PFP estarán supeditados a las autoridades civiles, pero que su responsabilidad técnica y administrativa correrá a cargo de las estructuras castrenses.

Consideran inquietante que cuando el Ejecutivo federal ha reiterado que la seguridad pública es una de las prioridades de la agenda nacional, se recurra al Ejército para integrar, parcial o temporalmente, una corporación con responsabilidades tan significativas como la PFP; e interrogan ¿Por qué no se destinaron a ese nuevo agrupamiento los recursos humanos y materiales suficientes para el cumplimiento de sus atribuciones y debió recurrirse a las Fuerzas Armadas? ¿La impreparación o descomposición moral de  numerosas corporaciones que podrían haber aportado personal, impidió personal civil? ¿Por qué no una nueva estructura policiaca, como lo ha demandado reiteradamente la sociedad? Finalmente, recuerdan que cuando se ha militarizado la seguridad pública y el combate a la delincuencia, no sólo no se han obtenido resultados significativos, sino que han propiciado confrontaciones, duplicidades e irritación social; que en poco reducen la criminalidad; y que lo que se requiere son estrategias integrales que abarquen no sólo lo policiaco, sino los aspectos profesionales, morales, económicos, sociales y políticos, relacionados con el crecimiento del crimen organizado y con las limitaciones y vicios que agobian a las policías y a la procuración y administración de justicia. "Si no se atacan de manera frontal estos problemas, el establecimiento de una nueva corporación con una importante participación castrense no será sino un nuevo paliativo a un mal que amerita acciones más amplias y comprometidas de parte de las autoridades nacionales," advierten.

El dilema hermenéutico constitucional es claro: o no estamos en tiempo de paz, o las funciones policiacas tienen exacta - concepto tan poco jurídico - conexión con la disciplina militar.

La Suprema Corte de Justicia tendría la palabra. Que sea para bien.


TORTURA. POSTURAS ENCONTRADAS.

El debate no es nuevo. Cedo la palabra a dos calificados opinantes. El exJuez Penal del Estado, Rafel Acuña Velarde:

"El fenómeno  de la tortura tiene su origen en la necesidad política de investigar los delitos - sobre todo los que causan alarma social - y en la falta y poca calidad de recursos humanos y materiales para ella: ...no puede combatirse mediante la represión de quienes la practican, ya que ...la responsabilidad de los delincuentes, en ..esos delitos, homicidios y demás, difícilmente llegaría a probarse, por la natural pretensión del delincuente, de quedar sin castigo. La única forma de erradicarla, ...es quitarle la decisión de si se tortura o no, a las autoridades policiacas. Bastaría con que, previas las reformas necesarias ..., la confesión ... tuviera valor sólo si el Juez ...estuviera presente, y certificara ...que no se aprecian rastros de presión de ningún tipo, y que ...se encargó de explicarle al detenido, hasta que entendió cabalmente, todos y cada uno de sus derechos...

Como es una realidad que la tortura puede ser un método ordinario de investigación criminal en los delitos graves, también lo es que las autoridades policiacas tienen la responsabilidad social y política de encontrar y castigar a los delincuentes; mientras que desde esos mismos puntos de vista, ... el Juez no tiene esa responsabilidad; ...nadie culpa a los jueces cuando no se logra probar la culpabilidad... Por esto los jueces no sienten ni tienen la necesidad apremiante de encontrar culpables.

Basta comparar ...la averiguación y el proceso, para darse cuenta que el Juez ...no tiene necesidad de presionar al detenido. La 'escuela' ...de los jueces, es ..diferente, y ni siquiera tienen contacto con los detenidos. Todo se practica a través de rejas, y basta que el detenido se niegue a declarar para que se cierre la diligencia....

...de tomarse una medida como la propuesta, o equivalente, el coso social sería enorme, porque al no poderse coaccionar a los delincuentes en los delitos graves, la investigación se vería entorpecida enormemente.

...de cada cien procesos por delitos graves, si se retira la confesión, casi la totalidad quedarían listos para absolverse, porque éstos se basan principalmente en ella."

El Criminólogo Rafael Ruiz Harrel, en Artículo Persistencia de la tortura, sostiene:       

No hay organismo de derechos humanos que no haya denunciado que en México se practica la tortura. El último informe de Amnistía Internacional y las quejas de los ONGs, insisten en lo mismo. Los culpables: judiciales de la PGR, miembros del Ejército en la lucha contra el narcotráfico y judiciales de las Procuradurías estatales.

No es difícil precisar por qué hay autoridades que la practican. Hay policías y militares que disfrutan de su poder e impunidad lastimando, hiriendo, golpeando a alguien  indefenso. Por fortuna son los menos. La regla es que se torture a alguien para obtener una confesión. Como la regla es que se les pase la mano, es frecuente que el torturado confiese lo que no hizo y diga lo que no sabe, pero cree que es lo que otros quieren oír. Las confesiones así obtenidas no son de fiar.

La manera más fácil de acabar con ella sería quitarle todo valor probatorio a la confesión. Como esto se les hace cuesta arriba - porque los judiciales tendrían que trabajar y conseguir pruebas de la responsabilidad del acusado -, lo que dicen es que hay que castigar a los torturadores.

Claro que habría que hacerlo, sin duda merecen castigo, pero hay muchas dificultades para probar la tortura, tantas, que hasta ahora sólo se ha logrado una condena - una sola -, por este motivo en el DF.          

Ha habido reformas para quitarle valor a la confesión. Sólo que resultó peor. La ley dice que una confesión no tiene por sí sola ningún valor probatorio y para que el Juez la tome en cuenta tiene que haber otras pruebas que la avalen. Como una de ellas puede ser otra confesión, ahora en vez de torturar a uno, los judiciales y los militares tienen que torturar a dos. Otra cosa es que una confesión no vale si se hace sólo ante judiciales. Para que sirva de prueba tiene que rendirse ante un MP o un Juez y debe estar presente el defensor. Sólo que dice también que la hecha sólo ante judiciales vale si el acusado la ratifica ante el Juez. El resultado es que ahora tienen que torturarlo tanto que no sólo esté  dispuesto a  confesar, sino a ratificar lo que le hicieron confesar tantas veces como haga falta.

La única manera de acabarla es quitarle valor a cualquier confesión: mientras siga siendo más fácil lograr la confesión de un inocente que buscar pruebas de la culpabilidad de un delincuente, seguirá habiendo tortura."

El debate sigue abierto.


SER Y NACER HUMANOS

¡Qué breve es la naVIDAd ¡

Qué hace -  365 días - que nos disponíamos a recibir el año 1999 y hénos aquí, a escasas horas de despedirlo.

La presente víspera tiene la particularidad de que - a partir del explicable error de Dionisio el exiguo, en la imposible historia y contabilidad del tiempo -, nos hemos saturado de la convicción metacientífica de que, con el fin de la década de los 90 y del siglo XX, culmina también el milenio. Pareciera más un filón mercantil y globalizado.

De cualquier forma, cual sinfonía social, la conjunción del hecho histórico del nacimiento de Jesús de Nazareth - piedra angular de la Doctrina y Era Cristianas - ; y de la leyes físicas de las fatales rotación de la tierra sobre su eje y de su traslación alrededor del sol, impone al mundo el ritmo y la armonía que ha regulado y regulará ¿eternamente? la no siempre melodiosa actividad de los pueblos.     

Hermosa costumbre de la cultura oriental la de aprovechar las últimas horas del año para limpiar nuestros hogares - y nuestra conciencia, cual hogar interior - de tantos cachivaches y manifestaciones de nuestros defectos - envidia, intriga y traición - que anidan y amargan la existencia de otros y, sobre todo, la nuestra.

Entre otros inventos y avances del siglo, además de la irrupción de la mujer en las sociedades civil y política, la nuestra es la era de la computación y de las telecominicaciones.

Por eso aprovecho la oportunidad de este espacio quincenal para compartir, con nuestros lectores, la inmensa satisfacción, el legítimo orgullo pero también la consciencia de la grave responsabilidad de contar con el privilegio de contribuir - desde EL IMPARCIAL - al crecimiento de nuestra comunidad y al fortalecimiento de sus valores, a través de un periodismo de excelencia y con un alto desarrollo humano.

¿Qué y cómo es la literatura del periodismo?

Carlos Fuentes reflexionó que un escritor debe adquirir muy pronto la disciplina, desde luego, o no produce. Vivimos en un país de promesas que se quedan en eso; de seres platónicos que le tienen horror a la página escrita, que creen desarrollar su inteligencia por medio de la charla, de los encuentros de café, de las desveladas, de llamadas telefónicas a noticiarios radiofónicos o de la conversación a veces inteligentísima, en la zona rosa del D.F. o en nuestros Sanborn´s, aun cuando hay también muchos tarambanas ociosos. Recuerda el caso maravilloso de uno de los hombres más inteligentes que había conocido,   Jorge Portilla , joven filósofo de la escuela platónica, mente brillante del grupo Hyperión, muerto apenas a los 40 años, pero incapaz de sentarse a escribir una cuartilla, lo que le provocaba un trauma espantoso. Era un peripatético aristotélico, convencido de que cederle el verbo a la letra escrita, era una especie de traición al diálogo. Por eso - concluye Fuentes -, el escritor no tiene más remedio que sacrificar un poco de logocentrismo platónico que anida en nosotros - pues nos gusta más conversar que escribir - y sentarnos en la soledad soberana, acto de soledad terrible que debe convertirse en virtud y goce a la vez. Así se gana la batalla de la literatura periodística.

Hace una semana pasó la significativa navidad y nos aprestamos para, dentro de unas horas, brindar por el nuevo año, por la ¿nueva década? y por el ¿nuevo milenio?. ¿Qué sigue?.

La Iglesia católica se prepara para el Jubileo.

Para México, el año 2000 de nuestra Demercadocracia empezará en julio, para bien o para mal. Aprestémonos para ello. En esta infinita y armoniosa sinfonía universal en la que disfrutamos de una limosna de vida, despojémonos de tanto peso muerto que nos agobia y agotemos - gobernantes y gobernados -, el resto de nuestro inexorable tiempo, en merecer el milagro cotidiano de nacer y parecer humanos.


PATERNIDAD, PATRIA Y RESPUESTAS CIUDADANAS

El niño Elian González

La situación del niño cubano de 6 años, Elian González, constituye un típico caso de Derecho Internacional Privado y político, que impide secar las heridas diplomáticas entre Cuba y EU, desde el triunfo de la Revolución de 1959 de la Isla y el bloqueo consecuente del imperio.

Empezó cuando la madre y el padrastro del menor decidieron, junto con una docena de balseros, abandonar la isla y llegar a Miami, Florida, intento en el  que la mayoría de los adultos perecieron y el infante resultó ser uno de los tres sobrevivientes.

Banquete para los sectores interesados de ambos gobiernos, organizaciones y  medios de comunicación, la más fuerte reacción fue la inicial de Fidel Castro, quien ha movilizado a cientos de miles de compatriotas ante la Oficina de EU y en acelerada vociferación, "dio 72 hrs." a las autoridades norteamericanas para la devolución del niño. Pero el tío abuelo materno y otros parientes del menor se han apoyado en las organizaciones anticastristas para obtener del gobierno federal la permanencia de Elian en ese territorio.

En lo político, el padre del niño, apoyado por los abuelos maternos, el gobierno y gran parte visible de la sociedad cubana, insisten en la repatriación del niño, considerando que fue ilegal la sustracción del menor de su país y los perjuicios de privarlo de los logros ideológicos de la Revolución. El tío abuelo, parientes de Miami y sus aliados lo han deslumbrado con ropa y juguetes de Toys R Us y empalagado con la miel de Disneyworld y las hollywoodescas bondades del American way of life.

En lo jurídico, el padre, apoyado por el gobierno y gran parte visible de la sociedad cubana, insisten en la repatriación del niño, por el derecho del primero a la patria potestad de su hijo, reconocido por los Derechos Familiar moderno e Internacional. Los parientes de Miami y anticastristas insisten en su derecho a respetar la voluntad de la madre de escapar de la dictadura comunista y retener al niño en territorio norteamericano, obteniendo, de una Juez de la Corte familiar de Miami, una Orden de protección temporal  hasta marzo, que desafía la decisión federal. La razón: evitarle a Elian " irreparable daño físico, mental y emocional .. y un proceso injusto".

La calificada opinión jurídico-internacional de la devolución del menor a su padre, la expresó la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Mary Robinson.

La batalla legal la han ganado el padre de Elian y el gobierno cubano, al decidir el Servicio de Inmigración y Naturalización de EU el regreso del menor con su padre a la isla, fijando el viernes 14 de enero para ese efecto - que no se ha cumplido -, sin perjuicio de la Orden de la Juez familiar. Por su parte, los adversarios han obtenido una Orden de un Comité del Congreso de EU para escuchar al menor, el 10 de febrero, surgiendo la duda si ello impedirá la decisión de Inmigración. Pareciera que ciertos sectores de EU, no conformes con considerar a su país como "el policía del mundo", también lo estiman como "el padre del mundo".

Pero, ¿qué piensa de esto Elian?. Sus únicas escenas son la primera desfallecido en un tubo de llanta y en la camilla de rescate y las demás jugando, siempre con adultos. Por su condición biológica y psicológica de menor, su opinión sería la más legítima, pero de relativa validez jurídica, de ahí lo extraño de la audiencia que le concedió el Congreso de EU.

Sea la que fuere la decisión jurídica y política definitiva que, pronto o tarde, tomen las autoridades de EU, poniéndonos en la situación de Elian, quedarán diferidas - hasta dentro de doce años, en que arribe a la edad ciudadana -, las esperadas respuestas a sus interrogantes existenciales: ¿por qué la separación de sus padres? (la institución de la pareja monogámica cubana, como en gran parte de occidente, está en crisis), ¿por qué la unión de su madre con su padrastro?, ¿por qué la decisión materna de huir de su país, exponiendo la vida de todos?, ¿por qué esa disyuntiva de adulto: o la patria del padre o la del sueño de su extinta madre para el propio Ellian?, ¿cómo juzgar a sus padres? ¿por qué ...?.

Notimex nos recuerda que hace 45 años, sin los reflectores de la prensa, otro niño cubano fue centro de una lucha política y legal. "Rehuso aún pensar que mi hijo pueda dormir una sola noche bajo el mismo techo que alberga a mis más repulsivos enemigos y que reciba en sus inocentes mejillas los besos de esos miserables judas", escribió Fidel Castro a su hermana Lidia.  Se refería a su hijo de seis años, llevado a EU por su entonces esposa, Mirta Díaz Balart, decidida al divorcio cuando aquél fue encarcelado tras el fracaso del asalto al cuartel Moncada, en 1953. Desde prisión, Castro instruyó a sus abogados a pelear por la custodia de su hijo y rechazó consentir el divorcio a menos que Fidelito fuera devuelto a Cuba. Aunque Fidel perdió la primer batalla cuando ella obtuvo el divorcio y la custodia, ya liberado pidió a su ex esposa enviara al niño por dos semanas a México, para verlo antes de combatir al dictador Batista. Al no tener noticias de su hijo luego de tres semanas, Mirta viajó a México y con la ayuda de la embajada de Cuba planeó el rescate de su hijo, cuando paseaba con sus tías  en Chapultepec. Luego del operativo, ella, vuelta a casar con el hijo de un diplomático cubano, se trasladó a Nueva York, donde Fidelito estudió un año.

Al triunfo de la Revolución cubana, la ex esposa del gobernante cubano accedió a que Fidelito visitara a su padre en la isla. Ambos aparecieron en TV estadounidense y el niño jugando con un cachorro de perro.

El pequeño de nueve años se quedó en La Habana, después estudió Física en Rusia, donde se casó con una joven, aunque ahora vive con su segunda esposa y tres hijos en la isla. Mirta vive en España y con frecuencia visita a su hijo y familia en La Habana, nunca se refiere públicamente a su ex esposo, pero su relación es amigable.

Ahora, otro Díaz Balart, Lincoln, juega papel importante. Elián apareció a principios de enero en la TV estadounidense, jugando con un pequeño perro labrador negro, regalo del sobrino de Mirta, que vive en EU a donde su familia se trasladó tras el triunfo de la revolución y es uno de los legisladores republicanos dispuesto a dar la ciudadanía estadounidense a Elian, para impedir que el niño regrese a Cuba con su padre.

 

CLANES, CULTURA Y RESPONSABILIDAD SOCIAL.

El escándalo y telenovela real del clan Gloria Trevi/Sergio Andrade, que apenas palidecido por la UNAM,  ocupa semanas de nuestra atención - y de Brasil, Chile, Argentina y EU -,  tiene sus perversas causas-efectos en la crisis de tres de nuestras instituciones culturales dominantes: familia, escuela y medios de comunicación.

La TV - por encima de la justicia judicial - que otrora los encumbró, idolatró y organizó concursos infantiles para encontrar imitadoras - como el caso Stanley/Bezares -, los condena y aplasta como las peores de las cucarachas. 

Ella, regiomontana, hija de padres divorciados, a los 15 años decidió desertar de los estudios y hacer carrera en el espectáculo. A fines de los 90, en su pleno éxito, ¿cuántas de las millones de entonces niñas y hoy jóvenes estudiantes o amas de casa la imitaban en sus canciones, forma de vestir y "el pelo suelto" y soñaron con su inclusión, semidesnudas, en el calendario de "Las chicas de la prepa de América"?

Es necesario deslindar, cuando se afirma de los riesgos naturales del mundo "artístico", los campos de las Bellas artes y del espectáculo, farándula o show  business. El escándalo pertenece a este último. Artistas fueron Manuel M. Ponce, Emiliana de Zubeldía, Ignacio Asúnsulo, Martínez Arteche, Octavio Paz, Edmundo Valadez, Martha Bracho, por ejemplo.

El 24 de octubre pasado, con aprobación del Senado, se tipificaron como delitos graves y federales la pornografía infantil y la corrupción sexual de menores, con penas de 3 hasta 30 años de prisión y multas de 10 mil salarios mínimos, sin fianza. También el inducir a la mendicidad y sanciones mayores si quien fomenta o practica la prostitución infantil es funcionario, pues además de prisión y multa, se le destituirá e inhabilitará para desempeñar cargo o comisión pública, hasta por el tiempo de la pena; se duplican cuando el delito es cometido por el crimen organizado y se elevan mientras más pequeños sean los menores inducidos a participar. Se contempla nuevo ilícito: fomentar la pornografía infantil: videograbar o imprimir actos de exhibicionismo corporal en niños y adolescentes y se sanciona con 10 a 14 años y de 500 a tres mil días de multa, al quien elabore, reproduzca, venda, arriende, exponga, publicite o transmita ese material entre menores.

Por sí solas las modificaciones no resuelven el problema. La responsabilidad familiar residiría en los padres de las adolescentes involucradas; tan sólo en Internet hay más de 8 mil sitios de pornografía infantil, que involucra a muchos niños mexicanos. La responsabilidad política residiría en las Secretarías encargadas de la calidad de la educación básica mexicana y de acotar la permisividad de tanta basura televisiva; y establecer una política social justa, que apoye a las familias para que éstas den, a los menores, posibilidades educativas y no se vean obligadas, para subsistir, a vivir en alcantarillas, lanzarlos a un trabajo prematuro, mendicidad y la prostitución.

La probable  responsabilidad penal mayor se fincaría, así, en Sergio Andrade. El psicólogo de la prisión brasileña lo define: "Cuerpo y estatura regular, secuelas de acné, lentes de aumento y tics nerviosos. Personalidad dominante, perfil que en psicología se denomina de 'vendedor': solitario, voz baja y aguda, seco, impredecible, temerario, conflictivo y cínico, inteligente - para el mal - y hasta culto, hábil para aprovechar sus vínculos con funcionarios, con marcada tendencia a atraer a otros para persuadirlos, sea de manera amigable o coercitiva y amante de adulterios, poligamia y de numerosa prole. Alguien con esta personalidad seguramente fue objeto de abusos emocionales durante su etapa formativa, en la niñez o adolescencia... el abuso emocional en Andrade es evidente ". (¿Dónde hemos visto este lombrosiano perfil, ... en el espejo?). Por ello —agrega— acosa y abusa sexualmente de niñas de secundaria, tratando de conquistar el amor del resto del clan, amor que él no tuvo en su etapa formativa....el hecho de que Andrade no permitiera bañarse a las jovencitas durante largos períodos, es uno de los mecanismos de la persuasión coercitiva". Señala que "las víctimas entraron en un proceso denominado 'psicoanálisis regresivo', el cual les hace sentir culpa por la cosa más insignificante. Al cabo de dos o tres semanas de castigos, la víctima de la persuasión irónicamente llega a amar a la persona que le hizo daño. Este tipo de esquemas fueron utilizados en las dos guerras mundiales, y en las de Vietnam y Corea".

Ser un juan charrasquedo o un moderno barba roja no tiene chiste, aun cuando no se detenga ante ninguna consideración de humanidad para dañar seres indefensos, pisotear las flores del alma, zaherir la dignidad y ocasionar amarguras incurables. Cualquiera lo podría ser. La verdadera hombría es respetar la familia, la libertad sexual de las secundarianas y no desgraciar, para siempre, sus vidas. Estas - y sus prematuros hijos - son las víctimas más cautivas e inocentes de este drama.

Los procesos de extradición y penales serán largos. Debemos contar con la astucia de los abogados defensores y tantos intersticios legales y judiciales, que nos darán sorpresas desgradables. Pero dejemos que el Poder judicial cumpla su función, que la TV asuma su ética eliminando la infección y caldo de cultivo y que la institución familiar cumplamos la nuestra.

Lo esencial es considerar que la cultura es moral. Hunde sus raíces en el seno familiar y se forja en el aula de educación - religiosa o laica - básica. Eso es mojigato y enfadoso, dirán nuestros impunes "andrades". Pero - como desde el presunto violador de la Juárez hasta más de un expresidente de la República lo deberán reflexionar - : no hay de otra.

 

EL MEXICO ETERNO, FRENTE A LA JUSTICIA DEL MERCADO.

            Heredero de la tradición Romano Canónica, en su vertiente privada; y de la anglosajona, en su afluente pública, el Derecho  mexicano vigente - desde la Carta de Apatzingán y la Constitución de 1857 -, ha normado las atribuciones de las autoridades y la conducta de los habitantes, bajo los dos ejes de todo Orden  político moderno: un régimen de libertades para las personas y un sistema de justicia para la sociedad.

        En el centro de las relaciones sociales, desde las ignotas profundidades de la  geografía y la historia universal, la tierra, el territorio,  ha sido la razón de ser y estar de todas las sociedades nacionales y la fuente primaria de acumulación de riqueza y de las guerras por su acumulación y distribución.

            Las diferencias entre los continentes euro-asiático-africano y el americano nuestro, no han impedido que cada nación haya tenido su propia génesis y destino.

            América, por cierto, tiene como origen de su título jurídico - después de la propiedad originaria de los naturales que la habitaron ancestralmente hasta antes de la conquista europea -, la Bula Inter Coeteris del Papa Alejandro VI, de 1492 que, ignorando la propiedad originaria,  despojó y "tituló" las tierras descubiertas en el nuevo mundo a los gobiernos de España y Portugal. A partir de allí, estos gobiernos  trasmitieron las tierras entre ellos mismos - Reynos, los llamaron -, entre los nobles y  entre los guerreros. En tal dación, con total desprecio a su dignidad, incluyeron - Encomiendas, las llamaron - las comunidades humanas que las habitaban. Así transitamos  por las luces y sombras (las más) de los siglos XVI al XX; hasta el México de hoy, mutilado en su frontera norte y cicatrizado en sus valles de lágrimas y cementerios anónimos.

            La historia de la humanidad y la de los últimos 500 años en México, han girado alrededor de la propiedad pública, social y privada de la tierra y de los medios de producción. Dos corrientes ideológicas - Capitalismo y Socialismo -; dos cruentas guerras mundiales; y cientos de conflictos armados posteriores, portentos de inventiva tecnológica e industrial para matar enemigos, han disputado el reparto de superficies, a un costo de millones de vidas humanas.

         El Capitalismo conquistó libertades, pero no la Justicia, siendo sus adalides el Grupo de los siete. El Socialismo - que muchos daban por muerto - alcanzó niveles de Justicia, pero sacrificando libertades, contemplándonos, desde la República Popular de China, con el estómago satisfecho, la quinta parte de la población mundial.

            Los teóricos del Derecho hispano de principios de siglo separaron las normas relativas a la tenencia de la tierra, creando el Derecho agrario;  deslindaron también las disposiciones que regulan la prestación de la fuerza de trabajo al factor Capital, creando el Derecho del Trabajo; y de ambos  constituyeron el llamado Derecho Social, reivindicatorio de las clases débiles, para tratar igual a los iguales, pero desigual a los desiguales.

         Cuán grandes las enseñanzas jurídicas, éticas y patrióticas - y los zapatos académicos - que en su defensa humanista nos legaron  esa pléyade formada por, entre otros, Pastor Rouiaux,  Jesús Silva Herzog, Alfonso Noriega Cantú, Mario de la Cueva, Alberto Trueba Urbina y Jorge Trueba Barrera.

            En México, ciertamente, se ha resuelto el reparto de la tierra productiva del país entre campesinos y pequeños propietarios. Pero no se ha logrado establecer el régimen de libertades fundamentales y Derechos Humanos ni la Justicia social; arribar a la Democracia y la Paz social con dignidad.

            Subsisten el nuevo México, el del 70% de población urbana, de economía abierta y globalizada, sujeta a las leyes del mercado; y el viejo  México, el del 30% de población rural, de economía de autoconsumo sujeta a los programas oficiales.

         Frente a las clásicas Justicias conmutativa, distributiva y social, ésta nueva realidad de las fuerzas trasnacionales del mercado - que le dan categoría de productos no sólo a los bienes y servicios, sino a los seres y valores humanos mismos -, estamos ahora ante lo que sería una  nueva (pero no necesariamente buena) Justicia del mercado. Justicia que en su contradictoria denominación incuba  el germen de su destrucción, pues los seres humanos y los valores y derechos de los que son los únicos creadores y portadores - vida, salud, igualdad, libertad y Justicia -, individuales y colectivos, no deben ser  considerados como mercancías; no deben ofertarse al mejor postor, no deben cotizarse en las Bolsas de valores bursátiles.

            Formidable es, pues, el reto dialéctico y político que nos lanza la coexistencia de éste México mutable - que vertiginoso y cibernético navega por laberínticas veredas de la exportación trasnacional - y éste otro México, el  que con terquedad se refugia en sus raíces indígenas y mestizas, de economía de autoconsumo sujeta a programas oficiales y conciencia de nuestras tradiciones.

        El México eterno, como con categoría ideológica, respetabilidad académica y compromiso social lo denominó el Jurista y Político Sergio García Ramírez.



LAS VIRTUDES DE LA REPÚBLICA, POR LOS VICIOS DE LA MONARQUÍA

Debido a los medios de comunicación, coprotagonistas del cambio cultural de fin de siglo, el despertar  de la sui géneris democracia  mexicana estará ligada con la muerte de un personaje de la Monarquía inglesa.

        La crisis de conducción de la nueva Cámara de Diputados del Congreso  de la Unión, decidida por el electorado el 6 de julio pasado, en víspera del Informe presidencial y en transición a una normalidad democrática y disposición de las reservas inéditas de nuestra forma republicana de gobierno, compitió por la primera plana y la atención de la sociedad mexicana, con la desaparición de la Princesa Diana de Inglaterra.

        En el Reyno inglés, el natural rubio de su cabello, la dulce mirada de sus intensos ojos tristes y azules y sus sensibilidad para actividades humanitarias - apartadas del proverbial protocolo del flemático pueblo galo -  , destacaron en la figura grácil de la trágicamente fallecida Lady Di. Fue la más acosada - hasta su imprudencial homicidio -, fotografiada, difundida y apreciada en el mundo informado del presente siglo, particularmente por la prensa del corazón y del explotado morbo humano.( Ella hubiera preferido que los miles de millones de dólares de su sepelio, se enviaran a  los millones de esqueletos vivientes de Africa, con quienes convivió). Pero además, ha puesto a la familia real frente a un pesar internacional; ante la  multitudinaria y reclamante reacción de los medios y popular; y de frente a las formas hereditarias de los Títulos nobiliarios, tan ajenos a nuestra ideosincracia latina.   

        En México, el rostro maduro del modo presidencial de producir política asumió la tonificante cascada de cambios en la forma y el fondo de gobernar la nación, ante una Cámara de Diputados con mayoría opositora, bajo las decisiones políticas fundamentales, para hacer realidad el constante mejoramiento social, económico y cultural del pueblo, idea fuerza del Art. 3 constitucional.

        En el debate nacional necesario está el trascender  las peyorativas calificaciones con las que hemos sido señalados: " Monarquía sexenal constitucional", para Alfonso Noriega Cantú; "Dictadura perfecta", para Mario Vargas Llosa; y "República imperial", para Enrique Krause. Después, asumir las virtudes y los riesgos de la República.

        Recordemos la oposición entre Monarquía y República. Entre la forma de gobierno que no queremos tener y la que está definida desde el siglo pasado en la Constitución política.      

        Republicano - dice Tena Ramírez - es el gobierno en el que la jefatura de Estado no es vitalicia, sino renovación periódica, para lo cual se consulta la voluntad popular. La separación de Poderes es un elemento esencial de un  Estado de Derecho contemporáneo, aquel que está constituido por el pueblo para el Derecho, en el cual la actividad está sometida incondicionalmente al Orden jurídico y cada uno de sus actos debe legitimarse por el Derecho.

         La concepción individualista liberal dentro de la que nació la separación de Poderes se ha transformado radicalmente, pasando de un Democracia política a otra social, en la que tal separación ya no es tripartita, sino bipartita: de un lado los Poderes políticos, y frente a ellos el Poder Judicial. Si aquí y ahora podemos atribuir un sentido a tal separación, lo corresponde al oficio del Juez. Ahí donde se plantea la constitucionalidad de las competencias de los Poderes políticos, tienen que acudir al Juez para que decida, escribió Dieter Bruggemann.

        El ideal de la soberanía popular, como fundamento de la Democracia y de la Repúbica lo expresó, insuperablemente, Robespierre:

        "Queremos reemplazar nuestro egoísmo, por la moral; la honra, por la probidad; las tradiciones y costumbres, por los Principios; la comodidad, por el deber; el menosprecio,  por el infortunio del vicio; la insolencia, por el orgullo; la vanidad, por la grandeza del alma. Hacer que se busque la compañía de las gentes de pro; que se prefiera el mérito, a la intriga; el genio, al vanidoso; la verdad, a la magnificencia; la grandeza del hombre, a la pequeñez de los grandes; la existencia de un pueblo magnánimo, poderoso y feliz, a la de un pueblo amable, frívolo y sumido en la miseria. En suma, todas las virtudes y milagros de la República, a todos los vicios y las ridiculeces de la Monarquía. ...¿Qué gobierno realizará prodigio semejante? El democrático o republicano, únicamente; estas palabras son, en efecto, sinónimas, a pesar de los abusos del lenguaje vulgar, pues la Aristocracia nada tiene que ver con la República, como nada tiene que ver tampoco con la Monarquía..." 

        Los avances recientes e innegables en nuestra Democracia política, deberán ir al parejo de nuestra Democracia económica; acudir y obedecer  la voluntad popular - mediante sus representantes legítimos - para recomponer el modo de producción y distribución equitativa de la riqueza socialmente generada.

        Nunca más el hiriente Bando de la Monarquía española a nuestros antepasados - los súbditos de entonces -, de 1767, clavado en el Colegio en que estudiaba Hidalgo y que le provocó la indignación con la que incendió a la nación y nos legó la independencia que hoy celebramos y disfrutamos : " Sepan de una vez para lo venidero...que nacieron para callar y obedecer, y no para discurrir en los altos asuntos del Reyno".

         Nunca más.


NI EFEBOCRACIA NI GERONTOCRACIA.

Juventud, madurez y política

"Cuando pienso que un hombre está encargado de juzgar a otro, me estremezco." Séneca

            I. Irrumpen, cíclicamente, en el escenario partidista y gubernamental nacional, con mezcla de transparente ingenuidad y prematuro arrojo. Se quieren comer el mundo en un trienio. Con empaque cibernético y finos modales, ocupan cargos y sitios en Foros y portadas de Revistas. Son los políticos jóvenes.

            Algunos, discípulos de Derecho, con su decepción de la crisis a cuestas que les hemos legado, piden consejo sobre su responsabilidad y oportunidad para solucionarla. No lo tengo ni para mí. Pero encuentro respuestas en mi experiencia y en mi Maestro Thedor Stenberg, en su Filosofía del Derecho, desde su lógica europea. Es evidente que no les gustará. Apelo a su honradez dialéctica.

            Parafraseando al jusfilósofo alemán, les digo: la profesión política es de tal naturaleza que, en ella, la erudición y la rutina, solas no sirven de nada. Es, más bien, una profesión de personalidad, como la del artista, del sacerdote y del militar. Estas se distinguen en que tienen, como interés, lo que sean sus representantes como hombres; mientras que tal cuestión es bastante indiferente, por ejemplo, al constructor de una máquina de vapor. No obstante, entre todas aquellas, la profesión política es la única que se distingue, porque las propiedades de carácter que se exigen dependen de la madurez de edad. La instrucción de reclutas, así como la dirección de un pequeño número de combatientes, puede ser emprendida por un joven - especialmente bajo la inspección de jefes de más edad -, si el oficial ha sido educado en el culto al honor y a la Patria; también se prestan, para jóvenes de vocación, el profesorado y el sacerdocio; pero, en la silla del gobernante y de los que ordinariamente deciden sobre el bien y el mal de los hombres e intervienen en la vida social de una manera  directriz y coercitiva, no puede ponerse a hombres muy jóvenes.

            Las cualidades de personalidad necesarias para el estadista se encuentran raramente desarrolladas, de manera suficiente, en jóvenes, aun en los dotados. Conocimiento del mundo, profunda seriedad moral, humanismo y humanitarismo, unidos a un rigor inflexible puesto al servicio del Decoro y de la Justicia, y, finalmente, la más alta libertad de espíritu: éstas son las cualidades ideales del político. Y sólo logra reunirlas, aproximándose al ideal, quien ha entrado en la plenitud de la vida. Es justo y procedente que el mundo sea regido por hombres de cincuenta a sesenta años. También exigen, edad madura, las ciencias  políticas y sociales.

            Propia de la juventud es la necesidad de acción; también el afán de investigador y el entusiasmo artístico. Pero no es cosa adecuada para ella, reflexionar y solucionar las cuestiones harto humanas de otras personas. Esto explica, también, el general desagrado y la falta de comprensión de los principiantes.

            De la misma manera que en el militar es más importante su decisión y energía que la erudición, también preceden, en el político, las cualidades de carácter anotadas. En su calidad de profesión que exige personalidad, figura con razón delante de las meras profesiones intelectuales, como las técnicas.

            La predilección de Stenberg por las cualidades de carácter en el político no significa, en lo más mínimo, menosprecio de la ciencia. A menudo se oye decir, aún a algunos rutinarios unilaterales políticos  europeos: '¿Para qué sirve tanta ciencia? No hace sino deformar la sana inteligencia natural del hombre. Lo mejor sería abolir el estudio académico, y limitarse a una preparación práctica'. Hacen indicaciones relativas a América y advierten que los políticos educados sólo en el orden práctico imprimirán una marcha más vigorosa a la Política, que la que domina bajo la influencia de los estudiantes extenuados por el intelectualismo. Tal argumentación delata una óptica mezquina y distanciada de la cultura.

            Stenberg no  quiere estadistas 'enérgicos' o 'simpáticos', ni tampoco políticos 'listos' y 'astutos', sino hombres y mujeres que, dotados de visión amplia y profunda, sepan examinar, con cuidado, las  decisiones más pertinentes; que se esfuercen para ser algo más que hombres y mujeres de negocios; políticos que sean aptos para imponer la Ciencia Política universal. Cultivada en su sentido excelso, la Ciencia política se manifiesta como eminentemente educadora de la inteligencia y del carácter. Así como los problemas sociales sólo son perfectamente inteligibles para una persona madura, en cambio el ocuparse de ellos influye educativamente hasta el fin de la vida humana. Así como se educa a la juventud en la gramática, podría ser utilizado el estudio jurídico y político para una edad madura, aún que no se exija el ejercicio de la profesión. El estudio de los problemas sociales enseña a comprender los esfuerzos y la voluntad de los hombres, a juzgar con serenidad y poner ideas reales en lugar de vagos prejuicios.

            La Teoría del Estado no es, realmente, un estudio propio de la juventud. En la adolescencia, de dieciocho a veinte años, no es corriente interesarse por los destinos y  sinsabores ajenos, base profunda para el Derecho y la Política. De ahí la supuesta aridez de la materia y la cacareada desaplicación de los jóvenes abogados y políticos. El fondo espiritual subjetivo del adolescente es relativamente egoísta y primitivo; aun al más sentimental no le es fácil transportarse al alma de otro.

            Así se explica que pronto se vea, en el Derecho y la Política,  otra cosa que artículos, documentos y planes; y una vez emprendido este camino, pronto queda ahogado, en germen, aquel último sentimiento que se había formado en el curso natural de la evolución del alma. En la mayoría de los casos sería más conveniente, para la formación del carácter - que precisamente exige la ciencia y profesión política -, el empezar tarde su estudio, a causa de la facilidad incomparablemente mayor con que una inteligencia más madura se hace cargo del Estado.

            - ¿Y para los puestos judiciales? -.

            - En próxima ocasión -.

            Se despiden con una última pregunta:

            - Además del beeper, celular digital y una lat top, ¿qué más podremos necesitar? -.

            - ¡Una Constitución política! -.

            II. Fieles a la cita, los jóvenes abogados desean redondear el diálogo anterior y sus legítimos afanes por construir su inminente y efímero destino en el foro, en la procuración e impartición de justicia y en la vida política.

            Una entrada: la Justicia, supremo valor de la humanidad, tiene muchos campos de concreción en los gobiernos y en la vida de los pueblos. Como sentimiento, la justicia es accesible a todos. Como profesión, es más responsabilidad de los estudiosos del Derecho.

            En México, una de las manifestaciones de la justicia, o - mejor dicho - de la de su ausencia, es la inseguridad pública y orfandad institucional. La confianza social, una de nuestras tradiciones y orgulloso patrimonio, la despilfarramos en nombre de la globalización cultural y dependencia económica.

            La ONU nos condena: "México vive un debilitamiento generalizado del Estado de Derecho, debido a la inoperancia del sistema de justicia, que aplica leyes a discreción y en beneficio de ciertos grupos de poder", concluye su reciente informe anual.    

            Por ello, la sociedad nacional clama la participación de buenos profesionales del Derecho. Desde la sociedad civil, como asesores; y desde la sociedad política, como empleados y funcionarios.

            Como ética - dice Couture - , la abogacía es un constante ejercicio de la virtud. La tentación pasa siete veces cada día por delante del abogado. Este puede hacer de su cometido - se ha dicho -, la más noble de todas las profesiones o el más vil de todos los oficios.

            Nos centramos en la carrera de la Justicia. Los jóvenes permanecen atentos y respetuosos. Retomo a Theodor Stenberg:

            Ya en el Derecho romano se definió la jurisprudencia como el conocimiento de las cosas divinas y humanas y la ciencia de lo justo y de lo injusto. Tal amplitud cultural y difícil ciencia, limitan a una minoría seleccionada las posibilidades del ejercicio auténtico de la procuración e impartición de justicia.

            A la procuratura y a la judicatura, en particular, el abogado no debería llegar antes de haber alcanzado madurez, que de ninguna manera tiene el asesor corriente.

            Las profesiones de procurador de Justicia y de juez no sólo exigen grandes capacidades, también una gran resignación. El Procurador y el juez deben mantenerse alejados de las luchas y penalidades exteriores de la vida; no pueden conquistar nada ni luchar por nada más que por su caudal espiritual, por la purificación y perfeccionamiento de su conciencia y talento. No tienen en las manos ningún objeto durable, cuya prosperidad pueda depararles alegrías; cuyo progreso pueda alegrarles; además, no pueden aspirar a alcanzar fortuna ni honores. Deben  resistir la desaprobación de las gentes, y desinteresarse de su aprobación.

            El Procurador y el juez no deben ser populares. Cuando investigan y juzgan, ellos sólo son, a la vez - sabios y justicieros - el pueblo y el Estado, cargados con toda la responsabilidad del Estado.  Pero es una tarea oculta e ideal al servicio de la moral y de la ciencia. Por esta razón, ni aun la fama de la posteridad puede serles garantizada, y precisamente no puede hacerse nunca justicia ni al mejor juez siquiera por el mismo hecho de que la labor de su autoeducación y de su administración judicial, es puramente íntima. Aún en su actuación no puede tampoco dejar traslucir este proceso interior, ni puede llegar a la creación visible de estas luchas y anhelos, como, por ejemplo, hace el poeta.

            El juez es un sacerdote, que no puede ni predicar ni hacer sacrificios. Debe acercarse hasta lo más profundo de los hombres y penetrar tan profundamente, que el criminal sentado en el banquillo pueda considerar como acto de redención, simpatía e íntima comprensión, la condena a una pena grave; y, sin embargo, el juez no puede, como el sacerdote, manifestar esta simpatía en sus palabras, ni puede permanecer cerca de los hombres. El efluvio de la sabiduría y de la justicia en actos y palabras desprovistas de ostentación, es la esencia de la actividad y equidad judiciales, que, cuando no son negadas, son poco estimadas por los hombres entregados a sus negocios.

            Sea permitida - con Couture - una parábola: cuenta Péguy que un día se quedó impresionado viendo a su madre componer una silla. Era tal la prolijidad, el escrúpulo, la amorosa atención  con que cumplía su humilde artesanía, que el hijo le expresó su admiración. La madre le dijo: "el amor por las cosas bien hechas debe acompañarnos toda la vida; las partes invisibles de las cosas, deben repararse con el mismo escrúpulo que las cosas visibles. Las catedrales de Francia son las catedrales de Francia porque el amor con que está hecho el ornamento externo es el mismo amor con que están hechas las partes ocultas." Del mismo modo ocurre en todos los actos de la vida. El amor al oficio lo eleva a la jerarquía de arte. El amor por sí solo transforma el trabajo, en creación; la tenacidad, en heroísmo; la fe, en martirio; la concupiscencia, en noble pasión; la lucha, en holocausto; la codicia, en prudencia; la holganza, en éxtasis; la idea, en dogma; la vergüenza, en sacrificio; y la vida, en poesía, concluye Couture.

            Ciuratti, en su Arte Forense, no nos podría haber propuesto un - para no estar alejados de la partidista moda - candado mejor: "Dad a un hombre todas las dotes del espíritu, dadle todas las del carácter, haced que todo lo haya visto, que todo lo haya aprendido y retenido, que haya trabajado durante treinta años de vida, que sea en conjunto un literato, un crítico, un moralista, que tenga la experiencia de un viejo y la inefable memoria de un niño, y tal vez con todo esto forméis un abogado completo."

            - Pues hasta dentro de treinta años, Maestro -, se despiden convencidos y animosos los muchachos.

            - Ya no estaré aquí para juzgarlos -, musito optimista y resignado.


SOBERANÍA POPULAR, ELECCIONES Y BUEN GOBIERNO.

        El concepto de Estado es una creación de la Ciencia política, considerado como un  orden humano, jurídico y material, producto de un contrato social, encaminado a un fin valioso. Una de las más válidas aportaciones a la Teoría constitucional moderna es el Principio democrático según el cual, la soberanía del Estado reside esencial y originariamente en el pueblo, el cual ha tenido y tiene, en todo tiempo,  la facultad de cambiar su forma de gobierno.

        En México, nuestro triste y glorioso pasado consigna  la guerra de independencia bajo la proclama de Hidalgo, desde 1810, de "Muera el mal gobierno"; y la lucha por el "Sufragio Efectivo" - y la "No Reelección" -, por la que hubo otra revolución ciertamente democrático-burguesa, pero  armada, encabezada por Madero en 1910, que costó la vida de un millón de mexicanos.

      El fin valioso del Estado mexicano actual depende - para bien o para mal - de las plataformas y bases de acción de cada uno de los Partidos grandes, que inteligentemente han devenido en conservadores, registrados para acceder al gobierno. Así, para la corriente de izquierda, de matriz socialista-priísta, representada por el PRD, es la democracia social; para la corriente  de centro, de origen revolucionario, representada por el PRI, es la justicia social; y  para el pensamiento de la derecha de siempre, de matriz conservadora dura, representado por el PAN, es el bien común.

        Las campañas todas, estuvieron  explicablemente ausentes de ideologías, ofreciendo satisfacer las necesidades materiales inmediatas - seguridad pública y empleo -, a electores aturdidos todavía por la abrupta caída de sus expectativas de bienestar familiar, aquel diciembre del doloroso 1994.

        El 6 de julio pasado, una mayoría de los ciudadanos acudimos a las urnas, convocados por éstas tres facciones políticas y sus candidatos, en su disputa pacífica, no violenta, por el poder público del Estado, en los niveles de gobierno municipal, estatal y federal.

   Podremos - sin o con evidencias - expresar libre y públicamente críticas a los costosísimos procesos electorales recién terminados. Pero lo que resulta innegable es que desde las corrientes subterráneas más profundas de diversas zonas de la sociedad mexicana, la geografía política de la nación recibió la pacífica, tonificante y sabia savia de nuevos mandatos, sobre la forma en que merece y quiere seguir siendo gobernada. Digo la forma, por que respecto al fondo, ningún Partido sostuvo cambiar la letra y espíritu de las grandes Decisiones Políticas Fundamentales - el Tratado de Libre Comercio incluido -  (como las llaman los teóricos de la Constitución), expresadas en los 136 artículos de nuestra Carta magna.

         Desde éste punto de vista, intocada la estructura económica y jurídica; es decir,  inalterable nuestro modo de producción de bienes y servicios; y nuestro modo de legislar, de administrar y de impartir justicia judicial, allí donde hubo cambio de Partido triunfador, lo importante es dignificar la investidura de las Instituciones nacionales.

        Una vez terminadas las lecturas de los resultados de los comicios federales, locales y municipales en la República - sugún sea el criterio con el que se deban enjuiciar políticamente -, las armas de la contienda deben ser guardadas en descanso. Demos lugar, aunque sea por dos años,  a las armas de la ley y a las aptitudes y actitudes de las mujeres y hombres que, con base en ella, nos gobernarán. Que nos deberán gobernar bien, además.

        Si todos los nuevos mandatarios - desde el más modesto Regidor hasta los Congresistas y Presidente de la República - son mexicanos bien nacidos que, desde lo íntimo de su conciencia, deben desear y luchar por que le suceda lo mejor a la patria y a sus hijos, nos deberán demostrar la autenticidad de sus compromisos.

        Cierto que las elecciones generales del 2000 están próximas y los Partidos estiman que "no hay tiempo que perder". Pero la mejor campaña electoral es un buen gobierno.  Gobiernen reactivando la producción, distribución y consumo equitativo de la riqueza y de los bienes y servicios privados y públicos, necesarios para el crecimiento económico y desarrollo social de la nación. Sólo así se combatirá la pobreza del 23% de la población urbana y el 43% de la rural, más de 37 millones 800 mil mexicanos que viven en la línea de la pobreza extrema; los 10 millones que no cuentan con ningún acceso a la salud; los 6 millones que no saben leer ni escribir; y los 15 millones de adultos sin primaria completa. Se generarán, además,  los recursos fiscales necesarios y suficientes para soportar otro torrente de gasto e inversión pública - y privada - para el siguiente round trienal por el poder público.

        El único cambio - "con rumbo y responsabilidad", como lo clarificó L.D. Colosio -, más que un slogan engañoso de campaña, es el de la honradez sobre la corrupción. En lo macro, la única constante es mantener incólume, ante el acoso imperial del norte, la soberanía económica, social, política y cultural nacional, en la interdependencia global, para seguir siendo, por siempre, mexicanos.

       Que las consignas "Muera el mal gobierno" y "Sufragio Efectivo" se queden ya, de una vez y para siempre, en los libros de texto y en la sala de los siglos XIX y XX de la historia contemporánea de México.


CONSTITUCION  POLITICA E IGNORANCIA PARLAMENTARIA

En teoría, la Constitución política de un moderno Estado es el documento que contiene las normas fundamentales de garantías, derechos y libertades humanas y la forma de organización, atribuciones, deberes y responsabilidades de los tres Poderes y tres niveles  de gobierno. De su cumplimiento por los individuos y de su aplicación por los funcionarios, deviene su grado mayor o menor de eficacia y normalidad democrática.

En la práctica mexicana, sus críticos son demoledores, como el juicio del Maestro Elisur Arteaga Nava: "... La Constitución, como instrumento de la vida democrática y pacífica de una sociedad, que limita la actuación de la autoridad, ha desaparecido; lo ha sido por las reiteradas violaciones a su texto y por las múltiples reformas mal hechas, centralizadoras y responsables y poco meditadas; ha sido substituida por un documento que consagra como forma de gobernar la arbitrariedad y, en el mejor de los casos, la discrecionalidad. De hecho han desaparecido los derechos del hombre y del ciudadano, el sistema federal y la autonomía municipal; la violación de la Constitución por las autoridades es una realidad cotidiana; el texto de 1917, bien o mal era una Constitución; ha dejado de serlo, mentes desordenadas y  enfermizas, la han transmutado en un mal reglamento en el que se han vertido todo tipo de necedades y extravagancias. En México, más que hablar de un Derecho Constitucional, lo propio es aludir a un Derecho reglamentario de la arbitrariedad y del abuso".

Sea lo que fuere, por supuesto que, como sucedió en la primera sesión semanal de la Barra Sonorense de abogados del 2000, seguramente ocurrió en los más variados espacios sociales de conversación, la comidilla del día fue el resultado de la entrevista realizada, por un reportero de TV nacional, a 22 Congresistas de la Unión: 10 Diputados federales y 12 Senadores de la República. La pregunta no era compleja: ¿cuántos artículos tiene la Constitución General de la República de 1917? Solamente 1 Diputado (10%)y dos Senadores (12%) supieron la respuesta: 136 preceptos ( no incluía los 17 artículos transitorios de los 19 originales ).

No es que los profesionales del Derecho tengamos el pedante derecho a solazarnos con la ignorancia que, sobre cuestión tan elemental y secundaria, pero significativa, exhiban quienes ejerzan otra profesión u oficio de las cientos que se enseñan en las Instituciones de educación superior y conforman el crecimiento y desarrollo de una sociedad. La humildad intelectual es lo que mejor se lleva con la inteligencia y el talento. Es más lo ignoramos que lo que sabemos de Derecho la mayoría de los abogados. Parafraseando a Adam Smith, quien  únicamente sabe "mucho Derecho", realmente sabe "poco Derecho".

Pero, ¡caramba!, se trató de la respuesta esperada de quienes, por una parte, en cumplimiento del art. 128 constitucional, como "todo funcionario público, sin excepción alguna, antes de tomar posesión de su encargo", prestan "la protesta de guardar la Constitución y las leyes que de ella emanen" ; y, por otra, tienen el alto honor y privilegio - exclusivo de 628 ciudadanos - de ser electos para cumplir las facultades constitucionales siguientes, todas vitales para buena marcha de la República: las 28 expresas y las llamadas implícitas, como Congreso General de la Unión; las 5 exclusivas y expresas e implícitas, como Cámara de Diputados; las 9 expresas como Cámara de Senadores; y las 8 expresas como Comisión Permanente.

Uno de los más importantes capítulos de la urgente y diferida Reforma del Estado mexicano, es precisamente la profesionalización de los funcionarios públicos de los tres Poderes públicos de los niveles federal y estatal y, en lo posible, de los integrantes de las más importantes administraciones municipales. La ignorancia, improvisación y simulación son una de las formas blancas - pero igualmente nocivas - de la corrupción de los gobiernos.

El fenómeno bien lo podemos bajar a los Congresos locales y Ayuntamientos municipales. El resultado, no variará.

No se pretende someter a nuestros Congresistas, Alcaldes y Regidores a un examen doctoral sobre Derecho y Ciencia Política o Teoría del Estado. Ni tan siquiera al de un Curso básico superior. No. Tan sólo se espera que sepan el número - y de ser posible sus grandes temas - de artículos que tiene la Constitución General de la República, y no se constituyan en su comedia nacional.            

Desde mediados de siglo, en toda la geografía de la nación se cuenta con Universidades, públicas y privadas, que egresan anualmente miles de profesionales con la preparación mínima y vocación social para responsabilizarse de todos esos puestos. Para bien o para mal, son los Partidos políticos quienes cada vez más monopolizan el ejercicio de la actividad política no sólo en los Poderes Ejecutivo y Judicial, sino hasta en el ¡Poder Judicial!. Y si presente no tiene remedio, pensando para Julio 2000 es imperativo que los Partidos afilien y postulen, para puestos públicos de elección y designación, a todo quien ejerza su libertad de asociación y desempeño político, pero con su compromiso exigencia de contar con la formación constitucional básica y capacitarlos para satisfacer las grandes y pequeñas necesidades y mínimos de bienestar social de las comunidades - salud, empleo, salario, educación y cultura, vivienda -, especialmente de los crecientemente millones de marginados del desarrollo y justicia mexicana.


POLÍTICA Y LITERATURA.

Heberto Castillo y Allen Ginsberg: una misma Generación, luchas biculturales coincidentes.

           Con perdón de los políticos y literatos, si acaso cometo un sacrilegio, provocado por el privilegiado acceso a Internet. Pero considero que, sin tener mucho en común (sino importantes diferencias), excepto haber pertenecido a la misma generación, vivido un mismo tiempo autotormentoso y muerto a similar edad el mismo 5 de abril, Heberto Castillo y Allen Ginsberg representaron, en vida, dos biografías que, desde sus muy particulares circunstancias ideológicas, se rebelaron contra un modo de hacer gobierno y de conducir a la sociedad, en las distintas culturas de sus respectivos países.

            Heberto Castillo, se recordó,  nació en 1929, en Veracruz, estudió  Ingeniería Civil, experto en Cálculo estructural e inventor de procedimientos de construcción. Cercano al último General Presidente, Lázaro Cárdenas, coordinó el Movimiento de Liberación Nacional de 1959 a 1964, en apoyo de ferrocarrileros y de médicos. Profesor de la UNAM, en 1968 participó en el trágicamente reprimido movimiento estudiantil, a causa de lo cual estuvo prófugo (“si te agarran, te van a matar ”, le advertiría Don Lázaro), finalmente preso y procesado - junto a los Maestros universitarios José Revueltas y Elí de Gortari-, en el tristemente célebre Palacio negro de Lecumberri (hoy Archivo General de la Nación), de 1969 hasta 1971. Pero ya obtenida su libertad, decidió andar los caminos pacíficos, legales e  institucionales por el cambio democrático a que aspiraba para su patria: fundó el Partido Mexicano de los Trabajadores; fue Diputado Federal en la 53 Legislatura; en 1988 contendió por la Presidencia de la República por el Partido Mexicano Socialista, declinando en favor de Cuahutémoc Cárdenas, conformando el Frente Democrático Nacional; ejerció un puntual y sistemático periodismo crítico en defensa de la riqueza petrolera y energética del país, en El Universal y Proceso; Senador de la República y como tal, Presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología y miembro de la Comisión de Concordia y Pacificación de la rebelión del EZLN en Chiapas. La prensa nacional- y algunas líneas de la latinoamericana - cubrió su deceso ampliamente; y su morada editorial semanal, en La simiente de Heberto, lo consideró “ un hito en la historia de las luchas sociales mexicanas”, por que “estuvo al lado de quienes han ejercido la libertad de expresión para que los mexicanos logren información y conciencia abiertas y críticas.... para que su patria sea nido de justicia y de concordia”, ya que “ pugnaba por un México en donde la inteligencia y la gana de ser justos y fraternos fuesen la calidad principal del país”. Su féretro, cubierto por la bandera nacional, fue homenajeado en el recinto parlamentario, en ese curioso rito del sistema político mexicano: honrar en muerte a quienes   cuyas virtudes desoye en vida.

            Allen Ginsberg, por su parte, nació en 1926 en New Jersey y murió en Nueva York. De origen judío, fue un  universitario de Columbia, donde estudió Derecho. Poeta, escritor, budista, ecologista, de izquierdas  y defensor del consumo de drogas, fue el primer ideólogo de un grupo de jóvenes rebeldes aglutinados entre 1950 y 1965, por el desprecio a la cultura y a la política oficial norteamericanas. Les unía el amor al jazz y al viaje físico y mental. Fueron sustituidos a mediados de los sesenta por la generación hippy, de menor influencia posterior. Ginsberg se dió a conocer al publicar, en 1956, Howl (Aullidos), un poema maldito recitado, por primera vez, en una Galería marginal de San Francisco. El libro fue considerado descarnado por pregonar su izquierdismo y su atípica sexualidad, provocó el proceso del editor, a causa de un supuesto delito de obscenidad y acabó convirtiéndose en la biblia de los inconformistas:

“ Ví las mejores mentes de mi generación

destruidas por la locura,

 histéricas, desnudas,

deambulando en la madrugada

por los barrios negros

en busca de una rabiosa aguja. ...”

Entre sus posteriores libros destacan Kaddish and other poems, dedicado a su madre loca y Reality Sandwich. Se convirtió en el miembro más conocido de la generación Beat y combatió a la guerra de Viet Nam. Se dedicó además a la fotografía y a la música, cuya influencia llegó a David Browie y Bob Dylan, el de : ... the answer, my friend, is blowing in the wind. Sus libros fueron finalmente galardonados y uno de ellos nominado para el Premio nacional Pulitzer. Terminó su carrera enseñando en la Universidad. Aunque el grupo fue fundamentalmente literario, el Whitney Museum de Nueva York reunió, en 1996, 200 objetos relacionados con la Generación Beatnik, destacando un mural de Jay Defeo, artista de Berkeley, quien durante 10 años fue ensamblando objetos, hasta que el resultado pesó una tonelada. La secciones culturales de la prensa mundial (USA Today, New York Times, The Arizona Republic, que publicó íntegro el poema Howl )y nacional de México - excepto la nuestra tan provinciana y doméstica -, dedicaron grandes titulares a  su vida, obra y muerte.

¿Qué al caso la comparación?, me preguntaría, con muchos motivos y parte de razón, un joven de hoy. Ciertamente personalidades tan opuestas - pero  a la vez coincidentes en sus luchas  contra de los valores políticos y culturales  establecidos en dos naciones vecinas, hoy y siempre tan unidamente distantes -, Castillo y Ginsberg (insisto en la forzada relación) levantaron su voz y su pluma, acaudillaron a los jóvenes, fueron reprimidos por sus respectivos gobiernos y círculos ultraconservadores, nunca abdicaron de sus Principios y convicciones, finalmente fueron tolerados, murieron casi al  mismo tiempo en hospitales ajenos y legaron una huella contestataria auténtica y congruente, hasta sus últimos días.

De cada uno de estas dos disímbolas y ya históricas personalidades, y de las otras como las de ellos, las generaciones de jóvenes de ahora, quizá tan  ignorantes e  indiferentes; o tal vez asombrados e  indignados - ¡ vayamos a saber qué cosa! - ante un cada vez más similar american way of life, deberán estudiar, interpretar y deslindar sus actitudes, compromisos y liderazgos, en un convulso mundo de mediados de la centuria.

 Pero el reto, ahora sí para todos, es tomar de sus enseñanzas, positivas y negativas,  lo que conviene a cada uno de nosotros y, por encima de  todas las cosas, la esencia de lo que necesita  esta patria nuestra, en un cambio de siglo no menos indescifrable.

 De la generación de recambio se espera que sepamos  descubrir la verdad  y  el sentido de la vida, los misterios teleológicos y políticos de la existencia individual y colectiva. O si se prefiere plantear el interrogante con otras palabras: cómo cruzar, desde la Religión o el laicismo, el umbral de la esperanza.

 

MARIO DE LA CUEVA

Recuerdos para compartirse y no olvidarse

             Así como los Jueces debieran vivir un mes como penados en los presidios y cárceles para conocer las causas reales y hondas del crimen, y dictar sentencias justas, así los que desean hablar con juicio sobre la condición de los obreros, deben apearse a ellos y conocer de cerca su miseria.

José Martí

Para quienes, como el autor de este Artículo, somos hijos de la Generación de mediados de los cuarenta, término de la segunda guerra mundial; que en los sesenta decidimos construir nuestro destino en la educación jurídica en un rincón de la patria; y que ejercemos, desde entonces,  de una manera u otra,  la profesión de abogado o jurista y observamos críticamente el crecimiento y desarrollo de nuestra Ciencia, no nos cuesta mucho trabajo constatar una triste y preocupante situación cultural en nuestro campo de conocimiento y de acción: la orfandad nacional de grandes Maestros del Derecho.

            Desde finales de los cincuenta, en plena guerra fría, en la escuela preparatoria, con la sed natural de los jóvenes deseosos de conocer y comernos, a puños, el mundo y la nación que nos rodeaban, junto a los estudios de las ciencias naturales, exactas y sociales - en particular de la historia y literatura universal y española -, leímos entusiasmados, entre otras obras,  los dos Tomos de la Historia de la Revolución mexicana, de Jesús Silva Herzog y admiramos la limpia y lógica prosa de la Introducción al Estudio del Derecho, de Eduardo García Máynez. Sus páginas nos dejaban una primera y eterna lección de que México contaba con Maestros y autores de libros de texto y de consulta necesarios para poner los cimientos de una vocación científica e inclinación filosófica - incluyendo una actitud ética -,  convenientes para un inminente crecimiento intelectual y espiritual de Generaciones enteras  de discípulos que, cada quien en nuestros modestos o magnos ámbitos profesionales, contribuimos a la enseñanza y aplicación del Derecho, como el único instrumento no violento de transformación social.  

Pero fue a partir de septiembre de 1961, cuando iniciamos los ansiados estudios de la Licenciatura en Derecho en la Universidad de Sonora y durante los 5 años siguientes, cuando nos asomamos a la Doctrina del Derecho y de las ciencias sociales y absorbimos gustosos las aportaciones lujosamante editadas por Porrúa, de un abanico de autores nacionales: disfrutamos - con más rigor que en el bachillerato - el texto de Eduardo García Máynez y el del sonorense Oscar Morineau, la Sociología del español residente en México Luis Recasens Siches, la Teoría del Estado de Francisco Porrúa Pérez, el compendio de 4 Tomos de Derecho Civil de Rafael Rojina Villegas, el Derecho Penal de Raúl Carrancá y Trujillo, el Derecho Mercantil de Felipe de J. Tena, de Roberto Mantilla Molina y Raúl Cervantes Ahumada, el Derecho Constitucional de Felipe Tena Ramírez y Antonio Martínez Báez, el Derecho Administrativo de Gabino Fraga y Andrés Serra Rojas, el Derecho Procesal Penal de González Bustamante, Las Garantías Individuales y El Juicio de Amparo de Ignacio Burgoa y de Alfonso Noriega, los dos Tomos del Derecho Mexicano del Trabajo de Mario de la Cueva, el Derecho Fiscal de Ernesto Flores Zavala, el  Derecho Internacional Público de Manuel de J. Sierra y de César Sepúlveda, entre otros.    

            Cada uno de esos brillantes académicos y Doctores en Derecho compartieron y nos regalaron, además de sus investigaciones  preñadas de la más rica bibliografía extranjera y nacional, una biografía digna de los homenajes que, la mayoría de ellos, se han hecho legítimamente acreedores, que pueden consultarse en Enciclopedias, libros y Revistas jurídicas.

            La implacable ley natural de la vida – y de la dialéctica muerte – se ha cumplido. Los restos mortales físicos de la gran mayoría de ellos reposan ya, al adelantársenos en el viaje sin retorno. Las reimpresiones de sus libros ocupan sitios de honor en Bibliotecas de Tribunales, Escuelas de Derecho y Despachos. Sus enseñanzas soportan, cotidianamente, estudios doctrinales de Sentencias, de cátedras y de Tesis profesionales. Sus prédicas ejemplares son dignas de imitación. Por ello mi inicial lamento: la actual orfandad de la ciencia del Derecho mexicano.

            Cuando digo actual orfandad no pretendo ignorar las valiosas aportaciones de los discípulos de aquellos imborrables juristas, jóvenes que han hecho y están haciendo meritorias y modernas aportaciones al campo de la Jurisprudencia: me refiero, por ejemplo - y solo por ejemplo – a Martha Morineau, Jorge Carpizo Mcgregor, Sergio García Ramírez, Fernando Flores García, Carlos Arellano García, Cipriano Gómez Lara, Agustín Pérez Carrillo, Miguel Acosta Romero, Modesto Seara Vásquez, Jorge Adame Goddard, Leonel Pereznieto Castro, Elisur Arteaga Nava, Manuel Becerra Acosta, Francisco José Contraras Baca, Carlos de Silva Nava, Alonso Gómez-Robledo Verduzco, Ricardo Méndez Silva, Alejandro Sobarzo Loaiza, Loretta Ortíz Ahlf, Ruperto Patiño Manfur, Emilio Rabasa, Rolando Tamayo Salmorán, Enrique Sánchez Bringas, Ulises Schmill Ordoñez, Fernando Vásquez Pando, José Arturo González Quintanilla.

Pero permítaseme, en esta ocasión, dedicarle estos recuerdos escritos a uno de esos magníficos preceptores, para mi particular opinión uno de los más - si no el más -  grandes y comprometidos socialmente juristas mexicanos  del siglo XX: Mario de la Cueva. 

La fortuna del padrinazgo de Mario de la Cueva

 Cursábamos el cuarto año de la Carrera. Mario de la Cueva  era ya precedido de una reputación intelectual, probada desde su cátedra en la Universidad Nacional; sus estudios de Derecho y Teoría del Estado en Alemania; su participación como Secretario proyectista de la Resolución del Amparo que negaba la protección de la Suprema Corte de Justicia a las Compañías norteamericanas en contra de la expropiación petrolera del Presidente Lázaro Cárdenas; su paso por la Rectoría de la UNAM; su magna obra de consulta citada, en dos tomos; su puesto de Coordinador de Humanidades de la misma UNAM; y su papel en la Comisión redactora de la Ley Federal del Trabajo de 1939 y en las sucesivas revisiones y reformas. Todo influyó para que al decidir los actos de nuestro acceso a la Pasantía, al concluir los primeros tres años de la carrera cuya culminación era la ceremonia de aniversario de la Escuela en  noviembre de ese año, lo designáramos nuestro Padrino de Generación.

            En la víspera de nuestra graduación, discutimos los pormenores del acto universitario. Como se acercaba el destape de candidato del PRI para la gubernatura del Estado, una corriente minoritaria propuso como Padrino a un precandidato, rico ganadero hermosillense. Pero la mayoría sacamos adelante la iniciativa en favor de Don Mario de la Cueva (que en realidad era en favor de nuestra dignidad estudiantil). Teníamos el ejemplo de la Generación anterior, apadrinada por Ignacio Burgoa Orihuela, autor de los Textos de Garantías Individuales y de El Juicio de Amparo.

             Formanos un Comité pro-graduación, redactamos una carta a tan notable Jurista, clarificándole que, contra la mezquina costumbre de pedir pago de anillos y banquete, costearíamos todos sus gastos y sólo le pedíamos nos  regalara el honor de ser nuestro Padrino.

            Además de no manchar con el signo de pesos la presencia de Don Mario, de los fondos obtenidos costeamos el material para que Alán Sotelo Cruz, que había iniciado sus estudios con la Generación anterior,  cursado un año de perfeccionamiento en la Escuela de Pintura La Esmeralda de Bellas Artes y quien era un estupendo artista plástico,  plasmara un elocuente óleo sobre tela. El lienzo, con influencia de Siqueiros, constituía una imagen rural que simbolizaba la vocación obrera y humanista de nuestro ilustre visitante.

            El 13 de noviembre de 1964 recibimos a Don Mario en el viejo Aeropuerto de Hermosillo; por la noche se celebró la entrega de nuestras Cartas de Pasante. El discurso en nuestra representación se  lo conferimos a Oscar René Téllez Ulloa  y, en el momento estelar del acto, escuchamos el mensaje de Mario de la Cueva, documento que personalmente he divulgado  en la Revista de la Escuela de Derecho de nuestra Alma Máter cuando fungí como Director; en la Revista de Derechos Humanos, que también fue mi responsabilidad; y en cada ocasión que se ofrece en mis pláticas y Cursos de Etica profesional en Universidades. He aquí su Discurso, conceptos aquellos que me han acompañado siempre:

            Discurso de Mario de la cueva a la Generación 1961 - 1966

            “ Nada puede ser más agradable a un viejo Maestro, que acudir al llamado de los jóvenes y dialogar con ellos, sobre tantas cuestiones que nos inquietan. A ellos, por que pronto tendrán que hacerlo frente a la vida, si es que no lo han hecho ya; y a nosotros, porque nos importan sus problemas y porque tal vez no supimos o no pudimos  resolver los grandes interrogantes de nuestra profesión. Y aumenta la alegría porque se trata de una Generación de Juristas, de un rincón fuerte y generoso de la tierra mexicana, en esta joven Universidad, que por serlo, puede y debe seleccionar lo valioso del pasado de otros Institutos y desterrar sus vicios y encarar mejor el porvenir. Y con mi afecto y mi amistad más honda les traigo mi más ferviente deseo por un futuro grande y hermoso y mi esperanza en la reivindicación de nuestra Ciencia, y en la grandeza de la función del abogado.

                        Habéis escogido, mis jóvenes amigos, la más bella de las ciencias y la actividad más pura. Concibo la Ciencia del Derecho  como ‘ el conocimiento de las causas humanas y sociales, a fin de crear, decir y aplicar la justicia en la vida de los hombres y de los pueblos ’ ; o si se prefiere emplear una fórmula breve, permitid que use las palabras de aquellos grandes maestros del Derecho que fueron los Romanos: ‘ Es la ciencia de lo justo y de  lo injusto’; de aquella actividad que fue declarada en la Etica Nicomáquea: ‘ la más bella y la armonía de todas las virtudes’.

Y es, en efecto, cierto que la Ciencia del Derecho se coloca en las más altas esferas del saber y del obrar. Cuando recorro los grandes sistemas filosóficos y científicos, desde los años de la cosmología griega hasta nuestros días, encuentro que todos los grandes visionarios han concluido en la investigación de la Justicia, contemplada como la manifestación suprema del espíritu y como el fin más puro y noble de la actividad del hombre. Así ha sido desde los tiempos de Anaximandro y Demócrito, hasta Joan Paul Sartre.

                        Y es algo más nuestra Ciencia del Derecho: es la condición de la vida social y de la humana, el marco de oro dentro del cual se desarrolla y perfecciona la acción de los hombres. Una sociedad no es un simple nacimiento de personas, sino un orden dirigido a un fin. Dentro de él se desenvuelve la vida, la cooperación, la búsqueda de la felicidad y del progreso. Y ahí se yerguen las Universidades, desde aquella magnífica que fundó Platón  en los Jardines de Acandomo, hasta esta Universidad de Sonora, a la que los hombres del sur miramos como una de las trincheras de nuestra cultura. El orden justo dentro del cual puede crecer la vida social; tal es el objeto de la Ciencia del Derecho, de esta Disciplina a la que habéis de dedicar, mis queridos amigos, lo mejor de vuestros seres.

                        Imagino las Universidades como las Catedrales góticas; su esencia y su misión primera es la  plenitud del saber; pues ningún tema ni cuestión alguna puede serles ajeno. Veo dibujarse en las naves del edificio sus diversas Facultades y Escuelas; el conocimiento del universo, de la naturaleza, del cuerpo y del espíritu; de la vida biológica, de la social y la realidad histórica. Y no parece que sobre esas naves, que ciertamente han adquirido una dimensión colosal de nuestro siglo - tal vez demasiado colosal para sentirse humanas -, se elevan esbeltas y soñadoras las torres de la Justicia, en un ansia infinita de encontrar en el espacio, no las riquezas de nuevos planetas, sino el sentido y el destino del hombre y de la humanidad y las normas de una convivencia justa. Dentro de este edificio del saber, la Ciencia del Derecho es la Ciencia de la humanidad, que nos viene de los Dioses, como el regalo más fino y más generoso.

                        Cuenta Protágoras, el sofista que representa el pensamiento democrático de Atenas, que Zeus, el padre de los Dioses, conmovido por el dolor y la tragedia de los hombres, que vivían en lucha constante, igual que las fieras de la selva, llamó a Hermes y le dijo que descendiera a la tierra, a fin de que enseñara a los hombres la Ciencia de la coexistencia y de lo justo. Preguntó el mensajero al Dios del Olimpo si debía proceder como en el caso de las artes particulares, la Medicina o la Astronomía, que se enseña a unos pocos para el servicio del pueblo. ¡A todos!, respondió Zeus, por que la Ciencia de lo justo y de lo injusto posee un sentido universal y por que es el primero de los deberes del hombre y la base para que florezca la cultura y crezca la civilización y es el marco indispensable para que el hombre pueda asomarse al reino de las ideas y a la morada de los Dioses.

                        Pienso, queridos ahijados, que una cualidad primordial del abogado es el amor por la igualdad y la libertad de todos y la decisión firme y constante de defenderlas siempre y en todo lugar. Si no lo hiciera, renegaría de su esencia y de su destino. La libertad y la igualdad, dos palabras que a decir verdad son una sola, son elementos integrantes de la dignidad de los hombres y de los pueblos; y nuestra Ciencia es el instrumento para conquistarlas y defenderlas. Para ser Universitario y Jurista es necesario ser libre, y es únicamente en los pueblos que aman la libertad y respetan la igualdad, donde germina la cultura y se abren las compuertas para que pase el espíritu.

                        Relata Herodoto en las Historias, que a la muerte de Cambyses, hijo de Ciro, Rey cruel que había ordenado la muerte de su hermano Esmerdis, se reunieron los grandes de Persia para determinar cuál debería ser la forma futura de gobierno: Darío propuso la Monarquía, Megabyses la Aristocracia y, finalmente, Otanes habló en favor de la Democracia. La votación se inclinó por Darío, por que Persia no estaba preparada para la igualdad y la libertad de los hombres y fue entonces cuando Otanes pronunció este bello discurso:

                        Persas: puesto que es necesario que uno de nosotros devenga Rey, sea que la suerte o el voto de la nación lo coloquen en el trono, no me tendréis por concursante. No quiero ni mandar ni obedecer; os cedo el imperio y me retiro, a condición sin embargo de que no estaré bajo el poder de ninguno de ustedes y de que tampoco lo estarán los míos, ni mis descendientes, a perpetuidad .

                        Y el Padre de la Historia concluye diciendo: ‘ La casa del defensor de la Democracia era la única que, en Persia, gozaba de la libertad ’.

                        Recojo la enseñanza del Maestro historiador y formulo mi voto más ferviente por que vuestra casa, a perpetuidad, y la de vuestros amigos y compañeros, y las casas de todos, sean un oásis de libertad y un templo a la  Justicia.

                        En un mundo en crisis como el nuestro, la misión del Jurista se agiganta y se ennoblece; de la selva y de la llanura del continente en que vivimos nos llega el grito de rebeldía y de ‘ hambre y sed de Justicia ’, como dijera Justo Sierra; del hombre americano y de las fuerzas explotadas y atormentadas, de las que han reivindicado Gallegos,  en Canaima o en Pobre negro; Bibera, en La Vorágine; Zalamea, en Cuatro años a bordo de sí mismo; Jesús Lara, en Jawrnivca, la novela de la revolución agraria de Bolivia; Alegría, en El mundo es ancho y ejeno; y Azuela, en Los de abajo; e inmortalizado en los pinceles de Orozco, de Rivera y de Siqueiros.

                        En un mundo así, el primero de los senderos que nos señaló el destino, en la escuela y en la vida, es la creación de un Orden justo. Los Juristas de este medio siglo ya no pueden ni deben dejarse arrebatar la historia, ni ser espectadores del futuro; no concretarse a ejecutar lo que otros creen. Sin duda, su misión es obra de titanes, pero es hermoso vivir en un tiempo que plantea a sus hombres grandes temas: es preciso que sepan elevarse a la altura de su tarea; volver a ser, como los Jurisprudentes de Roma, la conciencia jurídica del pueblo y la fuente de la creación del Derecho Social del porvenir; señalar las bases del nuevo Derecho Internacional y de la Seguridad Social; ser el faro que conduzca los pasos del gobernante en la realización del bien común y el consejero de toda acción noble y generosa en las relaciones entre los hombres.

                        Una vez creado el Orden justo; cuando el grito de dolor y de amargura del hombre americano se haya trocado en un himno a la alegría, entonces - y sólo entonces - , surgirá nuestro segundo sendero: luchar por la aplicación del derecho a la libertad, de la igualdad y la justicia, ante los tribunales o delante de los Poderes estatales, sin perder nunca de vista que que el fin del Jurista no es enriquecerse, ni ganar muchos negocios, sino decir y pedir la justicia, sin olvidar tampoco que en sus sentencias debe atender sólo a la verdad, y que debe ser generoso con el caído e implacable en la defensa de los derechos humanos; que no debe patrocinar causas injustas y que habrá de decir a sus clientes, cuando no tengan razón, que deben reconocer el derecho de los otros.

                        Son tantas las cosas por decir, pero me falta el tiempo. Estoy cierto de que ellas están en vuestros corazones, tan puros como lo es el alma de la juventud. Me voy confiado en el mañana y en el parentesco espiritual. Pero antes de irme quiero entregarles, queridos ahijados, el Sentimiento de lo justo que brotó un día, hace ciento cincuenta años, en aquel maravilloso documento que lleva por nombre El Decreto Constitucional de Apatzingán. Las palabras proceden de Morelos, del Capitán del Anáhuac, que fue el primer socialista humanista de América:

‘ La buena ley es superior a todo hombre ’.

En la creación de la buena ley y en su aplicación por hombres justos, está la misión del Jurista y el destino que os espera.    Muchas gracias. ”

 Memorable jornada académica

Esta memorable jornada académica en el Auditorio del Museo y Biblioteca de la Universidad, la disfrutamos las autoridades del gobierno y de la Universidad, nuestros familiares y 17 alumnos.

¡Déjenlos que construyan ...!

Al día siguiente lo atendimos desde temprano, lo esperamos a la sombra de los dos enormes yucatecos plantados en la antigua terraza del Hotel San Alberto. Después nos paseamos por Hermosillo. Cuando nos desplazábamos por las Avenidas de la exclusiva Colonia Pitic, sombreadas por los majestuosos laureles de la India y le explicábamos que  la Casa de Gobierno y las fastuosas residencias - que le provocaron una exclamación de admiración -, eran de las familias y clases más pudientes y privilegiadas de la Capital, el Maestro, serio, con su mirada escrutadora tras los gruesos espejuelos de intelectual y su dicción gutural por sus años de estudio en Alemania, con elegante energía musitó un: - “ ¡ Déjenlos que construyan ... ! ” (como pensando, para sí mismo y compartiendo con nosotros, imagino ahora  algo así como: ¡ ... ya después servirán de viviendas, Hospitales y Escuelas,  para los millones de menesterosos y sin-tierra-y- sin-riqueza de este país ... !” - .)

Por la tarde lo despedimos en el Aeropuerto, con el orgullo de contar con un Padrino de oro, la satisfacción de una convivencia educativa plena de emociones pero también con el deber moral de asimilar y asumir, en los años de nuestra siguiente etapa formativa y profesional, la misión que nos esperaba, a la altura de nuestra tarea de titanes.

            Una prueba más de la dignidad ética y del compromiso ideológico de De la Cueva nos la legó en su libro La idea del Estado, editado poco antes de su muerte por Textos Universitarios de la UNAM, en cuya dedicatoria escribió:

            A los estudiantes  y al pueblo de México caídos en la lucha por la libertad y la justicia el 2 de octubre de 1968 y el 1 de junio de 1971 en las calles de San Cosme.

            Con motivo de su fallecimiento, publiqué un Artículo en El Imparcial,  que a continuación  reproduzco:

Artículo sobre la muerte de Mario de la Cueva

                        “ La muerte de Mario de la Cueva es de las que sí justifican - con mucho - los calificativos de sensible e irreparable, lugares comunes en estos casos. Es más, su desaparición física, trasciende el calificativo convencional y se registra en el libro de la historia del pensamiento jurídico hispanoamericano del presente siglo.

                        Gigante del pensamiento y defensor  ‘ de los sin tierra - y - sin - riqueza - que sólo cuentan con su fuerza de trabajo ’ (como los caracterizó), su paso por la vida deja profunda e imborrable huella, al haber desempeñado importantes responsabilidades en dos de los ámbitos en los que más es posible realizar y justificarse - ética y socialmente - un auténtico profesional de la Ciencia del Derecho: el Poder Público y la academia universitaria.

                        En 1964, con motivo de la recepción de la Carta de Pasantes de mi Generación 1961-1966, cuando todavía no dominaba la indigna costumbre actual de vender el honroso Padrinazgo de una Generación a cambio de 30 monedas universitarias - anillo y banquete -, Mario de la Cueva aceptó nuestra invitación para apadrinarnos. Su presencia y compañía fue - y sigue siendo - una lección imborrable en la mente y en el corazón de los jóvenes de entonces.

                        En 1973, la Dirección de la Escuela de Derecho de nuestra Universidad lo invitó a un Ciclo de Conferencias sobre ‘ La nueva Ley Federal del Trabajo ’, aún vigente, de cuya Comisión Redactora había sido Presidente. Conservo en vivo testimonio, la grabación de dichas conferencias difundidas al través de Radio Universidad de Sonora.

                        En 1974 fungió como Presidente del Quinto Congreso Iberoamericano de Derecho del Trabajo y de la Previsión Social, y permanece inolvidable el largo aplauso que, de pie, le tributamos la comunidad científica laboral, al ser considerado, por aclamación, el ‘Maestro de América’.

                        En los últimos años, en Diarios  nacionales escribió Artículos críticos, referidos, entre otros importantes temas, a las Iniciativas Presidenciales respecto a las legislaciones sobre la Autonomía Universitaria, sobre el marco laboral de los trabajadores universitarios, la intervención de la H. Suprema Corte de Justicia de la Nación en la calificación de los procesos electorales y el Capítulo Procesal de la Ley Federal del Trabajo.

                        El Maestro De la Cueva encaja perfectamente en la distinción que entre Profesor y Maestro hizo otro gigante del pensamiento jurídico - Don Eduardo García Máynez -, en una Conferencia  Homenaje que le organizamos en  la Escuela de Derecho de nuestra Universidad, en 1976:

Quienes frecuentamos, entre 1925 y 1930, las Facultades de Jurisprudencia y de Filosofía, tuvimos muchos buenos profesores y dos grandes Maestros, en la más noble acepción de ésta  palabra: Maestro y Profesor. El Profesor es para el alumno la persona que cumple, con mayor o menor acierto, su función académica y nada más; el Maestro en cambio, no únicamente enseña, también educa. La acción de aquel se desenvuelve y concluye dentro del marco estrecho de la asignatura y el aula; la de este rebasa tales límites y proyecta su influencia formadora sobre el horizonte total de la existencia del discípulo. El profesor trasmite conocimientos, el maestro hace pensar, es guía para la vida y suscita vocaciones y entusiasmo. De aquí que, a la diferencia entre profesores y maestros corresponda, en el polo opuesto, una distinción paralela entre alumnos y discípulos, pues el profesor tiene alumnos, en tanto que el maestro, quiéralo o no, pronto se ve rodeado de un grupo más o menos grande, de fieles seguidores.

                        Mario de la Cueva murió sin ver realizados muchos de sus sueños, transmitidos en sus Obras. Fue testigo, sí, y además autor, de muchas de las conquistas laborales que, con la óptica del presente, vemos que forman parte ya del aún incompleto patrimonio jurídico del trabajador. Seguramente inspirado en el entonces y todavía ahora revolucionario texto original del Artículo 123 de la Constitución Política de 1917 - que arrancó de cuajo las relaciones de trabajo de la arcaica legislación civil y las inscribió, para darles nueva vida, en  un nuevo Derecho, el Derecho de clase -, vivió intensamente en el inalcanzable afán de hacer menos difícil la situación de los que aportan su fuerza de trabajo en el proceso de la producción.

                        Si acaso los incinerados restos de Mario de la Cueva descansarán ‘ en paz ’, su obra intelectual no deberá descansar hasta en tanto su ejemplo sea imitado por quienes, en la posición que fuera, son responsables de legislar, de pedir o de impartir la Justicia Social, en las relaciones de trabajo.

                        Quizá ‘ la sentencia del futuro ’ justifique y fructifique los esfuerzos y augurios de Mario de la Cueva, de quien tomo textualmente estas líneas últimas, con las que termino mi evocación:

                        ‘ El tratamiento que se otorgue al trabajo y al respeto que se tenga a su estudio  jurídico, es uno de los grandes temas de nuestro país y de la humanidad. Al pensar en la aplicación de la Ley nueva, vienen a nuestra memoria las palabras de José Martí: ‘Así como los Jueces debieran vivir un mes como penados en los presidios y cárceles para conocer las causas reales y hondas del crimen, y dictar sentencias justas, así los que desean hablar con juicio sobre la condición de los obreros, deben apearse a ellos y conocer de cerca su miseria ’.

                        La historia es inexorable y no se ha detenido nunca; en la marcha de los siglos, los hombres, los pueblos y la humanidad han encontrado siempre los caminos para superar sus crisis. La que vivimos tiene su característica especial: es la lucha contra el capital, de ‘los sin - tierra - y - sin - riqueza’  en contra de los poseedores de la tierra y de la riqueza; de la  miseria contra la opulencia. El mismo Martí pronunció la sentencia del futuro: ‘ El trabajo, el gigante atlas de la leyenda griega, se está cansando de llevar a cuestas al mundo, y parece decidido a sacudírselo de los hombros, y busca modo de andar sin tantos sudores por la vida ’. ”

¿Verdad que son recuerdos que – además de compartirse – no deben olvidarse?


ALAN SOTELO CRUZ

Hijo del Prof. Adalberto Sotelo, autor de la letra del Himno Universitario, como estudiante de Derecho perteneció a la generación de jóvenes de los 60. Académicamente lo fue de dos promociones: en ese año se matriculó en  Derecho UNISON, 60-65, un año antes que la nuestra, pero al destinar un año a estudiar pintura en México, al regresar se sumó a la 61-66.

Escuela con no más de 150 alumnos, la mística de aprendizaje provenía de los Maestros Enrique E. Michel, Abraham F. Aguayo, Alfonso Castellanos Idiáquez, Manuel V. Azuela, Carlos Arellano García, Roberto Reynoso Dávila, Miguel Ríos Gómez, José A. García Ocampo, David Magaña Robledo, Cipriano Gómez Lara, Francisco Duarte Amaya, César Tapia Quijada. Fortino López Legazpi y Miguel Ríos Aguilera, entre otros. ¡ Ay, aquellas jornadas macheteras maratónicas, con Oscar López Vucovich y Oscar Téllez, para exámenes finales orales e individuales, en el desaparecido Hotel Colón! Recibimos la Pasantía en 1964 y nos apadrinó uno de los más grandes y socialmente comprometidos Juristas de Latinoamérica: Mario de la Cueva.

Sus condiscípulos recordamos al brujo como un joven maduro - para la edad de los bachilleres de entonces - pero bromista. Además de sus excelentes calificaciones en la Disciplinas jurídicas, cultivó la pintura en expresivo rango, como el óleo de una campesina mexicana - con el nacionalista estilo de Siqueiros -  que le obsequiamos a nuestro Padrino; y el Ghandi, en óleo sobre ixtle que, durante años lució en su Despacho que, asociado con Oscar Tellez, instaló en los altos de la calle Serdán. 

Su tesis "El método dialéctico en la Filosofía del Derecho"/1969 fue la primera - y una de las poquísimas elaboradas en casi medio siglo - de ese difícil género, producto de su cultivo estudiantil de la Ciencia y Filosofía del Derecho y de las enseñanzas de los catedráticos que, desde corrientes distintas, las enseñaban. Sostuvo que el estudio de la Filosofía del Derecho ha  permanecido  en los programas universitarios más como una materia tradicional que necesaria; que se debe a los vigentes "residuos positivistas del pasado siglo y principios del presente, que preservan la indiferencia  hacia las disciplinas 'meramente especulativas, sin método positivo'. La influencia de ese orgullo afecta a los mismos científicos y, entre ellos, a muchos estudiosos  del derecho, que  insisten en limitarse a describir simplemente un objeto, considerando que la Ciencia del Derecho es una disciplina estrictamente expositiva, dogmática, todo ello a pesar de que infinidad de cambios y transformaciones sociales exigen cada vez con mayor urgencia una explicación y una transformación de la realidad jurídica. ... El Método Dialéctico, como superada manifestación del materialismo filosófico, es un instrumento de conocimiento válido para todas las disciplinas científicas, por lo que es posible concebir una Filosofía del Derecho según el Método dialéctico, esto es, … que describa y explique las leyes más generales del desarrollo de la realidad jurídica, que no se limite simplemente a interpretar la realidad, sino también a transformarla..."

Como nuestra generación fue anterior a 1968 - año en que estalló en pedazos el milagro mexicano y nos movió el tapete ideológico -, y ya la mayoría titulados y en ejercicio, sus inquietudes filosóficas y científicas en el Derecho y en la teoría y práctica políticas no quiso o no pudo practicarlas en nuestro tradicional, conservador y acotado partidistamente ambiente político, excepto su corto paso por la Secretaría General de la Universidad de Sonora, al arribo del Rector Castellanos Idiáquez. Tampoco lo vimos en las ONGs, para transformar la realidad.

La mayoría de los jóvenes con quienes simpatizó, al paso de tres décadas ha sido congruente con sus románticos ideales de entonces, aun cuando algunos habrán caído en la tentación del Buñuelista "dulce encanto de la burguesía", o - como el elocuente poema de Emilio Pacheco -: "Jóvenes activistas de antaño se reúnen:/ hemos llegado a ser / aquello que tanto combatimos / cuando teníamos /20 años de edad".

Alán encauzó, modesta pero congruentemente, sus convicciones en la formación de su familia con la Lic. Rosa Ma. Montaño, Greco, Elí, Evoé, Al y Dan; en su Despacho en Derecho Mercantil y -paradójicamente- responsabilidad objetiva civil; y en la cátedra de Introducción al Derecho, en su Alma Máter. Su huella social -que no desperdicio-, pues, más visible, sería la de postulante en tribunales.

Los autores coinciden en la elevada misión de la abogacía y en sus calidades culturales y morales del " noble y áspero ejercicio de pedir justicia", como escribió Angel Osorio.

No puedo regatear mi pensamiento de que Alán, después de treinta años de litigio profesional, luchó por aproximarse al ideal de Ciuratti, en su Arte Forense, que debiéramos considerar todos los catedráticos de Derecho: "Dad a un hombre todas las dotes del espíritu, dadle todas las del carácter, haced que todo lo haya visto, que todo lo haya aprendido y retenido, que haya trabajado durante treinta años de vida, que sea en conjunto un literato, un crítico, un moralista, que tenga la experiencia de un viejo y la inefable memoria de un niño, y tal vez con todo esto forméis un abogado completo."

Descanse en paz.



LEONEL PEREZNIETO CASTRO

            Una injusta desviación del devenir normal de las sociedades, ha originado que se recurra al castigo en forma fácil, cotidiana, y en no pocas veces, excesiva; mientras que al premio, si acaso no se le olvida, suele recurrirse después de múltiples resistencias y dificultades.

            Existe, en nuestra ciencia, una institución poco cultivada: la sanción premial. Le han dedicado bellas páginas Angelo de Mattia, Eduardo García Máynez y LLambias de Azevedo. Este último  dice, en su Ideática y Aporética del Derecho:

 “Sería una deplorable mutilación presentar al derecho como implicando exclusivamente el modo de retribución dañosa, la pena. La esencia del derecho implica la retribución. Pero ésta puede ser no solo el castigo, sino también la recompensa. Y la historia del derecho positivo nos muestra,  efectivamente, ejemplos de retribuciones que son premios: la rama de olivo, en Grecia, y el elogio y el galardón, en la España medieval, el ascenso, la condecoración y las exoneraciones. Sin nos pasan inadvertidas, es porque no hay sido unificadas en un código, como las penas.”

            Esta noche, nuestra máxima casa de estudios retribuye y se honra, al honrar a quien, como lo previene la hipótesis, cumplió con creces su deber magisterial.

            En 1989, nuestra Universidad, a través de la Coordinación de Posgrado en Derecho de la División de Ciencias Sociales, convocó al programa de posgrado, con la modalidad de especialidad, en Derecho Internacional Privado.

            La decisión, inspirada en reflexiones personales de nuestro ilustre  homenajeado, partió de la convicción de que valía la pena su establecimiento y fijó, como propósitos: el desarrollo de personal docente de alto nivel, con una alta capacidad innovadora técnica y metodológica; y la formación de métodos de investigación.

            El intento ayudó al cuestionamiento de principios, valores, conceptos, ideas, métodos, procedimientos y sistemas obsoletos; es decir, a una revisión de la educación jurídica sonorense. Entre esos principios, postuló que el posgrado debe ser un ciclo distinto, pero formar parte del sistema de la licenciatura; que es un factor de primer orden en la renovación académica de la institución; y que debía ser planeado académicamente, con bases sólidas.

            El objetivo definido fue: ampliar y profundizar el estudio del comercio jurídico internacional, con énfasis en Norteamérica; formar especialistas y expertos de alto nivel;  y formar docentes e investigadores en la materia, con una visión humanista y propulsores de un criterio internacionalista entre los profesionales del derecho, de la academia, del  foro y de la judicatura.

            Hace 8 años  nos decía él  que  el comercio internacional era ya el eje del desarrollo entre los países y que propició su integración, para lo cual modificaban profundamente sus estructuras jurídicas, políticas, económicas y sociales.

            El ejemplo era el de la Europa unida y cómo, en ese proceso mundial, se involucraron España, Portugal, Turquía y Grecia. También, los nexos del Sureste asiático y la cuenca del pacífico, sin olvidar los esfuerzos fallidos de la integración latinoamericana y el inicio de las pláticas para el tratado de libre comercio con Norteamérica. Eran los tiempos del declive de GATT, a partir de la Ronda de Uruguay. Entre otros países, México estaba cerrado, aislado, a un lado de las grandes corrientes internacionales del comercio. Todo estaba sujeto a amplias polémicas.

Con su vasta doctrina, acuciosa  cultura y penetrante disección de tan complejos fenómenos, y desde la lógica jurídica, nuestro preceptor nos enseñó conceptos torales desde entonces: interdependencia, trasnacionalidad y globalización.

            Con esas premisas,  nos imbuyó el interés por el nuevo derecho del comercio internacional, su concepto, principios generales, implicaciones, incorporando los del derecho internacional privado, es decir los conflictos de leyes, los de competencia judicial, las normas de aplicación inmediata y las normas materiales.

            Nos enseñó, también, la incorporación del Derecho bancario internacional y de cuestiones del derecho internacional público, como los tratados y los organismos competentes en  la materia.

            Retomó el soslayado imperativo académico de reivindicar el Derecho comparado y nos afirmó: “Yo siempre he insistido en la idea de que, para llegar al Derecho Internacional Privado hay que ser, antes, un comparativista”.

            Maestro él, no ha dejado de ser, además, discípulo de quien considera sus mentores: Federico Carlos de Savigny, Ernest Rabel y  Henri Batiffol.

            Ha transcurrido casi una década desde entonces. El TLC es ley suprema de la unión. Por los puentes de las universidades, los gobiernos, los medios y la sociedad comercial de los tres países,  corre incesante el debate sobre sus bondades, riesgos y fracasos.

            Sea lo que fuere, guiados por nuestro maestro, en más de un sentido nos sentimos pioneros, en este campo, en la academia jurídica nacional e internacional.

           La edición del primer libro analítico y crítico del Tratado de Libre Comercio, es un producto colectivo y fehaciente nuestro.

            El Congreso internacional que analizó el Tratado, a dos años de su vigencia, fue otro esfuerzo y logro institucional innegable.

            Cierto: diferentes criterios de interpretación normativos, propios de la aplicación de nuestra ciencia, han impedido la titulación de los primeros egresados. Comparto la confianza de mis compañeros, en que el buen juicio y la equidad se impondrán y, en poco tiempo, deberemos culminar un esfuerzo de 3 generaciones que egresamos. ¿no sería, éste, acaso, el mejor homenaje al maestro?.

            De cualquier forma, la gran mayoría aplicamos la cultura jurídica aprendida,  en el foro, en la judicatura, en la docencia y en la investigación. Queramos o no, somos maestros, abogados y juristas otros, a partir  de nuestra experiencia del posgrado.

            La Universidad de Sonora, regida por uno de sus más inteligentes y dignos egresados, pasa por una época de logros y optimistas esperanzas de la sociedad que la sustenta. Destaco la ampliación y dignificación de espacios físicos, obra material sin precedentes.

            Para terminar, permítanme citar a otro maestro, gigante del pensamiento jurídico contemporáneo, quien en esta Alma Máter nos dijo,  en 1975:

 “Quienes frecuentamos, entre 1925 y 1930, las facultades de jurisprudencia y de filosofía, tuvimos muchos buenos profesores y dos grandes maestros, en la más noble acepción de esta palabra: Antonio y Alfonso caso. La diferencia entre ellos y la mayoría de nuestros catedráticos era, precisamente, la que separa a estos dos términos: maestro y profesor. El profesor es, para el alumno, la persona que cumple, con mayor o menor acierto, su función académica específica y nada más; el maestro, en cambio, no únicamente enseña, también educa. La acción de aquel se desenvuelve y concluye dentro del marco estrecho de la asignatura y el aula; la de éste, rebasa tales límites y proyecta su influencia formadora sobre el horizonte total de la existencia del discípulo. El profesor trasmite conocimiento, el maestro hace pensar, es guía para la vida y suscita vocaciones y entusiasmo. De aquí que, a la diferencia entre profesores y maestros corresponda, en el polo opuesto, una distinción paralela entre alumnos y discípulos, pues el profesor tiene alumnos, en tanto que el maestro, quiéralo o no, pronto se ve rodeado por un grupo, más o menos grande, de fieles seguidores”.

            Por todo lo anterior, sus discípulos le reconoceremos, hoy y siempre, su calidad humana y universal, Maestro Leonel Pérez-Nieto Castro.

Muchas gracias.

20 enero de 1999.


JUAN PABLO II

El Papa que nos visita, desafíos que persisten

            La inesperada muerte del entonces recientemente investido Papa Juan Pablo I,  Albino Luciani, a fines de 1978, volvió la mirada del mundo hacia el Vaticano, sede del máximo Pontífice y de la Jerarquía de la Iglesia Católica. Periodo brevísimo - apenas 34 días -, no le dio tiempo siquiera de elegir el lugar de su entierro, como lo hicieron sus dos últimos predecedores, de quienes tomó su nombre: Juan XXIII y Pablo VI. El denominado sucesor de San Pedro en la tierra, fue el Pontífice número 147 - de 263 - enterrado en la Basílica de San Pedro.

            De su gestión trascendieron: el soslayamiento de la pompa protocolaria en el acto de su coronación, su acercamiento físico en las audiencias populares y algunas aseveraciones que alarmaron a la ortodoxia vaticana: una referente a que Dios es más Madre que Padre, que "es erróneo pretender que la liberación política, económica y social coincide con la salvación de Cristo " y que "no es verdad que donde está Lenín, ahí es Jerusalem". Así mismo, la publicidad de cartas mensuales que dirigió a famosos personajes, algunos peculiares, como San Bernardino de Siena, Casella, Chesterton, Rey David, Dickens, Fígaro (el barbero), Ghoete, Hipócrates, Mark Twain, Pinocho, Jesús y otro. Finalmente, la razonable duda de la causa de su muerte, no obstante la versión oficial de un síncope cardíaco.

            La atención volvió pronto a concentrarse en la personalidad de quien habría de suceder en el trono, y cuál tesis debería prevalecer: un Papa pastor que disminuye la fuerza centralizadora de la Curia Romana, o la preeminencia de ésta sobre la personalidad del investido. No se descartaba una sorpresa, como ocurrió en la elección del Papa de la humilde sonrisa.

            Congregados los Cardenales en el recinto electoral, prevaleció que el siguiente Papa debería ser conservador en puntos de doctrina, pero progresista en disciplina y métodos. Afloraron, coexistiendo, tres corrientes comprometidas: la modernista, la moderada y la ultraconservadora. Por otra parte, los Cardenales más mencionados fueron: Giuseppe Siri, Conrado Orsi, Salvatore Pappalardo, Paolo Beryoli, Giovari Benelli, P. Felici, Carlos Colombo y Eduardo Pironio, siendo  los favoritos los primeros cinco italianos, aún cuando eran conocidas su diferentes concepciones.

            En la Capilla Sixtina se escuchó, al Cardenal más anciano, el Juramento: "Todos y cada uno de nosotros Cardenales electores, presentes en este Cónclave, prometemos, nos obligamos y juramos observar fiel y escrupulosamente todas las prescripciones contenidas en la Constitución Apostólica del Sumo Pontífice Pablo VI emanada en fecha 1 de Octubre de 1975. Igualmente prometemos, nos obligamos a quienquiera de nosotros, por disposición divina, sea elegido Romano Pontífice,  no  cesará de afirmar, defender y, si es necesario, reinvindicar íntegra y valientemente los derechos espirituales y temporales, así como la libertad de la Santa Sede".

            Después de ocho votaciones que duraron 32 horas y 48 minutos, los 111 Cardenales electores develaron la figura de quien, en asombrosa elección,  era ya el nuevo Papa Juan Pablo II, Cardenal polaco y Arzobispo de Cracovia,  de 59 años de edad: Karol Wojtyla. Asombrosa, porque no únicamente rompió una tradición de 455 años en el origen italiano de los Papas, sino que se eligió a un Cardenal de uno de los 5 países comunistas representados en el Estado del Vaticano (los otros cuatro eran Hungría, Checoslovaquia, Alemania Oriental y Yugoeslavia), como interlocutor autorizado de su Iglesia. Se reivindicó la universalidad de la Iglesia Católica, que debe ser cada día menos de Roma y más del mundo.

            En ocasión de una conferencia sustentada en el Vaticano ante el Papa Paulo VI y de la Curia Romana, el nuevo Papa había revelado su concepción de la humanidad: "Hay ciertamente, en los hombres de hoy, una forma de contradicción que se puede ilustrar con la parábola del rico Emulón y del pobre Lázaro. Jesús se pone de la parte de Lázaro. Su Reino, en este mundo, se realiza según el programa de las buenaventuranzas".

            Desde los primeros días de su Pontificado, Juan Pablo II acercó su imagen a la de su inmediato antecesor: aparte de la adopción de su nombre y de su propia sonrisa, manifestó también el soslayamiento de la pompa protocolaria en el acto de su Coronación, y se destacaron sus palabras cuando prometió "acercarse a las víctimas de injusticias, de discriminaciones y de persecución política en todas partes del mundo".

            Dos décadas después, ciertamente la humanidad se ha transformado. Nuestro país transita, lenta y sufridamente, a una gobernabilidad democrática. Ya octagenario,  más que  testigo, uno de sus más carismáticos, conspicuos y congruentes protagonistas de todo ello, ha sido el Papa que nos visita.

            En un mundo con hombres tercamente contradictorios y de tantas y crecientes " injusticias, discriminaciones y de persecución política en todas partes",  en su eventual retiro, sin embargo, el Papa no podrá decir, mutatis mutandi - como el  jactancioso Michael Jordan -: "Ya no tengo ningún desafío por delante".


VASCONCELOS Y LA CARNE ASADA

http://www.ssh.org.mx/boletines/27.htm#3

 

ARTÍCULOS RECIENTES

http://www.contactox.net/index.php/opinion-y-sociedad/hector-rodriguez-espinoza




 
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