¿Ama a Hermosillo?

PIN

HÉCTOR RODRÍGUEZ ESPINOZA
CRONISTA MUNICIPAL HERMOSILLO
Ing. Ignacio Lagarda Lagarda
https://www.facebook.com/cronistahermosillo

PROFESORA RAFAELA RODRÍGUEZ S., HERMOSILLENSE HEROÍNA DE ETCHOJOA.

Suceso sobresaliente fue el acto heroico realizado por la profesora RAFAELA RODRIGUEZ S.
Nació en Acaponeta, Nayarit, el 24 de octubre de 1927, a muy temprana edad fue trasladada a Hermosillo, capital de Sonora, donde hizo sus estudios en la Escuela “Enrique C. Rebsamen”, más tarde prestó sus servicios como educadora y años después mandada a su misión en Etchojoa, donde había de perder la vida en las traicioneras aguas del Río Mayo, por saltar 6 de sus alumnas, siéndole imposible salvar a una de ellas.
          “Fala”, como cariñosamente era llamada por sus compañeros de trabajo, fue siempre la más cariñosa con sus alumnas.
          Etchojoa se honra en llevar en una de sus calles el nombre de la heroína mentora, falleció el 14 de marzo de 1954, dejando a un hijo, tres hermanos y su madre, viviendo en Hermosillo.

                                                                             Profa. Rafaela Rodríguez S.
                                                 Con su grupo de alumnos.
El Gobernador del Estado, Don Ignacio Soto, la madre de Rafaela y compañeros profesores en el homenaje póstumo. 



El Gobernador del Estado, Don Ignacio Soto, la madre de Rafaela y compañeros profesores en el homenaje póstumo. 

La heroica “Malala”
LA HERÓICA “MALALA”
Rodolfo Rascón Valencia

EL IMPARCIAL/Hermosillo, Sonora, lunes 16 de julio de 1990.

“Entonemos un himno glorioso/ a la heroica mujer mexicana/ que sintiéndose un día espartana/ su preciosa existencia ofrendó./ Por salvar la de dos inocentes,/ con un héroe que nos honra en la historia;/ la niñez la tendrá en su memoria/ como ejemplo de amor y virtud./ No escatimes, oh pueblo, tu ofrenda,/ a quien un día ofrendó su existencia,/ que su nombre será una sentencia/ que por siempre guardará el corazón…”
El más reciente programa del Instituto Sonorense de la Cultura (ISC)
El programa pretende proporcionar a la comunidad hermosillense una forma de esparcimiento sano, atraer más público a la buena música (en todos los géneros), y aumentar la cultura musical entre los jóvenes.
El proyecto está coordinado por el profesor Arturo Merino, quien dio a conocer las características de “Audioroma” durante la primera reunión.
“Se pretende lograr una alta calidad en el sonido de la música, utilizando los adelantos técnicos modernos, como lo es el compac-disk; se hará un breve comentario previo a la obra para conocer datos del autor y de la canción.
Es ésta la letra de un himno compuesto en honor de la profesora Rafaela Rodríguez, que el día 24 de marzo de 1954 murió ahogada en las aguas del río Mayo, por salvar a dos de sus alumnas.
La letra, como ya se vio, no es cosa del otro mundo, pero es uno de los tres únicos homenajes que casi medio siglo ha recibido la heroína hermosillense.
Dicho texto fue elaborado por el profesor navojoense Francisco Alfredo Larrañaga R. y la música compuesta por su hermano, el también profesor José Luis Larrañaga R., hijos del director de orquesta, músico y compositor alamense, Ramón H. Larrañaga. De éste se escucharon “Tango azul”, “El reloj sincopado” y “El ballet del papel de lija”, interpretada por la orquesta de Radio Colonia, dirigida por Pichas Steinberg.
De Tchaikovski, se escuchó “Obertura solemne 1812 Op.49”, en donde dramatiza la batalla de Borodino, en 1812, cuando Napoleón se retira de Rusia.
Finalmente se presentaron tres piezas musicales interpretadas por el famoso cantante italiano, Luciano Pavarotti: “Canción napolitana” “Passione”, “Era de maggio” y “Fenesta che lucive”.
El día de la tragedia (la inolvidable “malala” como cariñosamente la llamaban sus amigos y compañeros), era un fin de semana y se fue de día de campo al río con la mayoría de los alumnos de su salón (hacía dos años que trabajaba en la escuela primaria de Etchojoa) y en un descuido, dos de las pequeñas se metieron a lo hondo de las entonces broncas aguas del río.
Ella se arrojó al agua con todo y ropa y logró salvar a una, pero al volver por la otra se le acabaron las fuerzas y no pudo alcanzar la orilla. La agotaron su propio peso, ya que era gorda y el volumen de su ropa mojada.
Y cuentan que ambas murieron horrorosa y dramáticamente, abrazadas con todas sus fuerzas.
Otros afirman que logró salvar a las dos criaturas, pero el autor de esta colaboración no pudo precisar el dato.
Historiadores y cronistas nada saben de este caso. Gracias a los profesores Adalberto Pazos Montijo, compañero de trabajo en Sáric, en 1944 y Pedro Rubio Rentería, también coterráneo de labores en Querobabi, así como algunos vecinos de la calle No Reelección, donde vivió la profesora, gracias a ellos se tienen algunos datos de la heroína.
Su madre de crianza era una profesora en la escuela Ramírez, del barrio El Mariachi.
La “Malala” tuvo un hijo natural con un señor de nombre Alejandro Grijalva, bautizado y registrado con el nombre de Alberto Rodríguez, el cual, en plena juventud, fue asaltado y muerto por unos pandilleros en las proximidades del cerro de la Campana.
El profesor Rubio Rentería recuerda que todavía en tiempos del mandato del gobernador don Ignacio Soto fue develado un busto de la profesora frente al edificio de la FEMS, sindicato de maestros estatales, pero en el discurso oficial del acto no se dio ningún dato biográfico de la homenajeada.
El profesor Pazos plática que la “Malala” era bajita, gorda y piernuda, ni bonita ni fea, pero muy agradable y muy cariñosa.
En Etchojoa le han erigido un pequeño monumento, en tanto que en la capital del Estado le han impuesto su nombre a una calle que atraviesa las colonias Balderrama y Olivares, paralela a la José M. Mendoza, por el costado sur del mercado Roberto Astiazarán, mejor conocido por el Mercado Número 2, de la Balderrama.
Esta heroína merece ser más conocida por todos los hermosillenses y los sonorenses en general.
Ojalá los cronistas e historiadores se aboquen a investigar y difundir su hazaña o quienes puedan aportar mayor información al respecto, que la remitan a este diario, a nombre de quien esto suscribe, para darle la divulgación que se merece.

Con su grupo de alumnos.

CARTA DE SU HERMANO
21 de marzo del 2008

Apreciable amigo:
Me permito enviarte por este conducto mis más sinceras felicitaciones, por tu participación del 20 del actual, en el Programa de noticioso del medio día de Ruiz Quirrín.
También quiero agradecerte sinceramente por tus palabras en recuerdo de mi hermana, la Profesora Rafaela Rodríguez, fallecida en forma heroica en la región del valle del Mayo.
           Adjunto a la presente documentos y recortes periodísticos de la época y algunos más recientes, así como fotos.

Muy agradecido.
          Prof. Manuel de Jesús Carrillo R.
Gómez Farías Esquina con Jaime Nuno.
Col. Isssteson. Tel. 2-14-43-78.
[email protected]

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Hermosillo, Son, a 18 de marzo de 1954.

Compañero maestro:
El día 14 del mes en curso en forma trágica y heroica al pretender salvar a tres niñas que se ahogaban en una pequeña, pero traicionera laguna cercana, perdió la vida después de lograr salvar a dos, la abnegada compañera Profa. RAFAELA RODRIGUEZ, en Etchojoa, donde presentaba sus servicios en la Escuela “Ignacio Zaragoza”.

          La gesta sublime de Rafaela que la agiganta como mentora y madre, la consagra como heroína y dignifica su nombre que debe constituir emblema para el Magisterio Sonorense.

          La mañana de la trágica fecha, señalada ya por el destino para truncar dos vidas, nuestra compañera salió a los alrededores de Etchojoa acompañada de un pequeño grupo de sus discípulos y tres de ellas, sintieron el deseo de las caricias del agua cristalina y tranquila de un pequeño depósito que no presentaba, al parecer, peligro. Rafaela, permitió a sus alumnas, satisfacer sus deseos, sin imaginarse, quién lo hubiera podido hacer, que aquellas asesinas aguas, extienden sus garras para cegar dos vidas. Las niñas se introdujeron en el líquido, pero existe una desconocida profundidad y fueron víctimas de ella y, al sentir la angustia de no encontrar fondo, pidieron auxilio. La heroica maestra, sin medir consecuencias, sin despojarse de su ropa ni prendas, como reloj, zapatos, etc., se arrojó valerosa y logró arrebatar de las aguas traidoras, a dos pequeñas y al pretender hacer lo mismo con la tercera, ambos cuerpos fueron tragados y cayeron a la profundidad, cegando su existencia.
          Cuánto dolor en sus familiares, cuánta angustia entre maestros y sociedad de lugares circunvecinos. La tragedia se había consumado, dos vidas habían terminado, consagrándose en un nombre: RAFAELA RODRIGUEZ.
          Actos como éste, llevan el luto a los corazones y estrujan la sensibilidad humana. Me dirijo a ustedes, como compañero de la desaparecida y de usted amigo, para invitarlos a gestionar se perpetúe el nombre de nuestra heroína, como postrero homenaje a su memoria y justo reconocimiento de su abnegación dando su nombre a uno de los planteles educativos que se hallan en proceso su construcción.
          Si comulgan con esta sugestión, dirijan sus instancias ante el C. Prof. Ernesto Salazar G., Director General de Educación del Estado, para lograr, previo acuerdo del C. Gobernador del Estado, la realización de este proyecto y se entregue a sus deudos la medalla “Jesús García” adorada por iniciativa del C. Jefe del Ejecutivo por el H. Congreso Local, para los sonorenses que prestigien la Patria Chica o realicen actos que como el de RAFAELA, se eleven a lo sublime.
          Creo de importancia interesar a Sociedades de Padres, Clubes Sociales, periódicos, autoridades, etc., para encauzar la opinión pública en el sentido de nuestros propósitos y que se conozca profusamente, la heroica de la inmortal: RAFAELA RODRIGUEZ.
          Cordialmente
                                                                   PROF. RODOLFO SIORDIA M.
Martes 16 de marzo de 1999.
R e g i o n a l
Recuerdan a maestra a 45 años de su muerte.
Falleció al salvador a dos niñas de morir ahogadas en el río Mayo.
Nazario Medina Millanes.

ETCHOJOA.- La profesora Rafaela Rodríguez, que en 1954 murió ahogada en las aguas del río Mayo cuando intentaba salvarles la vida a dos niñas, fue recordada ayer a 45 años de su muerte.
Enrique Cebreros Ávila, cronista municipal de Etchojoa, organizó una reunión regional con sus similares para hacer homenaje póstumo a la heroína local.
Desde las nueve de la mañana, los cronistas de Arivechi, Opodepe, Huatabampo, Navojoa, San Ignacio Río Muerto y Etchojoa, dieron a conocer los usos y costumbres de sus lugares de origen.
Presidió la ceremonia de apertura del acto que duró todo el día con la realización de diferentes actividades, el secretario del Ayuntamiento Heriberto Gaxiola Zambrano, en representación del presidente municipal Jesús Guadalupe Morales Valenzuela.
Después de las participaciones de los seis cronistas municipales, un nutrido contingente se trasladó a las calles Hidalgo y Rafaela Rodríguez a depositar ofrendas florales en el monumento de la mentora etchojoense.
Ahí, el cronista Cebreros Avila narró una breve biografía de la educadora mártir: “Cuando vio que dos alumnas suyas se ahogaban en las aguas del río Mayo se lanzó a salvarlas, perdiendo ella la vida”, dijo.
Finalmente, el grupo de visitantes hizo un recorrido por la cuenca del río Mayo y estuvieron varios minutos observando el lugar donde falleció Rafaela Rodriguez.
Por su parte el secretario del Ayuntamiento Heriberto Gaxiola Zambrano, dijo que la autoridad municipal año tras año, por su tradición y por compromiso con la sociedad, recuerda aquel trágico 14 de marzo de 1954 cuando Rafaela Rodríguez, una humilde muestra de grupo se convirtió en heroína.

El Gobernador del Estado, Don Ignacio Soto, la madre de Rafaela y compañeros profesores en el homenaje póstumo








DE DON GILBERTO ESCOBOSA GAMEZ
Cronista de Hermosillo
Realmente una pieza musical para todos los tiempos. Astor Piazzolla interpreta su canción “Adios Nonino”, impecablemente (que dedicó a su padre; Nonino: padre, cariñosamente en italiano). Dedicado a mi papá Gilberto que acaba de cumplir 95 años el 17 de marzo (n. 1917 m. 2007). No lo quise publicar en nuestro portal porque sería arrogante de mi parte, solamente quisiera compartir este pequeño homenaje con todos ustedes, para los que vive su padre y para quienes vive él en su corazón, nuestros verdaderos dioses que nos enseñaron y entregaron su vida completa por nosotros. Todos los días deben de ser un homenaje a quienes queremos. Un abrazo a todos.
Claudio.

UNA FAMILIA HERMOSILLENSE MUY UNIDA
Gilberto Escobosa.
En 1915 al norte de lo que hoy es la Colonia Pitic, don Tomás González tenía un pequeño rancho donde ordeñaba treinta vacas. El y su esposa doña Emilia había procreado tres hijos: Antonio, Miguel y Juan el único soltero que permanecía con ellos. Juan atendía los trabajos más pesados del rancho, mientras su padre y su madre se encargaban de industrializar el producto de la ordeña. La tranquilidad hogareña vino a turbarse repentinamente, por un suceso inesperado. En la mañana del 17 de noviembre, llegó hasta la casa de don Tomás un oficial del Ejército, para avisarle que era necesario que ese mismo día evacuara su propiedad, junto con sus bienes, pues era probable que esa misma tarde o al día siguiente, por el lugar pasarían las avanzadas del Ejército villista que se preparaba en Carbó para atacar la ciudad.
Lo primero que hizo don Tomás fue enviar en un carrito de bestia a su esposa, a “La Manga” con unos familiares. Luego reunió el ganado y ordenó que lo llevaran al Cerro Colorado donde un hermano de su esposa tenía un rancho.
Al contar las vacas se dan cuenta de que faltaba una. Entonces el muchacho dijo a su padre: “Papá, ensilla tu caballo; vete a La Manga y, en cuanto localice la vaca extraviada, la llevaré al rancho de mi tío”.
Los esposos González estaban desesperados porque llegara su hijo, llegó la noche y luego el día siguiente, (que fue la fecha de la batalla), sin que apareciera Juan; don Tomás les aviso a sus otros hijos de lo que estaba sucediendo, y acordaron esperar un día más, con la esperanza de que apareciera en cualquier momento; El día 22 de noviembre de 1915, don Tomás y sus dos hijos, proveídos de lo más necesario, agua y comida, a caballo emprendieron la marcha tras las tropas derrotadas de Pancho Villa. Al pasar por El Ranchito entrevistaron al coronel Anatolio Ortega y le informaron del motivo de que fuesen siguiendo a quienes con muy buenas razones creían que llevaban secuestrado a Juan para que les sirviera de guía.
El Coronel Ortega, les proporciono ropa y monturas similares a la de los hombres del general Villa, para que no fuesen descubiertos, diez horas después alcanzaron a los villistas y sin que se dieran cuenta se incorporaron en sus filas poco a poco, no tardaron en ver a Juan, quien iba muy vigilado. Don Tomás procuró que su hijo prisionero le viera y se diera cuenta de que ya no estaba solo, Juan los vio y permaneció callado para evitar sospechas; el joven sólo podía servir de guía hasta Mazatán y a partir de allí sabía que le darían muerte. Poco antes de llegar a San Pedro de la Cueva, don Tomás y sus hijos vieron que Juan era separado y llevado atado de manos, a donde había un arroyo, intuyendo que lo llevarían para colgarlo, a escondidas subieron a un peñasco y miraron cuando le ponían la soga al cuello y pasaban el otro extremo por el brazo de un árbol. El ranchero apuntó y disparó; enseguida hizo otro disparo y el muchacho quedó libre, dado que el tercer villista había esperado como vigilante a una distancia de cincuenta metros del lugar en que sus compañeros cometerían el asesinato. Este último hombre al ver caer muertos a sus compañeros pretendió disparar sobre Juan, pero enseguida cayó como fulminado por un rayo; las balas habían salido de la carabina de Miguel que corría a rescatar a su hermano.
Miguel llegó hasta donde estaba Juan, le desató y lo montó en ancas. De allí don Tomás y sus hijos emprendieron una veloz carrera, perseguidos por cinco soldados que les disparaban. Don Tomás quiso enfrentarse a los perseguidores para que escaparan sus hijos, pero éstos no aceptaron. Los cuatro bajaron de sus caballos y se parapetaron en el tronco de un árbol caído; empero, no pasó nada, los soldados optaron por regresar a la columna antes que enfrentarse a aquellos hombres valientes.
Días después, los González llegaron a La Manga y allí encontraron a tres mujeres vistiendo ropa negra, creyendo que sus maridos habían perecido en la aventura. Por Martin Huva.
(Fuente: Hermosillo en mi memoria, de Gilberto Escobosa.)













CERRO DE LA CAMPANA
Don Elías González

Hermoso cerró querido
lugar donde yo nací,
quiero decirte estos versos
que compuse para ti
Te quiero como a mi patria
porque en tu falda yo vi
la primera luz de mi vida
el día que yo nací.
Por eso yo te canto
con gran orgullo y contento,
para que mis versos te lleguen
y no se los lleve el viento.
Es mi orgullo haber nacido
en tu falda tan hermosa,
por eso siempre te canto
con todo mi sentimiento.
El cerro de la campana
es fuente de inspiración,
por eso le estoy cantando
con todo mi corazón.
Siempre te estaré cantando,
siempre te recordaré,
pues tú me viste primero
el día que yo llegué,
pues tú me diste cobijo
también me diste la fe,
pues con tu gran fortaleza
siempre forjaste mi ser.
Adiós mi Cerro querido,
te llevo en mi pensamiento,
por eso yo te canto
con todo mi sentimiento.














HERMOSILLO. POEMA
Hermosillo, ciudad que sonríes a la vida;
ciudad que ofreces regazo de piedra y tierra;
ciudad que cincelas en el carácter de cada hombre y de cada niño
la recia estampa de tu gran Cerro de la Campana,
callado vigía, al que no han cansado ya doscientos años.
Hermosillo, tienes historia, tienes pasado;
ayeres duros que corrieron de la mano de tus primeros hijos;
días de cactos y de ocotillos,
quemante arena, sol calcinante; Presidio del Pitic, te bautizaste.
Hermosillo, descansas en el mapa como la gran dama de la geografía sonorense;
luces en tu atavío mil collares de trigo y cártamo;
catedral y museo, nacarados broches de tu galanura;
uva y naranja, azahares y rosas, toques delicados en tu fino aroma.
Hermosillo, despiertas más hermosa cada día;
Ciudad del Sol, que sonríes siempre, y que te ruborizas cada tarde,
Para vestirte de noche, cuando las palmeras y los yucatecos
Son mudos testigos en contemplación…
¡Desde aquí te saludo, Ciudad de Hermosillo;
desde aquí te saludo, mi Ciudad del Sol!
Manuel Torres Rivera.
Locutor, cronista deportivo y Cronista de la Ciudad de Ures, Son.


HISTORIA DEL PITIC 2009
https://www.youtube.com/watch?v=fX3imvOxUOs&feature=youtu.be
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Hermosillo ¡Ciudad Viva!
http://www.youtube.com/watch?v=Fjrh0CqOfZg&feature=related

Hermosillo, te quiero!
http://www.youtube.com/watch?v=-XidLsoctfg
















DE JESÚS “CACHO” BOJÓRQUEZ
EL CRONISTA NATO
José Rafael Aguirre Fernández (Culiacán 1944- Hermosillo 2012) fue un personaje de la ciudad que vivió para hacer el bien y para servir a su pequeño mundo de naranja como cronista y preservador de sus más ricas tradiciones.
De fino trato y calidez humana exploró en el escritorio códices, libros y anales y sobre el campo de los hechos arrancándole al pasado local vidas ejemplares y hechos dignos de darse a conocer.
De una manera ordenada y eficaz, condensó la historia general de Hermosillo, de sus familias y barrios siendo un convencido de que debía seguir los pasos de su docto predecesor, don Gilberto Escobosa Gamez.
En los últimos 30 años de su dedicada existencia su tema de charla y su principal motivo de conversación lo fueron los tiempos viejos de ésta capital, sus amigos, los que conquistó en gran número, reconocieron su brillante inteligencia. Supo encontrar medios de expresión (radio y tv) para difundir a todos los rincones concebibles los temas de sus investigaciones creando foros y tertulias con el fin de mantener el amor a las cosas y a los ladrillos del pasado. En esto se convirtió en un consagrado ya que con una voz familiar y bien timbrada conquistó un gran auditorio para su causa por eso fue considerado un maestro y amoroso ciudadano.
Publicó folletos y revistas con fotos y documentos fidedignos con el tema que fue su vida. Terminaba regalando sus obras llevado de su buen corazón. Iba en busca de ciudadanos comunes para ponerlos al tanto de algún detalle curioso que había sucedido a alguno de sus antepasados y que ellos ignoraban.
Fue un hombre generoso con su tiempo, con su conversación siempre documentada por que José Rafael también daba diciendo.

¿DEVERAS CONOCES HERMOSILLO?
Jesús “Cacho” Bojórquez
La labor del historiógrafo es la de historiar, cronicar, imaginar la historia. Todas esas son posibilidades que se unen a la tarea de construir un pasado para acabar dándole fuerza a nuestra memoria tantas veces infiel a sí misma.
Aquí planteo una serie de interrogantes sobre lugares, hechos y personajes del pasado Hermosillo con el fin de medir el grado de conocimientos que tiene el respetado lector sobre el devenir de la ciudad que tanto queremos:
1.- ¿Recuerdas cómo inició llamándose el hospital del niño?
2.- ¿Sabes por qué se llama así la calle Naranjo?
3.- ¿Sabes cuál fue el primer cuadro comercial de la ciudad?
4.- ¿Sabes quién fue Felicitas Zermeño?
5.- ¿Sabes cuál es el significado de la voz yurito?
6.- ¿Podrías enumerar una docena de familias de la localidad que le hayan donado algo a la ciudad?
7.- ¿Sabes qué hospital se encontraba en el hoy kinder Ignacia de Amante?
8.- ¿Podías decirnos quién fue Alejandro el “Cabezón” Uriarte?
9.- ¿Sabes dónde estaba la Redonda?
10.- ¿Podrías decirnos cuántos gobernadores han nacido en Hermosillo?
11.- ¿Sabes quién fue Francisco López Palafox?
12.- A mediados de los 40´s vivieron en la ciudad un expresidente de la república y un exsecretario de gobernación. ¿Sus nombres?
13.- El señor José Díaz Laso distribuyó durante años la ya desaparecida cerveza ¿marca?
14.- La cerveza Mexicali y su filial la Suprema fueron distribuidas aquí por un grupo de accionistas, ¿encabezados por?
15.- Entre otros atractivos de la feria Sonora en Marcha se presentó el ventrílocuo Popo Nemer con su muñeco?…
16.- La construcción del bulevar Rodríguez dejó como secuela una serie de áreas irregulares que abaten todo conocimiento geométrico. ¿En cuál de todas ellas se ubica el edificio Isabel?
17.- El empresario Edel Castellanos tuvo su librería Excelsior en la esquina de Jalapa y Matamoros pero sus inicios fueron en el domicilio de …
18.- La Chahua del Pinolillo trabajó varios restaurantes de su propiedad, mientras que su tocaya la Chahua ladrillera también tuvo su menudería, ella se llamaba …
19.- La señora Rafaela Gil Samaniego viuda de Aguilar es recordada como una de las primeras mujeres empresarias. ¿Sus negocios se llamaron?
20.- La clínica que estableció el doctor José María Licona por la calle Jesús García ¿se llamó?…
21.- En la esquina donde hoy se localiza la VW de Roberto Gómez del Campo estuvo el abarrotes El sonorense, ¿propiedad de?…
22.- En los años 90 la ciudad llegó a tener en funcionamiento tres campos de golf, no obstante su limitante agua. ¿De qué áreas se trataban?
23.- ¿Podrías citar las direcciones donde se ubicaban los siguientes conjuntos habitacionales?: Privada Peralta, bungalows Hoeffer, Columpio del amor, Privada Inhalámbrica
24.- Escribir el primer domicilio que aquí tuvo el Seguro Social.
25.- Los hermanos Morfín establecieron su óptica en la calle Vildósola, en esos años ya tenían competencia con el señor Melquiades Hernández, ubicado sobre la calle Matamoros y con el Dr. José Rocha que estaba ¿en la calle? …
26.- Los hermosillenses han rechazado que la Cruz Gálvez se convierta en un ente de vil interés comercial porque se encuentra en suelo no urbanizable especialmente protegido. ¿Qué mandatario hizo hasta más no poder por comercializarlo?
27.- El Chamarula pasó a la historia local como el mejor cocinero de tacos de cabeza, ¿perteneció a la tribu? …
28.- Cada mañana comenzaban a llegar quejas a la administración del hotel Gándara porque sus huéspedes amanecían inundados con el santo olor a panadería, ello ¿se debió a …?
29.- ¿Sabes el nombre de la primera agua purificada que se vendió aquí?
30.- ¿Podrías ubicar el paraje conocido como la Islita?
31.- ¿Sabrías el domicilio exacto de la que fue la tienda Sonora Hobbie?
32.- ¿Sabrías cuál fue el último gobernador al que se le permitió tener como pista de baile a Palacio de Gobierno?
33.- Organizó la Cruz Roja para Hermosillo, su vida se caracterizó por la generosidad, se trata del oriundo de Suiza, llamado…
34.- Defendía infinidad de casos perdidos para familias pobres, obteniendo sonados triunfos sobre abogados titulados, se le conoció como el Rey del amparo…




LOS SESENTAS
José Luis Bojórquez
En los sesentas Hermosillo conoció el anillo periférico y su población pisaba los 150,000 habitantes y donde hubo quien declarara que ya no había lugar aquí ni siquiera para acomodar una aguja.  La vida detrás del “bordo” parecía imposible y no obstante se multiplican los fraccionamientos y a la vivienda popular, llamada también La Huerta, le siguió La Apolo (enclavada en los otrora basureros municipales) y el de la Reforma Norte al que coquetamente se le denominó de los “brassieres” ya que las casas con sus techos cónicos recordaban las prendas íntimas de las féminas.
Entonces un peso compraba la voluntad diaria de un niño reacio a la instrucción pública para que con él pudiese darle rienda suelta a sus apetencias representadas por el “ricobeso”, la “nucita” y la “supernatilla”… Un peso o “bola” o “varo” o “pachuco” pagaba un viaje completo e intransferible en los recientemente aparecidos “ruleteros” o “peseros” que empezaron dando el servicio sobre carros cerrados en donde el pasajero recién bañado para ir a la oficina compartía el sudor del chofer. Poco después llegaron las camionetas de la marca Ford que al sufrir el sobrecupo tenían que llevar a dos que tres usuarios en calidad de “cátcher”.
El ruletero recién llegado jubiló a los “camiones chatos” de Castellanos, Munguía y Osornio… Un peso compraba una boleada en el jardín Juárez el sitio de reunión de los soldados francos y pagaba también un corte de pelo en La Amiga de Pueblo donde las colas de mechudos eran tan largas como sus cabellos, y el propietario de la barbería tripulaba un modelo reciente gracias al favor que le dispensaban a su negocio tijeril del centro de la ciudad…
Un peso saldaba los favores de una linda damita que se dejaba conducir una pieza de baile por el osado galán que así lo disponía en los interiores de los bules de la recién mudada zona de tolerancia en Las Flores, más allá de la novedosa colonia El Choyal. Un peso alcanzaba a pagar un “hot dog” que llegaron a la ciudad llamándose “perros calientes”, pero la moral prevaleciente timorata por las  interpretaciones que el binomio se le pudiera dar, determinó que se continuara con su apelativo inglés.
            Esta vianda se popularizó en las afueras de la Universidad frente a la preparatoria pero el genio comercial de los gordos Medina los llevó a entregarla a domicilio desde su caseta Alma en Reforma y Veracruz, de donde partirían a los enfrentes de la colonia Pitic. Inmediatamente, y como una respuesta regionalista, desde las catacumbas pécoras de la zona de tolerancia vino el taco de carbón o taco de carne asada también de a peso, envuelto en tortilla sobaquera a la que la cicatera forma de hacer mercado de los pioneros zares del taco -Ventura Sierra, sin duda el precursor- la redujo a sus mínimas dimensiones que casi terminaba por perderse en la mano… Un peso pagaba la momentánea alegría que proporcionaba la tocada de una pieza musical en una radiola.
            Éste fue el aparato de la década que movió las voluntades y las preferencias musicales elevando a la categoría de ídolos a los artistas del momento. Aparecen rocolas por centenares. “El Güero” Ossio respondía por su calidad- y viven su pujanza máxima ya que con gran visión cantineros y restauranteros le dieron el sitio predominante en el interior de sus negocios para darles vida y animación.  Le fabricó ídolos, cautivó corazones o los hizo pedazos y le dio ritmo a toda una generación. Famosas fueron las ubicadas en el Café Universitario dentro del gimnasio donde el éxito preferido fue “la Burbuja” seguido de “Sábado en Tijuana” y las melodías de Hugo Avendaño dentro del Paty Queen. La ideal o la tocada sin descanso en el drive inn de Beto Celaya.
            El Rubí en la calle Veracruz que incluía en su repertorio a Pablo Castillón “Contemplando tus cabellos de oro”, Los Dandys “Suspenso Infernal”, Juanito Mendoza “Me Sobra Mucho Corazón”, “Sombras” de Solís también Mayte Gaos con “el GranTomás” y Oscar Madrigal “Estoy muy triste porque estás muy lejos de mí”… Entonces el restaurante El Petate por la Monterrey hizo artistas de la canción sustraídos de los barrios y arrebatos a las fiestecitas familiares. Entre tanda y tanda de sus programas radiofónicos a control remoto cada miércoles descubrió a Chayito Valdés, Sandra Almada, El Caporal del huapango Toño Borbón,Vicky Acuña, constituyéndose junto a otros en una comalada artística como ya no verá otra la población citadina en los treinta años sucesivos.
            Allí las cahuamas cerveceras eran enfriadas en cilindros de lámina ribeteados de hielo para que los envases de cristal no resistieran el calor de la palma humana… La cenaduría masiva, porque de masa eran sus sopes, fue “La Primavera” por la Monteverde del policía Manuel Moreno. Era el surtidor de los antojitos mexicanos para los añorantes de los que se sirvieron pocos años atrás en las mesitas de doña María, Los Ramones y la Chagua y su respuesta trasnacional lo fue el Pradas de los Andere, por la Serdán, donde las delicias tenían factura norteamericana y donde rolaban la torta compuesta, el café capuchino o las comidas de menú internacional.
            También el coreano Pedro Park logra enganchar a una ávida clientela desde su café Reforma enseguida del cine tocayo valido de dos factores e irrebatibles: deliciosas cenas a precios económicos… Las Cazuelas por la Rosales reúne a la exitosa familia política del momento; Mario Morúa se reporta asiduamente… La carne asada se vende por toneladas sobre el recientemente inagurado bulevar transversal, la concurrencia es apretada y selectiva debajo de la sombra de corpulentos árboles en la esquina de la calle Matamoros donde Pepe Colores recibió el favor de los adoradores de la carne al carbón.
            Tiempecito después abriría sobre el desecado lecho de La Sauceda su Villa Colores hasta donde llevó la alegría de mariachis y consumidores avenidos con las libaciones de larga duración. Fue donde se dieron el abrazo de reconciliación política las figuras encontradas entre sí: Enrique Cubillas, Fausto Acosta Romo y Leandro Soto Galindo… El Señorial sobre la calle Veracruz y Segunda dura un pestañeo por lo atrevido de sus shows: presenta sobre la extendida barra despampanantes jovencitas sicodélicas que bailan ritmos sensuales vestidas con ajustadas minifaldas las que llevan hasta el frenesí cuando no a la lujuria a los circunstantes masculinos…
            El Focolare de César Balsa en el hotel San Alberto divide a la grey cafesera del mercado y jala a sus negocios a los de más posibilidades económicas, y claro a los aspirantes a serlo, y su desayunadero dura poco tiempo logrando impactar el ánimo de los imitadores, y uno de ellos, Víctor Manuel “El Perro” Romo instala la versión democrática del  Focolare, el Tacolare, que fue una taquería nómada que lo mismo se detenía a servir a la insatisfecha burocracia de los palacios que a los  deambulantes del jardín Juárez… Por este mismo tiempo fracasan los intentos de taquizar el apetito de los hermosillenses del corredor ciclista Rafael Vaca.
            Su sueño convertido en una fonda de lujo llamada El Taquito no consigue hacer que sus favorecedores regresen con todo y que la variedad de antojitos era exhaustiva… Vive también por esos días su agonía en su olvidada calle de San Benito la barraca antes iluminada multicolormente que dio albergue al celebradísimo Limoncito de Isidoro Angulo por más de treinta años y que corrió la legua desde el jardín Juárez, lugar de su inicio pasando por la esquina de Juárez y Veracruz donde los continuos pleitos de sus violentos visitantes y los lógicos roces con la autoridad lo obligaron al franco repliegue hacia la oscuridad de los barrios… La cantina El Farolito de los hermanos Del toro reúne día y noche multitudes que se disputan desde tempranas horas el espacio de las mesas por allá por la Nuevo León.
            El gancho irresistible: una catarata botanera de picosos tentempiés que mantiene al grupo consumidor sin ganas de regresar a la casa o al trabajo.  La Tropiconga de Julio es más selectiva y callada su concurrencia ama el taco cahuamero y las longas son de un peso veinte y las de vaso chico de ochenta centavos.
            La Bohemia cambia de sitio y su clientela no vuelve a ser la misma.  Los jaiboles mejor preparados salen de las manos de Espejo y de Héctor Borboa en el ya moribundeante Casino de Hermosillo de la calle de la Carreta… Triunfa noche a noche el improvisado Club del Clavito reuniendo a su alrededor a los fanáticos de la cerveza tres equis- clara u obscura- en la esquina de Guerrero y Tamaulipas. Era un poste de madera con un clavo hendido a regular altura y que servía para que los sedientos abrieran sus chelas recién salidas del expendio de Mange.  Ha sido el club más democrático por cuanto que sus filas de bebedores las aportaba el grueso poblacional que apenas acabalaba para el de “doce” pues el práctico “six” aún no aparecía…
            Luis Morales conquista a la muchachada universitaria con sus gélidos raspados y su don de gentes y buen carácter. Entonces el parador cahuamero es Amelita instalada en restaurante a todo tren en Durango y Yañez. Allí Andrés Peralta debuta como mesero y luego ya casado con Vicky instala en El Llano su propia cocina para devoradores de quelonios… El Chamarula celebriza el rumbo dando a conocer sus tacos de cabeza enseguida de la Cervecería de Sonora y atiende primero a aquéllos que no le sacan a picar cebolla… La chivichanga frita detiene el paso de los hambrientos por detrás del Correo mientras que por sus frentes doña Nana sirve unos de picadillo, carne deshebrada y tacos de chilorio que llenan la tripa de los transeúntes de la Serdán.
            El taco de frijol del Calá alcanza su propia grandeza al acompañarse con una picante salsa en el inicio del Rincón del Burro… Los columnistas más leídos: Casanova, Enguerrando y Healy. En esta década El Imparcial pasa a matutino y en medio de la misma se decide también a trabajar el séptimo día pues hasta antes nadie escribía para el domingo.  Llenan la tarde hermosillense las voces de los papeleritos convocando a los lectores para que lleven el Regional, El Pueblo y El Heraldo.
            El rumbo de la calle Veracruz hospeda al nuevo diario El Sonorense editado con la ayuda del gobierno por los hermanos Argüelles. A este periódico se le conoció como el de los “pelones” pues encima de que sus editores provenían del Distrito Federal, no necesitaban usar champú… Letreros famosos: “Casanova mientes”, “Firmes a tu regreso”, “Faustino no”, “Este año aprende a tocar guitarra”…
            El Chato guitarrero pasea sus últimos días de trovador nostálgico siendo “Martha” su canción de batalla y “el Jibarito”, la prueba del alcance de su potente voz nasal. El Che Barrios de modestos alcances tenoriles enseña a la parroquia cervecera hermosillense la calidez y el drama de los tangos, antes da serenatas diurnas a las guapas señoritas que estudian con Nachita de Amante.
            Dos “silitos” cada uno por su lado acompañados de sus guitarras consiguen por un peso la pieza la dedicada admiración de los tiernos románticos… Personajes célebres: el honesto y recto policía Moralitos, “el Canti” en las afueras de la Uni; Esthelita en la biblioteca advirtiendo a los vociferantes, El Chapo Romo con sus electrizantes y bien montados shows pugilísticos y de la lucha libre, el espectacular doctor Sotelo y sus estrambóticos modelos Harley y Packard de rutilantes colores.
            El Bobby Thompson practicando el comercio, el trueque, y dejando a su paso un terco aroma a gallinácea y el perfume de su fácil sonrisa… Despunta la forma de hacer comercio de autoservicio inscribiéndose a la vanguardia el mercadito Londres de Juan Burrola y el mercadito Pancho Buelna, seguido por los MISA de los güeros Durazo en los visitados Insurgentes, los cuales fueron substituidos en la misma década por el mercado de las rayas La Canasta que marcan el inicio ya en los setentas de los invencibles VH.
            Cabe apuntar el super Veracruz de los Cubillas que mantuvo una decorosa pero efímera existencia comercial… Desaparecen los abarrotes tradicionales: El “Calivonten” de los Katase que había fundado Monona Granich, “La Villa Rica de la Veracruz” de Humberto Medina Hoyos y “El Dragón Rojo” de Miguel Chon.
            Morales Hermanos en la tienda de deportes y papelería bien surtida y mejor atendida. Mazón Hermanos redistribuye su tienda dándole un parecer norteamericano y crea el llamado “sótano” a donde van a dar los precios bajos. Su marcha musical es el silbido cotidiano por encima de la del Café Combate y su referencia orquestal en las fiestas marca el finiquito de una tanda…
Lugares para echar el romance: El Paty Queen, El Café Universitario, la nevería La Ideal, las escalinatas del museo y cuando el noviazgo iba  avanzando atrás del museo, el cine Sonora y cuando abulia de amor la llama debajo de los cobertizos del cine Reforma, también en los sombreados corredores del monumento a la madre, el jardín de los mirtos dentro del edificio “mayor” de la Uni, los ventanales donde daban las clases de cocina en la secundaria y el asiento trasero de los camiones amarillos que llevaban la ruta del Seguro por ser la más larga.
Lociones y brillantinas de moda: Old Spice y Jockey Club, Cheseline, Wildroot y Glostora. El “livai” es sustituido por el Farah americano, el zapato es el GBH de 120 pesos; la camisa es blanca y tiene dibujo en V en la manga corta, mientras que la larga exige la elegante mancuernilla.  La corbata es delgada y el corte de pelo varonil el dos rayas claro oscuro. Las peluquerías con más demanda: La Juárez del “Calvito” Castro, La Reforma del maistro Domitilo y Los Panchos de Saavedra remozadas hasta parecer joyería y con los vidrios polarizados para que desde afuera no fueran vistos los hombres en el momento cumbre en que eran transformados en Adonis por la solícita atención de soberbias señoritas.
El Super González tuvo una selecta de favorecedores en su barbería del bulevar Rodríguez…Se divide el territorio de los bailadores: los ricos van al casino, los clasemedieros y estudiantes a las canchas y al recientemente inaugurado Gimnasio, y los rumberos de barrio llenan cada domingo el Hig Life, el Cuauhtémoc y el Dos Equis, salones que brindaban la oportunidad del ligue con aquellas damitas que olvidaban llevar al baile al incorruptible chaperón.
            Las piezas favoritas: Patricia, Mujer Enamorada, Pepito mi corazón, Gracias amor, Corazón de madera, Nunca en Domingo, México Ruedas, Sábado en Tijuana, Tequila y todas las de los Apson Boys. Buenos bailadores que no le sacaban a ser la atracción máxima en el centro de la pista: Gilberto “El Yaqui” Cabanillas, Manuel “El Perro” Angulo, Alonso Robles y “El pelón” Héctor Serrato.
            Aunque Juan Manuel Muñoz “El Tepupa” llevó sus habilidades de roquero en plan profesional por los salones de Hermosillo, más iluminado con el motejo artístico de Johnny Rock, no consiguió la celebridad que le pagó el deporte ni la que obtuvo en la primera fotonovela que se rodó en la ciudad Cruz Gavilán…
            Como una respuesta a los grupos que se formaron en la Ciudad de México -Teen Tops, Hooligans, Rebeldes del Rock, Locos del Ritmo-, aparecen los jóvenes que se reúnen en las esquinas de los barrios para intercambiar los secretos arrancados a la guitarra en lo tocante a la música del compositor agradable Horacio Arreola y su vocalista Yolanda Ballesteros. Creativo y ameno “El Chacal ” Estrada que deleitó sobradamente las tandas del Continental de César Gándara…
            La Televisión propuesta primero por canal 6 se convierte en un aparato exitoso que fue llevado a las esquinas más populosas de la ciudad encaramándose a un poste y dentro de una caja protectora para servir a una teleaudiencia que estaba incapacitada económicamente para tener el suyo, y que ya estaba dejando de lado a sus ídolos radiofónicos cambiándolos por modernos personajes de la televisión como Memo Turnbull con su “Mundo al Día”, Gabriel Roberto Monteverde y Trinidad Félix Armenta con su “Bar de Aficionados.
            El triunfo irreprochable del novel cantante hermosillense Javier Vega quien volaría poco después al estrellato -vía Ossart- poniendo en el gusto de América el tema de La Campana Rota.
            Locutores más escuchados: Humberto de Gunter, Los Moreno Gil, Fabián y Francisco Palma Parra, “Chicho” Rojo Gastélum con su programa Melitón y Salustio Reséndiz que da origen a los programas de crítica y sátira política por la radio, Luis Ruíz Vázquez en la Chica de Sonora disputándoles el auditorio femenino al galán “Tato” Mazón. Dueños del aire también Roberto Garza, Carlos Valencia con su Cartero del Aire, Benjamín Godínez, Enrique Hage Campuzano, Montiel Ventura Castillo.
            Las sociales de Miguel Maldonado, los éxitos Internacionales de Dávila Bernal, los Cantantes de medianoche de Dionisio Rentería, la poderosa y bien timbrada voz de Ernesto Aparicio Dyke, el eterno compartiendo los micrófonos con “Pancho” y “Chamín” Vidal, que cobijaron el programa Forjando artistas que presentaba el piano de Ana Bertha, la armónica de don Juvencio Carrasco y el animador Alfonso Arvizu Abril.
            En esta década cae desamparado el radiofónico Recordar es Vivir cuando su principal patrocinador la Cervecería de Sonora, en manos de nuevos dueños, no incluyó en su agenda promocional la querida estirpe de los músicos sonorenses representada allí por Los Viejitos de Pedro Noriega y la sonora voz del locutor Rafael Arias Córdova, quien condujo el programa por más de veinte años.
            Emergen en la Pera del Ferrocarril Librolandia, El poeta grande de Sonora Abigael Bohórquez, los artistas teatrales universitarios Oscar Carrizoza, Jorge Velarde, Arturo Merino, Luis Enrique García, escritor y dramaturgo valioso, Socorrito Lagarda, Julia Astrid Tapia y “Pepe” Carreño Carlón… La revista de versos Alma Sonot del “Cacho ” Bojórquez, La revista de literatura Letras de Sonora de Arístides Prats… Radio Universidad lanza su voz de cultura al cielo del noroeste y agrupa las voces de Aníbal Meneses, Ausdiberto Aguilar, Rita Silvina Agramont, “Gallo” Jordán, Homero Estavillo y tiempo después saca al aire su canal televisivo con los más feos rostros del momento universitario: Eutimio Armenta, “Gordo” Barreda, Sergio Solís y “Cacho” Bojórquez…
            La revista más leída en la historia de la Uni: “Presente” de larga vida y que fundó el talentoso periodista estudiantil Genaro Encinas Ezrré. Periódico de corta vida “Lex”, de Carlos Moncada y Tere Gil. Publicación divertida y satírica “El porqué” de Morelos Vargas y Julián Moreno.
Deportista consistente: Isibasi. Personaje rudo y castrense: Solares. Basquetbolista: Alessi Andrade, Peludo Cárdenas… Prestigio Universitario: haber sido de la FEUS como “El Guaty” Iberry, estar de novio con muchacha rica, ser amigo del “pelón” (Tapia o Rosas), tripular carro o motocicleta como Astrain o Sotelo Jr., ser pasante de leyes como el tenaz Paz y Puente. Hablar en público como Virgilio Ríos Aguilera. Tener apodo congruente y eufórico para no pasar desapercibido. Vivir en la casa del secretario de la Universidad “Chalío” Moreno. Publicar en un medio. Tocar en la banda del Mayor Isauro Sánchez Pérez. Ser atleta como “El Supermán” Leyva o “El Patas” Romero o clavadista como “Manolo” Terán. Organizar una manifestación y tripular un carro alegórico. Vestir ropa americana. Desprestigio universitario: Fosilizarse en la escuela, ser despreciado en los bailes al pedir la tanda a una muchacha, ser amigo de un “hielo”, no ser sujeto de crédito de las tortas de Ramón, caerles mal a los de la agropecuaria, bañarse en lo bajito en la alberca….
            Se abren las escuelas nocturnas y penetra un grueso número de ciudadanos maduritos alentados por la posibilidad de ser al paso de los años también universitarios… La academia comercial con más población estudiantil son los Institutos Gregg del chispeante profesor Abril y su inteligente esposa Lupita Fimbres… Los suspiros durante el recorrido de los desfiles arrancan las muchachas guapísimas de la academia del mister Sánchez. Las bastoneras ya son las de la “Prevo” que enseña y adiestra Migdelina. Los mejores bailes los organiza el Instituto Marina de puras señoritas. Los pleitos más enconados los escenifican los “hielos” de Gámez.
            Los más elegantes alumnos están en el Regis y los más caritas. El uniforme más llamativo el del Colegio Lux… Se extiende el pavimento de la ciudad hasta la añorada Ures y eso es pretexto para oirle a Gilberto “El Sahuaripa” Valenzuela su corrido “el Moro de Cumpas”… Abren paso al Cerro de la Campana y la sensación es subirlo en carro en compañía de la novia (de otro)… Tienden el bulevar Transversal y pronto los de El Mariachi y El Ranchito vienen a conocer a los nuevos habitantes de la colonia Vivienda Popular o La Huerta al otro extremo de esta anchurosa vía… Se lotifica la colonia El choyal en unos llanos agrestes del norte, poblándolo con más de mil familias que desocuparon del Vado del Río con el hincapié de que allí peligraban vidas y patrimonios… Constituyen una casa con material de Stramit, láminas de paja prensada y la anécdota recuerda que antes de su inaguración fue devorada por las chivas… El fraude de la década: la venta de lotes de Jardines de Hermosillo…
            Roban la respiración de los Suscriptores de El Imparcial sus bellas embajadoras Beatriz Allegre y Tere Gil, un par de mangazos… las misas se dicen en español… Funcionan los teléfonos públicos donde se pueden hacer llamadas de larga duración por una moneda de veinte centavos… Don Miguel T. Rodríguez y luego Don Paz M. León ciudadanizan y casan a la población en la primera mitad de la década. El inteligente pasante de derecho Roberto Sánchez Cerezo ya como juez de paz procede haciendo lo propio con la población aparecida en la segunda mitad… Llegan por centenares los trailers de la caravana americana dirigida por Wally Byam…
            El empeñoso sacerdote Pedro Villegas pone un pie en el cielo cuando llevado por su corazón de pan de dulce abre el hogar estudiantil Kino con la pretensión profética de contener en él a todos los estudiantes huérfanos deseosos de superarse.  El Hombre manso y sencillo humilde hasta las lagrima Juan Navarrete y Guerrero… El presbítero Jaime Pedro Salcido en una empresa descomunal da los últimos toques al templo de piedra erigido en honor a la patrona del barrio San Benito “La Virgen de Fátima”.
            El publicista Gustavo Romero Carpena inventa el rap y lo utiliza para que diga sus mensajes promocionales el locutor Paraskevas de Nogales… El carro más caro apenas llega a los ochenta mil y circulan por las calles marcas vesátiles: Vauxhall, Volvo, Hillman, Anglia, Taunus, Opel, Simca, junto a las marcas norteamericanas tradicionales.
            Es un escándalo la prostitución: cierran el hotel del Norte sobre la calle Octava. Siguen funcionando casas de “mala nota” como las de Zendy, La Lucila, la Trini, la Astorga, La Chacha el 19 y en la carretera al norte, como vanguardia de los hotelitos de paso de la familia española, El Mirador y las Vegas…
            No bien pavimentada la calle Yucatán frente al gimnasio, es aprovechada por los tarufis locales en lo que puede considerarse como el inicio de los arrancones. Allí se distinguen por su arrojo Beto Michelena, Héctor Murrieta, Beto Jiménez y Tony Salido, el precursor del automovilismo de velocidad… Las fiestas más rumbosas: las que preparan Falita, Migdelina, Ramón Edingardo y Rusdibaldo, mamá Cuquita, la dueña de la Guapalaina… O las que organizan al policía más querido de todos los tiempos, Ventura Pro, en San Benito, por la calle Veracruz, a donde asiste desde el más modesto hasta el gobernador…
            Pepe “El Chicano” establece en el remate de la calle Yucatán, esquina con Reforma, una pista para darle velocidad a los minúsculos go-cars. Alvaro Obregón Luken abre un negocio de jalón masivo, su golfito, allá en la Pitic, que fue el consuelo de los que no tenían equipo profesional para irse al Country…
Éxtasis y arrobamiento: la práctica del hula hula, arillo de plástico que se levanta como el pasatiempo sin par en donde en el hogar tenían el propio y el cual, colocándose alrededor del tronco del usuario, lo hacía girar contorsionándose como serpiente, descoyuntando al cabo de su práctica a los fragilísticoespialidosos de la cintura.
            La pulsera magnética, con un costo mayúsculo de 75 pesos, llegó a convencer a los sobrados de fe, que curaba desde el mal de amores hasta los callos y el mal de década: el garrotazo de la suegra…
            Se prenden los semáforos en las principales esquinas y cada vez se van viendo menos los automovilistas que, para indicar que darán vuelta, sacan el brazo con la mano hacia arriba y/o simplemente extendida. Mucho menos se ven los camiones que, al hacer las indicaciones de la vuelta, operaban un mecanismo que sacaba de la cabina una flecha de lámina con luces muertas fosforecentes. En esta década desaparece el crank manivela de fierro fundido, con la que se hacía funcionar la volanta para encender el motor desde afuera del carro. Antes de desaparecer, deschavetó a muchos automovilistas y despaletó a otros…
            Cómics: Chanoc, Marvela, Borola, Los Supersabios, Memín, Brujilda, Lágrimas y Risas…
Llega la pizza a un restaurante del bulevar Rodríguez y los primeros en hacerle los honores son los integrantes de una fugaz colonia italiana que funcionó a esas fechas…Paisaje imborrable: los paracaidistas de Hernández Toledo ocupando la plaza universitaria, hoy del “Jatdog” y disolviendo a las turbas estudiantiles se apoderó del recinto educativo; hizo huir a los líderes del 67 y marcó el inicio de una época de desintegración académica.
            El santo del decenio: San Martín de Porres, que se aparece en el cerro de El Mariachi y al rato consigue el milagro de que todos los recién nacidos lleven su nombre…
            Entonces… las noches eran partidas en dos por el largo sirenazo de las nueve y las mañanas se alertaban a las ocho.










PENSAMIENTOS BREVES DE HERMOSILLO
Jesús Cacho Bojórquez

– Clarito oí que dijeron salud.
– De todo para todo y para todos.
– Una mano amiga a las manos que trabajan.
– Mazón tiene lo mejor.
– Sonora tierra de gigantes.
– Si viene a Hermosillo y no come en restauran Xochimilco haga de cuenta que no vino.
– El corral es El anzuelo del sabor.
– Tan tan qué barato dan en Mueblería Beltrán.
– Si quiere ahorrar un dineral compre en mueblería Nacional.
– Organi di molto vacile e irrigatione ilaborato a due mani in stato turulato (La gotita)
– En Sonora se acaba la cultura y empieza la carne asada.
– Cállate, Ramón.
– Fácil para Leo.
– El imparcial trae mucho quelele.
– El saber de mis hijos hará mi grandeza.
– El rey del amparo.
– Cambustón, el menos malo de los hoteles.
– Máxima libertad dentro de un máximo orden.
– A dónde vas conejo Blas, al 19 con Nicolás pago menos y como más.
– Usted es un precioso regalo funeraria Uriarte tiene su estuche.
– XEDL es una cosa tan frecuente que apaga usted su radio y lo sigue oyendo en el de enfrente.
– A cenar dijo Arriola.
– Cada peso que gastas aquí vuelve a ti.
– Café combate de rico aroma café combate la gente toma.
– El golfo de California es la pecera del mundo.
– La gotita es la conciencia ecológica de Sonora.
– Si no son de Romo mejor no como.
– El que se casa casa quiere y muebles de mueblería américa siempre prefiere.
– El canal que tiene todo lo que entretiene.
– El café huele mejor de lo que sabe y la carne asada sabe mejor de lo que huele.
– Memo Verdugo los está esperando.
– Quién se resiste al poder curativo de la naturaleza? ( dr Araujo)
– Beto balatero bato barato.
– Tome high life amigo.
– Garbanzo trigo y mujer, de Sonora deben ser.
– Si vas Aconchi lleva lonchi.
– XEDL positivamente segundo lugar el primero se lo reparten todas las demás.
– Las 14 con 14 en radio 14 la feliz coincidencia.
– Si o no pero ya.
– Tienda el paso a un paso del mercado.
– Las quince letras.
– En el verano la única agua que cae en Sonora es la que se desprende del aire acondicionado.
– High life el orgullo sonorense.
– El río lleva la piedra rodando rodeándola redondeándola.
Más
– “¿Qué más quieres, quieres más? pepsicola, nada más”
– “Si no le gusta, píntelo con Comex”
– “Qué bien CAI una taza de café combate, ¿VERDÁ? …DIFINITIVAMENTE (Cananaea Reyes y Héctor Espino)
– “No lo diga, ¡escríbalo!” (libretas del periódico El pueblo)















A LA MUERTE DE JOSÉ RAFAEL AGUIRRE
(Correspondencia particular, con su autorización/HRE)
YETO: Dejando por fuerzita la basurita que se acumuló en las últimas fechas, creo de corazón que personas tan vehementes en lo que se proponen quedan muy poquitas, cuando menos en nuestro entorno y con relación a la fuerza y voluntad que José Rafael le inyectó a todo lo que emprendió.
Su capacidad la puso al servicio de la investigación y de la Historia, sus fuerzas no le dieron para más y finalmente cumplió con su destino. El tiene la culpa de que yo me encuentre también imbuido en esto de la Crónica, él me invitó por primera vez a colaborar en una revista que tituló Teledición, posteriormente me invitó a participar en un programa de reminiscencias musicales y de allí para el real se me introdujo el virus del micrófono y la crónica. A él le debo el hecho de estar en esto del Pitic y en cierto modo en los medios. Durante algún tiempo fuimos amigos y compartimos el gusto por la historia, después, fue después, ya no fue lo mismo. Donde quiera que se encuentre, mi recuerdo y agradecimiento eterno.  Q.E-P.D.
Fernando Andrade Domínguez.









JUAN GABRIEL NOS CANTA …
http://www.youtube.com/watch?v=o0XHuFFactc&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=4MGH35TC00I&feature=fvw

CIUDAD VIVA
http://www.youtube.com/watch?v=Fjrh0CqOfZg&feature=related

Hermosillo, te quiero!
http://www.youtube.com/watch?v=-XidLsoctfg

YO TAMBIÉN QUIERO A HERMOSILLO
María Cristina León de Aldrete
……¡cómo no quererlo si aquí nacieron mis cinco hijos, seis de mis nietos, miles de amigos que me han hecho la vida tan feliz….!
..¡cómo no quererlo, con sus amaneceres de transparente cielo…el aire en primavera saturado por el aroma de los azahares de sus naranjos en flor…sus noches del verano con la nieve de pitahaya en la Plaza Zaragoza….con los conciertos que ofrecen vespertinamente sobre la Plaza Emiliana de Zubeldia los pájaros que con sus pechos amarillos y su plumaje negro parece fueron uniformados por la autora vasca de la Misa de la Asunción…..cómo no quererlo, que tiene una cruz roja que está ligada al recuerdo de don Julio V. Escalante, don Carlos Balderrama, doña Elsa de Banderas Silva, “el chilaquil” Alfredo Pérez y su tocayo Alfredo Bernal Cubillas y en épocas más recientes, a don Alberto “R” Gutiérrez, grande entre los grandes, como lo fueron don Gustavo, don Enrique y Pepe Mazón…..Hermosillo,  capital de un Sonora trabajador, progresista, generoso, en donde quedaron las huellas de Eusebio Francisco Kino y en donde los continuadores de su obra generosa lo tienen como inspirador y guía un Hermosillo que ha sabido de los grandes alcances logrados por monseñor Pedro Villegas en el campo de la educación….de un Enrique y Manuel Cubillas, de un Manuel Torres, un Agustín Morales, un Carlos Maldonado, Nachito Elías, un Antonio Molina que con su marca de errar contribuyeron  a dar el carácter de emporio ganadero a la entidad…cómo no quererlo, Capital del Estado en donde se han dado tantas de las epopeyas de gloria que nos han marcado: Cananea, cuna de la Revolución,  Guaymas que nos dio a tres presidentes de la República…cuantas cosas más pueden servirnos de motivación para quererlo, hermoso desde cualesquier ángulo y que se viste de luces: rosa, gris y oro, en sus  crepusculares tardes….. Hermosillo con su marmórea riqueza del cerro de la campana, con la calidez de sus playas en Bahía kino, con la sabrosura de su carne asada y el dulzón regocijo de sus coyotas del pueblo….. Hermosillo, qué orgullo pasear por tus calles y tus bulevares……













DE DR. JOSÉ RENTERÍA TORRES. Rector de la Universidad Kino
El respeto a la diversidad cultural: los Seris
https://mail.google.com/mail/?shva=1#inbox/12e970db895331d8

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Y DE PRONTO, REGRESAMOS AL PEDAZO DE TIERRA AQUÉL…
Luis Alfonso López Célis
            Es cuando vemos que hace muchos años se terminó la primaria, que luego brincamos a la secundaria y que después de todo eso el mundo empezó a venirse encima como si alguien se lo estuviera ordenando. Hace más o menos cuatro, cinco o no sé cuantos días, me fui a la casa de mi amá.
            Se trataba de dormir ahí esa noche. Doña Adela no cumplía aún los cuatro meses de haberse despedido con dulzura, como solía hacer todas sus cosas.
            Acaso la prima mayor, a quien mi hermana encargó la casa mientras escogía horas para descansar porque dos rectas finales de asistencia son desgastantes para cualquier ser humano incluida ella, fue quien detenía las paredes sin dejarse intimidar por el techo.
            Se presentaron algunos problemas con la funcionalidad del “depa” y entonces tuve que recurrir a la casa materna…
            Me dije que tenía que dormir ahí, porque mi “bunker” se encontraba poco adaptable al confort.
            Y me fui…
            Mi prima Sandra, es un poco parecida a la Tía Chofi que tan bien nos describió Sabines.
           La diferencia estriba en que mi prima sí se casó y posteriormente tuvo la gran fortuna de ver su matrimonio interrumpido, como suele suceder a muchos cristianos felices.
            Bueno: ella me recibió con la tradicional frase “¡qué milagro!!”
            “Pues ya ves”, le dije y luego me adueñé de un espacio…
            Y horas más tarde, tras ver insulsas conducciones en la tele, terminé por dormir…
            Todo iba bien…
            Incluso al siguiente día.
            Pero se presentó el momento en el que tuve que entrar al cuarto de mi amá… de su recámara, pues…
            Sigue oliendo a ella.
            Parece que sus santitos con expresiones melancólicas, la recuerdan.
            Deben haberla conocido muy bien porque durante muchos años les habló y les hizo llegar sus inquietudes, incluyendo la desconfianza que sentía en torno a mi futuro.
            Creo que más tarde comí algo.
            Cuando salí al porche haciéndome acompañar por mis recuerdos particulares, me recargué en la reja que da a la Calle Rayón y no vi pasar ningún auto.
            Sí los había.
            Los carros pasaban como pasan todos los carros del mundo: por enfrente de nosotros… en ocasiones por encima.
            Pero… yo no los veía…
            Lo que yo estaba viendo era una cordillera de recuerdos…
            Todos bien formaditos… tomando la distancia…
            Ahí estaba el pavimento aplastando una calle que antes fue el piso sobre el que nosotros dábamos rienda suelta a la creatividad para inventar juegos.
            “La patada al bote”, los sanguinarios y salvajes “Hoyitos”, las catotas en sus modalidades de “la matanza” “los anteojitos”…
            El trompo asesino que buscaba con su “pico de garza” hacer pedazos al trompo enemigo.
            Juro que todo eso pasaba frente a mi vista, como película reciente.
            Pero ya las cosas no estaban donde mismo.
            Hay “casas de altos” muy cerca, la calle está asfaltada, los rostros de los vecinos han cambiado y son contados los seres que te dicen “buenas tardes”, o “buenos días” (según sea el caso) cuando pasan cerca de ti.
            Incluso la casa de mi amá ha cambiado.
            Cuando hace cuatro meses la llevaban directamente a la prisa de convertirla en polvo, ya la casa había cambiado.
            Aquel sofá no estaba donde yo lo había visto antes. La “silky”, perrita Coker de avanzadísima edad, chocaba con las paredes y nos mostraba sus incontrolables deseos por dejarnos definitivamente.
            La estufa mostraba llamas exageradamente pronunciadas.
            El baño no funcionaba como en mis días aquellos.
            Pero ahí, en el porche, finalmente pude ver que el cielo sigue donde mismo.
            El sol también.
            Es la misma nube coqueta que ocasionalmente nos visita.
            Y es el terco recuerdo que de alguna manera me quiere hacer sentir la necesidad del regreso a un pedazo de vida absolutamente irreconquistable.
            ¿Cuándo le quitarán a una casa vieja la enorme carga de recuerdos…?
            ¿Cuándo la vida se encargará de sacudirnos el peso de esa película incansable…?
            De plano, yo no lo sé…
            Por lo pronto debo conformarme con la idea de que si no podré montarme en una catapulta que le dé reversa a mi tiempo, al menos tendré la oportunidad de ir a la casa de mi amá y, con el solo hecho de recargarme en la reja, me daré el lujo de volver a jugar con calichones carrascalosos, estamparle un pelotazo en la espalda a uno de mis mejores amigos, encontrarle gusto a lo “agarroso” de la rosca de un guamúchil, despedazar el trompo de aquel bato, temblar después de tomarle la mano a la chamaquita vecina, compartir la naranja con el cómplice de siempre…
            Hay veces que uno desespera por conseguir cosas que no necesita.
            ¿Será necesario vivir para seguir haciéndolo…?
            Creo que mañana iré a la casa de mi amá otra vez…
            No sé por qué, pero siento que de alguna manera ella sigue allí…


DICCIONARIO DE LA LENGUA “SONSORENSE”
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FRANCISCO CASTILLO BLANCO: PARA SIEMPRE EN EL ESCUDO UNIVERSITARIO.
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D E   H É C T O R   R O D R Í G U E Z   E S P I N O Z A










BOMBARDEO A HERMOSILLO EN 1929
La escuela secundaria
La muerte de mi padre. El hecho más triste de mi época de estudiante de la secundaria fue cuando, el 15 de abril de 1958, durante el curso del tercer año, y después de un penoso y largo quebranto de salud, atendido esforzadamente por los doctores especialistas Gastón Madrid, Ramón Angel Amante y Moisés Canale Rodríguez, murió mi padre, a la edad de 64 años.
          Especial confianza tenía mi papá –lo trasmitía a su familia– en el Dr. Ramón Angel Amante, médico familiar que lo visitaba a domicilio.
          Es importante aquí citar un relato suyo que recreaba con mi papá, sobre interesante vivencia de niñez: El Imparcial, 28 de abril del 2002, Luz B. Arredondo publicó: Vivió Hermosillo domingo trágico.
“Un domingo como hoy, 28 de abril, pero de 1929 ocurrió en la Capital del Estado una tragedia que pocos conocen, especialmente historiadores y académicos.
          Serían como las diez de la mañana y de repente entraron a Hermosillo cinco avioncitos, chiquitos; los encabezaba un avioncito colorado que manejaba Pablo Sidar, era un piloto muy famoso en ese entonces”, señala Ramón Ángel Amante Echeverría.
           Los recuerdos de la etapa posterior al asesinato del Álvaro Obregón cuando había sido electo Presidente de la República por segunda ocasión, vienen a la mente del hijo de Ángel Amante e Ignacia Echeverría, quien vivió en carne propia el primer y único bombardeo aéreo que ha sufrido Hermosillo.
           El tiempo, 73 años de distancia, ha borrado la historia de la memoria de los hermosillenses; muchos testigos ya han muerto y los recuerdos en otros ya son inciertos.
           Para el doctor Ramón Ángel Amante, de 82 años, las expresiones de asombro, dolor, perplejidad y coraje de la comunidad hermosillense siguen tan frescas como ese domingo.
           Dos años antes, su mamá, la profesora Nachita E. de Amante, “doña Nachita”, había abierto un internado en el antiguo edificio del Banco de México, en ese entonces ubicado en la esquina Noroeste de las calles Porfirio Díaz y Tampico, ahora Garmendia y Obregón, donde está el bar “El Gran Taco”.
           Su papá, Ángel Amante, hubiera sido jefe de Telégrafos y Comunicaciones de la República si a Obregón no lo hubieran matado, por ello se unió a las fuerzas Renovadoras, un movimiento militar opositor al Callismo que se gestó y promulgó en la capital del Estado como el “Plan Hermosillo”.
           En el también llamado movimiento “Escobarista” ya que lo dirigía militarmente el general José Gonzalo Escobar, también participó el entonces gobernador del Estado Fausto Topete, quien se dice había huido días antes del bombardeo, pero él afirmó haberse quedado hasta ese momento.
            El sábado, Ángel Amante partió hacia Los Ángeles, California, para salvarse de la “venganza” del general Plutarco Elías Calles quien había tomado las riendas del Ejército Mexicano para acabar con los rebeldes.
           Como era domingo, los niños del internado, incluyendo a Ramón Ángel, fueron enviados al Cine Noriega, pero esa mañana había llegado un tren con tropas rebeldes al Gobierno federal, así que se desviaron a la estación del ferrocarril, que entonces se ubicaba frente al Molino Harinero “El Hermosillense”.
            “Mi mamá nos dio 20 pesos, no me acuerdo qué película estaban pasando, pero preferimos ir a ver a los soldados porque mi papá se había ido un día antes, desterrado”, cuenta.
           Repentinamente en el cielo de Hermosillo aparecieron los aviones Corsairs 02U-2M recién adquiridos por el presidente Emilio Portes Gil al Gobierno estadounidense para combatir a los “Escobaristas”.
            “El Molino empezaba a trabajar a las 10 de la mañana, al ritmo que sonaba el reloj, tan, tan, tan, tan despacio, se empezaron a escuchar las ametralladoras y luego las bombas cayeron en la estación”, recuerda.
             No sólo en la estación de ferrocarril sino en los patios de residencias, en el Molino, en el Cuartel del Catorce, en las calles, fueron cayendo las bombas.
             Inmediatamente el grupo de niños, hermosillenses que estaban en los alrededores, vecinos y rebeldes empezaron a correr generándose un caos.
            “Tiraban las bombitas a mano (los copilotos) y a veces explotaban y otras no; una de esas bombas le cayó a un señor yugoslavo que vivía aquí y vendía naranjas en la calle Monterrey; le cayó en la cabeza y lo mató con todo y caballo”.
            El inmigrante yugoslavo era George Rafaelovich quien se encontraba en el carruaje que utilizaba para trasladar su mercancía cuando empezó el bombardeo.
            Los niños corrieron por la calle Juárez y tras de ellos el avioncito colorado que piloteaba quien fuera novio de la hija menor del general Calles.
            “Venía un señor (Miguel) Norzagaray junto con nosotros; donde estaba Tapia Hermanos por la calle Juárez se ‘durmió’ el amigo, yo no sé, pero se volteó, total que nos venía siguiendo Pablo Sidar, y los balazos le dieron en el pecho”, indica.
            De la impresión el artesano se sentó y vomitó, recuerda puntualmente, después cayó hacia atrás muerto mientras los niños seguían corriendo buscando refugio sin que el piloto dejara de seguirlos.
            “Di vuelta en una esquina, no sé si en la Serdán o la Campeche y entramos por el Mercado y el avioncito de Pablo Sidar detrás de nosotros, detrás de la gente, ni ahí nos dejó en paz porque en el techo de lámina del mercado se oían los disparos”, dice pausadamente.
            Los sentimientos del niño que fue después, en el periodo 1976-1979, Presidente Municipal de Hermosillo eran de impotencia, “qué ganas de tener más años para poner salir a pelear”, expresa tras un suspiro.
            A pesar de que algunos soldados rebeldes se defendieron, igual que militares del Cuartel del Catorce de Guerrero y Colosio, así como civiles que salieron a disparar a las naves del Ejército que tuvieron que volar bajo, el saldo para los bombarderos fue blanco, no así para el de la comunidad hermosillense que perdió a cuatro de sus residentes.
            Las diferencias. En la escasa bibliografía que hay sobre el tema no se señala el nombre de las otras dos personas y hay diferencias sobre la hora de inicio del bombardeo así como de sus características.
Don Gilberto Escobosa Gámez
            El cronista de Hermosillo, Gilberto Escobosa Gámez, sostiene que hay dos versiones, que hubo rebeldes que dispararon primero y que por otro lado se dice que había órdenes precisas a los pilotos de abrir fuego.
            Lo cierto es que el 7 de abril, según el periódico “El Pueblo” en su edición 1301 informa de la muerte de dos aviadores en Naco en una acción similar que nunca quedó clarificada.
            Amante Echeverría señala que cuando mucho los balazos duraron diez minutos, para entonces llegó al internado junto con los otros niños José Gutiérrez García, Mario Gámez Holguín y Jesús Torres Aguayo y le dijeron a “doña Nachita” que los militares les habían disparado.
        – ¿Los vieron entrar aquí?-, preguntó la maestra.
          – No, no nos vieron-, recuerda el doctor Amante haber contestado mientras el avión de Sidar daba vuelta por el Cerro de La Campana y cuando veía gente en la calle tiraba “cuatro o cinco balazos”.
          “Entonces pusimos en los techos unas cruces con sábanas blancas y nos fuimos a vivir fuera de Hermosillo, a Villa de Seris a la casa de don Espiridión Almada que tenía una huerta de higos y de naranjas que era el único lugar donde cabíamos las 50 ó 60 personas que tenía mi mamá, cuenta.
          El 11 de mayo de 1930, Pablo Sidar murió mientras intentaba lograr la hazaña de volar sin escalas desde México hasta Argentina, sin que el pueblo hermosillense sufriera por su partida.
   Los tiempos que siguieron al bombardeo fueron duros para la familia Amante Echeverría y el pueblo, el padre desterrado y las autoridades habían salido del país, mientras las fuerzas militares callistas recobraban el poder.
           Según Amante Echeverría fue el 5 de mayo cuando ya de regreso en Hermosillo, presenciaron el ingreso de las tropas del general Calles; el diario local “El Pueblo” publicó el 3 de mayo la noticia que un día antes, 6 mil caballos con sus jinetes pasearon triunfantes por el lugar donde se creó el “Plan Hermosillo”.
       El diario “El Pueblo”, propiedad de Israel González, no publicó la noticia ya que desde el 27 de abril había sido incautado por el Gobierno del Estado y no volvió a salir hasta el 2 de mayo de 1929, como consta en los ejemplares de la época en poder de la Hemeroteca de la Universidad de Sonora.
             La edición del día se centró en noticias de Lázaro Cárdenas, de Manuel Ávila Camacho y del general Calles y en una dura editorial contra los rebeldes.
             Meses después la noticia era la conformación del Partido Nacional Revolucionario el cual se dio por terminada la época de rebeliones y cuartelazos.
            El señor Amante siguió durante un año más exiliado, hasta que doña Nachita fue a hablar con Plutarco Elías Calles.
           “General, tienen a mi esposo desterrado en Los Ángeles y él no hizo más de lo que hubiera hecho usted -se le quedó viendo e insistió-: ¿Qué hubiera hecho usted?… No, pues hubiera seguido a mi jefe, fue la respuesta de Calles”, apunta Ramón Ángel Amante.
            (Fuentes: Memorias del VI Simposio de Historia y Hermosillo en mi Memoria, ambos de Gilberto Escobosa Gámez; ejemplares del mes de marzo de 1929 del diario El Pueblo, disponibles en la Hemeroteca de la Universidad de Sonora; Historia General de Sonora.)”













SEMINARIO   DE   CULTURA   MEXICANA
CORRESPONSALÍA   HERMOSILLO, SONORA
DOCUMENTOS BÁSICOS DE SU FUNDACIÓN
Héctor Rodríguez Espinoza
Compilación y presentación.
Marzo de 2015.

P R E S E N T A C I O N
PARA QUE NO SE OLVIDE
Cultura e Historia, dos conceptos que pudieran ser uno sólo, se funden en el conjunto de irrepetibles documentos de la fundación, en Hermosillo, a mediados de los cincuentas, de la Corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana, auspiciado por la Secretaría de Educación Pública. Evocan la vocación y disposición de un grupo de 13 mujeres y 27 hombres; 40 sonorenses -de nacimiento unos, por adopción otros, pero ¡qué más da para el caso de enriquecer la educación social!-, quienes en una época y en un ambiente también semidesértico para los afanes del espíritu, personificaron los valores, tradiciones y costumbres de siglos anteriores, en una efeméride digna de consignarse.
Repasemos la romántica nómina  de quienes, en una fría noche de enero de 1956, a invitación formulada por el  Prof. Manuel Quiroz Martínez, para fundar dicha Corresponsalía, se reunieron en la sala de lectura del Museo y Biblioteca de la Universidad de Sonora, cual  semillas de la cultura sonorense: Ing. Norberto Aguirre Palancares, Rector de la Universidad; Prof. Ernesto Romero Yánez, Profa. Lucía Navarro de Pérez, Prof. Lázaro Mercado, Lic. Enrique E. Michel, Ing. Raúl Petterson, Lic. Horacio Sobarzo, Prof. Rosalío E. Moreno,  Prof. Enrique García Sánchez, Higinio Blat, Mirien Izer Blat,   Prof. Jorge Othón, Prof. Leonardo Vega, Profa. Emiliana de Zubeldía, Prof. Fernando Pesqueira, Prof. Alberto M. Estrella, Prof. Teodosio Navarrete, Prof. Cecilia E. de Guilarte, Prof. Rafael V. Meneses, Prof. Porfirio Gaytán Núñez, Ing. José Peña y Peña, Poetisa Alicia Muñoz y  Mayor Isauro E. Sánchez Pérez; y los sobrevivientes Prof. Amadeo Hernández Coronado, Lic. Carlos V. López Ortíz, Lic. Abraham F. Aguayo, Ing. Virgilio López Soto, Lic. Olga Quiroz Martínez, Prof. Lilia Quiroz Martínez, Prof. María  Luisa Quiroz Martínez, Ing. Luis Fernando Quiróz Martínez, Aída Lerma, Prof. Rubén Gutiérrez Carranza, Prof. Ernesto López Riesgo, Prof. Guadalupe Gómez, Sr. Jorge Othón, Prof. Leopoldo Cons Duarte, Sr. Leopoldo Vega, Prof. Elvira Cons Duarte, Prof. Lucila Leal M. y Bettina Argelia Acosta. Se sumaban a quienes, 14 años antes, fundaron y/o  enseñaron en los primeros ciclos de la Escuela Secundaria de nuestra Alma Máter: Ing. Luis Petterson, Prof. Adalberto Sotelo, Quím. Gonzalo S. Díaz Carey, Prof. Ignacio Bibriesca, Prof. Rafael V. Meneses, Prof. José Suárez Derbes, Prof. Aureliano Corral Delgado, Lic. Ramón Corral Delgado; Prof. Luis López Alvarez y Lic. Ricardo Valenzuela. La mayoría de ellos habían fundado, poco antes, el primer Círculo cultural, la Corresponsalía de la centenaria Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística.
Estas simientes humanas de la antigua aridoamérica -asiento de las otrora “naciones las más bárbaras y fieras del nuevo orbe”, como las llamó Andrés Pérez de Rivas-, fueron injertadas con otras ilustradas del altiplano, enviadas del citado vivero nacional, con sede en la capital del país. 25 personalidades del mundo de las artes y de las ciencias, entre los que figuraban Enrique González Martínez, Mariano Azuela, Gregorio López y Fuentes, Fanny Anitúa, Esperanza Cruz, Aurelio Fuentes, Manuel M. Ponce, Julián Carrillo, Ángel Zárraga, Carlos Bracho y Fernando Soler.
           59 años se dice y escribe fácil. Poco más de medio siglo constituye, ciertamente, un suspiro en la inexorable historia del tiempo -si acaso el tiempo tiene historia-. Pero la mayoría de quienes lo vivieron y ya no están para contarlo, y para los supervivientes, algunos cuyos nombres aparecen labrados en sus tumbas quizá olvidadas, e impuestos también a Escuelas y calles del Estado, seguramente fueron incomprendidos hasta por sus propias familias y descendientes, porque “no supieron aprovechar sus puestos” y debido a que, si acaso, sólo les heredaron alguna magra pensión. Por ello, al menos, recordémoslos con sincera gratitud.
Para quienes hemos compartido éste tiempo con todo el profesionalismo de que somos capaces, no hemos podido escapar a la emoción y razón de vivir sus incomprensiones, vacíos y sinsabores, por ser y requerir horarios no lucrativos, en un mundo mercantilizado y deshumanizado que confunde, vivir en la “honrada medianía”, como lo soñó Benito Juárez, con el riesgo de moda de habitar la estulta y millonaria mediocridad en alguna Almoloya de Juárez o algún reformatorio o prisión norteamericana. Pero también es grato disfrutar los retos, oportunidades y logros de estas épocas, con la terca convicción de que el poder y el dinero van y vienen, pero los Principios, los valores y la honra, permanecen y trascienden.
          Poco más de medio siglo después, una vasta red de Organismos e Instituciones de Educación y Cultura superior -ciertamente ausente todavía de la mayoría de los Municipios-, como afortunada catapulta, lanza a nuestros jóvenes estudiosos a estadios intelectuales más dignos de ser vividos, incluso con la perspectiva de un honesto lucro, puesto que -como bien lo sostiene mi hija Rocío-, “no se contraponen, Papá”. Nada que ver, por ejemplo, el bucólico camino aquel “de Cumpas a Teonadepa” (melodía que inmortalizó el célebre músico “guero flauta”), con la doméstica supercarretera de la información mundial, que no termina de cautivarnos.
          Por eso, para las raras minorías -que nunca faltan, principalmente en las Ciencias Histórico-Sociales y en las  Bellas Artes- de las Generaciones que están emergiendo y emergerán en la interminable contribución por la educación, cultura e identidad nacionales, ahora con conciencia internacional, conocer y recrear el contenido de estas páginas polvosas, hilo conductor de un indudable avance civilizatorio que -a pesar de todo- hoy disfrutamos, podría significarles un comprometido meditativo homenaje a quienes son, por derecho propio, imitables pioneros de la cultura mexicana organizada en el Estado.
          Para que no se olvide.
Lic. Héctor Rodríguez Espinoza.
Marzo de 2015.  






ORÍGENES DE LA PARROQUIA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
¡Viva el barrio 5 de mayo!

MI ÉPOCA DE MÚSICO PROFESIONAL. BAILES EN EL CASINO “CUA CUÁ” Y OTRAS EVOCACIONES
Héctor Rodríguez Espinoza
          En ese año de 1961, algunos muchachos de la Banda de música empezaron a tocar en algunas orquestas de la ciudad, convirtiéndose en cierta forma en profesionales. Entonces muchos decidimos formar la Orquesta Juvenil Universitaria, cuyo repertorio sencillo y de moda,  ensayábamos en las casas de Guillermo Memo Minjáres y Manuel de Jesús Vega Pompa. Tocamos en algunos bailes en el Gimnasio de la Universidad, en fiestas particulares y hasta realizamos una gira por Navojoa y Huatabampo, organizada por Norberto Cruz Valdez.  Nuestro grupo, por la simpatía que despertaba y que podría haber acaparado los tradicionales bailes de la Universidad, fue naturalmente vista con desconfianza por las orquestas de moda del también trompetista Manuel Manuelito García y del saxofonista Andrés El chato Ureña, que tenía su feudo dancístico en su Casino XX,  por lo cual hicieron ofertas atractivas a algunos de nuestros mejores elementos y nos desbarataron.
          En los meses finales de ese 1961, por la influencia de Luis mi hermano,  me enrolé en una orquesta de baile que se formó para competir con la de Manuelito García, que además de su tradición contaba con los mejores músicos de la localidad y acaparaba todos los bailes que valían la pena, pero que, como Director – haciendo honor a que el que  parte y reparte, se queda con la mejor parte, cual todo un buen caimán, como pícara y hasta “cariñosamente” se  les llama en el gremio -, era acusado de no distribuir equitativamente las ganancias. El conjunto se llamó Carta Blanca, por el patrocinio de esa cervecería. Nos compramos un uniforme de otoño, compuesto de pantalón negro y una camisa verde de manga corta, que compramos en Mazón Hermanos. Nuestro asiento de ensayos y de bailes nocturnos dominicales fue el Casino Cuahutémoc (el popularísimo y desaparecido Casino “cua cuá”). En la orquesta estaban de los mejores instrumentistas, como – entre otros, que no recuerdo – Rodolfo El chino Medina Rivera, Marcos Minjárez, Antonio mariachi Gutiérrez, José Supo y yo, en la trompeta; mi hermano Luis El gordo, Alfonso Moreno, Alejandro El cachas Minjáres (+) y Juan de Dios Alegría Mayboca, como trombones de vara; René Rivera, Catarino chacho Vásquez, Marianito Valdéz, el entonces Director de la Escuela primaria Benito Juárez  e Ignacio El Nacho Galindo Barajas(+), Agustín zorrillo Barajas, como saxofones contraltos; Angel Valdéz, Armando Noriega, Guillermo El memo Minjáres y José Pepe Tánori (+), como Saxofones tenores; y Antonio El toño Ureña, como saxofón barítono; Tomás Don Tomy López (+) como Contrabajo; José Tánori y Moisés El cuate Solano, en la guitarra eléctrica; y Arnulfo El cuta Miranda (+), como baterista y el nuevo caimán. El repertorio era variado y rítmico, amenizando  los bailes en bloques de cuatro pieza llamadas tandas, por lo general tres melodías alegres y movidas (Mambos, cha cha chás, merengues, Sones montunos o danzones y algunas corriditas, arreglos de Pablo Beltrán Ruiz, Dámaso Perez Prado, Carlos Campos, Chucho Zarzoza, Salvador Rangel y de nuestro Ivón Mendez(+), para cerrar con un bolero de contoneo lento y cachondo. ¿Cómo olvidar, por ejemplo, a Mambos Nos. 5 y 8, Pelotero la bola, Torrente, Moliendo cafe, Y, La paloma, Óyeme cachita, Palillos chinos, La mancornadora, El manicero, Guaglione, Perfidia, Tequila, Muchacha, Juárez, Nereidas, Sábado en Tijuana, Patricia, La burbuja, México, Ruedas, Merecumbé Ay cosita linda, Al di lá, Pepe, Musita, La boa, El yerberito, Recuerdos de Ipacarahí … y tantísimas otras favoritas de músicos y público y de una época tan intensa cuan irrepetible? Solíamos cerrar los bailes con el clásico bolero que hizo famoso María Luisa Landín,  Amor perdido, cuyas primeras  notas lentas y descendentes de los  dos compases iniciales
          – ta – ra – ra – ráaa…, ta ra ra rá, ra rá, ra rá, ráaaa… -,
 invariablemente producían unánime estallido expresivo de júbilo de las parejas que, con las manos apretaditas y sudorosas se encontraban en la pista e inmediatamente se fundían en el abrazo melódico, de cachetito, confundidos Old spice con Chanel no. 5, con los ojos cerrados y mordiendo él la la orejita de la dama; y hasta los que se habían sentado se levantaban, como resorte, para disfrutar aprisionados en tan lúdico y rítmico estrujón, consumar la despedida de esa madrugada y hacer cita para el próximo domingo:
AMOR PERDIDO
Amor perdido,
si como dicen que es cierto que vives
dichosa sin mí.
Vive dichosa;
quizá otros brazos te den la ternura
que yo no te di.
Hoy me convenzo
que por tu parte nunca fuiste mía,
ni yo para ti.
Ni tu para mí,
ni yo para ti,
todo fue un juego,
nomás en la apuesta
yo puse y perdí.
Fue un juego y yo perdí,
esa es mi suerte,
y pago porque soy buen jugador;
tú vives más feliz,
esa es tu suerte,
¿qué más puede decirte un trovador?
Vive tranquila,
no es necesario que cuando tú pases
me digas adiós:
no estoy herido
yo por mi madre que no te aborrezco
ni guardo rencor.
Por el contrario,
junto contigo le doy un aplauso
al placer y al amor.
¡Qué viva el amor!
¡Qué viva el placer!
Ahora soy libre,
quiero a quien me quiera,
¡Qué viva el amor!
          La mejor época para las orquestas es la de fin de año, por las posadas, las bodas y los bailes de navidad y de fin y nuevo año. Así fue ese 1961, pues recuerdo contratos especiales, como uno en el viejo casino de Hermosillo (en lo que es ahora la Dirección del Trabajo), en el que como variedad acompañamos a Las hermanitas Jiménez, dueto roquero de jovencitas que andaban de moda; y otro en el antiguo Casino Aliancista (edificio histórico convertido en  el Instituto Sonorense de Cultura), cuando, también como variedad, acompañamos a Marco Antonio Muñiz, siendo una de las melodías Escándalo, que junto con Celoso y Luz y sombras, la acababa de grabar y andaban de moda; por cierto la canción empieza con un Solo de Saxofón tenor,  que le tocó ejecutarlo a Angel Valdez, con una calidad tan extraordinaria que provocó una mirada de  apantallamiento del cantante quien, al terminar la pieza, felicitó a Ángel.  Al preguntarle Marco Antonio a nuestro saxofonista estrella que si en qué orquesta había aprendido a tocar así, él le contestó que casualmente en la más reciente de sus temporadas en la ciudad de México, donde desde entonces es reconocido, ¡había sido invitado para grabar ese Solo en el disco, con la orquesta que acompañó a Muñiz y famoso en el mundo latino entero!
           El caso es que con tantas tocadas acumulé la fabulosa cantidad de $500.00 de aquellos; y eso que por mi juventud, inexperiencia y realmente no tanta necesidad como los demás músicos profesionales, estuve consciente de que había sido víctima de una “caimaniada” más del amigo El cuta.
          La orquesta, víctima de las rivalidades propias de tantas personalidades e individualidades y, en cierta forma, estrellas en sus respectivos instrumentos, pero incapaces de trabajar en equipo, se desintegró. Poco duró el gusto de competir con Manuel “Manuelito” García, quien recuperó algunos músicos y el monopolio del mercado dancístico hermosillense. Cada músico tomó su camino. Algunos nos integramos a una orquesta más modesta “caimaniada” por el también trompetista “El negro” Gracia (a quien la raza llamábamos ¡El negro desgracia!) y nos quedamos en el Casino Cuahutémoc, tocando algunos meses de 1962. El repertorio era menos exigente y recuerdo tres piezas que repetíamos: Elsy Mambo, La Dama de España y la corridita Saboreaste tú la miel de mi primer amor.
          En ese habitual centro de saraos concurrían jóvenes de todas las clases económicas, principalmente de estratos medios y estudiantiles, en un democrático ejercicio de diversión social, con la botella de cerveza en la mano como si fuera parte del cuerpo, excepción hecha de Luis Manuel Isibasi y Rodrigo Elizalde Carrillo, que como buenos deportistas siempre se distinguían -hasta en sus incursiones postreras en los cabarets de la zona de tolerancia- por portar, ridículamente, ¡una cocacola chica! Muchos reconocidos profesionistas de hoy hicimos ahí  nuestros primeros pininos de baile y conquistas con jovencitas sencillas y más jaladoras (en el buen sentido de la palabra) que nuestras noviecitas santas.
          Una menguada orquesta del Negro Gracia se le veía, en los años siguientes, tocando honradamente en el cabaret Bertha’s, de la extinta zona de tolerancia de la ciudad, entre vueltas y vueltas y siseantes expresiones de paciencia, con la charola de licor en todo lo alto, de Nacho el mesero (que tan bien imitaba Santiago Cota de la Torre y de trágica muerte en su habitación). La orquesta acompañaba a las vedetes del tercer mundo y del quinto patio, con la clásica El hombre del brazo de oro (- tat – tará ra ra ra rá – ra ra ra rá, empezaba la trompeta; –  pa rrá pa pa pám, contestaban el trombón y la batería…) y a los cantantes de la variedad, como aquel que tenía en un puño la atención e identificación de las mujeres ahí asiladas, cuando cantaban, a coro,
AMOR DE CABARET
Siento una pena muy honda,
dentro del alma,
y quiero ahogarla con vino,
y caricias de amor.
Mi vida no tiene remedio,
perdido ya estoy,
en este medio maldito,
de amargura y dolor.
Amor de cabaret,
que no es sincero;
amor de cabaret,
que se paga con dinero,
amor de cabaret,
que poco a poco me mata,
y sin embargo yo quiero,
amooor de cabareeet. …
          Una ocasión me invitó Andrés El chato Ureña, en un baile dominical, a tocar en su orquesta, donde trabajaba mi hermano Luis, teniendo como variedad al Barítono de México, Hugo Avendaño. En punto de las nueve de la noche, como cada domingo, abría la jornada fiestera un arreglo de Star dust (Polvo de estrellas) que, como rúbrica característica, se le había encargado a Ivón Méndez y que precisamente – después de una llamativa introducción de la batería -, brillaba un solo de trompeta.  Me encantaba escuchar esa señal musical que la ejecutaba El goyo, pero esa noche reforzaba al grupo el propio Maestro Ivón, quien por supuesto le correspondió interpretarlo, sentado junto a mí. Ese fue el primero de mis deleites. El segundo fue cuando nos pusimos de acuerdo con el cantante sobre el repertorio, una de cuyas melodías era Dime que sí, de Alfonso Esparza Oteo, que se inicia con un solo de violín, difícil por sus notas en escala muy aguda. Al no contar nuestra orquesta con ese instrumento de cuerda, se fastidió un poco Don Hugo, pues limitaba su lucimiento, con el cansabido aguite de El chato. Pero entonces Ivón, comprensiva y modestamente, le pidió la partitura y después de escrutarla no más de 5 segundos, se comprometió a ejecutar tan importantes compases. Así fue, el divo pudo deleitar al público con el elenco completo de su espectáculo, gracias a la maestría de nuestro notable instrumentista.
DIME QUE SÍ
Dicen que tú no me quieres
Quiero escucharlo de ti
Si tienes otros quereres
quiero saberlo de ti
Dicen que en tu cara morena
tiemblan otros besos de amor
Nada me importa la vida sabiéndote ajena
Dime que mienten
Que nunca tendrás otro amor
Deja que mi labio te nombre
quedo como se nombra a Dios
Dime que sí y un pedazo de cielo tendré
Y si tú me lo pides, mi cielo
Y mi vida también te daré.

UN IMPORTANTE COMENTARIO
Me parece que esto que usted está haciendo es excelente, debido a que es muy importante empaparnos de la maravillosa historia de nuestra ciudad de Hermosillo y lo que acontecía en aquella bonita época. Desafortunadamente, no hay mucha historia de aquellos tiempos y se agradece, que personas como usted se tomen el tiempo para traernos esas enseñanzas para las generaciones que somos un poco más jóvenes y remembranzas, para los que les tocó vivirlas.
Sólo me gustaría hacer una pequeña corrección en cuanto al nombre de el Señor Solano (guitarrista de la orquesta). Su nombre es Cosme -el cuate- Solano….de quien me siento muy orgulloso de ser su hijo…Una vez más…Gracias.!!! Tenga por seguro que le voy a mostrar a mi padre esta bonita joya que usted escribió.
Reciba un abrazo.
Jorge Solano, 2 abril 2013.

UNA NOCHE DE GRADUACIÓN UNIVERSITARIA EN 1961
          La noche del 15 de diciembre de 1961, en el Auditorio del Museo y Biblioteca de la Universidad, se celebró la ceremonia de entrega de Diplomas, Cartas de Pasantes y Títulos profesionales a los alumnos que terminaron sus cursos académicos, parciales y profesionales durante el año lectivo 1960-1961. El programa se inició con la Obertura Caballería Ligera, de F. Von Suppé, después ejecutamos Molinos de viento y Fantasía mexicana número 2, cerrando con la ejecución del Himno Universitario, con nuestra Banda de música. Hubo discursos a cargo del C.P. Heriberto Aja Carranza y del alumno Roberto Salazar Pompa, Director de la Escuela de Comercio y Presidente de la FEUS, respectivamente.          
          El Coro de Emiliana de Zubeldía ejecutó su tierno arreglo a la inmortal melodía de Manuel M. Ponce,
                                              QUÉ LEJOS ANDO
Qué lejos ando
de mi tierra por aquí,
ando buscando
un amor que ya perdí.
Si no lo encuentro,
mañana me voy de aquí
a buscar otra, pues, ¿qué hago?
no puedo quedarme así.
Esta canción
se la dedico a mis amigos,
y se las canto
pa’ que se acuerden de mí.
Si no la encuentro,
mañana me voy de aquí,
pues soy de muy lejos tierras,
lejos, muy lejos de aquí.
          De la Escuela de Derecho, la recibieron Yolanda Rodríguez Zamudio, Gloria Gertrudis Tulita Tapia Quijada, Armando Ayala Acuña, Jesús Borchadt Ojeda, Ignacio Nacho Guerra Rodríguez, Manuel Landavazo Ballesteros (+), Reginaldo Montaño Montaño (+), José Zaíd Morúa Robles (+), José Joaquín pichón Nubes Duarte (+), Agustín Pérez Carrillo (+), Heriberto Rodríguez Carpio, Octavio chiquichiqui Villaseñor Cardona (+) y Manuel Barrios Acedo (+). Como la Carta de Pasante se otorgaba al concluir los primeros tres años de la carrera, a todos estos estudiantes los ví terminar sus dos últimos ciclos lectivos 1962-63 y 1963-64 en la Escuela.
          También de la Escuela de Derecho recibieron constancia de terminación de sus estudios, José Rolando Abril Moreno, Vicente miqui Acuña García (+), Francisco pancho Acuña Griego, Carlos Armando pico de oro Biebrich Torres, Miguel Angel caballo Cortés Ibarra, Sergio Jiménez Salazar (Sacerdote), Ramón Miranda Romero (+), Jesús Téllez Villaescusa (+) y Manuel Vásquez Araiza (+).
          Finalmente, el Título de Licenciado en Derecho, por haber presentado el examen profesional el 30 de agosto de ese año, lo recibió Rogelio Rendón Duarte (+), uno de los dos únicos supervivientes regulares -con Josefina Pérez Contreras- de la Generación fundadora de la Escuela.

ONCE APÓSTOLES COMUNES Y EL JUDAS SACERDOTE CÉSAR CASTILLO
          En la Semana Mayor de 1962, exactamente a las cinco de la tarde del 19 de abril, jueves santo, invitado por el Padre Arturo Torres Enríquez, encargado de la organización de los adolescentes y jóvenes llamados Misioneros y de la ACJS en las actividades religiosas del Templo del Sagrado Corazón de Jesús, en compañía de otros once muchachos del barrio quienes representamos el papel de Apóstoles, participé en la solemne ceremonia del lavatorio de los pies.
           El  rito  fue celebrado, en el Altar, por el erudito Padre Cruz G. Acuña, para el cual nos mandamos hacer sendas túnicas de seda con una correa del mismo material como cinturón y otra capa prendida de un hombro cruzando el pecho, calzando huaraches, adecuado y colorido vestuario que junto con un pan birote y una moneda de cinco pesos de las de plata, le dio relieve a la ceremonia de recordación litúrgica, de por sí respetable para la feligresía del vecindario; principalmente para las mujeres, como más poseedoras y practicantes de la fe Cristiana.
           Pero lo más curioso, interesante y trascendente de esta efeméride desarrollada en las escaleras del Presbiterio en las que permanecimos sentados y hasta donde, con toda la humildad del caso, el Padre Acuña acudió con una palangana y un jabón palmolive a lavarnos con agua y besarnos nuestros pies, fue que el papel de Judas Iscariote -el discípulo del Maestro, a quien traicionó por las famosas treinta monedas-, lo representó el entonces robusto chamaco Julio César Castillo Encinas, proveniente de Batuc, quien además del atuendo antes descrito, portó siempre, en su mano derecha,  una talega con la treintena de denarios y a quien el destino le deparaba, desde entonces, confirmar su vocación de Sacerdote, realizando sus estudios y ejerciendo hoy su Ministerio en Iglesias de Hermosillo.
           En la fotografía de recuerdo, tomada por Alejandro Flores Monge aparecemos, muy circunspectos: Ramiro Ruiz Preciado, con su pelo rizado y completito, hoy banquero; Manuel El porrompo Terán, hoy empleado del Colegio de Bachilleres; Rodolfo El fito Montes Ojeda; Ramón El pelón Ojeda Contreras, hoy Contador privado; Rodolfo Carrasco, hoy empleado bancario; Jaime El pichirilo Moreno Jara, hoy empleado del ISSSTESON; Francisco Mendívil Estrada, Contador Público, empresario y político radicado en Nogales y ex Diputado local; Carlos Miramontes López, ahora residente en Ciudad del Carmen, Campeche, Estado por el cual contendió para Senador abanderando al PARM, en 1994; Francisco Terán, ahora propietario de una taquería; Julio César Castillo Encinas, Sacerdote; Sergio El pelo chino (entonces, pues después fue simplemente El pelón) Flores Ruiz (+), brazo derecho en la Notaría Pública del Lic. Juan Antonio Ruibal Corella; y yo.
          Por esos días, los jóvenes de la ACJS brindaron una despedida, en el interior del Templo, a su compañero Miguel Durazo Valdéz (+), alumno de la Escuela Ángel Arreola y quien emprendía una aventura vocacional al ingresar al Seminario Mayor de Hermosillo e iniciar sus estudios de Sacerdocio, Ministerio que ejerció a plenitud y modernidad, y con quien coincidí en un par de páneles culturales en Universidades.
AQUELLOS EXÁMENES FINALES. 60 CON SABOR A GLORIA
A finales de abril de 1962 conocimos el calendario de los exámenes finales: Sociología, el lunes 21 de mayo; Economía, miércoles 30 de mayo; Introducción al Derecho, lunes 11 de junio; Derecho Romano, lunes 18 de junio; y Derecho Civil, el miércoles 27 junio.
          Tomé la decisión y fortuna -cuando menos para mí y que me acompañó durante ese estresante y decisivo período de los cinco años de la carrera y maduración intelectual- de acoplarme, para estudiar, reunirme con dos compañeros que lo habían sido desde la Secundaria y de generación, que dieron un maduro estirón intelectual -y yo con ellos- y que se convirtieron en dos de los más talentosos y brillantes de nuestra camarilla escolar: Oscar René Tellez Ulloa y José Óscar López Vucovich. Ambos, como la mayoría del grupo -pues Salvador Espinoza Nava(+), Alberto Armenta Jackes (+), Miguel Angel Bustamente Maldonado y yo éramos los más jóvenes de nuestra promoción, apenas de 16 años al inicio de la Carrera -me llevaban de dos o más  años de edad,  con  la  madurez y ventaja que ello tiene implícita-. (Ello llevó a Oscar René a casarse durante el cuarto año de la carrera y a José Óscar un poco tiempo posterior. Yo me vine casando hasta 1977, once años después de egresado de la Escuela, a los 32 de edad, cuando “ya no me cocía al primer hervor”).
          Sólo los dos Óscares y yo sabemos las extenuantes jornadas que sufri-disfrutamos durante sesenta días anuales seguidos, ese inolvidable lustro. Se iniciaban desde la una de la tarde, para culminar hasta altas horas de la madrugada, en una habitación sin uso y frente a un patio encementado de la planta alta, rumbo norte con vista al callejón Chihuahua, del hoy desaparecido Hotel Colón, residencia de la familia Téllez. Nuestra técnica común era subrayar con pluma fuente y bicolor el libro de texto y los Códigos, escribiendo anotaciones relacionantes, avanzando simultáneamente, intercambiando toritos o preguntas hiper capciosas, para repasar después lo subrayado, hasta considerar que habíamos agotado el contenido temático de cada materia. El término de estudio de cada Disciplina, libro de texto y Código, solíamos rubricarlo con alguna leyenda recordatoria al final del volumen, por ejemplo: ” Hoy, siendo las dos y cinco de la mañana del día 5 de junio de 1962, hemos concluido el estudio de este libro de Teoría del Estado, de Francisco Porrúa Pérez, basamento sine que non para la comprensión de tan vasto y asaz complejo fenómeno omnipresente en la vida de las naciones. Firman al calce los que en dicho macheteo intervinieron y dan fe. Damos fe. Firmas.”
          Pero no todo era quemarnos las pestañas. También nos dábamos necesarios recesos para platicar de otras cosas, intercambiar chismes escolares y divertirnos, colocando expresiones ocurrentes y diálogos ficticios en las fotos de los políticos de moda que aparecían en los ejemplares de la Revista Siempre! Esta publicación semanal y plural, de colorida portada, tamaño poco más grande que carta, como en la actualidad, estaba en boga y leíamos con fruición, el desarrollo de los regímenes de Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz y con ellos el del país, el tema de la reciente Revolución cubana, especialmente los Editoriales de Don José Pagés Llergo, los Artículos de Alberto Domingo, Carlos Coccioli, Vicente Lombardo Toledano, Juan José Hinojosa, Francisco Martínez de la Vega, Mario Monteforte Toledo, Renato Leduc, las caricaturas de Carreño y Rius y la Sección México en la cultura, dirigida por Fernando Benítez.
           Incluso nos permitíamos tiempo para fisgonear, desde el techo y con el riesgo de una decalabrante caída, en la recepción del hotel, a las parejitas de enamorados que solían compartir sus deseos íntimos en el viejo hostal del Hermosillo de antaño. Algunos personajes conocidos fueron víctimas de nuestras travesuras.
EL HOTEL COLÓN
          En un reportaje de El Imparcial, de 31 de julio de 1999 –“Sólo quedan los arcos. Vestigios del Hotel Colón”-, la reportera Azucena Meza escribió:
          “El edificio del Hotel Colón fue derrumbado clandestinamente en 1990 ante la mirada triste del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y del Ayuntamiento de Hermosillo.
Construido a principios de siglo, formó parte de las edificaciones representativas de la ciudad y se decía que era uno de los mejores de la República mexicana.
Pero hoy es nada, sólo quedan vestigios de su grandeza: sólo unos arcos de herradura que son recordados por los hermosillenses, como parte del reconocido Hotel Colón.
Fue pista de patinaje. A principios del siglo el lugar donde se encontraba el Hotel Colón en No Reelección (Obregón), entre Garmendia y Guerrero, era pista de patinaje. Era un gran galerón a donde iba la juventud, al mismo tiempo se usaba como palenque y cinematógrafo; esto duró muy poco tiempo.
Después se instaló allí la mueblería ‘Urgencia’, la cual también tuvo una duración fugaz.
De ahí pasó a ser cine, donde se proyectaban películas americanas y europeas en su mayoría, pero también permaneció durante poco tiempo.
‘Teatro González Ortega’ fue el nombre que llevó durante 10 años, donde recibió a artistas nacionales del momento como Sara García y los Hermanos Soler.
Para 1926, el ‘Teatro González Ortega’ tuvo que cerrar sus puertas y se decidió que el edificio se acondicionaría para crear el Hotel Colón.
Fin de sueño. Después de funcionar por muchos años, el Hotel Colón, enclavado en el Centro Histórico de Hermosillo, dejó de funcionar en los años ochenta. Así, la construcción quedó abandonada y a expensas de malvivientes y de su deterioro. El 17 de noviembre de 1988, según nota publicada por El Imparcial, el ayuntamiento de Hermosillo suspendió los trabajos de remodelación del edificio y evitaron que fuera derrumbado.
El 22 de noviembre de 1988 El Imparcial publicó que el INAH dio su visto bueno para que la remodelación del edificio se llevara a cabo, pero bajo la supervisión de la dependencia federal.
A escondidas. ‘Después de que nosotros autorizamos la remodelación del edificio, se empezaron a dar los trabajos en él’, recordó Adolfo García Robles, encargado de monumentos históricos del INAH.
Pero unos meses después no se pudo hacer ya nada, el edificio fue derrumbado clandestinamente, expresó, sin que el Ayuntamiento y el INAH pudieran hacer algo para rescatarlo.
‘Siempre quisimos rescatar el edificio, pero los dueños que eran de una constructora de Chihuahua no les interesó y lo destruyeron’, señaló, ‘Destruyeron parte de nuestra historia’.
Rescatar los arcos. Después de la demolición del Hotel Colón sólo quedó un terreno vacío y al frente lo que siempre caracterizó al hotel, los arcos de herradura. ‘Ahora lo que hay que hacer es no dejar que estos arcos desaparezcan’, comentó García Robles. ‘Hay que rescatar los arcos que quedan del Hotel Colón, para que quede como testimonio de que allí existió algo de principios de siglo’, enfatizó.
Debemos de hacer algo para rescatar lo que queda de este edificio y los demás edificios de la ciudad que están en un abandono total.”
LA BUENA Y MALA FORTUNA DE JOSÉ RUBÉN BALLARDO MEZA
          El primer examen final fue el de Sociología, en la última semana de mayo de 1962. Para entender la preocupación y hasta el temor fundado del grupo entero, debe decirse que era temida la fama de Aguayo como examinador de los cuarenta capítulos de las 566 páginas del voluminoso texto de Luis Recasens Siches. Basta decir que su regla era que el 100 era para el autor del libro, el 90 para el maestro y de 80 hacia abajo para los estudiantes. Su índice de reprobación era altísimo y muchísimos alumnos -quizá demasiados- repitieron varias veces el curso, se cambiaron de carrera y hasta desistieron y desertaron de la Escuela o de la Universidad, por los proverbiales fracasos Aguayanos.
          Inolvidable para mí es lo que le sucedió en ese examen a José Rubén Ballardo Meza. Resulta que ante su confesada imposibilidad o gueva de aprenderse todo el libro para la evaluación, se la jugó y mejor optó por machetear como única carta, casi de memoria, el capítulo de La familia. Si no le tocaba en el sorteo de temas, cero; pero si le llegara a tocar (sólo una, en cuarenta posibilidades), ya la habría hecho. Cuando le tocó su turno, entró al salón con paso lento,… toda la raza esperábamos en el pasillo, expectantes haciendo cábalas sobre si la suerte le sonreiría o no. De repente … salió el Maestro Aguayo alarmado por que Ballardo había sufrido un desmayo al iniciar el examen y enterarse del tema que le correspondía exponer: le había tocado desarrollar: sí, ¡La familia! La fortuna le había sonreído a medias, puesto que su desvanecimiento le evitó exponer lucidamente el capítulo que había memorizado y obtener su 100 de calificación, siendo sacado inconsciente y en vilo por nosotros, comprensivos e incrédulos compañeros. (Ballardo, un buen tipo, alto, sencillo, de bigote recortadito y apuesto -con un enorme parecido al cantante y artista de cine Demetrio González-, se fue a Guadalajara a continuar sus estudios, donde lo último que supe era que al poco tiempo había contraído matrimonio, vestido con varonil y elegante traje de charro, montado en un brioso corcel en una bonita capilla, se recibió de abogado, laboró en tribunales federales, ejerció con éxito su profesión y tenía una prometedora carrera, pero infortunadamente -otra vez, pero ésta la última- había fallecido prematuramente. Que en paz descanse.)
          Tres alumnos de mi generación dieron una muestra histórica de inteligencia y aplicación en esta primera prueba de fuego, pues Oscar René Téllez Ulloa, José Óscar López Vucovich y Luis V. Escalante Salazar rompieron el tope y mito de Aguayo que, con poquísimas excepciones, había estado vigente durante ocho años y obtuvieron 100 de calificación final. Otros pocos merecimos una nota menos laudatoria, pero la mayoría reprobaron.
          El examen de Civil fue menos difícil. El texto de Rafael Rojina Villegas y la parte correspondiente del Código Civil del Estado eran más accesibles y prácticos y la exigencia de Castellanos Idiáquez no era tanta.
          La evaluación final de Introducción al Estudio del Derecho consistió también en un antipedagógico examen oral individual sobre el contenido de dos capítulos escogidos al azar, lo que obligaba a estudiar todo el filosófico, teórico y denso libro de texto, para lo cual sólo podíamos auxiliarnos en el índice. El único recurso que me quedaba era escribir algunas palabras o ideas al margen de dicho contenido, para recordar la ilación de la exposición solicitada por el erudito y exigente examinador Carlos Arellano García.
          Los exámenes del I Curso de Economía política y I Curso de Derecho Romano fueron todavía más decentes, pero igualmente tuvimos que prepararnos como Dios manda.
          Terminados los cursos, ya pudimos disfrutar de las vacaciones y de la música de moda, como aquella balada romántica, cursi pero pegadora – como todas las de ese género-, que con una introducción de guitarra, violines y coros, a dueto con su misma voz, grabó el efímero ídolo Paco Cañedo:
CUANDO VOLVERÁS
Estoy muy triste
porque estás muy lejos de mí;
y aunque la distancia
me separe ahora de ti;
yo siento que te quiero,
que te quiero mucho más,
los días van pasando
y tú no regresas,
dime cuando volverás.
Cuando miro al cielo
pido a Dios que vengas a mí;
y en las noches sueño
que te tengo muy cerca de mí;
y cuando despierto,
quisiera llorar,
todo es mentira,
todo fue un sueño,
cuándo cuándo volverás.
Quisiera yo poder
estar donde tú estás,
porque así
calmarías mi dolor;
ya no puedo vivir
sin tu amor,
ven mi vida moriré.
Cuando miro al cielo …
          Pero también disfrutábamos la música popular, de raíces más mexicanas, como aquella de inspiración del sonorense, grabada exitosamente por el Dueto Los dos reales,
CAMINOS DE LA VIDA
Camina y camina
corazón de frente,
camina y no vuelvas
tus pasos atrás,
ese amor es inútil, comprende,
porque con el tiempo
nos ha de olvidar.
Camina y camina
sin rumbo a la vida,
llorando en silencio
tu amargo dolor;
y si la jornada
te clava otra herida,
seguir caminando
ya no, corazón.
Es muy largo
el camino en la vida,
corazón ya rendido,
no vuelvas a amar,
detén tu cansado camino,
porque es tu destino
sufrir y llorar.
Tú ves que es en vano
amar un cariño,
honrarlo y quererlo
y ser suyo nomás,
cuando menos piensa,
te brinda el olvido
y tú enamorado
sólo has de llorar.
Es muy largo
el camino en la vida,
corazón ya rendido,
no vuelvas jamás;
detén tu cansado camino,
porque es tu destino
sufrir y llorar.
          Carlos Moncada Ochoa recuerda: “Yo no asistí pero me contaron, que el primer examen profesional fue el de Rogelio Rendón, y que cuando el Sinodal Alfonso Castellanos le planteó un delicado problema de Derecho Civil que debería resolver, ante el cliente imaginario que se presume visitaba a Rogelio en su despacho, cuentan que éste respondió: ‘Pues mire, Licenciado, no sé, pero hay que tomar en cuenta que usted me pregunta esto aquí, en donde hace calor y enmedio del nerviosismo que me produce ser interrogado; otra cosa sería si ese cliente me planteara verdaderamente el problema en mi despacho, en donde tengo refrigeración y puedo reflexionar con calma’. Los chismosos, que no quieren bien al señor Licenciado Rendón, dicen que también dijo: ‘Además, si no le hallo la solución le pregunto al Licenciado Gutierrez Quiroz, que es mi socio y sabe mucho’.
          “Carlos Padilla Vega se examinó después de varios años de ejercer la profesión. El doctor Carlos Arellano, sinodal, le preguntó cuál consideraba, entre las muchas definiciones de soberanía, la mejor. Padilla recordaba que Arellano solía dar sus propias definiciones respecto de todos los aspectos jurídicos, y como de momento no le venía a la mente ninguna de las múltiples definiciones de soberanía, respondió: ‘pues la que me parece más acertada es la que usted expone en su clase’. Arellano, complacido, le pidió que la explicara; ‘no la recuerdo en este momento – dijo Padilla -, pero sé que es muy buena’. (Carlos Padilla falleció a edad todavía temprana en Navojoa.).
          “Algunos exámenes que recuerdo son el ya citado de Carlos Armando Biebrich, al que asistió el Gobernador Luis Encinas (sólo sé de otro al que haya asistido un gobernador; el de Miguel Mexía Díaz, en el que estuvo presente Biebrich), el de Francisco Freaner Figueroa, uno de los pocos que ha tenido lugar en la mañana, y al que asistió el rector Moisés Canale, el de Rita Silvina Agramont, que presentó una tesis en  la materia de Medicina Legal y uno de los sinodales ( no digo su nombre, pero es de Michoacán), totalmente descontrolado por el tema, comenzó así su réplica: ‘Yo francamente no leí su tesis, de modo que le voy a preguntar sobre otras cuestiones’; el brillante examen de Agustín Pérez Carrillo sobre el acto jurídico; el de Téllez Villaescusa,  que lanzaba las respuestas con tono de discurso y muchos otros. …
“Había entrado al primer año (1961) (María Jesús) Tuchi Espinoza (Márquez), campeona de las rifas, y se hallaba un poco más adelantado Manuel Paz y Puente, quien años más tarde sería su esposo. Este dio lugar, dado que tardó algunos años en terminar la carrera (pues la quiso realizar con gran meticulosidad y cuidado), a que los estudiantes jóvenes se preguntaran recíprocamente: ¿De qué generación eres tú? ¿De antes o después de Paz y Puente?
          “También conocí entonces al actual director de Leyes, Héctor Rodríguez Espinoza, quien desde la Escuela Secundaria, y hasta el último año de la carrera, tocó con la Banda de Música de la Universidad (todavía podría sustituir, en un caso de apuro, al más pintado de la Banda).
          “En tercero estaba Antonio Sánchez Rodarte, quien durante ese ciclo escolar hizo entrega de la Presidencia de la FEUS. Se le había acusado de la malversación de fondos y entre los aspirantes a sucederle figuraban Jorge Herrera, de la Agropecuaria, que formaba parte de la mesa directiva, y un delgado joven de la Escuela de Contabilidad, (Roberto) Salazar Pompa. Este ganó, y cuando, en ceremonia solemne, que se efectuaba en el Auditorio de la Universidad, Toño le tomó protesta, Salazar Pompa dijo, sin extender la mano como es costumbre: ‘Antes de protestar, quiero hacer algunas aclaraciones’. Y allí ardió Troya. Toño no estuvo solo en ese maremágnum, pues entre los estudiantes que asistían al acto, se levantó repetidas veces Nacho del Río, ahora serio y destacado vecino de San Luis Colorado, para apoyarlo. …”











CINE ARENA, NIEVE DE GARRAFA Y BARRIO 5 DE MAYO
Héctor Rodríguez Espinoza

Pero la invitación de mi ex vecino y periodista deportivo Jesús Arturo Llanes o –lamentablemente fallecido el pasado martes 24- para presentar sus libros Guantes Campeones y Leyendas 2 (del) deporte sonorense, me mueve a abrir el baúl…
DIVISA
Pudiera ilustrar aspectos de filosofía, sociología o historia del deporte, desde la divisa latina de Orandum est ut sit Mens sana in corpore sano, que proviene de las Sátiras de Juvenal.
Nació en la civilización de la Grecia Clásica, pues eran los únicos que realizaban los ideales que ésta implica. Ninguna otra civilización de la época se aplicó con tanta devoción a la práctica del deporte y lo interiorizó de un modo tan profundo, impregnando su cultura, su arte, su vida diaria, e incluso su religiosidad y su política.
Su sentido original es el de la necesidad de ORAR para disponer de un espíritu equilibrado en un cuerpo equilibrado; no es, por tanto, el mismo sentido con el que hoy en día se utiliza: “mente sana en un cuerpo sano”.
Pero la invitación de mi ex vecino y periodista deportivo Jesús Arturo Llanes Camacho –lamentablemente fallecido el pasado martes 24- para presentar sus libros Guantes Campeones y Leyendas 2 (del) deporte sonorense, me mueve a abrir el baúl y compartir mis recuerdos de infancia en las proximidades del Cine Arena, en el Barrio 5 de mayo.
EN ESTA ESQUINAAA … DE 55 KILOS 600 GRAMOOOS …
De adolescente seguí siendo un aficionado a las peleas de box, incluyendo las sesiones de entrenamiento bajo “El charrascas” Gutiérrez. Antes de las funciones, había qué deleitarse con las infaltables y deliciosas tostadas de poquita carne y muchas papas, acompañadas con horchata; y con los elotes tiernos y cocidos, aderezados con sal, mantequilla, chile y limón, en los carritos de los oportunos vendedores ambulantes. Después esperar, en la puerta de acceso, a que llegara mi tío Jesús “El negro” Espinoza Othón (+) quien, al verme con cara lánguida y ojos suplicantes, me compraba boleto y me pasaba a las gradas. Luego, a disfrutar los rounds de chiruzas -humildes chiquitines, como los hermanos Manuel y Ricardo Alday Moreno, hijos del velador del localón (uno de ellos, Ricardo, mi exalumno de la Escuela de Derecho, empleado del Banco de México y hoy jubilado y abogado), quienes vivían atrasito del ruedo, que se ponían los guantes por dos o tres vueltas y a quienes los de luneta premiaban arrojándoles montones de monedas-, previas a las peleas de 4, 6, 8 y 10 rounds y las funciones estrellas de hasta 12, ya fueran  los torneos amateurs de los guantes de oro o profesionales.
Por ese Coso de usos múltiples desfilaron cientos de púgiles locales, nacionales y extranjeros, muchos de nuestro mismo Barrio: Tony Mar; Paulino “El menudero” Montes (Jesús Porfirio López García); “Young” Palomo; Jesús “Chucho” Llanes; Guillermo “Memo” Garmendia; “Kid Hermosillo”; “Baby Yoriguín”; “Baby Mickey”; Regino Águila; Arnoldo “El gato” Gil; Fernando “El siete” o “El indio de las amazonas” Gonzáles; Camilo Flores; “El vaquero de Caborca”, quien ni era vaquero ni mucho menos de Caborca; Max Serratos; los hermanos (“pirracos”) Abisinio López, peso completo; “El gringo” López; y “El Nacho” López, que terminaron de honrados pintores de brocha gorda. (Uno de los hermanos me contó que entre uno de tantos tongos de los que fue cómplice, recuerda una ocasión en que “El chapo” Romo lo hizo pelear ¡contra uno de sus hermanos!, anunciándolo como ¡”El indio” Rodríguez!); “El chango” Ceballos; Manuel Tarazón, quien  brindó inolvidables batallas con un ídolo de Pueblo Yaqui, Ramiro Nídez;  Antonio “Tony” Pérez, presuntamente vencedor de nada menos que José Ángel “El Mantequilla” Nápoles, cubano ex campeón mundial quien, en la revancha en la ciudad de México, se desquitó con una apabullada al ídolo hermosillense, noqueándolo en el tercer round; su compañero de establo, Francisco Cancio; Federico Borboa (quien en una ocasión, cuando subió al ring, enfundado en una nueva y preciosa bata de seda y se le anunció por el sonido local a punto de iniciar el combate, se despojó del atuendo y resultó que: ¡se le habían olvidado el calzón! De suerte que se había puesto el suspensorio protector de cuero para las partes nobles. Excuso decir la reacción y gritería del respetable público, cuyas originales ocurrencias y atinadísimas expresiones y desahogos, cien por ciento del pueblo, hacían aún más gratas las veladas desveladas); Ernesto “El  Gasolín” López (quien fue expuesto -a mi juicio- criminalmente, a pelear contra un musculoso pugilista negro, ex campeón mundial de peso ligero, L.C. Morgan, notablemente superior y quien le puso una soberana golpiza que lo dejó tocado para siempre, mandándolo, no sólo a la lona del ring, sino a la del olvido de promotores y manejadores y de los efímeros idólatras y aficionados. Se refugió -como muchos otros- en la limosna que recogía en algunas de las posteriores funciones de box y en su cajón de bola, en los alrededores del Jardín Juárez); el campeón mundial de peso gallo, José Becerra; Memo Díez; “El negro” Veloz; Ramón “El colorado” Félix; Cipriano “El centavito” Hernández; Manuel Marcial “El niño” Arias y Gustavo “Tavo” Leyva Vidaurrázaga, mis compañeros de la Escuela Aja, quienes nos dieron muchas satisfacciones. “Tavo” brindó una serie de peleas con otros fajadores. (Su última demostración la dio, años después, durante uno de los tradicionales bailes rancheros que organizaba la Escuela de Agricultura en las canchas de la Universidad, cuando al basquetbolista de los búhos, importado de Baja California y hoy entrenador colegial, Sergio “El Peludo” Maldonado Cota, hasta entonces “el rey del descontón”, se le ocurrió enfrentársele en uno de tantos pleitos, que eran parte de la diversión estudiantil; pero le fue como en feria, quitándosele lo invencible).
Tantos otros fajadores escapan a mi memoria. Muchos de estos pugilistas fueron entrenados por “el Charrascas” Gutiérrez, “Chucho” Llanes y Don Gregorio “Goyo” González. Las funciones especiales eran trasmitidas por los locutores Rafael Arias Córdova y Raymundo Miranda Ojeda, éste del mismo barrio, al través de la radiodifusora XEBH.
AVENTURA JUVENIL
(Todavía durante mis estudios de Derecho, recuerdo que una ocasión invité a una función a mi compañero, hoy reconocido abogado, Sergio Hernández Morales, el simpático “cicuta”. Previa opípara cena en mi casa, preparada por mamá, con el gusto que le daba cada vez que le llevaba invitados a la cocina, nos acompañó Luis mi hermano mayor (+) y, lo más chistoso fue que no contábamos con suficiente dinero y a Luis se le ocurrió proponerle a Sergio que presenciaran la función de trampas, acostados en bola sobre el techo de las casas que rodeaban por el norte al cine arena, o brincándose cuando las luces estaban apagadas en plena pelea y no fueran descubiertos por los policías. Pero con tan mala suerte que fueron sorprendidos in fraganti por los guardias, iluminándose el local, deteniéndolos entre muchos de ellos y sacados del Coso atravesando todo el local, ante la algarabía y rechifla del público, pues la descolgada subrepticia, la correteadera o la captura de los trampas, eran parte del chiste del espectáculo).
¡¿QUIÉN GANÓ …?!
Volviendo a la participación del “respetable público” asistente a las funciones, durante la salida de buenos o malos carteles, y todavía a todo lo largo de la calle Felícitas Zermeño hacia el sur, al desfilar por mi casa pasada ya la media noche, desde mi cama escuchaba el tradicional grito de alguien que entre la bola interrogaba:
– ¿Quién ganó, locoooo?-, a  lo que el coro le repondía:
– ¡El “chapo” Rooomoooo!-.
Se referían, pícaramente -siempre presumiendo sendos fraudes, pero también siempre consintiéndolos, pues abarrotaban las veladas-, al Sr. Oscar Romo Kraft, promotor de las peleas, manejador de boxeadores y cuyo catálogo de presuntas triquiñuelas y anécdotas, producidas en algunas décadas, son tantas y variadas, con las que se podían pasar tertulias la mar de agradables, con uno de tantos testigos de esa época y excelente conversador: José “Pepe” Salido Rochín (+).
CINE Y ARENA
El cine arena nos brindó algunas temporadas de películas al aire libre, como la vez en que disfruté El beisbolista fenómeno, con Resortes. A pesar de su segundo nombre, poco sirvió para Coso taurino. Sólo recuerdo una ocasión en que en la víspera de una corrida, estábamos un montón de buquis en la parte más alta de las gradas viendo, con una rara expectación y miedo, cuando bajaban de un camión a las negrísimas bestias de lidia. Siempre he reflexionado el porqué de la poca afición del público sonorense -con excepción de Nogales y San Luis Río Colorado- a la fiesta brava, a pesar de su constante presencia en la influyente televisión nacional, sin tener una explicación convincente.
Juan Ramón Gutiérrez recuerda la presentación, en ese ruedo, del conjunto de Rock de Billy Halley y sus cometas, a fines de los cincuenta.












HISTORIA DE LA RADIODIFUSIÓN COMERCIAL EN HERMOSILLO. 2 TESTIMONIOS 2 (primera de dos partes).
Héctor Rodríguez Espinoza

I. GILBERTO BECERRA RAMÍREZ
La Feria de 1935 coincidió con el inicio de la radiodifusión comercial en Hermosillo. Don Gilberto Becerra Ramírez, pionero en este oficio tan útil y popular, me proporcionó un valioso testimonio, cuya adaptación transcribo:
          “En los años treinta había en Hermosillo un compacto grupo de Radioaficionados que se reunían para intercambiar experiencias: Luis Hoeffer Fierro, de los dueños de Cervecería de Sonora; Carlos Balderrama, Tesorero de la empresa; Ing. Remigio Agraz, Jefe del Dpto. de Comunicaciones radiotelegráficas de Cía. Mexicana de Aviación; Francisco Vidal, Distribuidor de RCA e Ing. José Gálvez, Jefe técnico de Teléfonos de México.
Tenían radio comunicación con el Sr. Ed Gilbert, aficionado de Los Ángeles, Cal., que operaba su potente estación W6GAT. Un día, entre el grupo surgió la idea de instalar una Radiodifusora comercial y Luis Hoeffer se lo comentó a Ed Gilbert, quien de inmediato la respaldó, se comprometió a construir la planta transmisora e instalarla. Designaron al Ing. Agraz para la parte técnica.
Para instalar los Estudios y la planta trasmisora se escogió un terreno en Revolución y Veracruz, se edificó un local acondicionado con material acústico, con cabina de locutores, estudio para programas en vivo y el espacio para la planta. Las primeras torres para la antena fueron de madera, de 20 metros. Se tramitó en la Secretaría de Comunicaciones el permiso, con las siglas XEBH y la frecuencia de 900 Kcs.
La inauguración fue el 20 de noviembre de 1935. Se celebraba en la Escuela Coronel J. Cruz Gálvez, la Primera Exposición Industrial, Agrícola y Ganadera, del Gobierno del Estado. La inauguración la hizo el Gobernador Ing. Ramón Ramos, la programación inició a las 20:00 horas y terminó a las 24:00 horas.
Fue un acontecimiento el que Hermosillo contara con una Radiodifusora y sus fundadores nunca imaginaron la importancia que en unos cuantos años adquirió como medio masivo de comunicación, hasta llegar a definir los años 40s como La edad de oro del Radio, no sólo en Hermosillo, en México.  Las únicas Estaciones que se sintonizaban eran la XEHF de Nogales, Son. -propiedad de Gastón Macareñas -, de EU y de Cuba.
Quienes tenían vocación y facultades artísticas, encontraron en XEBH el medio para darse a conocer y el auditorio que cada día aumentaba se regocijaba. El horario fue de 20:00 a 22:00 horas. Después se fue anticipando y agregando otro turno, de las 12:00 a las 14:00 horas; y al tiempo se unieron los dos turnos, hasta trasmitir de las 7:00 a las 23:00 horas.
Años después, construido el Hotel San Alberto, se cambiaron a su actual local.
En 1940 XEBH aumentó su potencia de 500 a 1000 Watts y tres años más tarde a 5000, con que actualmente funciona. La onda corta XEBR en 11,820 Kcs, funcionó con XEBH desde 1937.
Los locutores que por orden de antigüedad trabajaron, del 20 de noviembre de 1935 a mayo de 1941, fueron: Antonio Baltazar de los Monteros (Rasputín), José Remigio Agraz Navarro, Francisco Vidal, Guillermo Núñez Keith, Jorge Lebrún, Salvador Encinas, Enrique Aguilar, Arturo Rodríguez Blancas, Gilberto Soria Larrea, Rodrigo Pérez Rodríguez, Rodolfo González Marín, Gilberto Becerra Ramírez, José Víctor Alcocer, José Sosa Jr. y Raymundo Miranda Ojeda.
De mayo de 1941 a abril de 1953, Benjamín Sosa Godínez, Ramón Valenzuela, Humberto Valenzuela, Gabriel Roberto Monteverde, Jesús Tapia Avilés, Leopoldo Miramontes, Rosario Silva, Rafael Venegas, Víctor Manuel Álvarez, Ricardo Valencia y Souza, Rafael Arias Córdova, Rafael Ronquillo Chávez, Manuel Parra, Ernesto Aparicio Dyke, Oscar Campuzano, René Cárdenas, Manuel Botello, Ángel Quiróz, Luis Vázquez y Sousa, Rubén Parodi, Jorge Cejudo, Fernando Cuevas Durán (Nagulas), Gustavo Romero Carpena, Ventura Licón, Humberto D´Gunter, Héctor Torres Aguayo, Alfredo Bernal Cubillas, Eliseo Ramírez, Guillermo Trumbull y Trinidad Félix Armenta.
De abril de 1953 a 1988, José Luis Bojórquez, Juan Emilio Smith, José Luis Carpio, Manuel de Jesús García Servín, Rafael Aguirre, Roberto Garza Barraza, Ramiro del Toro, Francisco Benjamín Godínez Torres, Martín Pesqueira, Manuel Pesqueira Álvarez, Raúl Ávila Amaro, Miguel Luna y Carlos Arce Pacheco.
El 3 de septiembre de 1942 inició sus transmisiones la segunda Radiodifusora, la XEHQ, en 590 Kcs. y 500 Watts de potencia. Sus Oficinas y Estudios en Juárez y Oaxaca y el último cambio al Hotel San Alberto, donde actualmente se encuentran. Sus fundadores fueron el Ing. José Remigio Agraz Navarro, Don Luis Hoeffer Fierro y Don Carlos G. Balderrama.
El 21 de mayo de 1944, Don Francisco Vidal inició las trasmisiones de su XEDL, en 1250 Kcs, con potencia de 1,000 Watts y el 27 de junio de 1944, la Profesora Alma Gilda Madera ingresó a la cabina para convertirse en la primera mujer que hacía llegar los mensajes publicitarios al auditorio.
Cuando la Prof. Alma Gilda se trasladó a la ciudad de México para su examen de locutora, en la Secretaría de Comunicaciones le informaron que era la primera autorizada en el pacífico. Además de cumplir sus turnos, adaptaba novelas, presentaba el cuadro artístico de la Estación los domingos, de una hora; organizaba, con éxito, concursos de aficionados. Una de las triunfadoras lo fue Lupe Mejía ´La Yaqui’, quien se abrió paso en el difícil medio artístico de la ciudad de México, donde conserva una posición envidiable. En 1949, la Prof. Madera se ausentó del micrófono para contraer nupcias, pero volvió a la cabina de XEDL, en 1955, siendo ya la Sra. de Cubillas, para retirarse definitivamente en 1956. Antes, en el período que no laboró en XEDL, formó parte del cuerpo de Locutores de XEDR, de Guaymas y en XEOX, de ciudad Obregón.
El 22 de junio de 1951 inició sus transmisiones la XEDM, en 1580 Kcs, con potencia de 50,000 Watts, fundada por el Ing. Carlos Rodríguez. Desde sus inicios hasta la fecha, sus Estudios y oficinas se han encontrado en la calle Matamoros, frente al Jardín Juárez, junto al antiguo Cine Sonora. La planta transmisora todavía se encuentra por la carretera a Nogales, entronque con la carretera a Ures. Actualmente está formando parte del Grupo ACIR.
El 18 de agosto de 1960 sale al aire la XEVS, en 1110 Kcs., con una potencia de 1,000 Watts, propiedad de Don Francisco Vidal.
El 12 de diciembre de 1960, el Dr. Hugo Pennock Bravo inició la trasmisión de su XEPB, en 1,400 Kcs, con una potencia de 1,000 Watts.
El 8 de octubre de 1984, viene a Hermosillo la XEHOS, en 1540 Kcs, con potencia de 5,000 Watts. Los locutores que han estado trabajando son Jaime Onorio Valdez, Gerardo Figueroa, Antonio ´Tony´ Dávila, Noé Curiel, Marco Antonio Félix, Armando Moreno Gil, Abelardo Quintana y Jesús Ochoa. Esta Radiodifusora pertenece al Grupo UNIRADIO.
El 10 de diciembre de 1978 inició sus trasmisiones la XHSD, FM, en 100.3 Mcs, con 20,000 Watts de potencia. Fue Silvia Núñez Esquer la primera en escucharse en FM en la ciudad. Después Miguel Luna y ¡Dávila Bernal…Franciscooo! El 11 de septiembre de 1987 inició sus trasmisiones XHMV-FM, 93.9 Mcs., potencia de 25,000 Watts. Ambas pertenecen al grupo de UNIRADIO ”.




HISTORIA DE LA RADIODIFUSIÓN COMERCIAL EN HERMOSILLO. 2 TESTIMONIOS 2 (segunda de dos partes).
Héctor Rodríguez Espinoza

DE JOSÉ REMIGIO AGRAZ N.
En su ponencia en un Simposio de Historia de Sonora, “Inicio de la radiodifusión en Hermosillo”, completa el relato:
 “Mi afición a la radio me hizo hacer contacto con radioaficionados de Hermosillo (yo vivía en Navojoa, 1931-1933), como Francisco Vidal, Carlos Balderrama y Luis Hoeffer. Al radicar a Hermosillo en octubre de 1934, contratado por Mexicana de Aviación, entablé pláticas con Luis, entusiasta empresario recién llegado de Los Ángeles, donde empezaba el auge de la radiodifusión y me platicaba sus inquietudes de establecer una radiodifusora en Hermosillo, nos pareció formidable. Él tenía un amigo radioaficionado en Los Ángeles, Ed Gilbert Wygat, dispuesto a construir el transmisor tan pronto como fuera necesario. Comenzó a planearla y se empezó por construir una cabaña, en las calles Veracruz y Revolución.
Al solicitar la concesión, descubrimos que Luis no podía ser el concesionario porque era ciudadano norteamericano. Recurrimos a Carlos G. Balderrama, viejo empleado de la Cervecería, a cuyo nombre la solicitamos. Se llamó X.E.B.H. y empezó operando con la frecuencia de 1000 kilociclos y posteriormente de 920. Tenía dos torres de madera y una antena L invertida, cortada a la frecuencia de operación de la difusora; de contra-antena enterramos unos alambres de cobre, en un área de 200 metros.
Un 20 de noviembre de 1935 fue inaugurada por el gobernador Ing. Ramón Ramos; concurrieron otras personalidades de la localidad. Se ofreció un programa con cancioneros locales y como locutor oficial Antonio Baltazar Montero, “Rasputín”.
El primer horario fue de 20 a 22 horas; luego de 14 a 15 horas y de 20 a 23 horas. A pocos meses incluimos la transmisión de la mañana, de 7 a 12 horas. Afrontábamos un problema muy serio: no teníamos discos; usábamos unos prestados, algunos en mal estado y de distintas clases. No se podían organizar programas completos. Empezamos a conectarnos con casas de México y de Nogales, para que los surtieran mensualmente; comenzamos a formar locutores porque con la ampliación de horarios se requerían. Entraron Francisco Vidal, Guillermo Núñez, Jorge Le Brun, Savoy Encinas, Enrique Aguilar y algunos otros.
En los inicios se presentaron artistas de fama nacional, como Las Hermanitas Águila. Los sábados y domingos, en programas vivos patrocinados por clientes locales, conjuntos formados por las señoritas Adelina y Amparo Aguilar y Ernestina Salazar. Otro programa patrocinado por la empresa de luz Espempsa, de la señora Rosario Paliza de Carpio. En algunos tomaban parte la señorita Lupita Ortega y su hermana Amalia, el pianista Armando Portugal; después apareció “El Chacal” Estrada. Hubo el “Jueves Social”, conducido por Anita Camou de Tapia.
Los domingos al cuarteto famoso “Los Viejitos”, dirigido por Pedro Noriega, amenizaba los programas de la Cervecería de Sonora a las 13:00 horas. En otros Conchita Zavala y Lupe Mejía “La Yaqui”, entre otras. Un narrador de cuentos, Roberto Rojas, “Tío Panchito” y declamadora la niña Meche Torres (1937).
Empezamos a hacer teatro, radionovelas que el profesor Heriberto Aja nos escribía; los artistas eran Enrique Aguilar, Bernardo Reyes, Enrique Loustaunau y otros que escapan a mi memoria. Las hermanitas Romandía, Delia y Alicia, formaban un famoso dueto con la canción “Cisne” y con mucho éxito las hermanas Cázares Valenzuela.
Guillermo Núñez, locutor nuestro y por razones de familia tuvo que trasladarse a la capital, llegó a ser del elenco de los de X.E.W., de la talla de Pedro de Lile, Álvaro Gálvez y Fuentes, Luis Farías, Alfonso Sordo Noriega. Locutor de carácter, José Alcocer, fue un artista de reconocido prestigio, recientemente fallecido.
El inicio provocó un alboroto increíble en Hermosillo. La gente se agolpaba para presenciar cómo se transmitía un programa y conocer de cerca a un locutor.
Las cadenas nacionales aparecieron en los años 1941-1942, siendo la más importante Radio Programas de México; los programas se enviaban en discos de 18” y posteriormente en cintas magnéticas.
En 1948 transmitimos a control remoto, con enlace nacional, la inauguración de la presa “Abelardo L. Rodríguez” por el presidente Miguel Alemán Valdés, gobernador el general Abelardo L. Rodríguez y Secretario de Irrigación, el ingeniero Oribe de Alba.
El primer anunciante fue el señor Delfino C. Espinoza, regenteaba la peluquería más famosa y que tenía, por primera vez en Hermosillo, una sala de belleza para damas.
La administración estaba a cargo del señor Agraz, responsable técnico ante la Secretaría, con entera libertad y amplias facultades concedidas por el señor Hoeffer.
La radiodifusora cambió tres veces de potencia; de 500 watts en su inicio a 1000, originó su traslado al cerro del Mariachi; y con 5000 watts, frente a la presa; cambios obligados por tecnicismos de la Secretaría, que exigía que entre la altura de las antenas y potencias de las difusoras, mediara cierta distancia al aeropuerto local.
Los turnos eran de dos horas, dos veces al día y un día de descanso semanal. La situación económica era buena; se pagaba puntualmente a todos y escasamente recurríamos a préstamos bancarios para compras de equipo, así como mejoras y el mantenimiento.
Tuvimos un cliente nacional que exigía que sus anuncios de productos de belleza fueran leídos por voz femenina, la señora Beatriz Güereña de Agraz.
Pedimos una concesión a la Secretaría para instalar una estación de onda corta, en la frecuencia de 11820 Kcs., con potencia de 150 watts, simultáneamente con la X.E.B.H. El propósito era llevar nuestra señal a lugares lejanos, donde no llegaba, sin más que informar de la existencia de Hermosillo, Sonora, en los confines de la radio.
Tenía un tema musical con el que abría y cerraba sus transmisiones, el vals de Juventino Rosas, “Sobre las olas”.
La ubicación de las oficinas fue, al principio de su larga vida, en Serdán no. 144, luego en Hidalgo no. 110 (hoy Pino Suárez), después, en lo que fue el Hotel Arcadia, oficinas y estudios; al construirse el Hotel San Alberto nos regresamos a la Serdán por meses, para quedar definitivamente en el Hotel, con planos proporcionados por la R.C.A.
Para 1942 surgió X.E.H.Q. en 590 Kcs., filial. Ya estaba la X.E.D.L. de Francisco Vidal; más adelante la X.E.D.M. del ingeniero Rodríguez y la X.E.P.B. del doctor Hugo Pennock Bravo.
En las reuniones de radiodifusores se veía la necesidad de una concesión de FM. Se nos concedió en 90.2 megahertz, simultáneamente con la de X.E.B.H.
El concurso de aficionados Radio Torneo Montecarlo fue muy famoso, triunfó un muchacho Abelardo Rodríguez, de la escuela de ´Nachita´ de Amante.
Artistas famosos que llegaron: Alfonso Ortiz Tirado, Pedro Infante, Emilio Tuero, Mario Ruiz Armengol, Joaquín Pardavé, Fernando Fernández, Nagulás, Marquesita Radel, Hermanas Santillán, Miguel Aceves Mejía, Mario Moreno “Cantinflas”, Rosita Fornés, Lupita Corazón, Chucho Martínez Gil, Alejandro Algara, el ´Chino´ Herrera y muchos más y el locutor Alfonso Sordo Noriega.
Colaboraron en diferentes épocas: Ings. José Gálvez y Carlos López Cuéllar, Gilberto Becerra Ramírez, José Jesús Romo, Francisco Gutiérrez, Gabriel Vejar, Víctor Manuel Payán, Heriberto Navarro, Doroteo Guevara, Ricardo Hernández, Cristina Sors, Flora Gilda Vega, Estelita Jiménez, Dorita Álvarez. Los pianistas José Sosa Chávez y José Roberto Gastélum y Ana Bertha Esquer. Locutores: Ricardo Valencia, Rafael Arias Córdova, Raymundo Miranda, Víctor Manuel Álvarez, Guillermo Turnbull, Manuel Botello Ramírez, Alfredo Bernal Cubillas, Gilberto Soria, Benjamín Godínez, Eliseo Ramírez, Jesús Tapia Avilés y Manuel Pesqueira.
El radio auditorio casi no existía. Con su llegada se desarrolló un interés en radios pequeños de bulbos; no había de transistores. Algunos comerciantes hicieron su agosto vendiendo radios pequeños. Con el tiempo tuvimos programas en que ofrecíamos radios de 5 bulbos a $ 100.00, con el fin de aumentar el auditorio.”
Imágenes
Remigio Agraz N.

Raymundo Miranda Ojeda

Trinidad Félix Armenta

RAYMUNDO MIRANDA OJEDA
Raymundo Miranda Ojeda nació en Santa Rosalía, Baja California Sur el 6 de julio de 1920. Estudió la carrera de maestro de primaria, se incorporó a XEBH, cuando ésta tenía cinco años en el aire. Su vocación por ser locutor se le despertó escuchando en un Radio de Galena, la XEW, la voz de la América Latina, que lo motivaba para buscar esa carrera que a final de cuentas fue su vida misma.
En ese tiempo la XEBH estaba en el Hotel Arcadia, hoy Hotel San Alberto y como tenía permiso de la gerencia, practicaba en el tiempo en que la estación no estaba en el aire. En su época de prácticas tuvo la oportunidad de conocer a Alvaro Sordo Noriega, a quién le comentó que anhelaba ser locutor y como lo consideraba el “Mejor de México”, le pidió todo tipo de consejos para lograr su cometido.
Alvaro le dijo: “Primero convéncete de que en realidad esto es lo que quieres y de ser así, prepárate lo mejor que puedas y sobre todo, ten tu estilo, malo o regular, pero ten tu estilo, no imites, porque el que imita se menosprecia”.
Ello dio pie a que Raymundo se creara su propio estilo, que dejó una escuela en la vocación local. La oportunidad para Miranda Ojeda se presentó cuando Víctor Alcocer, un estupendo locutor dejó su plaza e incursionó en el medio cinematográfico, donde dejó el aporte de su magnífica voz. Fue el 1 de febrero de 1940 cuando tuvo Miranda la oportunidad de abrir las transmisiones de la XEBH.
Raymundo Miranda en XEBH. El primer programa que tuvo a su cargo se llamó Florilegio Romántico de Mirurgia, que patrocinaba la Perfumería Pereda de Barcelona. El script del programa lo mandaban directamente del DF y la emisión estaba formada con canciones interpretadas por Emilio Tuero y poesías que declamaba Miranda para presentarlas.
Pero sin duda, lo que hizo destacar, a niveles altísimos, a Raymundo Miranda fueron sus apariciones como cronista deportivo en el béisbol de la Liga de Sonora, donde transmitió teniendo como compañero al profesor Rafael Arias Córdova y sus intervenciones en la “Época de Oro” del boxeo sonorense con la crónica, en 23 años consecutivos al pie de los cuadriláteros, primero de la Arena Juárez, Arena Sonora y Palacio de los Deportes, como se le conoció al Cine Arena de la Colonia Cinco de Mayo.
En algunas de sus actuaciones como cronista deportivo fue escuchado por Ernesto Sandoval Rojas de Radio Programas de México, quien le invitó al Distrito Federal para tomar parte en la transmisión de aquella batalla entre “Toluco” López y Pimi Barajas el 3 de marzo de 1957 en el Toreo de 4 Caminos, en Naucalpan. Al terminar la pelea subió al cuadrilátero e hizo las entrevistas a los peleadores, managers y personalidades que presenciaron la pelea, que levantó el gran ambiente como en todas las que actuaba el “Indio de Oro”, José “Toluco” López, que nunca pudo ser campeón mundial, pero que tenía el “ángel” que se necesitaba para convertirse en un auténtico ídolo. Por eso, la afición mexicana nunca le perdonó a José Medel que derrotara al inolvidable “Toluco” López.
Raymundo Miranda entrevistando al boxeador Chucho Llanes. Narró cerca de 100 peleas, entre las que se encuentran algunas que dejaron huella imborrable en el corazón y en el recuerdo de los aficionados que tuvieron la fortuna de estar presentes. Aquella pelea de mayo de 1950 cuando Memo Valero fue noqueado dramáticamente por Chucho Llanes en la “Cueva del Zorro”. Entre otras grandes peleas que transmitió Miranda figura aquel combate del “Chino” Tony Mar, que cuenta la leyenda fueron dos batallas disputadas ardorosamente. También el pleito de Baby Micky con el “Zurdo” Raúl Solís; Paulino Montes y Arnoldo Gil en aquella función de los cincuentas que se llevó a cabo en el Cine Arena.
Ya de lleno en la década de los sesentas, Raymundo Miranda estuvo a la orilla del ring en aquella pelea controvertida entre Mantequilla Nápoles y Tony Pérez, en el Cine Arena.
Raymundo Miranda entrevistando al boxeador “Ratón” Macías. La presentación en Hermosillo de Raúl “Ratón” Macías contra el “Changuito” Ceballos fue transmitida igualmente por radio a los hogares sonorenses por Raymundo Miranda Ojeda; igualmente aquella pelea de Manuel Ortiz, el inolvidable excampeón mundial de peso gallo, ante Leonardo López en la “Cueva del Zorro”.
Raymundo Miranda Ojeda por todo lo anterior es el cronista pionero en el boxeo sonorense y uno de los locutores que se adentraron en la transmisión de eventos a nivel nacional, detalle que le dio a ser invitado como corresponsal del programa radial “Cuestión de Minutos” de Radio Cadena Nacional de la XEW de México, donde alternó con grandes figuras de la radio de la República como Álvaro Galvez y Fuentes, Pedro de Lile, Luis Ignacio Santibañez, Manuel Bernal, Ramiro Gamboa, Guillermo Nuñez Keith, Adrián Fournier y Carlos Graham. Transmitió una entrevista con el Presidente de Cuba Fulgencio Batista desde Hermosillo y eventos deportivos sobresalientes, además de ser uno de los locutores más populares y con más tiempo “al aire”.
Como algunas otras figuras, Raymundo Miranda Ojeda no necesitó nacer en Sonora para ser un hombre relevante en el pugilismo. No alcanzó nunca los guantes, ni siquiera estuvo de “second” o como manager en las esquinas de los boxeadores, pero desde su tribuna (un micrófono) resulta un personaje infaltable en la historia del boxeo en Sonora, como auténtico pionero de la crónica deportiva a través de las transmisiones de Radio.
http://www.escuelacima.com/raymundomiranda.htm


LOS 60, DÉCADA DE LUCHA POR LIBERTADES DEMOCRÁTICAS
Alfonso Yáñez Delgado,
Director del Archivo Histórico de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (La Jornada, 7 junio 2002):
En relación con … Los 60, una década de lucha por las libertades democráticas, … agrego: en 1961, en la Universidad de Puebla hubo un gran movimiento estudiantil, por una parte el Frente Universitario Anticomunista y las organizaciones clericales, jefaturadas por el arzobispo Octaviano Márquez y Toriz, que combatían el artículo tercero constitucional y los libros de texto gratuitos; y por otra, la corriente liberal constituida por estudiantes sin partido, socialistas, masones y priístas.
En este movimiento la fuerza de la juventud comunista era de 10 personas: José Luis Naval Cid de León, Raúl Márquez Parra, Ezequiel Núñez, Erasmo Pérez Córdoba, Antonio Pérez y Pérez, Zito Vera Márquez, Felipe Chamorro y Pedro Guevara. Nunca fue un movimiento comunista, sino en defensa de la Constitución del país, y en especial del artículo tercero.
Es pertinente esta aclaración porque la derecha, cuando menos en Puebla, siempre ha sido intolerante con movimientos tímidamente liberales, pues su preocupación era acabar con lo que llamaban “conspiración judeo-masónica-comunista”. Creo que el movimiento, iniciado el 17 de abril de 1961 con la solidaridad a la revolución cubana y en repudio a la invasión mercenaria patrocinada por Estados Unidos, contribuyó firmemente a desenmascarar el vínculo entre las fuerzas clericales y patronales con organizaciones como la Unión Nacional Sinarquista y Acción Nacional. Testimonios hay muchos. Estoy enviando dos ejemplares del libro La manipulación de la fe (contra carolinos en la universidad poblana.”

EL BOX EN EL ESTADO DE SONORA 1929–1938
Edgar Ramón Luna Meza
Conclusiones de “Campanazo inicial: La Historia del boxeo en Sonora 1929–1938”, Tesis de Licenciatura en Historia, dirigida por el Dr. Juan Manuel Romero Gil, 2019.
“A MANERA DE CONCLUSIONES.
Desde la Antigüedad, luchar con los puños se ha convertido en competición deportiva y espectáculo para la muchedumbre. Aunque los hombres de las cavernas, con toda probabilidad ya se batían a puñetazos, fue hasta su divulgación entre los griegos, donde el pugilato alcanzó prestigio y popularidad. La civilización helénica, al igual que a sus costumbres religiosas, lo dotó de un comienzo mítico. Atribuyeron la leyenda de su origen, al vencedor del Minotauro, el rey griego Teseo. Dentro de los helenos, logro convertirse en uno de los principales números de todos los juegos atléticos y como hemos visto, obtuvo su lugar entre las competencias olímpicas.
Los romanos también se adhirieron al fervor por las batallas a golpes con las manos. El emperador cristiano, Teodosio I el Grande fue el encargado de poner fuera de combate por miles de años al boxeo, después de la Olimpiada de 393 d.C. El deporte, como se le conocía en ese entonces, hubo de perecer. Quedaron atrás los pleitos sin límite de tiempo, las manos revestidas de cuero y plomo, cuyo impacto causaba heridas letales.
Tras la desaparición de tan rústico pugilato, los siglos quedaron huérfanos de personajes que supieran imponerse a sus semejantes por la fuerza de sus puños, esta actividad parecía perderse en el olvido.
Fue hasta el siglo de las luces cuando vuelva a iniciar la aventura del pugilato en Inglaterra. Este nombre de raíces latinas se ve reemplazado por el vocabulario anglosajón. A partir de este momento, podemos hablar de Box. El boxeo, al igual que otras áreas de la cultura, entra en relación con las corrientes del pensamiento de la época. De manera paulatina se introducen reglamentos para que los combates tengan orden, limite y el castigo sea menos doloroso para el peleador y el espectáculo menos grotesco para el público, de lo que fue en tiempos de los griegos. A su vez, el estilo de combatir, adopta ritmo y cadencia, estilo geométrico de desenvolverse sobre el ring.
El reglamento del marqués de Queensberry de 1867 es el documento definitivo para uniformizar la conducta de los púgiles. Este código obliga a seguir ciertos parámetros en los momentos previos y al momento de combatir. Así, al boxeo se le otorga una forma definida por la que debe conducirse, aunque su implementación se cumple poco a poco, no de manera inmediata. A este paso, le sigue el arribo a los Estados Unidos, donde logra establecerse como el deporte de mayor popularidad en los primeros años del siglo XX.
Al término de la primera guerra mundial, su éxito alcanzo la cumbre en Estados Unidos. Su popularidad empieza a extender su órbita hacia los países del continente americano. Es en la década de los veintes cuando comienzan a surgir ídolos latinoamericanos. El argentino Luis Ángel Firpo peleaba por el campeonato mundial de los pesos pesados. El panorama en México, lo domina el peso pluma Alfredo Gaona, de destacada actuación en la Olimpiada en Ámsterdam de 1928, aunque sin alcanzar el podio.
A finales de la década, el boxeo debuta en Sonora. Hermosillo se torna el punto central de las actividades, aunque en el resto del Estado, en especial, Guaymas, Cajeme y Nogales, se presentaban funciones esporádicas. Toda una odisea resultó instaurar el boxeo en la capital, pero cuando se logró, el movimiento boxístico comienza a sobrepasar las barreras del espectáculo, para involucrarse en el día a día de los hermosillenses, por veinticinco temporadas consecutivas, durante el periodo que abarca de 1933 a 1958.
Así, remover el proceso de formación cultural desde el punto de vista del deporte, en el caso concreto del boxeo, nos pone en la opción de vislumbrar la sociedad desde sus actividades cotidianas, sus formas de recreación y esparcimiento. Explorar el sentir y el pensar del pueblo a través de un espectáculo que se convierte en productor de sentidos: Un modo de concebir la existencia, relacionarse con sus semejantes y adaptarse a los valores de la modernidad. Estar acorde con los patrones del primer mundo, al menos en materia deportiva, aunque con las singularidades propias de nuestra esencia nacional, étnica y fronteriza.
Asimismo, la óptica puede ser distinta, así como se puede observar la cultura desde los espectadores, también es posible analizar el fenómeno deportivo-cultural desde la influencia que tuvo el boxeo en la construcción urbanística de Hermosillo, la edificación de inmuebles, algunos ya extintos y otros que aún permanecen en pie. Unos nos introducen al mundo del confort, como el Cine Arena en los años cincuentas, otras contribuyen a crear el entorno actual en el caso del Museo y Biblioteca de la Universidad de Sonora, centro de estudio y actividades artísticas.
Después del triunfo de Tony Mar sobre Rodolfo “el chango” Casanova, las oportunidades y el prestigio del boxeo sonorense aumenta, a partir de entonces inician los años dorados para los peleadores locales. Hacen irrupción en la capital del país, ante rivales de probada calidad, comienzan a relacionarse con la farándula de espectáculo mexicano. La aparición de Paulino Montes nos lleva hasta las puertas del Madison Square Garden, centro por excelencia del entretenimiento, donde se dan citas las luminarias de mayor fama internacional.
A partir de estos eventos se abren múltiples vías de acceso para continuar con la investigación, sin olvidar la línea trazada en este trabajo que parte desde una reconstrucción histórica de los hechos que permitieron disfrutar a los hermosillenses de funciones de boxeo por casi treinta años de ininterrumpida labor. Además de incluir los perfiles descritos y extraer de las anécdotas o historias de vida de los púgiles, las circunstancias que hacen tan especial su desarrollo y son la guindilla del pastel en cuanto a esto se refiere.”

DE ARQ. OSCAR “CHAPO” ROMO
LO BLANCO, LO NEGRO Y LOS TONOS DE GRIS
Pertenezco a una generación en muchos sentidos privilegiada. Habiendo nacido en 1937 aquí en Hermosillo, me ha tocado de suerte presenciar y participar de toda clase de cambios: Sociales, culturales, tecnológicos, científicos, urbanísticos, ecológicos… en fin, el amplísimo espectro de fenómenos de transformación que puede experimentar una sociedad como la nuestra, una ciudad como la nuestra.
Vi la luz primera en la casa de mis padres, sito en la esquina de la antigua calle Comercio (hoy Sufragio Efectivo) y el callejón Álvarez, justo al costado Oriente del edificio principal que ocupa el diario EL IMPARCIAL (tal vez de ahí la querencia).
Hermosillo era en aquellos años un pueblo más o menos grande que quería convertirse en ciudad.
Pero ese proceso habría de ser lento, muy lento. No se vislumbraba aún el detonador que impulsaría la transformación del soñoliento Hermosillo de mi infancia en la pujante, aunque caótica y violenta, ciudad que hoy es.
Ese detonante haría su aparición catorce o quince años más tarde, allá en los albores de la década de los cincuenta del siglo pasado, cuando sobrevino el “boom” de la Costa de Hermosillo.
Sólo había unas cuantas calles pavimentadas, todas en el llamado “Centro” de la ciudad: Serdán, Vildósola (hoy Elías Calles), Matamoros, Juárez, Garmendia, Yáñez, Rosales, Monterrey, Jesús García y algunas otras.
El resto, calles de tierra, muchas de ellas sin banquetas, pero llenas de perros, carretas de tiro animal y hoyos, muchos hoyos. Hermosillo llegó a ser considerada la ciudad más limpia de México. Usted dirá si hoy podemos presumir de lo mismo.
La pequeña mancha urbana en la década de los cuarenta cubría de la estación del ferrocarril por el Norte hasta el lecho del Río Sonora por el Sur, y desde el Parque Madero por el Oriente hasta la calle Rosales por el Poniente. Como podrá usted ver, en verdad se trataba de una ciudad sumamente pequeña.
Pero en ella se vivía razonablemente bien, quizá porque no había demasiadas exigencias. La gente era amable, sencilla, hospitalaria, alegre y trabajadora.
El principal medio de transporte era el ferrocarril, ya que el automóvil estaba reservado sólo para los pudientes… que no eran muchos en aquel entonces.
El avión comercial era todavía poco utilizado y los autobuses prácticamente no existían. Hermosillo se encontraba prácticamente incomunicado, para todo efecto práctico.
Otro medio eran los periódicos, en aquel entonces EL IMPARCIAL, El Regional, La Opinión, El Monitor y El Pueblo, aunque no existiendo de manera simultánea, sino en momentos diferentes. Y el teléfono, que era rústico, muy limitado y exclusivamente con base en operadoras.
Pero como dije, se vivía bien, a pesar de las limitaciones. Las principales diversiones eran el cine y la radio… y los bailes. De vez en cuando llegaban circos y carpas y algunas “caravanas artísticas”, pero sólo muy de cuando en vez.
El Carnaval de cada año era un evento muy esperado y disfrutado. Así que básicamente la radio y el cine, aquel cine incipiente que acababa de dejar de ser mudo para volverse parlante y, por supuesto, únicamente en blanco y negro.
Había sólo tres cines: El Noriega, el Nacional y el Lírico. De los tres sólo el Noriega estaba techado, los otros dos eran al aire libre. Había beisbol llanero y la antiquísima Liga de Sonora. Y las funciones de box que mi padre Óscar Romo Kraft “El Zorro del Norte” presentaba todos los viernes en aquellas viejas arenas como la Arcadia, la Royal, la Juárez y años después la Sonora y el Cine Arena.
Con el correr del tiempo y los cambios ocurridos en el ámbito socioeconómico, Hermosillo se ha transformado de manera asombrosa, y no necesariamente para bien. Al menos no todo lo que ha llegado con el desarrollo y el crecimiento ha sido benéfico o positivo.
Hoy Hermosillo es una ciudad grande, aunque no una gran ciudad. Hay mucho y de todo: Cines, teatros, palenques, centros nocturnos, museos, salas de conciertos, estadios deportivos, espectáculos de todo tipo, variedades, bares y una nube de cantinas, loncherías-prostíbulo, expendios de licor legales e ilegales y hoteles de paso a pasto, algo jamás visto en otras épocas.
Vicio, disipación, desorden, concupiscencia, drogas y una violencia que sobrecoge y atemoriza, porque está por doquier. De día y noche, a todas horas.
Los grandes inventos y avances tecnológicos son impresionantes. De aquella época en que sólo se conocía la radio, el cine y el fonógrafo, en menos de 50 años pasamos primero a la estereofonía, a los discos de 45 y 33 RPM y luego a las grabadoras de 8 tracks y enseguida a los casetes, luego al disco compacto y rápidamente al MP3 y el iPod.
Las viejas máquinas de escribir mecánicas fueron sustituidas por las eléctricas y después llegó el invento de inventos: La computadora, la herramienta que llegó para hacerle la vida más fácil al ser humano… y a la vez para complicársela, al grado de apoderarse de toda la vida económica, científica, comercial, bancaria y personal en el planeta. El mundo actual gira en derredor de las computadoras y no se sabe hasta dónde habremos de llegar por este camino.
Paralelamente hace su aparición la telefonía celular que también parece haber apresado a la humanidad en sus redes. Hoy en día hasta los niños de 8 y 10 años ya traen su celular y ¡con cámara y conexión a Internet!
Los maestros en las escuelas y los papás en los hogares tienen que enfrentar una serie de situaciones de alto riesgo que se presentan por el mal uso que están haciendo los chamacos de los celulares con cámara y conexión a la red.
Pero es en las computadoras donde se encuentran los principales riesgos y peligros. Ahora que cualquier chamaco o chamaca conoce el manejo de una computadora, han empezado a surgir unos sitios denominados “metroflog” que cualquier “morro” puede crear para sí mismo, iniciándose una intrincada red de contactos que generan toda case de comunicación, desde la más inocente hasta la más ominosa.
En muchas escuelas -públicas y privadas- los maestros se han empezado a percatar con alarma del grado de violencia que se utiliza en algunos sitios de ésos, y también de su contenido sexual, casi pornográfico.
Obviamente tanto padres como maestros no encuentran aún la forma de controlar y contrarrestar este tipo de situaciones.
Sin duda hemos avanzado mucho, muchísimo. Hoy el promedio de vida rebasa los 70 años y podemos gozar de tratamientos y medicamentos maravillosos, así como de aparatos y herramientas muy útiles. Pero, ante lo que antes le platicaba… ¿No sería bueno detenernos un poco y estudiar el rumbo que llevamos y hacia dónde vamos? ¿No sería bueno que fuéramos nosotros los que decidamos cómo y hacia dónde ir; y no las modas, las nuevas costumbres… y las máquinas, por prodigiosas que sean?
RECUERDOS DEL VIEJO CENTRO
Antes de entrar en materia en este primer escrito del 2012, quiero tratar de justificar el relativo alejamiento en que tanto mi esposa María Emma como su servidor estuvimos de este amado rincón. En nuestro descargo diré que, como tantos otros, nos dejamos envolver por la magia de la Navidad, y en nuestro caso por la llegada de nuestros hijos y nietos que radican en México, D.F.
La chorcha se hizo con ellos y los que viven aquí en Hermosillo.
Nuestra casa se llenó una vez más de música, risas, aromas que brotaban de la cocina y, en fin, el calor de la familia reunida una vez más nos embargó por completo. Ya han pasado esos días maravillosos y tan sólo nos quedan los recuerdos para acompañarnos hasta que volvamos a estar juntos…
Pero la devoción perdura y persiste, y aquí me tiene usted saludándolo con el gusto de siempre, para charlar sobre uno de mis temas favoritos: Mi ciudad, nuestra ciudad si usted es hermosillense, y dentro de ella la parte con la que estoy íntimamente ligado: El Viejo Centro de mis amores y de mis dolores.
El dolor de verlo tan abandonado y decadente solo hace crecer en mí el profundo amor que le tengo.
Antes de que llegara la Navidad, un día me armé de valor y me fui al “Centro”, como le llamamos los viejos hermosillenses al entorno del Mercado Municipal #1 que, como era de esperarse, se encontraba pletórico de gente.
Esa es la zona comercial de la ciudad de mi infancia, cuando siendo aún un chamaco pre-púber acompañaba a mi mamá al mercado para ayudarle a cargar la bolsa de ixtle con el mandado… En aquel entonces vivíamos por la calle Garmendia, entre la Sonora y la Yucatán (hoy Colosio) así que el mercado no quedaba muy lejos de nuestra casa y además era mi obligación ir con mi mamá para ayudarle.
Pues como le iba diciendo, recientemente fui al Centro con la intención de explorar la infinidad de tienditas, tanichis, jonucos y puestos ambulantes que existen en esa zona de la ciudad. El caos era y es impresionante y faltan años, muchos años, para que llegue la ansiada regeneración de lo que se conoce como “Zona Histórica” de la ciudad. Pasa el tiempo, se suceden las administraciones municipales y el Centro Viejo sigue igual, con sus vicios, sus deficiencias y rezagos de toda la vida, que se acentúan conforme transcurre el tiempo. El viejo y amado Centro que, siendo el corazón del Hermosillo de ayer, a nadie parece importarle un rábano… excepto a quienes llevamos a Hermosillo clavado en lo más profundo de nuestros corazones.
Al llegar, hice un gran esfuerzo por bloquear mi mente para que los recuerdos no me arrancaran lágrimas de los ojos. Viven aún en mi mente las viejas tiendas hace mucho tiempo desaparecidas: La Parisiense, la Casa Romo, la Ferretería Puebla, la Cosalteca, la Abarrotera de Sonora, la Casa Oloño, El Progreso, la Casa Duarte, la Zapatería Cabanillas, El Paso (la única de aquellas tiendas que aún permanece), la Óptica Morfín, la joyería La Violeta, el café Boulevard, la Botica del Pueblo (otro sobreviviente) la Botica Nueva, la Mex Suiza de Occidente, el Café San César, el Taller Zambada, los hoteles De Anza y Laval, y la infinidad de puestos dentro del mercado y en la periferia, tales como el puesto de pescado y mariscos de Salazar, el café de La Elvira (que aún existe), los abarrotes del señor Piña, el Regalo y, en fin, todos aquellos sitios que son imposibles de olvidar para quienes vivimos el Hermosillo de la década de los 40s y principios de los 50s.
Unos pasos más allá y un poco más tarde llegué a la calle Serdán que, según dicen los historiadores, en un tiempo llevó el nombre de “Calle de Don Luis”… vaya usted a  saber. A mí me tocó conocerla desde mi primera infancia con el nombre que hoy lleva. Esta calle rezuma recuerdos por todos sus rincones. Vieja, descuidada, llena de locales abandonados y clausurados con tablas, semeja una calle de cualquier pueblo fantasma… sólo que se trata de la que alguna vez fue la calle más importante de la ciudad; la calle donde se localizaba el nervio vivo de una ciudad pequeña y plácida que soñaba en convertirse algún día en una ciudad moderna, aunque tremendamente complicada y conflictiva.
Sin pretender nombrarlos a todos, por mi mente desfilaron los inolvidables lugares y comercios desaparecidos largo tiempo atrás: El Club Atenas, allá en el inicio de la calle frente al monumento a Jesús García que la preside hacia el oriente. Luego la refaccionaria Romandía, hoy en ruinas. Gutiérrez Hermanos, la radiodifusora XEHQ, la botica Reval (Reyes-Valenzuela), el Pasaje Seguros del Pacífico (hoy clausurado en su acceso por la Serdán), Motores de Sonora de don Alfonso Tirado, la Botica Nueva de Carreón, la primera Casa Romo, por supuesto el Café Pradas, La Sorpresa de doña Elsa Rebling de Banderas, el Mercado Alemán (después Casa Morales Hnos.), el Café Boulevard que luego daría lugar a la ampliación de Mazón Hnos…. montones de lugares que estuvieron y luego se fueron, dejando sitio a otros que más tarde ocuparon sus lugares. Me faltan muchos, pero el espacio no alcanza… y la memoria menos.
La Botica del Pueblo, seguramente el establecimiento más antiguo que aún funciona en esta ciudad. La farmacia Cruz Roja de Matías Cázarez que hacía el uno-dos con el expendio de la Dulcería Romo, el Banco de Londres y México, la Dulcería Zamorano, la tienda de ropa Las Novedades del “Tigre” Encinas, la Mueblería América de los Salazar Erbe, la Botica Regis de Filomeno Suárez, el billar XX de don Ángel Ramos, la refresquería El Oso Blanco de don Cata, La Moda de las señoritas Romandía, la Librería Lizárraga, el Banco Ganadero y Agrícola, la Mercería de la Paz, el hoy ruinoso Edificio Ferreira con sus locales comerciales en planta baja y departamentos de vivienda en los pisos 2 y 3. El negocio de línea blanca de don Pancho Ceceña, el Club Tribilín del Güero Osio, la Escuela Prevocacional, la peluquería de Delfino Espinoza, la Wells Fargo, las librerías Renacimiento y Mexicana, la Remington Rand del “Tombo” Búrquez, La Agencia de Mexicana de Aviación, la Peluquería Los Amigos, el Edificio Loaiza, el Edificio Federal con el correo, el telégrafo y las oficinas de Hacienda (en la Planta Alta, donde despachaba el general Eduardo García), la tienda de regalos Bona, y finalmente la cantina La Pagoda del “Niní” Vizcaíno, en la parte sur del Hotel Arcadia desaparecido a causa de un incendio.
Siguiendo hacia el oeste, el Edificio Sonora, la Logia Masónica, el changarro de “Los Chapos”, que luego se cambiaría a la esquina del Callejón del Burro y la Calle de la Carrera, donde más tarde se construiría “La Muralla”, o sea el viejo Casino de Hermosillo que llenó una larga y hermosa época en la vida social de la ciudad. La cantina “La Bohemia” (la original, propiedad del “Chato” Miranda), Sonora Motor de los hermanos Carlos y Julio Escalante, y párele de contar. Más allá hacia el poniente seguían las huertas y el monte abierto… Hermosillo era en aquellos años un puñito apretado, risueño, fragante, alegre y amigable.
Salvo dos o tres sobrevivientes, todas aquellas tiendas y comercios han dejado de existir, y de ellas solo quedan recuerdos en las mentes de los viejos hermosillenses que aún quedamos con vida. El viejo y querido Centro Viejo de nuestra ciudad sigue ahí, mostrando a propios y extraños los estúpidos desatinos que las administraciones municipales, tanto las pasadas como la presente, que han fallado lamentablemente en sus intentos por regenerarlo. Intentos fallidos porque ninguna administración, ningún alcalde de esta ciudad, ha tenido el tino de empezar por donde se debe empezar, si en verdad se desea emprender la labor titánica de devolverle a la llamada “Zona Histórica” de la ciudad capital, la auténtica imagen tradicional que le corresponde, y que criminalmente se han empeñado en convertir en algo que nunca fue y nunca ha sido.
A pesar del lamentable estado en que se encuentra, cuando se le ve a través del tamiz amoroso de quien lo disfrutó a plenitud, de quien recorrió mil y una veces sus callejuelas, de quien aspiró sus olores y vivió momentos inolvidables en todos sus rincones, el Viejo Centro sigue siendo hermoso, con todo y su decadencia y con todo y el olvido inexcusable en que lo tienen los ayuntamientos que llegan y se van, sin emprender la tarea impostergable tarea de amor que esa venerada zona de la ciudad está pidiendo a gritos.

OSCAR “CHAPO” ROMO Y EL BOX
Oscar Romo Salazar
2016-03-17
Por Enguerrando Tapia / El Regional
Introducción por Óscar Romo Salazar:
Hoy no habrá grilla en este espacio periodístico, ni denuncias, ni “acalambramiento” de políticos y funcionarios, ni mensajes directos o subliminales. Sobra tiempo para dedicarlo a esos menesteres. Hoy quiero ofrecer a mis lectores una joya extraída del cofre de mis tesoros, del archivo de mis nostalgias más preciadas. Una columna de mi inolvidable y desaparecido amigo Enguerrando Tapia, que en sus principios como periodista escribía sobre deportes, antes de convertirse en el máximo exponente de sus tiempos como columnista político, donde desarrolló un estilo agresivo y punzante que hizo escuela… De entre los que andamos entre la tercera y la cuarta edad ¿quién no lo recuerda? Hoy, 63 años después de publicada, aquí tienen una de las muchas columnas que “Dando Guerra” le dedicó a mi padre, el verdadero y único “Chapo” Romo, llamado también “El Zorro del Norte”, ya imaginará usted por qué motivos.
Decisivo para el box local fue el regreso del “Chapo” Romo (Por Dando Guerra / octubre de 1953)
Hace unos meses que Hermosillo se encontraba aún sin box. Los viejos aficionados al deporte de los guantes hablaban de la falta que les hacía el rudo deporte de las orejas de coliflor. Los jóvenes ansiaban volver a presenciar aquellos agarres singulares que llenaban hasta el máximo de su cupo la pequeña Arena Sonora. Unos decían que el box sonorense había muerto y otros suspiraban porque Oscar Romo, que entonces se encontraba encargado de cuidar su granja, inyectando gallinas y vendiendo blanquillos, abandonara la paja, el maíz y los gallineros para meterse otra vez a la formación de peleadores. Los que en un tiempo habían hablado mal del Chapo Romo y que lo habían tratado de tramposo y mil cosas más, comprendían al fin que Romo significaba para la fistiana sonorense tanto como la savia para las plantas; es decir, que para buscar el resurgimiento, entiéndase bien, el resurgimiento del box en estas tierras se imponía la presencia de un individuo con agallas, con inteligencia, dado a tratar con los impulsivos tipos que practican el gentil deporte del Marqués de Queensberry.
Oscar Romo, el hombre que hizo peleadores a chamacos como Tony Mar, Chucho y Memo Llanes, Paulino Montes, Kid Filipino, Kid Espontáneo, Eloy Rentería, Regino Águila, Tiburón Sosa, Memo Garmendia, Chucho Mendoza, Babe Escobar y Babe Escalante y tantos y tantos más.  Oscar Romo, el individuo que vio pasar frente a su mirada escrutadora y lista para descubrir facultades a un Baby Yoriguin, Chucho Ángeles (como gusten), que podía haber sido superior a todos los antes mencionados, pero que solo y tontamente se hundió con todo y sus brillantes facilidades en el abismo del vicio y la vagancia… ese mismo Chapo Romo el que estaba “decepcionado” del box al ver la sarta de malagradecidos y de marihuanos que habían hecho su torpe cubil de la Arena Sonora… tuvo que hacer de tripas corazón y dejándose llevar por una fuerza, que como era del corazón, podía más que su mismo raciocinio y acababa con su voluntad, volviendo a los cuadriláteros para seguir ese olor a brea y a cuero mojado y a sangre y ese recuerdo de las pullas del populacho enardecido y volver a la vez a tratar de sacar a la fistiana sonorense de ese lodazal intransitable en donde estaba terriblemente estancada.
Cuando Oscar Romo prometió volver al box tuvo una entrevista con José Alberto Healy y le dijo que pensaba construir una especie de gimnasio, en donde brindar fiestas deportivas al público, ya no únicamente de box, sino de patinaje, de lucha libre, etcétera; que para ello contaba con el ofrecimiento de la Cervecería de Sonora, que en otras ocasiones, había cooperado con él para levantar ese edificio, modesto y pobretón al principio en donde albergar el sueño más caro de su vida. También dijo Romo que se prometía a sí mismo y a la afición dejar bien establecida la escuela de un boxeo decente, sin borrachos ni marihuanos, con un establecimiento dedicado a enseñar a los muchachos los rudimentos de la defensa personal, aunque no aspiraran a dedicarse de lleno a ganar el pan diario sobre los rings.
Oscar Romo ha cumplido sus promesas enunciadas en el segundo párrafo. El boxeo que hasta ahora ha presentado basados en estrellas sonorenses como Baby Escalante y Chucho Mendoza, individuos alejados de las borracheras y en Memo Garmendia (un poco menos deportista, pero “capitalino” al fin), así como en otros estrellas locales, trayendo peleadores como Jorge Castro, Tex Ozuna, Pete Álvarez, Babe Padilla y otros, así, creemos que Romo ha sabido portarse bien; sobre todo, nos agrada ver que la verdadera caterva de tipos sin oficio ni beneficio que rodeaban a Romo se han alejado de él, haciéndole más respirable el ambiente y el Chapo sólo, con su indispensable Gordo Figueroa que le ayuda cantidades, está rehaciendo el box en Hermosillo. Chucho Llanes, el más correcto de los peleadores hechos por el Chapo (sin excluir a Baby Escobar que es todo un caballero), está cumpliendo la segunda parte, ya que no son pocos los pitiqueños que han recibido del “maestro” Llanes preciosas enseñanzas boxeriles. Ahora, en lo que respecta a la arena-gimnasio que constituye el sueño dorado de Oscar Romo, allí sí que no ha cumplido, pero, cuando menos, nos ha dicho la causa primordial de su falta de cumplimiento y nos ha hablado también de sus mejores propósitos para más adelante… Eso será nuestro tema para mañana… Dios mediante.
Romo necesita el respaldo de la afición
Como decíamos ayer, el Chapo Romo ha cumplido la mitad de lo que prometió al regresar a los dominios de la fistiana sonorense, pero la segunda parte de sus deseos y la parte misma que está llevando a cabo, se encuentran en sumo peligro de terminar desastrosamente. El objeto de este último artículo sobre el regreso de Oscar Romo a los rings, lleva implícito el deseo de dejar establecidos, firme y definitivamente, algunos porqués desconocidos para el público hermosillense y que éste debe y necesita comprender para juzgar la obra de Oscar Romo.
El sueño dorado del “Chapo” Romo es levantar una arena modesta, pero con los últimos adelantos en materia de locales dedicados al deporte, en donde presentar sus clásicas funciones de box, entrenar a los nuevos peleadores, dar facilidades a los que quisieran aprender a boxear y, además, si había posibilidades, presentar de cuando en cuando espectáculos deportivos de distinta índole, agregando una cancha móvil de basquetbol y volibol para uso de la juventud de esta capital. Lo más parecido a un gimnasio que le estamos pidiendo desde tiempo inmemorial a don Ignacio Soto quien, a propósito, no nos ha contestado nada al respecto; esa es la idea y el sueño y la ilusión de este individuo que desde hace más de 20 años anda metido entre la brea y los guantes de box.
Para lograr el éxito en sus intenciones, a todas luces benéficas para Hermosillo, el Chapo Romo contaba según nos dijo, con la promesa de cooperación que le habían hecho los propietarios de la Cervecería de Sonora SA, los hermanos Hoeffer, de facilitarle la adquisición de un terreno cerca del Jardín Juárez en donde el club o centro deportivo de sus sueños, fuera algo céntrico, llamativo y con las suficientes facilidades para interesar al público. Esa era la esperanza máxima de triunfo de Oscar Romo y, eso no nos lo dijo él, pero nosotros nos atrevemos a exponerlo, ya que tiene tres meses de haber dejado casi abandonadas sus gallinas y sus gallineros y ahorita es hora de que todavía no ve nada claro en cuanto a la facilitación del multicitado y multideseado terrenito para la arena.
Al ver Oscar Romo que la cooperación ansiada no llegaba aún y que la falta de un local céntrico ya que el Cine Arena donde hasta ahora se ha venido peleando no llena las exigencias del deporte y del público, ha pensado en entrarle él solo al toro. Aunque nosotros opinamos que debería de esperar siquiera a que los Hoeffer le resuelvan definitivamente, el Chapo quiere ver pronto resurgir el box local y quiere volver a deleitarse con los llenos completos y con las peleas duras y con los gritos y la animación, por eso es que el Gordo Figueroa recorre afanoso todas las calles de la ciudad y va al Ayuntamiento y va al Catastro, buscando un lote que le renten o le vendan al Chapo para que pueda llevar a cabo sus un poco alicaídos planes.
Ahora bien, cuando Romo volvió al box no lo hizo únicamente por su amor al deporte: lo alentó el fracaso de Chucho Llanes como promotor, ya que para que un tipo como Llanes, todo vergüenza y amor al deporte fracasara, se necesitaba que la fistiana en Hermosillo estuviera pasando por una verdadera fiebre intestinal. Y Romo, llamado a voces por los fans locales de hueso colorado y haciendo caso también de los gritos que su sangre de luchador y de viejo zorro de los rings le daba, al pegar brincos dentro de sus venas, entonces Oscar Romo urdió la trama, esa formidable trama que proyecta un brillante porvenir para el deporte en Hermosillo. Se le prometió ayuda y cooperación pero no se le ha cumplido. El prometer no empobrece dice el proverbio.
Como se supone y además es cierto, que el directo beneficiado con el triunfo de las ideas y con el regreso de Oscar Romo es el joven y el aficionado Hermosillense, entonces, obligan la decencia y la hombría de bien a poner nuestro grano de arena para que ya que don Nacho no demuestra deseos de hacernos el gimnasio, ayudar al Chapo Romo a que, a base de fibra y voluntad y funciones de box (cada dos semanas por el beisbol), junte su dinerito que, sin duda alguna, pronto estará convertido en una segunda edición de aquella Arena Sonora, donde el Chapo tanta gloria, aplausos y pesos cosechara. Chapo: Ojalá que tu regreso sea para bien del deporte de Sonora y que los sonorenses sepan apreciar en lo que vale tu labor…
Agradeceré su comentario a: [email protected]
En Twitter soy @ChapoRom

ALGUNOS CHANGARROS DE HERMOSILLO
https://youtu.be/no2n56A2sAA







PAREDES DE ADOBE, TECHOS ON VIGAS, CARRIZO Y TIERRA: RELATO DEL HERMOSILLO VIEJO
Vicente Calvo, un viajero español que en 1842 estuvo de visita en El Pitic, nos describe la vida y arquitectura de esta ciudad que, entonces contaba con 13 mil habitantes
Enrique “Kiki” Vega Galindo
En el año de 1842 visitó Hermosillo un señor de nombre Vicente Calvo quien realizó un manuscrito bastante interesante de cómo lucía este rincón sonorense por aquellos lejanos años de nuestra historia. Es un tratado que consta de doscientos setenta y dos hojas. Consta de prologo e introducción. El Capítulo IX está dedicado a describir a Hermosillo y su gente en los años de 1840 a 1842.
Este trabajo de investigación fue publicado en España en el año de 1843. Forma parte de los documentos protegidos por la Biblioteca de Madrid. Al llegar a este lugar al cual el nombra El Pitic porque asienta que así se llamaba, le pareció que la gente tenía cierto aire morisco. Con casas de un solo piso, formando calles rectas. Dispuestas en manzanas cuadradas.
Algunas buenas casas, estaban rodeadas de casitas miserables. A veces una sola casa ocupaba media manzana. Siendo las fachadas lisas y tristes, con un solo zaguán de puerta enrejada que daba acceso a un patio interior con un corredor rodeado de macetas con flores y pequeños jardines. Alrededor del corredor protegido por un techo y sostenido por arcos de ladrillo y madera, se ubicaban los cuartos que ocupaban las familias. Y las cocheras a su alrededor.
Las ventanas de las casonas rasgadas desde el techo hasta el suelo, eran protegidas con rejas de fierro. Algunas con muchos adornos o labores. Las paredes de adobe o ladrillo y los techos con vigas, carrizo y tierra, les daban apariencia, pero en general estaban mal empedradas, con piso irregular, extremadamente fangoso y resbaladizo en tiempos de lluvia.
Las tiendas o comercios eran abundantes y bien surtidas de mercancías extranjeras y del país. Permaneciendo abiertas hasta las nueve o diez de la noche, teniendo en cada puerta un farol encendido, que cuando cerraban se apagaba, quedando la población completamente a oscuras o en tinieblas.
La Plaza de El Pitic era de regular extensión, con buenas casas a su alrededor, que le daban una vista agradable. Frente a ella se encontraba la iglesia parroquial (ahora Catedral), bastante deteriorada, cuya construcción era de una sola nave, sin cúpula ni torre y decorada con sencillez en su interior.
Había además dos capillas, una fuera de la población llamada San Antonio a donde iban de paseo los vecinos de El Pitic y otra en uno de los barrios alejados del centro, recién construida, de arquitectura mixta, elegante, con pinturas de colores vivos y alegres, considerada como la mejor de Sonora. Era la Capilla del Carmen, que pertenecía a Don Pascual Íñigo, rico comerciante, quien la hizo construir para darle gusto a su mujer.
La Casa de Moneda (donde están la Oficinas de Correos y Telégrafos) de apariencia mezquina, estaba situada en una parte retirada de la población. El Mercado popular estaba surtido con pescado, frutas y legumbres. En los días de fiesta, solía ser muy concurrido, encontrándose entonces vendedores de flores, esencias y perfumes, que eran de mucho consumo en el Pitic.
Según la apreciación de aquel viajero español, cuando se llegaba del sur, presentaba el aspecto de un desierto que comenzaba a ser habitado, pero que si se entraba por el norte, parecía que se llegaba a una gran ciudad edificada sobre un modelo oriental, que poco a poco se semejaba a población europea de confusa y discorde arquitectura.
Por los datos proporcionados en este manuscrito, sabemos que el Pitic tenía en 1832 de ocho mil a nueve mil habitantes, habiendo sido de una década el aumento muy considerable, pero según el censo oficial de 1841 dio un registro de trece mil, siendo el lugar más poblado de Sonora. Aproximadamente una cuarta parte de aquellos habitantes eran considerados de raza blanca y el resto de mestizos e indios. A juicio de aquel visitante extranjero, la timidez de los indios residentes en El Pitic tenía su origen en la degradante situación en que vivían; en cambio, los mestizos, en sus acciones y movimientos expresaban su libertad e independencia.
11 Hillo GenteSe les daba en aquella época el nombre de léperos a las personas entregadas a la holgazanería y los vicios. Muy dados a los juegos de azar, la estafa y el robo. Por lo común no tenían hogar, vestían calzoncillos de jareta y su cama era una frazada que llevaban al hombro. Iban de una población a otra. Algunos tenían habilidad para tocar algún instrumento musical, bueno para cantar y dado a criar gallos de pelea. Sus mujeres arrabaleras, generalmente dadas a la prostitución, entregadas a la embriaguez, hacían el comercio de su cuerpo por precios ínfimos. Se vestían con enaguas y una especie de tápalo de figura cuadrilonga, dejando parte de las piernas, los brazos y los pechos descubiertos. El mayor lujo para ellas eran los zapatos, pues los usaban de rasó o algo que se le pareciera e invariablemente con tacón.
No obstante que El Pitic era en 1842 una población de más de trece mil habitantes. Vicente Calvo nos dice que no se encontraban en los paseos, ni en los lugares públicos aquellas mujeres que por sus trajes y maneras indecorosas hacían alarde de disolución, escándalo común en la Ciudad de México y en otras ciudades de la República. Tampoco se veían estas señoras en las esquinas ofreciendo sus favores, pues las cortesanas eran pocas y hacían sus negocios por medio de mensajeros, permaneciendo en sus hogares sin insultar la decencia pública.
Sostiene Vicente Calvo que el mejor atractivo de El Pitic era la fama de sus hermosas mujeres. Decía que eran numerosas de bellas formas y mucha gracia en sus maneras. Algunas extremadamente blancas, de ojos negros irresistibles con preciosas y arqueadas cejas, brazos redondos y torneados, lindas manos y pequeños y hermosos pies. De estatura alta y cuerpo elegante. Desde temprana edad se hacen púberes, siendo sumamente fecundas, con embarazos felices y alumbramientos fáciles y de pronta recuperación.
La mayoría de las mujeres crían a sus hijos con nodrizas importadas de España. Siendo las familias acomodadas las que tenían a su servicio hasta dos nodrizas. Nunca salen de su casa sin cubrirse con un tápalo, especie de chal de seda, importado de China. Con bordado de colores matizados que les desfiguraban el talle y les cubrían la espalda, los brazos y parte del rostro. Mujeres de trato amable y cariñoso, festivas y de gracioso estilo, con buena disposición a las reuniones sociales. Era su talento natural.
La Pitiqueñas vestía con gracia, y cuando concurrían a baile se les veía en trajes de lujo y calzado de seda ataviada con todo el gusto que podía ser posible. Dominada la moda de vestir europea principalmente la de París.
Las mujeres no dejaban de ser recatadas, acostumbradas a asistir a misa los domingos, luciendo sus encantos bien vestidas con sus manos llenas de anillos, cubiertas de joyas, y un grueso y hermoso rosario, que indudablemente atraía la mirada de los hombres que suspiraban al ver tanta hermosura de mujer.
Una mujer deseaba un joven incauto que cayera en sus redes y lo hacía caer al abismo del deseo, mostrándole sus cualidades, su encanto, su presencia respiraba amor. Los jóvenes forasteros eran su presa codiciada. En poco tiempo, sin muchos preámbulos contraía matrimonio y al final era una hermosa mujer casada, feliz, que podía formar un hogar.
Hermosillo era un Imperio Femenil. Un matriarcado. Difícilmente a una mujer sonorense bella y elegante se le podía escapar una buena presa. Hábiles para tejer su telaraña. Muchos años han pasado desde que aquel viajero español escribiera y describiera como pocos lo han hecho a la sociedad sonorense y en especial a Hermosillo.
El Pitic, ya no se llama así ahora se llama Hermosillo. Ya no es una ciudad tranquila. Su población se ha multiplicado en cien veces y más. Ya las viejas casonas han sido derrumbadas. Las casas de la actualidad son pequeñas, sin corredor, ni patio, ni jardín, ni cochera. Las calles angostas y rectas, hoy son anchas y están pavimentadas para dar cabida a un número cada vez mayor de automóviles. Las casas de un piso, ahora son complejos habitacionales o condominios. Las tiendas siguen aumentando y vendiendo las mismas mercancías tanto extranjeras como las del país.
Antes Villa de Seris era un lugar apacible y alejado de aquella ciudad que el viajero español vio en 1842, un pueblo risueño con sabor mediterráneo, alejado y a las orillas, reservado para ciertas gentes de alcurnia que consideraban este sacrosanto lugar como un retiro espiritual. Hoy Villa de Seris está rodeado por una mancha urbana, con casas de moderna construcción.
Las viejas casonas se han derrumbado, para ponerlas en venta a un buen corredor de bienes raíces. Las pocas casonas viejas son una ínfima minoría. Pero en Villa de Seris aún sigue habiendo léperos. Que ya no crían gallos de peleas, ni visten calzoncillos de manta. Hoy viven en hermosas y bellas residencias con automóviles último modelo. La prostitución no se ha acabado. Ahora ya no solo hay hermosas mujeres, las cosas han cambiado y los hombres les hacen competencia.
http://www.primeraplanadigital.com.mx/archivos/696966?platform=hootsuite
El Autor es: Sociólogo, Historiador, Escritor e Investigador.







DE ING. IGNACIO LAGARDA LAGARDA
Cronista Municipal de Hermosillo.
LA CASA DEL PUEBLO Y EL VITRAL DE FERMÍN REVUELTAS
RAMIRO ARREDONDO-HERNÁNDEZ·VIERNES, 15 DE SEPTIEMBRE DE 2017·
Durante la gubernatura de Rodolfo Elías Calles Chacón de 1931 a 1935 en el sitio que ocupaba la puerta principal del Parque Madero de Hermosillo se construyó un monumento a Jesús García Corona realizado por los artistas Fermín Revueltas Sánchez e Ignacio Asúnsolo, ya que en ese lugar estuvo la casa en donde naciera el 13 de noviembre de 1881 el Héroe de Nacozari. En el extremo oriental del parque se construyó la Casa del Pueblo y el estadio de béisbol Fernando M. Ortiz iniciándose la construcción del complejo que incluiría el mejoramiento del ya antiguo Parque Madero.
Comenzarían en noviembre de 1933 bajo el mando del ingeniero Luis Arturo Romo y sería una réplica del estadio Venustiano Carranza construido en 1914 en la Ciudad de México. El nuevo estadio se terminó en 1934 y la Casa del Pueblo se hizo mediante la Ley No. 15 del 18 de septiembre de 1933 en que el Congreso local aprobó el proyecto del ingeniero Luis Arturo Romo para la construcción de unos edificios públicos que serían conocidos como La Casa del Pueblo en los terrenos que originalmente pertenecieran a un ciudadano de origen francés de apellido Pallet.
De inmediato don Rodolfo Elías Calles Chacón gobernador del estado de Sonora destinó el 57% del presupuesto total de la obra por $108,427.95 la cual vendría a ser inaugurada para el año de 1934. El auditorio de La Casa del Pueblo lucía en la parte interior poniente unos hermosos vitrales diseñados por el gran pintor don Fermín Revueltas Sánchez gracias a las gestiones de don Juan de Dios Bohórquez que llevaría a cabo la contratación de tan magna obra en los talleres de Casa Montaña, S. A. establecidos en Torreón Coahuila desde 1913 y propiedad de don Ramón Montaña.
La revista Stained Glass Association of America con sede en USA en una publicación de Orin E. Skinner sobre los vitrales del mundo cita que el de la Casa del Pueblo ocupa el cuarto lugar mundial por belleza y ejecución. Constaba de tres dípticos de la revolución y conquistas: repartición de tierra, derechos laborales, huelga y libre asociación, y la educación como motor de cambio. El díptico de la izquierda titulado Emiliano Zapata y La Maestra Rural se retomó de dos grandes telones que construyó en 1929 cuando Revueltas fuera maestro de la misión cultural en Campeche y Tabasco.
Adecuado el diseño al vitral Revueltas concibió el díptico sobre el campo, la revolución agraria y la alfabetización cuya vegetación orla a Zapata y la maestra rural. El díptico de la derecha titulado Obrero Muerto y Mitin se aparta de la serenidad de los otros dípticos para fraguar una dinámica de voces, duelo y protesta. Un tercer díptico titulado La Revolución estaba compuesto por dos grandes manos, una que rompe las cadenas de opresión y la otra que levanta la tea encendida en señal de lucha complementada por la figura de un obrero esgrimiendo una bandera rojinegra.
Como remate de ambas composiciones aparece un medio sol de mirada severa, que funge cual juez solemne. A partir de éste diseño Fermín Revueltas recuperaría el uso de los elementos compositivos de sus murales, las diagonales y los triángulos, así como el dominio de los colores intensos en las escenas de lucha. La Casa del Pueblo fue durante 38 años de 1938 a 1946 la cuna regional y el cuartel general estatal del Partido de la Revolución Mexicana y del Partido Revolucionario Institucional de 1946 a 1972 y de todos sus organismos sectoriales como la CTM, CROC, CNOP y CNC.
En 1972 La Casa del Pueblo fue demolida con todo y estadio borrando de la memoria popular el sitio donde los hermosillenses hicieran tradición del juego de pelota. Nuevos estadios en proyecto por el gobernador Faustino Félix Serna fueron el argumento para demoler aquellos inmuebles que acumulaban más de 60 años de vida. En 1975 la señora María del Socorro Gándara de Biebrich esposa del gobernador Carlos Armando Biebrich Torres inauguró ahí mismo el Parque Popular Infantil que además de columpios contenía aparatos de diversión mecánica, fijos.
Texto original de Ignacio Lagarda Lagarda
Fuentes: Surián Carla, Fermín Revueltas Constructor de Espacios, Editorial RM e INBA de Mexico
Lagarda Lagarda Ignacio, Herrera Gil Fernando, Hermosillo a través de las fotos 1852 – 2012, Edición digital.
https://www.facebook.com/notes/el-camino-real-de-tierra-adentro-antropolog%C3%ADa-arqueolog%C3%ADa-e-historia/la-casa-del-pueblo-y-el-vitral-de-ferm%C3%ADn-revueltas/1437985942952999/

ESTATUAS, MONUMENTOS, BUSTOS, ESCULTURAS Y ALTORELIEVES EN HERMOSILLO
Fotografías: Javier Yanajara Mora
Carlos Martínez Assad señala que “un monumento o una estatua nos habla mucho más del estilo artístico en el que fue creado. Nos habla sobre una identidad en formación, un contexto político en el cual se trataba de exaltar la cuestión patriótica, asimismo, revive la cuestión ideológica de una sociedad”. 1
Natalia Fernández, investigadora del Departamento de Escultura de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del País Vasco, concluye que el mobiliario y la escultura para la ciudad constituyen elementos esenciales, no sólo para aportar una imagen actualizada y funcional, sino también para que el espacio público sea significativo y referido a la comunidad, a través de un modo de comunicación y expresión que contiene valores y conceptos sociales y culturales. “Desde esa perspectiva”, declara, “su valoración puede dar lugar a su integración en el proyecto urbano como una parte consustancial”. 2
A lo largo del siglo XIX la construcción de monumentos se convirtió en una actividad continua de los nuevos estados nacionales, pues se veía a las esculturas conmemorativas como un instrumento clave para instaurar, y a la vez celebrar, a héroes y sucesos significativos del pasado de dichos estados.
En un estudio sobre el caso francés, Maurice Agulhon bautizó este fenómeno como “estatuomanía”, término que da cuenta de la actividad obsesiva de poner a la nación en imágenes y de erigirlas en espacios públicos con materiales durables y nobles, como el mármol y el bronce. 3
El término estatuomanía se usa para referirse al proceso de monumentalismo excesivo y de decorado urbano que se dio durante el porfiriato, a fin de incluir estatuas de héroes de sucesos históricos en todo el país. También para referirse a la etapa escultórica de la época finisecular en Europa y América, caracterizada por la consolidación de la burguesía, el triunfo de las repúblicas liberales y la segunda revolución industrial. 4
La propagación del nacionalismo en México se hizo presente por medio de la estatuomanía hacia 1888, mediante la cual se buscó reafirmar la identidad y unidad de los mexicanos, fomentando y cultivando la erección de estatuas.
1 Martínez Assad, Carlos. 2005. La patria en el Paseo de la Reforma. México: FCE.
2 El mobiliario urbano y las esculturas públicas, elementos determinantes del espacio común.
http://www.interempresas.net/Equipamiento_Municipal/Articulos/103386-El-mobiliario-urbano-y-las-esculturaspublicas-elementos-determinantes-del-espacio-comun.html
3 Gutiérrez C. Andrés Abraham. Abreviaturas del poder porfirista en el espacio urbano hermosillense. Región y sociedad vol.28 no.65 Hermosillo ene./abr. 2016. 4 Ibid.
En 1889, en Hermosillo, los gobernadores porfiristas de Sonora, Ramón Corral y Luis Emeterio Torres, se encargaron de darle seguimiento a tal convocatoria y eligieron como héroes a los caudillos Ignacio Pesqueira García y Jesús García Morales y colocaron sus estatuas en el palacio de gobierno, donde se encuentran en la actualidad.
Ambos personajes políticos habían participado en la guerra de reforma, en la intervención extranjera y el segundo imperio. El primero murió en 1886 y el segundo en 1883, por lo que estaba muy vigente el sentido de conmemorar su vida y obra.
Para la creación de las esculturas de los dos insignes sonorenses se recurrió a Henry Alciati, un escultor de origen franco-italiano nacido en Marsella, Francia, con residencia en México desde 1889, como maestro de la Escuela Nacional de Bellas Artes. En 1891 fue encargado por el gobierno mexicano para crear estatuas de héroes nacionales para el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México y en 1910 realizó la escultura del Ángel de la Independencia.
También se edificó una estatua en honor a Miguel Hidalgo, en el marco de los festejos del centenario de la Independencia en 1910, para lo que se formó el Comité de Suscripción Popular Pro-monumento del padre Miguel Hidalgo. Sin embargo, poco después el encargo lo asumiría la Comisión del Centenario.
La estatua de Hidalgo fue proyectada desde 1908 por el arquitecto italiano Aquiles Baldassi, un comerciante italiano e ilustre artista del mármol que también elaboró el plano de la fachada de la catedral metropolitana de Hermosillo.
El 15 de septiembre de 1910, en el marco de los festejos del centenario de la Independencia, se inauguró el jardín Hidalgo, ubicado en la calzada Centenario, frente al lado norte de la plaza Zaragoza. Al día siguiente, en un acto simbólico, fue colocada la primera piedra de lo que sería el monumento ya encargado a Baldassi, cuya base sería de mármol de Carrara, Italia, y la estatua de bronce.
El 1 de julio de 1914, la estatua de Hidalgo fue derribada por un rayo, no obstante de haber caído de la base por la fuerza de la descarga eléctrica, el monumento no sufrió daño de consideración alguno, solamente se le desprendió la nariz.
En 1923, la estatua de Hidalgo, previa reparación de la nariz por el ingeniero José Aguilar, propietario de la Fundición de Sonora, fue removida e instalada en la plaza Hidalgo por la calle Tampico (Obregón), entre Porfirio Díaz (Garmendia) y Yáñez, sobre un pedestal de mármol cercado de balaustres de fierro vaciado terminados en afiladas puntas, al tiempo que la orquesta de Alberto Anguiano tocaba la marcha Zacatecas.
A finales de los años cincuenta, la estatua fue removida a la Plaza 16 de septiembre, localizada por la calle Garmendia y Colima (Gastón Madrid), y en los años 2000 fue de nuevo reinstalada en la Plaza Hidalgo.
Las primeras tres estatuas en Hermosillo reforzaron el elemento histórico, haciéndolo público y resaltaron así a los héroes distinguidos de la época. Se trataba de preservar la memoria del pasado, medio para la gestación de la identidad nacional.
En 1937, al remodelarse el parque Madero, Ignacio Asúnsolo y Fermín Revueltas realizaron un trabajo escultórico sobre Jesús García Corona, consistente en una figura poliédrica de color blanco, al que la población llamó “El pan de azúcar”.
En 1940, a iniciativa del diputado constituyente Juan de Dios Bojórquez y apoyado por un grupo de hermosillenses, se erigió en el parque Madero un busto elaborado por Ignacio Asúnsolo, como justo homenaje al músico y compositor sonorense Rodolfo Campodónico.
En 1947, con motivo de la inauguración del cine-teatro Sonora, en su vestíbulo interior se instalaron dos estatuas vaciadas en yeso de las diosas romanas Minerva y Diana Cazadora, realizadas por el escultor Francisco Castillo Blanco. Ambas son hijas del Dios Júpiter y de Metis (la Prudencia), en el caso de Minerva, mientras que la madre de Diana es Latona, diosa de la noche.
La escultura de Minerva, la diosa Atenea en la mitología griega, además de ser considerada como diosa de la sabiduría y las artes, también es la patrona de las técnicas de la guerra y protectora de Roma, fue ataviada con yelmo, escudo y lanza.
La escultura de Diana, la diosa Artemisa en el mito griego, se presenta como amazona, con arco, carcaj y acompañada de un perro. Es la diosa de la caza y protectora de la naturaleza y la luna.
Años después de haber cerrado el Cine Sonora, fueron restauradas, luego fueron donadas a la Universidad de Sonora; hoy forman parte de su acervo cultural y se encuentran en su Sala de Historia del Museo Regional.
En 1951, se instaló un monumento a Benito Juárez en la esquina de los bulevares Rodríguez y Encinas, cuyo pedestal era un enorme monolito con asta bandera que llevaba un águila en alto relieve al centro.
En 1948, al cerrarse el hospital civil localizado en la esquina de Jesús García y Elías Calles, fue derribado y en su lugar fue construido un kínder en 1950 y frente a éste se instaló un monumento al globo terráqueo conocido como El Mundito, que hasta la fecha sigue en el mismo lugar, sin una simpática escalera a su alrededor.
A las 11:00 hrs. de la mañana del 6 de febrero de 1952, con el marco del coro universitario interpretando obras de Wolfgang Amadeus Mozart y Ludwig Van Beethoven, fue inaugurado, al interior del edificio del museo y biblioteca de la Universidad de Sonora, un monumento en honor del general Abelardo L. Rodríguez. El autor de la magna obra fue Ignacio Asúnsolo.
El 10 de mayo de 1955, en un portentoso evento ceremonial y ante la presencia de cientos de hermosillenses encabezados por el gobernador Ignacio Soto, fue inaugurado el hemiciclo a la madre en la plaza frente a la Universidad de Sonora (Hoy Emiliana de Zubeldía). El monumento, obra de Ignacio Asúnsolo, fue construido por el contratista Graciano Landeros Nuño, dirigido por los arquitectos Gustavo Aguilar y Felipe Ortega.
La placa contiene el pensamiento ganador de un concurso conmemorativo infantil: “Madre, eterno y sagrado amor.”
El acto fue amenizado por la Banda de Música de la Universidad de Sonora, que dirigió el Mayor Isauro E. Sánchez Pérez.
A finales de los años 50 se inauguró la Clínica del Noroeste en la esquina de Yucatán (Colosio) y Juárez, donde se le incluyeron unos alto relieves con imágenes de la medicina, de Francisco Castillo Blanco, que aún existen en sus paredes.
En junio de 1959, el gobernador de Sonora Ignacio Soto inauguró el primer kínder en Hermosillo ubicado en uno de los cruceros más importantes de la capital sonorense, Boulevard Rodríguez y las calles Jalisco y Rosales.
La guardería recibió el nombre de Caperucita Roja, en alusión al cuento infantil universal de Charles Perrault (París; 12 de enero de 1628 – ibídem; 16 de mayo de 1703), escritor francés, principalmente reconocido por haber dado forma literaria a cuentos clásicos infantiles como Piel de asno, Pulgarcito, Barba Azul, La Cenicienta, La bella durmiente, Caperucita Roja y El gato con botas.
En el patio del edificio se develó una escultura de la Caperucita Roja, del maestro Francisco Castillo Blanco, vaciada en cemento, composición en la que aparece la niña ataviada con su caperuza, cargando el cesto en el que lleva comida a su abuela; junto a ella, el lobo la rodea en plan de acecho. Desde el año 2012 el lugar se destinó para las nuevas instalaciones de Radio Universidad y la estatua continúa en su sitio original.
En 1960, el hemiciclo y el monumento a la madre fueron trasladados a una plaza con ese mismo nombre a la colonia Olivares.
En 1961, se instaló en el bulevar Rodríguez la estatua del presidente de México Abelardo L. Rodríguez, del escultor Julián Martínez Sotos.
En 1962 se instaló, en el bulevar Rodríguez, la estatua del presidente de México Adolfo de la Huerta Oriol, obra de Federico Canessi.
En 1963 se instaló, en el bulevar Rodríguez, la estatua del presidente de México Álvaro Obregón Salido, autoría de Julián Martínez Sotos.
En 1964 se instala la estatua ecuestre de Eusebio Francisco Kino, de la autoría de Julián Martínez Sotos, Moisés del Águila y Julio Barrera. Primero se colocó en el bulevar Kino y el periférico Norte, años después se reubicó kilómetros al norte por la carretera internacional No.15 a la altura del Tecnológico de Monterrey y en los años 2000 se reinstaló en el atrio de la catedral metropolitana.
En 1965 se instala la estatua ecuestre del explorador Juan Bautista de Anza, en la confluencia de los bulevares Rodríguez y Encinas y se retira de ese lugar la estatua de Benito Juárez, para reinstalarla en el jardín Juárez y e n el 2014 fue retirada e instalada en los jardines del centro de gobierno, en el paseo Río Sonora.
En 1965, en la confluencia de los bulevares Rodríguez y Morelos, se instala un busto del héroe de la Independencia José María Morelos y Pavón, elaborado por Julián Martínez Sotos.
En 1965 se erigió un monumento a los Niños Héroes de Chapultepec, consistente en una plaza en las calles Rosales y Oaxaca a un lado del museo y biblioteca de la UNISON.
El mismo 1965 se construyó la plaza de los Tres Pueblos, en homenaje a Suaqui, Tepupa y Batuc, que sucumbieron bajo las aguas de la presa “El Novillo” en 1962. La obra consiste en el frontispicio de la iglesia de Suaqui, traída pieza por pieza y reinstalada por el bulevar Vildósola, en Villa de Seris.
En 1967 se instala, en el parque Madero, exactamente en el lugar donde había nacido, la estatua de Jesús García Corona, realizada por Julián Martínez Sotos.
En 1967 se instaló, en el bulevar Rodríguez, la estatua del presidente de México Plutarco Elías Calles, del maestro Ignacio Asúnsolo.
Ese mismo año se instala, frente a las oficinas del DIF estatal, calles Matamoros y Aguascalientes, el monumento-fuente de los niños jugando, del yucateco Melesio Humberto Peraza y Ojeda. Fue cambiado a las oficinas de UNACARI, colonia Bugambilias y después a las mismas oficinas, en periférico oriente en La Sauceda.
En 1972, en la escuela primaria Club de Leones No. 5, se instala un busto de Benito Juárez García, donado por los miembros de dicho club en Hermosillo.
En 1979, el monumento a los Niños Héroes de Chapultepec es reubicado a las calles Gómez Farías y Justo Sierra y en su lugar se construye la plaza a los 100 años de Hermosillo como capital del estado, con un monumento de cien cilindros acomodados hacia arriba. Es de los arquitectos Salvador Hernández y Oscar Romo Salazar y el ingeniero Fermín Villalba.
Ese mismo año de 1979, el busto de Rodolfo Campodónico que estaba en el parque Madero, es reubicado a la esquina de las calles Serdán y Rosales, frente al edificio Banco de México.
También en 1979 se erige la estatua en honor al policía de tránsito Enrique Morales Alcántar “Moralitos”, autoría de José Balderrama Orduño, frente a la escuela Alberto Gutiérrez, por las calles Rosales y Sonora.
En 1981, en el marco de la IV Reunión de la República, se inaugura la estatua a Venustiano Carranza, de Luis Sanguino, localizada por el bulevar Vildósola frente a la Casa de la Cultura, en el vado del Río Sonora. Actualmente se encuentra en el parque Centenario de la colonia Hacienda de la flor.
RECUENTO
Al año 2018, existen en Hermosillo 115 obras, entre las cuales hay: 46 bustos, 35 estatuas, 22 monumentos, 7 esculturas y 5 altorrelieves.
Entre todas, están representados: animales, presidentes de la república, héroes, sacerdotes, poetas, ciudadanos, gobernadores del estado, maestros, caudillos yaquis, diosas romanas, astrónomo, barrio, beisbolista, benefactores, bolero, símbolo bombero, boticario, candidato a la presidencia de la república, científico, cápsula del tiempo, la ciudad, ciudadanos, club social, danzantes, comerciante, defensores de derechos humanos, escuela, explorador, fundadores, filósofos, profesores, líderes campesino y obrero, locutor, músico, personaje literario, policía, revolucionario, santos, la tierra, héroes, el juego infantil, la locomotora, la madre, músico, los niños, la patria, poetas, la medicina, los pueblos, las religiones, el reloj, un revolucionario, los sacerdotes y una santa.
Número de representaciones:
Dos veces: Jesús García Corona (Héroe de la humanidad), Benito Juárez García (Presidente de México).
Tres veces: Juan Navarrete y Guerrero (sacerdote y obispo de Hermosillo); Abelardo L. Rodríguez (Presidente de México, gobernador del estado y benefactor), Plutarco Elías Calles (Presidente de México, gobernador del estado), Álvaro Obregón Salido (Presidente de México), La madre (Símbolo universal), Los niños (Símbolo universal), La medicina (Símbolo universal), El reloj (Símbolo universal).
Dos veces: el Danzante del venado (símbolo sonorense), Eusebio Francisco Kino (Sacerdote jesuita), José María Mórelos y Pavón (Héroe de la Independencia), Luis Donaldo Colosio (Candidato a la presidencia de México), Sor Juana Inés de La Cruz (Poeta);
Una vez: Abigael Bojórquez, Adolfo De La Huerta Oriol, Agustina Rivas Nuñez, Aída Súllivan De Rodríguez, Alberto Einstein, Alberto Estrella Miranda, Alí Chumacero, Alonso Vidal Balbasto, Ángel Moroni, Antonio M. Rodríguez Arvizu, Antonio Sánchez Ibarra, Bolero, Borrego Cimarrón, Caballo, Caperucita Roja, Cápsula del tiempo, Carlos Quintero Arce, Centenario como capital, Club Rotario, Defensor de los derechos humanos, Diana cazadora, Edgar Morín, El Buen pastor, El Pensador, El Volantín, El vuelo del Fénix, Emiliana de Zubeldía, Emiliano Zapata, Enrique Morales Alcántar “Moralitos”, El maestro, Fausto Soto Silva, Francisco I. Madero, Fundadores, Gustavo Hodgers Rico, Héctor Espino, Herminio Ahumada Ortiz, Ignacio Pesqueira, Ignacio Soto, Ignacio Zaragoza, Jaime Salcido Lizárraga, Javier De León, Jesús García Morales, José Lafontaine, José María Leyva “Cajeme”, Josefa Ortiz de Domínguez, Juan Bautista De Anza, Juan Francisco Meza Galaviz, Juan Maldonado Waswechia “Tetabiate”, Juan Ruiz De Alarcón, Lázaro Cárdenas del Río, La Minerva, La locomotora, Mariano Hurtado, Matías Cazares, Miguel Hidalgo y Costilla, Monumento a mi barrio, El Mundito (Globo Terráqueo), Norberto Ortega, Nuestra patria victoriosa, Papelerito, Peces y gota de agua, Ramón Gil Samaniego, Raúl Plascencia Villanueva, Rodolfo Campodónico, Rostros desconocidos, Sagrada Familia, Salto de peces, Santa Rita de Casia, Sirena de bomberos, Toro, Tres Pueblos, Trinidad Sánchez Leyva, Venado, Venustiano Carranza.
Escultores:
Los artistas que han realizado algunas de las obras son: Arq. Héctor Jiménez, Alfredo Velarde González, Hugo Darío Ruiz Rosas, Ángel Cruz, Aquiles Baldassi, Arq. Fernando Landgrave, Arq. Salvador Hernández, Arq. Oscar Romo Salazar, Ing. Fermín Villalba, Balderrama Escultores, Marlon Balderrama Monge, Jay y Bárbara Brost, Ciro Sotelo Cruz, Ed Mell, Enrique Alciati, Federico Canessi, Francisco Castillo Blanco, Guadalupe Peñúñuri, Hugo Darío Ruiz Rosas, Ignacio Asúnsolo y Fermín Revueltas, José Balderrama Luque, José Balderrama Orduño, Julián Martínez Sotos, Moisés del Águila, Julio Barrera, Luis Sanguino, Melesio Humberto Peraza y Ojeda, Pedro Calles Encinas, Salvador Hernández, Oscar Romo Salazar, Fermín Villalobos y Víctor Gutiérrez.
Curiosidades:
En las oficinas de la Fundación esposos Rodríguez, hay un par de bustos pequeños de Abelardo L. Rodríguez y Aída Sullivan de Rodríguez, sus benefactores.
En la esquina de la tienda La Nueva Lagunilla en las calles Guerrero y Morelia, hay un busto de la señora Agustina Rivas Núñez, propietaria de la tienda, que sus familiares mandaron hacer y lo colocaron.
Dentro de una vitrina que se encuentra en el Instituto Tecnológico de Hermosillo hay una pequeña estatua del poeta, ensayista y editor nayarita Alí Chumacero, que le fue entregada al instituto durante el XXVIII Festival de Arte y Cultura de los institutos tecnológicos de México, celebrado en Tepic, Nayarit, el año 2008.
En el salón constitución del palacio de gobierno hay unos bustos de Álvaro Obregón Salido y Plutarco Elías Calles que nadie sabe de qué época son ni quién los hizo.
En el panteón Bethania hay un busto en la tumba del señor Antonio M. Rodríguez Arvizu.
En el panteón San Agustín de la calle Yáñez, hay un busto en la tumba de Ramón Gil Samaniego.
En la zona rural del municipio solo hay dos obras: Un busto de Eusebio Francisco Kino en la plaza principal de Bahía Kino Pueblo y una estatua del líder campesino Trinidad Sánchez Leyva en la plaza principal de Miguel Alemán.
A finales de los años 60, en la esquina de las calles Bavispe y Javier Mina se erigió un busto al poeta y periodista Facundo Bernal López “el Gato con cuello”, nacido el 16 de octubre de 1883 en el barrio Las Pilas de Hermosillo. Facundo estudió en el Colegio Sonora hasta el cuarto grado de primaria. En 1913 se exilia en Los Ángeles, California y en 1925 regresa a Mexicali, B.C, donde se instala hasta su muerte a los 79 años, ocurrida el 2 de enero de 1962. Es autor del poema al menudo que se exhibe en una de las paredes del mercado municipal de Hermosillo. En el lugar del busto se construyó una plazuela con un kínder con el nombre del poeta y su busto desapareció.
El busto de Jesús García Corona que por muchos años permaneció en la escuela de Artes y Oficios “Jesús García” localizada por la calle Rosales, fue reinstalado en el plantel del ICATSON en la esquina de Perimetral Oeste y Solidaridad.
En la sala de Historia del Museo Regional de la Universidad de Sonora se encuentran dos bustos pequeños de José María Leyva “Cajeme” y Juan Maldonado Waswechia “Tetabiate”; un monumento a la madre que por años estuvo colocado en el lobby del museo y biblioteca de la misma universidad y una réplica del rostro cuando recién falleció el obispo de Sonora Juan Navarrete y Guerrero.
En las oficinas del Archivo Histórico del Estado hay un busto de Josefa Ortiz De Domínguez.
En la Escuela Niños con Discapacidad, Olivares y Camelia, hay un busto del profesor Juan Francisco Meza Galaviz.
En la biblioteca del museo de la Universidad de Sonora hay dos bustos, uno de Juan Ruiz de Alarcón y otro de Sor Juana Inés de la Cruz.
La estatua al maestro, más bien a la maestra -porque representa a una mujer llevando a una niña y un niño de la mano que llevan un libro cada uno-, que estuvo en la Plaza Fátima en Reforma y Tamaulipas, ha desaparecido.
En las oficinas de la Comisión Estatal de Derechos Humanos del bulevar Luis Encinas y Solidaridad, hay un busto de Raúl Plasencia Villanueva, ex presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos que él mismo mandó hacer 32 y colocó en cada oficina estatal del país. Un exceso de egocentrismo.
En el frontispicio de la casa particular de la esquina de Yáñez y bulevar Luis Encinas, hay dos pequeños bustos de unos rostros desconocidos.
En el palacio de gobierno, a principios del siglo XX estuvieron colocados dos bustos de personajes de la historia que no se han podido reconocer.
En la Escuela de Artes y Oficios “Jesús García”, calle Rosales, a finales de los años sesenta, el ingeniero Mario Yeomans Martínez develó el busto de un personaje hasta ahora no reconocido.
La estatua de Benito Juárez que se colocó el año 2000 en el parque frente al poder judicial estatal, donde hoy es la Plaza Bicentenario, fue colocada en el jardín Juárez, y la que estaba en ese jardín, colocada en el Centro de gobierno.
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PRIMEROS SUPERMERCADOS EN HERMOSILLO
Ignacio Lagarda Lagarda
Cronista Municipal de Hermosillo
El supermercado es un establecimiento comercial de venta al por menor en el que se expenden todo género de artículos alimenticios, bebidas, productos de limpieza, etc., en el que los clientes que entran lo recorren con un carrito o cesta, en el cual van guardando los productos que desean comprar. Los productos están distribuidos por secciones: aseo, alimentos frescos, alimentos congelados, bebidas, básicos del hogar, cuidado personal, etc. Estas a su vez se organizan en pasillos clasificados por su naturaleza (galletas, cereales, frutas, carnes, etc). El cliente realiza el pago en cajas que se encuentran situadas generalmente en las salidas del establecimiento.
Los muebles con estantes donde se exponen los productos se denominan góndolas y su lateral, cabecera de góndola. Por su parte, los productos congelados y lácteos se exponen en arcones frigoríficos.
Hay varios tipos de supermercados: Los minimercados, los hipermercados, los hipermercados compactos y los super centros, que son los más grandes de todos.
Los minimercados son aquellos que cuentan sólo con un número básico de productos.
Un hipermercado tiene una superficie de venta de más de 2500 m², realiza sus operaciones comerciales en régimen de autoservicio ofreciendo productos no tan comunes como indumentaria y calzado, comidas elaboradas, productos importados o gourmet, elementos para automotores, elementos de decoración, etc. y pago de un solo acto en las cajas de salida y que dispone de un gran espacio de estacionamiento.
El primer hipermercado europeo fue creado por Carrefour en 1963, en Sainte-Geneviève-des-Bois (Essonne) —población del área metropolitana de París—.
El hipermercado compacto es un establecimiento de superficie mediana, que posee una línea completa de alimentos, además de una pequeña selección de mercancías generales. Por lo general están ubicadas en zonas comerciales, barrios residenciales y pequeñas ciudades.
El Supercentro es de gran superficie desde los 10 000 m²., con mayor énfasis en las mercancías generales, además de poseer una línea completa de supermercado.
La expresión “super” proviene de los estudios de Hollywood de los años 20 que denominaban con esta expresión a sus películas para denotar grandeza y superioridad. Se hizo tan famosa esta expresión que se utilizaba en todo el mundo. La empresa del supermercado que empezaba a nacer hizo suyo también esto del “super” y que unido a mercado quedó formulado este nombre: “Supermercado”.
El carrito de compras fue inventado en 1937 por Sylvan N. Godman, propietario de la cadena de ultramarinos Standard/Piggly Wiggly, en Oklahoma (EE UU). La creación de este elemento fue porque el propietario fue consciente de que era muy incómodo para los clientes llenar las bolsas hasta arriba ya que era difícil andar y las bolsas se rompían. Para facilitar las compras, ideó un carro, este consistía en una silla plegable a la que coloco unas ruedas y una cesta de alambre sobre ella.
El primer supermercado del mundo fue fundado en Memphis, Tennessee por Clarence Saunders el 16 de septiembre de 1916 con el nombre de Piggly Wiggly (cerdito ondulado).
La primera tienda de autoservicio nació en México, D.F. el 9 de marzo de 1945 con el nombre de Supermercados, S.A. (Sumesa) que llegó a tener 35 unidades en aquella metrópoli.
Los primeros supermercados en Sonora fueron Mercados Zaragoza (MZ) que tenía sucursales en Navojoa, Obregón, Huatabampo, Empalme y Guaymas y Abarrotera Tamaura en Navojoa.
Supermercados en Hermosillo
La Cosalteca
Uno de los primeros supermercados en Hermosillo fue La Cosalteca creado como tienda de abarrotes en 1898 por José T. Mazón Salazar y sus hijos que en los años sesenta del siglo XX se convirtió en auto servicio. La Cosalteca estaba localizada junto a una tienda de ropa y calzado de la misma familia y con el mismo nombre por la calle Vildósola (Elías Calles) entre Matamoros y Guerrero frente al mercado municipal. La tienda fue la pionera en productos delicatesen e importados.
El jueves 7 de enero de 1960, la Cosalteca se anunciaba así en un periódico local:
“Especiales de fin de semana La Cosalteca, llene su despensa y ahorre con estas verdaderas oportunidades.
Carnes frías:   Jamón corona de primera kilo  $23.00.,  tocino de lonja  kilo $ 16.00.,  winnies  para hot dog  kilo  $9.00,  Bolonia de primera kilo  $8.00., gallina gorda de granja kilo  $10.00.,
Llene su despensa y ahorre con estas verdaderas oportunidades:   Frijol azufrado nuevecito kilo $1.80., frijol garrapata crisolado kilo $2.00.,  arroz extra última cosecha kilo  $1.90.,  manteca POPO paquete de 1 kilo  $6.70.,  manteca  Popo, paquete de medio kilo  $3.35.,  jabón Colgate rosa gigante $0.95., jabón detergente a granel kilo  $4.00., Sardina Jarochita lata de 142 gms. $1.40., salmoncito Mugal lata de 300 gms. $1.70., leche Clavel tamaño grande lata $1.85., leche Clavel lata chica dos latas por $ 1.85., puré de tomate Del mar lata de 250 gms. $0.90., aceite Canario botella de 1 litro  $7.25., sal Cisne paquete grande $1.60., salsa brava Bufalo botella  $0.95., café Superior nuevo kilo $ 10.00, papel sanitario calidad fácil, marca Petalo  $0.95., chile jalapeño Cumbre lata de 250 gms.  $1.25.,  avena con loza  paquete grande $6.90., Nescafé frasco tamaño grande de precio normal de $13.90, en esta especial a sólo $12.00., jugo de uva  Vitauva en verdadera especial tamaño familiar botella $5.25., de un litro botella $4.40.,  de medio litro botella $2.60.,  lata de 400 gramos  $1.50., jugos de frutas surtidas lata de 200 gramos  $1.00., Aproveche nuestro servicio de entrega a domicilio y recuerde, para su comodidad los sábados abrimos de las 8 a las 20 horas.
Los clientes de esa época recuerdan que Atanasio López, responsable de la carnicería les regalaba “Bolonia” a los niños. La Cosalteca cerró en 1994.
Mercados Insurgentes (MINSA)
Nacieron como tienda de abarrotes propiedad de la familia Durazo Martínez, en la en la esquina de Jesús García y Morelia, frente al parque El Mundito, que colindaba por la Morelia con la casa de don Eduardo Ochoa y por la Jesús García con la “Casa R. Baca”.
Después creó una sucursal como tienda de autoservicio localizada en la esquina de las calles en Revolución y Colima (Gastón Madrid), a un costado del Café Mejor, frente a la Escuela Ángel Arriola.
La sucursal de Jesús García y Morelia se cambió convertida en tienda de autoservicio una calle hacia el sur en la cuadra de las calles Jesús García entre Serdán y Elías Calles (hoy en día un billar).
“Después de misa, vaya a MINSA “, decía el anuncio en el panfleto que entregaban en la capilla del Carmen después de una larguísima misa de 12 en latín.
Finalmente MINSA abrió una sucursal en la esquina de las calles Reforma y Bulevar Hidalgo, ya con el modelo de minimercado donde los clientes usaban carritos, y aunque vendían diversos productos importados, distaba mucho de ser un supermercado tipo norteamericano.
Mercados MINSA, tuvo otra sucursal en la esquina de las calles 16 de Septiembre y Fronteras (Hermenegildo Rangel Lugo) en la colonia Cinco de Mayo, contiguo a la casa de la familia Durazo Martínez y una más en la esquina de Yáñez y Veracruz.
Los Mercados Insurgentes fueron los primeros con el concepto de auto servicio.
Supermercado Londres (Sumelon)
Propiedad de Juan Gurrola y su esposa doña Chelo Bustamante nació en la colonia Centenario por la calle Londres de la cual adoptó su nombre. Con el tiempo sustituyó al Mercado Insurgentes de las calles Reforma y Bulevar Hidalgo
Al Mercado Londres los hermosillenses lo apodaban cariñosamente “Morecaro Londres “.
Minimax (Maxim)
La historia de este supermercado comenzó a principios de 1960, cuando los hermanos Pedro, Agustín, Federico y Roberto Valenzuela Trujillo, oriundos de Sahuaripa hijos de Federico Valenzuela Galindo, inauguraron un establecimiento al que llamaron Almacenes Laval S. A. de C. V., una  tienda mayorista, donde ofrecían al mayoreo y menudeo abarrotes, frutas, verduras, huevo, jabones, y muchas cosas más para comercios de mediano nivel, que pretendían ser supermercado, con el nombre comercial de La Canasta-Mayorista, localizado en la planta baja del hotel Laval en la esquina de Juárez y Monterrey.
Fue tan rápido su crecimiento como mayoristas que los propietarios optaron por abrir un novedoso supermercado en un edificio con un costo de varios millones de pesos diseñado por el Arq. Daniel Marín Botello y bajo la gerencia del C.P. Miguel Ángel Jiménez García, llamado Minimax que fue abierto al público a las 10 am del día 7 de diciembre de 1963 en la esquina de los bulevares Eusebio Francisco Kino y Valentín Gómez Farías. El moderno supermercado fue considerado como el más moderno de la costa del Pacífico.
Con Minimax nació el primer supermercado tipo norteamericano en Hermosillo donde los clientes caminaban por los amplios pasillos con la mercancía perfectamente ordenada en un edificio refrigerado echando las cosas al carrito.
El sábado 29 de mayo de 1965, Minimax se anunciaba así:
Sus pesos rendirán mas y mas economizando con las ofertas de quincena de “Minimax”. Calabacitas seleccionadas $ 0.50 kilo., lechuga fresquecita $ 0.50., frijol garrapata $ 2.20 kilo., blanqueador Purex (botella plástica de 1 litro) $ 3.75., gelatina Jello chica $ 1.00.
El supermercado Minimax era un concepto que venía de la ciudad de México donde, en 1962 había siete sucursales. Los supermercados Minimax pretendían hacerle competencia a Sumesa y a Aurrerá, el primer y segundo supermercado en la ciudad de México respectivamente, pero sucumbieron en 1967.
A partir de entonces la sucursal en Hermosillo pasó a llamarse Maxim.
Súper La Canasta
Tres años después de inaugurar Minimax, en 1966, los hermanos Valenzuela Trujillo constituidos en un grupo económico familiar, inauguraron el negocio cuya razón social era Servicios Alimenticios de Hermosillo, S. A., conocido comercialmente como Súper La Canasta, localizado en bulevar Luis Encinas y Olivares, frente a las instalaciones del canal XEWH TV6, con el concepto de un pequeño minimercado con la imagen de unas barras rojas y blancas diseñadas por el dibujo publicitario René Manning, recién llegado de la ciudad de México en 1969, donde había trabajado en Publicidad Ferrer. La publicidad de La Canasta estaba bajo la supervisión del Lic. Ignacio Cadena Beraud propietario de la agencia publicitaria Cadena Beraud Publicidad.
Súper La Canasta tuvo una sucursal por la calle Juárez frente al IMSS.
Súper Gigante
Propiedad de la familia Cocker Ponce (Gilberto Cocker y una hija de don Guillermo Ponce) estuvo localizado en Bulevar Luis Encinas y Jalisco.
Tuvo sucursales en Villa de Seris y en Olivares y Nogales.
Fue vendido a la cadena sinaloense Súper Ley.
Súper Veracruz
Minimercado propiedad de la familia Cubillas fue de efímera existencia, estaba localizado en la esquina de Veracruz y Yáñez
Comercial VH
En septiembre de 1971, las empresas Mercados del Noroeste, S. A., propietaria de Minimax (Maxim) y de Servicios Alimenticios de Hermosillo, S. A., propietaria de La Canasta se fusionaron para crear la empresa Comercial VH, S.A. de C. V. que inauguró dos supermercados VH en Hermosillo: VH Pitic –donde anteriormente estuvo Minimax-Maxim y VH Seguro por la calle Juárez una cuadra al norte de las instalaciones del IMSS.
El 3 de noviembre de 1971, con la representación del gobernador del estado Faustino Félix Serna, el secretario general de Gobierno Ángel López Gutiérrez, cortó el simbólico listón instalado en la puerta principal en punto de las 20:45 horas del Centro Comercial V.H. localizado en la manzana formada por la avenida Reforma y los bulevares Navarrete y Luis Encinas con el supermercado VH Centro como tienda ancla. Había nacido el grupo Comercial VH.
En ese instante cristalizaron en realidad los anhelos largo tiempo acariciados por los hermanos Valenzuela Trujillo: Dotar a Hermosillo y los hermosillenses de un centro comercial acorde con el progreso alcanzado.
Este fue el primer centro comercial en el estado con las características del gran comercio: área destinada especialmente para la venta, diversidad de productos por departamento y estacionamiento para los clientes. Además se ubicaban alrededor de la superficie de la unidad de VH, locales comerciales ofreciendo mercancías y servicios adicionales en una superficie mayor a los 6 mil metros cuadrados. Fue el primer establecimiento comercial en Hermosillo que empleó 300 trabajadores, convirtiéndose en la cadena más grande del noroeste del país.
En 1974 comenzó la expansión de unidades por territorio sonorense, inaugurando la primera tienda en la ciudad de Nogales, en un área de 4,000 metros cuadrados.
En Hermosillo las sucursales del grupo Comercial VH sustituyeron a los supermercados Maxim, La Canasta, supermercado Londres (Sumelon) de Reforma y Bulevar Hidalgo y el Súper Veracruz de Veracruz y Yáñez. Los servicios de la cadena comercial estaban dirigidos principalmente hacia el consumidor de recursos medios y altos.
Las tiendas VH empezaron a expandirse primero por Sonora y posteriormente se trasladaron a otras entidades. En Sinaloa su primer centro comercial se ubicó en Guasave en 1977, donde en virtud de que aún no había ingresado la cadena regional Ley, VH acaparó la preferencia del consumidor.
En la década de los ochenta, Comercial VH se transformó en el Grupo Corporativo Valenzuela Hermanos. Bajo la forma anterior, sus actividades económicas ya no fueron solo de Índole comercial, sino también inmobiliarias, de sociedades mercantiles y campos agrícolas. Esa década fue la del crecimiento de las actividades del corporativo, al grado que se puede afirmar que fue su época de oro.
En 1982 extienden sus actividades al ámbito de la salud, al crear la primera Farmacia VH, transformándose en la primera cadena minorista a nivel nacional, en contar con una farmacia integrada a un centro comercial.
De 1990 a 1992 la cadena de tiendas se integraba de 20 comercios minoristas y 12 farmacias VH. El siguiente año, 1993, el Grupo registró un importante acontecimiento, al adquirir 12 tiendas de su homologo Zarci (Zaragoza), localizadas en distintos municipios de Sonora y Sinaloa: Guaymas, Ciudad Obregón, Huatabampo, Navojoa y Agua Prieta de la primera entidad y Guasave, de la segunda. Además, en Guaymas, su primer centro de distribución para garantizar el abasto de toda la cadena.
Los nuevos planes de venta se establecen bajo el esquema de pequeñas tiendas de entre 1 000 y 1 700 metros de construcción o de punto de venta, donde se integran departamentos como panadería, tortillería, farmacia, perecederos, frutas, lácteos, abarrotes y perfumería.
De las tiendas VH, sólo 2 fueron centros comerciales y 3 superficies destinadas a supermercados, ello representaba un total de 33 tiendas VH de diferentes formatos ubicadas entre los estados de Sonora y Sinaloa.
En 1996, el aumento de unidades continuó con un nuevo concepto de tienda mediana de autoservicio, denominado Súper Val. Estrategia totalmente nueva en la dinámica del comercio hasta entonces practicado por el corporativo se caracteriza por ser establecimientos pequeños con artículos de muy rápida rotación como perecederos, alimentos básicos y mercancías en general.
De las unidades comerciales VH abiertas por primera vez en los noventa, sólo una se dirigió hacia la población de recursos económicos altos, segmento de población estratégico en las décadas anteriores por la cadena. Las 4 restantes se ubicaron en zonas de la ciudad de Hermosillo, rodeadas de colonias particularmente “populares”. Ante el abandono de la comunidad de ingresos medios y altos la cadena tuvo que cambiar sus estrategias de mercadeo y dirigirse a la población de recursos limitados, con establecimientos donde se comercializan mercancías de bajo poder adquisitivo, menor calidad y de muy rápida rotación como los alimentos perecederos y no perecederos.
Sin lugar a dudas, la década de los ochenta fue la de mayor progresión para la cadena de comercios VH. A pesar de su posición de dominio en el mercado sonorense durante casi 3 décadas, de los sesenta a los ochenta, no lo pudieron sostener con la llegada del gran comercio nacional e internacional en los noventa.
A inicios del siglo XXI Comercial VH, se encontraba en una etapa de recomposición y acoplamiento a las nuevas condiciones que marcaba el mercado estatal, bajo los lineamientos del gran comercio nacional, internacional y global.
En 2007 mantenía su presencia en las principales ciudades de Sonora y norte de Sinaloa. La organización VH llegó a contar en ese año con 23 tiendas VH y 32 Súper Val, haciendo un total de 55 unidades comerciales, así? como 2 centros de distribución y 100 farmacias VH, ubicadas en 17 localidades de Sonora y Sinaloa, con una generación de poco más de 5 000 empleos.
Comercial VH cerró sus puertas el año 2009 y fue comprado por Supermercados Santafé, propiedad de los inversionistas sinaloenses Ernesto Chavarría Salazar y Trígido Cañedo Urías, y los sonorenses Roberto y Sergio Mazón Rubio.
Súper del Sol
Fue una cadena de minimercados nacidos a mediados de los años setenta, propiedad del señor Ventura Sierra, que sobrevivió hasta inicios de los años ochenta.
Sus edificios eran de color amarillo con rayas verticales negras.
Almacenes Blanco
Nacidos en los años setenta en la ciudad de México propiedad del Estanislao “Tanis” Blanco, de ahí su nombre y tuvo su cúspide de los ochenta. Su lema era “Blanco abarata la vida.”
Tuvo una sucursal en Hermosillo en la esquina de Revolución y bulevar Eusebio Francisco Kino.
En 1992, Grupo Gigante de la ciudad de México adquirió los 56 almacenes de la cadena Blanco en el país y la sucursal de Hermosillo fue sustituida por una de la cadena sinaloense Súper Ley.
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CORRIDO A HERMOSILLO – ROSARIO MONTIEL
https://www.youtube.com/watch?v=vpmYEDIg0mI&fbclid=IwAR1mRaLVBQ6fWph3E-w_n4BPoFuexpiGuS0U4Cnuth-jk7bJZ5yyKM-Gn9g

MI HERMOSILLO QUERIDO
https://www.youtube.com/watch?v=4S0tpGOxrHo

FAUSTO SOTO SILVA
https://www.youtube.com/watch?v=4I6bpxoE4dg

UNA HISTORIA DIGNA DE CONTARSE, HERMOSILLO DE MIS RECUERDOS
https://www.youtube.com/watch?v=mgJqoa9BuZ0

HISTORIA DE HERMOSILLO, SONORA Y ARTURO MERINO, ….
https://www.youtube.com/watch?v=k5lf8FaX3lc

DOCUMENTAL “MITOS Y LEYENDAS DE HERMOSILLO”
https://www.youtube.com/watch?v=H514FrYAQIk

VOCES DE LA HISTORIA. ANTIGUAS LEYENDAS DEL PITIC. FRANCISCO ELOY BUSTAMANTE
https://www.youtube.com/watch?v=faxdDfzSTRI&feature=share&fbclid=IwAR3-UtKl38rf3ukYJBLSF5GzllDcpnS7Fq63_V2rilYxDPfCf-al3K2yeNw

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