Cronica de un viaje a la Habana, Cuba

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Crónica de un viaje a la Habana, Cuba

OJEADA A LA CUBA DE HOY

I. Desde que en 1959 viví la transición de la educación secundaria y preparatoria, y supe de la consumación de la Revolución cubana, como todo joven inquieto de esa época romántica, incubé el deseo de conocer de cerca, sin la mediación de dominantes agencias de noticias, en qué desembocó un movimiento iniciado en México por 82 expedicionarios rebeldes que se redujeron a sólo siete, con sus respectivos rifles, en donde figuraban, con relevancia legendaria -dos ya desaparecidos-, el Che Guevara, Camilo Cienfuegos y Fidel Castro.

La Habana me suscitaba interés, también, por ser el primer punto del continente en que dirigió una orquesta sinfónica Emiliana de Zubeldía, en su tránsito a Hermosillo; y porque en la bicentenaria Universidad Nacional había enseñado el jurista Eduardo García Máynez. Motivos acumulados en tres décadas, para conocer La Habana y las otras trece provincias de Cuba’, sobraban.

Y fue hasta 1992, por iniciativa de la División de Derecho de la Universidad de Sonora, que tuve oportunidad de asistir a un curso de Derecho Cubano para extranjeros, que organizó la Unión Nacional de Juristas, con visitas a la Facultad de Derecho, a un Bufete Jurídico Colectivo y a un Tribunal Provincial, para palpar el difícil cometido de impartir justicia, en tan heterodoxo sistema jurídico.

El programa de nuestra Delegación, que incluyó a cinco alumnos, se cumplió en forma intensa, dado el tono coloquial del intercambio con respetables miembros de la Unión anfitriona involucrados en los ámbitos educativo y jurisdiccional, que rompen los moldes occidentales en los cuales, nosotros, profesamos el Derecho para regular coactivamente la conducta de gobernantes y gobernados.

Sería extenso describir todos los datos vertidos en notas de libreta, cotejados -en lo posible- con observaciones de campo y con lecturas obligadas. Es necesario, además, prevenir que una estancia de ocho días en La Habana, no es conocer Cuba, y que las transformaciones más radicales del proceso social residen en el resto de las provincias, descentralización de bienes y servicios que, en sí misma, constituye un logro. Pero es obligado transmitir mis impresiones por el interés que considero tienen en nuestro polifacético entorno:

II. La República de Cuba, archipiélago de apenas 11,250 km2 y diez millones de habitantes, es un país pequeño, pobre en recursos naturales -azúcar, cítricos y níquel-, en afanosa exploración de petróleo, típico del subdesarrollo proveniente de un pasado colonial y neocolonial, como la mayoría de los países del subcontinente. Promulgó su Carta Magna en 1940, tomando sus lineamientos fundamentales de la concepción constitucional mexicana en materia educativa, agraria y laboral, documento progresista, pero letra muerta durante el período prerrevolucionario. En 1976 promulgó la actual Constitución socialista, refrendada por el 75 de los ciudadanos, que consagró las conquistas de la Revolución, cuya forma de gobierno, a partir de 1959, creó el Consejo de Ministros, con 31 miembros, máximo órgano de la Administración.

Como lo anunció Fidel Castro en la Primera Cumbre Iberoamericana de Guadalajara, el pasado 12 de julio se reformó la Constitución, de vigencia temporal por la necesidad de un nuevo texto, lo que según el presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Juan Escalona, “será realizable y necesario una vez que hayamos dejado atrás el período especial” (eufemismo con el que califican los últimos años más severos en sus macro y microeconomías, con drástico racionamiento de bienes y servicios). Se aprobaron los artículos que eliminan el carácter de “ateo” del Estado, ahora “laico” y sancionan la discriminación por motivos religiosos. Se eliminó el carácter “irreversible” de la propiedad estatal y acepta la empresa mixta con capital extranjero.

Se introdujo el voto directo y secreto para elegir diputados a la Asamblea. Aumentó las atribuciones que tendrá Fidel Castro como Presidente del Consejo del Estado y Jefe de Gobierno, pues ahora también podrá determinar la organización general de todas las instituciones armadas, presidir el Consejo de Defensa Nacional y declarar el estado de emergencia, para que los Consejos de defensa, en sus diferentes niveles, entren en acción ante la inminencia de una agresión, desastre natural, catástrofe u otras que, por su naturaleza, afectan la seguridad o estabilidad del Estado. En el orden electoral permanece intacta la forma de acceder –por voto de los diputados de la Asamblea, y no por el voto directo de los electores- a las estructuras superiores del Poder popular y de gobierno. También se mantiene la forma en que son designados los miembros del Consejo de Ministros: a propuesta del presidente del Consejo del Estado, con el aval de la Asamblea Nacional. Aprobadas las reformas constitucionales, Castro anunció la reforma electoral, para ser discutida y aprobada en octubre, y el proceso electoral para fin de año, con voto directo y secreto para que los ciudadanos elijan a los diputados de la Asamblea Nacional, único cambio en la materia.

Según el Castro dixit: “… Ratifico la convicción que todos ustedes tienen de que nuestro sistema es el más democrático del mundo, y ahora lo vamos a someter a nuevas pruebas. Vamos a demostrar cómo se puede hacer revolución con principios democráticos; lo vamos a hacer en las condiciones más difíciles. Podemos sentirnos orgullosos de lo que hemos hecho, de la firmeza que hemos mantenido, de no haber hecho la menor concesión en los momentos difíciles cuando nos hemos quedado prácticamente solos en el mundo defendiendo el socialismo.”

Según el Bush dixit: “Seré el primer presidente de los Estados Unidos que visite una Cuba libre y democrática.” La apuesta está hecha.

III. En el régimen de propiedad “de los medios fundamentales de producción”, prevalece la propiedad estatal, coexistiendo con la propiedad cooperativa en la agricultura, y con la propiedad privada en laboratorios, importaciones y comunicaciones internacionales. La tesis filosófica es que el móvil del sistema deja de ser la explotación del hombre por el hombre.

En materia penal, se rigen por el código de 1978, con énfasis en el Derecho preventivo respecto del represivo. No hay página roja en los medios, por considerarlas una apología de la delincuencia, afiliándose a las nuevas tendencias de suprimir figuras delictivas y las penas privativas de libertad, contemplando la multa, como la sanción del futuro.

En el Derecho Civil, en 1975 se promulgó el Código de Familia, en el cual se subvierte la concepción tradicional, desterrando la accidental propensión a la capitalización de la institución. Plantea un concepto de matrimonio concubinario; les da a los hijos fuera de matrimonio el derecho igual para heredar. Consideran que si a alguien liberó la Revolución, fue a las mujeres, pues alcanzan un 35 de la fuerza laboral, aceptando, sin embrago, que ello ha generado una maternidad y soltería conscientes, una preocupante tasa de divorcios, y que el 63 de los hijos registrados son de uniones libres, por lo que realizaron, en noviembre de 1993, el Primer Encuentro Internacional sobre Protección Jurídica de la Familia y el Menor. Sea lo que fuere, no existe tráfico de órganos, maltrato ni mercado de niños, y la respetable figura del médico familiar y los Círculos Infantiles para atención privilegiada a niños de madres trabajadoras, han cobrado reconocimiento de los países desarrollados. Subsiste la discriminación racial, pero como la mayoría de los problemas sociales, los califican como rezagos de la antigua concepción capitalista del Estado y de la sociedad. Aun cuando observé un generalizado tabaquismo -explicable en el país donde se descubrió el tabaco-, no hay drogadicción endovenosa.

En el Derecho Laboral existen leyes del trabajo, de la Seguridad Social, de maternidad, de protección a hijos y de Procedimientos. Existe libre elección del empleo, una alta estabilidad laboral y la jornada consta de 44 horas a la semana, con treinta días anuales de vacaciones pagadas. Se cuenta con una Central de Trabajadores de Cuba y 16 sindicatos nacionales. En cuanto a la inexistencia de huelgas, consideran que en un sistema como el suyo, “donde la propiedad es de todo el pueblo, de todos los trabajadores, carece de sentido la cuestión”. Por decreto de abril del presente año y con base en una experiencia sobre la aplicación de la disciplina laboral en la Provincia de Santa Clara, exitosa por la simplificación de trámites procesales, se dispuso el funcionamiento de Órganos de Justicia Laboral de Base en los centros de trabajo y Tribunales populares, integrados los primeros por trabajadores elegidos en asamblea, uno de los cuales es presidente, y por un miembro que designa la administración y el otro el sindicato.

En el campo penitenciario se les otorgan a los internos los beneficios de las normas mínimas de las Naciones Unidas, a través del régimen educativo progresivo técnico, sobresaliendo el derecho del trabajo remunerado, como si fueran trabajadores libres.

IV. Un afortunado paréntesis para entrevistar al embajador Mario Moya Palencia, político relevante, ex representante ante la ONU y autor de textos históricos-literarios. Recibimos una maciza exposición del proceso histórico de Cuba, plena información, análisis y comparaciones con otras realidades nacionales, lo que –en voz de un experto en política interior y exterior- convencen de su credibilidad, confirmando unas cosas, explicando y rectificando otras. Interesante el retrato hablado de Fidel Castro, con quien -dijo- conversa con frecuencia. Estimula la posición solidaria, fraterna, humanitaria y hasta estratégica, en lo geopolítico, de nuestro gobierno. Una dosis de ánimo moral y patriotismo impregnó el ambiente de la despedida.

Los juristas cubanos están abiertos a experiencias de otros países. Me solicitaron una conferencia sobre el Derecho mexicano, en particular las bases constitucionales y eficacia real de tres fundamentales instituciones: el Juicio del Amparo, el Ombudsman (Comisiones de los Derechos Humanos) y los Tribunales Electorales. Mostraron atención, hicieron preguntas y demostraron un respeto por nuestro Derecho positivo como vía, a partir de nuestra economía mixta, para atemperar las desigualdades sociales entre los factores de la producción, y lograr un consenso mínimo entre gobierno y sociedad civil para acrecentar las libertades y alcanzar la justicia social.

V. Al lado de lo académico, exploramos aspectos de las condiciones de la nación, localizadas en La Habana -donde permanecimos casi todo el tiempo- y ojeadas a las Provincias de Cienfuegos y Santiago, camino a Varadero.

El clima de verano es caluroso y húmedo, incómodo y bochornoso para personas de piel y humor sensibles. Se combate con bebidas de fruta natural, la tropicola, la cerveza y las preparadas con el famoso ron cubano: cuba libre y el típico “mojito”.

Los hoteles para los visitantes son cómodos y limpios. Los paquetes turísticos incluyen el transporte aéreo, hospedaje y dos comidas diarias, abundantes y deliciosas. Respecto de los lugares exclusivos para turistas, la discriminación que padecen los cubanos al prohibírseles su admisión, excepto acompañados de turistas, dio lugar a que en los debates de la reciente Asamblea Nacional, la diputada Dulce María Torres pidiera explicaciones al incumplimiento del Artículo 43 -igualdad que deben tener cubanos y extranjeros para entrar a los mismos hoteles, playas y restaurantes-. Fidel Castro defendió, por casi una hora, la necesidad de exportar el turismo para el ingreso de divisas, la imposibilidad de controlar, debido a la insuficiencia de espacio “turístico”, el acceso de los cubanos. Lamentó que por ese motivo-se desate en el extranjero una campaña en contra acusando al gobierno de discriminación y negó que Cuba vaya a hacer concesiones: “Si un día van a destruir la Revolución, que la destruyan junto a nosotros; pero no va desaparecer en virtud de concesiones, claudicaciones o cobardía nuestra”, expresó.

El malecón recuerda al de Mazatlán, a lo largo del cual se erigen esculturas de calidad, como en muchas avenidas del centro de La Habana, y remata con antiguas fortalezas medievales, que recuerdan el carácter de primera entrada por mar al continente, la piratería, comercio y la necesidad de resguardar la integridad costera. En 1607, al recibir los títulos de “Llave del Nuevo Mundo”, La Habana fue declarada Capital de la Isla. La Habana Vieja, zona que por su valor histórico y arquitectónico es considerada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, con sus tres mil edificios (novecientos de ello únicos), produce una mezcla de admiración y lástima, pues contrasta la original y majestuosa concepción de sus diseños, con el deplorable estado de conservación, por la falta de recursos, restauración y mantenimiento. La habitan 85,000 personas (no debería tener más de cincuenta mil), cuyas condiciones habitacionales y rostros tristes hacen juego, en una curiosa simbiosis sociológica. El historiador de la ciudad, Eusebio Leal, sin embargo, puntualiza: “No se concibe una salvación del patrimonio del tercer mundo como una obra preciosista. Esto no es la devolución de la ciudad antigua a las clases que una vez la dejaron y que ahora la quieren convertir en una zona romántica que desearía que se llenara de estudios e intelectuales. La reestructuración de La Habana Vieja es, fundamentalmente, para que la gente humilde siga viviendo en ella. Esto no es un lugar para que lo vean los turistas, es para que lo viva su gente, que además le han dado vida.”

La escasez de energéticos ha obligado a reducir el uso de maquinaria agrícola, al punto de que vi por televisión una escena -ojalá aislada- del uso del arado egipcio con bueyes. Pocos automóviles particulares, incluso colectivos. Esto lo combaten con la saludable bicicleta, de uso cada vez más general.

Lugares obligados son el Tropicana, centro nocturno al aire libre con un espectáculo dancístico considerado como de lo mejor del mundo, con la voluptuosidad de lo afroantillano, en una sucesión de cuadros coreográficos bañados por luces. El corazón de La Habana Vieja, con su museo de Capitanes Generales, y la Sala especial de la Revolución de 1959, con periódicos de la época y, en un “destacado rincón” al lado de envases de Coca-Cola, los pedazos de águila imperial norteamericana que remataba un altísimo e importante monumento erigido en gratitud al gobierno de ese país por su intervención en la guerra contra España, para imponer su propio gobierno. Esta irreverencia es común en murales y en monumentos, en carteles con las consignas revolucionarias más conocidas: “Socialismo o muerte”, “Patria o muerte, venceremos”, y la situada frente a lo que fue Embajada de EE.UU. -hoy su oficina de intereses-: “Señores imperialistas: no les tenemos miedo.”

Un remanso en el típico restaurante La Bodeguita de En Medio, incómodo pero pletórico de sabor y remembranzas de comensales célebres y anónimos turistas. En playas, las de Varadero es de primera categoría, con agua tibia color turquesa y arena blanquísima, alfombra natural para los delicados pies y cuerpos de turistas europeas con deshinibidos monokinis.

Quedan pendientes para futura ocasión las visitas a la Casa de las Américas, los Círculos Infantiles, Casas de la Cultura, galerías, teatros, Academia de Artes y Técnica y otros recintos representativos de su cultura.

I. En fin, concluidos los intensos ocho días entre sesiones educativas y escapadas turísticas, llegó el momento de regresar a nuestra realidad mexicana sonorense. Tiempo de digerir los impactos, una vez satisfecha en parte la curiosidad y obligación de conocer un poco la realidad del único sistema socialista de nuestro Hemisferio (no olvidar que el socialismo aún funciona en China y Corea del Norte, con una población de un poco más de 1,250 millones de personas, superior a una quinta parte de la humanidad); la convivencia cotidiana entre el régimen de Castro y una sociedad en que todos disfrutan de una revolución convertidos en los mínimos de bienestar social -derecho gratuito a la vida, salud, educación, cultura, justicia, empleo, vivienda y deporte-, lo que ya quisieran los millones de pobres y miserables que sobreviven en los países latinoamericanos; pero que, ciertamente resultan ser muy poca cosa para los otros tantos millones de corazones de piedra, de clases media alta, alta e hiperalta que, quizá a costa de ellos, disfrutamos -mucho más que esos satisfactores vitales, traducidos en bienes y servicios -mucho de ellos superfluos- en un abigarrado catálogo propio de las sociedades de consumo y desperdicio.

Las grandes dudas siguen siendo, una la planteada por el presidente español Felipe González durante la Segunda Cumbre Iberoamericana en Madrid, en el sentido de que no existe unanimidad entre los presidentes respecto a la posición norteamericana, ya que la mayoría considera “que no todos los males de Cuba son a consecuencia del bloqueo”; y otra, la viabilidad del sistema cubano, en la presente ola conservadora que envuelve al mundo.

Queda la impresión de que el gobierno y el pueblo cubano deberán ser capaces de remontar esta otra Sierra Maestra –la maestra de la crisis-, consolidando sus indudables logros en instituciones, tal y como lo hizo en nuestro país Plutarco Elías Calles, rebasados los tiempos del caudillo. El hallazgo de petróleo es incierto, pero posible. Después de 33 años de un cristiano sacrificio colectivo, qué más quisiéramos que una resurrección.

El resto de Iberoamérica y del mundo, pero principalmente los EE.UU., si de verdad deseamos la paz, deberemos adoptar la posición de Benito Juárez y respetar al gobierno y pueblo cubano su derecho a optar por la vía que, hasta ahora, han escogido para alcanzar los dos ideales de todo sistema: libertad y justicia social. Su opción socialista tiene, es obvio, su propia lógica y escala de valores. No mejor ni peor que la nuestra, sólo diferente.

Publicado los días 20 y 27 de septiembre de 1992, en El Imparcial.

Año 2012
¿Qué pasa en Cuba?
http://www.embacuba.com.mx
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Nuevos!
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José Fernández Santillán
50 años después
http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/42535.html
Del bloqueo no se dijo una palabra / Fidel Castro Ruz
http://www.jornada.unam.mx/2009/04/14/index.php?section=opinion&article=027a1mun
Cuba: “ahorro o muerte”
http://www.proceso.com.mx/suplementos_articulo.php?articulo=69259
Reaparece Fidel Castro con discurso en público tras cuatro años
http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2010/09/03/fidel-castro-pronuncio-primer-discurso-en-acto-multitudinario-en-cuatro-anos
“Llegué a estar muerto”: Fidel Castro.
http://www.revistapantagruelica.com/index.php?option=com_content&view=article&id=554:qllegue-a-estar-muertoq-fidel-castro&catid=37:vases-comunicantes&Itemid=71
Castros
http://www.eluniversal.com.mx/wcarton10466.html
La Revolución cometió errores, nunca traición: Fidel Castro. No se ha optado por la ilegalidad, la mentira o abuso de poder, dijo en un artículo.
http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2011/01/20/la-revolucion-cometio-errores-pero-nunca-traicion-fidel-castro
Las verdaderas intenciones de la Alianza Igualitaria
http://www.jornada.unam.mx/2011/03/23/index.php?section=opinion&article=026a1mun

Obedecer a los poderosos, no es nuestro destino ….
La Jornada, 17 de enero de 2012
La Habana, 16 de enero. “El amigo de verdad es el que critica de frente y elogia por la espalda”, dijo hoy el escritor uruguayo Eduardo Galeano al regresar a Cuba, después de 12 años de ausencia, esta vez para inaugurar el premio literario de la Casa de las Américas.
El autor de Las venas abiertas de América Latina, de 71 años, explicó que había tomado la cita del desaparecido líder sandinista nicaragüense Carlos Fonseca Amador. Y sin tener que explicarlo, en esa forma también resumía su relación con el gobierno cubano, al que criticó en 2003 por el fusilamiento de tres secuestradores y la sentencia masiva de opositores.
Al llegar a La Habana el jueves, Galeano, colaborador de La Jornada, había puesto al día su posición: “Estoy muy contento de volver a la Casa y a Cuba. A la Casa de las Américas, que es mi casa, y a Cuba porque, aunque hace años que no vengo, siento como que vuelvo sin haberme ido. Cuba siguió siempre viva dentro de mí, en mis palabras, en mis actos y en mi memoria (…) jamás oculté ninguna de mis discrepancias o mis dudas; pero tampoco oculté mi admiración por esta revolución que es un ejemplo de dignidad nacional, en un mundo donde el patriotismo es el obligado privilegio de los países ricos y poderosos, pero negado a los pequeños y pobres”.
Los cambios, bienvenidos
En 2003 Galeano estuvo entre los intelectuales, como José Saramago, que criticaron a La Habana por las ejecuciones y las sentencias. Escribió entonces que eran “noticias tristes que mucho duelen, para quienes creemos que es admirable la valentía de ese país chiquito y tan capaz de grandeza, pero también creemos que la libertad y la justicia marchan juntas o no marchan.
“En el duro camino que recorrió en tantos años, la revolución ha ido perdiendo el viento de espontaneidad y de frescura que desde el principio la empujó. Lo digo con dolor. Cuba duele.”
Hoy lo escuchaban en la Casa de las Américas escritores cubanos como Roberto Fernández Retamar, Miguel Barnet, Alfredo Guevara, Eusebio Leal y Pablo Armando Fernández. Todos ellos, entre otros, firmaron en 2003 una réplica a declaraciones como las de Galeano y Saramago.
La carta de los cubanos decía que aquellas críticas de amigos “entrañables” pudieron deberse a “la distancia, la desinformación y los traumas de experiencias socialistas fallidas” y se usaban en “la gran campaña que pretende aislarnos y preparar el terreno para una agresión militar de Estados Unidos (…) Cuba se ha visto obligada a tomar medidas enérgicas que naturalmente no deseaba. No se le debe juzgar por esas medidas arrancándolas de su contexto”.
Galeano precisó tiempo después que sus críticas no alteraban el fondo de su simpatía con el gobierno cubano. El jueves pasado abundó así: “No conocí en mi vida otro país tan solidario como éste, ninguna revolución tan ofrecida a los demás como ha sido y es la revolución cubana. Todo el resto son espacios de debate, de dudas que están siendo en alguna medida respondidas por este proceso de cambios que la revolución está viviendo ahora y a los cuales, quienes la queremos, damos la bienvenida”.
El autor de Memorias del fuego ganó en dos ocasiones el Premio Casa (novela, 1975 y testimonio, 1978) y también dos veces fue jurado (1981, 1989). Había estado en la isla por última vez en 1999.
Este lunes dedicó su breve discurso a la sede: “Esta casa es mi casa, la casa nuestra. Y porque así la siento y así la sé, he sido y seguiré siendo su siempre amigo”, en los términos de Fonseca. “Mil gracias por ese alimento de vitamina D. D de dignidad, que tanto nos ayuda a creer que el deber de obediencia, impuesto por los poderosos del mundo, es –puede ser– nuestra penitencia, pero no es ni puede ser nuestro destino.”
Galeano presentará aquí la edición cubana de su penúltimo título, Espejos. El premio Casa se fallará dentro de 10 días, esta vez en teatro, literatura para niños y jóvenes, literatura brasileña, literatura caribeña en francés o creol, estudios sobre latinos en Estados Unidos y estudios sobre la presencia negra en América y el Caribe.
El escritor recordó hace unos días que mandó Las venas abiertas de América Latina al concurso Casa de las Américas en 1971. Pero “aquel jurado de prestigiosas figuras de la izquierda, según supe después, consideró que el libro no era lo suficientemente serio como para recibir el premio. Era un periodo en el que todavía la izquierda confundía la seriedad con el aburrimiento. Por suerte, eso fue cambiando y en nuestros días se sabe que el mejor aliado de la izquierda es la risa”.
Presenta Fidel Castro dos volúmenes de sus memorias (1926-1958)
El líder cubano asistió al Palacio de Convenciones, en La Habana, donde también estuvo la autora Katiuska Blanco. “Tengo que aprovechar ahora, porque la memoria se gasta”, afirmó Castro.
http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2012/02/04/112914541-presenta-fidel-castro-en-persona-sus-memorias-201cguerrillero-del-tiempo201d
Primer cargamento marítimo que cumple esa ruta en 50 años
Zarpó de Miami hacia La Habana embarcación con ayuda humanitaria
Periódico La Jornada
Jueves 12 de julio de 2012. Miami, 11 de julio. Un barco cargado con ayuda humanitaria partió hoy desde esta ciudad estadunidense hacia La Habana, la capital cubana, convirtiéndose en el primer cargamento marítimo que cumple esta ruta en más de 50 años.
“El Ana Cecilia partió con envíos de carácter humanitario y nos aseguramos de que no iba nada para comercializar en Cuba”, declaró Leonardo Sánchez-Adega, vocero de International Port Corp, empresa que pretende atender la demanda de grupos religiosos y civiles, así como de instituciones caritativas autorizadas a enviar cargamentos humanitarios a la isla. También tenemos como clientes a familiares de personas en Cuba, aclaró Sánchez-Adega.
Esta no es la primera compañía de Florida que ofrece este servicio a la isla, pero será la primera en muchas décadas que ofrezca un envío semanal regular desde Miami, abundó.
La nave, que zarpó del río Miami con 10 tripulantes a bordo, tiene capacidad para transportar 16 contenedores en sus poco más de 91 metros de largo.
La respuesta de la comunidad ha sido sumamente positiva y demuestra mucho interés por el servicio que vamos a realizar, dijo Sánchez-Adega.
Está previsto que estos barcos salgan todos los miércoles en la mañana para llegar a La Habana los jueves en la noche: Allá, los tripulantes descargan todo sin bajarse y se regresa el barco vacío a Miami, explicó.
La compañía –recalcó– cumple todas las regulaciones sobre el embargo comercial a Cuba y cuenta con las licencias de la Oficina de Control de Activos Extranjeros y del Departamento de Comercio de Estados Unidos.
Desde que Obama asumió la presidencia, las estrictas leyes respecto a Cuba, endurecidas por su predecesor republicano, George W. Bush, se han relajado levemente.
A principios de 2009 liberó los viajes y envío de remesas de cubano-estadunidenses a la isla, y facilitó los viajes a Cuba de grupos religiosos y académicos, entre otros.
Estas medidas no han sentado nada bien a los políticos republicanos, pero tampoco a demócratas de origen cubano que ocupan escaños en el Congreso y que han protestado fuertemente contra ellas.

La amenaza a Yoani
Jorge Ramos Ávalos
14 Abr. 13
La amenaza de la dictadura de los hermanos Castro contra la periodista y bloguera cubana Yoani Sánchez fue directa. Así me lo contó ella durante una entrevista en Miami: “He sufrido arrestos, he sufrido golpes y eso no me ha dolido tanto. Pero la última vez que estuve detenida, una oficial de la seguridad del estado me dijo: ‘¿Tu hijo monta bicicleta? Que tenga cuidado’. Eso me llegó al alma”.
Yoani sabe que su mayor vulnerabilidad es su hijo Teo, de 18 años, ya en edad de cumplir el servicio militar obligatorio. “Sí, ese es mi punto débil”, reconoce. Ella sabe que puede haber graves represalias por lo que dice. Pero sigue hablando. ¿Por qué? “Claro que le temo a las represalias pero ¿qué voy a hacer? Pienso que la mejor manera de protegerme es seguir hablando”.
A pesar de estas amenazas tan directas, tan pronto termine su viaje por una decena de países en 80 días, va a regresar a Cuba. ¿Exiliarse? “Ni pensarlo”, me dijo. Su vida es Cuba.
Su incansable gira es la de alguien que nunca ha viajado y que, a la primera oportunidad, se quiere comer el mundo. Tras años de negarle un permiso de salida, Yoani por fin pudo salir por primera vez. Y de ser una perseguida política dentro de la isla, de pronto -muy a su pesar y del régimen de la Habana- fuera de Cuba se ha convertido en una especie de celebridad. A mí me tocó ser testigo de lo siguiente.
Cuando ella visitó la ciudad de Miami, el actor cubano-americano, y estrella de Hollywood, Andy García quería conocerla. “Es una mujer muy valiente”, me dijo Andy. Y él fue a buscarla antes de una presentación en un auditorio del downtown miamense. Se encontraron y comieron juntos. Pero los roles se cambiaron: la estrella era Yoani. Andy, con mucha sencillez y apertura, la escuchaba.
Eso es lo que pasa con Yoani. No puedes dejar de escucharla. Ella te cuenta cómo es la Cuba de hoy, no la que se han inventado fuera. Donde se presente, no importa el país, llena auditorios. Casi medio millón de personas la siguen por Twitter (@YoaniSanchez) y la dictadura cubana ha quedado desvestida y expuesta ante su valentía, fuerza y transparencia.
“Cuba es la isla de los desconectados”, me dijo durante una rara pausa. “Cuba me ha parecido tan absurda desde lejos; vivo en una aldea medieval, porque no hay libertad, porque el gobierno mismo se comporta como un señor feudal; es triste y desde fuera se siente más”.
“Cada vez hay más consenso de que vivimos en una dictadura”, asegura. Pero ¿puedes decir que Cuba es una dictadura sin meterte en problemas?, le pregunto. “Digo la primera sílaba y ya me meto en problemas. Pero me levanto todos los días pensando que me voy a comportar como una ciudadana libre”.
Yoani se describe a sí misma como una “cronista de la realidad”. Nada más. Pero es mucho más. Ella se ha convertido en el símbolo del cambio en Cuba. Otros lo han tratado y fracasado. Muchos han muerto intentándolo. Yoani, sin embargo, sigue golpeando con una lógica infalible una dictadura en pleno siglo XXI que no tiene elecciones multipartidistas, que limita ferozmente la libertad de expresión, que encarcela y asesina disidentes, y que va en camino contrario a la mayoría de los países del mundo.
Yoani constantemente se está definiendo: “Mi pelo es libre y yo también”, me dice, tocándose la negra cabellera que le llega hasta la cintura. Y luego suelta algo que parece impensable para alguien que no ha parado de hablar desde que salió de Cuba: “Soy una persona muy tímida”. Pero insiste en que su misión es explicarle a Cuba a los que nunca han estado ahí. Y un poco más adelante nos deja entrar, brevemente, a su mundo cotidiano en la Habana: “Yo soy hiperactiva. Desde que me levanto estoy haciendo cosas. Me involucro mucho con mi vida familiar”.
Es frecuentemente hostigada. Su celular, un iPhone que le regaló su hermana (“un teléfono autista porque no tiene conexión de internet”), está regularmente intervenido y en varias ocasiones ha sido detenida. Ya está acostumbrada a que la dictadura castrista invente que es agente de la CIA, tanto así que su respuesta ante semejante ridiculez la da con una sonrisa: “Eso se llama matar al mensajero. No rebatas lo que dice: aniquílalo ética y moralmente. No, no trabajo para la CIA. Jamás podría trabajar para una entidad extranjera, nunca he militado ni siquiera en un partido político”.
Yoani se gana la vida “resolviendo”, como la mayoría de los cubanos. “Soy mecanógrafa y reparadora de ordenadores. Y trabajo de periodista en muchos medios fuera de mi país”. Su primer viaje al extranjero ha sido financiado por diversas organizaciones no gubernamentales y por su hermana que vive en Estados Unidos.
¿Algo está cambiando dentro de Cuba?, pregunto. “Lo más importante está ocurriendo de adentro hacia fuera: los cubanos están hartos”. ¿Puede haber castrismo sin los Castro? “El carisma de estos líderes es intransferible. En Cuba la silla presidencial se heredó por vía sanguínea (de Fidel a Raúl)… Es triste que una nación tenga que poner su esperanza en el fallecimiento de alguien para que la nación tenga vida, pero a eso nos han llevado”.
A Yoani le gusta citar la frase de Gandhi de que tus enemigos primero te ignoran, luego se ríen de ti y luego te atacan. Yoani está viviendo esa tercera fase. Ella asume las amenazas a su vida y a su familia como parte de su profesión de periodista. Pero sabe, también, que se ha convertido en la mayor esperanza de un cambio democrático y de libertad en Cuba.
¿Puedes cambiar Cuba? “Yo sola no, pero somos multitud”.

Morir por Cuba
Jorge Ramos Ávalos
7 Jul. 13
Guillermo Fariñas cree que si él muere en un acto de protesta, Cuba podría dejar de ser una dictadura. O, al menos, moverse en esa dirección. Eso es tener una enorme fe en lo que una sola persona puede hacer para terminar con el régimen de 54 años de los hermanos Castro en la isla.
Desde 1983, cuando estuvo en Moscú, Fariñas no salía de Cuba. Ahora lo pudo hacer debido a una nueva ley que permite la salida a aquellos que consiguen una visa de visita. “Lo que más me ha impactado es la brecha tecnológica entre mi país y el resto del mundo”, dijo durante una entrevista en Miami. “Cuba está en el siglo XVII”. Eso mismo escribió la bloguera Yoani Sánchez al regresar a Cuba luego de un viaje de tres meses. Volver a Cuba, dijo en Twitter, es como estar en “una máquina del tiempo, hacia el pasado”.
Ese viaje al pasado es, a la vez, literal y político. “Carretones de caballo en el interior y todas las estructuras destruidas”, es como Fariñas describió la Cuba actual. Y más de medio siglo con una férrea y represiva dictadura.
¿Por qué, en este 2013, cuando muchas naciones han dejado de tener dictaduras, Cuba sigue teniendo una brutal? Por tres razones, explicó Fariñas: “La falta de unidad dentro de la oposición, el aferramiento de los gobernantes y la indiferencia y complicidad de muchos gobiernos del mundo”.
Fariñas es muy incómodo para el régimen de la Habana porque conoce al monstruo desde dentro. Fariñas es el “Coco” de los Castro. Fue miembro de la Unión de Jóvenes Comunistas, recibió entrenamiento en la antigua Unión Soviética y hasta peleó (y resultó herido) en la Guerra de Angola. Pero en 1989 se separó del gobierno como protesta por el fusilamiento del general Arnoldo Ochoa, acusado por el régimen de narcotráfico.
Trabajó como sicólogo en un hospital de la Habana hasta que denunció, en 1995, a su directora por corrupción; en lugar de que ella terminara en la cárcel, lo arrestaron a él. Esa fue su primera de muchas detenciones. Ha pasado más de una década encarcelado.
Pero Fariñas es más conocido por sus 23 huelgas de hambre, según mi cuenta. Su salud está “bastante deteriorada”, de acuerdo con su propia descripción. Una huelga de hambre en el 2010, protestando por la muerte del disidente Orlando Zapata, le provocó una trombosis de lado izquierdo del cuello. Ha perdido todo el cuero cabelludo hasta las cejas. Dice que ha ganado peso pero su piel morena se pega penosamente a los huesos de su pecho. La camisa parece quedarle una o dos tallas más grande, y sus sandalias, sin calcetines, entran y salen con facilidad.
“Todas mis huelgas son al extremo”, dijo, y su cuerpo lo corrobora. Se mueve poco, como ahorrando energía. “Conmigo no hay puntos medios. Yo asumo la huelga cuando el gobierno hace actos inhumanos. Es ahí cuando yo tomo medidas autodestructivas que pongan al gobierno contra la pared”.
Fariñas -portavoz de la Unión Patriótica de Cuba, que agrupa a unos 6 mil opositores en la isla- tiene planeado regresar a Cuba a mediados de julio. Ni siquiera considera quedarse en Miami.
Hace tres años Fariñas escribió: “Ya es hora de que el mundo se percate que éste es un gobierno cruel y hay momentos en la historia de los países en que tiene que haber mártires”. Y él está dispuesto a serlo, me confirmó el ganador del premio Sajarov, otorgado a defensores de los derechos humanos, y que por fin pudo recibir en Francia tres años después.
Fariñas cree que hay que causar una conmoción a nivel internacional para que el gobierno castrista se resquebraje. “Hubo momentos en que el mundo no escuchaba… Hoy escuchan. Pero lo que tiene que haber es una conmoción”.
“¿Y esa conmoción la podrías lograr tú con otra huelga de hambre?”, pregunto. “Yo pienso que si el gobierno cubano deja morir a un premio Sajarov, le causaría un daño al gobierno y tendría que hacer concesiones”, responde.
De pronto, me doy cuenta que estoy frente a un hombre que ha tomado la decisión de morir por la democracia en Cuba. Nunca dejan de sorprenderme los hombres y las mujeres que están dispuestos a morir por defender sus ideas. Son pocos y miran distinto al resto de los mortales, como si vieran dentro del alma.
Él sabe que criticar al régimen cubano en el extranjero puede tener terribles consecuencias para él y para sus hijas, Haisa, de 18 años, y Diosángeles, de 11. “Nos pueden asesinar en cualquier momento”, dijo como si hubiera repetido esa frase un millón de veces.
Pero Fariñas no quiere que su vida (ni su muerte) sea en vano. Antes de despedirme le digo que me parece extraordinario que esté dispuesto a dar su vida por su país. “Esa es su opinión… Pero nosotros consideramos que defender a la patria no es nada extraordinario”. Él -concluyo mientras lo veo irse lentamente- es un hombre que ya decidió morir por Cuba.
PS. Aquí está mi entrevista de televisión con Fariñas http://youtu.be/pfCgWB40oBo
3 feb. 2014.
Cuba, fotos y máscaras
Germán Martínez Cázares
Casi en secreto los panistas aterrizaron en La Habana. Un Mercedes-Benz negro los transportó al famoso hotel Nacional, allí un funcionario cortés, de buen humor caribeño les entregó un teléfono para esperar la llamada que habría de revelar hora y lugar del encuentro con Fidel Castro. Era 1998, gobernaba Zedillo. Al PAN lo dirigía Felipe Calderón, quien encabezó el viaje, lo acompañaron Luis Felipe Bravo y Gabriel Jiménez.
Al segundo día, ya tarde, el esperado timbrazo llegó. Sería la tercera tertulia del PAN y Castro Ruz. Antes de esa visita, el senador Jiménez Remus arribó con todo el grupo parlamentario panista (incluido el desfiguro de un senador al intentar abordar el avión de regreso abrazado de una mulata); después, Carlos Castillo también acudió a otra.
Las puertas del Palacio de la Revolución se abrieron, en esa ocasión, para un serio Felipe Calderón vestido con guayabera blanca. Desde el Salón de los helechos, traídos de la Sierra Maestra, el cuento de la revolución cubana se volvió a recitar al PAN.
En la antesala, mojitos y un aviso estricto: “sólo fotos oficiales”. Apareció el traje verde olivo del dictador. Fue una larguísima cena con vinos y puros en la mesa. Los panistas comieron y se quedaron hasta el amanecer. Castro embrujaba con la conversación, preguntó ¿quién era Vicente Fox?, dudó de la revolución zapatista en Chiapas, relató sus recuerdos mexicanos a detalle, justificó su relación con el PRI, evocó a Fernando Gutiérrez Barrios, hasta se dio el lujo de cuestionar a la izquierda mexicana. Cortejó al PAN y logró hechizarlo con ese trato exquisito, con esa cínica “máscara política”, como definía Félix Varela -inspirador de la independencia cubana- a la actitud hipócrita de encubrir con palabras de bien público, el verdadero rostro totalitario de los “traficantes de patriotismo”.
El PAN cayó en la trampa. Todo fue entonces y es ahora un antifaz de virtud y dignidad para disfrazar al poder totalitario. Máscara pura.
La diplomacia silenciosa e ingenua no logró respeto a los derechos humanos, las loas a la dizque apertura al mercado de los “cuentapropistas” no mitigan la desdicha de miles de cubanos, la visita de dos Papas a la Isla no aplacó el encarcelamiento a los disidentes, y el respeto a la “autodeterminación de los pueblos” sólo es un cheque en blanco a ese gobierno para hacer lo que le venga en gana. La pantomima castrista sigue intacta. Y volvimos a verla, ahora, con el presidente Peña.
La CELAC, invento chavista avalado por México, para darle presencia a Cuba y evadir las sanciones internacionales por violación a los derechos humanos, fue el nuevo teatro donde varios presidentes se enmascararon y bailaron al ritmo de un guaguancó de disimulos.
Al PRI, simular frente a Cuba no se le dificulta. La doblez fue siempre parte esencial en su desempeño internacional, ahora Peña lo confirmó. ¿Fidel Castro, “líder moral” de quién? Llamó “proceso de actualización económica” al reparto de permisos-privilegio que sólo fortalecen el monopartidismo, sin fomento a la propiedad privada. Enojó con Estados Unidos por la ejecución de Edgar Tamayo y ni una palabra sobre la pena de muerte vigente en Cuba. ¿”Sueños” en la Isla, sin democracia ni pluralismo? ¿Investigar la muerte de Oswaldo Payá? Nadie se acordó de los presos políticos, ni de los acosos o detenciones previas a la Cumbre, incluida la de José Daniel Ferrer, líder de la opositora Unión Patriótica Cubana. ¿Aguar la fiesta? Se buscaba y se logró un “reencuentro fraternal” de las caretas.
Si al PAN no le gustó la foto de Peña con el cadavérico tirano, y poco puede reclamar porque también tiene la suya con Castro, deberían reivindicarse y recordar a sus comensales de aquella cena de 1998, entonces miembros del gobierno cubano, defenestrados fulminantemente después: Roberto Robaina, canciller; Carlos Lage, secretario del Consejo; Felipe Pérez Roque, secretario particular, ¿por qué no exigir su foto actualizada para probar que están vivos?

¡Fuera máscaras!
Pleitesía al mito
Jesús Silva-Herzog Márquez
El presidente cubano, Raúl Castro, se pronunció recientemente por la tolerancia ideológica. En el mundo hay diferencias y hay que aprender a aceptarlas. Que haya discrepancias políticas no significa que sea imposible la colaboración o el entendimiento. En la diversidad bajo la ley, dijo, puede fincarse la unidad. No le hablaba, por supuesto, a los cubanos. Para la dictadura cubana la discrepancia sigue siendo un acto de traición, la crítica un delito. Le hablaba a los presidentes latinoamericanos que llegaban a la reunión de la CELAC. El pluralismo puede ser un principio sensato de la vida internacional pero, en la Isla, sigue siendo la bandera de los conspiradores.
Yoani Sánchez, la admirable cronista de la Cuba cotidiana, describió el montaje que el régimen preparó para la llegada de los dirigentes latinoamericanos. “Las calles por donde transitarán las caravanas presidenciales serán retocadas, el asfalto repuesto, los huecos tapados y la pobreza escondida. La verdadera Habana se disimulará bajo otra urbe de atrezo, como si a la mugre -acumulada por décadas- se le colocara encima un vistoso y efímero tapiz”. Pero no es solamente la escenografía del ocultamiento lo que contempla la bloguera: son los trámites de una dictadura al lidiar con el riesgo. La comunicación es bloqueada, la vigilancia del Estado policiaco se expande. Sigue Yoani: “Las llamadas se pierden en la nada, los mensajes de texto no alcanzan su destino, los nerviosos sonidos de ocupado responden al intentar comunicar con un activista. Llega entonces la segunda fase, la física. En las esquinas de ciertas calles proliferan supuestas parejas que no se hablan, hombres de camisas a cuadros que tocan nerviosamente el audífono disimulado en su oreja, vecinos que se ponen de guardia frente a las puertas de esos a los que ayer mismo le pidieron un poco de sal. Toda la sociedad se llena de susurros, ojos atentos y miedo, una gran dosis de miedo”.
La bloguera que denuncia con severísima serenidad al régimen cubano sigue su descripción del operativo que acompaña la fiesta diplomática. “La última fase lleva detenciones, amenazas y arrestos domiciliarios. Mientras, en la televisión oficial los locutores sonríen, comentan las conferencias de prensa y trasladan sus cámaras hasta las escalerillas de decenas de aviones. Hay alfombras rojas, pisos pulidos, helechos arborescentes en el Palacio de la Revolución, brindis, foto de familia, tráfico desviado, policías cada cien metros, guardaespaldas, prensa acreditada, discursos de apertura, gente advertida, calabozos repletos, amigos en paradero desconocido (…) La postal retocada está lista… pero le falta la vida. Después, después todo pasa. Cada presidente y cada canciller vuelve a su país. La humedad y el churre brotan bajo la fina capa de pintura de las fachadas. Los vecinos que participaron en el operativo retoman su aburrimiento y a los oficiales en la #OperaciónLimpieza los premian con hoteles de todo incluido. Las plantas sembradas para las inauguraciones se secan por falta de agua. Todo vuelve a la normalidad o a la absoluta falta de normalidad que caracteriza la vida cubana. La falsa instantánea ha terminado. Adiós II Cumbre CELAC”.
Enrique Peña Nieto, mientras tanto, lograba una foto con el dictador en retiro. Su visita no fue una jornada diplomática sino la penosa búsqueda de un autógrafo de tirano. El presidente mexicano estuvo dispuesto a publicar en el periódico Granma, ese emblema perfecto de la cárcel de pensamiento que es la Isla. “Gracias al liderazgo cubano”, dice ahí el presidente de México, “la voz de nuestra región comienza a proyectarse con mayor fuerza en el mundo”. Eso escribe -o por lo menos, eso firma el presidente de México. Y claro, para obtener la fotografía con el anciano de los pants, hubo que rendir homenaje a las “grandes conquistas de la Revolución”. Hablando en nombre de México, Peña Nieto dijo: “Valoramos la formación integral que reciben los niños y niñas de este país hermano”. El presidente de México, si tomáramos en serio sus palabras, considera el adoctrinamiento ideológico como envidiable “formación integral”.
Al presidente mexicano le hacía falta una fotografía con el Mito. Ese fue el sentido de su visita a La Habana: restituir la hipócrita veneración oficial al Mito de la Revolución Cubana y su Comandante. La abyección presidencial llegó al punto de llamar a Fidel Castro, un “líder moral”. Uno se pregunta qué entenderá Peña Nieto por liderazgo y por moral.

TOLVANERA
La foto
Roberto Zamarripa
El presidente Enrique Peña quisiera imprimir en 3D su par de fotos con el líder cubano Fidel Castro. Darles forma, volumen, sentido. Pero no la tiene fácil.
Diseñó su primera visita a Cuba justo al segundo año de su mandato, igual que Vicente Fox. Pero la obsesión era lograr la fotografía con Fidel Castro. Y logró dos. Una parado, otra sentado.
El pretexto para visitar Cuba era la Segunda Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) realizada en La Habana hace una semana. Tras la Celac vino la visita oficial con el gobierno cubano y en el intermedio la reunión del presidente Peña con Fidel. De esos encuentros no derivó gran cosa. Eran meras señales, gestos.
Para Cuba la cumbre de la Celac representó quizás el encuentro de reconocimiento internacional más importante desde 1999 cuando la Novena Cumbre Iberoamericana. Desde entonces no se organizaba en La Habana una reunión con esa convocatoria. Treinta de los 33 jefes de Estado y de gobierno acudieron a la Celac.
Durante los días de la Cumbre, la presencia policiaca uniformada era ostensible en todos los puntos. Grupos de derechos humanos denunciaron detenciones de dirigentes y bloqueos de comunicaciones. Ahora solo dos gobiernos, el de Sebastián Piñera de Chile y el de Laura Chinchilla de Costa Rica, ambos salientes, tuvieron reuniones con disidentes. El entorno interno fue el mismo. El externo no.
Justo en 1999, cuando la Cumbre Iberoamericana, el presidente Ernesto Zedillo hizo una fuerte crítica en su discurso al régimen cubano a la vez que la canciller Rosario Green tenía un encuentro con disidentes. Hace 12 años, en febrero de 2002, en la visita oficial de Vicente Fox a La Habana, fue concertado otro encuentro con opositores que molestó a Castro y aceleró el deterioro de la relación.
Peña rompió con esos contactos y cumplió con el protocolo.
Para el gobierno mexicano el saldo de prácticamente una quincena de años de enfriamiento ha sido más dañino para México que para Cuba. El acento en la presión política ha disminuido la presencia mexicana en la región y le ha marginado de oportunidades económicas.
En 2002, la comitiva mexicana que encabezó Fox acudió a la planta Energás, cerca de Varadero, donde fueron informados de las exitosas fórmulas de asociación privada-estatal en materia energética. En el marco de esas pláticas fue que se ofreció a México una participación de Pemex en la operación de una refinería cubana. Fox lo rechazó. Hoy el gobierno de Peña presume al modelo cubano como ejemplo en su propaganda de reforma energética.
Quien aprovechó la oportunidad rechazada por Fox fue Hugo Chávez, resucitado tras el golpe de 48 horas que le dieron ese mismo año, y después dominó las opciones energéticas en Cuba.
Igual pasó con Brasil. Impulsados por el gobierno de Lula, los contactos con Cuba se acrecentaron mientras que con México se enfriaban. Hoy Brasil es uno de los principales socios comerciales, no solamente políticos, de Cuba.
Para el gobierno de Peña, Cuba es una tercera frontera, con mil 250 kilómetros de extensión, equivalente a la que se tiene con Centroamérica o 40 por ciento de la existente con Estados Unidos.
Pero más allá de los problemas comunes de una frontera, en opinión del gobierno de Peña, en Cuba operan cambios importantes en materia económica y social. Por ello, juzgan, México debe acompañar ese proceso de modificaciones económicas. Opinan que sería un error aislarse y no sumarse a la corriente.
Es decir, el acento cambia: de la presión por actualizaciones políticas con condicionamientos económicos, el gobierno mexicano pasa a la incidencia en el proceso de actualizaciones económicas sin condicionamientos políticos.
Cuba no está aislado como antes. Hasta regresó a la Serie del Caribe de beisbol. Su régimen parece caminar hacia el modelo chino, guardadas todas las proporciones. Y no va lento, a pesar de lo que se mira.
Peña ya condonó una deuda de 500 millones de dólares y está dispuesto a ir por más. Lo suyo no es ideológico. Es mero pragmatismo. Seguro ya preguntó cuánto cuesta una 3D, para sacarle más jugo a las fotos.

EL INFORME OPPENHEIMER
La CELAC y el turismo político
Andrés Oppenheimer
La cumbre de jefes de Estado latinoamericanos y caribeños celebrada la semana pasada en Cuba fue un clásico ejemplo de turismo político y promesas vacías, pero es posible que haya tenido algo bueno: la salvación del bloque comercial de los cuatro países de la Alianza del Pacífico.
Los líderes de la Alianza del Pacífico -el ambicioso bloque comercial constituido por México, Colombia, Perú y Chile- sostuvieron reuniones bilaterales paralelamente a la cumbre de la Comunidad de Países Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) celebrada en Cuba, y conversaron largamente sobre el futuro de su bloque comercial.
Esas reuniones fueron especialmente importantes porque asistió a ellas Michelle Bachelet, la Presidenta electa de Chile, cuyo apoyo a la Alianza del Pacífico estaba en dudas. Bachelet, que asume el 11 de marzo, voló a Cuba por invitación del Presidente saliente de Chile, Sebastián Piñera.
Antes del viaje, se especulaba que Chile podría dejar de ser uno de los pilares de la Alianza del Pacífico.
En primer lugar, había dudas de que Bachelet apoyara con entusiasmo a un grupo regional fundado por Piñera, su predecesor y rival político. En segundo lugar, la plataforma de campaña de Bachelet sugería que el Gobierno de Bachelet disminuiría su activismo en la Alianza del Pacífico, y fortalecería sus lazos con Brasil y otros países de la costa del Atlántico.
Pero las reuniones bilaterales realizadas al margen de la cumbre de la CELAC permitieron que los Presidentes de México, Colombia y Perú pudieran darle seguridades a Bachelet de que muchos de sus temores acerca de la Alianza del Pacífico eran infundados, según me dijeron funcionarios que participaron en las reuniones.
Los Presidentes le dijeron a Bachelet que, contrariamente a lo que dicen algunos países de la CELAC, la Alianza del Pacífico no es un bloque pro-estadounidense que quiere dividir a Latinoamérica en dos, sino un mecanismo de integración económica que no excluye a nadie.
A diferencia de otros grupos regionales, la Alianza del Pacífico se concentra en medidas comerciales concretas. Entre otras cosas, está creando un área de libre comercio entre los países miembros, estableciendo oficinas comerciales conjuntas en Asia y África, y creando un mercado común de valores para los cuatro países.
En cuanto a la cumbre de la CELAC, fue un conjunto de declaraciones vagas y contradictorias, por no decir hipócritas.
La declaración final de la cumbre de la CELAC pide que “fortalezcamos nuestras democracias y todos los derechos humanos para todos”.
No es una broma: los Presidentes, incluyendo el general Raúl Castro, juraron fortalecer la democracia y los derechos humanos en una cumbre presidida por Castro, un Gobernante militar cuya dictadura familiar no ha permitido una elección libre, partidos políticos ni medios independientes durante 55 años, y que hace poco fue acusada de haber asesinado al principal líder opositor de la isla, Oswaldo Payá, en un misterioso accidente automovilístico.
Y lo que es peor, los Presidentes firmaron esa declaración en momentos en que, según Amnistía Internacional, el régimen cubano estaba arrestando a líderes disidentes para impedir que organizaran una cumbre paralela.
Para su crédito, el Presidente chileno Piñera se reunió en La Habana con una de las líderes del grupo opositor las Damas de Blanco, Berta Soler, y la Presidenta de Costa Rica Laura Chinchilla envió una delegación gubernamental a reunirse con líderes de la Comisión Cubana de Derechos Humanos.
Por lo demás, la declaración de 70 puntos de la CELAC es una colección de promesas vacías de “seguir avanzando” hacia la integración económica latinoamericana, pero sin ofrecer ningún proyecto concreto para lograrlo.
Lamentablemente, existen ya casi tantas siglas de organizaciones de integración latinoamericana como países en el continente. Y al mismo tiempo, Latinoamérica sigue siendo una de las regiones menos integradas del mundo: sólo el 18 por ciento del comercio total de América Latina se realiza dentro de la región, comparado con el 52 por ciento del comercio total de Asia, y el 65 por ciento de la Unión Europea.
¿Por qué los Presidentes latinoamericanos participaron de semejante farsa? Los países grandes, México y Brasil, quieren posicionarse y colocar a sus grandes empresas en la isla a tiempo para beneficiarse de la inevitable transición de Cuba. Y los demás países creen que, a la luz de medidas recientes del régimen cubano como la de autorizar a los cubanos a viajar al exterior, será más eficaz “acompañar” al régimen cubano hacia cambios mayores, que hostilizarlo.
Mi opinión: Fue patético ver a Presidentes democráticamente electos hacer fila para fotografiarse sonrientes con Raúl y Fidel Castro. Muchos de ellos van a querer comerse esas fotos cuando mueran los hermanos Castro, y salgan a la luz todos los detalles de sus abusos a los derechos humanos.
Al margen del turismo político, probablemente una de las pocas cosas buenas que ocurrieron en la cumbre de la CELAC se dieron en las reuniones paralelas, como las que quizás lograron convencer a Bachelet de que no le dé la espalda a la Alianza del Pacífico.
Entrevista a Gabriel García Márquez TVE 1995.
https://www.youtube.com/watch?v=Oe5zGydx-_4
Video SECRETO de CASTRO censurado en CUBA
https://www.youtube.com/watch?v=oIIPYZCAXIc
Periodista huye a Miami
http://www.americateve.com/index.php?content=CONTENT_ARCHIVO_LISTA_USTREAM&video_id=51103191&program_id=147&date=08-08-2014&page=1
La flexibilización, una falacia; Obama, como sus antecesores, lo ha reforzado: vicecanciller
Más de 116 mil mdd de pérdidas en Cuba por el embargo de EU
Desde 2009 Washington ha multado con 2.6 mil mdd a empresas por tener vínculos con la isla
En 22 ocasiones la Asamblea General de la ONU se ha pronunciado contra el bloqueo
http://www.jornada.unam.mx/2014/09/10/mundo/022n1mun
Parlamento juvenil 2014
https://mail.google.com/mail/u/0/#inbox/1495c9f0fb7a31cf?compose=1495d3573148cd14&projector=1
Cuba: triunfo histórico
http://www.jornada.unam.mx/2014/12/18/edito
La apertura del cerrojo castrista
http://www.milenio.com/firmas/jorge_castaneda/apertura-cerrojo-castrista_18_429737051.html
OPPENHEIMER: EEUU-Cuba, ¿una nueva era?
ANDRÉS OPPENHEIMER
[email protected]
12/20/2014 5:14 PM
http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/andres-oppenheimer-es/article4736640.html

Obama lee a Martí

Enrique Krauze
15 Feb. 2015
El reciente acuerdo entre Cuba y Estados Unidos me recordó las páginas del célebre ensayo “Nuestra América”, donde Martí critica al vecino poderoso que nos “desconoce y desdeña”. Citando a Martí, Obama reescribía la historia: ni nos desdeña ni nos desconoce. Y así, se ha empezado a reescribir una historia que comenzó en 1898 en Cuba, estalló en 1959 en Cuba, y puede comenzar a concluir en Cuba, en 2014: la historia del antiamericanismo.
La Guerra del 98 unió a los países de Hispanoamérica contra Estados Unidos y los reconcilió con España, de quien todos -salvo Cuba- se habían independizado. A raíz de esa guerra, los liberales de la región padecieron un síndrome similar al de los marxistas tras la caída del Muro de Berlín: se sintieron huérfanos. Vieron en aquellos hechos una contradicción insalvable entre los valores democráticos que habían fundado a Estados Unidos y los designios explícitos de hacer ondear la bandera de las barras y las estrellas desde el río Bravo hasta la Tierra del Fuego. En el caso particular de Cuba, muchos iberoamericanos se negaron a admitir una independencia convertida en protectorado. Fue entonces cuando los liberales de América Latina comenzaron a converger con los católicos, los conservadores y los primeros socialistas en la concepción de un nacionalismo iberoamericano de nuevo cuño: imaginar una sociedad militantemente opuesta a la americana. Esa fue la visión del mundo que formó al Che Guevara.
Entre 1898 y 1959, el balance político, diplomático, económico y militar de Estados Unidos en América Latina fue desastroso: desembarco de marines, ocupaciones militares, aliento a golpes de Estado y, junto a todo ello, la machacante presencia de las grandes empresas americanas. En Estados Unidos, la supeditación de la diplomacia a los grandes negocios era vista como algo normal, pero a estos países les resultaba una muestra intolerable de codicia.
Como reacción, la región vivió un ascenso del nacionalismo tanto local como continental, que los presidentes americanos del período de entreguerras leyeron como una antesala al comunismo. Con su “Política del Buen Vecino” F.D. Roosevelt corrigió un tanto el rumbo pero en Cuba aquella vinculación entre negocios y política fue continua y visible. Con todo, la cooperación panamericana alcanzó su mejor momento en la Segunda Guerra Mundial.
Al inicio de la Guerra Fría, el nacionalismo iberoamericano se orientó hacia las diversas variedades del marxismo. Muchos atribuían la pobreza y la desigualdad a la presencia estadounidense, y pensaron que el socialismo era una alternativa. Para colmo, los Estados Unidos apoyaban dictaduras militares como la de los Somoza y terminaron por desacreditarse como fuente de valores democráticos. Los defensores de esos principios quedaron aún más aislados.
La Revolución cubana abrió un ciclo de intenso antiamericanismo. La “Alianza para el Progreso” no pudo contrarrestar el encono provocado por las duras administraciones republicanas. La intervención del Departamento de Estado en el golpe a Salvador Allende terminó por incitar a dos generaciones de jóvenes a emular al Che Guevara y Fidel Castro. La política de Reagan en Centroamérica avivó aún más los ánimos. En las aulas de América Latina, el odio contra el Imperialismo yanqui se volvió canónico. Y para el régimen dictatorial cubano, fue su mejor arma de supervivencia.
En 1989 ocurrió casi un milagro: las unánimes transiciones democráticas de Latinoamérica (Chile, Nicaragua, El Salvador). Ahora eran los marxistas los que se sentían huérfanos de ideología y ese vacío lo llenó -hasta cierto punto- el casi olvidado ideario democrático liberal o socialdemócrata.
Aunque no desaparecerá del horizonte, el antiamericanismo comenzó a pasar de moda. Lo mantuvo artificialmente la retórica incendiaria de Hugo Chávez contra “el imperio”. Pero era (y es) difícil disimular el absurdo del discurso chavista contra su principal cliente petrolero. Solo quedaba el diferendo con Cuba. Era tiempo de resolverlo.
Al restablecer relaciones con Cuba, Estados Unidos ha comenzado a recobrar la legitimidad moral para refrendar los valores que lo fundaron (igual que a todos los países de América). El arraigo de esos valores fue el verdadero sueño de Martí para Cuba. Ninguno más prioritario que la libertad de expresión, sobre todo en las redes sociales, que están prácticamente prohibidas en Cuba. Ningún pueblo es una isla entera por sí mismo. El cubano lo ha sido por demasiados años.
Cuba–EU: acercamiento y avances
http://www.jornada.unam.mx/2015/07/20/edito
Cuba: recuento histórico
Lucrecia Lozano
Reforma, 23 marzo 2016. La relación entre Cuba y Estados Unidos fue conflictiva desde que la Isla rompió tardíamente los lazos coloniales con España en 1898.
Demasiado tarde, para su infortunio, porque Estados Unidos ya se había convertido en una potencia hemisférica que aspiraba a transformarse en un poder marítimo mundial para competir con los imperios del Viejo Continente. La cuenca del Caribe revestía una importancia estratégica. Situada entre Europa y el continente americano, era una puerta vital para el comercio ultramarino y la defensa. Los geopolíticos la bautizaron el “Mediterráneo americano”.
Cuba es la más grande de las islas del Caribe. Cuando se independizó, ninguna de sus hermanas antillanas se equiparaba con ella en infraestructura y población. Eso y la ambiciosa estrategia naval de la Casa Blanca motivaron que en 1899 los marines intervinieran en la Isla y en su vecino Puerto Rico, cedidos por España a Estados Unidos tras su derrota en la Guerra Hispano-Americana.
La aventura militar estadounidense no fue un asunto sencillo. El fervor patriótico de los cubanos obligó a Washington a retirar sus tropas en 1902, no sin antes imponer la Enmienda Platt, que le otorgaba derecho de intervenir en los asuntos de la Isla, y apropiarse más tarde de la Bahía de Guantánamo. Allí construyeron una base naval.
El Caribe se militarizó y se convirtió en el Mare Nostrum estadounidense. Desde entonces se afianzó un nacionalismo cubano con tintes antiimperialistas y antiestadounidenses.
Cuba fue estratégica en la promoción y defensa de los intereses de Washington en la cuenca del Caribe. También se convirtió en destino de sus inversiones y en un paraíso tropical de casinos y lupanares a escasas 90 millas de la península de La Florida.
En 1959 la Revolución Cubana derrocó al dictador Fulgencio Batista, aliado de Estados Unidos, y puso fin a esos excesos. “Se acabó la diversión, llegó el Comandante y mandó a parar”, rezaba una popular canción de aquellos años.
En abril de 1961, el presidente John F. Kennedy intentó revertir la revolución que había nacionalizado y expropiado empresas estadounidenses. Apoyó la fallida operación de Bahía de Cochinos, en la que exiliados cubanos entrenados y financiados por el Pentágono desembarcaron en la Isla para derrocar al régimen de Fidel Castro.
El tiro les salió por la culata. La invasión fue sofocada y Fidel se fortaleció tras la malograda aventura intervencionista. Al mismo tiempo, declaró el carácter socialista de la revolución y reafirmó su alineación con la Unión Soviética. Estados Unidos, por su parte, endureció el embargo económico que había impuesto al régimen en octubre de 1960 y que a la fecha perdura.
Cuba se convirtió en la punta de lanza de la Guerra Fría en el continente americano. El clímax de esa época fue la crisis de los misiles de octubre de 1962, cuando la instalación de plataformas de misiles soviéticos en la Isla estuvo a punto de provocar el temido holocausto nuclear.
Para fortuna del mundo, la crisis se resolvió en una mesa de negociaciones entre Moscú y Washington, con ausencia de La Habana. Los misiles se retiraron. Y aunque los cubanos recriminaron el desenlace al primer ministro soviético Nikita Kruschov -“Nikita, mariquita, lo que se da no se quita”-, Cuba siguió alineada al bloque comunista y los sucesivos presidentes estadounidenses continuaron obsesionados con derrocar a un régimen que envejeció manteniendo el poder y sobrevivió al inesperado fin de la Guerra Fría en 1989.
Barack Obama visitó Cuba medio siglo después de la última confrontación grave entre ambas naciones. Es el primer presidente estadounidense en hacerlo desde 1928.
El deshielo entre ambas naciones es un hecho, aunque éste será lento y progresivo. Enhorabuena. El cambio era esperado por el pueblo cubano y la comunidad internacional.
Lástima que Obama deje la Casa Blanca en 10 meses y Raúl Castro, su contraparte cubana, tenga 84 años, porque falta casi todo por hacer.


Carmen Aristegui / histórica visita a cuba / 21 marzo 2016
https://www.youtube.com/watch?v=o0IYfAXYuCY


Muerte de Fidel Castro permitirá a Cuba dar salto cualitativo hacia adelante: Pascoe.
https://www.youtube.com/watch?v=UZUyvcRH2SA&feature=em-uploademail

Aquí con Javier Solórzano – Sergio González Gálvez (04/06/2019
https://www.youtube.com/watch?v=nc40ciFgMh8&feature=em-uploademail

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