Luis Donaldo Colosio. In memoriam

PIN

LUIS DONALDO COLOSIO MURRIETA

“Las balas del odio, del rencor y de la cobardía interrumpieron” su vida.

Diana Laura  

HÉCTOR RODRÍGUEZ ESPINOZA

SUMARIO

I Parte

Antecedentes. 1. Relatos de testigos y analistas. a). Domiro Reyes García. b). Gisela Arriaga Tapia. c). Eduardo Valle. D). Juan Antonio Ruibal Corella; e). Miguel Ángel Granados Chapa. II. Planteamiento del problema. III. Solución oficial del problema. IV. Opinión pública del problema. Fuentes.

II Parte

Seguimiento periodístico

I Parte

I. Antecedentes. El año de 1994 fue uno de los más importantes para la historia contemporánea de México. Fue un año electoral y nueve candidatos se aprestaban para contender por la Presidencia de la República. El Partido Revolucionario Institucional ­ que había gobernado más de seis décadas –  contaba, desde noviembre pasado, con su candidato, el Lic. Donaldo Colosio Murrieta. Pero en la madrugada del mismo 1° de enero, mientras la nación terminaba de celebrar el arribo del nuevo año, en San Cristóbal, Chiapas, se inició el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, poniéndose al inicio de la vigencia del Tratado de Libre Comercio con América del Norte, declarándole la guerra al gobierno federal y manifestándose por el Socialismo.

Ese inusitado suceso en el sureste del país, llamó la atención nacional y mundial. De inmediato tuvo repercusiones macro económicas en la Bolsa de Valores. En la política, la campaña presidencial del PRI se retrasó y empañó. El 10 de enero, el Presidente Carlos Salinas de Gortari designó, sin remuneración, para entablar un diálogo con los alzados, al Lic. Manuel Camacho, contendiente perdedor por la candidatura, lo que lo ponía en aptitud para ante un eventual relevo en dicha candidatura.

La campaña se inició en tan difíciles circunstancias y el diálogo se celebraba con la participación del Arzobispo de aquel Estado. La campaña no levantaba el vuelo de otras campañas anteriores y hasta se habló de una “campaña contra la campaña”, al grado tal que el Presidente Salinas declaró: “no se hagan bolas, el candidato es Colosio”.

El 6 de marzo, al celebrarse el aniversario del PRI, el candidato Colosio pronunció un discurso en el que, para muchos analistas, tomó distancia del régimen y del Presidente Salinas. : ” Veo un México con hambre y sed de justicia. Un México agraviado por la arrogancia de las oficinas gubernamenteles, …”

Así transcurrió la campaña durante marzo. El día 23, en una etapa más que, antes de Semana Santa, comprendía Sinaloa, Baja California Sur, Baja California y su natal Sonora, la comitiva llegó a Tijuana y por la tarde se le preparó un mitin en una cañada urbana conocida como Lomas taurinas. El mitin se celebró con aparente normalidad, pero al finalizar, en punto de las 7:12 hrs./DF, ocurrió ­ lo que tantas veces hemos visto en televisión – : de la derecha de la pantalla sale una mano empuñando un arma de fuego apuntando a la cabeza del candidato y disparando por encima de su oreja. Hubo otro disparo en el abdomen. La cámara se mueve durante los siguientes segundos y sólo vuelve a centrarse fijándose en el suelo, donde se tiene atrapado a un joven que se dice ser Mario Aburto, ejecutor material, a quien – con una herida en el lado izquierdo de su frente, se le conduce violentamente a un vehículo, …

1. Relatos de testigos y analistas:

a). El General Domiro García Reyes (DOMIRO. Compilación y entrevistas. Joaquín López Dóriga y Jorge Fernández Menéndez, Rayuela Editores, México, 1º edición, 1996), escribió:

“… En La Paz nos fuimos al acto de apoyo, fuimos al Partido, fuimos a una reunión con los medios de comunicación y después fuimos a una radiodifusora. El jefe iba muy contento, inclusive ese día me dijo: “oiga general, ¿tenemos tiempo para ira a comer a un restaurante?”. Yo le dije: “no señor, no tenemos tiempo, ya llevamos 40 minutos retrasados”. “¿Entonces vamos a comer en el avión?”. “Pues sí, señor”. Me dijo: “Qué jodidos estamos! Ni siquiera tiempo para ir a comer tenemos”.
Se había quedado Ramiro Pineda y se había quedado José Luis Rodríguez. En el avión con el candidato únicamente viajaba el mayor Castillo y su servidor, pero esa vez, como eran los dos últimos eventos y estuvieron relacionados con los medios de comunicación, ambos se tuvieron que quedar. Cuando ya nos íbamos a la Paz, y le comenté “Señor, se quedó Ramiro y se quedó José Luis, ¿no tiene inconveniente, nos los llevamos?”. “Sí, que se vengan”, contestó. Se subieron y una vez que emprendimos el vuelo dijo: “Bueno, ¿qué nos invitan de comer?”. Lo más grato que he ido en mi vida fue cuando dijo: “Ah, general, qué buena comida!  ¡Qué bien vamos a comer aquí en el avión!”. En ese ambiente que se formó en el avión  a veces era muy tenso, pero ese día el candidato fue platicando con sus colaboradores, con nosotros, con Castillo y conmigo -, en ese ambiente de camaradería llegamos a Tijuana, y le comenté al candidato que hacía frío, que se pusiera su chamarra y ahí al llegar al aeropuerto se nos volvió un verdadero caos, porque había como 1,500 personas desbordadas, contentas, felices, puro hombre de 1.80, 1.90, queriendo saludar al jefe Colosio, tuvimos que caminar cerca de 50 ó 60 metros entre ese tumulto, hasta que finalmente pudimos subir  al señor candidato a la Blazer y nos fuimos a la ciudad de Tijuana, al trágico lugar de Lomas Taurinas.
Llegamos al lugar del evento, un sitio indescriptible ¡caray! Era un cañón sin salidas con una única entrada y con una única salida que era la misma entrada. Caminamos como cerca de 300 metros desde el sitio en que nos bajamos, pasamos por un puente endeble y subimos, comenzamos a subir hasta llegar al sitio donde supuestamente, dijeron, era el mejor sitio para que se ubicara el licenciado Colosio; que él quedaba en el cerro y la gente quedaba abajo.

Tan pronto como llegamos a ese sitio, después de un gran batallar entre la gente, inmediatamente le pregunté al coronel Del Pozo por qué había aceptado que se pusiera el templete ahí, o que si había alguna salida de emergencia a retaguardia para poder sacar al candidato por ahí. Él me contestó que no, que no había salida a retaguardia, y que él nunca estuvo de acuerdo en el sitio donde se ubicó el templete, pero que los responsables de logística, de coordinar el evento, no quisieron cambiar de lugar el templete.

Esa situación anómala a mí nunca, absolutamente nunca me la comentó Del Pozo, por eso cuando yo llegué le dije: “Oye Del Pozo, pareces de primer año. ¡Cómo permites que el templete se ponga aquí! ¿Por qué no lo pusimos en la parte de abajo?. Ahí podemos sacar la camioneta y salir rápidamente”,y me dijo: “pues no mi general, pues es que no pude, aquí los de logística me dijeron que aquí y no lo quisieron cambiar”. Entonces le pregunté: “¿Quién?”. A un lado del coronel Del Pozo, estaba Murat y en el templete estaba Mario Luis y entonces y le eché brava a Mario Luis Fuentes y le digo: “Oiga Licenciado, cómo es posible que acepte que el templete esté aquí”. Mario Luis era una persona que siempre me hacía caso, que siempre me ponía mucha atención, en ese momento me mandó, pues yo pienso que al carajo. Él siguió en lo suyo, como que estaba ausente, como que estaba pendiente de otras cosas, en fin, ni me peló. Entonces Murat, que estaba a mi derecha, me dice: “Ya, ya, ya mi general, coño tú en lugar de que nos felicites siempre nos regañas, pero no, no le digas nada a Del Pozo, entre Mario Luis y yo le convencimos de que aquí pusiera el templete”. Les dije: “Muchachos carajo es una tontería, es una tontería con todo lo que tenemos que caminar para llegar hasta donde está la camioneta”. Teníamos que bajar en un terreno descendente, con un terreno falso y con problemas, pero ya no podíamos hacer nada. Total que terminó el evento. Ahí Colosio había encendido a la gente con un discurso y con su presencia, así que cuando comenzamos a bajar, pues otra vez a sufrir. Todos querían saludarlo, todos querían tocarlo. La estrategia de campaña del candidato era que todo mundo se le acercara, que no detuviéramos a nadie. Comenzamos a descender. De repente, como a 10 metros del templete, un hombre grande, chamarra negra, con gorra negra, de cara cuadrada, moreno, de bigote, yo lo vi de perfil, en forma diagonal, y atrás de mí se acercó por mi lado derecho, me dio un empujón y me sacó de mi posición quizá por unos instantes solamente, pero esos instantes fueron suficientes para que en ese momento se realizara la agresión que le costó la vida al licenciado Colosio.  

Cuando me sacó la posición en la que iba, traté de volverme a meter, ¡su mano seguía empujándome! Yo perdí el equilibrio, me volvió a empujar! Era en un terreno resbaladizo y yo sigo sin poder recuperarme ¡una fuerza me detenía del lado izquierdo a la altura del hombro o del pecho! Y en una fracción de segundo se escuchó la detonación. Yo busqué y alcancé a ver la pistola que había disparado.
Inmediatamente sentí que el corazón se me venía abajo y traté de meterme para aventarme sobre el agresor, pero únicamente vi la pistola, una pistola revólver (pavonada), calibre 38 como de policía y traté de aventarme sobre el agresor, pero en lo que yo luché para tratar de acercarme a él, ya se encontraba ahí el personal del resto del equipo de seguridad, estaba el mayor Cantú con la pistola en la mano.
Entonces lo que hice fue buscar, qué había pasado con mi jefe, porque lo había perdido de vista; él se encontraba tirado boca abajo sangrando. El disparo había sido en la cabeza. Quedó con los ojos semiabiertos, rápidamente lo volteamos y entre el teniente Zimbrón, el teniente Merín, el teniente Salinas, otra persona que no conozco y yo, lo llevamos rápidamente a la camioneta.

¿Por qué a la camioneta? Porque era la que se encontraba más cerca de la mano. La ambulancia estaba, no sé, como a 50 metros un poquito llena de gente y de vehículos, porque la gente corrió. Mucha gente ni cuenta se dio, era costumbre que al término de los eventos, en lugar de que el animador siguiera diciendo cosas que muchas veces rayaban en la tontería de albar demasiado al jefe, cosa que  a él le disgustaba, poníamos música por instrucciones de él. Por eso mucha gente ni oyó el disparo, los que íbamos cerca sí lo oímos.

La ambulancia estaba por allá bloqueada por vehículos. Entonces fuimos hacia la camioneta que se encontraba ahí, rápidamente lo metimos pero no cabía. Así avanzamos con él como unos 50 ó 100 metros, después se nos emparejó la ambulancia y rápidamente pasamos el cuerpo del licenciado y lo llevamos al hospital de Salubridad que era el que se había previsto para una emergencia.
Durante el recorrido el doctor Castorena y el Doctor Alvaro García Taxilaga le fueron dando respiración de boca a boca y trataron de entubarlo, en fin, fueron maniobras y aplicándole lo que ellos saben que debe hacerse en casos de emergencia.

Así llegamos al hospital. Ahí lo llevamos a la sala de cirugía o de emergencia, no sé y de ahí pasó a una sala de operaciones. Todo, todo esto que les cuento, entre el disparo y el tiempo que tardamos en llegar al hospital, no debe ser superior a diez minutos.

La señora Diana Laura estaba llegando a la ciudad de Tijuana, porque esa noche había una cena con matrimonios de Tijuana, así que se le alcanzó a avisar y se fue para el hospital. Nosotros dejamos al jefe Colosio ahí, después tuve la intención de quitarme la vida.  

Yo sabía que el jefe no se iba a recuperar, ya había visto la gravedad de la herida y aunque no he visto muchas heridas, sí podía determinar desde luego que ésta era de las que uno no se salva. El disparo le había penetrado un poquitito arriba de la oreja derecha, con dirección ascendente, le había salido del lado izquierdo casi en la esquina, casi en la esquina del cráneo, tenía masa encefálica de fuera.
Una vez en el hospital, alguien andaba haciendo operativos para que lo lleváramos a San Diego, que lo lleváramos a Los Ángeles, de que ya había un helicóptero, de que ya había una ambulancia, pero los médicos del hospital valientemente determinaron que no era conveniente moverlo por el estado de gravedad, que todo lo que se le pudiera hacer se le iba hacer ahí en el hospital, había médicos muy capaces. 

En un breve tiempo se conjuntaron una serie de médicos que procedieron a aplicarle al licenciado Colosio sus conocimientos, lo llenaron de sondas por todas partes, estuvieron trabajando sobre su cabeza, lo raparon. Hasta ahí, en el hospital, me percaté de la herida que tenía en el vientre, hasta ahí, hasta ese lugar yo me percaté de ello; porque en el lugar de los hechos escuché solamente un disparo.
La herida que tenía el Licenciado Colosio en el abdomen era más bien una herida superficial con entrada y salida, no precisamente a flor de piel, pero no, no había penetrado en ninguna parte vital. Más bien creo que era entre el cuero y la grasa del abdomen. No puedo precisar su trayectoria, pero tengo la idea de que entraba por el lado derecho y salía por el costado izquierdo, digamos que ese disparo fue a la altura del ombligo; lo que se dice es otra cosa, pero no puedo garantizar que realmente sea como lo estoy diciendo. Yo tengo la sensación que así era, que la entrada estaba por el lado derecho y la salida estaba por el lado izquierdo, y seguro de que era una herida meramente superficial.

Pensé quitarme la vida, pero llegué a la conclusión de que haciéndolo no remediaba nada, que quizá complicaría la situación de mi familia y lo más sagrado para mí es mi familia, mi esposa, mis hijos, mis padres, mis hermanos. No tenía por qué vulnerarlos con la duda de que yo pudiera tener que ver con los hechos que no pude defender, que no pude solventar. De manera que preferí soportar la vergüenza de vivir con esta situación.

Una vez que vi que comenzaron la operación, me salí y hablé por teléfono a la ciudad de México con el general Cardona para informarle de esta situación. Con gran vergüenza, con gran dolor, con gran pena le dije que no había podido cumplir con la misión y que el licenciado Colosio se encontraba muy delicado y que estaba siendo ya intervenido. Debe haber sido, hora de Tijuana, como las 6 de la tarde; ya lo estaban interviniendo.

Él a su vez, me dio instrucciones para que hablara con el señor presidente Salinas. Al señor Presidente por teléfono le di la triste noticia, la vergonzante noticia de lo que había sucedió y no le mentí en cuanto a la situación que estaba pasando, así que me dijo: “Adelante Domiro, ¡adelante!, no se arredre en estos momentos, usted es un hombre muy fuerte que sabe dominar las situaciones, así que estése al pendiente y me informa”.

Regresé a la sala de operaciones y estuve con el doctor Castorena, con el doctor Taxilaga. Previamente tuvimos que poner orden en la sala, porque la prensa nos había invadido por todos lados y estábamos llenos de curiosos. En principio no habíamos querido intervenir,  pero después tuvimos que hacerlo, tuvimos que sacar a toda la gente y controlar a la prensa que por primera vez se sintió agredida porque las sacamos de la sala donde ya había hecho tumulto y era un griterío y un desorden.

Así que yo estuve en la sala de operaciones. Ahí los médicos me estuvieron informando permanentemente, oí que comentaron: “Está orinando, es una buena señal”. Por mi celular le llamé al general Cardona para hacérselo saber; hasta que llegó el momento en que los médicos dijeron que ya no era posible hacer nada, porque el señor candidato ya no tenía presión.

Esto debe hacer sido alrededor de las 8 de la noche o algo así, la verdad no lo sé; 8 de la noche de Tijuana; así que por tercera ocasión me volví a comunicar con el general Cardona, quien a la vez me dijo que llamara al señor Presidente. Hablé con el señor presidente, le dije: “Señor, lamentablemente no hubo nada que hacer, el candidato ha fallecido”. Él me dijo que si ya lo sabía la señora Diana Laura. Le dije que todavía no le decíamos nada, porque acababa de ocurrir. Le pregunté también si dábamos la noticia a los medios de comunicación y me dijo que esperáramos un momento, pero le pasé al licenciado Liébano Sáenz, que se encontraba conmigo en ese momento.

Bueno, yo no sé qué habrá hablado con el señor Presidente. Cuando se le dio la noticia a la señora Diana Laura, se encontraba con ella la señora conductora de televisión, Talina Fernández, y fue ella quien dio la noticia a la televisión. Minutos después el licenciado Liébano la dio a todos los medios de comunicación que se encontraban ahí presentes. Cuando en México el licenciado Jacobo Zabludovsky se enteró de esto, le pidió a la señora Talina que si le podía pasar a la señora Colosio; quería hablar con la señora Diana Laura Colosio para preguntarle cómo se sentía.
El doctor Castorena fue quien hizo el favor de hablar con la señora para decirle la desgracia que había ocurrido. La señora tuvo un acceso de desesperación, de llanto, de ira, de impotencia, de rabia, qué sé yo, y en un principio pidió que no se hiciera la autopsia para que no se maltratara más el cuerpo del licenciado Colosio; Pero pues yo creo que la convencieron, desde el punto de vista legal era pertinente hacerlo para poder seguir por oficio las investigaciones correspondientes y llegar a las últimas consecuencias.

Ya que esto era necesario, la señora Colosio lo aceptó y de la sala de operaciones se pasó el cuerpo a otra sala donde el obispo de Tijuana, le dio la extremaunción y estuvo acompañando el cuerpo un momento. En ese lugar estuvo la señora Diana Laura rezando y llorando y preguntándose ¿por qué?…”

b). Gisela Arriaga (LA MUERTE DEL CORDERO, Imparcolor, Hermosillo, 1995), escribió:
“… Las últimas palabras. Sus dos últimas giras fueron a Sinaloa y Baja California. El 22 de marzo por la mañana estuvo en el Puerto de Mazatlán, en donde dijo que en México se tiene la alternancia que los votantes le han querido dar a sus propias regiones, pero advirtió: “Lo que no admitimos, es que la alternancia sea producto de las negociaciones, sino del voto razonado”.

“Por eso”, agregó, “nosotros somos los primeros en demandar firmeza y aplicación de la ley. Somos los primeros en ir a una nueva reforma electoral que nos dé a los mexicanos un marco en donde todos y cada uno concurramos a las elecciones de agosto, con la confianza que serán elecciones verdaderamente ejemplares”.
Ese mismo día, pero en la Ciudad de Culiacán, dio un mensaje en relación a la declaración de Manuel Camacho Solís en la Ciudad de México. Estaba feliz, no podía ocultarlo, el mensaje del Comisionado para la Paz en Chiapas, le devolvía la tranquilidad y la seguridad perdida desde el Lunes 10 de Enero. Convocó a todos los mexicanos afines a su propuesta de Gobierno a sumarse a su campaña, en particular “a quienes tienen fuertes convicciones de cambio democrático y que desean promover nuevos consensos para transformar el país… Qué las nuevas organizaciones, que el ciudadano que ahora busca contribuir al que hacer de una nueva política constructiva y tolerante sepan que en mí encontrarán el más firme apoyo ahora y en los años de trabajo que tendremos por delante para engrandecer a México”, agregó.

Al día siguiente, el miércoles 23 de marzo, voló rumbo a Baja California. Por la mañana estuvo en La Paz, se reunió con la estructura territorial y sectorial de su partido en aquella entidad. “Creo en la política”, dijo “como el espacio privilegiado para dirimir nuestras diferencias, para llegar a acuerdos, para llegar a consensos; es la nueva política, la nueva política que nosotros practicamos”.

Recordó de nueva la reforma electoral que en ese momento se llevaba a cabo en la Cámara de Diputados, “estamos dando pruebas de que nuestro partido no pone freno al perfeccionamiento de nuestra vida democrática”. Sin siquiera imaginar lo que estaría por ocurrir horas más tarde, pronunció la siguiente frase en su discurso: “En esta campaña, no les queda la menor duda, todos y cada uno de nosotros caminamos con pasos seguros hacia en encuentro con nuestro destino”. De ahí voló hacia la Ciudad de Tijuana para tener precisamente ese encuentro, el encuentro con su propio destino.

Lomas Taurinas. A las cuatro de la tarde llegó a la Ciudad de Tijuana. Fue un recibimiento tumultuoso y desordenado, muy diferente a lo acostumbrado. De inmediato se trasladó al que sería su primer acto, un mitin en “Lomas Taurinas”, una de las colonias más pobres de aquella Ciudad Fronteriza.

La comitiva era numerosa. La Blazer donde viajaba se enfiló hacia el este, pegada a la línea divisoria con Estados Unidos. Llegó a “Lomas Taurinas”, ubicada en la Mesa de Otay, prefirió caminar en lugar de utilizar su camioneta. Bajó las cañadas rumbo a una hondonada, y entre empujones pasó por un puente de madera que atravesaba un río de aguas negras; el puente amenazaba con quebrarse. Minutos después llegó a una esquina en donde lo esperaba un pick-up que le sirvió de improvisado templete.

En su breve discurso pronunció por un gobierno que invirtiera más en salud, que promoviera más construcción de viviendas, “un gobierno que invierta más en los servicios públicos como agua potable, drenaje, banquetas”, dijo.

“Vamos, amigas y amigos, por la Presidencia de México; el poder ciudadano a la Presidencia de la República. La iniciativa popular a la Presidencia de la República, para que gane Tijuana, para que gane México, para que ganemos todos”, fueron sus últimas palabras.

Al terminar su discurso se bajó del pick-up y empezó a caminar rumbo a su camioneta. Apenas podía avanzar. La gente se arremolinaba a su alrededor para saludarlo o entregarlo algún documento, era particularmente difícil abrirse paso. Hasta sus inseparables cronistas de campaña desistieron de estar cerca del candidato. La popular canción “La Culebra” se escuchaba muy alto, demasiado alto. Él trataba infructuosamente de salir de ahí, mientras continuaba saludando y recibiendo peticiones. De pronto se escuchó un tronido sordo. Un hombre joven se había logrado acercar hasta él y le había disparado en la cabeza. Todo fue confusión. Unas dos mil personas corrían al joven que había disparado a su candidato. Colosio había recibido dos disparos a quemarropa, uno que le atravesó el cráneo, el otro fue en el abdomen. Se desplomó, cayó al suelo y su cabeza quedó en el charco de su propia sangre. Eran las 17:05 horas, tiempo de Tijuana, las 19:05 horas, tiempo de la Ciudad de México.

Con grandes dificultades lograron subir el cuerpo inerte del candidato a la Blazer. Más adelante lo pasaron a una ambulancia de la Cruz Roja. Llegó al Hospital General de Tijuana a las 17:17 horas. Ahí fue la locura. Todos querían saber cómo se encontraba, pero nadie daba información. En la puerta del nosocomio se apostaron cientos de personas, militantes priístas y simpatizantes de su partido, rezaban, pedían justicia y prendían veladoras.

Fueron momentos de dolor y de angustia para todo México. La noticia había sido difundida por todos los medios de comunicación y la gente esperaba desde sus casas o desde sus oficinas el desenlace de la tragedia.

En los círculos del poder el atentado había causado conmoción, se empezaban a generar todo tipo de especulaciones. En el terreno económico se temía una inminente fuga de capitales y una consecuente devaluación del peso. En genera, el panorama se había obscurecido. Nadie daba crédito a lo sucedido, ¿en qué país vivimos?, era la pregunta generalizada. El rostro de la violencia había aparecido de nuevo y tomaba como víctima al hombre que paradójicamente se había pronunciado en favor de la paz y la concordia.

En el pasillo contiguo a la sala principal del hospital, corrió el rumor de que había muerto. En la televisión y en la radio se escuchaba lo mismo.
Liévano Sáenz, responsable de información de la campaña, pidió silencio para dar un mensaje:

“Con profunda pena… Me permito informarles que a pesar de los esfuerzos que se realizaron, el Señor Licenciado Luis Donaldo Colosio, Candidato del PRI a la Presidencia de la República, ha fallecido”. El reloj del hospital marcaba las 20:47 horas, 22:47 en la Capital de la República.

Terminó aquí el sueño de un hombre que buscó ser Presidente de México.
Fuerzas obscuras acabaron con su vida, terminaron con su sueño, pero no con la esperanza, esa quedó sembrada en todos aquellos que escucharon su mensaje y perdurará por generaciones, mientras exista el deseo de un mundo más justo.

c).  El exlider del movimiento del 68, exdiputado federal y periodista Eduardo Valle ( EL SEGUNDO DISPARO, Editorial Planeta, México,1996), escribió:

“… 23 de marzo. ¿Mario Aburto disparó o es un muchacho que cree que disparó?

¿Un revólver taurus; dos revólveres y una semiautomática pequeña?

¿Dos o tres disparos?

¿Dos o tres Mario Aburto?

¿Le retiraron personal del Estado Mayor Presidencial a Domiro García Reyes antes de llegar a Tijuana?

¿Se giraron órdenes para que la Policía Federal de Caminos nos apoyara los actos en Tijuana?

Preguntas; cientos de preguntas. Muy pocas respuestas. Pero desde el principio, en la Averiguación Previa 739/94, se sabía, sin duda alguna, que en Lomas Taurinas habían actuados dos tiradores, al menos. La fe ministerial del cadáver – firmada por el Agente del Ministerio Público Romero Magaña, por Dante Cardona Ceniceros y María del Socorro López – así lo afirma. Desde el principio: dos tiradores. Desde el principio: mentiras y ocultamientos.

Un hombre (no necesariamente Mario Aburto, por la posición de la mano que dispara el revólver, la cual indica una altura del sujeto mayor a la de Mario Aburto Martínez) dispara contra la cabeza de Luis Donaldo. Colosio se derrumba. Y, en el lado izquierdo, aparece otra herida de bala hecha a corta distancia. Aun si Mario Aburto tiene tiempo para hacer el segundo disparo, se presenta el problema de la distancia entre el revólver y el cuerpo, el cual, según la teoría del giro, ha dado una media vuelta. El segundo disparo es casi a bocajarro: la quemadura lo demuestra y no deja lugar a dudas. Dos tiradores. Lo sabían desde el principio de la “investigación federal”. Lo supieron Miguel Montes, Olga Islas, ¿Diego Valades?, Humberto Benítez Treviño. Y Carlos Salinas de Gortari.

¿Por qué tal empeño en engañar sistemáticamente? Desde el principio, se pudo explicar: “Cuando Jorge Romero (hoy encarcelado en Baja California) se dio cuenta de que Mario Aburto había disparado contra Luis Donaldo Colosio, sacó su pistola y ahí se le fue un tiro contra el candidato”. Pero decir esto era colocar en el centro de la investigación a Domiro García Reyes, a Fernando de la Sota y a todos los jefes de la “seguridad” de Luis Donaldo Colosio. Y preguntar: ¿quién los había lleva ahí? La Presidencia de la República había entregado la “seguridad del candidato” a una pandilla de ineptos, incompetentes, no calificados policías y militares. Muchos de ellos conocidos por sus relaciones con las organizaciones criminales involucradas con el narcotráfico. Como el propio De la Sota y Jorge Vergara Verdejo, de la Policía Federal de Caminos. ¿Por qué?

¿Por qué estos incompetentes habían permitido que dos sujetos armados cubrieran a Colosio; por el lado izquierdo y por el lado derecho? ¿Por qué Domiro García Reyes, con todo y lo incompetente e inepto, había permitido que lo separaran del cuerpo de Colosio, cuando viéndose rebasado su primera obligación, ineludible, automática, era pegarse literalmente al cuerpo del candidato, cuando su primera, obligada y automática reacción era agarrarse fuertemente con la mano izquierda ­ cerrando el puño – del hombro derecho de Colosio, dejando libre su mano derecha, en prevención de cualquier suceso, como lo sabe el más barato y estúpido de los guardaespaldas? Así se puede dirigir el cuerpo de la persona resguardada con la propia mano derecho liberada. Se ve mal, sí. Es un movimiento rudo, sí. Pero todas las formaciones de seguridad han sido rebasadas y solo queda un hombre cuidando al candidato. Se actúa y luego se ofrecen mil, diez mil disculpas. Además, si Colosio confía en Domiro, desde el mismo momento del grave incidente (en que las formaciones son inoperantes), el general va a hablar con el candidato y lo va a poner en alerta para que coopere. Ya después se ajustarán los equipos (con varios inmediatos despidos). Y se le ofrecerán al candidato mil, diez mil disculpas. El general García habrá cumplido con su trabajo. Pero nadie cumple con su trabajo. Colosio va a ser rodeado por personas que no son del primer equipo de seguridad del candidato. ¡Y nadie actúa!  

En Lomas Taurinas, en realidad tenemos un mitin de policías. Y guardaespaldas. Los del grupo Tucán; los del Vallas, la plaza (Policía Judicial Federal), los Grupos Especiales de la PJF; Seguridad Nacional; el Estado Mayor Presidencial. Cerca, el Grupo Táctico de la Policía Municipal.

Concedamos por un momento: Mario Aburto actuó solo. El segundo disparo es “un accidente”. Y luego todo se enredó porque cubrieron el “accidente” para evitar las preguntas que anoto arriba. Si eso ocurrió, las responsabilidades de Domiro García Reyes, Fernando de la Sota y los Jefes del Grupo Tucán son enormes: aceptaron un trabajo para el cual no estaban calificados. Tenían responsabilidades oficiales que cumplir y no lo hicieron. Si un candidato presidencial de cualquier partido político (protegido por un cuerpo oficial de seguridad) es herido o asesinado, hay responsabilidad jurídica para quienes diseñaron los métodos específicos de seguridad y la encabezaron. Y si, además, se actuó para cubrir un accidente de diversas formas – incluyendo la aparición de un proyectil de bala -, entonces las implicaciones jurídicas son muy superiores a sólo ser “inepto”, impreparado, incompetente. Hay serios delitos que perseguir. Y ello no lo ignoran el Procurador Lozano y Pablo Chapa Bezanilla. Habría que actuar conforme a Derecho. 

A los priístas les asesinaron a un candidato; a Carlos Salinas de Gortari le mataron a su mejor amigo. Y al entonces Presidente, además lo engañaron.

Desde el momento del reconocimiento forense del cuerpo de Luis Donaldo Colosio era claro y contundente: dos tiradores, al menos. El segundo disparo no fue hecho por Mario Aburto Martínez, hay imposibilidad física, material. ¡Pobre Salinas! Siempre engañado desde que le ocultaron la causa real del segundo disparo. Desde el 23 de Marzo de 1994 hasta el último día de su mandato (más de nueve  meses), el entonces Presidente Salinas vivió engañado en relación con el asesinato de su candidato (como priísta) y de su amigo (como ser humano). Lo engañaron los dos Subprocuradores, la comisión de juristas (con excepción de Raúl Carrancá y Rivas), Juan Velázquez (abogado de la Familia Colosio Riojas). Todos aquellos que tuvieron acceso al expediente, en forma casi unánime, engañaron al Presidente Salinas. ¿De veras? ¿Lo engañaron o, mucho más probablemente, nos mintió a todos? El Presidente Salinas engañando a la nación en relación con el homicidio de su candidato y amigo: ¿por qué?

¿Para qué hicieron candidato a Luis Donaldo Colosio? Para continuar con el proyecto de “modernización” del país, profundizar la “reforma política” y modificar la constitución política y permitir la reelección del Presidente de la República. Carlos Salinas regresaría de Ginebra – luego de presidir la naciente Organización Mundial de Comercio; todo un genio estadista mundial – a Los Pinos. Colosio era el más salinista de los salinistas. El instrumento de un proyecto transexenal, la cabeza del proyecto: Carlos Salinas, Presidente de la OMC.
¿Por qué lo mataron? Porque cuando tuvo fuerza propia, cuando pudo hablar como colosista, como candidato del PRI y no solo de Salinas, dejó claro que respetaría la Constitución. Y no habría reelección presidencial. ¿Quién? Carlos Salinas y la Familia Feliz (La Banda de los Pinos). Emilio Gamboa, Manlio Fabio Beltrones, Raúl Salinas, José Córdova, Justo Ceja; los principales.
¿Cómo? Rodeándolo de “ineptos” e “incompetentes”. Penetrando su seguridad y corrompiendo a sus guardianes – antes o después del crimen. Neutralizando a algún elemento leal en la retaguardia. Luego, todo fue fácil; rodearlo en Lomas Taurinas: un disparo en la cabeza por la derecha. Y un segundo disparo al cuerpo por la izquierda. Y cubrir los hechos; engañar a la nación con el silencio o mentiras de los “guardianes” de Colosio, comprometidos, sobornados o aterrorizados. 
Un tirador solitario que hace dos disparos con un revólver taurus. La teoría del giro. Todo resuelto: luego Manuel Camacho como candidato sustituto, la presidencia de la organización Mundial de Comercio. Y la reelección como Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.

¿Dónde se atoró el proyecto transexenal salinista? Primero: con la cabeza del El Universal a unos días del crimen: “Complot”. Luego: Diana Laura no aceptó bendecir a Manuel Camacho. Luego: la designación de Zedillo (no comprometido con la reforma constitucional en principio; menos si Salinas no era nombrado Presidente de la OMC). Proceso y El Financiero comenzaron a publicar, casi de inmediato, las preguntas que aún no tienen cabal respuesta. Luego; todo lo demás, hasta que se cayó la posibilidad de la  Presidencia de la OMC.

¿Se puede probar que Salinas encabezó el crimen político cuya víctima fue Luis Donaldo Colosio? Si la Procuraduría General de la República abre una línea de investigación en este sentido, sin perjuicios ni consignas, nada más actuando con buena fe; sí, se puede probar.

¿Por qué no se abre esa “línea de investigación”? La respuesta la tiene Ernesto Zedillo.

Por lo visto, nada más hay una alternativa: el Presidente Salinas fue engañado en relación con el homicidio de su amigo Colosio, por todos aquellos que conocieron de la fe ministerial. O el Presidente Salinas intentó engañarnos a todos. Intentó mentirle a la nación entera. De aquí puede partir la acción del actual ejecutivo federal para conocer la verdad plena sobre un acto infame y cobarde que lastimó seriamente la vida entera de la República.

¿Y los narcopolíticos mencionados en mi renuncia a la PGR con fecha primero de mayo? ¡Por favor! ¿Todavía no está claro? Los principales narcopolíticos mexicanos estaban en la Banda de Los Pinos; incorporando a la Familia Feliz a Mario Ruiz Massieu desde su nombramiento como responsable de la lucha contra el narcotráfico”. Y desde antes: desde los tiempos de Jorge Carpizo como Procurador General de la República, ya habían hecho méritos para afiliarse con todos los derechos a la Banda de los Pinos.

Hay base jurídica para abrir una línea de investigación que involucre a Carlos Salinas, Por supuesto que sí, si a un Presidente de la República se le puede acusar, en el ejercicio de sus funciones, solo por delitos graves, a un expresidente no lo protege la constitución con impunidad absoluta. Si se logra que un Juez Federal dictamine que el expresidente cometió delitos (graves o no) durante el ejercicio de su mandato, ese expresidente debe ser juzgado. Y si el Juez lo encuentra culpable debe ser sancionado conforme a la ley. Es así de sencillo.

Si se actúa conforme al ordenamiento constitucional y las leyes federales y se investiga esa posibilidad concreta (Carlos Salinas tiene responsabilidades jurídicas directas o indirectas en los hechos del 23 de marzo en Lomas Taurinas); si más allá del  agradecimiento personal gana el espíritu de justicia (no la necesidad política) y el mecanismo de la ley (no la consigna revanchista), un juez podría dictar orden de aprehensión contra Carlos Salinas por homicidio en grado de autoría intelectual. O, si bien le va, por alguna otra responsabilidad judicial relacionada con los hechos del 23 de marzo en Lomas Taurinas. Se habría actuado conforme a derecho y para satisfacer la necesidad de justicia.

Estado de derecho; imperio de la ley, reforma a la justicia. Frente a todas estas importantes esenciales palabras hay un hecho claro y contundente: la investigación sobre el 23 de marzo avanza y retrocede, se confunde y a veces, aclara. Seamos precisos, mientras no se encuentra la verdad histórica, plena, real, sobre los hechos del 23 de marzo en Lomas Taurinas, Tijuana, los mexicanos todos (la excepción: Ernesto Zedillo Ponce de León), permaneceremos en la indefensión jurídica. Nada ni un milímetro, habremos avanzado. Continuará el imperio de la impunidad de las decisiones cupulares, del presidencialismo a la antigüita. No habrá justicia, no habrá ley. No habrá estado de derecho.

La niebla que oscurece la verdad histórica, en relación con Lomas Taurinas es el mayor ejemplo de la incapacidad del actual sistema político para fundar un auténtico estado de derecho. Esa es la importancia de esclarecer el crimen cometido contra Luis Donaldo Colosio. Esa es la responsabilidad de Ernesto Zedillo, aclarar el crimen es desvanecer esa espesa niebla de la impunidad, es resolver (o comenzar a resolver) la gran pregunta del México Moderno. ¿Podremos vivir o no en un Estado de Derecho?”.

d). Juan Antonio Ruibal Corella, en LUIS DONALDO COLOSIO. PERFIL BIOGRÁFICO, escribió:

El magnicidio. El candidato llegó a las 4 de la tarde de ese fatídico 23 de marzo al aeropuerto de Tijuana, con casi una hora de retraso. Había en el recinto un desorden monumental, sin protección de ninguna especie, como en ninguna otra ciudad visitada durante la campaña.

 Mucho se ha escrito sobre los acontecimientos de esa tarde siniestra. Yo deseo presentar al lector, un testimonio diferente de la primera mano, las impresiones directas de la Srita. Teresa Ríos Rico, fiel secretario particular de Colosio y quien le acompañó invariablemente en todas las etapas de la campaña:

 “Juan Antonio Ruibal Corella: Platíqueme de su llegada a Tijuana.
 Teresa Ríos Rico: Cuando llegamos a Lomas Taurinas, tuvimos que esperar en el aeropuerto que llegara el Licenciado Colosio, porque el vuelo de La Paz a Tijuana lo hicimos nosotros con los periodistas; después llegó el Licenciado Colosio, lo esperamos creo que como una hora, no recuerdo exactamente.
 J.A.R.C.: ¿Llegó de la Paz en avión de línea?

 T.R.R.: No, era un avión privado. Llegaron dos aviones, en uno estaba Federico (Arreola), el Doctor (Castorena) y en otro iba el Licenciado Colosio, iba el mayor Castillo, Ramiro y creo que Juan José Rodríguez; cuando ellos llegaron, se organizó el convoy y nos vamos rapidísimo a Lomas Taurinas; para esto, los de Tijuana comentaron que vieron muchísima gente, por supuesto siempre había gente, siempre había valla y alguna protección como en cualquier aeropuerto, pero la gente estaba allí encima, yo vi el video después, se bajó del avión y de inmediato había una muchedumbre. Luego fuimos a Lomas Taurinas, era un lugar deprimente, como un cañón.

J.A.R.C.: En embudo.

 T.R.R.: Así es, como de bajada, no está muy lejos del aeropuerto, había una calle que es por la que descendimos ya que estaba como inclinada; se bajó el Licenciado Colosio y después nosotros, a veces nos adelantábamos, pero allí nos fuimos un porquito atrás de él, porque ya había mucha gente, le hicieron valla, nos apuramos; pasó él el puentecito, como una especie de cañón y hay un pequeño canal creo de aguas negras, entonces había que cruzar como de uno o dos, porque parecía que no resistía mucho, entonces pasamos. Yo vi ese acto con el Doctor Castorena, el que era el Médico del Licenciado Colosio, lo vimos no sé, a 20 metros así a un ladito por acá… cuando ya estaba por terminar el acto, porque ya sabíamos más o menos la extensión del discurso, entonces nos fuimos encaminando a la salida, para poder cruzar el puente antes que él. Y así lo hicimos. Las camionetas para ese entonces ya estaban ubicadas para salir, entonces la del jefe y la de nosotros ya estaban acomodadas. Cuando íbamos sacando la camioneta, todos teníamos un lugar, yo me iba del lado izquierdo detrás del chofer; yo abrí y adelante se sentaba Federico; entonces, cuando yo abro la puerta veo a Federico que me ve y hace así,… no, primero nos vemos y se oye como ruido, como escándalo y luego volteo a verlo pero él no me dice nada, nomás me ve así muy sorprendido, con los ojos abiertos desmesuradamente y yo no entendía, pero sentí que algo malo pasaba y no quería voltear, hasta que Cuauhtémoc (Sánchez) grito, él también se acababa de subir y gritó: lastimaron al jefe, entonces yo volteo, yo creo que lo traen, están cruzando el puentecito, llega al Doctor Garcilaga con el maletín del Doctor Castorena, se lo paso, se fue y en eso ya vienen, ya vi al jefe aquí, aquí, aquí. (Señalaba con vehemencia sus manos).

J.A.R.C.: ¿Cómo lo vio usted?

 T.R.R.: Venía bañado en sangre, yo lo vi muerto…

 J.A.R.C.: O sea usted lo vio…

 T.R.R.: Aquí, aquí, aquí yo lo vi.

 J.A.R.C.: Debe haber sido una terrible impresión.

 T.R.R.: Así es.

 J.A.R.C.: ¿Es decir que usted ya lo vio clínicamente muerto, sin ser médico?
 T.R.R.: Sí, sí, mi percepción en ese momento fue que estaba muerto, yo lo sentí, porque grité con un grito que le sale a uno del estómago, no se de donde, nunca me había pasado y grite y me puse a llorar, entonces se lo llevaron a la blazer, luego a la ambulancia, se fue Federico y yo y luego volteo y toda la vente se mueve de un lado a otro, yo veo como que traen a alguien allí.

 J.A.R.C.: Era un caos.

 T.R.R.: Totalmente, un desorden. Entonces yo dije: que vamos a hacer aquí, los agentes de la escolta del Estado Mayor, bueno unos se fueron, yo vi que iban con el jefe y los que quedan, bueno seguramente van a ver quien lo hizo ¿y yo que hago?. Entonces le digo a Cesar: ¡vamos a salir de aquí! – Es que no sé. Tú sal. Para esto ya le estaba gritando, casi le pegaba. ¡Usted salga de aquí, vámonos, no sé cómo, ni yo tampoco, pero ahorita le digo! Entonces ya nos salimos y yo lo llevé al hospital. De alguna manera, le dije Ud. de vuelta aquí, váyase por allá, ese que está allí es el Hospital, no sé como me hizo caso y así llegamos

 J.A.R.C.: Providencialmente, pero llegaron.

 T.R.R.: Sí, debimos habernos ido en un sentido opuesto totalmente.

 J.A.R.C.: Porque Tijuana no es un pueblo. Es una Ciudad bastante grande…”.
 El inicuo asesinato de Colosio, fue un mazazo a la cabeza de todos los mexicanos. Conmocionó al país. Jamás olvidaremos las dramáticas imágenes por la televisión. Desde la violenta muerte de John F. Kennedy, no habíamos vuelto a vivir esta pesadilla real, que naturalmente nos llegó más profundamente en esta ocasión, por ser el asesinado uno de los nuestros.

 Como lo escribiera el periodista Víctor Manuel Juárez: ‘El cruento y absurdo asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta… no sólo segó la vida de un buen hombre y un eficaz político, sino que además canceló de tajo la posibilidad de construir una nación democrática, capaz de transitar por los caminos de la paz, la concordia y la alternancia del poder’.

 Las familias enteras se preguntaban entonces una y otra vez el porqué del magnicidio y no había respuesta para explicarlo, especialmente a los menores integrantes de las mismas, cual era el motivo por el que las diferencias entre los seres humanos tenían que resolverse a balazos, en un ejercicio de terror que esta generación no conocía. Pero así fue.

 El profundo velo de tristeza cayó sobre toda la nación. El intenso dramatismo de aquellas horas queda plasmado en este relato al que nada hay que agregar: “La salida del vuelo fue a las ocho. Tardaría dos horas para llegar de la Ciudad de México a Hermosillo. Ya en rumbo fijo, los asistentes pasaron el carrito colmado de botellas de licor. Entre el reparto se oía algarabía además de la voz gritona de unos chicos. Con los tragos el volumen subió con la plática, experiencias y política.
 Como a los cuarenta minutos de vuelo disminuyó el alumbrado dentro del avión y se oyó la voz del piloto: ‘Con pena nos vemos precisados a anunciar que el Licenciado Luis Donaldo Colosio Murrieta, murió esta tarde en la Ciudad de Tijuana’.

 ‘El anuncio fue impactante y por cinco o diez minutos, todo mundo en aquel vuelo nocturno enmudeció. Enmudeció por completo. No oí que nadie dijera algo o levantara la voz. El silencio de aquella noche aun se vive hasta la fecha’.

e). El periodista Miguel Angel Granados Chapa, en ¡ESCUCHE, CARLOS SALINAS!, Ed. Océano, México, 1996, escribió:

“El verdadero litigio. Colosio realizaba, así, una doble campaña: contra sus adversarios explícitos, los candidatos de otros partidos, y contra Camacho. El 8 de Marzo, por ejemplo, en una entrevista con José Gutiérrez Vivó, en Radio Red, criticó por inservible el programa ecológico llamado ‘Hoy no circula’, establecido por Camacho durante su estancia en el Departamento del Distrito Federal. El comisionado para la paz y la reconciliación en Chiapas incluyó esa expresión entre las ‘presiones para que este comisionado se retire de la vida política’, denunciadas por él el 11 de Marzo. Y, hablando en tercera persona, hizo una crítica implícita a Colosio: ‘Camacho no será problema para que las candidaturas cumplan su responsabilidad de consolidar las campañas y demostrar su efectividad a los ojos del pueblo’. O sea que, si eso no había ocurrido, no era por culpa suya. Pero en esa misma oportunidad, Camacho virtualmente abandonó toda posibilidad de ser candidato. Respondió de esa manera, aunque a la suya, a un pedido expreso de Salinas, quien el día anterior lo había conminado a ‘ser enfático para decir que no lanzarás tu candidatura’. Al Presidente lo movía, al hablar así, el temor de que hubiera ‘reacciones dentro del PRI’. Y hasta puso a Camacho frente al cese: ‘O declaras que no serán candidato, o dejas en este momento de ser comisionado para la paz. Yo no puedo tener, en esa tarea a alguien que tiene aspiraciones políticas’.

Según Enrique Márquez, que para estos efectos reproduce la información y las percepciones de Camacho, ‘el comisionado se preocupó: la reacción y presión del Presidente eran un fuerte golpe en el momento en que se sentía que estaba próxima la paz en Chiapas’.

 Así fuere con ambigüedades, sin el énfasis demandado por Salinas, Camacho salió de la virtual lucha preelectoral en que se había colocado, y se le había colocado. Y aunque no dejó de lanzar un rasposo “no acepto que algunos que quieran convertir en el factor que explique la ineficiencia de otros”, mostró ya una nueva posición a la que Colosio no fue insensible y lo llevó a iniciar un proceso de acercamiento. El Martes 15 de Marzo, en Monterrey, durante una glamorosa visita a su Alma mater, el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, escogió que la magia de la recepción que se le tributó se interrumpiera por una silbatina, cuando eludió dar una respuesta ofensiva sobre Camacho, tal como lo sugería una pregunta intencionada.

 A la mañana siguiente, que sería la del último miércoles completo en la vida de Colosio, le pregunté a mi vez por qué había tomado esa decisión. En la casa de Raúl Cremoux, a instancias de Colosio, nos habíamos reunido para desayunar con el candidato priísta además del anfitrión, Julio Faesler, José Agustín Ortiz Pinchetti, Carlos Ramírez y yo. Colosio respondió con lenguaje verbal y gestual. Explicó que Camacho y él sabían que el problema no era entre ambos, y empuñando la mano derecha, libre el pulgar hacia arriba, pareció decirnos, según la interpretación unánime que luego formulamos, porque Colosio no abundó en el significado del ademán, ‘sino con el de arriba’. El desciframiento de la clase se completó, aunque en términos igualmente crípticos, cuando enunció, sin lamentarlo, como si expusiera un hecho ajeno, que estaba siendo víctima ‘de las perversidades del sistema’.

 A la noche siguiente, Colosio se encontró para cenar con Camacho. El escenario fue la casa de Miriam y Luis Martínez Fernández del Campo, en San Miguel Chapultepec. Hay dos versiones sobre el tono y los temas del encuentro, que se realizó a solas, sin testigos, pues el ex senador oaxaqueño, por entonces delegado del DDF en Atzapotzalco, situado equidistantemente de sus invitados, fue un discreto anfitrión que los dejó conversar sin interferencias. Camacho dijo a Márquez que Colosio propuso ‘hacer una alianza estratégica para hacer la transición democrática’ y que Camacho estuvo de acuerdo. Cuando esta versión de Márquez fue conocida, el Presidente Zedillo la refutó. Colosio le dijo, en sentido contrario, que las cosas no marcharon bien en el encuentro: ‘Camacho es el mismo de siempre’, habría sido su dictamen final.

 En esa tesitura, el 19 de marzo, Zedillo escribió una larga carta a Colosio, cuyo conocimiento (debido a los diarios Reforma y El Norte, que la publicaron el 3 de Octubre de 1995) es esencial para comprender el verdadero talante de las relaciones entre Salinas y el candidato presidencial. Se trata de un documento escrito con extrema sinceridad, porque no está destinado más que a las dos personas entre las cuales se sitúa Zedillo como mediador, aunque del tono puede inferirse que aparece más bien como el mensajero del presidente ante Colosio. Ese es el tema de la comunicación, donde además se examina la posición de Camacho, el desenvolvimiento de la campaña y el papel del Partido de la Revolución Democrática.

 Es claro que la necesidad de una intercesión como la de Zedillo solo se explica en un clima en que Salinas no sintiera plena identificación con su candidato. De allí que Zedillo recomendara a Colosio establecer ‘clara y precisamente una alianza política con el señor presidente’. De allí, también, que prescribiera entonces:

 ‘Debes ofrecer toda tu lealtad y apoyo para que el concluya con gran dignidad su mandato; no debes pedirle mas que su confianza en tu lealtad y capacidad, externarle tu convicción de que el ya cumplió con la parte más importante de la sucesión y que ahora tú harás lo que a ti te corresponde; que como parte de la estrategia de campaña se requiere un candidato que la gente sepa que no será manipulado por el presidente Salinas, pero que goza de su confianza y aprecio. Pero para eso será necesario que haya un acuerdo explícito sobre cómo se producirá esa percepción en la opinión pública’.

 En referencia implícita a los discursos de Colosio, ‘que parecía candidato de oposición’, Zedillo sugirió: ‘Cada vez que haya que señalar tareas pendientes o deficiencias del gobierno, mediará notificación previa y será receptivo sobre la forma de decirlo. Insisto, mi propuesta de celebrar este pacto es independiente de mi admiración y agradecimiento por el señor presidente. Es una recomendación elemental, el libro de texto diría yo, de estrategia política’.

 En la carta de Zedillo a Colosio no se hace ninguna referencia a la conversación del candidato con Camacho, ocurrida dos días atrás, lo que probablemente indica que Colosio no habló de ella al coordinador de su campaña, aunque (también probablemente) éste no ignora su realización. Quizá se habló del tema después de escrita la carta, a la hora de entregarla. Lo cierto es que en la carta se subraya no la necesidad de un acercamiento, que ya estaba en curso, sino lo contrario, la ruptura definitiva.

 En efecto, Zedillo recuerda a Colosio, primero, que Camacho, ‘antes o después del primero de enero, decidió continuar jugando un papel protagónico en la política nacional’, y en esa perspectiva ‘ha visualizado varias opciones: desde la sustitución directa del candidato del PRI hasta convertirse a partir de 1995 en el líder de una fuerza importante y decisiva en el curso del país’ En consecuencia, recomendaba asumir ‘plenamente la oposición de Manuel Camacho’, pues no era ‘conveniente que siga siendo oposición activa sin tener los riesgos y dificultades de una oposición declarada y formal’.

Si, como puede inferirse, la intención de esa carta era doble: someter la candidatura de Colosio al tono impuesto por Salinas, y alentar la ruptura entre el candidato y el comisionado para la paz, por lo menos el segundo objetivo estaba siendo frustrado. En sentido contrario a esa recomendación, Colosio y Camacho ‘habrían comenzado a coincidir en algunos puntos’ dice Enrique Márquez en el libro que explica las razones del exregente. Y explica: ‘De los recelos se había comenzado a pasar a algunas coincidencias’.

Así parece mostrar lo que el martes 22 Camacho hiciera al fin una verdadera definición: ‘Entre buscar una candidatura a la Presidencia de la República y la contribución que pueda hacer al proceso de paz en Chiapas, escojo la paz’. Esa misma tarde, desde Culiacán, Colosio reaccionó con entusiasmo a la declaración de Camacho, con más viveza ciertamente que la parca expresión del ex regente:

 ‘(…) la declaración pública del Licenciado Manuel Camacho confirma su entrega absoluta a las tareas de conciliación y pacificación que le fueron encomendadas por el Presidente de la República.

 ‘He dicho en otras ocasiones – y lo reitero hoy – que por sus convicciones, por su sensibilidad y por su capacidad negociadora, Manuel Camacho es el mejor hombre para construir una paz justa en Chiapas.

 ‘El Licenciado Camacho es una persona de gran capacidad y vocación política que le ha dado- y le seguirá brindado- importantes servicios al país’.

 Destruido así el obstáculo que significó Camacho para Colosio, quedaba a éste enfrentar la contienda política abierta, de cara a los restantes candidatos presidenciales. Pero al día siguiente, veinticuatro horas después de su última referencia a Camacho, fue asesinado en Lomas Taurinas.

 Salinas ante la investigación

 Las circunstancias del homicidio han sido tan profusa y confusamente abordadas, ante las instancias judiciales y la opinión pública, que no las presento ni examino aquí ahora. Me limitaré, como en las páginas anteriores, a referirse la actitud de Salinas y su entorno e implicaciones.

 Al conocer la noticia del atentado, y luego de la muerte de Colosio, Salinas envió directamente al Procurador General de la República, Diego Valadés, al lugar de los hechos, para que personalmente iniciara la averiguación previa. También pidió, o autorizó, la presencia de Manlio Fabio Beltrones, el Gobernador de Sonora. Salvo el hecho de que, siendo miembro de Acción Nacional el Gobernador de Baja California, Salinas requiriera que estuviera presente un jefe priísta de consideración, nada hay que justifique la intromisión de un gobernador en los asuntos de otro Estado. Ni siquiera la vecindad de las dos entidades o la oriundez de la víctima. El hecho es que los dos enviados presidenciales se encargaron de las primeras investigaciones. Beltrones no se limitó a ser atribulado testigo: hizo interrogar a Mario Aburto Martínez, sin tener facultades para eso y sin informar después públicamente de lo averiguado en el interrogatorio.

 Beltrones pidió ‘prestado’ a Aburto, el jueves 24 de Marzo, y Valadés accedió a la solicitud. El acusado por la muerte de Colosio (ya el Procurador General lo había presentado como el autor de los dos disparos de la víspera) fue llevado a un lugar cerca del mar, probablemente Playas de Tijuana, y allí interrogado y torturado, presumiblemente por Armando López Ferreiro, Jefe de Seguridad del Gobernador de Sonora.

 Salinas, amén del comienzo formal de las averiguaciones, había decidido dar a la investigación el rango político que demandaba el homicidio. Resolvió, por lo tanto, nombrar un fiscal especial para el caso, y que ese cargo fuera para Santiago Oñate, no obstante que, aun teniendo una magnífica preparación jurídica, carecía de experiencia en tareas judiciales. A pesar de que en la precontienda de 1987 Oñate se había alineado con el Secretario de Gobernación Manuel Bartlett, Colosio lo aproximó a Salinas, quien lo nombró embajador ante la Organización de Estados Americanos. Colosio, por su parte, lo tuvo a su lado en el comité nacional priísta, luego lo hizo procurador de protección ambiental, y lo llevó al comité de la campaña. Cuando al comienzo de abril, Salinas prescindió de José Córdoba – o lo puso a salvo -, designaría a Oñate como Jefe de la Oficina de la Presidencia, lo que indica el grado de cercanía con Salinas de quien inicialmente se ocuparía de investigar el crimen de Colosio.

 Salinas comunicó esa intención a Diana Laura Riojas viuda de Colosio, quien le pidió modificarla. La otra joven víctima del atentado del día anterior prefirió que la designación recayera en Miguel Montes García, a la sazón ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Cuando el sorprendido político Guanajuatense nacido en Jalisco estuvo ante Salinas, para concretar el nombramiento, todavía el Presidente quiso que la fiscalía fuera bicéfala, con Oñate y Montes. Este pretendió entonces rehusar, alegando que era imposible una averiguación encargada a dos personas y recomendó que, por la confianza presidencial manifiestamente inclinada a Oñate, éste fuera el fiscal. Pero Salinas estaba obligado a satisfacer el pedido de Diana Laura, y Montes fue nombrado, previa solicitud de licencia a la corte.

 Montes tenía motivos de incomodidad frente a Salinas, que en los años recientes lo había traído de la ceca a la meca, en una ambigua relación política. Montes ansiaba, desde que se inició en la política guanajuatense, ser gobernador de la entidad donde creció y se formó. Su momento estelar llegó el primero de septiembre de agitado 1988, cuando presidió la cámara de diputados, cuya legislatura número 53 se inauguró ese día en medio de un escándalo formidable. De no ser por la combinación de mano firme y flexibilidad política de Montes García, la irritación producida por las elecciones de Julio anterior hubiera roto, y no solo interrumpido, el orden en la ceremonia en que el Presidente De la Madrid rindió su informe postrero.

 Cuando dos años después Montes fue enviado a encabezar el PRI en Guanajuato, pareció que se le ponía en situación de ganar la candidatura al gobierno local. Pero sólo se le utilizó para amortiguar el efecto de que un candidato desarraigado (tanto que había sido regente del Distrito Federal) fuera presentado a una elecciones que se anunciaban muy reñidas y complicadas. Lo fueron en efecto, pero esa es una historia que no hace al caso. Montes dejó el liderazgo priísta en Guanajuato, antes de la jornada electoral, y Salinas quiso compensarlo ofreciéndole el mando político de la cámara a la que todavía pertenecía, vacante con motivo del tránsito de Guillermo Jiménez Morales a la Secretaría de Pesca. Pero la veleidad de Salinas hizo que Montes jefaturara a la mayoría priísta en San Lázaro sólo virtualmente y por una horas, porque el presidente resolvió que era mejor, para su interés propio aunque no el de Montes hacerlo Procurador de Justicia del Distrito Federal.

 Montes aceptó el cargo por disciplina y ante el ofrecimiento presidencial de trasladarlo pronto a otra tarea más acorde con el temperamento y las cualidades de Montes. Llegó así, tiempo más tarde, a la corte, no sin antes pagar el costo de ocuparse de una tarea donde, si bien aplicó su talento, no le dejaba gratificaciones y lo exponía en cambio a responsabilidades que no le eran estrictamente imputables, pues las generaba una estructura de investigación cuyas corruptelas no han podido ser eliminadas ni con las mejores intenciones.

 ¿Autor solitario o acción concertada?

 Salinas y Montes guardaban, pues, una relación difícil. El primero se guiaba por la pura conveniencia personal, mientras que el segundo mantenía fidelidad a un credo político que tiene el presidencialismo en la base, y a pesar de todo cree que una carrera política se realiza a base de méritos. Esas diferencias no eran un buen augurio para el delicado trato que debían desarrollar en los siguientes meses. Además, si bien Montes era, y es, un jurista notable (ahora en un retiro forzoso, pues volvió a la corte que fue desmantelada por el Presidente Zedillo en diciembre de 1994), carecía de experiencia en la indagación personal, y se topó con una averiguación ya iniciada y en pocas horas llena de vicios y contradicciones.

 La principal de éstas consistía en que, al lado de Mario Aburto, considerado como autor de los dos disparos que hicieron de muerte a Colosio, habían sido detenidos cuatro personas más acusados de participar también en el homicidio. Todos ellos (Rodolfo Rivapalacio Tinajero, Vicente Mayoral Valenzuela, Rodolfo Mayoral Esquer y Tranquilino Sánchez Venegas) habían sido agentes policiacos, y formaban parte del grupo Tucán (Todos Unidos Contra Acción Nacional), ambiguo cuerpo de choque y de vigilancia que se transformó en la brigada de vallas y orden para el mitin de Lomas Taurinas.

 El 4 de Abril, apenas una semana después de encargarse de la averiguación, Montes informó que en el atentado contra Colosio “concurrieron varios sujetos que desempeñaron una acción concertada” y tuvieron una “participación simultánea” en el crimen. Tranquilino Sánchez Venegas fue acusado por ‘estorbar el desempeño del General Domiro García Reyes, encargado de la retaguardia de la seguridad, facilitando el acceso de Mario Aburto Martínez a un punto cercano e inmediato al Licenciado Colosio’. Vicente Mayoral abrió ‘paso hacia la víctima’ a un individuo no identificado que se tiró a los pies de Colosio para frenar su paso y facilitar la acción de Aburto. El hijo del anterior, Rodolfo Mayoral Esquer, fue acusado por ‘empujar y estorbar las acciones del coronel Federico Antonio Reynaldo del Pozo, encargado a la vanguardia de la seguridad, logrando distraerlo y disminuyendo con ello las medidas de seguridad’. Finalmente, se pidió procesar a Rivapalacio Tinajero por haber relatado a todos los anteriores y haberlos colocado en el lugar de los hechos.

 Sin embargo, antes de dos meses, el subprocurador Montes llegó de nuevo a la tesis original, la del tirador solitario. No lo dijo tan expresamente, sino que se limitó a informar que conforme avanzaba la investigación se debilitaba la posibilidad de la acción concertada y se fortalecía la hipótesis del asesino solitario.”

 II. Planteamiento del problema.

 Se trata no de un problema, sino de varios problemas. Entre otros, el modo de resolver las pugnas subsistentes sobre la candidatura presidencial del PRI, que fue de la peor manera, acudiendo a “las balas del odio y del rencor” ­ como lo dijo su viuda Diana Laura, en el sepelio del candidato sacrificado -; la desestabilización de la economía nacional, pues el homicidio provocó una fuga importante de divisas; y el fracaso del sistema mexicano de procuración y administración de justicia penal, pues aun cuando se tiene condenado con una pena de 45 años a quien se conoce como Mario Aburto Martínez, los analistas de los medios de comunicación y el pueblo mexicano no están seguros de que esa sea toda la verdad y de que, en contra de la hipótesis oficial de que fue un solo autor de los dos disparos, pudo haberse tratado de dos autores materiales y de un crimen de Estado fraguado “desde la cúpula del poder”, como lo ha repetido el padre de Luis Donaldo, Don Luis Colosio Fernández.

III. Solución oficial.

Desde un principio, el Presidente Salinas dispuso que, con base en la atribución de atracción al ámbito federal del crimen – porque se trataba de un homicidio, delito del fuero común o local – , la Procuraduría General de la República conociera del caso e hiciera los pasos de todo crimen: custodia física y jurídica y primeros interrogatorios al detenido infraganti Mario Aburto Martínez, averiguación previa, consignación a un Juez de Distrito, creación de una Subprocuraduría especial para el caso –  que a la fecha ya lleva cuatro titulares –  y seguimiento del proceso que consta de cerca de 25,000 hojas, hasta la obtención de la condena de 45 años. 
Lo último que ha declarado es que, de las veintisiete líneas de investigación ya solamente quedan dos: el entorno político y el narcotráfico; que en los procesos penales no hay tiempos definidos; y que él no puede declarar lo que al pueblo le gustaría escuchar, pues en materia jurídica cualquier conclusión debe de soportarse en evidencias.

 
IV. Opinión pública del tema.

Debido a la natural desconfianza del pueblo mexicano, que en muchas otras cosas y situaciones se siente siempre engañado por el supremo gobierno – como se le llamaba en la Revolución -; y por la información que cotidianamente se maneja en los medios masivos que, debemos reconocerlo, disfrutan con responsabilidad de una libertad de expresión, el pueblo no cree que se haya descubierto la verdad y nada más que la verdad.

Ni tan siquiera existe la certidumbre de que el Mario Aburto Martínez que compurga su condena en la Prisión de Almoloya de Juárez, sea el mismo Mario Aburto Martínez detenido en Lomas taurinas.

No existe la certeza de que haya sido un solo autor de los dos disparos, pues millones de persona vimos en televisión la entrevista a una de las doctoras que atendieron la emergencia en el hospital de Tijuana, en la cual habló de dos orificios de bala de distinto calibre.

Y sobre todo el pueblo quiere saber de quién o quiénes fueron los autores intelectuales.

Fuentes

Joaquín López Dóriga y Jorge Fernández Meléndez, DOMIRO. Compilación y entrevistas, Rayuela Editores, México, 1º edición, 1996.

Gisela Arriaga Tapia, LA MUERTE DEL CORDERO, Imparcolor, Hermosillo,1995.

Eduardo Valle, EL SEGUNDO DISPARO, Editorial Planeta, México,1996.

Juan Antonio Ruibal Corella, Colosio. Una biografía. Ed. Porrúa, México, 1998.

Lectura de diferentes Revistas y Diarios nacionales.

Visión de varios programas de televisión.

Audiencia de varios programas de radio.

II Parte

COLOSIO: UN PERFIL BIOGRAFICO

Juan Antonio Ruibal Corella.

Conferencia sustentada el 23 de marzo de 2004, ante los alumnos de Derecho de la Universidad del Noroeste.

Hoy hace exactamente 10 años, fue asesinado en Lomas Taurinas de Tijuana el Lic. Luis Donaldo Colosio Murrieta, causando el magnicidio una conmoción nacional y hasta mundial, modificándose con dicho acto todo el panorama nacional en ese aciago año de 1994, el más dramático de la historia contemporánea de la república.
Nada hacía concebir tal estado de cosas. En efecto, gobernaba el país el  Lic. Carlos Salinas de Gortari, quien con una serie de audaces reformas especialmente a los art. 27 y 130 constitucionales, supuestamente harían ingresar a México por el camino  de la modernidad, después de muchos años de rezago.

Además, como pasaporte definitivo a esa modernidad, después de un fuerte “lobbing” o cabildeo, se iba a firmar el Tratado de Libre Comercio entre Canadá, Estados Unidos y México, protocolo que después de intensa campaña de concientización y propaganda, entró en vigor el 1º de enero de 1994.
 Pero ese mismo día, ante el estupor de todo mundo, estalló en Chiapas un movimiento armado a cargo de un grupo guerrillero denominado “Ejército Zapatista de Liberación Nacional”, que por la vía de las armas tomó varias poblaciones de ese Estado, exigiendo al gobierno una serie de demandas sociales, que desentonaban por completo con la proyección del famoso Tratado de Libre Comercio.
 Previamente el 28 de noviembre de 1993, siguiéndose todos los cánones de la antigua liturgia política, había tenido lugar el “destape” a las mas pura  usanza priista de Luis Donaldo Colosio Murrieta, como candidato del Partido Revolucionario Institucional a la  Presidencia de la República.
 A las 10:42 de ese día, Fernando Ortiz Arana, en su carácter de Presidente del P.R.I., leyó ante los medios un lacónico documento: “El Comité Ejecutivo Nacional del P.R.I., sus sectores agrario, obrero y popular; la Coordinación de la mayoría priista  en la Cámara de Senadores las organizaciones priístas hacen público ese pronunciamiento a favor del Licenciado Luis Donaldo Colosio Murrieta, para que en la Octava Convención Nacional, se le presente como candidato del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia de la República…”
 Y acto seguido vino el “besamanos”, otro ritual de la política mexicana, mediante el cual desfilaron centenares de personas entre simpatizantes, colaboradores, amigos, arribistas y por supuesto los candidatos que habían quedado en la pelea: Pedro Aspe Armella, Emilio Gamboa Patrón, Emilio Lozoya y Ernesto Zedillo. El único que no estuvo presente fue Manuel Camacho Solís quien, en histórico berrinche se negó a aceptar que Colosio hubiese sido el designado.

INFANCIA Y JUVENTUD

Pero ¿Cómo llegó Colosio  a la antesala de la Presidencia? ¿De dónde provenía? ¿Qué desempeño había tenido a lo largo de su vida? Es hora de estructurar por lo tanto un perfil biográfico de nuestro paisano. Luis Donaldo Colosio Murrieta, fue el primogénito de una familia de 6 hermanos, hijos de Luis Colosio Fernández y Ofelia Murrieta García. Nació en Magdalena de Kino, el 10 de febrero de 1950 y al decir Kino, es ineludible la referencia al misionero y colonizador, personaje por cierto muy admirado por Colosio.

 Magdalena fue un eslabón más de la cadena de 33 misiones fundadas por Kino en lo que es el noroeste de Sonora y el suroeste de Arizona. Pero Kino no solo fue un destacado misionero, sino que enseñó agricultura y ganadería a los indígenas, los defendió a capa y espada de las arbitrariedades de la metrópoli colonial y se dio tiempo para escribir libros. Un personaje fuera de serie sin duda alguna.
 Volviendo a Colosio, fue bautizado con el nombre de Luis Donaldo que no tiene equivalente en castellano, en honor de un médico veterinario irlandés llamado Donald Mac Quaid, que llegó a Magdalena a fines de los años cuarenta a trabajar la Enlatadora  de Magdalena que tuvo gran movimiento en esa época. Ahí  trabó sólida amistad con Luis Colosio Fernández, padre de Luis Donaldo y en honor al mismo, le puso a su primogénito el derivado de Donald.
 Colosio hizo sus primeros estudios en el Colegio “Juan Fenochio” y en la Escuela Secundaria #3 del Estado, dándose tiempo para vender periódicos y entregar mercancía a domicilio. La preparatoria la cursó en la Unidad Regional Norte de la Universidad de Sonora, con excelentes calificaciones. Tuvo inquietudes declamatorias, ganó un concurso regional de oratoria y tuvo participación en la única radiodifusora de Magdalena.

 Corría el año de 1967, último del sexenio del Lic. Luis Encinas Johnson, quien había realizado una buena labor. Considerado como el primer gobernador universitario del siglo XX en Sonora electo por votación popular, su gestión se había caracterizado por un progreso notable. Había paz y trabajo en la entidad y todo parecía indicar que la sucesión sería tranquila.

 Así las cosas surgieron abiertamente como precandidatos por el Partido Revolucionario Institucional: el señor Enrique Cubillas Gándara, Presidente en esa fecha de la Unión Ganadera Regional de Sonora y el  señor  Licenciado Fausto Acosta Romo, de larga trayectoria en el servicio público. De  inmediato, ambas figuras empezaron a aglutinar partidarios y aún sin quererlo a comprometer gente y a dividir familias.

 Súbitamente y cuando nadie lo esperaba, las organizaciones priístas se pronunciaron mediante los procedimientos habituales por un candidato distinto, el entonces diputado federal Faustino Félix Serna, clásico “self made men”, hombre de carácter fuerte y decidido y poseedor de una respetable fortuna adquirida a base de trabajo y habilidad para los negocios.

 La verdad es que no se trató solamente de la imposición de un candidato del P.R.I. Era algo mucho más profundo y de mayor contenido. Se trataba de una severa filtración que habría de permear un sistema hasta entonces monolítico y autoritario, a la cual siguieron otras, que desembocaron en fuertes disturbios –supuestamente estudiantiles- en Hermosillo, Durango y Morelia, hasta culminar con la Matanza de Tlatelolco el 2 de octubre de 1968.

 Sea como fuere, se produjo un “coctel” de terrible digestión para el Estado. Hubo graves disturbios en las ciudades más importantes: Hermosillo, Guaymas, Ciudad Obregón, Navojoa, San Luis Río Colorado, Nogales y Magdalena de Kino, entre otros. Se involucraron al lado de idealistas puros, priístas despechados, enemigos agazapados del régimen local y oposicionistas desorientados en busca de emociones fuertes, todos ellos cobijados al amparo de un generoso manto, formados por estudiantes de la Universidad de Sonora, maestros del sistema educativo federal y estatal y padres de familia.

 La marejada de los acontecimientos llegó a Magdalena de Kino a mediados de abril de 1967 y Colosio participó activamente en el movimiento como Presidente de la Sociedad de Alumnos de la Escuela Preparatoria  Don Luis Colosio Fernández que nunca estuvo de acuerdo con el trasfondo del movimiento, pero tampoco impidió que su hijo participara abiertamente en el mismo, temiendo por su integridad física, discretamente lo sacó de Magdalena y lo envió a Los Mochis a pasar una temporada con sus abuelos maternos.

 Al concluir la Preparatoria, Colosio terminó con mención honorífica su carrera de Licenciado en Economía en el Instituto Tecnológico de Monterrey e inició estudios de maestría en Desarrollo Regional en la Universidad de Pittsburg y luego en la de Penssylvania en la que alcanzó el doctorado, para continuar sus estudios en la materia, en el Instituto Internacional para el Análisis de Sistemas Aplicados de Viena.   

EL  POLITICO

A fines de 1979 y después de un largo período de cinco años de ausencia casi ininterrumpida, Colosio regresó al país. Hizo contacto en la ciudad de México con Luis Raúl Domínguez, su gran amigo desde la época de estudiantes en Monterrey, quien lo invitó  trabajar en un modesto cargo de la Secretaría de Programación y Presupuesto, cuyo titular era entonces el Lic. Miguel de la Madrid Hurtado.
 En dicha dependencia, prestaba sus servicios un compacto grupo de economistas entre los que se encontraban Carlos Salinas de Gortari, Francisco Rojas, Manuel Camacho Solís, Rogelio Montemayor Seguy, Baltasar Cavazos Lerma y algunos otros, que alcanzarían años después lugares relevantes en la política nacional.
 El 1º de diciembre de 1982, Miguel de la Madrid tomó posesión como nuevo Presidente de la República, designando a Carlos Salinas  de Gortari como Secretario de Programación y Presupuesto., el cual designó a su vez a Luis Donaldo Colosio Murrieta, como Director General de Programación y Presupuesto Regional de dicha Secretaría.

 En este importante cargo, Colosio puso en práctica por primera vez sus arraigadas convicciones anticentralistas y antiburocráticas, al descentralizar la inversión pública eliminando diversos programas que consideró innecesarios y creando en su lugar el “Programa de Desarrollo Regional” ya que según su forma de pensar, para obtener el ansiado desarrollo nacional, era indispensable cargar el acento en los criterios regionales.

 El 1º de septiembre de 1985, ocupó por elección popular el cargo de Diputado Federal por el 1er. Distrito Electoral con cabecera en Magdalena de Kino su ciudad natal y ya en la Cámara, la Presidencia de la Comisión de Programación y Cuenta Pública, en donde tuvo la oportunidad de alternar y de coexistir con destacados y combativos miembros de la oposición.

 El “destape”  de Carlos Salinas de Gortari como candidato del P.R.I.  a la Presidencia de la República el 4 de octubre de 1987, empezó a proyectar a Colosio a alturas insospechadas, pues casi de inmediato, fue nombrado Oficial Mayor del Comité Ejecutivo Nacional del P.R.I. y días después, nada menos que Coordinador General de la Campaña. Por si lo anterior fuera poco, a principios de 1988 fue postulado como candidato a Senador por el Estado de Sonora y el 3 de diciembre como Presidente Nacional del P.R.I.

 En este último cargo destacó por su entusiasmo y capacidad creyendo que la reforma política era “de a de veras”. Pero al término de la XIV Asamblea Nacional del P.R.I., el entusiasmo inicial se trocó en desencanto. Inexplicablemente, el presidente Salinas que había sorprendido a propios y extraños con decisiones audaces e inéditas en otros campos, desestimuló la corriente reformista en el partido oficial y no dio el salto democrático que urgían las circunstancias del país. La famosa asamblea resultó ser entonces el parto de los montes. Grave error de imprevisibles consecuencias futuras.

 El 7 de abril de 1992, Colosio dio el gran salto. En efecto, fue designado por el presidente Salinas como Secretario de Desarrollo Urbano y Ecología, que a los pocos días se transformó en Secretaría de Desarrollo Social, que amplió considerablemente su proyección hacia otros campos de la vida nacional como la ecología, el desarrollo urbano y la vivienda. Tenía ya  “cuerpo de torero” para la Presidencia de la República.

EL CANDIDATO

A las 7 de la noche, del 28 de noviembre de 1993, Colosio pronunció un mensaje de aceptación por la precandidatura. Ahí cometió a mi ver un error de procedimiento al decir: “Soy hombre de frontera, ahí  se vive la identidad día a día, se contrastan las culturas, se aprecia profundamente la riqueza de nuestros valores y nuestro amor por México, se construye en el esfuerzo cotidiano que supera adversidades. Soy hombre del Norte, donde se valora la fuerza de nuestras comunidades, así como el amor y el respeto a la familia. O  dicho de otra manera ¿significaba lo anterior que en el resto del país no se justiprecian dichos valores?
 La precandidatura de Colosio no despertó simpatía en la prensa internacional, no obstante en el ámbito interno –salvo la actitud contumaz de Manuel Camacho Solís, que se negaba a aceptar las reglas del juego en el cual había sido un hiperactivo participante-, la precandidatura de Colosio fue bien recibida por la opinión pública y por la llamada “clase política” que veía con satisfacción que un miembro del P.R.I. con indiscutible militancia: diputado federal, senador, oficial mayor y presidente del partido en el poder, llegara por riguroso escalafón a ocupar el puesto mas elevado en la escala jerárquica del poder.
 Además, toda la provincia lo consideró como una reivindicación. En efecto, desde el destape de Luis Echeverría Álvarez en 1969, es decir casi un cuarto de siglo atrás, el precandidato no era nativo del Distrito Federal, por lo que dada la tradicional confrontación existente entre la capital de la República y “la provincia”, casi casi, la postulación de Colosio sonó a un triunfo de esta última.
 Obviamente, el conflicto de Chiapas que estalló como ya se dijo el 1º de enero de 1994 modificó radicalmente el panorama del país en todos sus órdenes. Naturalmente, lo anterior afectó y seriamente la campaña de Colosio. Después de algunos escarceos, entre los que se contó una petición del presidente Salinas al candidato para que éste pospusiera unos días su campaña y que el último no aceptó, por fin se inició la misma el 10 de enero de 1994 en Huejutla, Hidalgo. 
 Pero el mismo día para mayor complicación del panorama, el Presidente nombró a Manuel Camacho Solís como “Comisionado para la Paz y la Reconciliación en Chiapas”, causando por cierto tan extraño nombramiento, gran placer entre los periodistas que cubrían la gira del candidato y que ciertamente eran adictos a Camacho, pero una profunda sorpresa en Colosio y sus estrategas de campaña; este desasosiego era natural, después del comportamiento de Camacho ante el destape.
 En los días subsecuentes, los acontecimientos reseñados habían rebasado notablemente y empañado sin duda alguna la figura de Colosio.  Se percibía clara-mente el aire político, “enrarecido”. Los comentarios de la prensa no eran nada benévolos con Colosio, las hipótesis estaban a la orden del día, pero quizá la declaración que causó verdadero estupor fue la de Fidel Velásquez en Monterrey, por lo inusitado de la misma y por provenir de unos de los “santones” del sistema. Así dijo el viejo líder obrero: “Si pierde las elecciones el Lic. Colosio, las perderá él, la C.T.M. seguirá existiendo a pesar de las dificultades”.

 Es preciso reconocer que los primeros discursos de Colosio no enseñaron mayor profundidad en su contenido. Poco a poco sin embargo, los acontecimientos lo obligaron a ser mas agresivo en sus intervenciones. El primer pronunciamiento fuerte, propositivo y crítico que registramos, tuvo lugar en Lerdo, Durango el 25 de enero de 1994: “Lo que ya no toleramos es que las decisiones se gesten en el centro, se gesten burocráticamente, se gesten centralizadamente y luego vengan y se impongan autoritariamente sobre el sector ciudadano. Eso ya no lo toleraremos”
 No obstante, el clima político de la campaña seguía siendo tenso y el protagonismo y las veleidades de Camacho, contribuyeron a aumentar la incertidumbre. En todo el país flotaba la idea de que en cualquier momento Colosio renunciaría a la candidatura y en su lugar quedaría el inquieto “Comisionado para la Paz”

El propio Salinas tuvo que intervenir. El 27 de enero, en una reunión con todo el gabinete, gobernadores, diputados, senadores y miembros de los tres sectores del P.R.I., es decir, ante toda la clase política en masa, pronunció aquella frase ya histórica: “No se hagan bolas, aquí solo hay un candidato a la presidencia de la República, que es Luis Donaldo Colosio”

 Esta desafortunada expresión, al decir de sus allegados causó profundo disgusto en Luis Donaldo. Y era natural dicha reacción. Como bien lo apunta Guillermo Samperio: “El segundo destape de Luis Donaldo, mas que ayudarle, lo siguió perjudicando: a la luz del día, el presidente Salinas se volvió su gran elector”.
 Como respuesta –ahora se ve claro-, el discurso de Colosio comenzó a endurecerse cada vez mas colocándose al lado de los marginados y casi en contra del gobierno. El día 2 de febrero en Puebla dijo: “Pero también lo que propongo es una reforma del gobierno que permita que la aplicación de la ley, sea una realidad, tanto en el campo como en la ciudad y que desterremos de una vez por todas los abusos, arbitrariedades, prepotencia e impunidad”  

 Trabajosa y paulatinamente, la figura de Colosio que había llegado a la candidatura por el método muy poco ortodoxo del “dedazo” y a quien se le juzgaba incluso como pelele, iba creciendo y adquiriendo una personalidad propia. Tenía que volar solo, pues las relaciones con el presidente ya no eran cordiales ni fluidas; por el contrario, se hacían tensas y cada vez mas lejanas, situación que se fue agudizando cada vez mas. Colosio había comprendido perfectamente a estas alturas, que su único respaldo político era el partido que lo había postulado y ahí buscó fortalecer su posición. Al arrancar el mes de marzo de 1994, aún en el ojo de un ciclón de especulaciones y rumores, la candidatura de Colosio ya se sentía fuerte.

EL DISCURSO DEL 6 DE MARZO

 En esta fecha, aniversario número sesenta y cinco de la fundación del Partido Revolucionario Institucional, Colosio pronunció el discurso mas célebre de su corta pero memorable carrera política que iniciada apenas doce años atrás, estuvo a punto de cuajar con su llegada a la Presidencia de la República.

 De acuerdo con el video y el testimonio de numerosos asistentes, el marco era espectacular. En la explanada se encontraba una multitud de 40,000 personas que vitoreó al candidato durante algunos minutos. La asistencia era muy heterogénea: desde gobernadores, diputados, senadores, en fin hombres de la llamada “clase política nacional”, hasta simpatizantes, paisanos de Colosio y “aspirantes o influyentes” que nunca faltan. Por supuesto, no estuvo el Presidente y el único secretario de Estado visible era Jesús Silva Herzog, entonces de Turismo.
 El discurso se puede dividir en dos partes. En la primera fue reiterativo de la democracia y de la reforma del poder. Las frases iniciales fueron introductivas, “de caballería”, como las de todo discurso político. La primera llamada de atención, surgió con su firme pensamiento sobre la democracia: “no queremos ni concesiones al margen de los votos, ni votos al margen de la ley”.

 Súbitamente habló de reformar el poder y apareció la primera frase dura: “sabemos que el origen de muchos de nuestros males se encuentra en una excesiva concentración del poder. Concentración que da lugar a decisiones equivocadas; al monopolio de iniciativas; a los abusos, a los excesos. Reformar el poder significa un presidencialismo sujeto estrictamente a los límites constitucionales de su origen republicano y democrático”.

 Más o menos a los 30 minutos, el orador comenzó lo que pudiera llamarse la segunda parte de su discurso de contenido intensamente crítico. Con habilidad retórica, preparó el terreno que serviría de plataforma para lanzar verdaderas catapultas verbales, nunca antes dichas por ningún candidato del partido oficial.
 Y fueron párrafos desafiantes, ásperos, inusitados de “veo un México….” sin duda alguna los mas duros del discurso, que provocaron la gran sorpresa entre los oyentes. Voz impecable, profundo vigor en el tono, ademanes categóricos y gran tensión física en los músculos faciales y del cuello del orador incrementaban la emoción y el dramatismo de aquellos momentos que llegaron al clímax con las siguientes frases textuales:

 “Veo un México con hambre y sed de justicia. Un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por el abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales”. Y prosiguió ante el asombro del auditorio:
 “Veo a ciudadanos angustiados por la falta de seguridad, ciudadanos que merecen mejores servicios y gobiernos que les cumplan, ciudadanos que aún no tienen fincado en el futuro la derrota; son ciudadanos que tienen esperanza y que están dispuestos s sumar su esfuerzo para alcanzar el progreso”.

 A continuación vinieron los pronunciamientos mas secos y hasta beligerantes de todo el discurso: “Es la hora de reformar el poder, de construir un nuevo equilibrio en la vida de la república; es la hora del poder del ciudadano; es la hora de la democracia en México. Es la hora de hacer de la buena aplicación de la justicia el gran instrumento para combatir el cacicazgo, para combatir los templos de poder y el abandono de nuestras comunidades ¡Es la hora de cerrarle el paso al influyentismo, a la corrupción y a la impunidad!

 Por si lo anterior fuera poco, el siguiente párrafo significó una fractura total con los intereses creados: “La única continuidad que propongo es la del cambio; la del cambio que conserve lo valioso. Queremos un cambio con responsabilidad, en el que no se olvide ningún ámbito de la vida nacional; queremos un cambio democrático para una mejor economía, para un mayor desarrollo social. Y hoy existen las condiciones para lograrlo; la sociedad lo demanda”.

 Al concluir, una lluvia gigantesca de aplausos que se prolongó durante varios minutos, epilogó la intervención del tribuno. Era su consagración definitiva, su consolidación como líder indiscutible de su partido y seguro triunfador en las próximas elecciones. Era el desafío de un solo hombre ya poderoso, – pero un solo hombre al fin y al cabo-, a la maraña de los intereses creados y los compromisos añejamente establecidos.

 Mucho se ha escrito, argumentado y discutido, si Luis Donaldo debió haber mostrado su juego antes de tiempo. En lo personal, yo creo que el discurso del 6 de marzo, fue un grave error de cálculo; hasta se antoja pensar que llevado por su transparencia y bonhomía en todos los actos de su vida, al protagonista le faltó malicia política. Y si el candidato “se la juegó! como algunos opinan, no me cabe la menor duda que fue una jugada temeraria e imprudente.

 Porque no es lo de menos, que el discurso fue pronunciado casi como un reto a las fuerzas mas oscuras de la república, a muchos hombres sin rostro, a los enemigos de México y dicho sea de paso, dentro del escenario político en ese entonces mas importante del país, magnificándose por lo tanto todos sus conceptos; no hay que perder de vista, que la atención nacional quedó fija en Colosio, ya que fue un acto de un solo hombre; es curioso hacerlo notar, pero no hubo otros oradores que tal vez hubieran amortiguado o maquillado un tanto los pronunciamientos que fueron severísimos y que irritaron muchas susceptibilidades. ¿A cuantos les quedaría el saco…? nunca se sabrá.

EL MAGNICIDIO

 Los días subsecuentes, Luis Donaldo permaneció firma y desplazando gran actividad en la ciudad de México, independientemente de que así lo señalaba el calendario de su campaña, pero llama la atención el hecho de que no se moviera de la capital  por un largo período de 5 días hasta el 11, indudablemente con el fin de “placearse” nuevamente ante el conglomerado de mexicanos mas abundante y crítico del país. Los días subsecuentes viajó a Nuevo León, Michoacán y regresó al Distrito Federal.

 El 22 salió a la que sería la última etapa de esta fracción de la campaña: Sinaloa, Baja California Sur, Baja California y Sonora, en donde visitaría Navojoa, Ciudad Obregón y Hermosillo y en cuya entidad natal, como es obvio superar, había un enorme entusiasmo y un sinfín de preparativos para recibirlo. Nunca llegó a este último destino.

 Ese mismo día Manuel Camacho Solís, que tantos problemas había causado a la candidatura, desistió montunamente a su manera, de sus intenciones de ser candidato. Por la noche en Culiacán. Colosio estaba feliz. Al aparecer frente a la prensa y las cámaras de televisión, las imágenes mostraron a un hombre diferente, liberado de una gran tensión, enviando un emotivo mensaje y convocando a los mexicanos a integrarse a su propuesta de unidad.

 Al día siguiente 23 que sería el último de su vida, voló a La Paz, Baja California Sur. En la explanada del Teatro de la Ciudad tuvo un cálido encuentro con sus habitantes. A las 4 de la tarde de ese fatídico 23 de marzo, el candidato llegó al aeropuerto de Tijuana con casi una hora de atraso. Había en el recinto un desorden monumental, sin protección de ninguna especie, como en ninguna otra entidad visitada durante la campaña.

 Mucho se ha escrito sobre los acontecimientos de esa tarde siniestra. Aproximadamente a las 5 de esa tarde, Mario Aburto el asesino convicto y confeso disparó 2 balazos de trayectoria mortal especialmente el primero que fue en la cabeza. Aunque al asesino tiene ya 10 años en prisión, todo México consideró y sigue considerando, que se trató de un complot perfectamente orquestado.   
 El inicuo asesinato de Colosio, fue un mazazo a la cabeza de todos los mexicanos. Conmocionó al país. Jamás olvidaremos las dramáticas imágenes por la televisión. Desde la violenta muerte de John F. Kennedy, no habíamos vuelto a vivir esta pesadilla real, que naturalmente nos llegó mas profundamente en esta ocasión, por ser el asesinado uno de los nuestros. 

 Las familias enteras se preguntaba entonces una y otra vez el porque del magnicidio y no había respuesta para explicarlo, especialmente a los menores integrantes  de las mismas, cual era el motivo por el que las diferencias entre los seres humanos tenían que resolverse a balazos, en un ejercicio de terror que esta generación no conocía. Pero así fue.

 Un profundo velo de tristeza cayó sobre toda la nación. El extenso dramatismo de aquellas horas queda plasmado en este relato al que nada hay que agregar: “La salida del vuelo fue a las ocho. Tardaría dos horas para llegar de la ciudad de México a Hermosillo. Ya en rumbo fijo, los asistentes pasaron el carrito colmado de botellas de licor. Entre el reparto se oía algarabía además de la voz gritona de unos chico. Con los tragos el volumen subió con la plática, experiencias y política.
 “Como a los cuarenta minutos de vuelo desminuyó el alumbrado dentro del avión y se oyó la voz del piloto: “Con pena nos vemos precisados a anunciar que el licenciado Luis Donaldo Colosio Murrieta, murió esta tarde en la ciudad de Tijuana”
 “El anuncio fue impactante y por cinco o diez minutos todo mundo en aquel vuelo nocturno enmudeció. Enmudeció por completo. No  oí que nadie dijera algo o levantara la voz. El silencio de aquella noche aún se vive hasta la fecha”.

CONSIDERACIONES FINALES

 ¿Quién mató a Colosio? Ya se apuntó que existe un asesino solitario convicto y confuso, cuya culpabilidad no convence a la inmensa mayoría de la opinión pública nacional y cuya presencia y actuación en el magnicidio, hacen presumir que hubo alrededor suyo un concurso de muchas voluntades para integrar un verdadero complot.

 ¿Quiénes formaron parte del complot? No lo sabemos a ciencia cierta… entiendo que para algunos será decepcionante que no incursione en los subterráneos del asesinato. Lamento desilusionarlos, pero no es mi línea, ni tampoco el propósito del libro que escribí. No soy investigador, ni tengo además los elementos a la mano para emitir un juicio en este sentido.

¿Por qué lo asesinaron? Tratar de ser concluyente también sería caer en el terreno de la especulación; sin embargo, para mí no hay la menor duda de que el precipitador fue el famoso discurso del famoso discurso del seis de marzo. Su contenido hizo mella en numerosos intereses que se sintieron vulnerados y que no iban a tolerar la llegada de la decencia y la bonhomía al poder.

 Hablando de rasgos personales, en cuanto a sus gustos y aficiones como ser humano, era sumamente sensible y receptivo para las cuestiones artísticas y culturales. Fue amigo de numerosos poetas, escritores y pintores, era amante de la caminata, correr, squash y así como le fascinaba la ópera, gozaba con el rock, la música yucateca y los tríos.

 Otra pincelada de su personalidad, es que al momento de morir únicamente era propietario de dos casas habitación, una en la ciudad de México y la otra en Hermosillo adquiridas ambas con créditos bancarios, mismos que quedaron automáticamente saldados con los seguros de vida respectivos. Y hablo con conocimiento de causa, porque en la segunda operación me tocó intervenir como Notario.

 Pero ¿Cuál fue el legado de Colosio a las nuevas generaciones? Podríamos clasificarlo en dos vertientes; así, Roberto Maldonado su amigo desde los días de infancia, considera que su ideario político es muy rico, pues abarca desde temas tan variados como la reforma del poder, la administración de justicia, el corte a la impunidad y el fin de las decisiones nacionales centralizadas.

 Para otros como Sergio Sarmiento “aunque no hay un legado escrito significativo (dudo que haya tenido acceso a todos sus discursos), si lo hay en los actos que realizó como político. El ideal democrático de Colosio está plasmado en su reconocimiento del triunfo del panista Ernesto Rufo en las elecciones estatales de Baja California en 1989; el refornador político surgió en la 14 asamblea del PRI que buscó cambiar de manera radical las estructuras internas del partido. El Colosio liberal surge en su respaldo a las políticas de privatización y apertura económica. Y el político comprometido con la lucha contra la pobreza se encuentra en el apoyo que dio al programa solidaridad desde la Secretaría de Desarrollo Social…”
 Si no hubiera sido asesinado y llegado a la Presidencia de la República ¿Colosio hubiera puesto en práctica su ideario político? Nadie tiene la respuesta y de nuevo caemos en el terreno de la especulación. Pero una vez escudriñados los rasgos de su compleja personalidad, tenemos la firme convicción de que hubiera realizado todo lo posible, para cristalizar sus anhelos en beneficio del país que tanto amó.
 Ciertamente fue un hombre del sistema. Hubo de admitir vicios y corruptuelas para ascender en su carrera política. De haber llegado a la primera magistratura del país, aun dentro del presidencialismo autócrata que fue característico hasta el sexenio 1988-1994, llegado el caso hubiera tenido que luchar en contra de numerosos intereses creados; de ahí su temeridad en el discurso del seis de marzo, que alertó a esos intereses ocultos y los decidió a ejecutar el magnicidio.
 Pero… aparte de lo escrito ¿qué se pudiera destacar como el legado de Colosio a las nuevas generaciones? A esta interrogante, los entrevistados tuvieron respuestas muy amplias desde sus intenciones truncadas, la famosa cultura del esfuerzo y no del privilegio, que las cosas no tienen que ser como han sido, la honradez en la política, la esperanza de llevar la bonhomía al poder, una visión a futuro del país y muchas otras.

 Sin embargo, la respuesta que más me impresionó fue la de un taxista anónimo de la ciudad de México, quien después de lamentar profundamente su deceso, me comentó: “a partir de la muerte de Colosio, ya no tenemos miedo de gritarles en sus narices a los funcionarios corruptos…”

Muchas gracias!

DISCURSO COMO CANDIDATO A LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA EN LA CONMEMORACIÓN DEL LXV ANIVERSARIO DEL PRI, MONUMENTO A LA REVOLUCIÓN

6 marzo 1994.

Compañeras y compañeros de partido;

Compatriotas:

Aquí está el PRI con su fuerza. Aquí está el PRI con sus organizaciones; está con su militancia, está con la sensibilidad de sus mujeres y de sus hombres. Aquí está el PRI con su recia vocación política. Aquí está el PRI para alentar la participación ciudadana.

Aquí está el PRI para mantener la paz y la estabilidad del país, para preservar la unidad entre los mexicanos. Aquí está el PRI en pie de lucha. Aquí está el PRI celebrando un año más de intensa actividad política.

Aquí está el PRI que reconoce los logros, pero también el que sabe de las insuficiencias, el que sabe de los problemas pendientes.

Aquí está el PRI que reconoce que la modernización económica sólo cobra verdadero sentido, cuando se traduce en mayor bienestar para las familias mexicanas y que para que sea perdurable debe acompañarse con el fortalecimiento de nuestra democracia. Esta es la exigencia que enfrentamos y a ella responderemos con firmeza.

El PRI reconoce su responsabilidad y ésta es de la mayor importancia para el avance político de México. Los priístas sabemos que ser herederos de la Revolución Mexicana es un gran orgullo, pero ello no garantiza nuestra legitimidad política. La legitimidad debemos ganarla día con día, con nuestras propuestas, con nuestras acciones, con nuestros argumentos.

Como Partido, tuvimos un nacimiento que a todos nos enorgullece: el PRI evitó que México cayese en el círculo vicioso de tantos países hermanos de Latinoamérica, que perdieron décadas entre la anarquía y la dictadura.

La estabilidad, la paz interna, el crecimiento económico y la movilidad social, son bienes que hubieran sido inimaginables sin el PRI.

Pero nuestra herencia debe ser fuente de exigencia, no de complacencia ni de inmovilismo. Sólo los partidos autoritarios pretenden fundar su legitimidad en su herencia. Los partidos democráticos la ganamos diariamente.

Amigas y amigos del partido:

Surgimos de una Revolución que hoy sigue ofreciendo caminos para las reivindicaciones populares. A sus principios de democracia, de libertad y de justicia es a los que nos debemos.

Los ideales de la Revolución Mexicana inspiran las tareas de hoy. La Revolución Mexicana, humanista y social, nos exige y nos reclama. La Revolución Mexicana es todavía hoy nuestro mejor horizonte.

Encabezaremos una nueva etapa en la transformación política de México. Sabemos que en este proceso, sólo la sociedad mexicana tiene asegurado un lugar. Los partidos políticos tenemos que acreditar nuestra visión.

En esta hora, la fuerza del PRI surge de nuestra capacidad para el cambio, de nuestra capacidad para el cambio con responsabilidad. Así lo exige la Nación.

Nuestra visión y nuestra vinculación histórica con el gobierno nos aseguró la oportunidad de participar en los grandes cambios del país. La fuerza del gobierno fue en buena medida la fuerza de nuestro Partido. Pero hoy el momento es otro: sólo nuestra capacidad, nuestra propia iniciativa, nuestra presencia en la sociedad mexicana y nuestro trabajo, es lo que nos dará fortaleza.

Nadie podrá sustituir nuestro esfuerzo. Nadie podrá asegurarnos un papel en la transformación de México si nosotros no luchamos por él, si nosotros no lo ganamos ante los ciudadanos.

Quedó atrás la etapa en que la lucha política se daba, esencialmente, hacia el interior de nuestra organización y no con otros partidos. Ya pasaron esos tiempos.

Hoy vivimos en la competencia y a la competencia tenemos que acudir; para hacerlo se dejan atrás viejas prácticas: las de un PRI que sólo dialogaba consigo mismo y con el gobierno, las de un partido que no tenía que realizar grandes esfuerzos para ganar.

Como un partido en competencia, el PRI hoy no tiene triunfos asegurados, tiene que luchar por ellos y tiene que asumir que en la democracia sólo la victoria nos dará la estatura a nuestra presencia política.

Cuando el gobierno ha pretendido concentrar la iniciativa política ha debilitado al PRI. Por eso hoy, ante la contienda política, ante la contienda electoral, el PRI, del gobierno, sólo demanda imparcialidad y firmeza en la aplicación de la ley. ¡No queremos ni concesiones al margen de los votos ni votos al margen de la ley!

No pretendamos sustituir las responsabilidades del gobierno, pero tampoco pretendamos que el gobierno desempeñe las funciones que sólo a nosotros, como partido, nos corresponde desempeñar.

Hoy estamos ante una auténtica competencia. El gobierno no nos dará el triunfo: el triunfo vendrá de nuestro trabajo, de nuestro esfuerzo, de nuestra dedicación.

Los tiempos de la competencia política en nuestro país han acabado con toda presunción de la existencia de un partido de Estado. Los tiempos de la competencia política son la gran oportunidad que tenemos como partido para convertir nuestra gran fuerza en independencia con respecto del gobierno.

Hoy somos la opción que ofrece el cambio con responsabilidad. Somos la opción que mejor conoce lo que se ha hecho. Que sabe de los resultados de sus programas, de sus aciertos y de sus errores.

Somos la opción capaz de conservar lo que ha tenido éxito y somos la opción de encontrar nuevos caminos de solución para los problemas pendientes.

No entendemos el cambio como un rechazo indiscriminado a lo que otros hicieron. Lo entendemos como la capacidad para aprender, para innovar, para superar las deficiencias y los obstáculos.

¡Cambiemos, sí! ¡Cambiemos! ¡Pero hagámoslo con responsabilidad, consolidando los avances reales que se han alcanzado, y por supuesto, manteniendo lo propio: nuestros valores y nuestra cultura!

¡México no quiere aventuras políticas!. ¡México no quiere saltos al vacío!. ¡México no quiere retrocesos a esquemas que ya estuvieron en el poder y probaron ser ineficaces!. ¡México quiere democracia pero rechaza su perversión: la demagogia!

Ofrecemos cambio con rumbo y responsabilidad, con paz, con tranquilidad. Se equivocan quienes piensan que la transformación democrática de México exige la desaparición del PRI.

No hemos estado exentos de errores, pero difícilmente podríamos explicar el México contemporáneo sin la contribución de nuestro partido. Por eso, pese a nuestros detractores y a la crítica de nuestros opositores, somos orgullosamente priístas.

Debemos admitir que hoy necesitamos transformar la política para cumplirle a los mexicanos.

Proponemos la reforma del poder para que exista una nueva relación entre el ciudadano y el Estado. Hoy, ante el priísmo de México, ante los mexicanos, expreso mi compromiso de reformar el poder para democratizarlo y para acabar con cualquier vestigio de autoritarismo.

Sabemos que el origen de muchos de nuestros males se encuentra en una excesiva concentración del poder. Concentración del poder que da lugar a decisiones equivocadas; al monopolio de iniciativas; a los abusos, a los excesos. Reformar el poder significa un presidencialismo sujeto estrictamente a los límites constitucionales de su origen republicano y democrático.

Reformar el poder significa fortalecer y respetar las atribuciones del Congreso Federal.

Reformar el poder significa hacer del sistema de impartición de justicia, una instancia independiente de la máxima respetabilidad y certidumbre entre las instituciones de la República.

Reformar el poder significa llevar el gobierno a las comunidades, a través de un nuevo federalismo. Significa también nuevos métodos de administración para que cada ciudadano obtenga respuestas eficientes y oportunas cuando requiere servicios, cuando plantea sus problemas, o cuando sueña con horizontes más cercanos a las manos de sus hijos.

Estos son mis compromisos con la reforma del poder. Es así como yo pienso que cada ciudadano tendrá más libertades, más garantías, para que sus intereses sean respetados; para gozar de seguridad y de una aplicación imparcial de la ley.

Los priístas creemos en el cambio con responsabilidad.

Por eso es que hemos hecho nuevas propuestas, que hemos asumido nuevas tareas. Por eso es que convocamos – antes que nadie – a un debate entre los candidatos a la Presidencia de la República.

Hemos alentado acuerdos entre partidos; hemos planteado revisar el listado electoral; hemos solicitado la participación de observadores en todo el proceso electoral y la integración de un sistema de resultados oportunos.

Por eso es que también hemos resuelto dar transparencia a todos nuestros gastos.

Estamos por elegir candidatos a diversos cargos de elección popular.

Amigas y amigos:

Tenemos que aprovechar este proceso para darle mayor fuerza a nuestra organización. Todos los priístas tenemos una tarea que cumplir, todos tenemos una responsabilidad que asumir.

No queremos candidatos que, al ser postulados, los primeros sorprendidos en conocer su supuesta militancia, seamos los propios priístas.

Asumimos todos estos compromisos de reforma republicana, de reforma democrática y federal; de reforma de los procedimientos y de su contexto; de reforma interna del PRI.

Y lo hacemos porque somos conscientes que la sociedad mexicana ha cambiado y que demanda en consecuencia un cambio en las prácticas políticas. El PRI participará con civilidad y con respeto a nuestro pluralismo en las elecciones del 21 de agosto.

Como candidato del PRI a la Presidencia de México reafirmo mi compromiso indeclinable con la transformación democrática de México.

Que se entienda bien: ese día sólo podrá haber un solo vencedor. Sólo es admisible el triunfo claro, inobjetable, del pueblo de México.

Y para que el pueblo de México triunfe el 21 de agosto, los partidos políticos – todos – tendremos que sujetarnos a la ley y sólo a ella, sin ventajas para nadie, sin prepotencias, sin abusos y sin arbitrariedades.

Por ello, congruente con mi exigencia de una elección democrática, aspiro a que el Congreso de la Unión decida las reformas electorales que procedan, siempre a partir de los consensos que los partidos hemos venido construyendo en el marco del Acuerdo por la Paz, la Justicia y la Democracia, firmado el 27 de enero.

Aspiro a que juntos ampliemos la autonomía y afiancemos la imparcialidad de nuestros organismos electorales, a fin de que la voluntad popular y sólo ella, determine los resultados de los comicios.

Confiabilidad, certeza, regularidad y limpieza electorales no pueden seguir siendo sólo aspiraciones, tienen que ser realidades que se impongan en las conciencias de los ciudadanos. De ahí nuestro compromiso con la participación de observadores en el proceso electoral.

La elección es de la sociedad y por tanto no puede ser un asunto cerrado. Su transparencia exige de la participación de observadores y no excluye que de ella pueda darse el más amplio testimonio, tanto por parte de nuestros ciudadanos como de visitantes internacionales. De ninguna manera tenemos por qué mirar con temor a quienes desean conocer la naturaleza de nuestros procesos democráticos.

Nuestras elecciones – y lo digo con pleno convencimiento – no tendrán vergüenzas qué ocultar.

El PRI estará al frente del avance democrático de México, asumiendo sus responsabilidades y respondiendo a las exigencias de la sociedad mexicana.

En estos meses de intensos recorridos por todo el país, de visita a muchas comunidades, de contacto y diálogo con mi Partido y con la ciudadanía entera, me he encontrado con el México de los justos reclamos, de los antiguos agravios y de las nuevas demandas; el México de las esperanzas, el que exige respuestas, el que ya no puede esperar.

Ese es el México que nos convoca hoy; ese es el México que convoca a mi conciencia; ese es el México al que habremos de darle seguridad, al que habremos de darle rumbo en la nueva etapa del cambio.

Yo veo un México de comunidades indígenas, que no pueden esperar más a las exigencias de justicia, de dignidad y de progreso; de comunidades indígenas que tienen la gran fortaleza de su cohesión, de su cultura y de que están dispuestas a creer, a participar, a construir nuevos horizontes.

Yo veo un México de campesinos que aún no tienen las respuestas que merecen. He visto un campo empobrecido, endeudado, pero también he visto un campo con capacidad de reaccionar, de rendir frutos si se establecen y se arraigan los incentivos adecuados.

Veo un cambio en el campo; un campo con una gran vocación productiva; un campo que está llamado a jugar un papel decisivo en la nueva etapa de progreso para nuestro país.

Yo veo un México de trabajadores que no encuentran los empleos ni los salarios que demandan; pero también veo un México de trabajadores que se han sumado decididamente al esfuerzo productivo, y a los que hay que responderles con puestos de trabajo, con adiestramiento, con capacitación y con mejores salarios.

Yo veo un México de jóvenes que enfrentan todos los días la difícil realidad de la falta de empleo, que no siempre tienen a su alcance las oportunidades de educación y de preparación. Jóvenes que muchas veces se ven orillados a la delincuencia, a la drogadicción; pero también veo jóvenes que cuando cuentan con los apoyos, que cuando cuentan con las oportunidades que demandan, participan con su energía de manera decisiva en el progreso de la Nación.

Yo veo un México de mujeres que aún no cuentan con las oportunidades que les pertenecen; mujeres con una gran capacidad, una gran capacidad para enriquecer nuestra vida económica, política y social. Mujeres en suma que reclaman una participación más plena, más justa, en el México de nuestros días.

Yo veo un México de empresarios, de la pequeña y la mediana empresa, a veces desalentados por el burocratismo, por el mar de trámites, por la discrecionalidad en las autoridades. Son gente creativa y entregada, dispuesta al trabajo, dispuesta a arriesgar, que quieren oportunidades y que demandan una economía que les ofrezca condiciones más favorables.

Yo veo un México de profesionistas que no encuentran los empleos que los ayuden a desarrollar sus aptitudes y sus destrezas.

Un México de maestras y de maestros, de universitarios, de investigadores, que piden reconocimiento a su vida profesional, que piden la elevación de sus ingresos y condiciones más favorables para el rendimiento de sus frutos académicos; técnicos que buscan las oportunidades para aportar su mejor esfuerzo.

Todos ellos son las mujeres y los hombres que mucho han contribuido a la construcción del país en que vivimos y a quienes habremos de responderles.

Yo veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada, de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales.

Veo a ciudadanos angustiados por la falta de seguridad, ciudadanos que merecen mejores servicios y gobiernos que les cumplan. Ciudadanos que aún no tienen fincada en el futuro la derrota; son ciudadanos que tienen esperanza y que están dispuestos a sumar su esfuerzo para alcanzar el progreso.

Yo veo un México convencido de que ésta es la hora de las respuestas; un México que exige soluciones. Los problemas que enfrentamos los podemos superar.

Yo me propongo encabezar un gobierno para responderle a todos los mexicanos. El cambio con rumbo y con responsabilidad no puede esperar.

Manifiesto mi más profundo compromiso con Chiapas. Por eso debemos escuchar todas las voces, no debemos admitir que nadie monopolice el sentimiento de los chiapanecos.

Expreso mi solidaridad a todos aquellos chiapanecos que aun no han dicho su verdad, a todos aquellos que tienen una voz que transmitir y a todos aquellos que tienen una palabra que expresar.

Debemos de asumir y debemos de decidir. Debemos de decidir si nos asumimos plenamente como una sociedad plural o si concesionamos sólo a algunos la interlocución de nuestros intereses.

Chiapas es un llamado a la conciencia de todos los mexicanos. Pero nuestra propuesta de cambio, no se limita a responderle solamente a Chiapas. Le queremos responder a todos los mexicanos, a los de todos los pueblos, a los de todos los barrios, a los de todas las comunidades.

Queremos cumplirle a los chiapanecos, pero también a los mexicanos de la Huasteca, a los de La Laguna, a los de la Montaña de Guerrero, a los de la Sierra Norte de Puebla, a los de Tepito o a los de las barrancas de Alvaro Obregón, aquí en el Distrito Federal; a los del puerto de Anapra, en Ciudad Juárez, Chihuahua; a los de la Colonia Insurgentes, en Guadalajara, Jalisco; o a los de San Bernabé, en Monterrey, Nuevo León.

Mi compromiso es con todos los mexicanos; mi compromiso es luchar contra la desigualdad y evitar crear nuevos privilegios de grupo o de región.

Los mexicanos ante el conflicto hemos ratificado nuestra unidad esencial bajo una bandera y nuestro ánimo de concordia.

Nuestras instituciones probaron su legitimidad y su eficacia. De la solución del conflicto, han salido fortalecidas.

Desde aquí manifiesto mi reconocimiento al Ejército Mexicano por su patriotismo, lealtad y entrega en la defensa del interés y la unidad nacionales.

Frente a Chiapas los priístas debemos de reflexionar. Como partido de la estabilidad y la justicia social, nos avergüenza advertir que no fuimos sensibles a los grandes reclamos de nuestras comunidades; que no estuvimos al lado de ellas en sus aspiraciones; que no estuvimos a la altura del compromiso que ellas esperaban de nosotros.

Tenemos que asumir esta autocrítica y tenemos que romper con las prácticas que nos hicieron una organización rígida. Tenemos que superar las actitudes que debilitan nuestra capacidad de innovación y de cambio.

Recuperemos nuestra iniciativa, recuperemos nuestra fuerza, para representar las mejores causas, para ofrecer los caminos de la paz, para responder ante las injusticias.

Recuperemos esos valores. Hagámoslo en esta campaña. Empecemos por afirmar nuestra identidad, nuestro orgullo militante y afirmemos nuestra independencia del Gobierno.

Es la hora de un nuevo impulso económico; es la hora de crecer sin perder la estabilidad financiera ni la estabilidad de precios. La economía, más allá de las metas técnicas, tiene que estar al servicio de los mexicanos.

Por eso, el nuevo crecimiento económico tiene que ser distribuido con mayor equidad, con empleos crecientes, con ingresos suficientes.

Que no nos quepa la menor duda: México cerrará este siglo con una economía mucho más fuerte. Existen las condiciones para hacerlo, la sociedad lo demanda.

La tarea del crecimiento con estabilidad será de todos los mexicanos.

Es la hora de la confianza para todos, la de traducir las buenas finanzas nacionales, en buenas finanzas familiares.

Es la hora de convertir la estabilidad económica en mejores ingresos para el obrero, en mejores ingresos para el campesino, para el ganadero o para el comerciante, para el empleado o para el oficinista, para el artesano o el profesionista, para el intelectual y para las maestras y los maestros de México.

Es la hora de los apoyos efectivos y del impulso al esfuerzo que realizan las mujeres y los hombres al frente de micro, pequeñas y medianas empresas. Que se les lleve a superar sus dificultades, que se les apoye a ampliar sus negocios con mejores tecnologías para que sean más competitivos en los mercados.

Es la hora del gran combate a la desigualdad, es la hora de la superación de la pobreza extrema, es la hora de la garantía para todos de educación, de salud, de vivienda digna. Esa es la reforma social de la que hablé en Huejutla.

Es la hora de hacer justicia a nuestros indígenas, de superar sus rezagos y sus carencias; de respetar su dignidad. Como lo dije en San Pablo Guelatao, Oaxaca: es la hora de celebrar un nuevo pacto del Estado mexicano con las comunidades indígenas.

Es la hora de nuevas oportunidades para el campo de México, como lo comprometí en Anenecuilco, Morelos. Es la hora de enfrentar con decisión y con firmeza la pobreza, y mejorar los niveles de vida de los campesinos.

Es la hora de que el Artículo 27 de la Constitución se exprese en bienestar, en justicia, en libertad para los hombres del campo. Y es la hora de acabar para siempre con todo vestigio de latifundio; es la hora de dar certidumbre al ejido, a las tierras comunales y a la pequeña propiedad.

Es la hora de impulsar la reforma agraria para nuestro tiempo. Es la hora de promover más y mejor inversión en el campo; de alentar de manera mejor y más eficaz, con libertad, la participación de los campesinos.

Es la hora de dar solución a los problemas de la cartera vencida en el campo, del crédito escaso y caro.

Es la hora de asociar los esfuerzos de los productores; es la hora de constituir más cajas de ahorro, más uniones de crédito y de poner en marcha nuevos mecanismos de comercialización.

Es la hora de las regiones de México, para aprovechar mejor los recursos, para aprovechar mejor la capacidad y el talento de cada una de las comunidades del país, de cada ciudad de nuestro país, de cada estado de la República.

Un desarrollo regional que abra las esperanzas de cada rincón de México, que canalice recursos para mantener la infraestructura carretera, ferroviaria, portuaria, hidráulica y energética.

Es la hora de superar la soberbia del centralismo, como lo dije en Jalisco; de apoyar decididamente al municipio. Es la hora de un nuevo Federalismo; es la hora de dotar de mayor poder político y financiero, a nuestros estados, como lo dije en Tabasco; es la hora de garantizar plenamente la conservación de nuestros recursos naturales, de nuestro medio ambiente, de nuestra ecología.

Es la hora de una educación nacionalista y de calidad; es la hora de una educación para la competencia; es la hora de nuestras escuelas, de nuestros tecnológicos; es la hora de la universidad pública en México; es la hora de la gran infraestructura para la capacitación de todos los mexicanos que quieran progresar.

La educación es nuestra más grande batalla para el futuro. A ella destinaremos mayores recursos.

Es la hora de reformar el poder, de construir un nuevo equilibrio en la vida de la República; es la hora del poder del ciudadano. Es la hora de la democracia en México; es la hora de hacer de la buena aplicación de la justicia el gran instrumento para combatir el cacicazgo, para combatir los templos de poder y el abandono de nuestras comunidades.

¡Es la hora de cerrarle el paso al influyentismo, a la corrupción y a la impunidad!

Es la hora de la Nación. Es la hora de ser fuertes todos haciendo fuerte a México. Es la hora de reafirmar valores que nos unen. Es la hora del cambio con rumbo seguro para garantizar paz y tranquilidad a nuestros hijos.

La única continuidad que propongo es la del cambio; la del cambio que conserve lo valioso. Queremos un cambio con responsabilidad en el que no se olvide ningún ámbito de la vida nacional; queremos un cambio democrático para una mejor economía, para un mayor desarrollo social. Y hoy existen las condiciones para lograrlo; la sociedad lo demanda.

Hoy queda claro que los cambios no pueden ser ni marginales ni aislados. La vía del cambio corre en igual sentido y en igual intensidad y urgencia por el campo de la política, por el campo de la economía y del bienestar social.

Con firmeza, convicción y plena confianza, declaro: ¡Quiero ser Presidente de México para encabezar esta nueva etapa de cambio en México!

Amigas y amigos; amigas y amigos:

Asumo el compromiso de una conducción política para la confianza; una conducción política responsable, para llevar a cabo los cambios que requerimos, para cerrarle el paso a toda intención desestabilizadora, de provocación, de crisis, de enfrentamiento.

Haremos de nuestra capacidad de cambio el mejor argumento para convocar a la confianza de los mexicanos, para garantizar la paz, para fortalecer nuestra unidad.

Somos una gran Nación porque nos hemos mantenido básicamente unidos, pero con respeto a la pluralidad.

Queremos un México unido, queremos un México fuerte, queremos un México soberano. Un México de libertades, un México con paz, porque son amplios los cauces de la democracia y de la justicia.

Hay sitio para todos en el México por el que luchamos afanosamente.

Soy un mexicano de raíces populares. Soy un mexicano que ha recorrido en muchas ocasiones nuestro país, que no cesa de maravillarse ante la gran variedad y riqueza humana de nuestra patria y que no cesa tampoco de advertir carencias y dolores.

Me apasiona convivir, compartir, escuchar y comprender al pueblo al que pertenezco. Aprendo diariamente de sus actitudes francas, de sus actitudes sencillas.

Reitero que provengo de una cultura del esfuerzo y no del privilegio. Como mis padres, como mis abuelos, soy un hombre de trabajo que confía más en los hechos que en las palabras. Pero por eso mismo, soy un hombre de palabra, un hombre de palabra que la empeño ahora mismo para comprometerme al cambio que he propuesto: un cambio con rumbo y con responsabilidad.

El gran reclamo de México es la democracia. El país quiere ejercerla a cabalidad. México exige, nosotros responderemos. Como Candidato a la Presidencia de la República, estoy listo también. Demos nuestro mayor esfuerzo en ésta elección.

Vamos a echarle ganas. No hay que bajar la guardia.

Vamos por la victoria.  Ganémosla con México y ganémosla para México.

¡ Que viva el PRI !

¡ Que viva México !

PALABRAS DE DIANA LAURA
SEPELIO DE LUIS DONALDO COLOSIO
Marzo 25, 1994

Amigos todos:

No quiero dejar de aprovechar esta oportunidad, para dejar claro el ideario político de Luis Donaldo Colosio.

Las balas del odio, del rencor y de la cobardía, interrumpieron la vida de Luis Donaldo.

Dieron fin abrupto a su existencia, pero no a las ideas por las que luchó.

La Patria ganó con la entrega, dedicación y empeño de este gran mexicano. Tenía una profunda vocación humanista.

El decía que en el centro de todos nuestros afanes, de todos nuestros esfuerzos, están el hombre, su bienestar y sus libertades.

Luis Donaldo se definió a sí mismo como un mexicano de raíces populares, un hombre de gran sensibilidad y de gran nobleza.

Siempre sintió un gran orgullo de ser heredero de una cultura del esfuerzo y no del privilegio.

Siempre le apasionó convivir con el pueblo. Así pudo mantenerse fiel a su origen y ser auténtico.

Un hombre vertical, riguroso con sí mismo, exigente con sus amigos, pero siempre brindando una gran lealtad.

Estaba convencido de que dice más el ejemplo que la palabra. Ese fue Luis Donaldo, el hombre.

Su vida (fue) bien generosa en propuestas, compromisos y en el ejemplo de congruencia que nos legó.

Nación y libertad, fueron sus grandes pasiones.

Luis Donaldo dijo: La Nación es el valor más elevado para la sociedad, y la libertad es el bien más preciado del hombre.

Su gran aspiración fue contribuir a la fortaleza de la Nación, y siempre pensó que la democracia y la justicia eran los caminos para defender nuestra soberanía.

Él quería que cada mexicano tuviera el disfrute de las más amplias libertades.

Pensaba que no hay dignidad sin libertades, y que éstas sólo se expresan cabalmente cuando el hombre puede decidir entre opciones, puede elegir y escoger su propio camino.

Él quería un México más justo. Le ofendía y le lastimaba la pobreza. Creía que los abismos de desigualdad dividen a la Nación.

Él creyó que tenía las respuestas para esta Nación con hambre y sed de justicia.

Por eso él quería ser Presidente de México.

Él quería un cambio para México, pero un cambio con responsabilidad y rumbo.

Que no echáramos por la borda lo que con tanto sacrificio hemos logrado, y un futuro claro de menor desigualdad y de más oportunidades.

Luis Donaldo quería un futuro de paz y concordia. Quería un solo México.

Sin divisiones, sin violencia, sin rencores entre hermanos.

Fue un hombre que pensó en las grandes reformas que nuestro país reclama en este fin de siglo.

La reforma del poder para ampliar las libertades del ciudadano, para que todos pudiéramos convivir bajo el amparo de la ley.

Esa es la certidumbre de la que hablaba Luis Donaldo.

Lo dijo muchas veces: Quería ser Presidente, pero quería serlo con el voto convencido de los mexicanos, con elecciones ejemplares de las que nuestros hijos pudieran estar orgullosos.

Ese era su compromiso democrático y lo predicó con el ejemplo. Amaba a todo México.

Quería que en cada rincón de nuestro país, en cada comunidad, se viviera mejor.

Por eso les ofreció desarrollo a cada una de nuestras regiones. Por eso dijo que había llegado la hora de nuestras comunidades.

Luis Donaldo creía que solamente con educación podemos progresar. Le preocupaba la educación que reciben los niños de México.

Quería para ellos una educación nacionalista y de calidad, que los preparara para la vida, para engrandecer el país, para competir con el mundo.

Luis Donaldo fue un hombre de responsabilidades.

Pensó que se tenía que consolidar lo que ya se había logrado, pero que al mismo tiempo, la economía tenía que avanzar para generar mejores condiciones de bienestar para cada familia.

Lo dijo: Debemos pasar de las buenas finanzas nacionales a las buenas finanzas familiares.

Siempre pensó que para lograrlo, el mejor medio era la mayor generación de empleos.

Decía que quien tiene un empleo, eleva su autoestima ante la propia familia y su comunidad, puede alimentar a los suyos, puede cuidar de la salud familiar, puede educar a sus hijos, puede divertirse sanamente.

En suma, empleo es ingreso y el ingreso es capacidad para cumplir con la familia, con la sociedad y con México.

Estas son las ideas de Luis Donaldo.

Pero yo, que tuve la fortuna y el privilegio, y la bendición de Dios de acompañarlo, de formar con él una familia… puedo decir también que fue un magnífico padre, un esposo ejemplar.

Se distinguía por su generosidad y su honestidad. Por su gran capacidad para despertar la simpatía y el aprecio de la gente.

Era un hombre de una sola pieza. Siguió hasta el final el consejo de sus padres: ser honesto y nunca perder piso.

Era de los hombres que actúa en el presente, pero pensando siempre en el porvenir.

Luis Donaldo decía: El mundo no nos fue heredado por nuestros padres, nos ha sido prestado por nuestros hijos.

Ese era Luis Donaldo Colosio. Ese era su actitud. Ese era su compromiso.

Hoy, Luis Donaldo se ha ido, pero nos deja su ejemplo, nos deja el sentimiento de su afecto, nos deja sus ideas y sobre todo nos deja la responsabilidad, a su familia, a sus amigos, de hacer honor a su legado.

Todos tenemos un compromiso con Luis Donaldo. Todos tenemos una tarea que cumplir para mantener viva su memoria.

Hoy, aquí, en Magdalena de Kino, tierra de misioneros, despedimos a un hombre que dejó huella al andar.

En nombre de toda la familia, en nombre de mis hijos, Luis Donaldo y Mariana, en el mío propio, pero sobre todo en nombre de mi esposo Luis Donaldo, les doy las gracias por acompañarnos.

Muchas gracias.

Discovery confirma versión de 1994 de EL UNIVERSAL

Ayer, la cadena estadounidense Discovery transmitió un documental sobre el asesinato del candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio, muerto en marzo de 1994, en el que establece la tesis de un complot de Estado, versión publicada por EL UNIVERSAL cinco días después del magnicidio

Ayer, la cadena estadounidense Discovery transmitió un documental sobre el asesinato del candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio, muerto en marzo de 1994, en el que establece la tesis de un complot de Estado, versión publicada por EL UNIVERSAL cinco días después del magnicidio.

“Luis Donaldo Colosio Murrieta había prometido transformar a Mexico si se convertía en Presidente. Su mensaje de esperanza y cambio ganaba los votos de aquellos que estaban cansados de un sistema político embarrado de corrupción y abusos de poder. Pero la bala de un asesino acabó con sus ambiciones, y su muerte conmocionó a la nación que no había visto un asesinato político en siete décadas”, señala Discovery.

En el documental, la cadena dice que “hasta el día de hoy el homicidio es un misterio sin resolver” y mediante representaciones, testimonios de investigadores, periodistas y expertos en el tema recrea el crimen y analiza las diferentes hipótesis y el misterio de este atentado.

El documental es promocionado en la página electrónica de Discovery con una imagen de la portada de EL UNIVERSAL del lunes 28 de marzo de 2004, que a ocho columnas dice: “Colosio, víctima de un complot; detienen a un cómplice”.

La información de El Gran Diario de México se refería a una investigación que de manera paralela a la que hacía la PGR llevaba a cabo el gobierno de Baja California, y que sugería la existencia de un complot para asesinar al candidato.

El ex delegado del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) Ramón Rodríguez Zentella cuenta con evidencias que ponen en duda la identidad de Mario Aburto

Universal, 26 oct. 09. Rodríguez Zentella explica que en su calidad de delegado del Cisen en el estado de México conoció que Aburto, recluido en el penal de máxima seguridad del Altiplano, tenía como último grado de estudios la secundaria y que la copia de su certificado escolar está contenido en su ficha de registro del penal.

Sin embargo, cuando el ex funcionario del Cisen ocupó después la delegación del Instituto Nacional de Educación para Adultos conoció que Aburto realizó estudios de primaria y secundaria en el penal.

La situación le llamó la atención, por lo que indagó sobre la copia del certificado de estudios de secundaria que se encuentra en el expediente de Mario Aburto.

El ex funcionario, retirado hoy de toda actividad pública, encontró que el documento escolar de Aburto es falso, y plantea la posibilidad de que se le haya creado una personalidad diferente al Mario Aburto que se encuentra recluido en el penal.

Quince años han pasado…

6 Nov. 09. Fernando Gamboa

“Quien pretenda que la ausencia causa olvido, merece ser de todos olvidado”.

Juan Boscán

Entre las riveras del dolor y del placer transcurre el río de la vida. La posibilidad de dividir el tiempo en segmentos y agruparlos en años, siglos y demás; poder ver la hora en el brazo, el coche o el celular nos ha dado la falsa sensación de dominio y manejo del tiempo, realmente el tiempo es un flujo, un misterio en el cual sólo hemos avanzado en su medición humana.

La memoria -compañera del tiempo-, la valoración de hechos, vidas y sucesos es fundamental, vivimos gracias al tiempo y en él nunca estamos solos, la memoria debe ser un estado colectivo, debe ser ocasión para recrear, para aprender, es inspiración y fuente de aprendizaje, la memoria rescata, salva, recupera y privilegia, la memoria y la voluntad hacen vivo el pensamiento. No hay presente vivo con pasado muerto.  Este 18 de noviembre se cumplen 15 años del fallecimiento de Diana Laura Riojas de Colosio, después de combatir contra una terrible enfermedad a lo largo de nueve años, después de dar a luz a su segundo hijo, a cuatro meses de consolidar el sueño alcanzado de toda una vida, ocho meses después de enterrar a su marido, de intentar dar aliento y consuelo a miles de mexicanos en momentos terribles de incertidumbre, dolor y confusión aun a costa de su frágil vida. En esa fecha se despidió para siempre de sus seres queridos con serenidad, amor y profunda dignidad.

Quienes la conocimos, podemos dar fe y cuenta de sus profundas convicciones sociales, religiosas y éticas, de sus continuos esfuerzos por conocer los problemas, sus causas y poder combatirlos; testimoniar su invencible amor por su país y su gente y, de manera señalada, su amor por sus dos hijos y por Luis Donaldo.

Todos sus anhelos y convicciones encontraron cauce en los diferentes programas que instrumentó y puso en marcha en el Comité de Desarrollo Comunitario que fundó en el CEN del PRI, en el voluntariado de la Sedesol y en la breve campaña presidencial de su marido.

A lo largo de sus 37 años de vida nunca dejó de estudiar, de reflexionar y de leer, de discutir problemas complejos en busca de la equidad, contra la impunidad y la simulación, lo mismo en el sector público que en el privado, en lo social, a través de programas, de fundaciones, asociaciones o clubes, al igual que en defensa del patrimonio histórico que de migrantes, pro vivienda, a favor del empleo y la capacitación, la educación, del medio ambiente y la sustentabilidad, su compromiso con los indígenas y los niños era profundo y auténtico.

Diana Laura era sin lugar a dudas una grata conjunción de maneras, trato, elegancia, sensibilidad y educación, mezcla de valores norteños como el tesón, la franqueza y la eficiencia complementados con una visión académica de mediano y largo alcance, medible e informada. Su corta vida ha merecido ser recordada a través de un libro que con la participación de 100 amigos -empresarios, artistas, políticos, académicos, artistas, analistas- se editó en 1995 a beneficio de los Niños Con Cáncer -AMANC- titulado Diana Laura, el silencio no es ausencia, así como con eventos cada aniversario luctuoso durante los primeros 10 años.

Este año, al cumplirse 15 años de su ausencia, será recordada en la Fundación Sebastián con un concierto de música clásica a cargo del Cuarteto Eslava bajo la dirección de Igor Ryndine con la presencia de familiares, amigos y colaboradores.

Su mayor legado, como el de cualquier mujer que ha sido madre, fueron sus dos hijos, Luis Donaldo y Mariana, quienes desde esa fecha han vivido en Monterrey, Nuevo León, bajo la tutela de la hermana mayor de Diana Laura, Hilda Elisa Riojas y su marido Fernando Cantú, quienes con amor y sabiduría han sabido inculcar en ellos la tolerancia, el esfuerzo y la confianza que caracterizó a sus progenitores.

Luis Donaldo acaba de terminar la carrera de derecho en el ITESM y decidió fundar su propia familia al lado de Marilú García Luna, con quien se casó en julio pasado.

Mariana, ahora de 16 años de edad, es una aventajada estudiante de preparatoria. Donde estén Luis Donaldo y Diana Laura seguramente se sentirían orgullosos y satisfechos de que estén superando las enormes pruebas que les ha puesto el destino.

El autor fue secretario particular de Diana Laura Riojas.

 

Muere padre de Luis Donaldo Colosio

Neumonía y otros padecimientos, agravaron la salud del ex político Luis Colosio Fernández, esta madrugada en Hermosillo

Camacho, Caín, Abel

Federico Arreola

Escribí lo siguiente en el libro Así fue. La historia de la bala que truncó el futuro de México:

         “En la biblia está la explicación del comportamiento de Manuel Camacho. La suya, en más de un sentido, es la biografía de Caín, aquel labrador que no soportó que Dios lo viera con menos simpatía que a su hermano menor, el pastor Abel. Los celos lo enloquecieron, lo llevaron a padecer el más profundo rencor y un día cualquiera, ya totalmente envenenado por el odio, Caín condujo a Abel al campo y lo mató. Es casi la historia de Camacho y Colosio. Manuel, el hermano mayor en la familia salinista, aquejado gravemente por la envidia (no soportó que Salinas, el padre, no lo hubiese escogido como candidato a él) cometió desde el día del destape del sonorense el peor de los crímenes políticos que alguien puede realizar en el viejo sistema priista: indisciplinarse. Manuel Camacho, resentido y obsesionado, decidió el mismo domingo 28 de noviembre de 1993, sabotear la candidatura de Luis Donaldo”.

         ¿Qué papel jugó Manuel Camacho en la tragedia de Colosio? Por lo menos el del traidor utilizable por políticos mucho más poderosos y más perversos que él.

         ¿Buscó Camacho beneficiarse con la muerte de Colosio? Seguramente. Lo que me consta es que Carlos Salinas de Gortari, en esa época muy amigo de Manuel Camacho, quiso que la viuda de Luis Donaldo, Diana Laura, firmara una carta exonerando al entonces principal enemigo político del candidato asesinado. Diana, que me mostró la carta, se negó a hacerlo y, de ese modo, Camacho no pudo realizar su sueño de ser presidente de la República.

¿A qué viene esa historia en este momento? Simple: no pocas personas, algunas muy bien informadas y con contactos en las agencias de inteligencia del gobierno, me han comentado en los últimos días que temen que Camacho o los perversos políticos con los que ahora ha pactado, caigan en la tentación de repetir la historia de 1994, ahora con la pretensión de incrementar la popularidad de la izquierda “moderna”, es decir, la izquierda transa que, por lo mismo, no soporta la verticalidad con la que actúa la izquierda verdadera.

         Al que menos le conviene un hecho de esa naturaleza es al gobierno federal, que por lo mismo deberá alertar a sus servicios de inteligencia para prevenir, en la medida de lo posible, algo así.

         Yo sólo diré que, de plano, no confío en el correcto comportamiento del enfermizamente intrigante Manuel Camacho, que en su ambición es capaz de cualquier locura, como la de dejarse utilizar otra vez por tipos más listos y siniestros que él.

¿Quién es Mario Aburto?

El caso Colosio fue formalmente cerrado en 2000 señalando al michoacano como el único homicida, sin embargo la hipótesis de un complot permanece

El Universal, 27 octubre 2009. Mario Aburto Martínez saltó al escenario público tras el asesinato del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio Murrieta al terminar un acto político el 23 de Marzo de 1994 en Lomas Taurinas, Tijuana, Baja California.

Nació en Zamora, Michoacán el 8 de julio de 1971 y es el único asesino confeso con el que cuenta la PGR, aunque existen hipótesis de que en el magnicidio participaron más tiradores.

De acuerdo con la reconstrucción de vida elaborada por la PGR, señalan que pertenece a una familia disfuncional y desintegrada que favoreció la formación de conductas sociópatas en algunos de sus integrantes y lo convirtió en un joven aislado con pocos amigos.

“Desde que era adolescente expresó comentarios en contra de los gobernantes, del sistema político y de la injusticia social, y se interesó por los problemas políticos del país, pero sin una clara definición ideológica.”

“También se observó que la agresividad que denotó desde la infancia, evolucionó y generó una personalidad con baja tolerancia a la frustración, pobre control de impulsos, baja autoestima, inseguridad, inestabilidad social y emocional, aislamiento, ideas de grandeza y reivindicación.

Así como ansiedad, angustia, depresión, hipocondria, actitudes pasivo-agresivas, rasgos narcisistas, histriónicos, obsesivo-compulsivos y paranoicos, lo que es conocido como un trastorno de personalidad límite o borderline“, aseguran en el boletín de comunicación social de la dependencia:

“México, D.F., a 18 de marzo de 1999.

*Este día, legisladores de la H. Cámara de Diputados y de la H. Cámara de Senadores que integran las comisiones de seguimiento de las investigaciones del homicidio de Luis Donaldo Colosio, se reunieron con el subprocurador especial Luis Raúl González Pérez. Informó de los resultados de tres líneas de investigación: “antecedentes del arma homicida”; “búsqueda de instigadores, autores intelectuales o de posibles cómplices o encubridores, que incluye la investigación sobre narcotráfico que continúa en investigación”, y “reconstrucción de la vida de Mario Aburto Martínez”.

*Convocó a los legisladores a una nueva reunión a fin de dar a conocer los resultados de la línea de investigación “el entorno político en que se desarrolló la campaña”; ese mismo día se reunirá con los medios de comunicación.

La Procuraduría General de la República, a través de la Subprocuraduría Especial para el caso Colosio, informó acerca de los resultados alcanzados en las siguientes líneas de investigación: antecedentes del arma homicida; búsqueda de instigadores, autores intelectuales o de posibles cómplices o encubridores, y reconstrucción de la vida de Mario Aburto.

Durante la reunión el subprocurador, Luis Raúl González Pérez, señaló que próximamente dará un informe completo de la línea de investigación del entorno político en el cual se dio el homicidio de Luis Donaldo Colosio.

Ante los legisladores de ambas cámaras, reiteró que la investigación no se cierra, ni se dará carpetazo. Destacó que en su trabajo ha tomado en cuenta las inquietudes sociales, y que no ha sacrificado la profundidad de las investigaciones en aras de la velocidad, aunque dijo estar consciente de que han transcurrido cinco años, pero siempre privilegiando la calidad de la investigación.

1. Antecedentes del arma homicida. A partir de la versión de Mario Aburto, de que conoció en  un taxi colectivo a la persona a quien le compró el arma. Las investigaciones de la Subprocuraduría se encaminaron a investigar el entorno en el cual se desenvolvió Aburto, además investigó 13 versiones más de cómo pudo obtener supuestamente el arma homicida, misma que trató de vender para adquirir otra arma de mejor calidad.

De acuerdo con los resultados obtenidos por las investigaciones  efectuadas por la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF por su siglas en inglés) se pudo demostrar  que el revólver Taurus .38 especial fue comprado por primera vez en 1977, por la compañía Hogue’s Security Services, y que en 1980 pasó a ser propiedad de Stanley Smith Security Inc. empresa con sede en la ciudad de San Antonio, Texas.

Con ayuda del Federal Buro of Investigation (FBI por sus siglas en inglés) se investigaron los registros de ambas compañías, sin que hasta la fecha se encontrara algún dato sobre el destino que en el mercado tuvo dicha arma.

1. Versión de Mario Aburto. Se investigó la versión que el propio Mario Aburto declaró acerca de que adquirió el arma a un hombre que conoció en un taxi colectivo en Tijuana, al cual escuchó le llamaron Pelón, versión que resultó contradictoria y singular, pues en otra ocasión dijo que quien le había proporcionado el arma era el chofer del colectivo.

Así también, Marco Antonio Zamudio López señaló que el 20 de marzo de 1994, José Luis Aburto (a) El Nene le preguntó si tenía un arma de fuego que le vendiera a su hermano Mario, aunque éste ya tenía un arma que había adquirido con un taxista. Tiempo después, Zamudio ratificó su dicho y señaló que Mario llegó a su domicilio por la pistola que vendía, pero no se realizó la operación porque elevó el precio. Ante estas declaraciones, se indagó toda vinculación de taxistas que pudieron tener relación con José Luis y/o Mario Aburto Martínez, con resultados negativos.

Ante la ausencia de datos que corroboren alguna de estas versiones, ambas resultan ser insubsistentes.

2. Versión de Héctor Fonseca Chávez (a) El Gusy y/o El Gusano. El informe de la Policía Judicial Federal del 10 de octubre de 1995, señala que Arturo Moreno Velasco El Güero o El Tury dijo haber escuchado en la colonia Buenos Aires Norte, una conversación entre Héctor El Gusy y su primo Juan José Fonseca, en la que El Gusy decía que él había vendido la pistola a Mario Aburto.

De los elementos probatorios mencionados se llega a la convicción de que Mario Aburto sí acudió con Héctor Fonseca para comprarle un arma de fuego. De acuerdo con Fonseca y otro testigo, se trató de una .357 Magnum que Aburto no adquirió por su costo. Sin embargo, existen versiones contradictorias sobre si el comentario de El Gusy fue que “quién iba a pensar que con el arma que le hubiera vendido a Aburto matara a Colosio” o que “con el arma que le vendía a Aburto matara a Colosio”. Es pertinente señalar que ninguno de los testigos alude a una complicidad con el homicidio, siendo uniformes en que se trataría de una compra-venta.

3. Guadalupe Hernández Favela (a) El Moreño o El Lupillo. Juan José Fonseca Quiroz mencionó que en una visita que hizo a su hermano Rafael en el penal de Tijuana, éste le comentó que El Moreño o El Lupillo afirmaba que le había vendido a Mario Aburto el arma.

Guadalupe Hernández Favela (a) El Moreño declaró que aproximadamente en 1991 o 1992 estableció un puesto de birria, en la colonia Buenos Aires Norte. Ahí conoció a José Luis y a su hermano, pero negó haber sido él quien le vendiera el arma a Mario Aburto. De las investigaciones se estableció que la única relación de Guadalupe Hernández con los hermanos Aburto, fue porque Mario le rentó una fracción de terreno para vender birria.

4. Guadalupe Aguilar Mercado o Faustino Guadalupe Torres Guzmán (a) El Kiry. La persona que responde al nombre de Guadalupe Aguilar Mercado (a) El Kiry es supuestamente quien acompañó a Mario Aburto a Lomas Taurinas, le vendió el revólver 38 especial, y desde el día de los hechos se trasladó a Estados Unidos. La verdadera identidad de El Kiry es la de Faustino Guadalupe Torres Guzmán, esto se corroboró con testimonios de vecinos de la colonia Buenos Aires Norte.

El Kiry declaró haber conocido a Mario Aburto, por su hermano José Luis, pero que su trato era ocasional, negó haberle proporcionado arma alguna. Del caudal probatorio se desprende que El Kiry, Faustino Guadalupe Torres, fue vecino de Mario, que no hay datos de que estuviera en Tijuana el día del atentado, ni indicios de que le hubiere proporcionado el arma homicida.

5. El hijo del patrón. Esta versión deriva de la declaración de Sara Ruth Martínez Meraz, quien señaló que Lucio García Gómez, le dijo que la persona que le había proporcionado la pistola a Mario Aburto, era el hijo de su patrón. No existen otros testimonios ni datos que corroboren lo declarado por Sara Ruth Martínez, por lo que en este caso se trata de una declaración singular y aislada. Se estableció que Lucio García dejó de frecuentar a Mario Aburto desde 1992 y que ningún jefe o patrón de ambos está vinculado con el arma de fuego homicida.

6. Arturo Moreno Velasco (a) El Tury. Esta versión deriva del testimonio de Moisés Hernández Cruz, quien señala que dos o tres días antes del homicidio de Luis Donaldo Colosio, en una cancha de basquetbol de la colonia Buenos Aires Norte, a Octavio Escobedo Zamora El Tavo, a El Zapata y a él, se les acercó Mario Aburto para preguntarles si no sabían quién vendía una pistola calibre .38. El Tavo lo contactó con un amigo que quería vender un arma, y le presentó a Arturo Moreno Velasco (a) El Tury o El Güero.

José David García Zapata, Octavio Escobedo Zamora y Arturo Moreno Velasco negaron los dichos de Moisés Hernández. Esta versión no sólo recae sobre un testimonio singular, sino que además alude a un arma plateada, distinta a la usada por Aburto para victimar a Luis Donaldo Colosio, por lo que se estima inconsistente.

7. De un tío. Rodolfo Acero Navarro señaló que su hijo Rodolfo Acero Sánchez le dijo que Mario le había comentado que iba a conseguir una pistola con su tío, con la que mataría a alguien y le darían por ello mucho dinero. Sin embargo, Acero Sánchez declaró que Mario Aburto, antes del atentado, le comentó su intención de adquirir una pistola, sin especificarle nada más. Las investigaciones permiten señalar que esta versión es un testimonio sin pruebas que la corroboren, por lo que es insubsistente jurídicamente.

8. Juan Morales Pacheco (a) El Perro. Una nota publicada en el diario El Financiero el 13 de abril de 1997,  señala que en una relación de informes de Interpol-México de 1994, Mario Aburto fue detenido el 13 de octubre de 1992 por portación de arma de fuego y ésta la adquirió de Juan Morales. Otra nota, esta vez de la revista Quehacer Político del 11 de abril de 1994, indicó que José Luis Aburto en entrevista refirió que él compró el revólver Taurus a un sujeto apodado El Cara de Perro. Tanto Morales Pacheco como José Luis Aburto declararon como falsa dichas versiones, por ello fue legalmente desvirtuada.

9. El Polaco. El informe de la Policía Judicial Federal del 27 de junio de 1995, señala que El Polaco fue vecino de Mario Aburto y se dedica a vender droga y armas de fuego, su colaborador era El Flor. Apunta que Mario le encargó a Octavio Escobedo Zamora (a) El Tavo, que le consiguiera un arma calibre .38, ya que El Polaco no contaba en ese momento con el arma que Mario le pedía.

A pesar del cúmulo de declaraciones y entrevistas realizadas a residentes de la colonia Buenos Aires Norte y zonas circunvecinas, a El Polaco y a El Flor nadie los ha identificado ni señalado como amigos o vecinos de Mario, ni han surgido datos que los relacionen con la venta del revólver.

Referencias de la intención de Mario Aburto para adquirir o vender el arma homicida, para adquirir otra, u otras, de mejor calidad.

De las declaraciones judiciales rendidas por Mario Aburto, se desprenden las siguientes versiones de que intentó vender el arma homicida:

1. Enrique López Agúndez (a) El Górgoro o El Gangoso. Es vecino de la colonia Buenos Aires Norte. Declaró que aproximadamente una semana antes del homicidio, Mario y José Luis Aburto fueron a su domicilio y le ofrecieron en venta un arma de fuego, pero no la compró por no tener dinero.

2. José Trinidad Suárez Patiño (a) El Chino. Rindió su declaración, y señaló que tuvo amistad con José Luis Aburto (a) El Nene, mas no con Mario. Negó que alguno de ellos le haya ofrecido en venta algún arma como lo expresó Mario en sus alegatos jurídicos.

3. Una persona que laboraba en la empresa Camero Magnéticos. En ampliación de declaración judicial, Mario Aburto señaló que el arma homicida se la ofreció en venta a un compañero de trabajo; este supuesto empleado no ha sido identificado, ni algún testimonio ha corroborado el dicho de Mario.

4. Un mecánico. Mario Aburto señaló que el 23 de marzo de 1994 llevó consigo el arma para ofrecerla en venta a un mecánico de la empresa. Las investigaciones realizadas y los testimonios recabados no han arrojado datos que corroboren esta versión.

5. Martín Véliz Gutiérrez, compañero de Aburto en Camero Magnético. Rechazó que Mario Aburto le haya ofrecido en venta un arma de fuego, como éste lo expresó en sus alegatos.

6. Un señor de la colonia El Pípila. En declaración judicial, Mario Aburto señaló que ofreció el arma a un señor que vivía en la colonia El Pípila. La persona es Marco Antonio Zamudio, y se corroboró la versión de éste, en el sentido de que Mario se presentó en su domicilio para adquirir un arma 9 milímetros; operación que no se realizó porque no completaba la cantidad que pedían por ella aun y cuando ofreció a cambio el revólver Taurus que portaba.

7. Octavio Escobedo Zamora (a) El Tavo. En sus declaraciones ministeriales señaló que aproximadamente tres semanas antes del día del homicidio, a bordo de una camioneta pick up y en compañía de su amigo Arturo Moreno Velasco (a) El Saico o El Tury, fueron interceptados por Mario y José Luis Aburto y el Güero, quienes los detuvieron para solicitarle en compra un arma.

En contraste, Arturo Moreno Velasco (a) El Tury señaló que iba a bordo de su camioneta Toyota en compañía de su amigo El Wen, y no de El Tavo, cuando se encontraron a José Luis y a Mario Aburto con la misma petición.

De los testimonios se desprende que aunque Octavio Escobedo y Arturo Moreno rindieron declaraciones contradictorias, coinciden en que José Luis Aburto, acompañado de su hermano Mario, buscaban comprar un arma de fuego sin que lo hayan conseguido.

8. Stanz Rodríguez. Eduardo Jorge Oviedo Medina señaló que por comentarios del ex empleado de la empresa Camero Magnéticos, Eduardo Stanz Rodríguez o Edward Vincent Rodríguez Ocampo, se enteró que Mario Aburto le solicitó conseguirle una pistola en Los Ángeles, California.

Stanz Rodríguez, el 28 de enero de 1998, señaló que su grupo musical de rock fue contratado en 1993 por la empresa Camero Magnéticos. Ahí conoció a Martín Véliz y a Mario Aburto, quien le solicitó que le consiguiera una pistola calibre .38.

Con base en los anteriores elementos probatorios se desprende que sólo existen bases para afirmar que Mario Aburto solicitó a Edward Vincent Rodríguez Ocampo le comprara un arma de fuego.

Como se ha evidenciado, en ninguna de las versiones indagadas se han encontrado medios de prueba que permitan esclarecer plenamente cómo adquirió Mario Aburto el arma de fuego.

Se advierte que en todo momento Mario Aburto pretendía comprar un arma de fuego, e incluso adquiriéndola, quiso cambiarla por una de mejor calidad. Además, no se encontraron elementos de complicidad de que alguna persona se la haya proporcionado con el propósito de victimar a Luis Donaldo Colosio.

Los elementos probatorios revelan que Mario Aburto adquirió el arma homicida antes del atentado, situación corroborada por el propio Mario Aburto y los testimonios de Enrique López Agúndez y Marco Antonio Zamudio López, relacionados a los dichos de Mauricio y Marcelino Ortiz Martínez, quienes han señalado que su primo Mario les mostró el arma homicida seis días antes del hecho.

2. Búsqueda de instigadores, autores intelectuales o de posibles cómplices o encubridores. Respecto a la búsqueda de instigadores o autores intelectuales y de posibles cómplices o encubridores de Mario Aburto para asesinar a Luis Donaldo Colosio, se investigaron diversas versiones que aludían a un posible nexo de Aburto con: Ernesto González Mesina, Rodolfo Macías Cabrera, José Luis González Meza, Raúl Loza Parra, y el testimonio de Elsa Patricia Maldonado Cruz, así como 20 versiones más de la posible participación del narcotráfico en el homicidio de Luis Donaldo Colosio.

Acerca de Ernesto González Mesina, a quien se le vinculó en el magnicidio por haber declarado públicamente que Aburto era un héroe por haber matado a Colosio, y por la similitud de sus ideas políticas; a través de 119 testimonios de  personas relacionadas con González Mesina, en los ámbitos familiar, amistoso, profesional y recreativo, se determinó que no hay evidencia de que Aburto y él se hayan conocido o sostenido reuniones. Sin embargo, no se descarta que Aburto pudo conocer, a través de publicaciones que distribuyó Mesina, la ideología del Partido de la Unión Americana y que hubiera asimilado algunas ideas, sin que éstas puedan considerarse, desde el punto de vista penal, una influencia para cometer el delito.

La investigación acerca de Rodolfo Macías Cabrera, estribó en detectar alguna influencia en Mario Aburto, dado un vínculo familiar indirecto entre quien se autoproclamaba presidente provisional de México en el exilio y el asesino confeso de Colosio. Sin embargo, en las indagaciones no se encontraron indicios para establecer vínculos, filiación o actividad de Mario con Macías Cabrera o su Partido Mexicanos por la Democracia (PMD).

Las indagaciones en torno a José Luis González Meza, vinculado al caso por su relación con Rodolfo Macías y por la supuesta carta que dirigiera a Aburto para felicitarlo por haber cometido el crimen, concluyeron que no existe prueba alguna que lo relacione con el homicida.

En cuanto a la sospecha de que el comandante Raúl Loza Parra, ex subdelegado de PJF en Baja California, tenía conocimiento de las intenciones de asesinar al candidato y por esa razón mandó grabar el video del mitin, tampoco se encontró prueba que permita afirmar que Loza Parra tuvo conocimiento previo o participó en el atentado, ni que tuviera relación alguna con Aburto.

Acerca de la versión de Elsa Patricia Maldonado Cruz, que el día del crimen supuestamente oyó decir a tres hombres que irían a Lomas Taurinas a matar a alguien y llevaban un arma tipo revólver, se determinó que su versión era inconsistente, además, ella se retractó de su dicho, explicando que había actuado por resentimiento contra las personas a quienes inculpaba.

Otra línea de investigación ha sido la probable intervención del narcotráfico en el magnicidio, misma que incluye todas las versiones que, directa o indirectamente, aluden a una posible intervención de algún cártel del narcotráfico.

Hasta la fecha se han investigado 20 versiones, difundidas algunas por la prensa, tales como: la desinvitación de Humberto García Ábrego; la libreta de pagos de José Alonso Pérez de la Rosa encontrada por Eduardo Valle; primera y segunda versión de audiocassetes que grabaron la preparación del homicidio; colaboración de personas vinculadas al narcotráfico en la campaña de Colosio; presunto atentado a un ex servidor público del gobierno de Baja California;  El Profe, quien supuestamente aparece en fotografías de la aprehensión de Mario Aburto; la supuesta fotografía de Raúl Salinas y Luis Donaldo Colosio junto a un lugarteniente de García Ábrego; los diez millones de dólares a la campaña presuntamente dados por el cártel del Golfo, vía Raúl Salinas.

Así como Juan José Esparragoza (a) El Azul y la “federación del narcotráfico”; la llamada de Amado Carrillo a Pedro Ferriz de Con; Rodolfo García Gaxiola (a) El Chipilón; la entrega de la DEA a Luis Donaldo Colosio de una lista de colaboradores vinculados al narcotráfico; María Elena Gómez Pineda y Jorge Samaniego Uriarte quienes aseguraban que Aburto vendía droga; Ricardo Montoya Obeso quien señalaba que Aburto era traficante de drogas; el “padrino”; de una persona de origen colombiano que decía tener información de la responsabilidad de capos mexicanos en el crimen; Heriberto Riojas Monteverde, primo de Diana Laura;  El Dientón, quien se atribuía amistad y compadrazgo con Colosio; y un narcotraficante preso.

La Subprocuraduría concluyó que, hasta el momento, no se han encontrado pruebas o indicios para sustentar que el narcotráfico pudo  intervenir en el magnicidio de Luis Donaldo Colosio, pero se sigue investigando esta posibilidad.

3. Reconstrucción de la vida de Mario Aburto Martínez. En la búsqueda de posibles autores intelectuales o cómplices, la Subprocuraduría investigó la vida de Mario Aburto en varias esferas, para conocer quién era el autor material de Luis Donaldo Colosio antes del atentado y cuáles fueron las causas y los factores que se conjuntaron para que cometiera el homicidio. Para ello, la Subprocuraduría integró un grupo interdisciplinario de especialistas en trabajo social, medicina legal, siquiatría, sicología, sicoanálisis, criminología y grafología.

Para construir el entorno y la biografía de Mario Aburto Martínez, los especialistas examinaron: 358 declaraciones y ampliaciones ministeriales y judiciales; 74 informes de PJF; 70 dictámenes en diversas especialidades; 12 informes del FBI; el contenido de numerosos documentos atribuidos a Mario Aburto; investigaciones hemerográficas y bibliográficas; imágenes de video y fotográficas del archivo de esta Subprocuraduría y cualquier otra información cuya aportación fuera útil.

Los resultados de las investigaciones señalan que Mario Aburto pertenece a una familia disfuncional y desintegrada que favoreció la formación de conductas sociópatas en algunos de sus integrantes y convirtió a Mario en un joven aislado con pocos amigos, característica de su personalidad que fue una de las constantes que arrojó la investigación.

Desde que era adolescente expresó comentarios en contra de los gobernantes, del sistema político y de la injusticia social, y se interesó por los problemas políticos del país, pero sin una clara definición ideológica. Desde aquella época, inició la redacción de su “Libro de Actas”, el cual fue hallado en el baúl de su propiedad con otras pertenencias.

También se observó que la agresividad que denotó desde la infancia, evolucionó y generó una personalidad con baja tolerancia a la frustración, pobre control de impulsos, baja autoestima, inseguridad, inestabilidad social y emocional, aislamiento, ideas de grandeza y reivindicación, ansiedad, angustia, depresión, hipocondria, actitudes pasivo-agresivas, rasgos narcisistas, histriónicos, obsesivo-compulsivos y paranoicos, lo que es conocido como un trastorno de personalidad límite o borderline.

Una constante más en la personalidad de Aburto son los deseos y las aspiraciones frustadas, la adjudicación de hechos nunca realizados y las constantes mentiras que decía como haber actuado en una película, aspirar a puestos laborales para los cuales no estaba capacitado, así como su ingresó al Ejército mexicano o a la Armada estadounidense o su intención de ser seminarista. Circunstancias todas inventadas o magnificadas por él.

También se investigaron actividades que en distintos momentos se atribuyeron a Mario Aburto como que: fue masón, “pollero”, vendedor de droga, elemento de un cuerpo policiaco, miembro de un club de tiro de Estados Unidos o en Tijuana, pertenecer a una organización sindical, militante o simpatizante de un partido político, miembro de una pandilla de Tijuana o de Los Ángeles, visitar Chiapas antes del levantamiento armado, evangelizado o miembro de una secta religiosa. Es preciso destacar que ninguna de estas versiones fue cierta.

Es importante considerar que dentro del grupo familiar de los Aburto Martínez se dio el aprendizaje delincuencial. Tanto el padre como el abuelo materno realizaron homicidios. Cabe destacar, que dos de los tres victimados por los familiares de Mario, murieron por lesiones de proyectil de arma de fuego en cráneo.

Durante las investigaciones se encontró una referencia de que Aburto reveló previamente a su novia, sus planes de atentar contra Colosio, y comentó a otras personas que pronto conseguiría fama y notoriedad. Se observó también que deseaba ser reivindicador de la sociedad, aunque ello implicara un riesgo a su propia integridad física. Además, las investigaciones, hasta ahora, tampoco han reportado indicio que vincule a Mario Aburto con algún sindicato, partido político, agrupación, asociación o secta.

Cabe destacar que la conjunción de los resultados de las investigaciones que realizó el grupo multidisciplinario, establecieron que Mario Aburto Martínez tuvo la capacidad para preparar y ejecutar el atentado contra Luis Donaldo Colosio, sin embargo, y aunque se ha probado que es el autor material único, no puede descartarse, hasta el momento, que haya habido detrás del crimen una influencia directa o indirecta para cometer el delito, de lo cual sin embargo no hay hasta ahora, indicios concluyentes.

Al 31/08/96Del 01/09/96 al 15/03/99Total al 15/03/99
Tomos52102154
Fojas20,45540,21260,667
Anexos110155265
Comparecencias ante el Ministerio Público (1a. vez)5508281,378
Ampliaciones182               Total 732338           Total: 1,166520           Total: 1,898
Investigaciones de la Policía Judicial Federal191614805
Dictámenes formulados168134302
Informe de diversas Autoridades245275520

Además lo señalan como un mitómano, como fue su afirmación falsa de que perteneció al Ejército mexicano o a la Armada estadounidense.

En este perfil, la PGR señaló “que tanto el padre como el abuelo materno realizaron homicidios”, todos con disparo de arma de fuego en el cráneo.

“Durante las investigaciones se encontró una referencia de que Aburto reveló previamente a su novia, sus planes de atentar contra Colosio, y comentó a otras personas que pronto conseguiría fama y notoriedad”.

Perfil:

El caso Colosio

Sin embargo el caso Colosio está lejos de esclarecerse, así como que Aburto actúo en solitario luego de cinco indagatorias donde se manejaba uno, dos o más tiradores y la tesis de complot de Estado.

El domingo, la cadena estadounidense Discovery transmitió un documental sobre el asesinato del candidato, en el que establece la tesis de un complot de Estado, versión publicada por EL UNIVERSAL cinco días después del magnicidio.

Discovery confirma versión de 1994 de EL UNIVERSAL

Ayer, la cadena estadounidense Discovery transmitió un documental sobre el asesinato del candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio, muerto en marzo de 1994, en el que establece la tesis de un complot de Estado, versión publicada por EL UNIVERSAL cinco días después del magnicidio

Ayer, la cadena estadounidense Discovery transmitió un documental sobre el asesinato del candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio, muerto en marzo de 1994, en el que establece la tesis de un complot de Estado, versión publicada por EL UNIVERSAL cinco días después del magnicidio.

“Luis Donaldo Colosio Murrieta había prometido transformar a Mexico si se convertía en Presidente. Su mensaje de esperanza y cambio ganaba los votos de aquellos que estaban cansados de un sistema político embarrado de corrupción y abusos de poder. Pero la bala de un asesino acabó con sus ambiciones, y su muerte conmocionó a la nación que no había visto un asesinato político en siete décadas”, señala Discovery.

En el documental, la cadena dice que “hasta el día de hoy el homicidio es un misterio sin resolver” y mediante representaciones, testimonios de investigadores, periodistas y expertos en el tema recrea el crimen y analiza las diferentes hipótesis y el misterio de este atentado.

El documental es promocionado en la página electrónica de Discovery con una imagen de la portada de EL UNIVERSAL del lunes 28 de marzo de 2004, que a ocho columnas dice: “Colosio, víctima de un complot; detienen a un cómplice”.

La información de El Gran Diario de México se refería a una investigación que de manera paralela a la que hacía la PGR llevaba a cabo el gobierno de Baja California, y que sugería la existencia de un complot para asesinar al candidato.

AQUEL HOMENAJE DE AMLO A COLOSIO

Federico Arreola

03 de Noviembre 2010

En los primeros meses de 2006, reunidos en la sala de juntas de la oficina de Andrés Manuel López Obrador, éste informó a su equipo de campaña, en el que yo participaba, que visitaría Sonora, pasaría por el municipio de Magdalena de Kino y en esta localidad se detendría en el panteón para dejar una ofrenda en la tumba de Luis Donaldo Colosio y su esposa Diana Laura Riojas. Después de haber realizado ese anuncio, Andrés Manuel me invitó a acompañarlo. Lo hice y para mí resultó muy emotivo participar en el homenaje que un candidato presidencial de izquierda rendía al asesinado candidato presidencial del PRI.

Menciono lo anterior por un “debate” que ayer se dio en las redes sociales de internet. Dije en twitter que Colosio fue un gran hombre que sigue inspirando a los mexicanos. Estoy convencido de ello y lo expresé simplemente porque alguien me comentó que ha estado leyendo un libro que escribí sobre Donaldo.

El empresario Lorenzo Zambrano, muy activo en twitter, estuvo de acuerdo con lo que dije y difundió entre sus seguidores mi opinión sobre Luis Donaldo Colosio. Por la importancia de Lorenzo, que continúa siendo el hombre de negocios mexicano más “globalizado”, muchas personas dieron su punto de vista. Algunas, las más, manifestaron su admiración por Colosio. Otras, sobre todo las que presumen un izquierdismo extremo o radical, se lanzaron a ofender a Luis Donaldo. Lo menos que le dijeron fue “derechista” al que López Obrador, según ellos, desprecia.

Pues no es así. Andrés Manuel no sólo, en su momento de mayor popularidad, honró la memoria de Luis Donaldo, sino que tiene actualmente en su equipo, en un lugar muy destacado, al político colosista que desde marzo de 1994 ha actuado con mayor dignidad, Alfonso Durazo.

No creo que ningún colosista de los que militan todavía en el PRI pueda presumir un comportamiento tan vertical como el de Alfonso, que por algo está con López Obrador y no con su paisano Manlio Fabio Beltrones, que fue muy cercano a Colosio pero al que no honran su pasado reciente al lado de Roberto Madrazo y su actual alianza con Carlos Salinas de Gortari. Considero a Manlio, a pesar de tantas cosas que nos separan, un buen amigo. Y así lo voy a ver toda la vida. Pero me apena no verlo en la trinchera de los que de verdad luchan por la democracia.

Me apena igualmente ver a otro colosista, Liébano Sáenz, en calidad de acólito de Enrique Peña Nieto. Liébano ha tenido más o menos los mismos cargos públicos que Durazo. Es decir, los dos han estado en la Secretaría Particular de Los Pinos y los dos gozaron de la cercanía y el aprecio de Colosio. Lo único que los diferencia es que Liébano insiste en fortalecer el viejo autoritarismo priista, mientras Alfonso está ahora muy comprometido con el cambio democrático.

Arremete hijo de Colosio contra PRI

Luis Donaldo Colosio Riojas señaló que nadie tiene derecho a desgastar el nombre de su padre

Reforma, 23 febrero, 2011. Luis Donaldo Colosio Riojas, hijo del candidato presidencial del PRI asesinado en 1994, se lanzó ayer en contra de la Fundación Colosio del PRI, a la que acusó de hipócrita y de utilizar el nombre de su padre con fines personales.

“¡Cómo me molesta la fundación Colosio del PRI! No hacen más que explotar el nombre de mi padre por intereses personales. Hipócritas”, publicó en su cuenta de Twitter.

“Es mi nombre también y nadie tiene derecho a desgastarlo así. Ya me callé 25 años. Que se reserven sus comentarios los que quieren callarse toda la vida”, escribió en otro mensaje.

El presidente de la Fundación Colosio, Marco Antonio Bernal, le dio la razón.
“Es comprensible. Finalmente, es el hijo de Luis Donaldo. Tiene todo el derecho de reclamar lo que él quiera, y nadie se lo podrá regatear nunca.
“El nombre de Luis Donaldo Colosio no le pertenece a ningún partido, sino a todo el País. Él tendrá siempre el derecho a reclamar el patrimonio del nombre de su papá”, dijo en entrevista.

La generosidad de Colosio

Federico Arreola

SDPnoticias, 2011-03-23

         Nunca hice nada por Luis Donaldo Colosio. En cambio, él hizo mucho por mí.

         Al conocernos, él era un político ya poderoso que buscaba la presidencia de la república desde la dirigencia nacional del PRI, y yo era nada más un modesto periodista de Monterrey.

         Yo no le podía ofrecer nada medianamente útil para su carrera. En su equipo, de primer nivel, sobraba la gente talentosa. Si alguna vez me llegó a pedir consejo acerca de algo, lo desechó de inmediato diciéndome: “Ya debo aprender a no preguntarte nada sobre mi trabajo, ni te interesa ni lo entiendes, y siempre me sales con respuestas que no vienen al caso”.

         Para mí siempre fue importante que Luis Donaldo entendiera que yo no era político ni me juntaba con él buscando ningún tipo de cargo.

         A Donaldo le tenía absolutamente sin cuidado que yo no militara en el PRI y que hablara pestes de ese viejo partido autoritario.

         Si me peleaba con sus principales colaboradores, cosa que ocurrió algunas veces, a Donaldo no le importaba. Hasta me decía: “Ya no me cuentes que se pelean a gritos, lleguen a las manos si tienen ganas, se desahogan, me cuentan y nos reímos”.

Al menos tres veces jugué con Donaldo, cenando en su casa, a armar gabinetes para cuando él llegara a Los Pinos. Gabinetes amplísimos, con tantos cargos como se nos venían a la cabeza para no dejar fuera a nadie. Nunca quedé incluido en ninguno. Donaldo siempre me decía: “¿Y qué voy a hacer contigo?”. Y yo le respondía: “Espero que muchos corajes porque pienso seguir siendo un anarquista y mi sueño, que espero cumplir contigo, es llegar a molestar de verdad a un presidente”. Le daba igual.

         Creo que yo hasta estorbaba a Luis Donaldo en su trabajo. Estábamos muy cerca, sin duda. Así que todo lo escuchaba y tenía acceso a documentos y, bueno, con sus colaboradores me daba por meter grilla; no por irresponsable, sino por comprender la compleja mentalidad del político. Estoy seguro de que muchos, muchas veces, le dijeron a Luis Donaldo que mi cercanía con él no le convenía.  Luis Donaldo me lo contaba y se reía, y ya. Una vez me dijo: “Vino a verme Zedillo con el rollo de que Alejandro Junco, tu expatrón de Reforma, no entiende por qué estás tú tan cerca de mí si en su periódico eras de cuarta; le dije a Zedillo que no se meta en chismes”. Zedillo, tan inocente él, andaba de recadero de Junco.

         Cuando me invitó a su campaña, a toda su campaña, Donaldo fue muy claro conmigo: “Te invito a platicar, nada más a platicar en los ratos libres, en la comida, en la cena. Pero no quiero que te metas en política ni con los medios ni nada de eso”. Todavía me di el lujo de poner dos condiciones, y ambas las aceptó: “Quiero acceso a todas las reuniones en las que me interese estar para escuchar todo lo que se diga, y tu autorización para publicar todo lo que vea y escuche cuando la campaña concluya”.

         Un día, en el arranque de la gira, en San Luis Potosí, le llamó el obispo Samuel Ruiz, de Chiapas. Eran los tiempos de la guerrilla zapatista. A todos los que estábamos con él en el camión (Liébano, Canavati, yo, otros cuyos nombres no recuerdo) nos pidió dejarlo solo, y cuando yo abandonaba la cabina en la que estábamos, frente a los demás, dijo: “No, tú no te vayas, tú te puedes quedar”. El problema es que ya no me acuerdo de qué habló con Samuel Ruiz, así que no lo puedo contar.

         ¿De qué hablaba yo con Colosio en todas aquellas reuniones, comidas, cenas, caminatas? De tantas cosas, pero en especial de música, de literatura, de su familia y de mi familia. También de política, naturalmente.

         Luis Donaldo me puso en contacto con muchas personas importantes: empresarios, artistas, políticos, escritores, músicos. Recuerdo lo que me dijo antes de presentarme a Manlio Fabio Beltrones, entonces gobernador de Sonora. Donaldo y yo, solos, volábamos esa vez del DF a Hermosillo en un vuelo privado. Me contó: “En Hermosillo nos recibe el gobernador Beltrones y nos vamos en un avión más pequeño a mi pueblo, Magdalena, a una ceremonia por el centenario de la Constitución sonorense. Beltrones es un político muy hábil, al rato te lo presento, pero ten cuidado: tú estás muy nuevo en esto y no le entiendes al juego del poder; Manlio, en cambio, es un experto y yo diría que hasta muy cabrón, si te quieres pasar con él, te va a poner en tu lugar”. En Magdalena platiqué bastante con Beltrones y me cayó bien. Nunca me he querido pasar con Manlio y nunca me ha puesto en mi lugar. Creo que en la actualidad Manlio decepcionaría a Luis Donaldo por no haber tenido el arrojo o la habilidad para darle una madriza política a Peña Nieto. Pero esta es otra historia.

         El caso es que todavía no entiendo por qué Luis Donaldo se juntaba tanto conmigo. No le ayudaba, sí le estorbaba, soy un conversador del montón, no cuento chistes, no canto, si me emborracho me vuelvo agresivo. Quién sabe.

         Cuando me pregunto por qué Luis Donaldo Colosio Murrieta hizo tantas cosas por mí, simplemente me respondo: “Por generoso”.

         Recibí de más en aquellos años y no di nada a cambio. Me preguntaban hace rato en MVS Radio, en una entrevista, si me dolió la muerte de Colosio. Y cómo no. Yo lo quería mucho, y además las traiciones siempre duelen.

Aburto, el asesino de Colosio, podría obtener su libertad   

Jornada, 21 marzo 2011. A 17 años del asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta, candidato priísta a la Presidencia de la República en 1994, el caso se encuentra igual desde octubre de 2000, al final del sexenio de Ernesto Zedillo, cuando fue enviado a la “reserva”.

En tanto, Mario Aburto Martínez, autor material de ese homicidio, podría recuperar su libertad en un plazo máximo de tres años, al acumular tiempo de reclusión y beneficios, con los cuales legalmente está en condiciones de solicitar su preliberación.

Funcionarios del gobierno federal revelaron que Aburto Martínez podría incluso abandonar la prisión de máxima seguridad de Occidente (antes Puente Grande) a finales de este año, si tramita su preliberación y en ella se acepta que se deben restar a su sentencia de 45 años al menos ocho por la realización de actividades educativas, laborales o culturales, y entre uno y dos años por buena conducta y ser primodelincuente, como consideraba la legislación vigente al momento del homicidio.

De esa manera, sumaría teóricamente hasta 27 años de encarcelamiento, suficientes para sostener que ha purgado tres quintas partes de su condena, situación que lo coloca como candidato a ser preliberado, de acuerdo con lo establecido en el Código Penal de aquella época y la Ley de Ejecución de Sanciones Penales.

Funcionarios federales revelaron que en 2003 el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) elaboró un estudio sobre el caso Colosio y la vida en prisión de Mario Aburto, el cual afirma que el sentenciado podría recuperar su libertad en el primer semestre de 2012 o a principios de 2014, según el modo en que las autoridades penitenciarias le reconozcan beneficios.

Mario Aburto Martínez fue juzgado por los delitos de homicidio calificado, con premeditación, ventaja y alevosía, así como por el ilícito de portación de arma de fuego sin licencia, como lo solicitó el Ministerio Público Federal el 25 de marzo de 1994 al juez primero de distrito en materia penal con sede en Toluca, estado de México.

De acuerdo con información proporcionada por la Procuraduría General de la República (PGR), Aburto Martínez fue sentenciado en primera instancia el 5 de octubre de 2004, con una pena de 48 años.

Sin embargo, y según los registros de la Subprocuraduría de Control Regional, Procesos Penales y Amparo de la PGR, el inculpado promovió dos apelaciones contra su sentencia. La primera se resolvió el 30 de octubre de 2004 y se le redujo la condena a 42 años.

Luego promovió el otro recurso, y el 16 de diciembre de ese mismo año el primer tribunal unitario con sede en Toluca estableció en 45 años su pena de manera definitiva.

De acuerdo con la investigación nunca cuestionada, y dirigida por quien fue fiscal especial del caso de 1996 al 2000, Luis Raúl González Pérez, el 23 de marzo de 1994, minutos después de las 17 horas tiempo local de Tijuana (en la capital mexicana eran las 19 horas), Luis Donaldo Colosio había concluido un mitin al que asistieron alrededor de 4 mil personas, el doble de lo esperado. La camioneta en que abandonaría el lugar quedó a unos 50 metros del templete donde dio su discurso.

Los organizadores del acto proselitista y su escolta, integrada por 14 elementos del Estado Mayor Presidencial, “intentaron realizar una valla sin conseguirlo, ya que la gente comenzó a arremolinarse alrededor del candidato, quien inició su marcha con mucha dificultad, y debido a la aglomeración, por lo cual avanzó lentamente hacia el puente de acceso a la colonia Lomas Taurinas, en Tijuana, Baja California.

“(…) El sonido ambiental reproducía la melodía La culebra con un volumen muy alto. El licenciado Colosio había avanzado cerca de 13.50 metros, en un tiempo aproximado de 1.58 minutos, según el dictamen pericial (…) cuando Mario Aburto Martínez disparó a la cabeza del candidato”, y dos segundos más tarde al abdomen, señala el informe que se hizo público en septiembre de 2000.

Horas más tarde el médico de cabecera de Colosio Murrieta, Guillermo Castorena Arellano, afirmó que “la lesión era tan grave que aun en el mejor hospital del mundo, en el quirófano con el mejor cirujano del mundo, no había nada qué hacer”, pues fue un deceso instantáneo “(…) la lesión neurológica ya estaba hecha con el primer impacto de bala”.

Mario Aburto Martínez fue detenido y llevado a la delegación de la PGR en Tijuana.

El caso despertó múltiples sospechas, ya que desde las primeras horas se generó la teoría de que en el homicidio habían participado al menos dos tiradores; que los orificios habían sido causados por balas de distinto calibre; que se trató de un complot político para sustituir al candidato debido a problemas con el presidente Carlos Salinas; que en el sitio se habían sembrado ojivas de bala; que un grupo de narcotraficantes había planeado el asesinato, y también que el asesino había sido suplantado durante su traslado a la ciudad de México.

Para septiembre de 2000, todas esas hipótesis fueron desechadas. La fiscalía del caso Colosio hizo público su último informe y sus resultados se mantienen legalmente incuestionados. Desde 1994 no se han localizado indicios de un autor intelectual.

Aburto Martínez fue consignado el 25 de marzo de 1994 ante el juzgado primero de distrito y sentenciado de manera definitiva por el primer tribunal unitario en materia penal, con sede en Toluca, en diciembre de ese mismo año. El homicida confeso aún puede tramitar un amparo contra su condena o promover su libertad preparatoria.

Durante los primeros 10 años de su condena, Mario Aburto estuvo bajo vigilancia permanente en el penal de máxima seguridad de Almoloya, y en octubre de 2004 fue cambiado al de Puente Grande, en Jalisco. Su envío se realizó junto con otros 49 internos, entre ellos el narcotraficante Rafael Caro Quintero, y Daniel Aguilar Treviño, homicida material de José Francisco Ruiz Massieu, presidente del PRI, en septiembre de 1994, en la ciudad de México.

El abogado Francisco Félix Garza García, considerado el decano de los litigantes en penales de máxima seguridad, señaló que Aburto puede solicitar su libertad en cualquier momento, ya que en 1994 las leyes consideraban, entre otros beneficios para reducir la condena, ser primodelincuente, observar buena conducta, estudiar y trabajar.

“Pero lo más importante estriba en que en marzo de 1994, aunque se consideraron agravantes para el homicidio de Luis Donaldo Colosio, el delito no era considerado grave. Ese cambio se dio en julio de ese año, y fue en 1999, durante el mandato de Ernesto Zedillo, que en el Código Penal Federal se estableció que aquellos que cometieran homicidio agravado no pudieran obtener beneficios de preliberación y tendrían que cumplir su sentencia de manera completa”, explica el litigante.

Con respecto de la situación actual de Mario Aburto y los beneficios obtenidos a lo largo de su encarcelamiento, La Jornada realizó una solicitud de información pública al Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social, dependiente de la Secretaría de Seguridad Pública federal. La respuesta fue que es confidencial, porque “los expedientes conformados a los internos (…) contienen datos personales concernientes a una persona física, identificada o identificable, relativos a su origen étnico o racial, características físicas, morales o emocionales, a su vida afectiva y familiar, domicilio, número telefónico, patrimonio, ideología y opiniones políticas, creencias, convicciones religiosas, filosóficas, estados de salud físicos o mentales, las preferencias sexuales u otras análogas que afectan su intimidad”.

De igual manera se buscó durante más de un mes una entrevista con el subsecretario de la SSP, Patricio Patiño Arias, sin obtener respuesta.

Por su parte, el abogado Juan Velázquez, quien fungió como representante de la familia Colosio Riojas ante la PGR y aseguró que ésa ha sido su encomienda “más honrosa”, señaló que “Mario Aburto debe cumplir su sentencia completa, pues fue acusado de homicidio calificado”.

“No seré político”, sostiene Luis Donaldo Colosio Riojas

-El hijo del ex candidato presidencial del PRI abdica de la herencia de su apellido, pues considera que la política tiene un ambiente sucio

-“Soy distinto a mi papá”: Luis Donaldo Colosio Riojas

Excelsior, 29 de marzo 2011.- Luis Donaldo Colosio Riojas es un abogado de 25 años que quiere abrirse camino en la vida, independientemente de la figura de su padre: Luis Donaldo Colosio Murrieta. Y de la política partidista, ni hablar.

          “Tengo toda la intención de hacerme de mi propia reputación, mis propios méritos y mis propios logros. Quiero que el día de mañana mis hijos digan que tuvieron un excelente abuelo, pero que también están orgullosos de su padre”, dice.

         Luis Donaldo no comulga del todo con el ideario político de su padre, un día candidato presidencial del PRI, asesinado hace 17 años en Lomas Taurinas, a quien hoy todavía hay quienes se lo pelean y explotan como patrimonio personal.

 
 Luis Donaldo Colosio Riojas 

         “No comparto exactamente los mismos ideales políticos de mi papá, no, porque soy una persona completamente distinta. Sin embargo, esa manera de aferrarse a sus convicciones, eso sí lo heredé, eso sí se lo aprendí y de eso puedo sentirme muy orgulloso”.

         En entrevista con Excélsior, el egresado del Tec de Monterrey, que no esconde su sentido del humor ni su afición de hueso colorado a los Rayados de Monterrey, tiene un discurso más apegado a las organizaciones de la sociedad civil que a los líderes partidistas, y por eso afirmó que no se va a dedicar a la política.

         “Mi vocación en sí no es la política; es un ambiente muy inestable, muy traicionero, un ambiente sucio muchísimas veces y muy limitado para la gente que quiere hacer las cosas bien”.

A través de sus ojos

         Originario de Magdalena, Sonora —igual que su papá—, pero criado junto con su hermana Mariana en Monterrey por Elisa Riojas y Fernando Cantú, a quienes respeta y quiere como a sus padres, a Colosio Riojas le preocupa ver a la clase política del país generando mucha polémica y poca política, y que al mismo tiempo ve a la ciudadanía apática, con más ganas de apuntar el dedo que de levantar la mano.

         Colosio Riojas, uno de los tres socios del bufete de abogados que montaron él, Agustín Basave Alanís —hijo de Agustín Basave Benítez, entrañable amigo de Colosio Murrieta— y Manuel Sánchez, cuenta que en Monterrey le ha tocado vivir de cerca algunos episodios de violencia que se viven en esa ciudad, y que incluso ya vio una ejecución en pleno día.

         “Estamos en un momento mucho muy difícil. No es que México nunca haya tenido problemas y nunca haya tenido momentos difíciles. Ni mucho menos que no haya tenido momentos belicosos, sabemos que sí los hemos tenido. Sin embargo veo una desunión del pueblo que sí me preocupa bastante”, dice.

         El hijo del ex candidato presidencial, quien reconoció que le gusta más que lo llamen Donaldo, como a su papá, en vez de Luis —“porque hay muchos Luises”—,  comentó que uno de sus anhelos es que el país evolucione.

         “La delincuencia organizada no es un problema en México, la ciudadanía desorganizada sí lo es, porque nosotros somos los que permitimos que nuestros problemas se originen y proliferen. Esos son focos rojos que nosotros mismos decidimos ignorar, omitimos su atención oportuna y eso obviamente estalla en lo que estamos viendo el día de hoy”, dice.

         A pregunta expresa sobre cuál es la idea que tiene para que México pueda salir de la situación a la que se refiere, Colosio Riojas responde: “Lo más sencillo, yo creo, es mi punto de vista. No soy un estadista, un experto en el tema, soy un escuincle de 25 años pero tengo mi punto de vista: la participación ciudadana, la responsabilidad social, esa es la clave para salir adelante de cualquier adversidad, porque es muy fácil tener a una ciudadanía pasiva, sentada, únicamente exigiendo de su gobierno y esperando recibir, recibir y recibir.

         “Eso —agregó— es muy fácil, pero no es factible, es muy poco probable que una actitud así, de parte de una ciudadanía, desemboque en una nación productiva, porque para bien o para mal, hablando de un gobierno, éste no hace milagros”.

         Admirador de Gabriel García Márquez, melómano y asiduo twittero de un tiempo a la fecha, en esa red social abrió hace un mes una polémica al acusar a la Fundación Colosio, del PRI, de medrar con el nombre de su padre.

         “Nosotros mismos estamos mal al pensar que la clase política, el gobierno, es una especie de monarquía, de intocables, de seres celestiales que controlan todo.

         “En México tenemos un severo síndrome, un trastorno social que yo llamo el efecto Mesías, estamos todos, de alguna forma u otra, esperando a que llegue un redentor milagroso, que se siente en la silla del águila y cambie todo el país por completo, y por más romántico que suene eso, es completamente ridículo: ridículo esperar que una sola persona cambie a millones de mexicanos”, dijo.

         Subrayó que este país no es del mandatario, “sino que nosotros, el pueblo, somos el mandante, somos los que deberíamos de cambiar nuestra actitud para que nuestro gobierno pueda funcionar. México necesita un cambio de actitud, pero no de sus gobernantes, sino de sus ciudadanos.

         “México necesita urgentemente mexicanos comprometidos con su país, que digan yo no necesito ser presidente, diputado, no quiero ser regidor, es más, ni siquiera quiero ser líder de mi colonia o sindical; simplemente voy a ser un buen arquitecto, voy a educar bien a mis hijos, me voy a asegurar de que en mi entorno, en mi colonia, no hagan cosas que sé que están mal: ‘oye compadre, no te tires basura’, ‘no te pases el rojo…’

         “En México la gente se pierde mucho en los detalles y éstos, de uno en uno, de manera individual, no constituyen mayor problema, por eso no siempre le ponemos la atención que deberíamos. Pero ya que se acumulan los detalles, logran una amalgama de problemas bastante grave que sí debemos ponerle atención; son esos pequeños detalles, creo yo, los que podrían llegar a cambiar radicalmente la estructura y el tejido social y moral de este país”, dijo.

         En opinión de Colosio Riojas, que hace cuatro años participó sin suerte en el programa Latin American Idol, en México hace falta educación.

         “Ya la necesitamos, pero una educación integral, de fondo, y no me refiero a conocimientos, a dato duro. En las escuelas hacen falta clases de civismo o de ética o de moralidad, no le enseñamos valores a nuestros hijos, y lo que es muchísimo más alarmante y que deberíamos detener inmediatamente, es que durante décadas, irresponsablemente, los padres de familia delegamos la obligación que nosotros tenemos de educar a nuestros hijos enteramente al maestro.

         “El maestro no es el padre del niño y el maestro está, digamos, comisionado para enseñar cierta información a la juventud, ciertas herramientas, como matemáticas, historia, ciencias,  pero todo lo que es la educación humana, que no es parte del programa de estudios de este país, al menos en la educación pública, es primordialmente una responsabilidad y una obligación de la familia. Y creo que más que desatender la educación pública de México, lentamente descuidamos la educación familiar del país, y creo que ése es el origen de los males que nos aquejan el día de hoy”, dijo.

         Sin decir los nombres de los partidos políticos que lo han tratado de seducir para incorporarse a la vida política del país o simplemente para invitarlo a sumarse a proyectos, campañas o para hacer acto de presencia en algún mitin, Luis Donaldo reveló:

         “En varias ocasiones no ha faltado quien me haya querido acercar a la política. Aunque les agradezco que hayan sido respetuosos, sí han tenido varios acercamientos, me han ofrecido integrarme a algunos eventos, a algunas instituciones, a algunos frentes juveniles de varios partidos. Y mi respuesta siempre ha sido la misma: que no es mi vocación, no me interesa y que estaría entorpeciendo a las instituciones que me invitan si no estoy plenamente convencido de que quiero formar parte de ese tipo de programas. Por eso mejor me dediqué a encontrar mi propia vocación, a desarrollarla y trabajar con base en ella, pero siempre he llevado una relación cordial con esa gente, que ha sido respetuosa, la mayoría, y la llevamos en paz”.

“México descuidó a sus jóvenes”

         Sobre la situación que viven al menos siete millones de mexicanos que no estudian ni trabajan, muchos de ellos de la misma edad de Donaldo Colosio Riojas, este joven considera que la mayoría de la sociedad toma este fenómeno desde una perspectiva equivocada.

         “Condenamos de antemano a estos millones de jóvenes, cuando quien los abandonó fue la propia sociedad, fuimos nosotros, porque para ellos no hubo oportunidades de desarrollo, oportunidades reales de educación, de empleo; todo esto le tocaba hacer a la ciudadanía, a los padres de familia, a México”, dijo.

         Según el hijo del ex candidato presidencial, que sí tuvo oportunidades de estudiar y desarrollarse, fue México como sociedad la que no cuidó de esos niños en su momento y permitió que crecieran y se convirtieran en jóvenes sin rumbo.

         “Una vez que logramos convertirlos en jóvenes sin rumbo, nuestra primera reacción fue condenarlos y decir que son unos flojos, desobligados, que son unos adictos, y así mucho menos los vamos a recuperar”.

         Colosio se rodea de gente joven como sus socios en el bufete Basave-Colosio-Sánchez, con sede en Monterrey, quienes tienen 27 y 24 años, respectivamente, y prefirieron aventurarse a abrir su despacho en vez de litigar para una firma famosa. Observa que la sociedad está más preocupada por atacar los problemas antes que prevenirlos.

         “Veo a una sociedad que se preocupa por el combate frontal a la delincuencia, a las adicciones y todo lo que es crimen y todo lo que es una corriente negativa en el país. Pero a mí me preocupa vivir en una sociedad que se preocupa más por el ataque frontal a esos problemas que a su justa y pronta prevención.

         “El país —agregó Colosio Riojas— le invierte más al combate a la delincuencia organizada, que al combate a las adicciones. No es física nuclear, no es algo difícil, porque siempre va a ser mucho más fácil prevenir un incendio que apagarlo, porque de antemano sabes cuáles son tus focos de riesgo, ya sabes qué es lo que está desatendido, pero en cambio esperas a que estalle el problema, y cuando el problema ya no tiene el remedio fácil que antes tuvo, todo se complica, como está sucediendo ahora mismo”.

         En la situación que plantea el abogado de 25 años el país empieza a utilizar todos tus recursos, pero el problema se va a salir de control, “porque mientras combates estos problemas que ya estallaron acá, hay otros nuevos que se están fraguando, por ejemplo, nuestros futuros niños.  Por eso insisto en que la educación en México no se lleva de manera responsable”.

Tres momentos

 

         Luis Donaldo Colosio Riojas tenía ocho años cuando su padre, entonces candidato presidencial, fue asesinado en Lomas Taurinas, colonia popular de Tijuana, Baja California. A los pocos meses murió su madre, Diana Laura Riojas, víctima de cáncer. Apenas un niño, él y su hermana fueron a vivir con sus abuelos, en Monterrey, donde ha transcurrido la vida de este joven que ha dado la espalda a la política, a pesar de las constantes ofertas. Hoy es un joven de 25 años, casado, que ha reclamado al partido de su padre, el PRI, que medre con el nombre del político sonorense. Por ahora, su carrera se concentra en un despacho de abogados que comparte con dos amigos.

De sangre tricolor

         A diferencia de su hijo, Luis Donaldo Colosio Murrieta se inclinó por la política desde muy joven.

         Su militancia en el PRI comenzó en 1968, apenas un año después de haber ingresado al ITESM, donde estudió economía.

         Luego de estancias académicas en el extranjero, Colosio Murrieta se hizo diputado en 1985 y senador en 1988. De ese año y hasta 1992 fue el presidente de su partido y su candidato presidencial en 1993.

SSPF debe informar fecha de liberación de Mario Aburto

El Imparcial, 19 mayo 2011. El Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI) resolvió que la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal difunda la fecha en que será liberado Mario Aburto Martínez, asesino material de Luis Donaldo Colosio.

A 17 años del asesinato del ex candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI), autoridades federales revelaron que Aburto Martínez podría salir a finales de este año o en 2014, si tramita su preliberación.

El comisionado ponente Ángel Trinidad señaló que así como fue pública la fecha de ingreso a prisión de Aburto, debe conocerse cuándo saldrá libre, conforme al documento que le sea entregado por las autoridades federales.

Ello, sin que signifique que se revelarán datos personales de su expediente, entre ellos el perfil sicológico y otros, aclaró el organismo de transparencia.

De acuerdo con un comunicado, las comisionadas Sigrid Artz y María Elena Pérez-Jaén votaron en contra, tras considerar que esa información es un dato personal y recae en la esfera privada.

Sigrid Artz alegó además que el reglamento y manual de tratamiento de los internos reserva esa información y otra.

Angel Trinidad advirtió que la resolución de las autoridades respectivas debe ser conocida, para saber con base a qué elementos se autorizaría la preliberación, más aún tratándose del tipo de magnicidio.

El Ifai confirmó la reserva de documentos vinculados al caso. Hasta 2035, acceso a pesquisas sobre el asesinato de Colosio. Aprobó que la fecha de liberación de Mario Aburto sí sea pública

La Jornada, 23 de mayo de 2011. El pleno del Instituto Federal de Acceso a la Información (Ifai) confirmó la reserva, hasta 2035, de todo documento oficial (cartas, memorandos, minutas, declaraciones ministeriales, periciales) vinculado con las pesquisas del homicidio del candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio Murrieta, incluyendo la información que el Ministerio Público de Baja California envió a la Procuraduría General de la República (PGR).

En su resolución 651/11 se indica que la reserva de este caso –que duplica el plazo máximo de 12 años que por ley tiene permitido el Ifai– se hizo con base en la fecha en que prescribe la acción penal de esa indagatoria.

También se reservó conforme a lo previsto en el artículo 14, fracciones I y III, de la Ley Federal de Transparencia y Acceso Público a la Información, por relacionarse con otra averiguación previa, según se precisa en la resolución a cargo de la comisionada Sigrid Artz Colunga.

Según la PGR, la indagatoria del caso está en reserva y no ha sido concluida, y de las diligencias practicadas no han resultado elementos bastantes para hacer la consignación a los tribunales y no han aparecido elementos para que se puedan practicar otras, pero esto no implica que con posterioridad pudieran allegarse datos para proseguir con la averiguación.

Apenas el miércoles, el Ifai aprobó que la fecha en que será liberado Mario Aburto Martínez sí sea pública –ya sea que ocurra a finales de este año o en 2014–, con el voto en contra de la comisionada Artz Colunga.

Aun cuando el solicitante de la información alegó que en 2000 la PGR emitió un Libro blanco donde asume que la averiguación previa está concluida, la subprocuraduría de Investigación Especializada en Delitos Federales de la PGR señaló que la información requerida se encuentra radicada en la averiguación previa SE/003/95, en la cual se investigaron hechos relacionados con el asesinato de Colosio Murrieta.

Entre la información requerida se encuentran discos compactos sobre la vida longitudinal de Aburto, dos videocasetes con el título Hubo o no hubo un segundo disparador, así como la indagatoria del homicidio del ex candidato presidencial del PRI, entre otros registros.

Las Dudas del Once de Septiembre / FÉLIX CORTÉS CAMARILLO

Ayer se cumplieron diez años, temprano por la mañana, del inicio del Siglo Veintiuno, del último milenio para los que en la Tierra estamos. Se dio ese parto, el once de septiembre de 2001 entre gritos de pánico, toneladas de polvo y llamas y explosiones criminales.

El simbolismo de los edificios atacados las torres gemelas del World Trade Center y el Pentágono, emblemas del poderío económico y militar de los Estados Unidos, pero más que ello el número tremendo de víctimas inocentes en el atentado, le convirtió en el acontecimiento trágico de nuestro tiempo.

Es cierto, los casi tres mil muertos en Nueva York, Washington y Pennsylvania son pocos frente a los cerca de treinta mil fallecidos en los temblores de 1985 en la Ciudad de México. Es cierto, un muerto es un muerto y debe doler igual que mil. Pero la tragedia de la capital mexicana fue producto en gran parte de la furia de la tierra: el atentado del once de septiembre fue causado por la ira y el rencor de los hombres.

Las grandes tragedias colectivas tienen la particularidad de que nos dejan siempre más dudas que certezas. De la misma forma en que el gobierno mexicano no fue capaz nunca de darnos a conocer el número total de muertos en 1985, ni de cuáles eran las fallas estructurales de los edificios que se vinieron abajo a causa de la corrupción de los permisos de construcción, la tragedia americana del once de septiembre ha dejado muchas dudas.

Primero sobre los sistemas de seguridad que facilitaron el secuestro simultáneo de cuatro aviones de pasajeros cargados de pasajeros y combustible. Pero de manera muy singular una versión de cierto sustento aparentemente calificado, según el cual el desplome de las torres gemelas no pudo haber sido causado por el calor de las explosiones en sus pisos altos: no hubiera posible derretir las estructuras de acero por esa simple causa. El argumento afirma que si observamos con detenimiento los videos de ambos desplomes, parece darse una sucesión de pequeñas explosiones en cada piso que termina por derribar las torres.

Los único cierto es que luego del atentado del 11 de septiembre dieron inicio la guerra de Irak, la Afganistán y la persecución de Osama Bin Laden, terminada con gran sigilo con la muerte y sepelio presuroso del terrorista.

Tampoco sabremos nunca la verdad sobre la muerte de Kennedy o el atentado contra Colosio.

PLAZA PÚBLICA

Adiós, adiós, adiós

Miguel Ángel Granados Chapa

En memoria de Miguel Ángel Granados Chapa, esta semana reproducimos algunas de sus columnas. El 30 de noviembre de 2000 se publicó ésta, como despedida al presidente Ernesto Zedillo y al PRI.


Hoy decimos adiós al presidente Ernesto Zedillo y, simultáneamente, al presidencialismo abusivo que lesionó, en estos seis años y el medio siglo anterior, la dignidad de las personas e inhibió su desarrollo material y espiritual. El Ejecutivo que hoy cumple su día final deja un legado negativo, expresado en el incremento de la desigualdad, la gran fractura de la nación: nunca tantos tuvieron tan poco, nunca tan pocos tuvieron tanto.

Sus logros no son suyos. El PRI, con Zedillo a la cabeza, perdió la Presidencia de la República. Esa fue decisión de los ciudadanos, que hartos de la imposición resolvieron mudar de régimen. Zedillo dista de ser un apóstol de la democracia, como la retórica de última hora quiere presentarlo. Un héroe civil lucha por mejorar las condiciones de la política. En vez de proceder de tal suerte, Zedillo fue arrollado por la voluntad popular, que procediendo por acumulación y en diversos terrenos, no sólo el electoral, consiguió vencer al Invencible.

Mediante la aplicación de recursos públicos a intereses privados en el rescate bancario, Zedillo consolidó la primacía de los magnates particulares sobre las necesidades de la mayoría. Contra lo dispuesto por la Constitución, dispuso a solas del crédito público para salvar a una banca que, no obstante los caudales arrojados a sus cajas, no cumple hoy su función de ofrecer financiamiento al esfuerzo productivo. Gracias a Acción Nacional, Zedillo salvó la coyuntura, pero el saldo final le es adverso: vulneró la ley para privilegiar a unos cuantos.

Decimos adiós a ese género de corrupción priista, el que convierte dinero público en beneficio privado. Lo dijo Portes Gil mucho tiempo antes del nacimiento del PRI propiamente hablando, pero a partir de 1946 fue más cierto que nunca que cada sexenio se producen “comaladas de millonarios”.

Negocios inmobiliarios, comisiones en compras y adjudicación de contratos, información privilegiada en materia cambiaria o de obras públicas, salarios colosales y ventajas tributarias, sustituyeron al mero hurto, a la distracción material de los fondos públicos. Pareció que, con el tiempo, los procedimientos del latrocinio gubernamental se habían sofisticado.

Ahora sabemos que no: de igual modo que la tesorería de San Luis Potosí enviaba parte de su recaudación a la casa del Alazán Tostado, desde Los Pinos se depositaba dinero en las cuentas de Raúl Salinas, sin más, en el más puro patrimonialismo feudal. Y quizá no sólo a eso se refirió el hermano mayor del presidente Salinas cuando anunció que aclararía que en su propia fortuna había recursos del erario. El cinismo de los capi de las mafias que mezclan negocios y poder hizo explícito su credo: ¿no se ufanó Rubén Figueroa Figueroa diciendo que la política es una carga muy pesada, pero que los fletes compensan?

Peor que la corrupción en sí misma ha sido la protección cobrada en oro a la delincuencia organizada, no sólo la del narcotráfico. No es casual que estén detenidos o prófugos funcionarios eminentes del gobierno federal o de los estados. Su actuación ilícita era posible por la intrincada red de intereses políticos y delincuenciales con linderos imposibles de definir.

Para mantenerse en el poder, el PRI consentía todo a quien contribuyera a su dominio. Los generales presos en La Palma (antes Almoloya) y el campo militar número uno no son ejemplo de una actuación anormal, excepcional.

Son la expresión de una estructura erigida con fines ilegales. Es el mejoramiento y modernización de las prácticas de agio con que jefes esquilman a subordinados. A esa penetración del delito en la vida institucional queremos decir adiós.

Mucho peor que todo lo anterior, y a lo que especialmente decimos hoy adiós, es la utilización del asesinato como instrumento político. En la retórica del PRI se asegura que su principal aportación al desarrollo mexicano fue la instauración de la paz social. Es documentable lo contrario. Se trató de la paz de los sepulcros. Es posible encontrar huella segura de atrocidades mortales en cada sexenio, quizá en cada uno de los años del priismo que nació con el presidente Miguel Alemán. El mejor opositor o disidente era el disidente u opositor muerto. Fueron asesinados muchos que tomaron las armas contra el gobierno. Pero muchos más que no lo hicieron, para silenciarlos, para atemorizar a otros, para simplemente quitarlos de en medio.

Una visión corta, un desdén para los de abajo, una deliberada falta de memoria hizo suponer que el crimen político había retornado a México en 1994, cuando fueron ultimados Luis Donaldo Colosio y José Francisco Ruiz Massieu. Los suyos fueron casos sobresalientes, pero no aislados ni iniciales. Tampoco, por desgracia, fueron los últimos. El poder que mata es el que estamos dejando atrás, al que decimos adiós.

El presidente Zedillo llegó a su cargo precisamente como consecuencia de esa herencia negra. No pudo deshacerse de ella. Es verdad que hizo aprehender a Raúl Salinas, por un homicidio al que no fue ajeno el poder presidencial (así fuera solamente por la participación de miembros del estado mayor en la conjura que desembocó en el homicidio a las afueras del hotel Casablanca y el encubrimiento de la verdad en las averiguaciones previas). Pero aunque se va con las manos limpias de sangre, no se marcha habiendo cumplido a plenitud sus responsabilidades en este campo, donde la impunidad campea.

Por eso le decimos adiós con sequedad. Por eso decimos adiós al PRI con regocijo.

DEBERÁ PGR DAR ACCESO A VIDEOS DE ASESINATOS DE COLOSIO Y RUIZ MASSIEU

Su difusión no entorpece la actuación del Ministerio Público para ambos casos, toda vez que no revelan líneas específicas de investigación, determinó el Ifai.

Jornada, 18/12/2011. México, DF. La Procuraduría General de la República (PGR) tendrá que dar acceso a los videos sobre los asesinatos del ex candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio,  y el ex secretario general de ese partido, José Francisco Ruiz Massieu, instruyó el Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (Ifai).

En la resolución de los expedientes 2809/11 y 2810/11, a cargo de la comisionada presidenta de ese órgano, Jacqueline Peschard, se advierte que la difusión de dichos videos que forman parte de las indagatorias abiertas hace 17 años, han sido del conocimiento público.

Por ello, se indica, existe poca probabilidad de que su difusión cause algún perjuicio a las pesquisas, porque no revelan líneas específicas de investigación o posibles actuaciones del Ministerio Público Federal.

La orden de entrega de los videos, avalada por el pleno del Ifai, echa por tierra uno de los argumentos más recurrentes de la PGR, en el sentido de que la solicitud de esos registros, “no es el medio idóneo para acceder a información de las averiguaciones previas”.

En las resoluciones, Peschard indica sobre el caso Colosio que ya se ha difundido el informe de la investigación elaborado por la subprocuraduría especial para el caso en cuestión; en éste, se señala la existencia de 13 videos, entre ellos uno de la Policía Judicial federal que registró –en audio y video-, el momento del atentado ocurrido el 23 de marzo de 1994, en Lomas Taurinas.

En el informe referido se asienta que del video original se hicieron, en principio, 21 copias, las cuales se enviaron a los directivos de la Policía Judicial, para integrar la indagatoria.

El video y alguna de sus copias han sido difundidos en diversos medios de comunicación, subraya el Ifai.

Además, precisa que tras recibir una solicitud de información en 2010, ese instituto verificó que los archivos, expedientes, fotografías, videograbaciones y otros materiales sobre el caso estuvieron abiertos al público durante seis años, a partir de 2000, cuando estuvieron bajo el resguardo del Archivo General de la Nación (AGN).

Fue hasta el 29 de enero de 2007 que el fiscal especial adjunto de la PGR instruyó al AGN a mantener bajo reserva el caso Colosio hasta el 2035, pero para entonces ya había estado el material abierto a la ciudadanía, además que ya se procedió contra Mario Aburto Martínez, el supuesto asesino confeso.

Del caso Ruiz Massieu, el Ifai confirmó que la Cámara de Diputados creó una comisión especial para dar seguimiento a las investigaciones del atentado, y en el informe de la situación procesal se precisa que el caso se consideró prácticamente agotado respecto a los autores intelectuales. Asimismo, ya se procedió contra Raúl Salinas de Gortari, a quien se le acusó de ser el autor intelectual del asesinato de Ruiz Massieu, por lo cual no hay elementos para causar daños a las indagatorias.

Desfiladero

Se aclaró el misterio de los Churubusco: FCH financia película sobre Colosio mediante concuño de Peña Nieto

Jaime Avilés

En su entrega del 30/12/2011, titulada Operación Penélope: el misterio de los Estudios Churubusco, y en la del 6/01/2012, “Peña Nieto-Sariñana: la conexión Gaviota”, esta columna reveló que, con anuencia de Felipe Calderón, existen vínculos de trabajo entre el precandidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto, y Fernando Sariñana, ex director de Canal Once y ahora empleado de Tv Azteca.

La relación entre ambos, se informó, proviene del hecho de que Sariñana y Peña Nieto son concuños: el dueño del copete en declive está casado con Angélica Rivera Hurtado, y Sariñana con Carolina Rivera Hurtado, guionista de las cintas dirigidas por su esposo. Desfiladero dio a conocer que durante la gestión de Sariñana, las series producidas por esa emisora de la Secretaría de Educación Pública, como Los Minondo y otras, fueron maquiladas por empresas del entonces director del canal, lo que constituye un delito.

Pese a la gravedad de los señalamientos, tanto Peña Nieto como el cineasta guardaron hermético silencio al respecto. La única reacción corrió a cargo de la cantante Ximena Sariñana Rivera, quien en su cuenta de Twitter (@ximenamusic) negó ser sobrina de La Gaviota.

Su afirmación es falsa (aunque comprensible: debe ser difícil admitir ese parentesco), porque Desfiladero posee documentos en inglés, bajados de Internet, en los que se habla de Carolina Rivera como “sister of the actress Angélica Rivera”. Pero eso, por ahora, es lo de menos. Lo que ustedes leerán a continuación resolverá el misterio de los Estudios Churubusco.

¿Quién mató a Colosio?

El pasado viernes 13 de enero comenzó precisamente en los Estudios Churubusco el rodaje de una superproducción titulada Colosio, dirigida por el talentoso Carlos Bolado, quien estará al mando de un reparto integrado por Enoch Leaño (quien en la pantalla será Luis Donaldo Colosio Murrieta), Daniel Giménez-Cacho, Kate del Castillo, Odiseo Bichir y José María Yazpik.

La cinta cuenta con un presupuesto de 61 millones 692 mil 236 pesos, cantidad formada por las aportaciones de los siguientes socios: Udachi Productions LLC, de Javier Salgado, 11 millones 692 mil 236; Alebrije Cine y Video, de Mónica Lozano, 10 mdp; Estudios Churubusco, 20 mdp; La Femme Endormie, compañía francesa vinculada al director Emilio Maillé y al productor Gustavo Ángel, 5 mdp; Producciones El Caimán, de Emilio Maillé y Gustavo Ángel, 5 mdp, y Oberon Cinematográfica España, 10 mdp.

¿Quiénes son estas personas? Javier Salgado, dueño de Udachi, firma situada en Miami, Florida, es socio de Mónica Lozano en Alebrije Cine y Video, empresas cuyas oficinas se localizan en la avenida Tamaulipas 150-A, colonia Condesa. Emilio Maillé y Gustavo Ángel, dueños de Producciones El Caimán y socios de La Femme Endormie, hicieron para Canal Once las series XY y Los Minondo, por encargo de Fernando Sariñana, donde maquilaron la producción por medio de Frames Maker, casa administrada por Pedro Cueva, en tanto Oberon Cinematográfica España es una empresa catalana y socia habitual de Mónica Lozano.

Ahora bien, ¿quién está detrás de Mónica Lozano Serrano, una mujer que ha hecho una impresionante carrera como productora cinematográfica? Pues nada más y nada menos que Fernando Sariñana. Por lo demás, las oficinas donde se desarrollan todas las actividades paralelas al rodaje de Colosio están en el segundo y tercer piso del edificio Emilio Indio Fernández, de los Estudios Churubusco.

Tv Azteca alquila para sus telenovelas la mayor parte de los Estudios Churubusco. En su página oficial de Internet se dice que desde la creación del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), en 1988, los Estudios Churubusco pasaron a formar parte del sector cinematográfico [del gobierno] al igual que el Instituto Mexicano de Cinematografía, la Cineteca Nacional y el Centro de Capacitación Cinematográfica. Por lo tanto, si los Churubusco aportaron 20 mdp para la filmación de Colosio, proyecto orquestado por Sariñana, concuño de Peña Nieto… esto significa que el gobierno de Felipe Calderón apoya esta operación de propaganda política disfrazada de ficción cinematográfica, cuyo estreno está previsto para antes de las elecciones del primero de julio.

¿De qué se trata Colosio?

Durante la rueda de prensa que Carlos Bolado y Mónica Lozano ofrecieron el pasado miércoles 11 de noviembre, para dar a conocer el inicio del rodaje, informaron que el propósito de la cinta es acabar con el mito del asesino solitario. Sugerir, en otras palabras, que Colosio fue un mártir. ¿Y qué dijo Enrique Peña Nieto el 11 de diciembre pasado, al pronunciar un sentido discurso en Huejutla, Hidalgo?

“Me encuentro en el lugar donde hace casi 18 años un mexicano excepcional iniciara su recorrido por toda la República: Luis Donaldo Colosio Murrieta. Y al igual que entonces, sus palabras, o parte de su mensaje, tienen vigencia en nuestros días…”

¿Más claro? Ni el agua… El hombre del copete enarbolará en su campaña el estandarte de Luis Donaldo y la película de Bolado lo ayudará a conmover al gran público.

En la citada conferencia de prensa, el actor Moisés Arizmendi, quien dará vida en la pantalla a Manuel Camacho Solís, expresó (según la nota de Excélsior, 12/01/12): La película sí saca algunas conclusiones, en las que uno puede estar de acuerdo o no, pero lo que hace es hablarte abiertamente del sistema, y yo creo que éste no ha cambiado a pesar de la alternancia.

Carlos Salinas de Gortari, padrino político de Peña Nieto, será representado por un extra. La gran incógnita que ahora surge es ¿cómo será abordado el papel de Ernesto Zedillo, el hombre que a fin de cuentas resultó favorecido por el asesinato de Colosio y contra el cual un despacho de abogados en Estados Unidos ha presentado una acusación penal por la matanza de 47 personas en Chiapas, el 22 de diciembre de 1997? ¿Esta cinta vendrá a complicarle aún más la vida? Como dijo Descartes, no lo descartes…

Toca ahora a los representantes de los partidos ante el IFE preguntar si es legal o debe ser sancionado el respaldo monetario de Calderón (20 mdp a través de Churubusco) a una película que coincide con los objetivos propagandísticos de Peña Nieto. Porque de entrada, Conaculta soltó ese dinero al margen del Imcine y de lo que la ley estipula para el financiamiento del sector público a las películas del sector privado.

De los partidos depende que en esta ocasión las familias Sariñana Rivera y Peña Rivera no intenten banalizar una trama de corrupción tan compleja como esta –que involucra al titular del Ejecutivo, al precandidato del PRI, a la precandidata del PAN y al ex director de Canal Once– mediante la cuenta de Twitter de una cantante angelical como su tía La Gaviota.

EL LLANTO DE UN MEXICANO

Luis Donaldo Colosio Riojas

Me preocupa. Me preocupa que veo a un país olvidado por sus líderes, quienes se concentran en sacar adelante sus carreras y a sus partidos antes que a su gente.

Me preocupa ver un abismo de desigualdad y diferencia, permeado todo por la infame indiferencia de quienes tienen la responsabilidad de honrar la confianza de su gente.

Me preocupa ver que en el Congreso imperan el caos y la desunión, que los ‘triunfos’ de mis diputados sean ver quién difama más al otro o quién silencia con más fuerza. Que exista un aura de trabajos inconclusos y que los pocos que se dedican al trabajo son sopesados por quienes se dedican al ultraje. Me preocupa ver más respeto en las tribunas de un clásico de futbol mexicano que en los escaños y curules legislativos. (¿Qué se puede esperar de la raza?)

Funcionarios públicos ausentes o sumisos (NISI) (Ni trabajan, pero SI cobran) y fuerzas policiales abandonadas o corrompidas es el maltrato que nos dejan nuestros gobernantes. Benditas aspiraciones de nuestros jóvenes con tanta materia prima corroída. No es sorpresa que ‘ni estudien, ni trabajen’ si el sistema educativo es cada vez menos adecuado y continúa decayendo gracias a quienes se supone deberían levantarlo. El empleo y las oportunidades son virtualmente inexistentes y nuestra economía es tratada con la lujuria de unos cuantos.

Me preocupa mi tierra, sangrando a borbollones, con sangre nacional y extranjera, de quienes depositaron su confianza en unos cuantos. Me preocupa que ‘esos cuantos’ tampoco sean eficaces porque ‘algunos muchos’ se empeñan en que fallen con tal de alzarse el cuello y alardear un ‘se los dije’.

La desigualdad de ideas nunca ha sido crimen, pero el callarlas y asesinarlas es nuestro nuevo movimiento nacional.

Miles de millones de pesos, de nuestro dinero, de nuestros impuestos, se reparten a ‘unos cuantos’ para hacer bien ‘muchos nadas’, mientras tanto nuestros niños tienen hambre, tienen sed y tienen miedo. Miedo, no de una inseguridad que crece sin medida, sino de lo que seguramente terminarán siendo: seres olvidados y marginados por su patria y a quienes luego se les reclame de ‘holgazanes’. Se les castigará por ineficientes y por no saber aprovechar las infinitas oportunidades inexistentes que tuvieron. Nuestros niños, ¿pero qué demonios les hicimos?

Me preocupan todos y cada uno de los miembros de mi familia, más de 112 millones de ellos, que miran al futuro sin un rumbo certero, ese rumbo que nuestros predecesores se negaron rotundamente a asegurar y que ahora miran con desconcierto alegando que ‘no es su culpa’. Y la pelea continúa; y las divisiones incrementan; y las diferencias se exaltan; y nuestros niños, mientras tanto, sufren.

¿Pero qué te pasa, México? ¿En qué momento se volvió rutina suicidarte?

Me preocupa mi gente, que prefiere esconderse frente a una pantalla de televisión que detrás de un libro, o mejor aún, de un oficio. Me preocupa que la política de desarrollo colectivo nacional en estos momentos pareciera que se llama ‘resignación’, pareciera que se llama ‘derrota’. (Difícil pelear contra las diversas mafias que se apoderan de los puestos públicos para saquear el país), llámese  Ulises Ruiz, Murat, oaxaqueños distinguidos, Moreira, Marín el poblano y Fidel Herrera de Veracruz.

Me niego rotunda y enfáticamente a quedarme dormido, a darme por vencido. Así me tachen de por vida de demente o inadaptado. Qué ilusos somos todos al pensar que México necesita héroes, si lo único que le hace falta es la atención de sus ciudadanos, o mejor quizá, unos cuantos más de estos.

Este es el movimiento de la tercera insurrección mexicana, cuyo campo de batalla se libra en nuestros propios corazones, donde las únicas armas que encontremos y utilicemos deberán ser la paz, el trabajo y la Patria: suficientes muertes ha soportado lo sagrado de este suelo, y la tierra que se tiñe de rojo con la sangre de mi sangre es testigo de mi entrega. La batalla se gana en el corazón de nuestra gente, al denunciar nuestras propias faltas al país… y a nuestra estampa.

El autor es hijo de Luis Donaldo Colosio y Ana Laura Riojas. Fundador del despacho Basave, Colosio, Sánchez, Abogados y catedrático de la Facultad de Derecho y Criminología de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

¿LA REIVINDICACIÓN DE COLOSIO?

Jorge Camil

Con una grotesca escultura hecha atropelladamente en Paseo de la Reforma para cubrir el expediente, el ex candidato priísta recibe de vez en cuando deslucidos homenajes en los aniversarios del magnicidio. Un puñado de dolientes se reúne frente a la escultura (con apariencia de proyecto no terminado), a depositar coronas de flores y mantas alusivas que permanecen en el sitio hasta que las tiñe de negro el esmog de automóviles y camiones. Tal vez los dolientes le dediquen un minuto de silencio, ensordecido por los ruidos de la avenida.

Pero algunos lo recordaron recientemente: Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador. El primero, dijo Julio Hernández López en Astillero esta semana (http://bit.ly/AEIIUc), inició su campaña en Huejutla, Hidalgo, igual que el candidato traicionado, y AMLO le hizo un respetuoso reconocimiento en Magdalena de Kino, Sonora (http://bit.ly/xCIhf7). López Obrador dijo que le guarda un profundo respeto y lo recuerda con afecto. Le dolió su muerte por la forma tan vil en que lo asesinaron. Y reconoció que tenía una visión distinta al PRI sobre el desarrollo económico. Y en Huejutla, 18 años después, Peña Nieto evocó el discurso de Colosio para decir que, como él, también busca un México de oportunidades.

Todos los magnicidios son iguales: dejan un sentimiento de vacío, frustración e impotencia. Por las vidas desperdiciadas, las promesas rotas y la certidumbre de que jamás se conocerá la verdad. Esa certidumbre hace posible el magnicidio: saber de antemano que los hechos, siempre confusos, serán atribuidos a un sinnúmero de culpables, y que los beneficios, siempre perversos, serán acreditados a muchos intereses. No cabe duda: el de Colosio fue un crimen bien planeado y ejecutado.

Colosio, como el Julio César de Shakespeare, fue traicionado por los suyos. Y su muerte, fotografiada por cinco o seis cámaras de video, fue la crónica de una muerte anunciada. Ninguno de los videos reveló la cara de los asesinos; sólo mostraron la pistola, accionada por un brazo descarnado que surgió de entre la muchedumbre, y el ruido ensordecedor de La culebra, que tronaba en los altoparlantes. ¿Fue Aburto? ¿Es el mismo Aburto? ¿Hubo varios Aburtos? Parafraseando el hermoso poema de Rosario Castellanos sobre Tlatelolco, nadie vio al asesino, sólo la mano que empuñaba el arma y su efecto de relámpago.

En el primer aniversario de la tragedia Televisa mostró un documental impactante. La película corría en color sepia y en cámara lenta, mientras se iban revelando escenas del acto de campaña en Lomas Taurinas, entrelazadas con fotografías fijas de los momentos más significativos en la vida del candidato; el chiquillo ensimismado por ese arte en desuso que es la oratoria, sonriendo incrédulo y orgulloso frente al gran orador que fue Adolfo López Mateos, experimentando quizá por vez primera el gusanillo del poder.

En el video se escuchaba la voz del candidato recitando frases del famoso discurso del 6 de marzo de 1994: Yo veo un México… (el “I have a dream” mexicano). Se escuchaba en el fondo la obertura Lohengrin de Wagner: la música majestuosa que acompaña la entrada de los dioses a Walhalla. La cámara se detenía por segundos para mostrar rostros de algunos implicados: todos acechando al candidato, todos dispuestos a acribillar al hombre que denunció un México con hambre y sed de justicia.

Luis Donaldo Colosio no murió el 23 de marzo en Lomas Taurinas. Murió el 10 de enero de 1994 en Huejutla, Hidalgo, donde inició su campaña, el mismo día en que Salinas designó a Manuel Camacho Solís comisionado para la Paz y la Reconciliación en Chiapas. Después de su insubordinación, Camacho recibía una segunda oportunidad para ganar la Presidencia. Camacho exigió, y Salinas le otorgó, condiciones que le permitían entrar de nuevo a la carrera presidencial. El mensaje de Salinas marcó al candidato oficial. ¿Era o no su candidato oficial? La imaginación se echó a volar y los políticos se hicieron bolas. El presidente que engañaba con la verdad volvió a hacer de las suyas. En esas condiciones la campaña oficial nació muerta. Las primeras páginas de los periódicos eran para el comisionado, que iba y venía, declaraba y se dejaba fotografiar; abrazaba al obispo y compartía una esquina de la bandera nacional con el subcomandante Marcos.

Salinas hizo una pasarela en vivo: con un candidato destapado en plena campaña presidencial, otro haciendo méritos en Chiapas y un tercero, Ernesto Zedillo, distante pero disponible. Jugó con el nervio vital del sistema, la sucesión presidencial. Y destruyó el sistema.

En la columna de Astillero mencionada, Hernández López advierte que dos figuras centrales del drama de Lomas Taurinas en 1994 (hoy participando en polos opuestos) continúan rigiendo la política mexicana. Manuel Camacho Solís, que cabalga triunfante por la izquierda, después de haber dicho que la bala que mató a Colosio lo había aniquilado políticamente también a él. Y Carlos Salinas de Gortari, que se prepara a regresar al poder tras el trono de Enrique Peña Nieto.

Videos

Discurso 4 de marzo 1994
http://www.bibliotecas.tv/colosio/discursos/candidato06mar94.htm

Palabras Diana Laura en sepelio

http://www.bibliotecas.tv/colosio/discursos/diana_laura25mar94.htm

Entrevista
http://youtube.com/watch?v=DbYboo6-qtE

Asesinato
http://youtube.com/watch?v=gpFuLzac_yc
Asesinato
http://youtube.com/watch?v=732zOlZbJRo
 Luis Donaldo Colosio
http://youtube.com/watch?v=GKQRFhX-FJY
 Video del Segundo Disparo
http://youtube.com/watch?v=QDTpmxKsVJ8
Requiem a una esperanza
http://youtube.com/watch?v=YL8xzqmmnaA
LDC PRI BIO_chunk_1
http://youtube.com/watch?v=2ACAMx5rMRE
 PRI BIO_chunk_2
http://youtube.com/watch?v=4w1szDQBmXM
PRI BIO_chunk_3
http://youtube.com/watch?v=-1gk8btVL3Y

PRI BIO_chunk_4
http://youtube.com/watch?v=pbBaxdx91qg
Anuncio de su muerte
http://youtube.com/watch?v=ooJ6b8T_U-Q&feature=related

Velorio

Luis Donaldo Colosio Murrieta IUEM
http://youtube.com/watch?v=FDoaxI9LX_s

"Luis Donaldo Colosio Murrieta: Semblanza de un humanista"
Jesús Juan de Dios Gastélum Celaya
http://www.contactox.net/index.php/archives/1596

El interrogatorio de Aburto

http://www2.milenio.com/node/47279

Los minutos de Beltrones con Aburto

1. http://www2.milenio.com/node/48389

2.  http://www2.milenio.com/node/48975

La muerte de Colosio 5. La versión de Aburto

http://www.milenio.com/node/85657

Muere padre de Colosio

http://www.eluniversal.com.mx/notas/656722.html

Camacho, Caín, Abel/ Federico Arreola

http://www.contactox.net/index.php?option=com_content&task=view&id=4095&Itemid=1

Entrevista con Alfonso Durazo

http://tv.impacto.com.mx/video/66

“Tenemos un reclamo que sigue vigente al día de hoy” Luis Donaldo Colosio Riojas

http://www.elimparcial.com/Home.aspx

De Desfiladero, Jaime Avilés, Jornada, 11 febrero 2012. 

… Como algunos lectores recordarán, el pasado 28 de enero esta columna reveló que el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (organismo del gobierno federal) y productoras cinematográficas vinculadas a Sariñana habían iniciado la filmación de la película Colosio, dirigida por Carlos Bolado, con Enoch Leaño en el papel de Luis Donaldo Colosio Murrieta, la imagen que Peña Nieto llevará como estandarte o amuleto por todo el país durante su campaña presidencial.

Nadie negó esta denuncia, pero como la aportación de 20 millones de pesos de Calderón vía Conaculta a Peña Nieto viola la ley electoral, el 2 de febrero, cinco días después de la publicación de aquel Desfiladero, los productores de la cinta rectificaron en rueda de prensa que lo que están filmando se llama El Coloso, ya no Colosio. Es pésima señal que el ninguneo reaparezca en 2012, porque detrás de ese recurso Calderón se escudó entre marzo y junio de 2006, para enfriar las denuncias de corrupción en su contra.

COLOSIO Y EL CONO DE SOMBRA

Los datos sobre el asesinato del entonces presidenciable se acumulan, pero siempre fueron desechados, nunca fueron indagados

Jorge Fernández Menéndez / Excelsior, 2012-03-23

Se cumplen 18 años del asesinato de Luis Donaldo Colosio y su muerte sigue estando en un cono de sombra, en un vacío que no llenan las frases, los homenajes, y en el cual las preguntas básicas, esenciales, siguen sin respuesta. Hace muy bien Enrique Peña Nieto en volver a levantar la bandera del colosismo que se fue perdiendo en los años posteriores a su muerte. Pero ese mismo hecho debería llevar al priismo a reflexionar sobre las causas que motivaron su muerte y a trascenderla.

Colosio fue asesinado luego de una turbulenta campaña electoral, marcada por el levantamiento zapatista, el desconocimiento de su candidatura por Manuel Camacho, los secuestros de Alfredo Harp y Lozada y los rumores de que el candidato sería reemplazado. Pese a todos esos problemas, Colosio parecía, en marzo, haber logrado, por fin, que su campaña despegara. El discurso que dio el 6 de marzo en el Monumento a la Revolución sigue siendo la principal muestra de su ideario político. Aunque en aquellos días algunos lo calificaron de gris, el discurso fue brillante. Al retomar aquel famoso de Martin Luther King frente al Capitolio, Colosio fue mostrando las imágenes del México que veía y con el que soñaba.

El 22 de marzo, Camacho, finalmente, había aceptado que no buscaría quedarse con la candidatura presidencial. Dicen sus más cercanos colaboradores que ese día, por primera vez desde el primero de enero, cuando se dio el levantamiento zapatista, se vio sonreír a Colosio. Pero todo eso se hizo trizas 24 horas después. En un oscuro paraje de Tijuana, en Lomas Taurinas, en un lugar en que el Estado Mayor Presidencial, por seguridad, insistió en que no se debería hacer un mitin, fue asesinado.

Todo estuvo mal: el lugar, la ubicación del templete, que en realidad fue la caja trasera de una camioneta, la ruta de salida que lo obligaba a hacer un recorrido entre la gente sin posibilidad de establecer un cordón de seguridad. Fue un acto un poco desangelado, uno más de los que se realizan diariamente en una campaña política. Y ahí lo mató un joven con ínfulas de grandeza y de un origen desconocido, Mario Aburto.

¿Por qué Aburto mató a Colosio? Sólo un periodista, Jesús Blancornelas, ya fallecido, logró entrevistar a Aburto y en realidad no le dijo nada. No ha dicho nada en 18 años. Este fue su testimonio, escrito, para la investigación del fiscal Luis Raúl González Pérez. Se respeta la transcripción original.

“La traia del lado derecho de la sintura y casi me tiran la pistola. Entonces la saco para meterla a la bolsa de mi chamarra derecha. La saqué con la mano derecha. Me calaba mucho la bola de la pistola donde van las balas porque el pantalon que traia me quedaba muy apretado de la sintura. Desde que sali de mi trabajo ahi traia el arma por eso. La saqué para que no se me callera y no me siguiera calando.

“Entonces trato de taparme con la jente para poder guardarla. Volteo a mi isquierda y despues a la derecha para ver si aora sí puedo salirme. Pero devido al espacio que habia no podia porque se miraria mas la pistola. Entonces pienso ponerla en la sintura por enfrente del pantalon, pero no quise por que despues me calaria mas y talvez no me dejaria caminar.

“Me ago asia mi costado isquierdo tapando la pistola con mi cuerpo para cuando me tapara con la jente de la isquierda poder meter la pistola a la bolsa derecha de la chamarra. Alcanzo a mirar que el Lic. Colocio con la mano isquierda desplasa a una señora de lentes en la cabesa y que parecia traia unos papeles en la mano. Tropieso lebemente logrando mantener el equilibrio, abriendo un poco mis pies, el derecho adelante y el isquierdo atras y alcanso a jirar asia mi isquierda. En eso siento un puntapie en mi pantorrilla derecha y also la mano derecha para apollarme de alguna persona, sin acordarme que traia la pistola en la mano. Y es cuando se activa el arma devido al puntapie en la pantorrilla y a que se contraen mis musculos y nervios devido al dolor del golpe. Se olle un disparo tan fuerte que quedo aturdido y siento un mobimiento muy fuerte en mi mano derecha al oirse el disparo. Y no veo nada, no pudiendome dar cuenta asta esos momentos que era lo que avia pasado. Yo iva callendo devido a que perdi el equilibrio por el golpe en la pantorrilla, y en eso siento que alguien me arrebata el arma y caigo sentado, y alguien cae sobre mi.”

La versión es insostenible. Pero lo que nunca se investigó fue la vertiente del narcotráfico. Todo comenzó en el Golfo. De ahí, de Tamaulipas, partió el revólver Taurus que uso Aburto. Ahí había sido comprado dos años atrás. Un mes antes del asesinato, otro prominente hombre del Golfo, Humberto García Ábrego, había sido corrido de una cena que se le había hecho al candidato en Monterrey, por órdenes de Colosio. Aburto tenía una lejana relación familiar con la banda de Los Texas, los más importantes sicarios de la región en esos años. Sus mandos se denominaban Águila uno, dos y así sucesivamente. Aburto se llamaba a sí mismo Caballero Águila. Los datos se acumulan, pero siempre fueron desechados, nunca fueron indagados, quedaron, como el  asesinato, en un cono de sombra.

A 18 AÑOS DE SU ASESINATO, SU LEGADO SE CONVIERTE EN LA PROPUESTA DEL PRI PARA REGRESAR A LOS PINOS…

Colosio, padre de la justicia social

Pegazo / Dossier Politico, 2012-03-23

En la conmemoración de los primeros 18 años luctuosos del sonorense Luis Donaldo Colosio Murrieta, el legado de justicia social que abonara a las transformaciones sociopolíticas y de repartición de la riqueza se convierte en la principal propuesta de Estado que ofrecerá el virtual candidato a la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto.

Durante la semana, Dossier Político realizó una serie de publicaciones como una exigencia de justicia y una expresión de duelo y de respeto a la investidura del político mexicano que sin duda alguna, se ha convertido en inspiración de muchos mexicanos que día a día realizan intensos esfuerzos para llevar el sustento a sus familias y mantienen la esperanza de tener un mejor país para vivir.

En la víspera, se ha expuesto una relatoría de hechos con la única intención de poner en perspectiva los acontecimientos registrados por periodistas mexicanos que ocupan un lugar importante en la memoria histórica de los trágicos acontecimientos de Lomas Taurinas aquel inolvidable 23 de marzo de 1994.

El alcalde de Magdalena de Kino, Luis Melecio Chavarín Gaxiola, informó que este viernes, con un evento de oratoria a las 10:00 horas y misa en la iglesia a las 16:00 horas se conmemorará el año luctuoso número 18 de Luis Donaldo Colosio Murrieta.

Por su importancia, se retoman extractos de las publicaciones referidas a modo de resumen y con la finalidad de aportar aspectos que en su momento, por censura o mutis gubernamental, no fueron revelados a la opinión pública que exigía a las autoridades el esclarecimiento de su muerte.

Colosio, inspiración de Peña Nieto

El precandidato a la Presidencia de la República destacó que el nombre del extinto sonorense es un referente que inspira su actuar, “es una gente que lamentablemente se frustró el proyecto que él encabezaba de una nueva generación para servirle a México… y sin duda, el priísmo en México vemos en él una figura que inspira nuestra actuación”…  

A su arribo a Hermosillo, Sonora donde grabaría un spot televisivo en la Plaza Bicentenario, el virtual candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) dijo que el recuerdo de Colosio Murrieta es una figura que inspira su actuar.

Peña Nieto expresó que en Sonora, los priístas requieren de un trabajo intenso “veo un priísmo distinto en Sonora, evidentemente somos un partido de oposición y eso nos lleva a intensificar nuestro trabajo y sobre todo a ganarnos la confianza ciudadana a través de la propuesta y el compromiso que hagamos con la sociedad de esta Entidad”.

El ex gobernador del Estado de México manifestó que a “Sonora yo lo siento muy bien y ya habrá la oportunidad de estar aquí en su momento para realmente dejar ante los sonorenses cual es la oferta y sobre todo el compromiso que quiero hacer con el Estado de Sonora”.

Mostró su interés de regresar una vez que inicie la campaña como candidato, “nos hemos reunido con los amigos que representan al priísmo allá en la Ciudad de México, evidentemente tendré mayor oportunidad ahora que inicie la campaña con gran interés de estar aquí en Sonora de reunirme con el priísmo, de trabajar al lado del priísmo cuando inicie la campaña y finalmente poder llegar con nuestra propuesta a este Estado”.

Colosio, estandarte de Peña Nieto

Quien no perdió la oportunidad de colgarse de la imagen del extinto Luis Donaldo Colosio Murrieta fue el precandidato presidencial Enrique Peña Nieto a su llegada a la capital sonorense, quien ofrece “un México de oportunidades” como hace 18 años lo hiciera el de Magdalena, Sonora.

Y si a usted le queda duda de que el ex gobernador del Estado de México utiliza a su favor el recuerdo de Colosio Murrieta sólo basta exponerle que el pasado 29 de diciembre Peña Nieto llevó a cabo su primer mitin público en el municipio de Huejutla, Hidalgo, donde el sonorense inició su campaña hace 18 años.

Pero la estrategia no solamente es del virtual candidato a la Presidencia sino que se ha convertido en un discurso de los priístas en general y comenzando por el líder nacional, Joaquín Coldwell, quien el 2 de enero dijo que con Enrique Peña Nieto México podrá ver realizado “los sueños incumplidos de Luis Donaldo Colosio”.

Hace un año, la revista Sexenio publicó un artículo sobre la muerte de Colosio Murrieta donde describe una parte del trágico hecho llamado magnicidio. 

Luis Donaldo Colosio era un político diferente, adelantado a su época. Rompió con el esquema del candidato inalcanzable: rechazaba los grandes despliegues de seguridad a los que los políticos estaban acostumbrados y se acercaba a las personas. 

La ciudadanía lo veía como un individuo consciente y con calidad humana, que trabajaría con y para el electorado. 

Hombre cercano al pueblo, sólo las balas pudieron interponerse en su camino firme hacia Los Pinos.

En 1993, Carlos Salinas de Gortari designó personalmente a Luis Donaldo como candidato priísta a la Presidencia. Economista especializado en desarrollo rural y economía urbana. Colosio Murrieta era un político prominente al interior del partido, donde desempeñó cargos como diputado, senador, dirigente nacional, además de ocupar la recientemente creada Secretaría de Desarrollo Social.

Sin embargo, su relación con el entonces presidente se fracturó tras un discurso promulgado por Colosio el 6 de marzo frente al Monumento a la Revolución. Envalentonado, pronunció su diatriba sobre un país con diferencias sociales, y afectado por la crisis, algo inverosímil para un candidato oficial. 

“Yo veo un México con hambre y con sed de justicia”, dijo Colosio a la multitud. “Un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por el abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales.”

Así pues, a pesar de los 60 años que el Revolucionario Institucional llevaba en el poder, era evidente que Colosio se presentaba como un candidato dispuesto a realizar la separación de funciones entre partido político y gobierno, para ahondar en la democratización y transformación de la política mexicana.

“Sabemos que el origen de muchos de nuestros males se encuentra en una excesiva concentración del poder”, exclamó Luis Donaldo, en un grito que se escuchó fuerte y claro en Los Pinos. 

“Reformar el poder significa un presidencialismo sujeto estrictamente a los límites constitucionales de su origen republicano y democrático.” 

El asesino solitario

El aparente distanciamiento entre Salinas y Colosio encendió la sospecha de que el magnicidio fue orquestado desde las esferas más altas del poder, teniendo al mismísimo presidente como autor intelectual. Sin embargo, nunca se llegó a comprobar la participación del mandatario en el homicidio de Luis Donaldo.

La hipótesis más sólida fue la del asesino solitario. Mario Aburto Martínez, un obrero de 23 años, fue señalado como el presunto responsable. Aburto fue capturado a la salida del mitin y, al rendir su declaración, se declaró culpable del homicidio. 

No obstante, las incongruencias del caso comenzaron a hacerse presentes, al especular sobre la imposibilidad de que una sola persona pudiera haber realizado los dos impactos de bala que mataron a Colosio Murrieta.

Durante las investigaciones salieron a la luz diversos sospechosos, e incluso se llegó a manejar la teoría de la existencia de hasta tres supuestos “Marios Aburtos”. En los días siguientes a la tragedia, fueron detenidos tres personajes que se encontraban alrededor del candidato: Vicente y Rodolfo Mayoral (padre e hijo), además del ex policía Tranquilino Sánchez. 

Con la consignación de los principales sospechosos –y supuestos cómplices de Aburto– la investigación comenzó a tomar forma a manos del fiscal especial Miguel Montes, bajo la línea de un complot para efectuar el asesinato.

Pese a la sospecha de contubernio, el procurador Diego Valadés retomó la hipótesis de un solo tirador, haciendo cada vez más confuso el esclarecimiento de los hechos. 

Según el análisis de los disparos realizados a Colosio (uno en la sien derecha con trayectoria hacia la izquierda y el otro a la altura del abdomen con trayectoria de izquierda a derecha), se concluyó que Mario Aburto pudo haber hecho ambos, gracias a un giro de 180 grados que el cuerpo del candidato realizó como producto del primer tiro.

La danza de los fiscales

Al presentarse teorías tan contradictorias, el gobierno decidió cesar a Miguel Montes y designó a Olga Islas como nueva fiscal especial del caso. Durante este periodo, Aburto hizo una recreación de los hechos desde prisión y convenció a la fiscal de haber actuado solo, por lo que se le condenó a cumplir una sentencia de 45 años en la cárcel.

La llegada de Ernesto Zedillo a la Presidencia marcó un nuevo capítulo en las investigaciones. El mandatario prometió reiniciar desde cero las indagaciones sobre el caso, para lo cual el procurador Antonio Lozano Gracia designó a Pablo Chapa Bezanilla como nuevo fiscal. Bajo su mando, en febrero de 1995 el argumento adquirió un rumbo distinto con la aparición de otro sospechoso.

Testigos presenciales señalaron a Othón Cortés Vázquez, ex chofer del CEN del PRI en Tijuana, quien también aparecía a un lado de Colosio el día del atentado.

Al igual que los supuestos cómplices iniciales de Mario Aburto, Othón Cortés fue detenido, torturado y encarcelado. De acuerdo con sus revelaciones en el libro El segundo tirador (2009), Lozano y Chapa pretendían que él incriminara al general Domiro Sánchez Reyes y al entonces gobernador de Sonora, Manlio Fabio Beltrones. 

“Me decían que ya los tenían sitiados, rodeados, que sólo esperaban que yo firmara la declaración para detenerlos. Pero nunca lo hice, por eso me rompieron un oído, la dentadura, me torturaron”, declaró Cortés.

Tras un largo y tropezado proceso indagatorio sobre la muerte de Colosio Murrieta, en agosto de 1997, Raúl González Pérez (cuarto y último fiscal), ofreció una explicación mucho más precisa, basada en pruebas científicas realizadas a la ropa que el candidato vestía el día del mitin. 

El subprocurador concluyó que los disparos que acabaron con la vida de Colosio fueron realizados por un mismo individuo, y el 7 de noviembre de 2000 –días antes de que el PRI abandonara Los Pinos– la hipótesis de Mario Aburto como asesino solitario fue finalmente aceptada.

Ábrase hasta el 2035

La muerte de Luis Donaldo Colosio tuvo diversas consecuencias dentro del panorama nacional. Para el PRI, significó un golpe de credibilidad que contribuyó, de buena manera, a la derrota de Francisco Labastida Ochoa en la contienda electoral de 2000. 

Además, el propio ex presidente Salinas aseguró, en una entrevista concedida a W Radio, a finales del año pasado, que México no habría enfrentado el error de diciembre si Colosio hubiera llegado al poder.

17 años después de que el fiscal González Pérez comprobó la culpabilidad material de Aburto en el asesinato, sobrevive la sospecha sobre la autoría intelectual del magnicidio. La investigación oficial se encuentra en un expediente que podrá abrirse hasta 2035, fecha en que Mario Aburto cumpla su sentencia de 40 años. 

El archivo está conformado por varios libros con documentos, 16 discos magnéticos, cuatro cintas de video en formato VHS, y en un sobre sellado, las contraseñas para acceder a la averiguación previa. Considerado de alto valor histórico, el material sobre el caso Colosio se encuentra resguardado en el Archivo General de la Nación, sin permiso de consulta para ningún civil.

En 2007, la Procuraduría General de la República (PGR) anunció que el caso bajo reserva. 

De este modo, no es posible abrir una versión pública de la investigación, pero los criterios del IFAI señalan que aquellos sin concluir o reservados deberán permanecer cerrados. 

Los casos en este estatus no pueden revelarse, ya que indica que las autoridades están en suspenso, a la espera de alguna prueba que reabra las indagatorias sobre el sexenio frustrado de Luis Donaldo Colosio.

El viernes se cumplen los primeros 18 años luctuosos de Colosio Murrieta y Peña Nieto, al aprovecharse de la imagen del sonorense, sólo vino a reabrir una herida que no ha sanado, un dolor que aún recienten aquellos hombres que desde su trinchera luchan contra la corrupción y la impunidad gubernamental, mexicanos que aún vemos un México con hambre y sed de justicia, por ejemplo, para los niños y las familias ABC.

TLC, ¿el asesino de Colosio?

Transcurrían los meses del 99 cuando los mexicanos aún nos resistíamos a creer la gran fábula creada por los creadores y promotores extranjeros del Tratado de Libre Comercio, quienes, una y otra vez, y un millón de ocasiones nos bombardeaban con la figura del asesino solitario en la persona de Mario Aburto, sentenciado en el 95 a 40 años de cárcel.

Para el año 2000, con la asunción de Vicente Fox a la Presidencia de la República era más común escuchar la versión de que la muerte de Luis Donaldo Colosio Murrieta había sido producto de un complot, orquestado luego de aquel memorable discurso del 6 de marzo del 94 frente al Monumento de la Revolución:

¡Yo veo un México con hambre y con sed de justicia! Un México de gente agraviada, de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales.

Veo a ciudadanos angustiados por la falta de seguridad, ciudadanos que merecen mejores servicios y gobiernos que les cumplan. Ciudadanos que aún no tienen fincada en el futuro la derrota; son ciudadanos que tienen esperanza y que están dispuestos a sumar su esfuerzo para alcanzar el progreso.

Yo veo un México convencido de que ésta es la hora de las respuestas; un México que exige soluciones. Los problemas que enfrentamos los podemos superar.

Yo me propongo encabezar un gobierno para responderle a todos los mexicanos. El cambio con rumbo y con responsabilidad no puede esperar.

Manifiesto mi más profundo compromiso con Chiapas. Por eso debemos escuchar todas las voces, no debemos admitir que nadie monopolice el sentimiento de los chiapanecos.

Expreso mi solidaridad a todos aquellos chiapanecos que aún no han dicho su verdad, a todos aquellos que tienen una voz que transmitir y a todos aquellos que tienen una palabra que expresar.

Debemos de asumir y debemos de decidir. Debemos de decidir si nos asumimos plenamente como una sociedad plural o si concesionamos sólo a algunos la interlocución de nuestros intereses.

Chiapas es un llamado a la conciencia de todos los mexicanos. Pero nuestra propuesta de cambio, no se limita a responderle solamente a Chiapas. Le queremos responder a todos los mexicanos, a los de todos los pueblos, a los de todos los barrios, a los de todas las comunidades.

Queremos cumplirle a los chiapanecos, pero también a los mexicanos de la Huasteca, a los de La Laguna, a los de la Montaña de Guerrero, a los de la Sierra Norte de Puebla, a los de Tepito o a los de las barrancas de Álvaro Obregón, aquí en el Distrito Federal; a los del puerto de Anapra, en Ciudad Juárez, Chihuahua; a los de la Colonia Insurgentes, en Guadalajara, Jalisco; o a los de San Bernabé, en Monterrey, Nuevo León.

Mi compromiso es con todos los mexicanos; mi compromiso es luchar contra la desigualdad y evitar crear nuevos privilegios de grupo o de región.

Los primeros meses del 2004 y durante el Gobierno del Cambio, el Noticiero Esferas que transmite en Guadalajara, Jalisco, develó una grabación donde se presume que Colosio Murrieta recibió un segundo disparo dentro de la camioneta en la que era trasladado por el personal del Estado Mayor Presidencial de Lomas Taurinas al hospital.

El periodista Gastón Pardo expone un hecho que no podemos dejar de lado, este hecho cimbró a los asistentes a la III Cumbre de la Unión Europea y América Latina por la grabación en el que estarían involucrados miembros del Estado Mayor Presidencial que tenían a su cargo la seguridad de Colosio, encabezados por el general brigadier Domiro Roberto García Reyes.

En cámara lenta, se aprecia el caos que hubo para el traslado de la víctima desde el sitio donde se le dio el primer disparo en la cabeza, hasta la camioneta que usaba en su gira, así como la intromisión en la escena de varios extraños; Colosio, ya herido, es subido a la camioneta por la portezuela derecha trasera, y es ahí cuando el conductor de noticiero señala:

“Observen al individuo que está atrás de la camioneta; un tipo corta estatura, de lentes, pelón, que luego se le ve por la portezuela trasera izquierda y luego se oye el clarísimo ruido de la detonación y el destello del fogonazo que ésta produce”. 

A continuación el periodista, que pide se pase en cámara lenta la videograbación, va narrando punto por punto los hechos y encerrando con un círculo el destello que produce el fogonazo de la segunda arma utilizada contra el sonorense.

Y para no dejar ningún lugar a dudas, el narrador establece que:

“Entonces si el balazo no se lo dieron en el sitio del primer atentado, cuando iba cayendo al piso; se lo dispararon en el interior de la camioneta, y con ello se refuerza la teoría del complot en contra del candidato del PRI a la Presidencia de la República”.

Esto concuerda con la primera postura que se dedujo del informe forense de la doctora Patricia Aubanel, especializada cardióloga, quien el día de los hechos participó en la autopsia realizada al asesinado y que, al salir del Hospital Regional de Tijuana, perturbada, declaró que no sólo había sido una herida, sino que tenía más y dejaba entrever que no fue uno el atacante sino varios. 

Al respecto, el fiscal federal dijo que en su oportunidad fue investigada la versión de la doctora, pero que ésta retiró su declaración argumentando que fue producto de la confusión.

Ni Aburto ni Othón Cortés

La recuperación de la libertad de Othón Cortés Vázquez, detenido y acusado por Antonio Lozano, cuando fue fiscal federal, como el segundo que disparó en el crimen de Lomas Taurinas, con lo cual se fortalecería la tesis de complot, que manejó en su momento el subprocurador Pablo Chapa Bezanilla, que sería el puntal para llegar al Estado Mayor Presidencial (EMP), pues dejó abierta la posibilidad de que otro individuo haya hecho el segundo disparo.

Los peritos Alejandro García López e Isaac Manuel Urrutia Hernández emitieron una conclusión luego de analizar el certificado de la autopsia, un sin fin de dictámenes de balística y criminalística, diversas testimoniales, material audiovisual y juicios de colegas suyos: 

“Única: Que es prácticamente imposible que Mario Aburto Martínez hubiera podido desplazarse a la izquierda y por detrás del licenciado Luis Donaldo Colosio momentos después de que se produjo el primer disparo, por la rapidez con que se suscitaron los hechos, la cantidad de gente agrupada y compactada en torno del hoy occiso, así como la acción inmediata de sometimiento de que fuera objeto Mario Aburto Martínez”.

Pero vendría un conflicto de constitucionalidad, Mario Aburto Martínez ya fue declarado asesino solitario y condenado como tal. Por tanto, para la Fiscalía no puede haber un segundo participante.

El 17 de marzo del 2003, el periodista Jorge Ramos realiza una entrevista que dio la vuelta al mundo en 24 horas.

Era a Rubén Aburto, padre del llamado asesino solitario:

Miami. Rubén Aburto, a sus 56 años, nunca antes se había subido a un avión. El primero lo tomó hace unos días para viajar de Los Angeles a Miami y realizar esta entrevista. 

Rubén Aburto me había dicho por teléfono que estaba enojado, muy enojado, y que quería decirlo todo sobre su hijo, Mario Aburto, acusado de ser el único responsable de la muerte del candidato priísta a la presidencia de México, Luis Donaldo Colosio. 

Efectivamente, cuando empecé a hablar con él, Rubén Aburto venía enojado y lo dijo todo. Ni siquiera las fuertes medicinas que está tomando contra las úlceras y el dolor de espalda lo hicieron detenerse. 

Este hombre que solo terminó el sexto grado de primaria en Michoacán, México, y que vino por primera vez a Estados Unidos en 1972 es, desde 1986, residente legal de este país. 

Su esposa de toda la vida es María Luisa. Con la excepción de Mario, todos sus hijos -Rafael, Ruben Jr., Jose Luis, Elizabeth y Karina- viven en Estados Unidos desde 1995 debido a las amenazas de muerte que han recibido en México. 

Su esposa y una de sus hijas, dice Rubén Aburto, fueron obligadas a desnudarse en una de las tantas averiguaciones judiciales. 

Esa afrenta él no la perdona. 

Mario es el único de la familia Aburto que vive en México. Para ser más exactos, está en la prisión de Almoloya de Juárez donde cumple una condena de 45 años por el asesinato de Colosio. 

Desde 1994 hasta el 2000 estuvo totalmente aislado del resto de la población del penal de alta seguridad. Pero con la entrada de Fox a la presidencia le han permitido comer y conversar con otros reos, y hasta jugar futbol y basquetbol en el patio de la prisión. 

Sin embargo, Mario Aburto aún duerme solo y está vigilado las 24 horas al día. Esto me lo contó su padre basado en las pláticas telefónicas que tienen. 

Rubén Aburto venía bien preparado para la entrevista. Me atrevería a decir que llevaba años pensando en lo que iba a decir. 

Me dijo que sospecha de los periodistas mexicanos porque, alguna vez, funcionarios de los gobiernos de Carlos Salinas de Gortari y de Ernesto Zedillo se hicieron pasar por reporteros y que otros que sí eran periodistas no se atrevieron a publicar lo que él decía. 

Rubén Aburto me dio un montón de documentos que, a su entender, probaban una conspiración gubernamental para matar a Colosio, para encubrir el asesinato y para usar a su hijo, Mario, como chivo expiatorio del crimen. 

Los documentos, decenas de ellos, incluyen recortes de periódicos, fotografías del día del crimen -23 de marzo de 1994- y numerosos reportes de los cinco fiscales que nunca pudieron dar con un motivo por el asesinato ni con los autores intelectuales. 

Pero lo más importante que traía Rubén Aburto eran unos pequeños cassettes -seis o siete- con las grabaciones de las conversaciones telefónicas que ha sostenido con su hijo durante casi nueve años. “Un día voy a hacer un libro”, me dijo. Rubén Aburto no se separa de esos cassettes. Los trata con una delicadeza como si su vida dependiera de ellos. 

Me dejó escuchar varios de ellos. En uno, grabado a principios de 1995, se oye claramente a Mario Aburto decir: “Mira Papá, si no han agarrado al verdadero asesino material ¡imagínate! Nunca van a poder agarrar tampoco al intelectual”.

Un poco más adelante se escucha a Mario Aburto asegurar que “si un día me llegan a matar por cualquier cosa, lo importante es que ya la gente ya sabe que fue el mismo gobierno que lo mató (a Colosio) y que yo no fui”. 

“El gobierno mató al propio licenciado Colosio” dice Mario Aburto en la cinta de audio. 

“Mira, las autoridades al no tener a la mano a los verdaderos culpables agarran a un chivo expiatorio para acallar a la gente y mantenerla calmada…las personas que vinieron a torturarme me hicieron comentarios sobre eso también”. 

Tortura. Tanto Mario Aburto, en la cinta de audio, como su padre Rubén, aseguran que fue bajo tortura y con otros métodos coercitivos que Mario fue obligado a decir que él había asesinado a Colosio. “Mi único pecado es haber sido pobre”, oigo decir en una vieja grabadora negra a Mario Aburto, “y no tener para haber pagado un abogado defensor particular que me defendiera”. 

Hasta aquí la voz de Mario Aburto.

Me senté junto a Rubén Aburto frente a una pantalla de televisión y empezamos a ver los videos de ese 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas, Tijuana. Vimos una y otra vez el momento del disparo contra la cabeza de Colosio. Pero nunca se puede ver la cara del pistolero. 

Nadie ha hablado más con Mario Aburto sobre el caso Colosio que su propio padre. Rubén Aburto piensa que, posiblemente, dentro de “la escolta presidencial que cuidaba” a Colosio están sus verdaderos asesinos. 

Rubén Aburto no está seguro, siquiera, que la persona arrestada en Lomas Taurinas, momentos después de la muerte de Colosio, sea su hijo. El arrestado en el video tiene el pelo largo y bigote. “Mi hijo es lampiño”, me dice Rubén Aburto, y no tenía bigote. 

Además, dice su padre, Mario se había cortado el pelo 15 días antes y el arrestado en el video “está greñudo”. 

Jorge Ramos. ¿Es probable que la persona que arrestaron en Lomas Taurinas no sea su hijo?

Rubén Aburto. Es probable que no sea. Hay personas idénticas a mi hijo que pudo haber metido el gobierno. 

Ramos. Las declaraciones oficiales indican que Mario Aburto reconoce haber matado a Luis Donaldo Colosio. 

Rubén Aburto. No. El dice lo que ellos quieren que diga. 

Ramos. Pero ¿por qué se va a incriminar el mismo? 

Rubén Aburto. Es a base de torturas y amenazas de muerte a él y a la familia…Cuando lo agarran en Lomas Taurinas a mi hijo se lo llevan, no directamente a la PGR (Procuraduría General de la República) de Tijuana, sino se lo llevaron a las orillas de Tijuana. Estuvo ahí y lo torturaron. 

Estuvo presente en la tortura el gobernador de Sonora Mario Fabio Beltrones. 

Eso está confirmado de que ese estuvo presente en la tortura de mi hijo…Hay pruebas de eso, verdad, de que a mi hijo lo torturaron. Y le dijeron a mi hijo: si no de das culpable vamos a matar a tu mamá, a tu papá y a tus hermanos…a todos…Por eso mi hijo se dio culpable, porque lo amenazaron de muerte a él y a la familia. Eso es lo que le he dicho a todos los periodistas y sigo diciéndolo y gritándolo al mundo entero. 

Le muestro a Rubén Aburto un programa de televisión en el que aparece su hijo Mario, en la cárcel, participando en una recreación del crimen de Colosio. Mario Aburto, en el video, reconoce haber hecho el primer disparo a la cabeza de Colosio, pero no el segundo que impactó al candidato en el estómago. Hubo otro pistolero, se escucha decir a Mario Aburto en la cinta. 

Ramos. Su hijo, señor Aburto, está reconociendo ante una cámara de video que él mató a Colosio. 

R. Aburto. No, él no lo mató. A él ahí (y apunta a la pantalla) lo están obligado a hacer una obra de teatro. 

Ramos. ¿Es una mentira?

R. Aburto. Sí, es una mentira…Hay declaraciones de mi hijo ahí en Almoloya en que lo han inyectado, le pusieron droga a él. 

Ramos. Usted dice que su hijo no mató a Colosio… ¿Quienes fueron, entonces? 

R. Aburto….Yo digo lo que ha dicho don Luis Colosio Fernández: que fueron dos tiradores del gobierno los que asesinaron a su hijo. 

Ramos. ¿Qué evidencia tiene de esto, señor Aburto, que fueron dos tiradores del gobierno (los que asesinaron a Colosio)? 

R. Aburto. Bueno, hay evidencias de que el ex presidente Carlos Salinas de Gortari en sus declaraciones acusa a Luis Echeverría. Y luego Luis Echeverría acusa a Carlos Salinas de Gortari. Entonces se comprende que este es un asesinato de los altos niveles del gobierno. Esas son las evidencias que hay, ellos lo han dicho…es un asesinato político de las altas esferas del gobierno. 

Rubén Aburto me comentó que él vio por televisión una entrevista que yo había tenido con Carlos Salinas de Gortari el 6 de octubre del 2000 en la ciudad de México. 

“¿Mandó usted matar a Colosio?”, le pregunté en ese entonces a Salinas. 

“Luis Donaldo Colosio era mi amigo entrañable”, me contestó el ex presidente.

“”Quienes afirman que Donaldo Colosio y yo tuvimos una diferencia, no conocen los diálogos intensos, la relación directa y el trabajo común político a lo largo de 15 años”.

“¿Usted no tuvo nada que ver con el asesinato de Colosio?” insistí.

“”Yo fui de los que más perdieron con la muerte de Colosio”, respondió molesto Salinas.

Ramos. Yo tuve la oportunidad de hablar con el ex presidente Carlos Salinas de Gortari y él me dijo que no había mandado matar a Colosio.

R. Aburto…Bueno, se comprende que el licenciado Colosio…dio un discurso y en ese discurso el licenciado Colosio dio evidencias de lo que iba a hacer en el país. Se comprende que por ese discurso él dijo que se iba a separar al PRI del gobierno. 

Ramos. O sea ¿usted cree que fue una conspiración del gobierno de Salinas de Gortari la que culminó con la muerte de Colosio?

R. Aburto. Mi teoría es, pues, que sí. Que sí. Posiblemente el gobierno de Salinas sí pudo haber sido. 

Ramos. ¿No tiene evidencias de esto? 

R. Aburto. Las evidencias son que ellos, mutuamente, se están acusando…Carlos Salinas de Gortari acusa al ex presidente Luis Echeverría Álvarez y Luis Echeverría Álvarez acusa al licenciado Carlos Salinas de Gortari. 

Ramos. Yo no he escuchado esas declaraciones. Pero usted ¿sí las ha escuchado?

R. Aburto. Las he visto dentro del periodismo. Las he leído. 

Paramos para ver de nuevo, en la pantalla de televisión, el momento en que Colosio recibe un balazo en el cráneo y cae al suelo. El estudio de televisión donde entrevisto a Rubén Aburto está helado; se apagan las luces y ahora está totalmente oscuro. Rodamos la cinta. 

La piel se me pone como carne de gallina, igual que la primera vez que vi ese video. En cámara lenta, superlenta, una y otra vez nos quedamos con los ojos fijos, incrédulos, en la mano que dispara.

“Este es el momento en el que matan a Colosio el 23 de marzo”, le digo a Rubén Aburto. 

“Ahí está”. No me dice nada. Por varios minutos tratamos de encontrar a su hijo, Mario Aburto, entre las personas que rodean a Colosio antes de su muerte. No lo vemos. 

“Mi hijo nunca estuvo cerca de Colosio”, asegura desafiante, confiado, Rubén Aburto. 

“Nunca estuvo cerca”.

Posdata. Rubén y Mario Aburto hablan 10 minutos por teléfono cada tres o cuatro meses. 

Mario Aburto habla por cobrar desde la cárcel a la casa de su padre en California, cerca de Los Ángeles. 

“Gano muy poco”, me dice a manera de explicación, “y las llamadas telefónicas están muy caras”. Pero Rubén Aburto ha vuelto a hablar del caso Colosio -nueve años después de su muerte- porque está convencido de la inocencia de su hijo y porque está buscando a un abogado privado que logre reabrir el caso. Varios abogados se han negado a hacerlo por miedo, me dijo. 

Uno que iba a retomar el caso recibió una amenaza de muerte contra su familia y se retiró inmediatamente. “¿No sabe usted quién me podría ayudar?” me preguntó antes de irse al aeropuerto de Miami para tomar su vuelo -el segundo de su vida- a Los Ángeles. 

Allá, medio escondido, está su refugio. Y desde allá todos los días Rubén Aburto planea cómo liberar a su hijo. 

Es su misión. 

“Estoy seguro que mi hijo no fue”, me dice. Y si no fue él, entonces: ¿Quién o quiénes?

Esta tesis del asesino solitario, que resultó la más favorable para que la clase política mexicana consiguiera impunidad cerrando el paso a una investigación más profunda del asesinato, es echada por tierra por la videograbación presentada en Guadalajara, a la que se ha tratado de desestimar, lamenta Gastón Pardo.

Otras expresiones sostienen que el discurso del 6 de marzo fue escuchado por los promotores del Tratado del Libre Comercio que intentaban apoderarse de la mano de obra y del capital mexicano, hecho que no compartía el de Magdalena, Sonora y sí, el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari y José Córdova Montoya.

De esta manera, no son pocos los mexicanos que piensan que el atentado contra Colosio Murrieta fue una conspiración, que tradicionalmente llamamos “complot” por estar más apegada a nuestra idiosincrasia, como bien lo estableciera en su momento el líder de la Izquierda en México, Andrés Manuel López Obrador. 

La gran fábula contada del “monstruo” Televisa sobre Colosio…

Salinas, la “sombra” del magnicidio


“Camacho se enteró directamente porque yo se lo dije, y se lo dije previamente,  platicamos, no le gustó a Luis Donaldo la designación, pero le expliqué las virtudes que tenía el poder proceder de esa manera y entendió los argumentos, sabía que el tener un clima de paz era fundamental para poder encauzar no sólo su campaña sino la de todos los candidatos a la Presidencia de la República”: Salinas… 

Por Pegazo / Dossier Politico. 2012-03-22

Después de casi 18 años de la ausencia de Colosio, Dossier Político recuerda que pasaban las 20 horas de aquel 11 de febrero del 2004 cuando el ex presidente de México, Carlos Salinas de Gortari, conversó con Joaquín López Dóriga sobre la muerte de Luis Donaldo Colosio: 

El licenciado Camacho se enteró directamente porque yo se lo dije, y se lo dije previamente,  platicamos, no le gustó a Luis Donaldo la designación, pero le expliqué las virtudes que tenía el poder proceder de esa manera y entendió los argumentos, entendió las razones y sabía que el tener un clima de paz era fundamental para poder encauzar no sólo su campaña sino la de todos los candidatos a la Presidencia de la República: Salinas… 

El ex mandatario respondió a los señalamientos de Luis Colosio, padre del ex candidato priísta a la presidencia en el sentido de que su hijo fue asesinado en un entorno político en el que las relaciones de su hijo con el entonces mandatario estaban muy deterioradas. 

A continuación, Dossier Político presenta la conversación íntegra: 

JOAQUÍN LÓPEZ DÓRIGA (JLD): Señor licenciado Salinas, muy buenas noches. 

CARLOS SALINAS DE GORTARI (CSG) Joaquín, buenas noches y muchas gracias por tener esta oportunidad de conversar con usted y con el auditorio. 

JLD: Bien. Esta, esta declaración, este señalamiento del papá de Luis Donaldo Colosio: “que fue ultimado en un clima profundo de deterioro de sus relaciones con él”. ¿Es cierto esto del deterioro de sus relaciones con Luis Donaldo Colosio? 

CSG: Mire Joaquín, este año se cumplen 10 de la terrible muerte de Luis Donaldo y quien más resultó lastimada fue sin duda su familia, pero también la muerte de Donaldo fue un golpe muy fuerte en contra mía y sin duda en contra de mi gobierno. ¿Por qué? Porque Donaldo estaba totalmente comprometido con el proceso de reformas que llevábamos a cabo y su muerte precisamente descabezó ese proceso de reformas. Así que esa muerte que tanto lastimó a su familia fue un enorme daño para mí, que tenía la responsabilidad de conducir la Presidencia de la República. 

JLD: Existía… 

CSG: Déjeme precisarle que la campaña de Donaldo se inició en enero de 1994, sí en una situación difícil por el estallido del conflicto en Chiapas; pero en marzo de 1994 nuestra comunicación era fluida; nuestra cercanía no se había visto afectada y el diálogo era constante. 

No conozco la fuente que tenga el padre de Donaldo para hacer esa afirmación, pero sí le puedo decir que los diálogos directos, cercanos que a lo largo de esos intensos meses tuvimos con Luis Donaldo, ahí la cercanía siempre estuvo. 

JLD: Bien, hablaba usted del inicio de la campaña. Fue un lunes 10 de enero de 1994, el mismo lunes que usted da a conocer el nombramiento de Manuel Camacho Solís como comisionado para la paz de Chiapas y además sin salario. Nunca quedó claro esto de sin salario, que fue determinante para construir la idea de que era el candidato alterno, el candidato sustituto. 

CSG: Yo creo Joaquín que hay que entender esa circunstancia en su contexto. México vivía momentos muy tensos por el levantamiento en Chiapas, la prioridad para los mexicanos era recuperar un ambiente de paz, de concordia y también de reconciliación con el grupo indígena que se había levantado. Lo que se anunció ese 10 de enero fue precisamente la designación del comisionado, pero también la amnistía generalizada a los que se habían levantado y sin duda el cese unilateral de las hostilidades. 

Fue una decisión muy importante para encauzar por vías pacíficas ese conflicto, fue una decisión que yo platiqué con Luis Donaldo antes de anunciarla. Él me comentó que ya había pospuesto una vez el arranque de su campaña porque la tenía prevista para unos días antes, que la había pospuesto para el día 10, que entendía los motivos importantes para encauzar el proceso de paz de hacer esos anuncios pero que él prefería no posponerla una vez más. 

Así que Joaquín vistos en el contexto de ese momento y de la importancia que tenían los hechos a favor de la paz es que se entiende la decisión de esos nombramientos. 

JLD: Dígame la versión, por ejemplo del General García Reyes, es que Luis Donaldo se enteró de los nombramientos por la televisión aquel lunes 10 de enero. ¿Esto es cierto? 

CSG: No, el licenciado Camacho se enteró directamente porque yo se lo dije, y se lo dije previamente. Lo platicamos, no le gustó a Luis Donaldo la designación, pero le expliqué las virtudes que tenía el poder proceder de esa manera y entendió los argumentos, entendió las razones y Donaldo sabía que el tener un clima de paz era fundamental para poder encauzar no sólo su campaña sino la de todos los candidatos a la Presidencia de la República. 

JLD: ¿Qué reservas tenía Luis Donaldo Colosio sobre Manuel Camacho? 

CSG: Bueno… Habían contendido ambos por la candidatura, habían tenido diferencias pero yo diría que no fundamentales y cuando se hizo la postulación de Luis Donaldo a finales de noviembre de 1993 recuerde usted que hubo aquellos momentos de retraso del licenciado Camacho. 

JLD: Sí, fue el domingo 28 de noviembre. 

CSG: Así es y entonces ese domingo por la mañana cuando el partido postuló a Donaldo como su candidato a la Presidencia todos los otros precandidatos que había felicitaron a Donaldo. El licenciado Camacho decidió retrasar su felicitación. En fin es un asunto que se habló y se aclaró. 

JLD: Pero usted luego hizo a Manuel Camacho, Secretario de Relaciones Exteriores. 

CSG: Sí, él decidió permanecer en mi equipo de trabajo y pasó de la oficina de Jefe del Departamento del Distrito Federal a la Secretaría de Relaciones, efectivamente. 

JLD: Habla Don Luis Colosio del deterioro. ¿Sí se deterioraron sus relaciones con Luis Donaldo a lo largo de la campaña? 

CSG: No, fíjese Donaldo que lo que sé … Joaquín lo que se intensificó con Donaldo fue el diálogo directo, ¿por qué? Porque las circunstancias estaban muy complicadas con el levantamiento de Chiapas; después tuvimos situaciones un poco de inestabilidad económica. 

Teníamos una comunicación constante pero dos responsabilidades diferentes. Él tenía la responsabilidad de encabezar su campaña y yo la responsabilidad de la Presidencia de la República y entendimos muy bien que eran dos rieles de una misma vía que estaban trabajando para el mismo propósito de lograr un ambiente de concordia política en el país, Joaquín. 

JLD: Aquel discurso de Luis Donaldo Colosio en marzo en el Monumento a la Revolución: ¿usted lo conocía antes? ¿Lo hablaron? ¿Le molestó, le irritó como se ha llegado a decir? 

CSG: Mire el discurso del 6 de marzo Donaldo tuvo la amabilidad de hacérmelo llegar antes y lo comentamos ampliamente después. Déjeme decirle que también se ha olvidado que fue un discurso muy criticado al día siguiente por los distintos partidos de oposición. 

Ya después quisieron hacer de ese discurso, pues, otra plataforma para apuntalar sus observaciones, sus afirmaciones, pero al día siguiente del discurso la oposición dijo que Donaldo no había roto con el gobierno. Le exigieron que compitiera con otros miembros del partido, pero lo que se tiende a olvidar Joaquín, es que atrás de ese discurso también estaba todo el quehacer de Donaldo a lo largo de su vida en la administración pública y en las tareas del partido. 

Ahí estaba el Donaldo demócrata al reconocer los resultados de Baja California, se acuerda usted; también estaba el Donaldo reformador con la Décima Cuarta Asamblea del PRI; el Donaldo con el espíritu social, cuando promovió el programa de Solidaridad; el Donaldo a favor de las reformas en la economía; el Donaldo que también apoyó las reformas al Artículo 130 de la Constitución porque fue el PRI el que las propuso, incluso ante el Congreso. 

Se olvida una declaración que recogió la revista Proceso, precisamente al día siguiente de ese discurso, el 7 de marzo, donde Donaldo concluía la entrevista diciendo: “sí, el país quiere cambios, pero sin desandar lo andado”. Esa es la realidad Joaquín. 

JLD: ¿Era la continuidad de su proyecto Colosio? 

CSG: Colosio era la profundización de las reformas que se venían haciendo para que el país tuviera crecimiento con justicia Joaquín, eso es lo que se perdió dramáticamente para el país con la muerte de Donaldo Colosio. Un golpe tremendo, tremendo contra el país. 

JLD: ¿Usted habló con Manuel Camacho alguna vez de la posibilidad de que fuese el candidato alterno sustituto, entre usted y yo dígamelo? 

CSG: No había posibilidad de ningún candidato alterno y acuérdese Joaquín, lo dije yo en un discurso que pronuncié ante todo el priísmo del país con aquella frase, que la expresé en términos coloquiales para que no se hicieran bolas ¿no? 

JLD: Entonces no hubo tal deterioro, porque hay una carta que le envía el entonces Coordinador de la campaña Ernesto Zedillo a Luis Donaldo Colosio, candidato presidencial del PRI, sugiriéndole que se acercara a usted, que limara asperezas, que como que reconstruyeran la relación. 

CSG: A ver Joaquín, y no cree usted que sería bueno preguntarle al que mandó la carta por qué expresaba esas cosas en la misiva. Yo creo que aquí más que preguntarme a mí qué opino sobre ella, hay que preguntarle al que la escribió. Pero déjeme decirle algo que sí me llama la atención. La fecha de la carta ya se fijo cual es, 19 de marzo. 

JLD: Así es, día de San José. 

CSG: Es decir en esas fechas el candidato Colosio había decidido hacer cambios a su equipo y entre los cambios estaba el del Coordinador de su campaña. No sabemos y sería bueno saber si el Coordinador sabía que lo iban a cambiar y por eso proponía un relanzamiento, desde su óptica, pues para modificar la decisión de su posible relevo. 

JLD: Esto de los cambios en el equipo de campaña de Luis Donaldo Colosio lo habló Colosio con usted. 

CSG: Sí, como no. 

JLD ¿Y le mencionó el caso del cambio de Zedillo como Coordinador? 

CSG: Mencionó varios Joaquín, varios. El del Coordinador específicamente lo supe después por expresión de su viuda la señora Diana Laura. Por cierto Joaquín todo esto que le estoy diciendo no es algo nuevo o que se haya ocultado; incluso lo he plasmado en el libro que publiqué –México, un paso difícil a la modernidad– con todo detalle en dos capítulos dedicados específicamente a precisar estos aspectos y además, lo más importante Joaquín, en estos 10 años han habido cuatro fiscales responsables de la investigación, tres de los cuales se comportaron con gran seriedad, publicaron sus conclusiones y sería bueno atender a las evidencias que están precisamente en los expedientes después 10 años de una intensa investigación. 

JLD: ¿Usted declaró ante el agente del Ministerio Público? 

CSG: Claro que sí Joaquín. 

JLD: ¿Qué le preguntó el agente, lo señaló a usted como presunto responsable, como testigo, cómo lo declararon? 

CSG: Me pidieron mi testimonio para poder enriquecer la investigación que estaban haciendo, y es más Joaquín, para su información, yo le pedí al fiscal que quería aportar un testimonio a la investigación. 

JLD: ¿La pregunta es quién y por qué mandó matar a Colosio? 

CSG: Mire Joaquín, el asesino material lo detuvimos nosotros, lo sometimos a juicio y al terminar mi gobierno continuaba vivo, en prisión y sujeto a la sentencia que el juez le había impuesto. 

Ahora Joaquín, si alguien tiene evidencias reales, que no fabricadas, tiene obligación de presentarlas, porque ya han pasado 10 años, pero si no hay evidencias para hacer afirmaciones, quien las promueva está haciendo acusaciones que merecen ser rechazadas.  Mire Joaquín, no hay que envenenar al país con afirmaciones sin sustento, pues que puedan representar a agendas personales o otros personales intereses. Pero son tiempos estos en los que hay que ver para adelante, con un ánimo de sumar y no de restar ni dividir. 

JLD: Dígame licenciado Salinas, ¿qué dice usted cuando hay quienes miran hacia usted cuando hablan del asesino de Colosio? 

CSG: Pues yo diría que miren a alguien que sufrió terriblemente por la muerte de Donaldo Colosio. 

JLD: ¿No había, como dice Don Luis Colosio, en su entorno una influencia muy tenaz para desacreditar la capacidad de Colosio? 

CSG: Yo creo que sería bueno nuevamente leer los testimonios que están en los expedientes, ahí precisamente en los testimonios, está recogido el del Coordinador de Comunicación Social de la campaña del propio Colosio, quien afirmó tajante: “nadie impidió que los medios cubrieran la campaña”.  Además, declaró el Coordinador tan cercano a Donaldo Colosio, “la comunicación entre el candidato y el presidente no sólo era cordial sino también afectuosa y era sin intermediarios”; ahí está declarado en los testimonios, Joaquín, y yo lo invito a usted, y a todos aquellos interesados en buscar la verdad de este hecho tan doloroso y que tanto nos duele todavía a algunos, para que pueda verificarse lo que se sabe en base las evidencias y no las fabricaciones. 

JLD: Déjeme hacerle una pregunta más licenciado Salinas. ¿Por qué cree usted que hay una opinión pública que de nuevo, cuando se habla del asesinato de Colosio, lo vuelva a mirar a usted? 

CSG: Mire Joaquín, siempre que han ocurrido magnicidios, la opinión pública tiene duda de las investigaciones que se realizan, y ¿sabe por qué?, porque el efecto de magnicidio es tan grande para el país, para la convivencia social, que es difícil aceptar los resultados de las investigaciones en México y en cualquier lugar del mundo, pero a esto hay que agregarle que, a partir de 1995, hubo una campaña deliberada para afectarme directamente y también disminuir la figura de Colosio. 

JLD: ¿Ahora? 

CSG: Qué le parece Joaquín. 

JLD: Dígame una cosa, le voy a hacer una pregunta muy clara, como todas las que le hago. De cara a todo esto, ¿usted se mira las manos y las tiene limpias de esta muerte? 

CSG: Mire Joaquín yo me miro todas las mañanas y me digo: ¡Cómo nos hace falta Donaldo! ¡Cómo le hizo falta Donaldo al país para consolidar la reforma! ¡Cómo hace falta mi amigo cerca! 

JLD: Señor licenciado Salinas, le aprecio mucho que me haya contestado esta llamada esta noche. 

CSG: Yo le aprecio a usted como siempre la franqueza de sus preguntas y le ofrezco el respeto a mis respuestas, sobre todo a los televidentes. 

JLD: Sí. Muchas gracias. Déjeme hacer una cosa, porque no hacemos un acuerdo de una vez, o vemos una cita, vamos, más que un acuerdo, porque no viene usted en vivo un día. 

CSG: Encantado Joaquín, me gustaría mucho hablar de esto y de cualquier otro tema que usted o el auditorio tenga interés de conversar, creo… 

JLD: Bueno, es un compromiso entonces… 

CSG: Sin duda Joaquín, que de los temas del pasado hay que hablar y también de las perspectivas del futuro que tanto le interesan y le importan al país. 

JLD: Sí, mientras tanto… pero para llegar al futuro tenemos que dejar muy claro desentrañar bien lo que nos ha pasado. Muchas gracias. 

CSG: Pero, ¿sabe que Joaquín?, vuelvo al punto, desentrañar lo que ha pasado en relación con las evidencias, no con las fabricaciones.

La entrevista de Excélsior  al hijo del padre de la justicia social en México…
“Soy distinto a mi papá”: Donaldo

“La delincuencia organizada no es un problema en México, la ciudadanía desorganizada sí lo es, porque nosotros somos los que permitimos que nuestros problemas se originen y proliferen. Esos son focos rojos que nosotros mismos decidimos ignorar, omitimos su atención oportuna y eso obviamente estalla en lo que estamos viendo el día de hoy”, dice…

Por Pegazo / Dossier Politico. 2012-03-25

El pasado 29 de marzo del 2011, Luis Donaldo Colosio Riojas, hijo del licenciado Colosio Murrieta, padre de la justicia social en México, fue entrevistado por el reconocido periodista Andrés Becerril y para Excélsior, donde mostró su interés de participar en la labor de la sociedad civil organizada y no en política. 

Este espacio reproduce la destacada entrevista que Excélsior realizó a Colosio Riojas para cerrar la semana que Dossier Político conmemora, como una exigencia de justicia y una ofrenda editorial, la memoria de Luis Donaldo Colosio, el sonorense más recordado de la historia en México. 

Luis Donaldo Colosio Riojas es un abogado de 25 años que quiere abrirse camino en la vida, independientemente de la figura de su padre: Luis Donaldo Colosio Murrieta. Y de la política partidista, ni hablar. 

“Tengo toda la intención de hacerme de mi propia reputación, mis propios méritos y mis propios logros. Quiero que el día de mañana mis hijos digan que tuvieron un excelente abuelo, pero que también están orgullosos de su padre”, dice. 

Luis Donaldo no comulga del todo con el ideario político de su padre, un día candidato presidencial del PRI, asesinado hace 17 años en Lomas Taurinas, a quien hoy todavía hay quienes se lo pelean y explotan como patrimonio personal. 

“No comparto exactamente los mismos ideales políticos de mi papá, no, porque soy una persona completamente distinta. Sin embargo, esa manera de aferrarse a sus convicciones, eso sí lo heredé, eso sí se lo aprendí y de eso puedo sentirme muy orgulloso”. 

En entrevista con Excélsior, el egresado del Tec de Monterrey, que no esconde su sentido del humor ni su afición de hueso colorado a los Rayados de Monterrey, tiene un discurso más apegado a las organizaciones de la sociedad civil que a los líderes partidistas, y por eso afirmó que no se va a dedicar a la política. 

“Mi vocación en sí no es la política; es un ambiente muy inestable, muy traicionero, un ambiente sucio muchísimas veces y muy limitado para la gente que quiere hacer las cosas bien”. 

A través de sus ojos 

Originario de Magdalena, Sonora —igual que su papá—, pero criado junto con su hermana Mariana en Monterrey por Elisa Riojas y Fernando Cantú, a quienes respeta y quiere como a sus padres, a Colosio Riojas le preocupa ver a la clase política del país generando mucha polémica y poca política, y que al mismo tiempo ve a la ciudadanía apática, con más ganas de apuntar el dedo que de levantar la mano.

Colosio Riojas, uno de los tres socios del bufete de abogados que montaron él, Agustín Basave Alanís ­—hijo de Agustín Basave Benítez, entrañable amigo de Colosio Murrieta— y Manuel Sánchez, cuenta que en Monterrey le ha tocado vivir de cerca algunos episodios de violencia que se viven en esa ciudad, y que incluso ya vio una ejecución en pleno día.

“Estamos en un momento mucho muy difícil. No es que México nunca haya tenido problemas y nunca haya tenido momentos difíciles. Ni mucho menos que no haya tenido momentos belicosos, sabemos que sí los hemos tenido. Sin embargo veo una desunión del pueblo que sí me preocupa bastante”, dice.

El hijo del ex candidato presidencial, quien reconoció que le gusta más que lo llamen Donaldo, como a su papá, en vez de Luis —“porque hay muchos Luises”—,  comentó que uno de sus anhelos es que el país evolucione. 

“La delincuencia organizada no es un problema en México, la ciudadanía desorganizada sí lo es, porque nosotros somos los que permitimos que nuestros problemas se originen y proliferen. Esos son focos rojos que nosotros mismos decidimos ignorar, omitimos su atención oportuna y eso obviamente estalla en lo que estamos viendo el día de hoy”, dice.

A pregunta expresa sobre cuál es la idea que tiene para que México pueda salir de la situación a la que se refiere, Colosio Riojas responde: “Lo más sencillo, yo creo, es mi punto de vista. No soy un estadista, un experto en el tema, soy un escuincle de 25 años pero tengo mi punto de vista: la participación ciudadana, la responsabilidad social, esa es la clave para salir adelante de cualquier adversidad, porque es muy fácil tener a una ciudadanía pasiva, sentada, únicamente exigiendo de su gobierno y esperando recibir, recibir y recibir. 

“Eso —agregó— es muy fácil, pero no es factible, es muy poco probable que una actitud así, de parte de una ciudadanía, desemboque en una nación productiva, porque para bien o para mal, hablando de un gobierno, éste no hace milagros”.

Admirador de Gabriel García Márquez, melómano y asiduo twittero de un tiempo a la fecha,  en esa red social abrió hace un mes una polémica al acusar a la Fundación Colosio,  del PRI, de medrar con el nombre de su padre. 

“Nosotros mismos estamos mal al pensar que la clase política, el gobierno, es una especie de monarquía, de intocables, de seres celestiales que controlan todo.

“En México tenemos un severo síndrome, un trastorno social que yo llamo el efecto Mesías, estamos todos, de alguna forma u otra, esperando a que llegue un redentor milagroso, que se siente en la silla del águila y cambie todo el país por completo, y por más romántico que suene eso, es completamente ridículo: ridículo esperar que una sola persona cambie a millones de mexicanos”, dijo. 

Subrayó que este país no es del mandatario, “sino que nosotros, el pueblo, somos el mandante, somos los que deberíamos de cambiar nuestra actitud para que nuestro gobierno pueda funcionar. México necesita un cambio de actitud, pero no de sus gobernantes, sino de sus ciudadanos.

“México necesita urgentemente mexicanos comprometidos con su país, que digan yo no necesito ser presidente, diputado, no quiero ser regidor, es más, ni siquiera quiero ser líder de mi colonia o sindical; simplemente voy a ser un buen arquitecto, voy a educar bien a mis hijos, me voy a asegurar de que en mi entorno, en mi colonia, no hagan cosas que sé que están mal: ‘oye compadre, no te tires basura’, ‘no te pases el rojo…’ 

“En México la gente se pierde mucho en los detalles y éstos, de uno en uno, de manera individual, no constituyen mayor problema, por eso no siempre le ponemos la atención que deberíamos. Pero ya que se acumulan los detalles, logran una amalgama de problemas bastante grave que sí debemos ponerle atención; son esos pequeños detalles, creo yo, los que podrían llegar a cambiar radicalmente la estructura y el tejido social y moral de este país”, dijo.

En opinión de Colosio Riojas, que hace cuatro años participó sin suerte en el programa Latin American Idol, en México hace falta educación. 

“Ya la necesitamos, pero una educación integral, de fondo, y no me refiero a conocimientos, a dato duro. En las escuelas hacen falta clases de civismo o de ética o de moralidad, no le enseñamos valores a nuestros hijos, y lo que es muchísimo más alarmante y que deberíamos detener inmediatamente, es que durante décadas, irresponsablemente, los padres de familia delegamos la obligación que nosotros tenemos de educar a nuestros hijos enteramente al maestro.

“El maestro no es el padre del niño y el maestro está, digamos, comisionado para enseñar cierta información a la juventud, ciertas herramientas, como matemáticas, historia, ciencias,  pero todo lo que es la educación humana, que no es parte del programa de estudios de este país, al menos en la educación pública, es primordialmente una responsabilidad y una obligación de la familia. Y creo que más que desatender la educación pública de México, lentamente descuidamos la educación familiar del país, y creo que ése es el origen de los males que nos aquejan el día de hoy”, dijo.

Sin decir los nombres de los partidos políticos que lo han tratado de seducir para incorporarse a la vida política del país o simplemente para invitarlo a sumarse a proyectos, campañas o para hacer acto de presencia en algún mitin, Luis Donaldo reveló: 

“En varias ocasiones no ha faltado quien me haya querido acercar a la política. Aunque les agradezco que hayan sido respetuosos, sí han tenido varios acercamientos, me han ofrecido integrarme a algunos eventos, a algunas instituciones, a algunos frentes juveniles de varios partidos. Y mi respuesta siempre ha sido la misma: que no es mi vocación, no me interesa y que estaría entorpeciendo a las instituciones que me invitan si no estoy plenamente convencido de que quiero formar parte de ese tipo de programas. Por eso mejor me dediqué a encontrar mi propia vocación, a desarrollarla y trabajar con base en ella, pero siempre he llevado una relación cordial con esa gente, que ha sido respetuosa, la mayoría, y la llevamos en paz”. 

“México descuidó a sus jóvenes” 

Sobre la situación que viven al menos siete millones de mexicanos que no estudian ni trabajan, muchos de ellos de la misma edad de Donaldo Colosio Riojas, este joven considera que la mayoría de la sociedad toma este fenómeno desde una perspectiva equivocada. 

“Condenamos de antemano a estos millones de jóvenes, cuando quien los abandonó fue la propia sociedad, fuimos nosotros, porque para ellos no hubo oportunidades de desarrollo, oportunidades reales de educación, de empleo; todo esto le tocaba hacer a la ciudadanía, a los padres de familia, a México”, dijo. 

Según el hijo del ex candidato presidencial, que sí tuvo oportunidades de estudiar y desarrollarse, fue México como sociedad la que no cuidó de esos niños en su momento y permitió que crecieran y se convirtieran en jóvenes sin rumbo. 

“Una vez que logramos convertirlos en jóvenes sin rumbo, nuestra primera reacción fue condenarlos y decir que son unos flojos, desobligados, que son unos adictos, y así mucho menos los vamos a recuperar”. 

Colosio se rodea de gente joven como sus socios en el bufete Basave-Colosio-Sánchez, con sede en Monterrey, quienes tienen 27 y 24 años, respectivamente, y prefirieron aventurarse a abrir su despacho en vez de litigar para una firma famosa. Observa que la sociedad está más preocupada por atacar los problemas antes que prevenirlos. 

“Veo a una sociedad que se preocupa por el combate frontal a la delincuencia, a las adicciones y todo lo que es crimen y todo lo que es una corriente negativa en el país. Pero a mí me preocupa vivir en una sociedad que se preocupa más por el ataque frontal a esos problemas que a su justa y pronta prevención.

“El país —agregó Colosio Riojas— le invierte más al combate a la delincuencia organizada, que al combate a las adicciones. No es física nuclear, no es algo difícil, porque siempre va a ser mucho más fácil prevenir un incendio que apagarlo, porque de antemano sabes cuáles son tus focos de riesgo, ya sabes qué es lo que está desatendido, pero en cambio esperas a que estalle el problema, y cuando el problema ya no tiene el remedio fácil que antes tuvo, todo se complica, como está sucediendo ahora mismo”. 

En la situación que plantea el abogado de 25 años el país empieza a utilizar todos tus recursos, pero el problema se va a salir de control, “porque mientras combates estos problemas que ya estallaron acá, hay otros nuevos que se están fraguando, por ejemplo, nuestros futuros niños.  Por eso insisto en que la educación en México no se lleva de manera responsable”. 

Tres momentos 

Luis Donaldo Colosio Riojas tenía ocho años cuando su padre, entonces candidato presidencial, fue asesinado en Lomas Taurinas, colonia popular de Tijuana, Baja California. 

A los pocos meses murió su madre, Diana Laura Riojas, víctima de cáncer. Apenas un niño, él y su hermana fueron a vivir con sus abuelos, en Monterrey, donde ha transcurrido la vida de este joven que ha dado la espalda a la política, a pesar de las constantes ofertas. Hoy es un joven de 25 años, casado, que ha reclamado al partido de su padre, el PRI, que medre con el nombre del político sonorense. Por ahora, su carrera se concentra en un despacho de abogados que comparte con dos amigos.

De sangre tricolor  

A diferencia de su hijo, Luis Donaldo Colosio Murrieta se inclinó por la política desde muy joven. Su militancia en el PRI comenzó en 1968, apenas un año después de haber ingresado al ITESM, donde estudió economía. 

Luego de estancias académicas en el extranjero, Colosio Murrieta se hizo diputado en 1985 y senador en 1988. De ese año y hasta 1992 fue el presidente de su partido y su candidato presidencial en 1993. 

De esta manera, Dossier Político agradece los comentarios vertidos sobre los artículos publicados por los prestigiados rotativos Excélsior y Sexenio, así como la empresa Televisa, que publicó la entrevista del periodista Joaquín López Dóriga al ex presidente Carlos Salinas de Gortari, la “sombra del magnicidio”. 

Antes de despedirnos no podemos dejar del lado la visita del papa Benedicto XVI, donde el mensaje de amor a los mexicanos no estuvo peleado con la advertencia que dejara a los obispos y clérigos de Latinoamérica, que poco o nada han hecho para fortalecer la fe en sus congregaciones que se han visto ya rebasadas por el tema de la inseguridad y la política. 

COLOSIO: UNA RESEÑA CLANDESTINA

Una nueva película proyecta una dolorosa conclusión: el asesinato de Colosio sí fue un crimen de Estado. Conoce los detalles

Por Ramón Alberto Garza – Lunes 23 de Abril de 2012.

El espíritu de Luis Donaldo Colosio, el candidato del PRI a la Presidencia asesinado en 1994, podría reclamar su espacio para influir en la sucesión presidencial de 2012. 

Cientos de páginas de investigaciones, comparecencias de testigos y presuntos inculpados, así como testimonios audiovisuales, no dejan lugar a dudas.

“Colosio, El Asesinato”, una película que se estrenará los primeros días de junio, semanas antes de la elección presidencial, se convertirá en el polémico escaparate que reavive el debate, los motivos y los presuntos orquestadores del crimen de Lomas Taurinas.

Y ese solo hecho, en los momentos en que los mexicanos debaten sobre a quién elegir en las urnas el próximo primero de julio, despertará una controversia sobre el viejo PRI, sus prácticas, sus intrigas, pero sobre todo la corrupción y la impunidad del sistema que creó a lo largo de más de 70 años de gobierno.

Definida como un thriller de política-ficción, la película es producida por Mónica Lozano y Hugo Rodríguez. La dirección está a cargo del cineasta Carlos Bolado.

Es una triada cinematográfica multigalardonada, que dirigieron o produjeron -juntos o por separado- cintas como Presunto Culpable, Amores Perros, Nicotina, Arráncame la Vida, Tlatelolco, Promises, Baja California: El Límite del Tiempo, Una Pared para Cecilia, Nunca Más y The Violin, entre muchas.

Y las imágenes que se transmiten en “Colosio, El Asesinato” a través de un reparto multiestelar que incluye a luminarias como Daniel Giménez Cacho, José María Yazpik, Kate del Castillo, Odiseo Bichir, Tenoch Huerta y Enoc Leaño, entre otros, no dejan lugar a la duda: el asesinato de Colosio sí fue un crimen de Estado. Más aún, en la pantalla se engarzan con una cruda evidencia los personajes políticos que de una u otra forma podrían haber alentado e incluso operado desde sus posiciones de influencia y poder, a la sombra, el complot contra el candidato presidencial del PRI en 1994.

Con impactante nitidez se exhiben las intrigas de un personaje identificado con José María Córdoba, el poderoso jefe de asesores del sexenio salinista, interpretado magistralmente por Daniel Giménez Cacho.

También los violentos desencuentros de Colosio con Raúl Salinas de Gortari y con jefes de presuntos cárteles del crimen organizado.

El guión de “Colosio, El Asesinato”, escrito por Hugo Rodríguez y Carlos Bolado con la colaboración de Miguel Necoechea, está fincado en los informes de la investigación del caso Colosio hecha por la Procuraduría General de la República.

Cientos de páginas de investigaciones, comparecencias de testigos y presuntos inculpados, así como testimonios audiovisuales, no dejan lugar a dudas.

En el magnicidio del candidato presidencial de 1994 lo menos creíble es la tesis oficial del asesino solitario. Menos aún cuando aparecen por lo menos tres Marios Aburto.

Reporte Índigo logró hacerse de una copia no oficial, clandestina, en su fase última de edición.

Y en premier de único día, te proyectamos hoy en estas páginas algunos pormenores. Analicemos.

TOMA UNO

“El Presidente y su hermano no se quieren hacer a un lado”. Don Fernando -Gutiérrez Barrios- recibe en su despacho al capitán Andrés Vázquez -José María Yazpik-, quien investiga para José Francisco Ruiz Massieu el asesinato de Colosio.

Y el viejo político le da una lección que pone en contexto el magnicidio de Lomas Taurinas. Don Fernando: “Antes de entrar en detalles, quisiera contar una historia de vida ligada a nuestro país.

“Cuando has estado bajo los reflectores por demasiado tiempo, el sistema te ayuda a pasar a la sombra sin sobresaltos, si has respetado las reglas.

“Esto es para todos, inclusive para el Presidente. Pero este Presidente y su hermano no se quieren hacer a un lado, estos quieren continuar.

“A mí me habló para apuntalarlo, y a pesar del rechazo inicial, gran parte de la población terminó apoyándolo.

“Esto era muy importante para él. Recuerde que la mayoría en México estaba convencida que había perdido las elecciones. Ya seguro, se deshizo de mí.

“Y, bueno, llegaron los zapatistas, y el panorama cambió. Y es en este momento cuando el Presidente tiene que elegir a su sucesor.

“¿A quién elegir? ¿Quién será el más dócil para seguir subordinándose a su mandato? “Colosio se lleva bien con su hermano, y eso asegura impunidad para seguir manejando los negocios ocultos. Pero no le puede dar carta abierta”.

TOMA DOS

“LA GENTE CREERÁ LO QUE TENGA QUE CREERSE”.

El diálogo entre el Doctor -que sería José Córdoba- y el fiscal Torres -que sería Miguel Montes- habla también de los desencuentros entre el jefe de asesores del Presidente y el responsable de investigar el caso Colosio.

Doctor: “Señor fiscal, qué gusto. ¿Cómo va la investigación?”.

Fiscal Torres: “De eso quería hablar con el señor Presidente, pero no está disponible”.

Doctor: “El Presidente me manda como sus oídos”.

Fiscal Torres: “No se ofenda, pero de verdad necesito tratar asuntos que solo el Presidente debe escuchar”.

Doctor: “Pase. Pase, vamos a conversarlo. Me dicen que se está inclinando por la idea de una acción concertada. Si me permite un consejo, no anuncie ninguna hipótesis de complot sin mencionar a los participantes”.

Fiscal Torres: “No discuto mis líneas de investigación con nadie, Doctor”.

Doctor: “Yo solo quiero ayudarle”.

Fiscal Torres: “Como los que están metiendo las narices en todos mis videos. Y no solo en los míos, en los que hay en todas las dependencias”.

Doctor: “Sería una falla muy grave del sistema de seguridad”.

Fiscal Torres: “Confío en que me hará saber si sabe quién lo ordenó”.

Doctor: “Por supuesto. Le insto, no externe ninguna hipótesis sin tener las pruebas necesarias. La prensa está especulando con nombres, todos van a suponer que las filtraciones vienen de su oficina”.

Fiscal Torres: “Mhhh. No me subestime, Doctor, yo sé de estas cosas. La relación con la prensa es su especialidad. Y como dicen en mi tierra, ‘cuando se anega el campo, salen las ratas’. Con permiso”.

Entra el investigador -José Francisco Ruiz Massieu- y habla con el Doctor -José Córdoba-.

Licenciado (Ruiz Massieu): “¿Qué quería Torres?”.

Doctor: “Lo de siempre, hablar con el Presidente y quejarse. Dice que hay gente copiando videos y haciendo investigaciones”.

Licenciado: “Pues yo no sé nada”.

Doctor: “Pues si no sabes nada, muy mal. Dile a tu gente que sea más discreta. ¿Qué has averiguado?”.

Licenciado: “Ahí vamos. Armando un cuadro de los posibles enemigos, los intereses que afectaba. No creo que nadie se trague lo del asesino solitario, Caballero Águila”.

Doctor: “La gente creerá lo que tenga que creerse”.

Licenciado: “Estamos en contacto”.

Doctor: “Sí”.

TOMA TRES

“Eres un cabrón, Maquiavelo”.

El Doctor -que sería José Córdoba- cita en su despacho al Licenciado -José Francisco Ruiz Massieu- para ofrecerle, a nombre del Presidente, que haga una investigación paralela sobre el caso Colosio.

El diálogo es más que elocuente. Y deja en claro la animadversión que existía entre el jefe de asesores del Presidente y quien fungió como secretario general del PRI.

Doctor: “Regresé a medianoche. Fue imposible salir antes, me tuve que regresar con el Presidente. Tengo que ir al velorio al rato, pero quería hablar contigo antes”.

Licenciado: “¿Y cuál es la gran urgencia?”.

Doctor: “No te burles. ¿No ves cómo están las cosas? No tenemos candidato. Está saliendo dinero a montones del país, y ni siquiera tenemos quién se encargue de la investigación”.

Licenciado: “¿Qué piensa el Presidente?”.

Doctor: “Por eso estoy aquí, me mandó a hablar contigo”.

Licenciado: No me malinterpretes, Doctor, tú y yo somos amigos. Pero el Presidente nunca ha necesitado intermediarios para hablar conmigo”.

Doctor: “Escúchame un segundo. El Presidente confía en tu lealtad, en tu capacidad. Eres familia, y te quiere invitar a la Secretaría General del partido para que desde ahí apoyes al nuevo candidato”.

Licenciado: “Pues a ver si no se vuelve a equivocar”.

Doctor: “La mayoría sigue en el gabinete, y la ley no lo permite. Va a tener que decidirse por el nuestro. Era cercano a Luis, buen economista, no tiene mancha”.

Licenciado: “Y es tu delfín”.

Doctor: “Eso no es lo importante. Lo que importa es el proyecto. Ernesto le es leal”.

Licenciado: “Solo falta que el Presidente lo diga, y todo el mundo se cuadra”.

Doctor: “Eso esperamos, pero estamos recibiendo presiones”.

Licenciado: “A cambio, ¿qué me van a pedir?”.

Doctor: “El Presidente quiere que te encargues de una investigación paralela. Secreta”.

Licenciado: “No tienes madre. Dile al Presidente que no, gracias. Que si eso implica que pierda la secretaría, entonces también dile que no, gracias. Y antes de que me levante y te miente la madre, dime qué les hice para que me propusieran esto”.

Doctor: “Es un deseo especial del Presidente, Licenciado. Te garantizo acceso a todo lo que encuentre la investigación oficial. La investigación oficial va a tener muchas trabas jurídicas, tú no. Todo mundo los va a estar mirando, a ti no. Vas a tener acceso a todo lo que encuentre, recursos ilimitados de mi oficina, directos. Y le reportas al Presidente a través mío”.

Licenciado: “Eres un cabrón, Maquiavelo. Pero te advierto que no me voy a quemar con esta investigación”.

DE PARECIDOS SORPRENDENTES

Alternando escenas de la vida real y con un investigador ficticio (José María Yazpic) y una periodista (Kate del Castillo) que unifican la trama, la película va tejiendo minuciosamente, con claridad, la tesis del atentado.

Los desencuentros políticos entre los grandes personajes del salinato, las advertencias de Eduardo “El Búho” Valle y las dudas sembradas a través de los tres Aburtos. Con extremo detalle ubica al Grupo Tucán que operó sin el Estado Mayor la fallida seguridad en “la ratonera” de Lomas Taurinas y los otros presuntos implicados.

Sorprende el extraordinario parecido de la mayoría de los actores con los personajes de la vida real. Sobre todo los de Diana Laura Riojas de Colosio, el fiscal Miguel Montes, José Francisco Ruiz Massieu, Carlos Salinas o el mismo Luis Donaldo Colosio.

Y se abordan sin limitaciones los acuerdos entre Colosio y Manuel Camacho los días previos al crimen y la carta que el presidente Salinas le envió a Diana Laura para pedir la exoneración del entonces Comisionado de Paz en Chiapas.

Ni que decir de un magistral monólogo de un personaje identificado con Fernando Gutiérrez Barrios, que admite que las condiciones estaban creadas para perpetrar el crimen de Estado.

No hay duda que valga. La película sacudirá al sistema.

Sin memoria…

Juan Enríquez Cabot

Reforma, 4 junio 2012. Gran parte del problema que vivimos hoy viene de ser un país plagado de amnesia colectiva. Cada vez más, somos un país sin memoria y sin historia…
Un pueblo sin historia es un pueblo vulnerable al fraude, al cobro sin fin, al gobierno del continuo truhán. En lo cotidiano vemos los efectos de la no historia por doquier. Somos un pueblo sin un eficaz buró de crédito. No sabemos a ciencia cierta quién repaga y quién no. No confiamos préstamos al que no conocemos desde niño. Esto lleva a un ineficaz y minúsculo sistema donde familiares y amigos se prestan entre sí. La alternativa son pagos usureros al que intente comprar una lavadora, un electrodoméstico, un teléfono con prepago.

Al no poder distinguir lo bueno de lo malo se permite cobrar, y tratar, a todos como malos. Un extremo de esto lo vemos en las transferencias del exterior. Éste debería ser el dinero más seguro y barato que existe. Se antepaga en efectivo. No hay riesgo de crédito. Pero acaba siendo uno de los instrumentos más caros que existen para mandar una pequeña cantidad por parte de algún agricultor emigrante que se partió el alma recolectando alcachofas. Esto existe porque no es necesario aclarar o transparentar costos reales de envío, servicio y cambio. Al no haber historia, al no haber ni verdad ni transparencia, vulneramos, abusamos, canibalizamos al más pobre.

Esta falta de respeto por la historia elemental, esta amnesia colectiva, permite el reciclaje constante de basura política. ¿Cuántos fallidos bandidos de la política se reciclan una y otra vez? Reaparece de repente aquel truhán junto a otro candidote, o el más maloso cambia de camiseta y de partido, o de pronto renace aquel gobernador, ministro, familiar de Presidente en las páginas de sociales como próspero empresario… Vemos las mismas caras y vagamente nos acordamos que aquél alguna vez… ¿No fue el que estaba metido en…? ¿O no fue el que lo acusaron de…? Pero no hay récord, no hay juicio, no hay documento, no hay historia, pues. No hay cómo distinguir al bueno del malo. Desaparece casi todo archivo. ¿Quiénes son, en términos históricos, AMLO, EPN, JVM? ¿Por qué tanta cobertura y tan poca información? ¿Qué hizo, o no hizo, Gamboa a partir de ser secretario de Miguel de la Madrid? ¿O Beltrones antes, durante y post Salinas? ¿Qué se acordó durante la privatización de Telmex y qué se ha cumplido, y qué se ha “pospuesto”? ¿Quién escribe una verdadera biografía de Fidel Velázquez, Jonguitud, Deschamps, La Maestra? ¿Quién fue, en realidad, personaje tan digno de Shakespeare como lo es Carlos Salinas?

Y qué decir de la amnesia empresarial. Una y otra vez quiebra gran conglomerado que ha pagado poco impuesto pero que sí ha impuesto sistemáticamente gran cobro. No hay fijón. Entra de nuevo el gobierno a apuntalar con fondo público. A menudo sin exigir que el recausante se desaparezca, se retire, se requeteesfume. Mismas caras, mismas familias, mismos raquíticos resultados económicos. Cuando todo se protege, encubre, cuida y nutre no hay mercado real ni claridad. Todo se recicla de nuevo. En este vacío de información y de historia es difícil saber quiénes son los empresarios de verdad y los que no. ¿Cómo es posible que no existan múltiples, detallados, libros explicando la riqueza inaudita del hombre más rico del planeta?

No siempre fuimos amnésicos. Hubo época de grandes historiadores como Katz, Womack, Paz, Krauze. Pero ahora lo común es leer poca y mala historia. Historia que, cuando se escribe, está plagada de mentiras o sesgada hacia algún bando o interés. Muchos de los que pudieran ser grandes historiadores acabaron cooptados, corporativizados, privatizados.

Al no haber historia no hay ni buenos ni malos, ni a quién confiarle. Y por eso es tan interesante el debate que pudiera desatar el estreno, esta semana, de la película Colosio: El Asesinato. Este guion -parcial ficción, basado en hechos reales pero relleno de personajes ficticios- irrumpe en un enorme vacío histórico. Vacío donde hay requetepoca verdad y muchísima mentira. Donde un ex Presidente publica dos enormes tabiques sin aclarar nada. Donde requetepocos han abierto la boquita sobre los sucesos que iniciaron nuestro descenso a la macro violencia que vivimos hoy día.

Esta película llevará a uno que otro a especular, a acordarse vagamente de algunas molestas preguntas… ¿Quién es y dónde está Aburto? ¿Realmente fue un asesino solitario? ¿Qué le empezó a pasar a México a partir del asesinato de Colosio, de Ruiz Massieu, del Cardenal? ¿Por qué tan agresivo Zedillo en arrestar a Raúl? ¿Dónde acabo Raúl finalmente? ¿Quién mató al hermano del presidente Salinas? ¿Y las cuentas del Citibank dónde quedaron? ¿Finalmente, de aquella época, quiénes siguen encandelados en la riqueza, las páginas de sociales y el poder?

Quizá habrá quienes, tras ver esta película, busquen un buen libro de historia que aclare algunas de estas dudas. Libro que no existe, porque no nos respetamos lo suficiente a nosotros mismos como para escribir y preservar la verdadera historia…

Nuevo orden mundial en México – Asesinato Colosio CIA

COLOSIO: EL ASESINATO

Carlos Bonfil

Uno de los efectos más perceptibles del derrumbe del autoritarismo político en México ha sido la desaparición o la total inefectividad de la censura cinematográfica. Que el veto oficial haya sido a menudo remplazado por una censura comercial capaz de desalentar a productores y realizadores o de inducirlos a una mordaza autoimpuesta, no invalida lo esencial del asunto: desde hace un buen tiempo no existen ya temas intocables en nuestro cine. Los tres ámbitos antes inabordables de manera crítica (la figura presidencial, la Iglesia y el ejército), han quedado desacralizados en la pantalla, y de ello dan muestras elocuentes cintas, como La ley de Herodes, El crimen del padre Amaro y El violín, por señalar sólo títulos emblemáticos.

Cabe añadir que la proliferación exponencial de las redes sociales y sus múltiples protagonistas, y la masificación del video digital y su máxima red de distribución informal, la piratería (piénsese en el impacto del documental Presunto culpable y en la imposibilidad, de haberse querido, de decretar su invisibilidad), vuelven hoy imposible arremeter contra una película incómoda sin correr el riesgo de incrementar su difusión y popularidad más allá de lo que la cinta en cuestión pudiera lograr por estrategias o méritos propios.

De acuerdo con esta lógica, Colosio: el asesinato, película de ficción del realizador mexicano Carlos Bolado (Bajo California, el límite del tiempo, Promesas, Tlatelolco), tiene garantizado un fuerte impacto mediático por su polémico tema, que aborda de modo crítico y directo, y por salir con 450 copias justo tres semanas antes de la elección presidencial, periodo de la más amplia discusión política en la arena pública, los medios y las redes sociales. Todo intento por restringir previamente su difusión tendría un inevitable efecto de boomerang. Pareciera así que el estreno de la cinta obedece a una estrategia perfectamente calculada. Muy al margen de estas posibles intenciones, la cinta de Bolado se defiende por su calidad y profesionalismo, pero sobre todo por la honestidad y contundencia expresiva de su propuesta.

De entrada se trata de una película ya blindada por la seriedad de su investigación y el cuidado de no apartarse de la información contenida en un expediente Colosio de más de dos mil páginas, del cual extrae una información que compendia eficazmente. Procede luego a dotar al material con un sustrato y complemento de ficción, un thriller político que arma de modo atractivo, con tropiezos en el terreno del melodrama, es cierto, pero sin transigir en su propósito inicial de denuncia.

El realizador y su guionista Hugo Rodríguez, retoman un proyecto de 10 años de la productora Mónica Lozano, y le confieren un redoblado enfoque crítico al asumir sin rodeos un punto de vista muy sólido: el cuestionamiento de una versión oficial del homicidio político que sólo acepta la hipótesis de un asesino solitario, Mario Aburto, a pesar de que el expediente apunta, con evidencias mayores, a la hipótesis de una acción combinada que involucra a elementos del Estado Mayor Presidencial y de la Procuraduría General de la República en el crimen político más grave en la historia reciente mexicana, perpetrado aquel 23 de marzo de 1994 durante el mitin priísta de Lomas Taurinas, en Tijuana.

El thriller político que desea ser Colosio: el asesinato imagina la figura de un investigador experto en inteligencia, Andrés Vázquez (José María Yazpik), decidido a ir al fondo del crimen político exponiendo su vida y la de su familia. Otro agente se ocupa paralelamente en eliminar físicamente a varios testigos incómodos para reforzar la versión oficial del asesino solitario. Algunas secuencias son perturbadoras, como la reunión encabezada por un siniestro personaje político (interpretado magistralmente por Daniel Giménez Cacho), donde se descalifica abiertamente la postura crítica y la pretensión de independencia política del candidato, y ominosamente se perfila el desenlace fatal. Hay otros políticos en escena, unos reconocibles, otros veladamente aludidos. El espectador arma finalmente el rompecabezas. El tema central de la cinta es la corrupción de un sistema autoritario y el imperio de la impunidad, pero sobre todo, y de modo más dramático aún, la amenaza de que la pesadilla que relata este thriller sangriento pudiera ser de nuevo una realidad cotidiana en el futuro inmediato de todos los mexicanos.

“COLOSIO”, PARA QUE LA GENTE PIENSE: BOLADO

Este texto se publicó originalmente en la edición 1853 de la revista Proceso del pasado 6 de mayo. Ante el estreno de la película, proceso.com.mx lo pone de nuevo a su consideración.

El cineasta Carlos Bolado (Veracruz, 1964), quien en 1998 obtuvo siete Arieles por su película Bajo California: El límite del tiempo, regresa con un tema político sobre el misterioso crimen del candidato priista Luis Donaldo Colosio, filme que un mes antes de su estreno empieza a recibir cuestionamientos. Incluso el director denuncia que ha recibido amenazas de muerte, y acusa: “El PRI le ha hecho mucho daño a México”.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Aún no se estrena Colosio, el asesinato, la nueva película de Carlos Bolado sobre el homicidio en 1994 del candidato del PRI a la presidencia, Luis Donaldo Colosio, y ya existe polémica alrededor de ella.
Bolado revela a este semanario que su equipo fílmico ha sido amenazado por teléfono:
“Le estamos pisando los callos a alguien, son amenazas veladas. Hubo dos llamadas amenazantes. La productora Mónica Lozano, el guionista Hugo Rodríguez y todos tenemos miedo; pero hay que decir la verdad.”
Nada ni nadie lo parará:

“Hay que hablar de la historia de este país. Yo se cómo van las encuestas y van a gobernar ellos (PRI), aunque no sé si voy a volver a hacer una película. No sé si me voy a tener que ir del país.”

Aceptó el proyecto de filmar Colosio, El asesinato (Proceso 1837) porque “es importante hablar lo que se ha escondido y el PRI, que estuvo en el gobierno 70 años, cometió una gran cantidad de asesinatos políticos en todo ese tiempo” y “hay personajes que estuvieron en toda esa historia”, precisa: “Es un relato de asesinatos y crímenes de estado”.

La producción de 59 millones de pesos, según Lozano, se estrenará el 8 de junio próximo, si bien existen algunos periodistas que han acusado al proyecto de ser “propaganda política en plena coyuntura electoral”, o de que “coincide con los objetivos de Enrique Peña Nieto”, denunciando que “el productor Fernando Sariñana es concuño del actual candidato priista” y además, el filme “está respaldado por Felipe Calderón, a través del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y los Estudios Churubusco”.

Hay más.

Un grupo de cineastas critican que “haya obtenido dinero público directo” cuando hay tres fuentes de financiamiento “con reglas claras” (Fidecine, Foprocine y Eficine) y que “toda la comunidad cinematográfica espera sus convocatorias para concursar” (Proceso 1839).

Nada de eso acepta el realizador de Bajo California, Promises, Sólo Dios sabe y Tlatelolco (éste se proyectará en los cines en octubre próximo).

“Yo no le hago un homenaje a Colosio, no es un largometraje con un fin partidista, ni tengo el gusto de conocer físicamente a Felipe Calderón ni tampoco a Consuelo Sáizar, presidenta del Conaculta, ellos no ordenaron la producción.
“Los Estudios Churubusco siempre han apoyado a películas mexicanas. En Colosio, el asesinato no participa Sariñana, quien (en cambio) sí produce mi otro proyecto, Tlatelolco, sobre el movimiento estudiantil del 68, pero no es concuño de Peña Nieto. Yo no sé nada del dinero, de eso se encarga (Mónica) Lozano, y confío mucho en ella.”

–¿No sabe usted como director de dónde proviene el dinero para el filme?
–No. Y no me importa, sólo sé que no viene del narco. “Lo más importante es rodar el filme. Mi intención es hablar de la historia contemporánea de México y es un tema que me interesa, porque aparte de ser cineasta yo estudié sociología y ciencias políticas. Es el primer proyecto cinematográfico sobre ello, sólo sé que existe el videohome Magnicidio: complot en Lomas Taurinas, que filmó Miguel Marte en 2002.

–¿No le parece poco serio no saber dónde se consiguió el financiamiento?
–Sería poco serio tratar la película de una manera frívola y banal, y no decir la verdad o servir para fines partidistas, (pero) no puede ni aprovecharse (con la cinta) el PAN. Lo único claro es que se le pega a alguien y son los que van a gobernar. Yo doy un paso al frente y mi posición es crítica. Yo sí que corro peligro.
“El PRI ha hecho mucho daño”

Recuerda que Colosio, el asesinato es un guión que data “desde hace años”, pues Bolado lo leyó en 1999:

“Iba a ser mi largometraje después de Bajo California, y también el guión de Los capos del norte, que luego se convirtió en Amapola; pero siempre quise realizar la cinta del crimen de Colosio. Luego me enteré que Lozano compró los derechos de ese guión. Y cuando le mostré mi película sobre el 68, ella me ofreció rodar Colosio, el asesinato”.

–¿Es acaso un proyecto que ordenó Calderón?

–¡Nooo…! Uno tiene que filmar las películas cuando es posible ya filmarlas.
“Yo sí sé muy bien quién soy, sé muy bien dónde estoy parado, sé de lo que hablo. Es un largometraje duro y soy un personaje crítico. Nadie me condicionó, no hubo censura, nadie mi tiró línea. Hago la película que quería hacer y es una historia que deseo se cuente.”

–¿Qué espera al estrenar en plena campaña presidencial?

–Que la gente piense, reconsidere… El PRI le ha hecho mucho daño a México y a sus nuevas generaciones. 1994 es uno de esos años: fue la aparición pública de los zapatistas, el llamado “error de diciembre”, el asesinato de José Francisco Ruiz Massieu… Eso significaba: “¡Aquí mando yo y se chingan todos!”. Y todo esto se menciona en mi largometraje.

“Me cuesta mucho trabajo votar en este país por los especímenes que tenemos que votar. Son mesiánicos o enloquecidos, o poco inteligentes o con una historia negra de corrupción.”

En cuanto a que para obtener dineros públicos, la cinta Colosio, el asesinato no se sometió a los tres fondos reglamentados, Bolado argumenta que “no hay un buen sistema que funcione”, toda vez que “Fidecine y Foprocine no sirven” y “en este último, los que son jurados no son directores de cine”. Lo grave es que “el dinero del artículo 226 de Impuesto Sobre la Renta (Eficine) se le otorgue a Legionarios de Cristo y filmen Cristiada”, asegura con vehemencia:

“Deberían pedir una garantía de que el proyecto sea por lo menos una obra artística. ¿Cómo van a utilizar dinero de los impuestos para hacer esas cosas? Allí está el problema, Fidecine tiene muy pocos proyectos y sus jurados son gente inmiscuida en la distribución y no les interesan las cintas mexicanas, sino las gringas… ¿Que Conaculta Cine no debe existir, ni crear películas? Estoy de acuerdo. Lo que no funciona es el sistema, yo no soy responsable del financiamiento; pero sí de (lo que se ve en) la pantalla, yo dirigí a los actores, cambié los diálogos, escribí las escenas y eso es por lo que se me puede juzgar. Ni dinero tengo, soy pobre.”

Lozano: “Opiniones encontradas”

La filmación de Colosio, el asesinato inició el pasado 15 de enero y el rodaje duró cinco semanas. La productora Mónica Lozano no ha recibido ninguna amenaza.
Ella reconoce que exista la inquietud de por qué se produjo un largometraje como éste ahora “en tiempos electorales”, pero el guión “ya existía desde hace muchos años”, dice, “entonces colaboró el escritor, dramaturgo y periodista Vicente Leñero en él, aunque no hubo las condiciones para llevarlo a la pantalla grande”. Y asume su compromiso con los temas políticos sociales:

“Se ha demostrado este compromiso con mi vinculación en películas como El baile de San Juan, de Francisco Athié; El atentado, de Jorge Fons; El mural de Siqueiros, de Héctor Olivera o Arráncame la vida, de Roberto Sneider, en los cuales hay hechos que nos permiten reflexionar de dónde venimos, quiénes somos y ojalá formulen preguntas para ver a dónde vamos.”

Según ella, Colosio, el asesinato “va a generar manifestaciones a favor y en contra”. Sobre el financiamiento, señala que “es un proyecto muy sólido, más allá del contexto político es la historia la que convence a los productores”.
Detalla paso a paso:

“Por fortuna tengo una experiencia de muchos años y tengo socios que trabajan conmigo. Como es el caso de OBERON Cinematográfica, con sede en Barcelona y con dicha empresa llevamos ocho películas. Entonces le hablé a su representante, Antonio Chavarrías, le envié el guión y le propuse que lo hiciéramos posible… También invité a Emilio Maullé, quien vivió en Francia 25 años y conoce muy bien los mecanismos de colaboración en ese país. Incorporé a Gustavo Ángel, colombiano, e igual conoce la colaboración en su país… A Gussi-Artecinema le pido adelanto de distribución y a las empresas históricas de bienes y servicios les pido colaboración, como los Estudios Churubusco y CineColor. Es un esquema de colaboración como en todas mis películas.”

Las empresas que intervienen son: Udachi Productions (Miami, Estados Unidos), La Femme Endormie (Francia), Gaugin (Colombia) y Alebrije producciones (de Mónica Lozano) con la colaboración de Estudios Churubusco, CineColor y EFD en renta de equipo.

Y Colosio, el asesinato la mantiene contenta porque “me encanta el compromiso de todo el equipo, todos poseen una postura política y creen que debe haber cambios y se comprometen en la vida cotidiana con su quehacer para que haya esas transformaciones. Uno está aterrado, ya no se puede tener una vida normal porque se encuentra sitiado por la violencia”.

–¿Cuál es la urgencia de estrenar?

–La población de mayor frecuencia en las salas de cine se da en el verano. Y Colosio, el asesinato un thriller político que está perfectamente construido, el contexto en el que se desarrolla es tan fuerte como para compartir con cualquier otra película de Hollywood en mil 200 o mil 500 pantallas.

“Entonces, al saber que uno cuenta con la posibilidad de competir, se quiere llegar a ese lugar. Ahora, coyunturalmente hay una elección y es un tema que puede empujar a los políticos que discutan el tema, y nos contesten preguntas que allí se formulan; pero no hay otra intención”, concluye.

En Colosio, el asesinato aparece personificado por un actor el periodista Eduardo Valle, El Buho, quien falleció en Matamoros el pasado 3 de mayo.

Asesinato

 “Colosio”, Película Trhriller

Luis Donaldo Colosio #elPRILoMato

Aburto el asesino y el otro

Colosio complot. Ricardo Rocha 1999 y FBI

Documental Luis Donaldo Colosio Murrieta II

http://www.youtube.com/watch?v=_bJJzmPnCrQ&NR=1&feature=endscreen

Campos Elíseos

Katia D’Artigues

Asesinato de Luis Donaldo Colosio – 23/Marzo/1994. Jacobo Zabludovsky

Asesinato de Luis Donaldo Colosio – 24/Marzo/1994 – 01/03

Molotov, Olallo, Colosio y #Yosoy132

En México vivimos estaciones diferentes hoy. Mientras para muchos -sobre todo para los jóvenes- es una bellísima primavera, preludio de un verano muy caluroso… para muchos políticos es franco invierno. 

La elección se mueve; no está definida. El 11-M en la Ibero y luego el movimiento #Yosoy132 gestó algo que muchos no creímos posible: Que los jóvenes, quienes nunca han dejado de ser críticos, saltaran de las redes sociales a la expresión mediática, a las calles. Que ya tuvieron un primer encuentro interuniversitario y no se dividieron, por el contrario. 

Y vienen otros eventos más que podrían contribuir más a mover los números y la comodidad -quizá hasta soberbia- de Enrique Peña Nieto y su equipo. Un documental y una película: “Gimme the power” y “Colosio, el asesinato”. 

Vamos por partes. 

“Gimme the power” 

Hoy, con 45 copias en el DF, se estrena este documental de Olallo Rubio con el grupo Molotov. Sí, Molotov, autor de canciones muy críticas como la que da nombre al documental y otras como “Puto” o “Que no te haga bobo Jacobo”. 

Olallo hace la historia del grupo y también una revisión no oficial de nuestra historia política, incluyendo al Revolucionario Institucional y a los dos gobiernos panistas. 
Conocidísimo locutor de la desaparecida Radioactivo 98.5, ha dicho en recientes entrevistas que el discurso crítico antisistema de #Yosoy132 se les adelantó. Ahora, el mismo movimiento en Twitter convoca a ver el documental y manifestarse en pleno cine con un grito: #Yosoy132. 

También dice que el objetivo del material es “que un adolescente tome una guitarra y comience a ser crítico. Con esto no quiere decir que sus canciones tengan que recitar el Manifiesto del Partido Comunista, de Carlos Marx y Federico Engels, sino que se dirijan contra la autoridad, que canten; ‘que no te haga bobo Loret, que no te haga bobo Joaquín’. No con esas palabras ni con nombres y apellidos necesariamente, pero que sí contenga una crítica contra la autoridad en todas sus formas…”. 
Por si les quedara alguna duda de lo que se verá, aquí el trailer: http://bit.ly/GRtJ7K 

“Colosio, el asesinato” 

El próximo viernes 8 (como en viernes fue el 11-M) se estrena en todo el país la película “Colosio, el asesinato” (http://www.colosiolapelicula.com.mx) que se exhibirá en unas 400 o 500 salas, el número se está definiendo. 

Provocará revuelo, ya lo está haciendo, por muchas cosas. Sobre todo porque el thriller político -mezcla de ficción con imágenes reales y datos, diálogos tomados directamente del informe oficial en cuatro tomos de la PGR- plantea una dura crítica al priísmo o al sistema que nos gobernó durante 70 años y que el PAN no pudo/quiso demoler. 

Y sí, revive la teoría del complot que rodeó(a) el asesinato de Colosio y que no cree en la teoría oficial del asesino solitario. Y sí, hay varios Aburtos… en la película. Para el asesinato habrían estado involucrados distintos personajes, no sólo el sistema -o Fuenteovejuna, como dice “Don Fernando”, personaje basado en Gutiérrez Barrios- sino también el narco. Es una bomba para los que recordamos el hecho y nos remueve mil cosas; y es una invitación a los jóvenes de hoy, tan politizados, para que volteen a ver este episodio determinante de la vida nacional. 

Es un golpazo porque en la película aparecen personajes que están vivos y que algo tendrán que decir de la película: Carlos Salinas -quien muchos piensan está tras Peña Nieto-, Manuel Camacho -hoy con AMLO-, Pedro Aspe, Liébano Sáenz, Raúl Salinas, un Manlio Fabio Beltrones que aparece apenas en una escena y de manera muy destacada, un personaje llamado “El Doctor”, basado sin duda en José Córdoba Montoya. También porque se apuesta a estrenarla en la coyuntura electoral, y es la primera película mexicana en 15 años en tener proyección en verano. 
Otro tema es su financiamiento. Costó poco más de 61 millones de pesos, tuvo aportaciones nacionales en 52% y extranjeras (España, Francia y Colombia) en 48%. Sin embargo, 8% de la parte nacional, unos 5 millones de pesos, vinieron de Estudios Churubusco, del Gobierno federal. Muchos verán en esto un intento de influir en la elección vía el Estado más si las encuestas siguen marcando la tendencia hasta ahora: Peña y Josefina bajan; AMLO y Quadri, suben. Lo cierto es que el documental y la película suscitarán discusiones, seguro. Acaloradas como en esta primavera-verano. Y eso está muy bien. 

Una reseña de #Yosoy132 en CU y la auto-defensa de AMLO se la presento en la edición on line de esta columna. 

Crónica de un encuentro inesperado con Manuel Camacho

Héctor Rodríguez

En recuerdo de Alberto Celis Velasco

Vuelve Manuel Camacho a los primeros planos de la política nacional, ahora como Coordinador de DIA, tutor de Marcelo Ebrard y exhultante en la foto del triunfo de Angel Heladio Aguirre en Guerrero.

Comparto un artículo publicado en El Imparcial, en 1998, que debe refrescar nuestra proverbial desmemoria.

Invitación
 
“La invitación surgió del director, José Santiago Healy, en la reunión de los editorialistas, el 23 de junio de 1998. Al día siguiente nos visitaría el Lic. Manuel Camacho.
Pensé en el respeto a nuestros lectores al compartirles temas de interés y consideré mi deber aprovechar la oportunidad de entrevistar a un sui géneris protagonista de la política mexicana.

¿Por qué? Su origen académico; su pertenencia al proyecto político de largo plazo salinista; su Regencia del DF; su actitud poco generosa a la candidatura de Colosio; su señalamiento condenatorio al grupo de interés que rodeaba al ex Presidente: Córdoba Montoya, Raúl Salinas de Gortari, Emilio Gamboa Patrón y otros; su papel en el diálogo complejo con el EZLN en Chiapas; su -justa o injusta, pero explicable- carga de condena pública a cuestas, desde el sacrificio de Luis Donaldo; su posibilidad frustrada de ser Presidente de México, “pero no a cualquier precio”, dijo la víspera del asesinato; su distanciamiento de Zedillo; su renuncia al PRI; y su decisión de fundar el PCD. Todo justificaba invertir un tiempo de analista, para evitar ser prejuiciado y prejuiciador de nuestros seguidores.

Llegué a las 7:50 horas, sería en la Sala Cultural. La puerta cerrada. Luego Jorge Murillo Chisem y el estudiante César O. Rodríguez Rubio. Charlamos, ante el calor temprano de la canícula. Les comento que el personaje lo concibo como un solitario en tierras agraviadas y enemigas, cuando solitario llega en modesto automóvil, tripulado por el Lic. Alberto Celis Velasco, “el único Camachista del Estado”, como se autodesigna. Se van de prisa a saludar al Director, regresan, mientras abren la puerta. Pasamos a una salita al café. Para romper el hielo escuchamos las evocaciones de Alberto sobre mi época de maestro y director de Derecho en la Unison, en los románticos setenta.

Camacho, prototipo del político mexicano moderno, es atildado y extrovertido, sin un kilo de más, de tez blanca, lampiño, de lentes, cejas arqueadas, mirada curiosa y escrutadora. Porta impecable traje obscuro cruzado, camisa blanca, fina corbata y elegante calzado.

Llega Reyna Haydée Ramírez con su espada desenvainada y como marca de la casa y del ambiente, le espeta: ¿Trae armadura? Camacho le contesta con una anécdota de cómo -desarmado- hizo frente a un rabioso plantón de policías armados del D.F., brincando sobre la limosina diplomática blindada, ante guardias presidenciales por fuera del Palacio, mientras atendía a un Rey europeo.

Se incorpora Martín Holguín y otros, se improvisó un círculo. Manuel se despoja del saco. Lo presenta Holguín diciendo “pues aquí está, para que se defienda.”

El eje, los casos Salinas, Colosio, Chiapas, Marcos, Diana Laura, Córdoba y la transición a la democracia. Los primeros obuses son de Martín, buscando la de ocho columnas. Cornelio Montaño, Jorge Murillo y yo le planteamos nuestras interrogantes, sin la garra y colmillo periodísticos, con respeto. Reyna Haydée le lanza otro par de granadas de mano. A todos da amplia contestación, si bien no necesariamente precisa. Ambiente tenso. Ni sonrisas. Pasada una hora, de pie y para despedirnos, Martín y Reyna Haydée, con grabadora, insisten en sacarle, con tirabuzón, una afirmativa a sus inquisiciones sobre detalles y personajes del caso Colosio.

Lo logran. Sólo una se publicó en la edición del día siguiente.
Por encima de las naturales y particulares fobias y tempestades de rencor que se ha ganado Camacho Solís desde noviembre de 1993 -cuando sembró vientos de odio- tanto en esferas gubernamentales, periodísticas y de la sociedad de Sonora, su incómoda presencia y versiones no dejan de ser importantes para la provinciana política regional y para la cosmopolita política nacional.

La indiferencia y vacío que, a través de su ausencia, le hizo la mayoría de los editorialistas, es elocuente. No le veo muchas posibilidades de éxito inmediato a su nueva organización política.

Si queremos contribuir al desarrollo de la democracia nacional al través de los medios, debemos otorgarle, si no el beneficio de la duda, sí el derecho de audiencia -libertad fundamental y universal de la persona humana- a quienes, como él, recorrerán, de aquí al año 2000, la accidentada geografía de la patria.

Importa tomar los caminos pacíficos para enfrentar y evitar, con las armas de la política, la posible guerra civil de los millones de estómagos vacíos de los de insaciada sed de hambre y de justicia -que denunció Justo Sierra ¡desde 1900! y retomó Colosio en 1994-, cuando celebremos, en paz digna y con justicia social, en el cabalístico año de 2010, el bicentenario de la revolución de Independencia y el primer centenario de la Revolución Mexicana.”

Se equivocó AMLO

Federico Arreola, en SDP Noticias.com, 18 octubre 2010, escribió:

“Anoche me entrevistaron en el programa de MVS Radio “Las del estribo”, que es un “noticiero ameno con un toque de humor conducido por Fernanda Tapia, Luis Cárdenas y César Filio”. Me pidieron mi opinión sobre Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard Casaubón y Manuel Camacho Solís. La di con franqueza.

Palabras más, palabras menos dije que López Obrador se equivocó al apoyar a Ebrard para que llegara a la jefatura de gobierno del Distrito Federal; que AMLO cometió un error, grave en mi opinión, al haber aceptado en su equipo de campaña en 2006 a Manuel Camacho.

Admití que Cuauhtémoc Cárdenas, en el tema de Ebrard y Camacho, realizó un mejor juicio que Andrés Manuel, si no por otra cosa, porque Cárdenas nunca estuvo de acuerdo con la relevancia política que el tabasqueño dio a esos dos personajes tan ligados a Carlos Salinas de Gortari antes de 1994.

AMLO falló por haber dado tanto poder a dos tipos con vocación de traidores. Ahora, en el pecado está llevando la penitencia. Es que, cuando más avanza su movimiento de resistencia, más lo sabotean desde la jefatura de gobierno del DF los señores Ebrard y Camacho, empeñados en favorecer, desvergonzados, al PAN y a Felipe Calderón.

A las personas que me entrevistaron les dije que no puedo, por ningún motivo, apoyar las ambiciones de Marcelo Ebrard y Manuel Camacho, dos de los políticos que más chueco le jugaron a Luis Donaldo Colosio antes de su asesinato.

Como Donaldo fue mi amigo, el mejor amigo que he tenido; como me trató siempre con generosidad y respeto; como estuve, en marzo de 1994, en el sitio en el que fue abatido por las balas de la traición y del odio, no puedo ni debo respetar a Camacho y a Ebrard que tan chuecos se mostraron en aquella época.

Si en 2006, por respeto a AMLO, traté más o menos con cordialidad a Camacho y a Ebrard, ya no puedo hacerlo. Cuando hace cuatro o cinco años los vi en el equipo de López Obrador, pensé que habían cambiado. Hoy está claro que me equivoqué.

Es que, carajo, los principales enemigos del movimiento de cambio democrático encabezado por Andrés Manuel no están en el PRI o en el PAN, sino en el PRD y en el gobierno del Distrito Federal. Son los chuchos, sí, pero también (y sobre todo) los insidiosos Camacho y Ebrard que ya probaron que están dispuestos a cualquier cosa con tal de evitar que el proyecto de AMLO prospere.

En 1994 traicionaron a Colosio. Hoy traicionan a López Obrador. Luis Donaldo no tuvo la culpa porque no les regaló ninguna clase de poder. Andrés Manuel sí la tiene, por haberlos resucitado. Ojalá que la historia no se repita.”

Natalicio
 
Y Luis Donaldo –de martirio políticamente impune-   nació un 10 de este febrero…

OLVIDAN A LUIS DONALDO

JOSÉ SANTIAGO HEALY

El próximo viernes se cumplirán 18 años del crimen del sonorense Luis Donaldo Colosio Murrieta, suceso que cambió sustancialmente la vida política de México.

Lamentablemente muy pocos políticos visitarán su tumba en esta ocasión. Incluso el actual candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto, adelantó de última hora su visita a Sonora y no acudirá a Magdalena de Kino como se había anunciado.

Tampoco habrá muchos actos políticos para recordar al destacado mexicano quien cayó abatido de dos disparos al concluir su mitin en la colonia popular Lomas Taurinas de Tijuana, en aquella trágica tarde del 23 de marzo de 1994.

Y prácticamente ninguna voz amiga saldrá en esta ocasión a señalar las irregularidades y desaseos de las investigaciones y procesos judiciales del crimen de Luis Donaldo que para buena parte de los mexicanos permanece impune y cubierto bajo las sombras del poder.

Se castigó al ejecutor del asesinato, un extraño sujeto de nombre Mario Aburto Martínez, quien fue recluido y sentenciado a 42 años de prisión, pero todavía nadie se explica cómo logró acercarse y disparar a quemarropa a un candidato que estaba bajo la custodia del Estado Mayor Presidencial.

Por los años transcurridos y quizás por las nuevas épocas políticas, la fi gura de Luis Donaldo Colosio ya no resulta atractiva ni rentable para las campañas electorales ni de su propio partido.

Atrás quedaron los tiempos cuando los candidatos presidenciales, gobernadores, secretarios de estado y el Presidente de la República acudían con cierta regularidad a Magdalena de Kino a visitar la tumba de Luis Donaldo y saludar a su padre don Luis Colosio, ya fallecido.

Todavía se recuerdan aquellos años cuando al acercarse el 23 de marzo la fi gura de Colosio se enaltecía en foros públicos, conferencias, mítines y en los medios de comunicación.

Lo mismo ocurría con el caso judicial que en cuestión de días ocupaba amplios espacios en los medios de comunicación para polemizar, entre otras cosas, sobre la teoría del complot contra la teoría del asesino solitario.

Muchos políticos y empresarios lucraron con la memoria de Luis Donaldo, quien en vida fue un hombre de convicciones, lealtades y con un profundo amor a su familia, su tierra y su país.

En breve se cumplirán 18 años de su muerte y su cripta permanecerá prácticamente desierta por no decir que olvidada.

¿Dónde están los amigos y colaboradores de Luis Donaldo que tanto dijeron defender su memoria? ¿Será entonces cierto que organismos como la Fundación Colosio “no hacen más que explotar el nombre de mi padre”, tal como denunció su hijo en febrero del 2011? Por lo pronto Peña Nieto canceló su visita a Magdalena y ayer en su breve estancia por Hermosillo se limitó a señalar que “el nombre de LDC es un referente muy importante en el cuál lamentablemente se frustró el proyecto que él encabezaba”.

Más claro ni el agua.

Actitudes  / Colosio, un crimen vigente

José Santiago Healy

Expreso, junio 12 de 2012.

Resulta imposible olvidar aquella tibia tarde de marzo de 1994 cuando repentinamente recibimos la noticia del atentado en contra de Luis Donaldo Colosio, el candidato presidencial del PRI.

“Está muy grave en un hospital de Tijuana, parece que recibió varios disparos al terminar su mitin”, fueron a grandes rasgos las frases que escuchamos de un compañero de labores.

De inmediato prendimos la televisión y ahí estaba Jacobo Zabludovsky, quien desesperado utilizaba todos los recursos posibles para acceder a información de primera mano.

El reportero de Ovaciones mencionaba una y otra vez que fueron dos los pistoleros que dispararon al aspirante presidencial y que aparentemente ambos habían sido capturados.
Luego la confusión, el asombro y la consternación. Minutos después trascendía la noticia del fallecimiento de Luis Donaldo que confirmó la Presidencia de la República a través de un comunicado e instantes más tarde Liébano Sáenz, vocero de la campaña de Colosio.

A continuación vinieron los enredos en las pesquisas, el desconcierto, la salida de Mario Aburto para ser torturado, el caos informativo y el profundo dolor de los sonorenses y los mexicanos.

Un hombre honesto, inteligente y con un brillante porvenir, había sido asesinado por los mezquinos intereses de la política mexicana. Vendrían más adelante las prisas por trasladar su cuerpo y darle sepultura. Escenas de llanto pero también de intrigas palaciegas, murmullos y la feroz lucha por el poder.

Salinas de Gortari fue apartado del círculo familiar por Diana Laura, la viuda de Luis Donaldo. El entonces presidente sería abucheado durante el homenaje póstumo que se le rindió en las oficinas del PRI nacional y lo mismo ocurrió con Manuel Camacho Solís, artífice principal de la conjura política durante la campaña del sonorense.

Dos días después del crimen en Lomas Taurinas se llevó a cabo el sepelio multitudinario en Magdalena de Kino, en donde Luis Donaldo fue recibido apoteóticamente meses antes cuando fue designado candidato presidencial.
En esta ocasión la aglomeración sería todavía más numerosa, pero ya no hubo abrazos ni apretones de mano, solo sollozos, silencio y hondo pesar al ser despedido en su pueblo natal.

No asistió el presidente Salinas ni muchos de sus allegados cercanos del gobierno. En cambio ahí estuvo Raúl Salinas de Gortari, a cierta distancia de la familia Colosio. Diana Laura pronunciaría entonces su histórico y emotivo mensaje: “Las balas del odio, del rencor y de la cobardía, interrumpieron la vida de Luis Donaldo. Dieron fin abrupto a su existencia, pero no a las ideas por las que luchó”.
Diría además lo que muchos conocimos de Colosio: “Era un hombre de una sola pieza. Siguió hasta el final el consejo de sus padres: ser honesto y nunca perder piso”.
Siguieron semanas y meses aciagos para México. Más crímenes políticos como el de José Francisco Ruiz Massieu y las investigaciones torpes, inconsistentes y poco confiables sobre la autoría del homicidio del político sonorense.

Hubo por lo menos tres fiscales especiales, muchos detenidos, líneas de investigación al por mayor, pero a final de cuentas prevaleció la teoría del asesino solitario, sin duda la que más convenía a los hombres del poder de aquellos años.

Viene lo anterior a cuento porque a 18 años del homicidio más sonado del México moderno y aún sin esclarecer, hay quienes intentan desprestigiar la reciente película “Colosio, el asesinato”, por el hecho de estrenarse en la víspera de las elecciones presidenciales y porque contó con el respaldo de la dependencia federal que impulsa el cine mexicano.

Evidentemente los productores escogieron el momento propicio para lanzarla y lo cuestionable entonces habría sido lo contario, es decir que se prohibiera estrenarla en este mes y que se le hubieran negado apoyos federales por tratarse de un filme con una temática política.

Bueno fuera que se realizaran muchas más películas sobre este tema inacabado para los mexicanos en donde se incluyan investigaciones serias y profundas sobre quiénes fueron los hombres que estuvieron detrás de Mario Aburto y del posible segundo tirador.

Apuntes en serie…

¿Por qué quejarse del segundo debate por tanta repetición de ideas? Lo importante es que se logró este ejercicio democrático de manera civilizada y hasta divertida… Lo mejor fueron los ataques de Josefina, las frases de López Obrador, la corbata de Peña Nieto y el rollo de Quadri que no se lo cree ni su propio partido… ¿Y cuándo veremos en los estados conciertos gratis de la talla de Paul McCartney o Justin Bieber? ¿De qué privilegios gozan los capitalinos? ¿Por qué no critica AMLO este derroche de recursos por parte de Marcelo Ebrard?.. Hasta la próxima.

COLOSIO, FUENTEOVEJUNA

Jorge Volpi

Reforma, 17 Jun. 12.En el centro de la trama aparece un viejo zorro de la política: por su copete entrecano y su siniestra cortesía, a los enterados no les costará identificarlo como a don Fernando Gutiérrez Barrios, secretario de Gobernación durante la primera parte del sexenio de Salinas y antiguo factótum de los servicios de inteligencia del país. Interpretado por el gran Emilio Echevarría, el astuto y resentido ex funcionario revela que la conjura que condujo al asesinato de Colosio fue obra de empresarios descontentos, narcotraficantes traicionados y la propia familia del Presidente. “¿Quién mató a Colosio”, se pregunta en un desplante retórico que en sus labios no suena inverosímil. “Fuenteovejuna”.

Estrenada a tres semanas de las votaciones, Colosio, el asesinato, de Carlos Bolado, puede ser vista como una eficaz ficción política, un complejo ejercicio de investigación histórica y un severo alegato electoral. Advierto que las líneas siguientes contienen spoilers, aun cuando todos sepamos cuál fue el desasosegante final de esta historia.

Para un espectador extranjero o, como señaló hace poco Ricardo Raphael, para la generación #YoSoy132, resultará difícil desentrañar Colosio como roman clef. Aunque se trata de una ficción basada en hechos reales, se entiende la prudencia de ocultar algunos nombres: Colosio se llama Colosio y su viuda Diana Laura, pero Salinas de Gortari (que hace una breve aparición casi de espaldas) es sólo El Presidente, mientras que Raúl Salinas es Su Hermano; José Francisco Ruiz Massieu se convierte en El Licenciado, Montes en Torres y José Córdoba en El Doctor. Si uno obvia o desconoce estas referencias, la película se revela como un ágil thriller político, aunque su vertiente policiaca termine por naufragar.

Vista así, Colosio no busca tanto señalar a los autores del crimen como exhibir las luchas por el poder en el interior de un régimen opresivo y sanguinario. El Doctor, todopoderosa eminencia gris del Presidente, busca destruir al grupo político del Licenciado; para ello, no se le ocurre nada mejor que encargarle una investigación paralela del homicidio de Colosio. Cuando el Licenciado llega a la verdad -una verdad que el Doctor conoce y todos sospechamos-, es eliminado por un pistolero. Por desgracia, este eje narrativo no se sostiene: si lo que pretende el malvado Doctor -un villano al estilo del Emperador de Star Wars- es deshacerse del Licenciado, ¿por qué no lo manda matar sin más? El descubrimiento del autor intelectual también flaquea: al no atreverse a señalar un solo culpable, en Colosio debemos conformarnos con ver cómo los protagonistas se horrorizan ante el número de teléfono al que llamaba el asesino, por más inverosímil que resulte imaginarlo marcando al celular del Presidente o de Su Hermano.

Como ejercicio de imaginación política, Colosio, el asesinato se vuelve tan atractiva como problemática. Su conclusión, esbozada en la tesis de que “todos matamos al candidato”, apunta a un crimen de Estado sin asumirlo del todo. Frente a una situación incierta y peligrosa, quizás no había otra salida más que esta meditada ambigüedad. Para concentrar su argumento, Bolado y sus guionistas unen las muertes de Colosio y Ruiz Massieu en una misma conjura. Por supuesto, en una ficción es posible alterar la realidad histórica, y más cuando subsisten tantas sospechas, pero de este modo el segundo crimen aparece como una suerte de deus ex machina que, al menos en términos históricos, no ayuda demasiado a entender el primero. Paradójicamente, Colosio explica muy bien por qué el sistema asesinó a Ruiz Massieu, pero no por qué asesinó antes a Colosio. (Si Bolado hubiese expuesto la investigación real del caso Ruiz Massieu, su thriller se habría transformado en esperpento).

Donde Colosio funciona mejor es a la hora de mostrar la infinita cantidad de dudas que arroja la investigación oficial en secuencias que incluyen las hipótesis de los varios Aburtos, las ejecuciones paralelas y la desaparición de pruebas. Hace años, Guillermo Osorno y yo revisamos minuciosamente los expedientes de la Subprocuraduría Especial y llegamos a una conclusión semejante: si bien era imposible demostrar la conspiración para asesinar al candidato, no nos cabía duda de que después de su muerte se articuló una conspiración para impedir que cualquier investigación se acercase a la verdad.

Estrenada cuando Peña Nieto encabeza las encuestas, Colosio se ha convertido en parte de la campaña. Al verla, nadie dudará de que los priistas son idénticos a los mafiosos de Coppola o Scorsese (incluido Camacho, indultado en la película). El PRI de hoy es, sin duda, heredero directo de esa época, de la cual nunca ha renegado y de cuyas acciones jamás se ha arrepentido. Pero, si quisiéramos equilibrar las culpas, deberíamos exhibirla al lado de El infierno, de Luis Estrada: ambas constituyen los mejores antídotos contra las verdades oficiales que nos endilgan los candidatos.


YO SOY 112,336,538

Elsa Cornejo

Esta semana vi la película Colosio: El Asesinato, que dice ser una ficción basada en hechos reales pero propone una hipótesis bastante convincente para explicar uno de los sucesos más impactantes de la vida política mexicana. Para evitar acusaciones de difamación, hay muchos personajes que no se identifican por nombre completo, sino por epítetos como “el Licenciado” o “el Doctor”.

El momento más impresionante del filme, para mí, fue cuando el personaje llamado “Don Fernando” explica que el autor intelectual del asesinato de Luis Donaldo Colosio no fue una sola persona sino el cúmulo de los poderes político, económico y criminal en el país para quienes el candidato era una amenaza por su discurso contra la corrupción y a favor de la democracia.

Don Fernando insinúa que las personas que representan a esos tres poderes son las mismas, y en respuesta a la pregunta —”¿Quién mató a Colosio?”, —responde —”Fuenteovejuna lo hizo”.

La frase viene de la obra de teatro de Lope de Vega, donde todo un pueblo se une para asesinar a su Comendador, la autoridad corrupta. El juez encargado de investigar el suceso tortura uno por uno a los ciudadanos para encontrar quién mató al Comendador. Uno por uno responden, —”Fuenteovejuna, señor”.

En la película, la utilización de esa frase por el personaje de Don Fernando para describir el asesinato de Colosio es una tergiversación. “Don Fernando” es la representación de Fernando Gutiérrez Barrios, que como Director Federal de Seguridad fue uno de los principales encargados de reprimir a los opositores del régimen, y que durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari fue Secretario de Gobernación.
Don Fernando usa la frase “Fuenteovejuna lo hizo” para referirse no a un pueblo reaccionando violentamente ante el abuso sistemático y la corrupción institucionalizada, sino al sistema hegemónico que aplasta a su antagonista y después cierra filas para que jamás se sepa la verdad.

Ese momento de la película fue una revelación para mí. Debo admitir que tuve que buscar en Internet a los personajes que no son identificados por nombre. Son parte de una historia que con trabajo conocen las personas que la vivieron, mucho menos las que estaban muy jóvenes o no habían nacido.

También busqué el discurso que pronunció Luis Donaldo el 6 de marzo de 1994 en el Monumento a la Revolución, que supuestamente le valió la enemistad de su partido y de su Presidente, y encontré esta frase: “nuestra herencia debe ser fuente de exigencia, no de complacencia ni de inmovilismo”.

Yo le quiero dar otro giro, porque el candidato se refería a una herencia de estabilidad, paz interna, crecimiento económico y movilidad social que él atribuía a su partido, y yo considero que nuestra herencia como mexicanos también incluye la desilusión, la corrupción sistémica, el cinismo, la impunidad, y la falta de ciudadanía efectiva.

La falta de ciudadanía efectiva es un círculo vicioso que es producto de la falta de democracia y a la vez contribuye a la misma. Por eso las campañas políticas son más un ejercicio de mercadotecnia que de democracia. Como ciudadanos y ciudadanas, no exigimos que nuestros candidatos y candidatas hagan propuestas, ni mucho menos que las y los funcionarios elegidos rindan cuentas.

Somos 112,336,538 de personas mexicanas y cada una de nosotras, desde la más joven a la más vieja, tiene un papel que jugar en cambiar el rumbo del país, pero sólo si superamos la complacencia e inmovilismo, sólo si lo exigimos.

Asistente de investigación de El Colegio de Sonora [email protected]

 

Colosio El asesinato 2012 Online Latino, Castellano, Subtitulado

https://www.youtube.com/watch?v=8RoBrcR5h18&feature=g-high-rec

Luis Donaldo Colosio #elPRILoMato

Jorge Almaral, testigo presencial del asesinato de Colosio

https://www.youtube.com/watch?v=KjUqt1oWHn8&feature=g-high

 

CARLOS SALINAS DE GORTARI, EL HOMBRE QUE QUISO SER REY (completo)

Las mentiras de Salinas de Gortari, por propia voz.

Carlos Salinas de Gortari 5/6

Carlos Salinas de Gortari 6/6

Carlos Salinas de Gortari balconeado por su hermano Raúl.

Raúl Salinas de Gortari es entrevistado por María Elena de la Cadena UNivisi

Caso Colosio completo

Pide Colosio Riojas justicia para su padre

Entrevista con hijo de Luis Donaldo Colosio

Dan último adiós a don Luis Colosio

Piensa en mí

Brozo Peña Nieto y Colosio.mp4

http://www.youtube.com/watch?v=57SyE0tL1Do

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