DE HÉCTOR RODRÍGUEZ ESPINOZA

PIN

BOMBARDEO A HERMOSILLO EN 1929

La escuela secundaria

La muerte de mi padre. El hecho más triste de mi época de estudiante de la secundaria fue cuando, el 15 de abril de 1958, durante el curso del tercer año, y después de un penoso y largo quebranto de salud, atendido esforzadamente por los doctores especialistas Gastón Madrid, Ramón Angel Amante y Moisés Canale Rodríguez, murió mi padre, a la edad de 64 años.

          Especial confianza tenía mi papá –lo trasmitía a su familia– en el Dr. Ramón Angel Amante, médico familiar que lo visitaba a domicilio.

          Es importante aquí citar un relato suyo que recreaba con mi papá, sobre interesante vivencia de niñez: El Imparcial, 28 de abril del 2002, Luz B. Arredondo publicó: Vivió Hermosillo domingo trágico.

“Un domingo como hoy, 28 de abril, pero de 1929 ocurrió en la Capital del Estado una tragedia que pocos conocen, especialmente historiadores y académicos.

          Serían como las diez de la mañana y de repente entraron a Hermosillo cinco avioncitos, chiquitos; los encabezaba un avioncito colorado que manejaba Pablo Sidar, era un piloto muy famoso en ese entonces”, señala Ramón Ángel Amante Echeverría.

           Los recuerdos de la etapa posterior al asesinato del Álvaro Obregón cuando había sido electo Presidente de la República por segunda ocasión, vienen a la mente del hijo de Ángel Amante e Ignacia Echeverría, quien vivió en carne propia el primer y único bombardeo aéreo que ha sufrido Hermosillo.

           El tiempo, 73 años de distancia, ha borrado la historia de la memoria de los hermosillenses; muchos testigos ya han muerto y los recuerdos en otros ya son inciertos.

           Para el doctor Ramón Ángel Amante, de 82 años, las expresiones de asombro, dolor, perplejidad y coraje de la comunidad hermosillense siguen tan frescas como ese domingo.

           Dos años antes, su mamá, la profesora Nachita E. de Amante, “doña Nachita”, había abierto un internado en el antiguo edificio del Banco de México, en ese entonces ubicado en la esquina Noroeste de las calles Porfirio Díaz y Tampico, ahora Garmendia y Obregón, donde está el bar “El Gran Taco”.

           Su papá, Ángel Amante, hubiera sido jefe de Telégrafos y Comunicaciones de la República si a Obregón no lo hubieran matado, por ello se unió a las fuerzas Renovadoras, un movimiento militar opositor al Callismo que se gestó y promulgó en la capital del Estado como el “Plan Hermosillo”.

           En el también llamado movimiento “Escobarista” ya que lo dirigía militarmente el general José Gonzalo Escobar, también participó el entonces gobernador del Estado Fausto Topete, quien se dice había huido días antes del bombardeo, pero él afirmó haberse quedado hasta ese momento.

            El sábado, Ángel Amante partió hacia Los Ángeles, California, para salvarse de la “venganza” del general Plutarco Elías Calles quien había tomado las riendas del Ejército Mexicano para acabar con los rebeldes.

           Como era domingo, los niños del internado, incluyendo a Ramón Ángel, fueron enviados al Cine Noriega, pero esa mañana había llegado un tren con tropas rebeldes al Gobierno federal, así que se desviaron a la estación del ferrocarril, que entonces se ubicaba frente al Molino Harinero “El Hermosillense”.

            “Mi mamá nos dio 20 pesos, no me acuerdo qué película estaban pasando, pero preferimos ir a ver a los soldados porque mi papá se había ido un día antes, desterrado”, cuenta.

           Repentinamente en el cielo de Hermosillo aparecieron los aviones Corsairs 02U-2M recién adquiridos por el presidente Emilio Portes Gil al Gobierno estadounidense para combatir a los “Escobaristas”.

            “El Molino empezaba a trabajar a las 10 de la mañana, al ritmo que sonaba el reloj, tan, tan, tan, tan despacio, se empezaron a escuchar las ametralladoras y luego las bombas cayeron en la estación”, recuerda.

             No sólo en la estación de ferrocarril sino en los patios de residencias, en el Molino, en el Cuartel del Catorce, en las calles, fueron cayendo las bombas.

             Inmediatamente el grupo de niños, hermosillenses que estaban en los alrededores, vecinos y rebeldes empezaron a correr generándose un caos.

            “Tiraban las bombitas a mano (los copilotos) y a veces explotaban y otras no; una de esas bombas le cayó a un señor yugoslavo que vivía aquí y vendía naranjas en la calle Monterrey; le cayó en la cabeza y lo mató con todo y caballo”.

            El inmigrante yugoslavo era George Rafaelovich quien se encontraba en el carruaje que utilizaba para trasladar su mercancía cuando empezó el bombardeo.

            Los niños corrieron por la calle Juárez y tras de ellos el avioncito colorado que piloteaba quien fuera novio de la hija menor del general Calles.

            “Venía un señor (Miguel) Norzagaray junto con nosotros; donde estaba Tapia Hermanos por la calle Juárez se ‘durmió’ el amigo, yo no sé, pero se volteó, total que nos venía siguiendo Pablo Sidar, y los balazos le dieron en el pecho”, indica.

            De la impresión el artesano se sentó y vomitó, recuerda puntualmente, después cayó hacia atrás muerto mientras los niños seguían corriendo buscando refugio sin que el piloto dejara de seguirlos.

            “Di vuelta en una esquina, no sé si en la Serdán o la Campeche y entramos por el Mercado y el avioncito de Pablo Sidar detrás de nosotros, detrás de la gente, ni ahí nos dejó en paz porque en el techo de lámina del mercado se oían los disparos”, dice pausadamente.

            Los sentimientos del niño que fue después, en el periodo 1976-1979, Presidente Municipal de Hermosillo eran de impotencia, “qué ganas de tener más años para poner salir a pelear”, expresa tras un suspiro.

            A pesar de que algunos soldados rebeldes se defendieron, igual que militares del Cuartel del Catorce de Guerrero y Colosio, así como civiles que salieron a disparar a las naves del Ejército que tuvieron que volar bajo, el saldo para los bombarderos fue blanco, no así para el de la comunidad hermosillense que perdió a cuatro de sus residentes.

            Las diferencias. En la escasa bibliografía que hay sobre el tema no se señala el nombre de las otras dos personas y hay diferencias sobre la hora de inicio del bombardeo así como de sus características.

Don Gilberto Escobosa Gámez

            El cronista de Hermosillo, Gilberto Escobosa Gámez, sostiene que hay dos versiones, que hubo rebeldes que dispararon primero y que por otro lado se dice que había órdenes precisas a los pilotos de abrir fuego.

            Lo cierto es que el 7 de abril, según el periódico “El Pueblo” en su edición 1301 informa de la muerte de dos aviadores en Naco en una acción similar que nunca quedó clarificada.

            Amante Echeverría señala que cuando mucho los balazos duraron diez minutos, para entonces llegó al internado junto con los otros niños José Gutiérrez García, Mario Gámez Holguín y Jesús Torres Aguayo y le dijeron a “doña Nachita” que los militares les habían disparado.

        – ¿Los vieron entrar aquí?-, preguntó la maestra.

          – No, no nos vieron-, recuerda el doctor Amante haber contestado mientras el avión de Sidar daba vuelta por el Cerro de La Campana y cuando veía gente en la calle tiraba “cuatro o cinco balazos”.

          “Entonces pusimos en los techos unas cruces con sábanas blancas y nos fuimos a vivir fuera de Hermosillo, a Villa de Seris a la casa de don Espiridión Almada que tenía una huerta de higos y de naranjas que era el único lugar donde cabíamos las 50 ó 60 personas que tenía mi mamá, cuenta.

          El 11 de mayo de 1930, Pablo Sidar murió mientras intentaba lograr la hazaña de volar sin escalas desde México hasta Argentina, sin que el pueblo hermosillense sufriera por su partida.

   Los tiempos que siguieron al bombardeo fueron duros para la familia Amante Echeverría y el pueblo, el padre desterrado y las autoridades habían salido del país, mientras las fuerzas militares callistas recobraban el poder.

           Según Amante Echeverría fue el 5 de mayo cuando ya de regreso en Hermosillo, presenciaron el ingreso de las tropas del general Calles; el diario local “El Pueblo” publicó el 3 de mayo la noticia que un día antes, 6 mil caballos con sus jinetes pasearon triunfantes por el lugar donde se creó el “Plan Hermosillo”.

       El diario “El Pueblo”, propiedad de Israel González, no publicó la noticia ya que desde el 27 de abril había sido incautado por el Gobierno del Estado y no volvió a salir hasta el 2 de mayo de 1929, como consta en los ejemplares de la época en poder de la Hemeroteca de la Universidad de Sonora.

             La edición del día se centró en noticias de Lázaro Cárdenas, de Manuel Ávila Camacho y del general Calles y en una dura editorial contra los rebeldes.

             Meses después la noticia era la conformación del Partido Nacional Revolucionario el cual se dio por terminada la época de rebeliones y cuartelazos.

            El señor Amante siguió durante un año más exiliado, hasta que doña Nachita fue a hablar con Plutarco Elías Calles.

           “General, tienen a mi esposo desterrado en Los Ángeles y él no hizo más de lo que hubiera hecho usted -se le quedó viendo e insistió-: ¿Qué hubiera hecho usted?… No, pues hubiera seguido a mi jefe, fue la respuesta de Calles”, apunta Ramón Ángel Amante.

            (Fuentes: Memorias del VI Simposio de Historia y Hermosillo en mi Memoria, ambos de Gilberto Escobosa Gámez; ejemplares del mes de marzo de 1929 del diario El Pueblo, disponibles en la Hemeroteca de la Universidad de Sonora; Historia General de Sonora.)”

SEMINARIO   DE   CULTURA   MEXICANA. CORRESPONSALÍA   HERMOSILLO, SONORA. DOCUMENTOS BÁSICOS DE SU FUNDACIÓN

Héctor Rodríguez Espinoza

Compilación y presentación.

Marzo de 2015.

P R E S E N T A C I O N

PARA QUE NO SE OLVIDE

Cultura e Historia, dos conceptos que pudieran ser uno sólo, se funden en el conjunto de irrepetibles documentos de la fundación, en Hermosillo, a mediados de los cincuentas, de la Corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana, auspiciado por la Secretaría de Educación Pública. Evocan la vocación y disposición de un grupo de 13 mujeres y 27 hombres; 40 sonorenses -de nacimiento unos, por adopción otros, pero ¡qué más da para el caso de enriquecer la educación social!-, quienes en una época y en un ambiente también semidesértico para los afanes del espíritu, personificaron los valores, tradiciones y costumbres de siglos anteriores, en una efeméride digna de consignarse.

Repasemos la romántica nómina  de quienes, en una fría noche de enero de 1956, a invitación formulada por el  Prof. Manuel Quiroz Martínez, para fundar dicha Corresponsalía, se reunieron en la sala de lectura del Museo y Biblioteca de la Universidad de Sonora, cual  semillas de la cultura sonorense: Ing. Norberto Aguirre Palancares, Rector de la Universidad; Prof. Ernesto Romero Yánez, Profa. Lucía Navarro de Pérez, Prof. Lázaro Mercado, Lic. Enrique E. Michel, Ing. Raúl Petterson, Lic. Horacio Sobarzo, Prof. Rosalío E. Moreno,  Prof. Enrique García Sánchez, Higinio Blat, Mirien Izer Blat,   Prof. Jorge Othón, Prof. Leonardo Vega, Profa. Emiliana de Zubeldía, Prof. Fernando Pesqueira, Prof. Alberto M. Estrella, Prof. Teodosio Navarrete, Prof. Cecilia E. de Guilarte, Prof. Rafael V. Meneses, Prof. Porfirio Gaytán Núñez, Ing. José Peña y Peña, Poetisa Alicia Muñoz y  Mayor Isauro E. Sánchez Pérez; y los sobrevivientes Prof. Amadeo Hernández Coronado, Lic. Carlos V. López Ortíz, Lic. Abraham F. Aguayo, Ing. Virgilio López Soto, Lic. Olga Quiroz Martínez, Prof. Lilia Quiroz Martínez, Prof. María  Luisa Quiroz Martínez, Ing. Luis Fernando Quiróz Martínez, Aída Lerma, Prof. Rubén Gutiérrez Carranza, Prof. Ernesto López Riesgo, Prof. Guadalupe Gómez, Sr. Jorge Othón, Prof. Leopoldo Cons Duarte, Sr. Leopoldo Vega, Prof. Elvira Cons Duarte, Prof. Lucila Leal M. y Bettina Argelia Acosta. Se sumaban a quienes, 14 años antes, fundaron y/o  enseñaron en los primeros ciclos de la Escuela Secundaria de nuestra Alma Máter: Ing. Luis Petterson, Prof. Adalberto Sotelo, Quím. Gonzalo S. Díaz Carey, Prof. Ignacio Bibriesca, Prof. Rafael V. Meneses, Prof. José Suárez Derbes, Prof. Aureliano Corral Delgado, Lic. Ramón Corral Delgado; Prof. Luis López Alvarez y Lic. Ricardo Valenzuela. La mayoría de ellos habían fundado, poco antes, el primer Círculo cultural, la Corresponsalía de la centenaria Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística.

Estas simientes humanas de la antigua aridoamérica -asiento de las otrora “naciones las más bárbaras y fieras del nuevo orbe”, como las llamó Andrés Pérez de Rivas-, fueron injertadas con otras ilustradas del altiplano, enviadas del citado vivero nacional, con sede en la capital del país. 25 personalidades del mundo de las artes y de las ciencias, entre los que figuraban Enrique González Martínez, Mariano Azuela, Gregorio López y Fuentes, Fanny Anitúa, Esperanza Cruz, Aurelio Fuentes, Manuel M. Ponce, Julián Carrillo, Ángel Zárraga, Carlos Bracho y Fernando Soler.

           59 años se dice y escribe fácil. Poco más de medio siglo constituye, ciertamente, un suspiro en la inexorable historia del tiempo -si acaso el tiempo tiene historia-. Pero la mayoría de quienes lo vivieron y ya no están para contarlo, y para los supervivientes, algunos cuyos nombres aparecen labrados en sus tumbas quizá olvidadas, e impuestos también a Escuelas y calles del Estado, seguramente fueron incomprendidos hasta por sus propias familias y descendientes, porque “no supieron aprovechar sus puestos” y debido a que, si acaso, sólo les heredaron alguna magra pensión. Por ello, al menos, recordémoslos con sincera gratitud.

Para quienes hemos compartido este tiempo con todo el profesionalismo de que somos capaces, no hemos podido escapar a la emoción y razón de vivir sus incomprensiones, vacíos y sinsabores, por ser y requerir horarios no lucrativos, en un mundo mercantilizado y deshumanizado que confunde, vivir en la “honrada medianía”, como lo soñó Benito Juárez, con el riesgo de moda de habitar la estulta y millonaria mediocridad en alguna Almoloya de Juárez o algún reformatorio o prisión norteamericana. Pero también es grato disfrutar los retos, oportunidades y logros de estas épocas, con la terca convicción de que el poder y el dinero van y vienen, pero los Principios, los valores y la honra, permanecen y trascienden.

          Poco más de medio siglo después, una vasta red de Organismos e Instituciones de Educación y Cultura superior -ciertamente ausente todavía de la mayoría de los Municipios-, como afortunada catapulta, lanza a nuestros jóvenes estudiosos a estadios intelectuales más dignos de ser vividos, incluso con la perspectiva de un honesto lucro, puesto que -como bien lo sostiene mi hija Rocío-, “no se contraponen, Papá”. Nada que ver, por ejemplo, el bucólico camino aquel “de Cumpas a Teonadepa” (melodía que inmortalizó el célebre músico “guero flauta”), con la doméstica supercarretera de la información mundial, que no termina de cautivarnos.

          Por eso, para las raras minorías -que nunca faltan, principalmente en las Ciencias Histórico-Sociales y en las  Bellas Artes- de las Generaciones que están emergiendo y emergerán en la interminable contribución por la educación, cultura e identidad nacionales, ahora con conciencia internacional, conocer y recrear el contenido de estas páginas polvosas, hilo conductor de un indudable avance civilizatorio que -a pesar de todo- hoy disfrutamos, podría significarles un comprometido meditativo homenaje a quienes son, por derecho propio, imitables pioneros de la cultura mexicana organizada en el Estado.

          Para que no se olvide.

Lic. Héctor Rodríguez Espinoza.

Marzo de 2015. 

ORÍGENES DE LA PARROQUIA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Gabriel Ruiz

¡Viva el barrio 5 de mayo!

MI ÉPOCA DE MÚSICO PROFESIONAL. BAILES EN EL CASINO “CUA CUÁ” Y OTRAS EVOCACIONES

Héctor Rodríguez Espinoza

          En ese año de 1961, algunos muchachos de la Banda de música empezaron a tocar en algunas orquestas de la ciudad, convirtiéndose en cierta forma en profesionales. Entonces muchos decidimos formar la Orquesta Juvenil Universitaria, cuyo repertorio sencillo y de moda,  ensayábamos en las casas de Guillermo Memo Minjáres y Manuel de Jesús Vega Pompa. Tocamos en algunos bailes en el Gimnasio de la Universidad, en fiestas particulares y hasta realizamos una gira por Navojoa y Huatabampo, organizada por Norberto Cruz Valdez.  Nuestro grupo, por la simpatía que despertaba y que podría haber acaparado los tradicionales bailes de la Universidad, fue naturalmente vista con desconfianza por las orquestas de moda del también trompetista Manuel Manuelito García y del saxofonista Andrés El chato Ureña, que tenía su feudo dancístico en su Casino XX,  por lo cual hicieron ofertas atractivas a algunos de nuestros mejores elementos y nos desbarataron.

          En los meses finales de ese 1961, por la influencia de Luis mi hermano,  me enrolé en una orquesta de baile que se formó para competir con la de Manuelito García, que además de su tradición contaba con los mejores músicos de la localidad y acaparaba todos los bailes que valían la pena, pero que, como Director – haciendo honor a que el que  parte y reparte, se queda con la mejor parte, cual todo un buen caimán, como pícara y hasta “cariñosamente” se  les llama en el gremio -, era acusado de no distribuir equitativamente las ganancias. El conjunto se llamó Carta Blanca, por el patrocinio de esa cervecería. Nos compramos un uniforme de otoño, compuesto de pantalón negro y una camisa verde de manga corta, que compramos en Mazón Hermanos. Nuestro asiento de ensayos y de bailes nocturnos dominicales fue el Casino Cuahutémoc (el popularísimo y desaparecido Casino “cua cuá”). En la orquesta estaban de los mejores instrumentistas, como – entre otros, que no recuerdo – Rodolfo El chino Medina Rivera, Marcos Minjárez, Antonio mariachi Gutiérrez, José Supo y yo, en la trompeta; mi hermano Luis El gordo, Alfonso Moreno, Alejandro El cachas Minjáres (+) y Juan de Dios Alegría Mayboca, como trombones de vara; René Rivera, Catarino chacho Vásquez, Marianito Valdéz, el entonces Director de la Escuela primaria Benito Juárez  e Ignacio El Nacho Galindo Barajas(+), Agustín zorrillo Barajas, como saxofones contraltos; Angel Valdéz, Armando Noriega, Guillermo El memo Minjáres y José Pepe Tánori (+), como Saxofones tenores; y Antonio El toño Ureña, como saxofón barítono; Tomás Don Tomy López (+) como Contrabajo; José Tánori y Moisés El cuate Solano, en la guitarra eléctrica; y Arnulfo El cuta Miranda (+), como baterista y el nuevo caimán. El repertorio era variado y rítmico, amenizando  los bailes en bloques de cuatro pieza llamadas tandas, por lo general tres melodías alegres y movidas (Mambos, cha cha chás, merengues, Sones montunos o danzones y algunas corriditas, arreglos de Pablo Beltrán Ruiz, Dámaso Perez Prado, Carlos Campos, Chucho Zarzoza, Salvador Rangel y de nuestro Ivón Mendez(+), para cerrar con un bolero de contoneo lento y cachondo. ¿Cómo olvidar, por ejemplo, a Mambos Nos. 5 y 8, Pelotero la bola, Torrente, Moliendo cafe, Y, La paloma, Óyeme cachita, Palillos chinos, La mancornadora, El manicero, Guaglione, Perfidia, Tequila, Muchacha, Juárez, Nereidas, Sábado en Tijuana, Patricia, La burbuja, México, Ruedas, Merecumbé Ay cosita linda, Al di lá, Pepe, Musita, La boa, El yerberito, Recuerdos de Ipacarahí … y tantísimas otras favoritas de músicos y público y de una época tan intensa cuan irrepetible? Solíamos cerrar los bailes con el clásico bolero que hizo famoso María Luisa Landín,  Amor perdido, cuyas primeras  notas lentas y descendentes de los  dos compases iniciales

          – ta – ra – ra – ráaa…, ta ra ra rá, ra rá, ra rá, ráaaa… -,

 invariablemente producían unánime estallido expresivo de júbilo de las parejas que, con las manos apretaditas y sudorosas se encontraban en la pista e inmediatamente se fundían en el abrazo melódico, de cachetito, confundidos Old spice con Chanel no. 5, con los ojos cerrados y mordiendo él la la orejita de la dama; y hasta los que se habían sentado se levantaban, como resorte, para disfrutar aprisionados en tan lúdico y rítmico estrujón, consumar la despedida de esa madrugada y hacer cita para el próximo domingo:

AMOR PERDIDO

Amor perdido,

si como dicen que es cierto que vives

dichosa sin mí.

Vive dichosa;

quizá otros brazos te den la ternura

que yo no te di.

Hoy me convenzo

que por tu parte nunca fuiste mía,

ni yo para ti.

Ni tu para mí,

ni yo para ti,

todo fue un juego,

nomás en la apuesta

yo puse y perdí.

Fue un juego y yo perdí,

esa es mi suerte,

y pago porque soy buen jugador;

tú vives más feliz,

esa es tu suerte,

¿qué más puede decirte un trovador?

Vive tranquila,

no es necesario que cuando tú pases

me digas adiós:

no estoy herido

yo por mi madre que no te aborrezco

ni guardo rencor.

Por el contrario,

junto contigo le doy un aplauso

al placer y al amor.

¡Qué viva el amor!

¡Qué viva el placer!

Ahora soy libre,

quiero a quien me quiera,

¡Qué viva el amor!

          La mejor época para las orquestas es la de fin de año, por las posadas, las bodas y los bailes de navidad y de fin y nuevo año. Así fue ese 1961, pues recuerdo contratos especiales, como uno en el viejo casino de Hermosillo (en lo que es ahora la Dirección del Trabajo), en el que como variedad acompañamos a Las hermanitas Jiménez, dueto roquero de jovencitas que andaban de moda; y otro en el antiguo Casino Aliancista (edificio histórico convertido en  el Instituto Sonorense de Cultura), cuando, también como variedad, acompañamos a Marco Antonio Muñiz, siendo una de las melodías Escándalo, que junto con Celoso y Luz y sombras, la acababa de grabar y andaban de moda; por cierto la canción empieza con un Solo de Saxofón tenor,  que le tocó ejecutarlo a Angel Valdez, con una calidad tan extraordinaria que provocó una mirada de  apantallamiento del cantante quien, al terminar la pieza, felicitó a Ángel.  Al preguntarle Marco Antonio a nuestro saxofonista estrella que si en qué orquesta había aprendido a tocar así, él le contestó que casualmente en la más reciente de sus temporadas en la ciudad de México, donde desde entonces es reconocido, ¡había sido invitado para grabar ese Solo en el disco, con la orquesta que acompañó a Muñiz y famoso en el mundo latino entero!

           El caso es que con tantas tocadas acumulé la fabulosa cantidad de $500.00 de aquellos; y eso que por mi juventud, inexperiencia y realmente no tanta necesidad como los demás músicos profesionales, estuve consciente de que había sido víctima de una “caimaniada” más del amigo El cuta.

          La orquesta, víctima de las rivalidades propias de tantas personalidades e individualidades y, en cierta forma, estrellas en sus respectivos instrumentos, pero incapaces de trabajar en equipo, se desintegró. Poco duró el gusto de competir con Manuel “Manuelito” García, quien recuperó algunos músicos y el monopolio del mercado dancístico hermosillense. Cada músico tomó su camino. Algunos nos integramos a una orquesta más modesta “caimaniada” por el también trompetista “El negro” Gracia (a quien la raza llamábamos ¡El negro desgracia!) y nos quedamos en el Casino Cuahutémoc, tocando algunos meses de 1962. El repertorio era menos exigente y recuerdo tres piezas que repetíamos: Elsy Mambo, La Dama de España y la corridita Saboreaste tú la miel de mi primer amor.

          En ese habitual centro de saraos concurrían jóvenes de todas las clases económicas, principalmente de estratos medios y estudiantiles, en un democrático ejercicio de diversión social, con la botella de cerveza en la mano como si fuera parte del cuerpo, excepción hecha de Luis Manuel Isibasi y Rodrigo Elizalde Carrillo, que como buenos deportistas siempre se distinguían -hasta en sus incursiones postreras en los cabarets de la zona de tolerancia- por portar, ridículamente, ¡una cocacola chica! Muchos reconocidos profesionistas de hoy hicimos ahí  nuestros primeros pininos de baile y conquistas con jovencitas sencillas y más jaladoras (en el buen sentido de la palabra) que nuestras noviecitas santas.

          Una menguada orquesta del Negro Gracia se le veía, en los años siguientes, tocando honradamente en el cabaret Bertha’s, de la extinta zona de tolerancia de la ciudad, entre vueltas y vueltas y siseantes expresiones de paciencia, con la charola de licor en todo lo alto, de Nacho el mesero (que tan bien imitaba Santiago Cota de la Torre y de trágica muerte en su habitación). La orquesta acompañaba a las vedetes del tercer mundo y del quinto patio, con la clásica El hombre del brazo de oro (- tat – tará ra ra ra rá – ra ra ra rá, empezaba la trompeta; –  pa rrá pa pa pám, contestaban el trombón y la batería…) y a los cantantes de la variedad, como aquel que tenía en un puño la atención e identificación de las mujeres ahí asiladas, cuando cantaban, a coro,

AMOR DE CABARET

Siento una pena muy honda,

dentro del alma,

y quiero ahogarla con vino,

y caricias de amor.

Mi vida no tiene remedio,

perdido ya estoy,

en este medio maldito,

de amargura y dolor.

Amor de cabaret,

que no es sincero;

amor de cabaret,

que se paga con dinero,

amor de cabaret,

que poco a poco me mata,

y sin embargo yo quiero,

amooor de cabareeet. …

          Una ocasión me invitó Andrés El chato Ureña, en un baile dominical, a tocar en su orquesta, donde trabajaba mi hermano Luis, teniendo como variedad al Barítono de México, Hugo Avendaño. En punto de las nueve de la noche, como cada domingo, abría la jornada fiestera un arreglo de Star dust (Polvo de estrellas) que, como rúbrica característica, se le había encargado a Ivón Méndez y que precisamente – después de una llamativa introducción de la batería -, brillaba un solo de trompeta.  Me encantaba escuchar esa señal musical que la ejecutaba El goyo, pero esa noche reforzaba al grupo el propio Maestro Ivón, quien por supuesto le correspondió interpretarlo, sentado junto a mí. Ese fue el primero de mis deleites. El segundo fue cuando nos pusimos de acuerdo con el cantante sobre el repertorio, una de cuyas melodías era Dime que sí, de Alfonso Esparza Oteo, que se inicia con un solo de violín, difícil por sus notas en escala muy aguda. Al no contar nuestra orquesta con ese instrumento de cuerda, se fastidió un poco Don Hugo, pues limitaba su lucimiento, con el cansabido aguite de El chato. Pero entonces Ivón, comprensiva y modestamente, le pidió la partitura y después de escrutarla no más de 5 segundos, se comprometió a ejecutar tan importantes compases. Así fue, el divo pudo deleitar al público con el elenco completo de su espectáculo, gracias a la maestría de nuestro notable instrumentista.

DIME QUE SÍ

Dicen que tú no me quieres

Quiero escucharlo de ti

Si tienes otros quereres

quiero saberlo de ti

Dicen que en tu cara morena

tiemblan otros besos de amor

Nada me importa la vida sabiéndote ajena

Dime que mienten

Que nunca tendrás otro amor

Deja que mi labio te nombre

quedo como se nombra a Dios

Dime que sí y un pedazo de cielo tendré

Y si tú me lo pides, mi cielo

Y mi vida también te daré.

UN IMPORTANTE COMENTARIO

Me parece que esto que usted está haciendo es excelente, debido a que es muy importante empaparnos de la maravillosa historia de nuestra ciudad de Hermosillo y lo que acontecía en aquella bonita época. Desafortunadamente, no hay mucha historia de aquellos tiempos y se agradece, que personas como usted se tomen el tiempo para traernos esas enseñanzas para las generaciones que somos un poco más jóvenes y remembranzas, para los que les tocó vivirlas.

Sólo me gustaría hacer una pequeña corrección en cuanto al nombre de el Señor Solano (guitarrista de la orquesta). Su nombre es Cosme -el cuate- Solano….de quien me siento muy orgulloso de ser su hijo…Una vez más…Gracias.!!! Tenga por seguro que le voy a mostrar a mi padre esta bonita joya que usted escribió.

Reciba un abrazo.

Jorge Solano, 2 abril 2013.

UNA NOCHE DE GRADUACIÓN UNIVERSITARIA EN 1961

          La noche del 15 de diciembre de 1961, en el Auditorio del Museo y Biblioteca de la Universidad, se celebró la ceremonia de entrega de Diplomas, Cartas de Pasantes y Títulos profesionales a los alumnos que terminaron sus cursos académicos, parciales y profesionales durante el año lectivo 1960-1961. El programa se inició con la Obertura Caballería Ligera, de F. Von Suppé, después ejecutamos Molinos de viento y Fantasía mexicana número 2, cerrando con la ejecución del Himno Universitario, con nuestra Banda de música. Hubo discursos a cargo del C.P. Heriberto Aja Carranza y del alumno Roberto Salazar Pompa, Director de la Escuela de Comercio y Presidente de la FEUS, respectivamente.          

          El Coro de Emiliana de Zubeldía ejecutó su tierno arreglo a la inmortal melodía de Manuel M. Ponce,

                                              QUÉ LEJOS ANDO

Qué lejos ando

de mi tierra por aquí,

ando buscando

un amor que ya perdí.

Si no lo encuentro,

mañana me voy de aquí

a buscar otra, pues, ¿qué hago?

no puedo quedarme así.

Esta canción

se la dedico a mis amigos,

y se las canto

pa’ que se acuerden de mí.

Si no la encuentro,

mañana me voy de aquí,

pues soy de muy lejos tierras,

lejos, muy lejos de aquí.

          De la Escuela de Derecho, la recibieron Yolanda Rodríguez Zamudio, Gloria Gertrudis Tulita Tapia Quijada, Armando Ayala Acuña, Jesús Borchadt Ojeda, Ignacio Nacho Guerra Rodríguez, Manuel Landavazo Ballesteros (+), Reginaldo Montaño Montaño (+), José Zaíd Morúa Robles (+), José Joaquín pichón Nubes Duarte (+), Agustín Pérez Carrillo (+), Heriberto Rodríguez Carpio, Octavio chiquichiqui Villaseñor Cardona (+) y Manuel Barrios Acedo (+). Como la Carta de Pasante se otorgaba al concluir los primeros tres años de la carrera, a todos estos estudiantes los ví terminar sus dos últimos ciclos lectivos 1962-63 y 1963-64 en la Escuela.

          También de la Escuela de Derecho recibieron constancia de terminación de sus estudios, José Rolando Abril Moreno, Vicente miqui Acuña García (+), Francisco pancho Acuña Griego, Carlos Armando pico de oro Biebrich Torres, Miguel Angel caballo Cortés Ibarra, Sergio Jiménez Salazar (Sacerdote), Ramón Miranda Romero (+), Jesús Téllez Villaescusa (+) y Manuel Vásquez Araiza (+).

          Finalmente, el Título de Licenciado en Derecho, por haber presentado el examen profesional el 30 de agosto de ese año, lo recibió Rogelio Rendón Duarte (+), uno de los dos únicos supervivientes regulares -con Josefina Pérez Contreras- de la Generación fundadora de la Escuela.

ONCE APÓSTOLES COMUNES Y EL JUDAS SACERDOTE CÉSAR CASTILLO

          En la Semana Mayor de 1962, exactamente a las cinco de la tarde del 19 de abril, jueves santo, invitado por el Padre Arturo Torres Enríquez, encargado de la organización de los adolescentes y jóvenes llamados Misioneros y de la ACJS en las actividades religiosas del Templo del Sagrado Corazón de Jesús, en compañía de otros once muchachos del barrio quienes representamos el papel de Apóstoles, participé en la solemne ceremonia del lavatorio de los pies.

           El  rito  fue celebrado, en el Altar, por el erudito Padre Cruz G. Acuña, para el cual nos mandamos hacer sendas túnicas de seda con una correa del mismo material como cinturón y otra capa prendida de un hombro cruzando el pecho, calzando huaraches, adecuado y colorido vestuario que junto con un pan birote y una moneda de cinco pesos de las de plata, le dio relieve a la ceremonia de recordación litúrgica, de por sí respetable para la feligresía del vecindario; principalmente para las mujeres, como más poseedoras y practicantes de la fe Cristiana.

           Pero lo más curioso, interesante y trascendente de esta efeméride desarrollada en las escaleras del Presbiterio en las que permanecimos sentados y hasta donde, con toda la humildad del caso, el Padre Acuña acudió con una palangana y un jabón palmolive a lavarnos con agua y besarnos nuestros pies, fue que el papel de Judas Iscariote -el discípulo del Maestro, a quien traicionó por las famosas treinta monedas-, lo representó el entonces robusto chamaco Julio César Castillo Encinas, proveniente de Batuc, quien además del atuendo antes descrito, portó siempre, en su mano derecha,  una talega con la treintena de denarios y a quien el destino le deparaba, desde entonces, confirmar su vocación de Sacerdote, realizando sus estudios y ejerciendo hoy su Ministerio en Iglesias de Hermosillo.

           En la fotografía de recuerdo, tomada por Alejandro Flores Monge aparecemos, muy circunspectos: Ramiro Ruiz Preciado, con su pelo rizado y completito, hoy banquero; Manuel El porrompo Terán, hoy empleado del Colegio de Bachilleres; Rodolfo El fito Montes Ojeda; Ramón El pelón Ojeda Contreras, hoy Contador privado; Rodolfo Carrasco, hoy empleado bancario; Jaime El pichirilo Moreno Jara, hoy empleado del ISSSTESON; Francisco Mendívil Estrada, Contador Público, empresario y político radicado en Nogales y ex Diputado local; Carlos Miramontes López, ahora residente en Ciudad del Carmen, Campeche, Estado por el cual contendió para Senador abanderando al PARM, en 1994; Francisco Terán, ahora propietario de una taquería; Julio César Castillo Encinas, Sacerdote; Sergio El pelo chino (entonces, pues después fue simplemente El pelón) Flores Ruiz (+), brazo derecho en la Notaría Pública del Lic. Juan Antonio Ruibal Corella; y yo.

          Por esos días, los jóvenes de la ACJS brindaron una despedida, en el interior del Templo, a su compañero Miguel Durazo Valdéz (+), alumno de la Escuela Ángel Arreola y quien emprendía una aventura vocacional al ingresar al Seminario Mayor de Hermosillo e iniciar sus estudios de Sacerdocio, Ministerio que ejerció a plenitud y modernidad, y con quien coincidí en un par de páneles culturales en Universidades.

AQUELLOS EXÁMENES FINALES. 60 CON SABOR A GLORIA

A finales de abril de 1962 conocimos el calendario de los exámenes finales: Sociología, el lunes 21 de mayo; Economía, miércoles 30 de mayo; Introducción al Derecho, lunes 11 de junio; Derecho Romano, lunes 18 de junio; y Derecho Civil, el miércoles 27 junio.

          Tomé la decisión y fortuna -cuando menos para mí y que me acompañó durante ese estresante y decisivo período de los cinco años de la carrera y maduración intelectual- de acoplarme, para estudiar, reunirme con dos compañeros que lo habían sido desde la Secundaria y de generación, que dieron un maduro estirón intelectual -y yo con ellos- y que se convirtieron en dos de los más talentosos y brillantes de nuestra camarilla escolar: Oscar René Tellez Ulloa y José Óscar López Vucovich. Ambos, como la mayoría del grupo -pues Salvador Espinoza Nava(+), Alberto Armenta Jackes (+), Miguel Angel Bustamente Maldonado y yo éramos los más jóvenes de nuestra promoción, apenas de 16 años al inicio de la Carrera -me llevaban de dos o más  años de edad,  con  la  madurez y ventaja que ello tiene implícita-. (Ello llevó a Oscar René a casarse durante el cuarto año de la carrera y a José Óscar un poco tiempo posterior. Yo me vine casando hasta 1977, once años después de egresado de la Escuela, a los 32 de edad, cuando “ya no me cocía al primer hervor”).

          Sólo los dos Óscares y yo sabemos las extenuantes jornadas que sufri-disfrutamos durante sesenta días anuales seguidos, ese inolvidable lustro. Se iniciaban desde la una de la tarde, para culminar hasta altas horas de la madrugada, en una habitación sin uso y frente a un patio encementado de la planta alta, rumbo norte con vista al callejón Chihuahua, del hoy desaparecido Hotel Colón, residencia de la familia Téllez. Nuestra técnica común era subrayar con pluma fuente y bicolor el libro de texto y los Códigos, escribiendo anotaciones relacionantes, avanzando simultáneamente, intercambiando toritos o preguntas hiper capciosas, para repasar después lo subrayado, hasta considerar que habíamos agotado el contenido temático de cada materia. El término de estudio de cada Disciplina, libro de texto y Código, solíamos rubricarlo con alguna leyenda recordatoria al final del volumen, por ejemplo: ” Hoy, siendo las dos y cinco de la mañana del día 5 de junio de 1962, hemos concluido el estudio de este libro de Teoría del Estado, de Francisco Porrúa Pérez, basamento sine que non para la comprensión de tan vasto y asaz complejo fenómeno omnipresente en la vida de las naciones. Firman al calce los que en dicho macheteo intervinieron y dan fe. Damos fe. Firmas.”

          Pero no todo era quemarnos las pestañas. También nos dábamos necesarios recesos para platicar de otras cosas, intercambiar chismes escolares y divertirnos, colocando expresiones ocurrentes y diálogos ficticios en las fotos de los políticos de moda que aparecían en los ejemplares de la Revista Siempre! Esta publicación semanal y plural, de colorida portada, tamaño poco más grande que carta, como en la actualidad, estaba en boga y leíamos con fruición, el desarrollo de los regímenes de Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz y con ellos el del país, el tema de la reciente Revolución cubana, especialmente los Editoriales de Don José Pagés Llergo, los Artículos de Alberto Domingo, Carlos Coccioli, Vicente Lombardo Toledano, Juan José Hinojosa, Francisco Martínez de la Vega, Mario Monteforte Toledo, Renato Leduc, las caricaturas de Carreño y Rius y la Sección México en la cultura, dirigida por Fernando Benítez.

           Incluso nos permitíamos tiempo para fisgonear, desde el techo y con el riesgo de una decalabrante caída, en la recepción del hotel, a las parejitas de enamorados que solían compartir sus deseos íntimos en el viejo hostal del Hermosillo de antaño. Algunos personajes conocidos fueron víctimas de nuestras travesuras.

EL HOTEL COLÓN

          En un reportaje de El Imparcial, de 31 de julio de 1999 –“Sólo quedan los arcos. Vestigios del Hotel Colón”-, la reportera Azucena Meza escribió:

          “El edificio del Hotel Colón fue derrumbado clandestinamente en 1990 ante la mirada triste del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y del Ayuntamiento de Hermosillo.

Construido a principios de siglo, formó parte de las edificaciones representativas de la ciudad y se decía que era uno de los mejores de la República mexicana.

Pero hoy es nada, sólo quedan vestigios de su grandeza: sólo unos arcos de herradura que son recordados por los hermosillenses, como parte del reconocido Hotel Colón.

Fue pista de patinaje. A principios del siglo el lugar donde se encontraba el Hotel Colón en No Reelección (Obregón), entre Garmendia y Guerrero, era pista de patinaje. Era un gran galerón a donde iba la juventud, al mismo tiempo se usaba como palenque y cinematógrafo; esto duró muy poco tiempo.

Después se instaló allí la mueblería ‘Urgencia’, la cual también tuvo una duración fugaz.

De ahí pasó a ser cine, donde se proyectaban películas americanas y europeas en su mayoría, pero también permaneció durante poco tiempo.

‘Teatro González Ortega’ fue el nombre que llevó durante 10 años, donde recibió a artistas nacionales del momento como Sara García y los Hermanos Soler.

Para 1926, el ‘Teatro González Ortega’ tuvo que cerrar sus puertas y se decidió que el edificio se acondicionaría para crear el Hotel Colón.

Fin de sueño. Después de funcionar por muchos años, el Hotel Colón, enclavado en el Centro Histórico de Hermosillo, dejó de funcionar en los años ochenta. Así, la construcción quedó abandonada y a expensas de malvivientes y de su deterioro. El 17 de noviembre de 1988, según nota publicada por El Imparcial, el ayuntamiento de Hermosillo suspendió los trabajos de remodelación del edificio y evitaron que fuera derrumbado.

El 22 de noviembre de 1988 El Imparcial publicó que el INAH dio su visto bueno para que la remodelación del edificio se llevara a cabo, pero bajo la supervisión de la dependencia federal.

A escondidas. ‘Después de que nosotros autorizamos la remodelación del edificio, se empezaron a dar los trabajos en él’, recordó Adolfo García Robles, encargado de monumentos históricos del INAH.

Pero unos meses después no se pudo hacer ya nada, el edificio fue derrumbado clandestinamente, expresó, sin que el Ayuntamiento y el INAH pudieran hacer algo para rescatarlo.

‘Siempre quisimos rescatar el edificio, pero los dueños que eran de una constructora de Chihuahua no les interesó y lo destruyeron’, señaló, ‘Destruyeron parte de nuestra historia’.

Rescatar los arcos. Después de la demolición del Hotel Colón sólo quedó un terreno vacío y al frente lo que siempre caracterizó al hotel, los arcos de herradura. ‘Ahora lo que hay que hacer es no dejar que estos arcos desaparezcan’, comentó García Robles. ‘Hay que rescatar los arcos que quedan del Hotel Colón, para que quede como testimonio de que allí existió algo de principios de siglo’, enfatizó.

Debemos de hacer algo para rescatar lo que queda de este edificio y los demás edificios de la ciudad que están en un abandono total.”

LA BUENA Y MALA FORTUNA DE JOSÉ RUBÉN BALLARDO MEZA

          El primer examen final fue el de Sociología, en la última semana de mayo de 1962. Para entender la preocupación y hasta el temor fundado del grupo entero, debe decirse que era temida la fama de Aguayo como examinador de los cuarenta capítulos de las 566 páginas del voluminoso texto de Luis Recasens Siches. Basta decir que su regla era que el 100 era para el autor del libro, el 90 para el maestro y de 80 hacia abajo para los estudiantes. Su índice de reprobación era altísimo y muchísimos alumnos -quizá demasiados- repitieron varias veces el curso, se cambiaron de carrera y hasta desistieron y desertaron de la Escuela o de la Universidad, por los proverbiales fracasos Aguayanos.

          Inolvidable para mí es lo que le sucedió en ese examen a José Rubén Ballardo Meza. Resulta que ante su confesada imposibilidad o gueva de aprenderse todo el libro para la evaluación, se la jugó y mejor optó por machetear como única carta, casi de memoria, el capítulo de La familia. Si no le tocaba en el sorteo de temas, cero; pero si le llegara a tocar (sólo una, en cuarenta posibilidades), ya la habría hecho. Cuando le tocó su turno, entró al salón con paso lento,… toda la raza esperábamos en el pasillo, expectantes haciendo cábalas sobre si la suerte le sonreiría o no. De repente … salió el Maestro Aguayo alarmado por que Ballardo había sufrido un desmayo al iniciar el examen y enterarse del tema que le correspondía exponer: le había tocado desarrollar: sí, ¡La familia! La fortuna le había sonreído a medias, puesto que su desvanecimiento le evitó exponer lucidamente el capítulo que había memorizado y obtener su 100 de calificación, siendo sacado inconsciente y en vilo por nosotros, comprensivos e incrédulos compañeros. (Ballardo, un buen tipo, alto, sencillo, de bigote recortadito y apuesto -con un enorme parecido al cantante y artista de cine Demetrio González-, se fue a Guadalajara a continuar sus estudios, donde lo último que supe era que al poco tiempo había contraído matrimonio, vestido con varonil y elegante traje de charro, montado en un brioso corcel en una bonita capilla, se recibió de abogado, laboró en tribunales federales, ejerció con éxito su profesión y tenía una prometedora carrera, pero infortunadamente -otra vez, pero ésta la última- había fallecido prematuramente. Que en paz descanse.)

          Tres alumnos de mi generación dieron una muestra histórica de inteligencia y aplicación en esta primera prueba de fuego, pues Oscar René Téllez Ulloa, José Óscar López Vucovich y Luis V. Escalante Salazar rompieron el tope y mito de Aguayo que, con poquísimas excepciones, había estado vigente durante ocho años y obtuvieron 100 de calificación final. Otros pocos merecimos una nota menos laudatoria, pero la mayoría reprobaron.

          El examen de Civil fue menos difícil. El texto de Rafael Rojina Villegas y la parte correspondiente del Código Civil del Estado eran más accesibles y prácticos y la exigencia de Castellanos Idiáquez no era tanta.

          La evaluación final de Introducción al Estudio del Derecho consistió también en un antipedagógico examen oral individual sobre el contenido de dos capítulos escogidos al azar, lo que obligaba a estudiar todo el filosófico, teórico y denso libro de texto, para lo cual sólo podíamos auxiliarnos en el índice. El único recurso que me quedaba era escribir algunas palabras o ideas al margen de dicho contenido, para recordar la ilación de la exposición solicitada por el erudito y exigente examinador Carlos Arellano García.

          Los exámenes del I Curso de Economía política y I Curso de Derecho Romano fueron todavía más decentes, pero igualmente tuvimos que prepararnos como Dios manda.

          Terminados los cursos, ya pudimos disfrutar de las vacaciones y de la música de moda, como aquella balada romántica, cursi pero pegadora – como todas las de ese género-, que con una introducción de guitarra, violines y coros, a dueto con su misma voz, grabó el efímero ídolo Paco Cañedo:

CUANDO VOLVERÁS

Estoy muy triste

porque estás muy lejos de mí;

y aunque la distancia

me separe ahora de ti;

yo siento que te quiero,

que te quiero mucho más,

los días van pasando

y tú no regresas,

dime cuando volverás.

Cuando miro al cielo

pido a Dios que vengas a mí;

y en las noches sueño

que te tengo muy cerca de mí;

y cuando despierto,

quisiera llorar,

todo es mentira,

todo fue un sueño,

cuándo cuándo volverás.

Quisiera yo poder

estar donde tú estás,

porque así

calmarías mi dolor;

ya no puedo vivir

sin tu amor,

ven mi vida moriré.

Cuando miro al cielo …

          Pero también disfrutábamos la música popular, de raíces más mexicanas, como aquella de inspiración del sonorense, grabada exitosamente por el Dueto Los dos reales,

CAMINOS DE LA VIDA

Camina y camina

corazón de frente,

camina y no vuelvas

tus pasos atrás,

ese amor es inútil, comprende,

porque con el tiempo

nos ha de olvidar.

Camina y camina

sin rumbo a la vida,

llorando en silencio

tu amargo dolor;

y si la jornada

te clava otra herida,

seguir caminando

ya no, corazón.

Es muy largo

el camino en la vida,

corazón ya rendido,

no vuelvas a amar,

detén tu cansado camino,

porque es tu destino

sufrir y llorar.

Tú ves que es en vano

amar un cariño,

honrarlo y quererlo

y ser suyo nomás,

cuando menos piensa,

te brinda el olvido

y tú enamorado

sólo has de llorar.

Es muy largo

el camino en la vida,

corazón ya rendido,

no vuelvas jamás;

detén tu cansado camino,

porque es tu destino

sufrir y llorar.

          Carlos Moncada Ochoa recuerda: “Yo no asistí pero me contaron, que el primer examen profesional fue el de Rogelio Rendón, y que cuando el Sinodal Alfonso Castellanos le planteó un delicado problema de Derecho Civil que debería resolver, ante el cliente imaginario que se presume visitaba a Rogelio en su despacho, cuentan que éste respondió: ‘Pues mire, Licenciado, no sé, pero hay que tomar en cuenta que usted me pregunta esto aquí, en donde hace calor y enmedio del nerviosismo que me produce ser interrogado; otra cosa sería si ese cliente me planteara verdaderamente el problema en mi despacho, en donde tengo refrigeración y puedo reflexionar con calma’. Los chismosos, que no quieren bien al señor Licenciado Rendón, dicen que también dijo: ‘Además, si no le hallo la solución le pregunto al Licenciado Gutierrez Quiroz, que es mi socio y sabe mucho’.

          “Carlos Padilla Vega se examinó después de varios años de ejercer la profesión. El doctor Carlos Arellano, sinodal, le preguntó cuál consideraba, entre las muchas definiciones de soberanía, la mejor. Padilla recordaba que Arellano solía dar sus propias definiciones respecto de todos los aspectos jurídicos, y como de momento no le venía a la mente ninguna de las múltiples definiciones de soberanía, respondió: ‘pues la que me parece más acertada es la que usted expone en su clase’. Arellano, complacido, le pidió que la explicara; ‘no la recuerdo en este momento – dijo Padilla -, pero sé que es muy buena’. (Carlos Padilla falleció a edad todavía temprana en Navojoa.).

          “Algunos exámenes que recuerdo son el ya citado de Carlos Armando Biebrich, al que asistió el Gobernador Luis Encinas (sólo sé de otro al que haya asistido un gobernador; el de Miguel Mexía Díaz, en el que estuvo presente Biebrich), el de Francisco Freaner Figueroa, uno de los pocos que ha tenido lugar en la mañana, y al que asistió el rector Moisés Canale, el de Rita Silvina Agramont, que presentó una tesis en  la materia de Medicina Legal y uno de los sinodales ( no digo su nombre, pero es de Michoacán), totalmente descontrolado por el tema, comenzó así su réplica: ‘Yo francamente no leí su tesis, de modo que le voy a preguntar sobre otras cuestiones’; el brillante examen de Agustín Pérez Carrillo sobre el acto jurídico; el de Téllez Villaescusa,  que lanzaba las respuestas con tono de discurso y muchos otros. …

“Había entrado al primer año (1961) (María Jesús) Tuchi Espinoza (Márquez), campeona de las rifas, y se hallaba un poco más adelantado Manuel Paz y Puente, quien años más tarde sería su esposo. Este dio lugar, dado que tardó algunos años en terminar la carrera (pues la quiso realizar con gran meticulosidad y cuidado), a que los estudiantes jóvenes se preguntaran recíprocamente: ¿De qué generación eres tú? ¿De antes o después de Paz y Puente?

          “También conocí entonces al actual director de Leyes, Héctor Rodríguez Espinoza, quien desde la Escuela Secundaria, y hasta el último año de la carrera, tocó con la Banda de Música de la Universidad (todavía podría sustituir, en un caso de apuro, al más pintado de la Banda).

          “En tercero estaba Antonio Sánchez Rodarte, quien durante ese ciclo escolar hizo entrega de la Presidencia de la FEUS. Se le había acusado de la malversación de fondos y entre los aspirantes a sucederle figuraban Jorge Herrera, de la Agropecuaria, que formaba parte de la mesa directiva, y un delgado joven de la Escuela de Contabilidad, (Roberto) Salazar Pompa. Este ganó, y cuando, en ceremonia solemne, que se efectuaba en el Auditorio de la Universidad, Toño le tomó protesta, Salazar Pompa dijo, sin extender la mano como es costumbre: ‘Antes de protestar, quiero hacer algunas aclaraciones’. Y allí ardió Troya. Toño no estuvo solo en ese maremágnum, pues entre los estudiantes que asistían al acto, se levantó repetidas veces Nacho del Río, ahora serio y destacado vecino de San Luis Colorado, para apoyarlo. …”

CINE ARENA, NIEVE DE GARRAFA Y BARRIO 5 DE MAYO

Héctor Rodríguez Espinoza

Pero la invitación de mi ex vecino y periodista deportivo Jesús Arturo Llanes o –lamentablemente fallecido el pasado martes 24- para presentar sus libros Guantes Campeones y Leyendas 2 (del) deporte sonorense, me mueve a abrir el baúl…

DIVISA

Pudiera ilustrar aspectos de filosofía, sociología o historia del deporte, desde la divisa latina de Orandum est ut sit Mens sana in corpore sano, que proviene de las Sátiras de Juvenal.

Nació en la civilización de la Grecia Clásica, pues eran los únicos que realizaban los ideales que ésta implica. Ninguna otra civilización de la época se aplicó con tanta devoción a la práctica del deporte y lo interiorizó de un modo tan profundo, impregnando su cultura, su arte, su vida diaria, e incluso su religiosidad y su política.

Su sentido original es el de la necesidad de ORAR para disponer de un espíritu equilibrado en un cuerpo equilibrado; no es, por tanto, el mismo sentido con el que hoy en día se utiliza: “mente sana en un cuerpo sano”.

Pero la invitación de mi ex vecino y periodista deportivo Jesús Arturo Llanes Camacho –lamentablemente fallecido el pasado martes 24- para presentar sus libros Guantes Campeones y Leyendas 2 (del) deporte sonorense, me mueve a abrir el baúl y compartir mis recuerdos de infancia en las proximidades del Cine Arena, en el Barrio 5 de mayo.

EN ESTA ESQUINAAA … DE 55 KILOS 600 GRAMOOOS …

De adolescente seguí siendo un aficionado a las peleas de box, incluyendo las sesiones de entrenamiento bajo “El charrascas” Gutiérrez. Antes de las funciones, había qué deleitarse con las infaltables y deliciosas tostadas de poquita carne y muchas papas, acompañadas con horchata; y con los elotes tiernos y cocidos, aderezados con sal, mantequilla, chile y limón, en los carritos de los oportunos vendedores ambulantes. Después esperar, en la puerta de acceso, a que llegara mi tío Jesús “El negro” Espinoza Othón (+) quien, al verme con cara lánguida y ojos suplicantes, me compraba boleto y me pasaba a las gradas. Luego, a disfrutar los rounds de chiruzas -humildes chiquitines, como los hermanos Manuel y Ricardo Alday Moreno, hijos del velador del localón (uno de ellos, Ricardo, mi exalumno de la Escuela de Derecho, empleado del Banco de México y hoy jubilado y abogado), quienes vivían atrasito del ruedo, que se ponían los guantes por dos o tres vueltas y a quienes los de luneta premiaban arrojándoles montones de monedas-, previas a las peleas de 4, 6, 8 y 10 rounds y las funciones estrellas de hasta 12, ya fueran  los torneos amateurs de los guantes de oro o profesionales.

Por ese Coso de usos múltiples desfilaron cientos de púgiles locales, nacionales y extranjeros, muchos de nuestro mismo Barrio: Tony Mar; Paulino “El menudero” Montes (Jesús Porfirio López García); “Young” Palomo; Jesús “Chucho” Llanes; Guillermo “Memo” Garmendia; “Kid Hermosillo”; “Baby Yoriguín”; “Baby Mickey”; Regino Águila; Arnoldo “El gato” Gil; Fernando “El siete” o “El indio de las amazonas” Gonzáles; Camilo Flores; “El vaquero de Caborca”, quien ni era vaquero ni mucho menos de Caborca; Max Serratos; los hermanos (“pirracos”) Abisinio López, peso completo; “El gringo” López; y “El Nacho” López, que terminaron de honrados pintores de brocha gorda. (Uno de los hermanos me contó que entre uno de tantos tongos de los que fue cómplice, recuerda una ocasión en que “El chapo” Romo lo hizo pelear ¡contra uno de sus hermanos!, anunciándolo como ¡”El indio” Rodríguez!); “El chango” Ceballos; Manuel Tarazón, quien  brindó inolvidables batallas con un ídolo de Pueblo Yaqui, Ramiro Nídez;  Antonio “Tony” Pérez, presuntamente vencedor de nada menos que José Ángel “El Mantequilla” Nápoles, cubano ex campeón mundial quien, en la revancha en la ciudad de México, se desquitó con una apabullada al ídolo hermosillense, noqueándolo en el tercer round; su compañero de establo, Francisco Cancio; Federico Borboa (quien en una ocasión, cuando subió al ring, enfundado en una nueva y preciosa bata de seda y se le anunció por el sonido local a punto de iniciar el combate, se despojó del atuendo y resultó que: ¡se le habían olvidado el calzón! De suerte que se había puesto el suspensorio protector de cuero para las partes nobles. Excuso decir la reacción y gritería del respetable público, cuyas originales ocurrencias y atinadísimas expresiones y desahogos, cien por ciento del pueblo, hacían aún más gratas las veladas desveladas); Ernesto “El  Gasolín” López (quien fue expuesto -a mi juicio- criminalmente, a pelear contra un musculoso pugilista negro, ex campeón mundial de peso ligero, L.C. Morgan, notablemente superior y quien le puso una soberana golpiza que lo dejó tocado para siempre, mandándolo, no sólo a la lona del ring, sino a la del olvido de promotores y manejadores y de los efímeros idólatras y aficionados. Se refugió -como muchos otros- en la limosna que recogía en algunas de las posteriores funciones de box y en su cajón de bola, en los alrededores del Jardín Juárez); el campeón mundial de peso gallo, José Becerra; Memo Díez; “El negro” Veloz; Ramón “El colorado” Félix; Cipriano “El centavito” Hernández; Manuel Marcial “El niño” Arias y Gustavo “Tavo” Leyva Vidaurrázaga, mis compañeros de la Escuela Aja, quienes nos dieron muchas satisfacciones. “Tavo” brindó una serie de peleas con otros fajadores. (Su última demostración la dio, años después, durante uno de los tradicionales bailes rancheros que organizaba la Escuela de Agricultura en las canchas de la Universidad, cuando al basquetbolista de los búhos, importado de Baja California y hoy entrenador colegial, Sergio “El Peludo” Maldonado Cota, hasta entonces “el rey del descontón”, se le ocurrió enfrentársele en uno de tantos pleitos, que eran parte de la diversión estudiantil; pero le fue como en feria, quitándosele lo invencible).

Tantos otros fajadores escapan a mi memoria. Muchos de estos pugilistas fueron entrenados por “el Charrascas” Gutiérrez, “Chucho” Llanes y Don Gregorio “Goyo” González. Las funciones especiales eran trasmitidas por los locutores Rafael Arias Córdova y Raymundo Miranda Ojeda, éste del mismo barrio, al través de la radiodifusora XEBH.

AVENTURA JUVENIL

(Todavía durante mis estudios de Derecho, recuerdo que una ocasión invité a una función a mi compañero, hoy reconocido abogado, Sergio Hernández Morales, el simpático “cicuta”. Previa opípara cena en mi casa, preparada por mamá, con el gusto que le daba cada vez que le llevaba invitados a la cocina, nos acompañó Luis mi hermano mayor (+) y, lo más chistoso fue que no contábamos con suficiente dinero y a Luis se le ocurrió proponerle a Sergio que presenciaran la función de trampas, acostados en bola sobre el techo de las casas que rodeaban por el norte al cine arena, o brincándose cuando las luces estaban apagadas en plena pelea y no fueran descubiertos por los policías. Pero con tan mala suerte que fueron sorprendidos in fraganti por los guardias, iluminándose el local, deteniéndolos entre muchos de ellos y sacados del Coso atravesando todo el local, ante la algarabía y rechifla del público, pues la descolgada subrepticia, la correteadera o la captura de los trampas, eran parte del chiste del espectáculo).

¡¿QUIÉN GANÓ …?!

Volviendo a la participación del “respetable público” asistente a las funciones, durante la salida de buenos o malos carteles, y todavía a todo lo largo de la calle Felícitas Zermeño hacia el sur, al desfilar por mi casa pasada ya la media noche, desde mi cama escuchaba el tradicional grito de alguien que entre la bola interrogaba:

– ¿Quién ganó, locoooo?-, a  lo que el coro le repondía:

– ¡El “chapo” Rooomoooo!-.

Se referían, pícaramente -siempre presumiendo sendos fraudes, pero también siempre consintiéndolos, pues abarrotaban las veladas-, al Sr. Oscar Romo Kraft, promotor de las peleas, manejador de boxeadores y cuyo catálogo de presuntas triquiñuelas y anécdotas, producidas en algunas décadas, son tantas y variadas, con las que se podían pasar tertulias la mar de agradables, con uno de tantos testigos de esa época y excelente conversador: José “Pepe” Salido Rochín (+).

CINE Y ARENA

El cine arena nos brindó algunas temporadas de películas al aire libre, como la vez en que disfruté El beisbolista fenómeno, con Resortes. A pesar de su segundo nombre, poco sirvió para Coso taurino. Sólo recuerdo una ocasión en que en la víspera de una corrida, estábamos un montón de buquis en la parte más alta de las gradas viendo, con una rara expectación y miedo, cuando bajaban de un camión a las negrísimas bestias de lidia. Siempre he reflexionado el porqué de la poca afición del público sonorense -con excepción de Nogales y San Luis Río Colorado- a la fiesta brava, a pesar de su constante presencia en la influyente televisión nacional, sin tener una explicación convincente.

Juan Ramón Gutiérrez recuerda la presentación, en ese ruedo, del conjunto de Rock de Billy Halley y sus cometas, a fines de los cincuenta.

HISTORIA DE LA RADIODIFUSIÓN COMERCIAL EN HERMOSILLO. 4 TESTIMONIOS 4

Héctor Rodríguez Espinoza

I. GILBERTO BECERRA RAMÍREZ

La Feria de 1935 coincidió con el inicio de la radiodifusión comercial en Hermosillo. Don Gilberto Becerra Ramírez, pionero en este oficio tan útil y popular, me proporcionó un valioso testimonio, cuya adaptación transcribo:

          “En los años treinta había en Hermosillo un compacto grupo de Radioaficionados que se reunían para intercambiar experiencias: Luis Hoeffer Fierro, de los dueños de Cervecería de Sonora; Carlos Balderrama, Tesorero de la empresa; Ing. Remigio Agraz, Jefe del Dpto. de Comunicaciones radiotelegráficas de Cía. Mexicana de Aviación; Francisco Vidal, Distribuidor de RCA e Ing. José Gálvez, Jefe técnico de Teléfonos de México.

Tenían radio comunicación con el Sr. Ed Gilbert, aficionado de Los Ángeles, Cal., que operaba su potente estación W6GAT. Un día, entre el grupo surgió la idea de instalar una Radiodifusora comercial y Luis Hoeffer se lo comentó a Ed Gilbert, quien de inmediato la respaldó, se comprometió a construir la planta transmisora e instalarla. Designaron al Ing. Agraz para la parte técnica.

Para instalar los Estudios y la planta trasmisora se escogió un terreno en Revolución y Veracruz, se edificó un local acondicionado con material acústico, con cabina de locutores, estudio para programas en vivo y el espacio para la planta. Las primeras torres para la antena fueron de madera, de 20 metros. Se tramitó en la Secretaría de Comunicaciones el permiso, con las siglas XEBH y la frecuencia de 900 Kcs.

La inauguración fue el 20 de noviembre de 1935. Se celebraba en la Escuela Coronel J. Cruz Gálvez, la Primera Exposición Industrial, Agrícola y Ganadera, del Gobierno del Estado. La inauguración la hizo el Gobernador Ing. Ramón Ramos, la programación inició a las 20:00 horas y terminó a las 24:00 horas.

Fue un acontecimiento el que Hermosillo contara con una Radiodifusora y sus fundadores nunca imaginaron la importancia que en unos cuantos años adquirió como medio masivo de comunicación, hasta llegar a definir los años 40s como La edad de oro del Radio, no sólo en Hermosillo, en México.  Las únicas Estaciones que se sintonizaban eran la XEHF de Nogales, Son. -propiedad de Gastón Macareñas -, de EU y de Cuba.

Quienes tenían vocación y facultades artísticas, encontraron en XEBH el medio para darse a conocer y el auditorio que cada día aumentaba se regocijaba. El horario fue de 20:00 a 22:00 horas. Después se fue anticipando y agregando otro turno, de las 12:00 a las 14:00 horas; y al tiempo se unieron los dos turnos, hasta trasmitir de las 7:00 a las 23:00 horas.

Años después, construido el Hotel San Alberto, se cambiaron a su actual local.

En 1940 XEBH aumentó su potencia de 500 a 1000 Watts y tres años más tarde a 5000, con que actualmente funciona. La onda corta XEBR en 11,820 Kcs, funcionó con XEBH desde 1937.

Los locutores que por orden de antigüedad trabajaron, del 20 de noviembre de 1935 a mayo de 1941, fueron: Antonio Baltazar de los Monteros (Rasputín), José Remigio Agraz Navarro, Francisco Vidal, Guillermo Núñez Keith, Jorge Lebrún, Salvador Encinas, Enrique Aguilar, Arturo Rodríguez Blancas, Gilberto Soria Larrea, Rodrigo Pérez Rodríguez, Rodolfo González Marín, Gilberto Becerra Ramírez, José Víctor Alcocer, José Sosa Jr. y Raymundo Miranda Ojeda.

De mayo de 1941 a abril de 1953, Benjamín Sosa Godínez, Ramón Valenzuela, Humberto Valenzuela, Gabriel Roberto Monteverde, Jesús Tapia Avilés, Leopoldo Miramontes, Rosario Silva, Rafael Venegas, Víctor Manuel Álvarez, Ricardo Valencia y Souza, Rafael Arias Córdova, Rafael Ronquillo Chávez, Manuel Parra, Ernesto Aparicio Dyke, Oscar Campuzano, René Cárdenas, Manuel Botello, Ángel Quiróz, Luis Vázquez y Sousa, Rubén Parodi, Jorge Cejudo, Fernando Cuevas Durán (Nagulas), Gustavo Romero Carpena, Ventura Licón, Humberto D´Gunter, Héctor Torres Aguayo, Alfredo Bernal Cubillas, Eliseo Ramírez, Guillermo Trumbull y Trinidad Félix Armenta.

De abril de 1953 a 1988, José Luis Bojórquez, Juan Emilio Smith, José Luis Carpio, Manuel de Jesús García Servín, Rafael Aguirre, Roberto Garza Barraza, Ramiro del Toro, Francisco Benjamín Godínez Torres, Martín Pesqueira, Manuel Pesqueira Álvarez, Raúl Ávila Amaro, Miguel Luna y Carlos Arce Pacheco.

El 3 de septiembre de 1942 inició sus transmisiones la segunda Radiodifusora, la XEHQ, en 590 Kcs. y 500 Watts de potencia. Sus Oficinas y Estudios en Juárez y Oaxaca y el último cambio al Hotel San Alberto, donde actualmente se encuentran. Sus fundadores fueron el Ing. José Remigio Agraz Navarro, Don Luis Hoeffer Fierro y Don Carlos G. Balderrama.

El 21 de mayo de 1944, Don Francisco Vidal inició las trasmisiones de su XEDL, en 1250 Kcs, con potencia de 1,000 Watts y el 27 de junio de 1944, la Profesora Alma Gilda Madera ingresó a la cabina para convertirse en la primera mujer que hacía llegar los mensajes publicitarios al auditorio.

Cuando la Prof. Alma Gilda se trasladó a la ciudad de México para su examen de locutora, en la Secretaría de Comunicaciones le informaron que era la primera autorizada en el pacífico. Además de cumplir sus turnos, adaptaba novelas, presentaba el cuadro artístico de la Estación los domingos, de una hora; organizaba, con éxito, concursos de aficionados. Una de las triunfadoras lo fue Lupe Mejía ´La Yaqui’, quien se abrió paso en el difícil medio artístico de la ciudad de México, donde conserva una posición envidiable. En 1949, la Prof. Madera se ausentó del micrófono para contraer nupcias, pero volvió a la cabina de XEDL, en 1955, siendo ya la Sra. de Cubillas, para retirarse definitivamente en 1956. Antes, en el período que no laboró en XEDL, formó parte del cuerpo de Locutores de XEDR, de Guaymas y en XEOX, de ciudad Obregón.

El 22 de junio de 1951 inició sus transmisiones la XEDM, en 1580 Kcs, con potencia de 50,000 Watts, fundada por el Ing. Carlos Rodríguez. Desde sus inicios hasta la fecha, sus Estudios y oficinas se han encontrado en la calle Matamoros, frente al Jardín Juárez, junto al antiguo Cine Sonora. La planta transmisora todavía se encuentra por la carretera a Nogales, entronque con la carretera a Ures. Actualmente está formando parte del Grupo ACIR.

El 18 de agosto de 1960 sale al aire la XEVS, en 1110 Kcs., con una potencia de 1,000 Watts, propiedad de Don Francisco Vidal.

El 12 de diciembre de 1960, el Dr. Hugo Pennock Bravo inició la trasmisión de su XEPB, en 1,400 Kcs, con una potencia de 1,000 Watts.

El 8 de octubre de 1984, viene a Hermosillo la XEHOS, en 1540 Kcs, con potencia de 5,000 Watts. Los locutores que han estado trabajando son Jaime Onorio Valdez, Gerardo Figueroa, Antonio ´Tony´ Dávila, Noé Curiel, Marco Antonio Félix, Armando Moreno Gil, Abelardo Quintana y Jesús Ochoa. Esta Radiodifusora pertenece al Grupo UNIRADIO.

El 10 de diciembre de 1978 inició sus trasmisiones la XHSD, FM, en 100.3 Mcs, con 20,000 Watts de potencia. Fue Silvia Núñez Esquer la primera en escucharse en FM en la ciudad. Después Miguel Luna y ¡Dávila Bernal…Franciscooo! El 11 de septiembre de 1987 inició sus trasmisiones XHMV-FM, 93.9 Mcs., potencia de 25,000 Watts. Ambas pertenecen al grupo de UNIRADIO ”.

HISTORIA DE LA RADIODIFUSIÓN COMERCIAL EN HERMOSILLO. 4 TESTIMONIOS 4

Héctor Rodríguez Espinoza

DE JOSÉ REMIGIO AGRAZ N.

En su ponencia en un Simposio de Historia de Sonora, “Inicio de la radiodifusión en Hermosillo”, completa el relato:

 “Mi afición a la radio me hizo hacer contacto con radioaficionados de Hermosillo (yo vivía en Navojoa, 1931-1933), como Francisco Vidal, Carlos Balderrama y Luis Hoeffer. Al radicar a Hermosillo en octubre de 1934, contratado por Mexicana de Aviación, entablé pláticas con Luis, entusiasta empresario recién llegado de Los Ángeles, donde empezaba el auge de la radiodifusión y me platicaba sus inquietudes de establecer una radiodifusora en Hermosillo, nos pareció formidable. Él tenía un amigo radioaficionado en Los Ángeles, Ed Gilbert Wygat, dispuesto a construir el transmisor tan pronto como fuera necesario. Comenzó a planearla y se empezó por construir una cabaña, en las calles Veracruz y Revolución.

Al solicitar la concesión, descubrimos que Luis no podía ser el concesionario porque era ciudadano norteamericano. Recurrimos a Carlos G. Balderrama, viejo empleado de la Cervecería, a cuyo nombre la solicitamos. Se llamó X.E.B.H. y empezó operando con la frecuencia de 1000 kilociclos y posteriormente de 920. Tenía dos torres de madera y una antena L invertida, cortada a la frecuencia de operación de la difusora; de contra-antena enterramos unos alambres de cobre, en un área de 200 metros.

Un 20 de noviembre de 1935 fue inaugurada por el gobernador Ing. Ramón Ramos; concurrieron otras personalidades de la localidad. Se ofreció un programa con cancioneros locales y como locutor oficial Antonio Baltazar Montero, “Rasputín”.

El primer horario fue de 20 a 22 horas; luego de 14 a 15 horas y de 20 a 23 horas. A pocos meses incluimos la transmisión de la mañana, de 7 a 12 horas. Afrontábamos un problema muy serio: no teníamos discos; usábamos unos prestados, algunos en mal estado y de distintas clases. No se podían organizar programas completos. Empezamos a conectarnos con casas de México y de Nogales, para que los surtieran mensualmente; comenzamos a formar locutores porque con la ampliación de horarios se requerían. Entraron Francisco Vidal, Guillermo Núñez, Jorge Le Brun, Savoy Encinas, Enrique Aguilar y algunos otros.

En los inicios se presentaron artistas de fama nacional, como Las Hermanitas Águila. Los sábados y domingos, en programas vivos patrocinados por clientes locales, conjuntos formados por las señoritas Adelina y Amparo Aguilar y Ernestina Salazar. Otro programa patrocinado por la empresa de luz Espempsa, de la señora Rosario Paliza de Carpio. En algunos tomaban parte la señorita Lupita Ortega y su hermana Amalia, el pianista Armando Portugal; después apareció “El Chacal” Estrada. Hubo el “Jueves Social”, conducido por Anita Camou de Tapia.

Los domingos al cuarteto famoso “Los Viejitos”, dirigido por Pedro Noriega, amenizaba los programas de la Cervecería de Sonora a las 13:00 horas. En otros Conchita Zavala y Lupe Mejía “La Yaqui”, entre otras. Un narrador de cuentos, Roberto Rojas, “Tío Panchito” y declamadora la niña Meche Torres (1937).

Empezamos a hacer teatro, radionovelas que el profesor Heriberto Aja nos escribía; los artistas eran Enrique Aguilar, Bernardo Reyes, Enrique Loustaunau y otros que escapan a mi memoria. Las hermanitas Romandía, Delia y Alicia, formaban un famoso dueto con la canción “Cisne” y con mucho éxito las hermanas Cázares Valenzuela.

Guillermo Núñez, locutor nuestro y por razones de familia tuvo que trasladarse a la capital, llegó a ser del elenco de los de X.E.W., de la talla de Pedro de Lile, Álvaro Gálvez y Fuentes, Luis Farías, Alfonso Sordo Noriega. Locutor de carácter, José Alcocer, fue un artista de reconocido prestigio, recientemente fallecido.

El inicio provocó un alboroto increíble en Hermosillo. La gente se agolpaba para presenciar cómo se transmitía un programa y conocer de cerca a un locutor.

Las cadenas nacionales aparecieron en los años 1941-1942, siendo la más importante Radio Programas de México; los programas se enviaban en discos de 18” y posteriormente en cintas magnéticas.

En 1948 transmitimos a control remoto, con enlace nacional, la inauguración de la presa “Abelardo L. Rodríguez” por el presidente Miguel Alemán Valdés, gobernador el general Abelardo L. Rodríguez y Secretario de Irrigación, el ingeniero Oribe de Alba.

El primer anunciante fue el señor Delfino C. Espinoza, regenteaba la peluquería más famosa y que tenía, por primera vez en Hermosillo, una sala de belleza para damas.

La administración estaba a cargo del señor Agraz, responsable técnico ante la Secretaría, con entera libertad y amplias facultades concedidas por el señor Hoeffer.

La radiodifusora cambió tres veces de potencia; de 500 watts en su inicio a 1000, originó su traslado al cerro del Mariachi; y con 5000 watts, frente a la presa; cambios obligados por tecnicismos de la Secretaría, que exigía que entre la altura de las antenas y potencias de las difusoras, mediara cierta distancia al aeropuerto local.

Los turnos eran de dos horas, dos veces al día y un día de descanso semanal. La situación económica era buena; se pagaba puntualmente a todos y escasamente recurríamos a préstamos bancarios para compras de equipo, así como mejoras y el mantenimiento.

Tuvimos un cliente nacional que exigía que sus anuncios de productos de belleza fueran leídos por voz femenina, la señora Beatriz Güereña de Agraz.

Pedimos una concesión a la Secretaría para instalar una estación de onda corta, en la frecuencia de 11820 Kcs., con potencia de 150 watts, simultáneamente con la X.E.B.H. El propósito era llevar nuestra señal a lugares lejanos, donde no llegaba, sin más que informar de la existencia de Hermosillo, Sonora, en los confines de la radio.

Tenía un tema musical con el que abría y cerraba sus transmisiones, el vals de Juventino Rosas, “Sobre las olas”.

La ubicación de las oficinas fue, al principio de su larga vida, en Serdán no. 144, luego en Hidalgo no. 110 (hoy Pino Suárez), después, en lo que fue el Hotel Arcadia, oficinas y estudios; al construirse el Hotel San Alberto nos regresamos a la Serdán por meses, para quedar definitivamente en el Hotel, con planos proporcionados por la R.C.A.

Para 1942 surgió X.E.H.Q. en 590 Kcs., filial. Ya estaba la X.E.D.L. de Francisco Vidal; más adelante la X.E.D.M. del ingeniero Rodríguez y la X.E.P.B. del doctor Hugo Pennock Bravo.

En las reuniones de radiodifusores se veía la necesidad de una concesión de FM. Se nos concedió en 90.2 megahertz, simultáneamente con la de X.E.B.H.

El concurso de aficionados Radio Torneo Montecarlo fue muy famoso, triunfó un muchacho Abelardo Rodríguez, de la escuela de ´Nachita´ de Amante.

Artistas famosos que llegaron: Alfonso Ortiz Tirado, Pedro Infante, Emilio Tuero, Mario Ruiz Armengol, Joaquín Pardavé, Fernando Fernández, Nagulás, Marquesita Radel, Hermanas Santillán, Miguel Aceves Mejía, Mario Moreno “Cantinflas”, Rosita Fornés, Lupita Corazón, Chucho Martínez Gil, Alejandro Algara, el ´Chino´ Herrera y muchos más y el locutor Alfonso Sordo Noriega.

Colaboraron en diferentes épocas: Ings. José Gálvez y Carlos López Cuéllar, Gilberto Becerra Ramírez, José Jesús Romo, Francisco Gutiérrez, Gabriel Vejar, Víctor Manuel Payán, Heriberto Navarro, Doroteo Guevara, Ricardo Hernández, Cristina Sors, Flora Gilda Vega, Estelita Jiménez, Dorita Álvarez. Los pianistas José Sosa Chávez y José Roberto Gastélum y Ana Bertha Esquer. Locutores: Ricardo Valencia, Rafael Arias Córdova, Raymundo Miranda, Víctor Manuel Álvarez, Guillermo Turnbull, Manuel Botello Ramírez, Alfredo Bernal Cubillas, Gilberto Soria, Benjamín Godínez, Eliseo Ramírez, Jesús Tapia Avilés y Manuel Pesqueira.

El radio auditorio casi no existía. Con su llegada se desarrolló un interés en radios pequeños de bulbos; no había de transistores. Algunos comerciantes hicieron su agosto vendiendo radios pequeños. Con el tiempo tuvimos programas en que ofrecíamos radios de 5 bulbos a $ 100.00, con el fin de aumentar el auditorio.”

RAYMUNDO MIRANDA OJEDA

Raymundo Miranda Ojeda nació en Santa Rosalía, Baja California Sur el 6 de julio de 1920. Estudió la carrera de maestro de primaria, se incorporó a XEBH, cuando ésta tenía cinco años en el aire. Su vocación por ser locutor se le despertó escuchando en un Radio de Galena, la XEW, la voz de la América Latina, que lo motivaba para buscar esa carrera que a final de cuentas fue su vida misma.

En ese tiempo la XEBH estaba en el Hotel Arcadia, hoy Hotel San Alberto y como tenía permiso de la gerencia, practicaba en el tiempo en que la estación no estaba en el aire. En su época de prácticas tuvo la oportunidad de conocer a Alvaro Sordo Noriega, a quién le comentó que anhelaba ser locutor y como lo consideraba el “Mejor de México”, le pidió todo tipo de consejos para lograr su cometido.

Álvaro le dijo: “Primero convéncete de que en realidad esto es lo que quieres y de ser así, prepárate lo mejor que puedas y sobre todo, ten tu estilo, malo o regular, pero ten tu estilo, no imites, porque el que imita se menosprecia”.

Ello dio pie a que Raymundo se creara su propio estilo, que dejó una escuela en la vocación local. La oportunidad para Miranda Ojeda se presentó cuando Víctor Alcocer, un estupendo locutor dejó su plaza e incursionó en el medio cinematográfico, donde dejó el aporte de su magnífica voz. Fue el 1 de febrero de 1940 cuando tuvo Miranda la oportunidad de abrir las transmisiones de la XEBH.

Raymundo Miranda en XEBH. El primer programa que tuvo a su cargo se llamó Florilegio Romántico de Mirurgia, que patrocinaba la Perfumería Pereda de Barcelona. El script del programa lo mandaban directamente del DF y la emisión estaba formada con canciones interpretadas por Emilio Tuero y poesías que declamaba Miranda para presentarlas.

Pero sin duda, lo que hizo destacar, a niveles altísimos, a Raymundo Miranda fueron sus apariciones como cronista deportivo en el béisbol de la Liga de Sonora, donde transmitió teniendo como compañero al profesor Rafael Arias Córdova y sus intervenciones en la “Época de Oro” del boxeo sonorense con la crónica, en 23 años consecutivos al pie de los cuadriláteros, primero de la Arena Juárez, Arena Sonora y Palacio de los Deportes, como se le conoció al Cine Arena de la Colonia Cinco de Mayo.

En algunas de sus actuaciones como cronista deportivo fue escuchado por Ernesto Sandoval Rojas de Radio Programas de México, quien le invitó al Distrito Federal para tomar parte en la transmisión de aquella batalla entre “Toluco” López y Pimi Barajas el 3 de marzo de 1957 en el Toreo de 4 Caminos, en Naucalpan. Al terminar la pelea subió al cuadrilátero e hizo las entrevistas a los peleadores, managers y personalidades que presenciaron la pelea, que levantó el gran ambiente como en todas las que actuaba el “Indio de Oro”, José “Toluco” López, que nunca pudo ser campeón mundial, pero que tenía el “ángel” que se necesitaba para convertirse en un auténtico ídolo. Por eso, la afición mexicana nunca le perdonó a José Medel que derrotara al inolvidable “Toluco” López.

Raymundo Miranda entrevistando al boxeador Chucho Llanes. Narró cerca de 100 peleas, entre las que se encuentran algunas que dejaron huella imborrable en el corazón y en el recuerdo de los aficionados que tuvieron la fortuna de estar presentes. Aquella pelea de mayo de 1950 cuando Memo Valero fue noqueado dramáticamente por Chucho Llanes en la “Cueva del Zorro”. Entre otras grandes peleas que transmitió Miranda figura aquel combate del “Chino” Tony Mar, que cuenta la leyenda fueron dos batallas disputadas ardorosamente. También el pleito de Baby Micky con el “Zurdo” Raúl Solís; Paulino Montes y Arnoldo Gil en aquella función de los cincuentas que se llevó a cabo en el Cine Arena.

Ya de lleno en la década de los sesentas, Raymundo Miranda estuvo a la orilla del ring en aquella pelea controvertida entre Mantequilla Nápoles y Tony Pérez, en el Cine Arena.

Raymundo Miranda entrevistando al boxeador “Ratón” Macías. La presentación en Hermosillo de Raúl “Ratón” Macías contra el “Changuito” Ceballos fue transmitida igualmente por radio a los hogares sonorenses por Raymundo Miranda Ojeda; igualmente aquella pelea de Manuel Ortiz, el inolvidable excampeón mundial de peso gallo, ante Leonardo López en la “Cueva del Zorro”.

Raymundo Miranda Ojeda por todo lo anterior es el cronista pionero en el boxeo sonorense y uno de los locutores que se adentraron en la transmisión de eventos a nivel nacional, detalle que le dio a ser invitado como corresponsal del programa radial “Cuestión de Minutos” de Radio Cadena Nacional de la XEW de México, donde alternó con grandes figuras de la radio de la República como Álvaro Galvez y Fuentes, Pedro de Lile, Luis Ignacio Santibañez, Manuel Bernal, Ramiro Gamboa, Guillermo Nuñez Keith, Adrián Fournier y Carlos Graham. Transmitió una entrevista con el Presidente de Cuba Fulgencio Batista desde Hermosillo y eventos deportivos sobresalientes, además de ser uno de los locutores más populares y con más tiempo “al aire”.

Como algunas otras figuras, Raymundo Miranda Ojeda no necesitó nacer en Sonora para ser un hombre relevante en el pugilismo. No alcanzó nunca los guantes, ni siquiera estuvo de “second” o como manager en las esquinas de los boxeadores, pero desde su tribuna (un micrófono) resulta un personaje infaltable en la historia del boxeo en Sonora, como auténtico pionero de la crónica deportiva a través de las transmisiones de Radio.

http://www.escuelacima.com/raymundomiranda.htm

HISTORIA DE LA RADIO COMERCIAL EN HERMOSILLO. 4 TESTIMONIOS 4. IV/IV

Héctor Rodríguez Espinoza

Viernes 12 de marzo de 2021

Proclamado en 2011 por la UNESCO y adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2012 como Día Internacional, el 13 de febrero se convirtió en el Día Mundial de la Radio.

I.- DE LIC. DIONISIO RENTERÍA ESPINOZA. Ex locutor y ex líder del STIRT, abogado y querido profesor jubilado -y autor de textos académicos- de Filosofía del Derecho, cierra estos recuerdos con importantes datos y amenas anécdotas.

“Locutores que sobresalieron:

XEBH.

– Raymundo Miranda Ojeda. Crónica de Bailes Blanco y Negro y Box.

– Roberto Garza Barraza, “Pídala cantando”, 10.00 a 11 horas.

– Rafael Arias Córdova, “Recordar es vivir” con “Los viejitos de Don Pedro Noriega”, todos los domingos de 13.00 a 14.30 horas por instrucciones de Doña Genoveva Fierro de Hoeffer.

– Rafael Arias Córdova. Béisbol de la Liga del pacífico. En una buena jugada intervenía Don Gilberto Soria con algarabía ¡Tome high life amigo!

XEHQ

– Manuel Pesqueira Álvarez, precursor de las Bandas gruperas.

– Dionisio Rentería Espinoza, conductor-productor del primer noticiero de larga duración en vivo Siete horas, de 6.45 a 10 horas de lunes a viernes, a las 12.45 horas.

XEDL

– Antonio Espinoza Ojeda, “Que me siga la tambora”, 7.00 a 7.30 hrs.

– Fernando Vidal Esquer, “Forjando artistas”, 19.00 a 20.00 hrs., viernes.

XEVS.

– José Trinidad Félix Armenta, “La hora del corrido”, de 10:00 a 11:00   horas.

XEDM

– Fausto Soto Silva, los programas de mayor audiencia: “Radio periódico” y Beisbol de la Liga mexicana del pacífico.

XEPB.

– Francisco Dávila Bernal, “Discómetro mundial”, de 13.00 a 14.00 horas, de lunes a viernes y “Desfile de éxitos”, domingos a las 10.00 hrs.

XHSD FM

Primera radiodifusora digitalizada en Sonora.

CANAL DOCE TV

– Jesús Bojórquez Woolfok, “Teledición”, de 13.00 a 14: 00 horas.

– Francisco Moreno Gil, “Doce noticias”, de 20:00 a 21:00 horas.

CANAL SEIS TV.

– Abelardo Casanova, “Hechos y palabras”, de 12.30 a 14.00 horas.

MEJORES RATINGS, ENCUESTAS DE PROCTER AND GAMBLE, 1960 A 1980.

1.      XEPB

2.      XEDM

3.      XEBH

4.      XEDL

5.      XHSD FM

6.      XEVS

7.      XEHQ

Hasta 1955, las tiendas que más se anunciaban: El centro mercantil (Matamoros y Monterrey), venta anual “La quemazón de precios”. La Cosalteca, “Venta del sótano”, “Mazón tiene lo mejor”, Hermanos Mazón; Tienda La corona, de Eduardo “Prieto” Loustaunau, “Venta del ahorro”; Tienda El paso, de Don Gerardo Sánchez, “Remate de catres”; Óptica de Melquíades Hernández, “Todo gratis en la compra de los anteojos”; Café Mejor, “elaborado con los mejores granos”;  Cerveza High Life de la familia Hoeffer, “orgullosamente sonorense”; Mueblería América, “Engorde su cochinito”; Doctor Miguel Rentería García, “Embarazos, no hay dolor, no hay peligro, método Trigles de red”; Almacenes García, “Precios a rajatabla”; Cine Noriega: martes del tres por uno, “El Santo”, “El Santo contra las momias de Guanajuato” y “El Santo en el Tesoro de Pancho Villa”. Bailes de los Hermanos Ureña ¡Club Brasil, qué vacil!, en la voz del estudiante de leyes Emiliano Soto Carrillo; Almacenes de México, de Don Perfecto Alonso, “infinidades de ventas de clausura, con todo y las golondrinas”, … ¡pero nunca se iba! y al final ¡nadie le creía!, por eso se fue a su tierra el D.F. ¡millonario!

Sus locutores favoritos fueron Roberto Garza Barraza y Manuel Vivian Sortillón de XEBH y XEHQ, respectivamente.

Noticieros. El primero en Hermosillo se trasmitía por XEBH, patrocinado por Muebles para oficina, de Enrique Rivera T. Casa Oloño nunca se anunció.

La mejor comerciante de Hermosillo fue y era Doña Agustina Rivas, propietaria de la Lagunilla de Sonora, S. A. que, con tesón y miles de esfuerzos, desde la banqueta -donde ahora se encuentra su negocio-, inició sus actividades. Dueña de moderno edificio y una cuarta parte del predio ubicado en el centro comercial, Guerrero y Morelia.

NOTA. En aquellos tiempos no todos los aparatos contaban con FM. Sin embargo, la novedad y buena programación de Stereo cien la hizo subir al 2° lugar y XEDM se posicionó en 1970 por el noticiero de Fausto Soto Silva.

La mala calidad en sonido y programación bajaron a varias estaciones, quedando el auditorio en XEDM, XHSD FM Y XEPB.

La XEBH, la de las novelas hasta 1980, fue la favorita entre amas de casa, secretarias y comerciantes, de las 8.00 a 10.30 horas, de las 13:00 a 15:00 hs. y de 19:00 a 20:00 horas: “San Martín de Porres”, “El derecho de nacer”, “Kazán”, “Tres patines”, entre otras; por las noches “Apague la luz y escuche”, Carlos Lacroix y “Chucho el roto”, se transmitió tres veces, pero en ninguna se conoció su desenlace. Eran tantos capítulos que conservadoramente duraba dos años y medio. Guillermo Acosta, publicista en esta emisora, fue contratado en 1968 como gerente de XEFX de Guaymas y logró cerrar sus capítulos y compartir el auditorio con XEDR que tradicionalmente gozaba del 70% y el resto, 20% XEBQ Y 10% para XEFX, quien logró un 30%, quedándose con un 40% la XEDR.

El único noticiero escuchado en Hermosillo, hasta 1980, era el de XEDM. Al inicio de este año, por indicaciones de la familia Hoeffer, inicié un noticiero de quince minutos en XEHQ. A los seis meses se amplió a una hora y al año a tres horas quince minutos.

ANÉCDOTAS

– Al profesor Rafael “el indio” Arias Córdova le gustaba hablar al revés. En una ocasión que preparaban un festival escolar, a mediodía se quedó a descansar debajo de un templete. Pasada la hora de la comida llegó un profesor y después una de sus compañeras. El primero la recibió jubiloso: “boquiuh mis gasnal tasprieta”. Y le contestó “¡quepor em  cesdi  eso is on em  las haz tosvi!”. En eso estornuda “el indio” y los profes, apenados le preguntan: “¿Nos entendió, maestro? Y “el indio” les contestó: ¡leva drema!

– Las instalaciones de la XEBH y XEHQ se encontraban en el Hotel San Alberto. A las seis horas iniciaban transmisiones: Raymundo Miranda Ojeda en la BH y Eliseo Ramírez en la HQ; éste, ex seminarista de Hermosillo, le decían “curita”.

Miranda siempre llegaba primero, mientras que Ramírez de última hora en su bicicleta. Aquél, muy “dañisto”, le sacaba el aire a las llantas. Una vez que el “curita” lo sorprendió, le sentenció que “si volvía a ver en esas condiciones la llanta de su bicicleta, ¡habría golpes!”. Una mañana llega con retraso a la emisora, batallando con su bicicleta, se había ponchado; la estacionó por fuera del edificio y se fue a cabina. Al darse cuenta, Miranda de inmediato le encargó a un lava-carros que le reparara la llanta en la estación de gasolina, frente a la hoy Plaza de la bandera. A las ocho de la mañana que terminó turno, “el curita” iba dispuesto a su reparación, cuando sorprendido vio que ya no tenía nada, exclamando ¡un milagro!

– Recién me había dado permiso Don Remigio Agraz para practicar en la XEBH, el profesor Rafael Arias Córdova me encargó su turno un viernes de 21.00 a 23.00 horas. Leía el anuncio de Gas Neón Sonora, propiedad de Don Remigio y que me equivoco en el número telefónico. Para colmo, por mi cuenta lo repito como tres veces para satisfacer al jefe. Me llamó y enojado me dijo que “no me quería ver nunca por las instalaciones, que mis prácticas habían concluido”. Esperé el sábado siguiente para despedirme de Rafael (su turno era de 13.00 a 15.00 hrs. y las oficinas no abrían por la tarde). En la cabina se encontraba todo el personal comentando la noticia: ¡Don Remigio había renunciado y asumía el cargo don Carlos Balderrama! Me acerqué y al verme Don Trini Félix Armenta exclamó: “aquí está “Nicho”, que se haga cargo del turno”. Al principio me quedé totalmente desconcertado y acepté. Jamás comenté a nadie que un día antes me habían despedido, concluyendo una carrera de 23 años, que a partir de ese momento fui uno de los trabajadores consentidos.

– Don “Beto” Navarro Habas, técnico de la BH, en una tarde lluviosa a más no poder nos dio “raite” a Don Gabriel Vejar, Guillermo Ochoa y el que escribe, en la parte trasera que contaba con techo de lámina de su flamante Studebaker Pickup 1946. Protegió en la cabina a la discotecaria y secretaria, con un pequeño problema: ¡el vehículo no tenía vidrios!”

Hasta aquí Dionisio Rentería, infortunadamente no encontré fotos de él en internet ni pude localizarlo.

NOTA: Aunque el propósito original fue compartir este breve ensayo en sólo cuatro partes, mi información atesorada desborda estos límites de espacio y tiempo y no quiero ni debo guardarla nada más para mí. Por eso prefiero que en el siguiente colofón regalaré a mis lectores dos amenos testimonios dignos de consignar en esta historia: “Los recuerdos de Jesús “el cacho” Bojórquez y TV” y la influencia de las emisoras culturales Radio Universidad y de Radio Sonora. En particular los recuerdos del culto Lic. José Ángel Calderón Trujillo y su programa “Compartiendo contigo”, único en su género, con 4496 emisiones de lunes a viernes en 20 años, ejemplo nacional apoyado desde el ISC, del Lic. Juan Antonio Ruibal Corella.

LOS 60, DÉCADA DE LUCHA POR LIBERTADES DEMOCRÁTICAS

Alfonso Yáñez Delgado,

Director del Archivo Histórico de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (La Jornada, 7 junio 2002):

En relación con … Los 60, una década de lucha por las libertades democráticas, … agrego: en 1961, en la Universidad de Puebla hubo un gran movimiento estudiantil, por una parte el Frente Universitario Anticomunista y las organizaciones clericales, jefaturadas por el arzobispo Octaviano Márquez y Toriz, que combatían el artículo tercero constitucional y los libros de texto gratuitos; y por otra, la corriente liberal constituida por estudiantes sin partido, socialistas, masones y priístas.

En este movimiento la fuerza de la juventud comunista era de 10 personas: José Luis Naval Cid de León, Raúl Márquez Parra, Ezequiel Núñez, Erasmo Pérez Córdoba, Antonio Pérez y Pérez, Zito Vera Márquez, Felipe Chamorro y Pedro Guevara. Nunca fue un movimiento comunista, sino en defensa de la Constitución del país, y en especial del artículo tercero.

Es pertinente esta aclaración porque la derecha, cuando menos en Puebla, siempre ha sido intolerante con movimientos tímidamente liberales, pues su preocupación era acabar con lo que llamaban “conspiración judeo-masónica-comunista”. Creo que el movimiento, iniciado el 17 de abril de 1961 con la solidaridad a la revolución cubana y en repudio a la invasión mercenaria patrocinada por Estados Unidos, contribuyó firmemente a desenmascarar el vínculo entre las fuerzas clericales y patronales con organizaciones como la Unión Nacional Sinarquista y Acción Nacional. Testimonios hay muchos. Estoy enviando dos ejemplares del libro La manipulación de la fe (contra carolinos en la universidad poblana.”

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