DE JESÚS “CACHO” BOJÓRQUEZ, FERNANDO ANDRADE Y MARÍA CRISTINA LEÓN DE ALDRETE Y LUIS ALFONSO LÓPEZ CÉLIS.

PIN

El cronista nato

José Rafael Aguirre Fernández (Culiacán 1944- Hermosillo 2012) fue un personaje de la ciudad que vivió para hacer el bien y para servir a su pequeño mundo de naranja como cronista y preservador de sus más ricas tradiciones.

De fino trato y calidez humana exploró en el escritorio códices, libros y anales y sobre el campo de los hechos arrancándole al pasado local vidas ejemplares y hechos dignos de darse a conocer.

De una manera ordenada y eficaz, condensó la historia general de Hermosillo, de sus familias y barrios siendo un convencido de que debía seguir los pasos de su docto predecesor, don Gilberto Escobosa Gamez.

En los últimos 30 años de su dedicada existencia su tema de charla y su principal motivo de conversación lo fueron los tiempos viejos de ésta capital, sus amigos, los que conquistó en gran número, reconocieron su brillante inteligencia. Supo encontrar medios de expresión (radio y tv) para difundir a todos los rincones concebibles los temas de sus investigaciones creando foros y tertulias con el fin de mantener el amor a las cosas y a los ladrillos del pasado. En esto se convirtió en un consagrado ya que con una voz familiar y bien timbrada conquistó un gran auditorio para su causa por eso fue considerado un maestro y amoroso ciudadano.

Publicó folletos y revistas con fotos y documentos fidedignos con el tema que fue su vida. Terminaba regalando sus obras llevado de su buen corazón. Iba en busca de ciudadanos comunes para ponerlos al tanto de algún detalle curioso que había sucedido a alguno de sus antepasados y que ellos ignoraban.

Fue un hombre generoso con su tiempo, con su conversación siempre documentada por que José Rafael también daba diciendo.

¿DEVERAS CONOCES HERMOSILLO?

Jesús “Cacho” Bojórquez

La labor del historiógrafo es la de historiar, cronicar, imaginar la historia. Todas esas son posibilidades que se unen a la tarea de construir un pasado para acabar dándole fuerza a nuestra memoria tantas veces infiel a sí misma.

Aquí planteo una serie de interrogantes sobre lugares, hechos y personajes del pasado Hermosillo con el fin de medir el grado de conocimientos que tiene el respetado lector sobre el devenir de la ciudad que tanto queremos:

1.- ¿Recuerdas cómo inició llamándose el hospital del niño?

2.- ¿Sabes por qué se llama así la calle Naranjo?

3.- ¿Sabes cuál fue el primer cuadro comercial de la ciudad?

4.- ¿Sabes quién fue Felicitas Zermeño?

5.- ¿Sabes cuál es el significado de la voz yurito?

6.- ¿Podrías enumerar una docena de familias de la localidad que le hayan donado algo a la ciudad?

7.- ¿Sabes qué hospital se encontraba en el hoy kinder Ignacia de Amante?

8.- ¿Podías decirnos quién fue Alejandro el “Cabezón” Uriarte?

9.- ¿Sabes dónde estaba la Redonda?

10.- ¿Podrías decirnos cuántos gobernadores han nacido en Hermosillo?

11.- ¿Sabes quién fue Francisco López Palafox?

12.- A mediados de los 40´s vivieron en la ciudad un expresidente de la república y un exsecretario de gobernación. ¿Sus nombres?

13.- El señor José Díaz Laso distribuyó durante años la ya desaparecida cerveza ¿marca?

14.- La cerveza Mexicali y su filial la Suprema fueron distribuidas aquí por un grupo de accionistas, ¿encabezados por?

15.- Entre otros atractivos de la feria Sonora en Marcha se presentó el ventrílocuo Popo Nemer con su muñeco?…

16.- La construcción del bulevar Rodríguez dejó como secuela una serie de áreas irregulares que abaten todo conocimiento geométrico. ¿En cuál de todas ellas se ubica el edificio Isabel?

17.- El empresario Edel Castellanos tuvo su librería Excelsior en la esquina de Jalapa y Matamoros pero sus inicios fueron en el domicilio de …

18.- La Chahua del Pinolillo trabajó varios restaurantes de su propiedad, mientras que su tocaya la Chahua ladrillera también tuvo su menudería, ella se llamaba …

19.- La señora Rafaela Gil Samaniego viuda de Aguilar es recordada como una de las primeras mujeres empresarias. ¿Sus negocios se llamaron?

20.- La clínica que estableció el doctor José María Licona por la calle Jesús García ¿se llamó?…

21.- En la esquina donde hoy se localiza la VW de Roberto Gómez del Campo estuvo el abarrotes El sonorense, ¿propiedad de?…

22.- En los años 90 la ciudad llegó a tener en funcionamiento tres campos de golf, no obstante su limitante agua. ¿De qué áreas se trataban?

23.- ¿Podrías citar las direcciones donde se ubicaban los siguientes conjuntos habitacionales?: Privada Peralta, bungalows Hoeffer, Columpio del amor, Privada Inhalámbrica

24.- Escribir el primer domicilio que aquí tuvo el Seguro Social.

25.- Los hermanos Morfín establecieron su óptica en la calle Vildósola, en esos años ya tenían competencia con el señor Melquiades Hernández, ubicado sobre la calle Matamoros y con el Dr. José Rocha que estaba ¿en la calle? …

26.- Los hermosillenses han rechazado que la Cruz Gálvez se convierta en un ente de vil interés comercial porque se encuentra en suelo no urbanizable especialmente protegido. ¿Qué mandatario hizo hasta más no poder por comercializarlo?

27.- El Chamarula pasó a la historia local como el mejor cocinero de tacos de cabeza, ¿perteneció a la tribu? …

28.- Cada mañana comenzaban a llegar quejas a la administración del hotel Gándara porque sus huéspedes amanecían inundados con el santo olor a panadería, ello ¿se debió a …?

29.- ¿Sabes el nombre de la primera agua purificada que se vendió aquí?

30.- ¿Podrías ubicar el paraje conocido como la Islita?

31.- ¿Sabrías el domicilio exacto de la que fue la tienda Sonora Hobbie?

32.- ¿Sabrías cuál fue el último gobernador al que se le permitió tener como pista de baile a Palacio de Gobierno?

33.- Organizó la Cruz Roja para Hermosillo, su vida se caracterizó por la generosidad, se trata del oriundo de Suiza, llamado…

34.- Defendía infinidad de casos perdidos para familias pobres, obteniendo sonados triunfos sobre abogados titulados, se le conoció como el Rey del amparo…

LOS SESENTAS

José Luis Bojórquez

En los sesentas Hermosillo conoció el anillo periférico y su población pisaba los 150,000 habitantes y donde hubo quien declarara que ya no había lugar aquí ni siquiera para acomodar una aguja.  La vida detrás del “bordo” parecía imposible y no obstante se multiplican los fraccionamientos y a la vivienda popular, llamada también La Huerta, le siguió La Apolo (enclavada en los otrora basureros municipales) y el de la Reforma Norte al que coquetamente se le denominó de los “brassieres” ya que las casas con sus techos cónicos recordaban las prendas íntimas de las féminas.

Entonces un peso compraba la voluntad diaria de un niño reacio a la instrucción pública para que con él pudiese darle rienda suelta a sus apetencias representadas por el “ricobeso”, la “nucita” y la “supernatilla”… Un peso o “bola” o “varo” o “pachuco” pagaba un viaje completo e intransferible en los recientemente aparecidos “ruleteros” o “peseros” que empezaron dando el servicio sobre carros cerrados en donde el pasajero recién bañado para ir a la oficina compartía el sudor del chofer. Poco después llegaron las camionetas de la marca Ford que al sufrir el sobrecupo tenían que llevar a dos que tres usuarios en calidad de “cátcher”.

El ruletero recién llegado jubiló a los “camiones chatos” de Castellanos, Munguía y Osornio… Un peso compraba una boleada en el jardín Juárez el sitio de reunión de los soldados francos y pagaba también un corte de pelo en La Amiga de Pueblo donde las colas de mechudos eran tan largas como sus cabellos, y el propietario de la barbería tripulaba un modelo reciente gracias al favor que le dispensaban a su negocio tijeril del centro de la ciudad…

Un peso saldaba los favores de una linda damita que se dejaba conducir una pieza de baile por el osado galán que así lo disponía en los interiores de los bules de la recién mudada zona de tolerancia en Las Flores, más allá de la novedosa colonia El Choyal. Un peso alcanzaba a pagar un “hot dog” que llegaron a la ciudad llamándose “perros calientes”, pero la moral prevaleciente timorata por las  interpretaciones que el binomio se le pudiera dar, determinó que se continuara con su apelativo inglés.

            Esta vianda se popularizó en las afueras de la Universidad frente a la preparatoria pero el genio comercial de los gordos Medina los llevó a entregarla a domicilio desde su caseta Alma en Reforma y Veracruz, de donde partirían a los enfrentes de la colonia Pitic. Inmediatamente, y como una respuesta regionalista, desde las catacumbas pécoras de la zona de tolerancia vino el taco de carbón o taco de carne asada también de a peso, envuelto en tortilla sobaquera a la que la cicatera forma de hacer mercado de los pioneros zares del taco -Ventura Sierra, sin duda el precursor- la redujo a sus mínimas dimensiones que casi terminaba por perderse en la mano… Un peso pagaba la momentánea alegría que proporcionaba la tocada de una pieza musical en una radiola.

            Éste fue el aparato de la década que movió las voluntades y las preferencias musicales elevando a la categoría de ídolos a los artistas del momento. Aparecen rocolas por centenares. “El Güero” Ossio respondía por su calidad- y viven su pujanza máxima ya que con gran visión cantineros y restauranteros le dieron el sitio predominante en el interior de sus negocios para darles vida y animación.  Le fabricó ídolos, cautivó corazones o los hizo pedazos y le dio ritmo a toda una generación. Famosas fueron las ubicadas en el Café Universitario dentro del gimnasio donde el éxito preferido fue “la Burbuja” seguido de “Sábado en Tijuana” y las melodías de Hugo Avendaño dentro del Paty Queen. La ideal o la tocada sin descanso en el drive inn de Beto Celaya.

            El Rubí en la calle Veracruz que incluía en su repertorio a Pablo Castillón “Contemplando tus cabellos de oro”, Los Dandys “Suspenso Infernal”, Juanito Mendoza “Me Sobra Mucho Corazón”, “Sombras” de Solís también Mayte Gaos con “el GranTomás” y Oscar Madrigal “Estoy muy triste porque estás muy lejos de mí”… Entonces el restaurante El Petate por la Monterrey hizo artistas de la canción sustraídos de los barrios y arrebatos a las fiestecitas familiares. Entre tanda y tanda de sus programas radiofónicos a control remoto cada miércoles descubrió a Chayito Valdés, Sandra Almada, El Caporal del huapango Toño Borbón,Vicky Acuña, constituyéndose junto a otros en una comalada artística como ya no verá otra la población citadina en los treinta años sucesivos.

            Allí las cahuamas cerveceras eran enfriadas en cilindros de lámina ribeteados de hielo para que los envases de cristal no resistieran el calor de la palma humana… La cenaduría masiva, porque de masa eran sus sopes, fue “La Primavera” por la Monteverde del policía Manuel Moreno. Era el surtidor de los antojitos mexicanos para los añorantes de los que se sirvieron pocos años atrás en las mesitas de doña María, Los Ramones y la Chagua y su respuesta trasnacional lo fue el Pradas de los Andere, por la Serdán, donde las delicias tenían factura norteamericana y donde rolaban la torta compuesta, el café capuchino o las comidas de menú internacional.

            También el coreano Pedro Park logra enganchar a una ávida clientela desde su café Reforma enseguida del cine tocayo valido de dos factores e irrebatibles: deliciosas cenas a precios económicos… Las Cazuelas por la Rosales reúne a la exitosa familia política del momento; Mario Morúa se reporta asiduamente… La carne asada se vende por toneladas sobre el recientemente inagurado bulevar transversal, la concurrencia es apretada y selectiva debajo de la sombra de corpulentos árboles en la esquina de la calle Matamoros donde Pepe Colores recibió el favor de los adoradores de la carne al carbón.

            Tiempecito después abriría sobre el desecado lecho de La Sauceda su Villa Colores hasta donde llevó la alegría de mariachis y consumidores avenidos con las libaciones de larga duración. Fue donde se dieron el abrazo de reconciliación política las figuras encontradas entre sí: Enrique Cubillas, Fausto Acosta Romo y Leandro Soto Galindo… El Señorial sobre la calle Veracruz y Segunda dura un pestañeo por lo atrevido de sus shows: presenta sobre la extendida barra despampanantes jovencitas sicodélicas que bailan ritmos sensuales vestidas con ajustadas minifaldas las que llevan hasta el frenesí cuando no a la lujuria a los circunstantes masculinos…

            El Focolare de César Balsa en el hotel San Alberto divide a la grey cafesera del mercado y jala a sus negocios a los de más posibilidades económicas, y claro a los aspirantes a serlo, y su desayunadero dura poco tiempo logrando impactar el ánimo de los imitadores, y uno de ellos, Víctor Manuel “El Perro” Romo instala la versión democrática del  Focolare, el Tacolare, que fue una taquería nómada que lo mismo se detenía a servir a la insatisfecha burocracia de los palacios que a los  deambulantes del jardín Juárez… Por este mismo tiempo fracasan los intentos de taquizar el apetito de los hermosillenses del corredor ciclista Rafael Vaca.

            Su sueño convertido en una fonda de lujo llamada El Taquito no consigue hacer que sus favorecedores regresen con todo y que la variedad de antojitos era exhaustiva… Vive también por esos días su agonía en su olvidada calle de San Benito la barraca antes iluminada multicolormente que dio albergue al celebradísimo Limoncito de Isidoro Angulo por más de treinta años y que corrió la legua desde el jardín Juárez, lugar de su inicio pasando por la esquina de Juárez y Veracruz donde los continuos pleitos de sus violentos visitantes y los lógicos roces con la autoridad lo obligaron al franco repliegue hacia la oscuridad de los barrios… La cantina El Farolito de los hermanos Del toro reúne día y noche multitudes que se disputan desde tempranas horas el espacio de las mesas por allá por la Nuevo León.

            El gancho irresistible: una catarata botanera de picosos tentempiés que mantiene al grupo consumidor sin ganas de regresar a la casa o al trabajo.  La Tropiconga de Julio es más selectiva y callada su concurrencia ama el taco cahuamero y las longas son de un peso veinte y las de vaso chico de ochenta centavos.

            La Bohemia cambia de sitio y su clientela no vuelve a ser la misma.  Los jaiboles mejor preparados salen de las manos de Espejo y de Héctor Borboa en el ya moribundeante Casino de Hermosillo de la calle de la Carreta… Triunfa noche a noche el improvisado Club del Clavito reuniendo a su alrededor a los fanáticos de la cerveza tres equis- clara u obscura- en la esquina de Guerrero y Tamaulipas. Era un poste de madera con un clavo hendido a regular altura y que servía para que los sedientos abrieran sus chelas recién salidas del expendio de Mange.  Ha sido el club más democrático por cuanto que sus filas de bebedores las aportaba el grueso poblacional que apenas acabalaba para el de “doce” pues el práctico “six” aún no aparecía…

            Luis Morales conquista a la muchachada universitaria con sus gélidos raspados y su don de gentes y buen carácter. Entonces el parador cahuamero es Amelita instalada en restaurante a todo tren en Durango y Yañez. Allí Andrés Peralta debuta como mesero y luego ya casado con Vicky instala en El Llano su propia cocina para devoradores de quelonios… El Chamarula celebriza el rumbo dando a conocer sus tacos de cabeza enseguida de la Cervecería de Sonora y atiende primero a aquéllos que no le sacan a picar cebolla… La chivichanga frita detiene el paso de los hambrientos por detrás del Correo mientras que por sus frentes doña Nana sirve unos de picadillo, carne deshebrada y tacos de chilorio que llenan la tripa de los transeúntes de la Serdán.

            El taco de frijol del Calá alcanza su propia grandeza al acompañarse con una picante salsa en el inicio del Rincón del Burro… Los columnistas más leídos: Casanova, Enguerrando y Healy. En esta década El Imparcial pasa a matutino y en medio de la misma se decide también a trabajar el séptimo día pues hasta antes nadie escribía para el domingo.  Llenan la tarde hermosillense las voces de los papeleritos convocando a los lectores para que lleven el Regional, El Pueblo y El Heraldo.

            El rumbo de la calle Veracruz hospeda al nuevo diario El Sonorense editado con la ayuda del gobierno por los hermanos Argüelles. A este periódico se le conoció como el de los “pelones” pues encima de que sus editores provenían del Distrito Federal, no necesitaban usar champú… Letreros famosos: “Casanova mientes”, “Firmes a tu regreso”, “Faustino no”, “Este año aprende a tocar guitarra”…

            El Chato guitarrero pasea sus últimos días de trovador nostálgico siendo “Martha” su canción de batalla y “el Jibarito”, la prueba del alcance de su potente voz nasal. El Che Barrios de modestos alcances tenoriles enseña a la parroquia cervecera hermosillense la calidez y el drama de los tangos, antes da serenatas diurnas a las guapas señoritas que estudian con Nachita de Amante.

            Dos “silitos” cada uno por su lado acompañados de sus guitarras consiguen por un peso la pieza la dedicada admiración de los tiernos románticos… Personajes célebres: el honesto y recto policía Moralitos, “el Canti” en las afueras de la Uni; Esthelita en la biblioteca advirtiendo a los vociferantes, El Chapo Romo con sus electrizantes y bien montados shows pugilísticos y de la lucha libre, el espectacular doctor Sotelo y sus estrambóticos modelos Harley y Packard de rutilantes colores.

            El Bobby Thompson practicando el comercio, el trueque, y dejando a su paso un terco aroma a gallinácea y el perfume de su fácil sonrisa… Despunta la forma de hacer comercio de autoservicio inscribiéndose a la vanguardia el mercadito Londres de Juan Burrola y el mercadito Pancho Buelna, seguido por los MISA de los güeros Durazo en los visitados Insurgentes, los cuales fueron substituidos en la misma década por el mercado de las rayas La Canasta que marcan el inicio ya en los setentas de los invencibles VH.

            Cabe apuntar el super Veracruz de los Cubillas que mantuvo una decorosa pero efímera existencia comercial… Desaparecen los abarrotes tradicionales: El “Calivonten” de los Katase que había fundado Monona Granich, “La Villa Rica de la Veracruz” de Humberto Medina Hoyos y “El Dragón Rojo” de Miguel Chon.

            Morales Hermanos en la tienda de deportes y papelería bien surtida y mejor atendida. Mazón Hermanos redistribuye su tienda dándole un parecer norteamericano y crea el llamado “sótano” a donde van a dar los precios bajos. Su marcha musical es el silbido cotidiano por encima de la del Café Combate y su referencia orquestal en las fiestas marca el finiquito de una tanda…

Lugares para echar el romance: El Paty Queen, El Café Universitario, la nevería La Ideal, las escalinatas del museo y cuando el noviazgo iba  avanzando atrás del museo, el cine Sonora y cuando abulia de amor la llama debajo de los cobertizos del cine Reforma, también en los sombreados corredores del monumento a la madre, el jardín de los mirtos dentro del edificio “mayor” de la Uni, los ventanales donde daban las clases de cocina en la secundaria y el asiento trasero de los camiones amarillos que llevaban la ruta del Seguro por ser la más larga.

Lociones y brillantinas de moda: Old Spice y Jockey Club, Cheseline, Wildroot y Glostora. El “livai” es sustituido por el Farah americano, el zapato es el GBH de 120 pesos; la camisa es blanca y tiene dibujo en V en la manga corta, mientras que la larga exige la elegante mancuernilla.  La corbata es delgada y el corte de pelo varonil el dos rayas claro oscuro. Las peluquerías con más demanda: La Juárez del “Calvito” Castro, La Reforma del maistro Domitilo y Los Panchos de Saavedra remozadas hasta parecer joyería y con los vidrios polarizados para que desde afuera no fueran vistos los hombres en el momento cumbre en que eran transformados en Adonis por la solícita atención de soberbias señoritas.

El Super González tuvo una selecta de favorecedores en su barbería del bulevar Rodríguez…Se divide el territorio de los bailadores: los ricos van al casino, los clasemedieros y estudiantes a las canchas y al recientemente inaugurado Gimnasio, y los rumberos de barrio llenan cada domingo el Hig Life, el Cuauhtémoc y el Dos Equis, salones que brindaban la oportunidad del ligue con aquellas damitas que olvidaban llevar al baile al incorruptible chaperón.

            Las piezas favoritas: Patricia, Mujer Enamorada, Pepito mi corazón, Gracias amor, Corazón de madera, Nunca en Domingo, México Ruedas, Sábado en Tijuana, Tequila y todas las de los Apson Boys. Buenos bailadores que no le sacaban a ser la atracción máxima en el centro de la pista: Gilberto “El Yaqui” Cabanillas, Manuel “El Perro” Angulo, Alonso Robles y “El pelón” Héctor Serrato.

            Aunque Juan Manuel Muñoz “El Tepupa” llevó sus habilidades de roquero en plan profesional por los salones de Hermosillo, más iluminado con el motejo artístico de Johnny Rock, no consiguió la celebridad que le pagó el deporte ni la que obtuvo en la primera fotonovela que se rodó en la ciudad Cruz Gavilán…

            Como una respuesta a los grupos que se formaron en la Ciudad de México -Teen Tops, Hooligans, Rebeldes del Rock, Locos del Ritmo-, aparecen los jóvenes que se reúnen en las esquinas de los barrios para intercambiar los secretos arrancados a la guitarra en lo tocante a la música del compositor agradable Horacio Arreola y su vocalista Yolanda Ballesteros. Creativo y ameno “El Chacal ” Estrada que deleitó sobradamente las tandas del Continental de César Gándara…

            La Televisión propuesta primero por canal 6 se convierte en un aparato exitoso que fue llevado a las esquinas más populosas de la ciudad encaramándose a un poste y dentro de una caja protectora para servir a una teleaudiencia que estaba incapacitada económicamente para tener el suyo, y que ya estaba dejando de lado a sus ídolos radiofónicos cambiándolos por modernos personajes de la televisión como Memo Turnbull con su “Mundo al Día”, Gabriel Roberto Monteverde y Trinidad Félix Armenta con su “Bar de Aficionados.

            El triunfo irreprochable del novel cantante hermosillense Javier Vega quien volaría poco después al estrellato -vía Ossart- poniendo en el gusto de América el tema de La Campana Rota.

            Locutores más escuchados: Humberto de Gunter, Los Moreno Gil, Fabián y Francisco Palma Parra, “Chicho” Rojo Gastélum con su programa Melitón y Salustio Reséndiz que da origen a los programas de crítica y sátira política por la radio, Luis Ruíz Vázquez en la Chica de Sonora disputándoles el auditorio femenino al galán “Tato” Mazón. Dueños del aire también Roberto Garza, Carlos Valencia con su Cartero del Aire, Benjamín Godínez, Enrique Hage Campuzano, Montiel Ventura Castillo.

            Las sociales de Miguel Maldonado, los éxitos Internacionales de Dávila Bernal, los Cantantes de medianoche de Dionisio Rentería, la poderosa y bien timbrada voz de Ernesto Aparicio Dyke, el eterno compartiendo los micrófonos con “Pancho” y “Chamín” Vidal, que cobijaron el programa Forjando artistas que presentaba el piano de Ana Bertha, la armónica de don Juvencio Carrasco y el animador Alfonso Arvizu Abril.

            En esta década cae desamparado el radiofónico Recordar es Vivir cuando su principal patrocinador la Cervecería de Sonora, en manos de nuevos dueños, no incluyó en su agenda promocional la querida estirpe de los músicos sonorenses representada allí por Los Viejitos de Pedro Noriega y la sonora voz del locutor Rafael Arias Córdova, quien condujo el programa por más de veinte años.

            Emergen en la Pera del Ferrocarril Librolandia, El poeta grande de Sonora Abigael Bohórquez, los artistas teatrales universitarios Oscar Carrizoza, Jorge Velarde, Arturo Merino, Luis Enrique García, escritor y dramaturgo valioso, Socorrito Lagarda, Julia Astrid Tapia y “Pepe” Carreño Carlón… La revista de versos Alma Sonot del “Cacho ” Bojórquez, La revista de literatura Letras de Sonora de Arístides Prats… Radio Universidad lanza su voz de cultura al cielo del noroeste y agrupa las voces de Aníbal Meneses, Ausdiberto Aguilar, Rita Silvina Agramont, “Gallo” Jordán, Homero Estavillo y tiempo después saca al aire su canal televisivo con los más feos rostros del momento universitario: Eutimio Armenta, “Gordo” Barreda, Sergio Solís y “Cacho” Bojórquez…

            La revista más leída en la historia de la Uni: “Presente” de larga vida y que fundó el talentoso periodista estudiantil Genaro Encinas Ezrré. Periódico de corta vida “Lex”, de Carlos Moncada y Tere Gil. Publicación divertida y satírica “El porqué” de Morelos Vargas y Julián Moreno.

Deportista consistente: Isibasi. Personaje rudo y castrense: Solares. Basquetbolista: Alessi Andrade, Peludo Cárdenas… Prestigio Universitario: haber sido de la FEUS como “El Guaty” Iberry, estar de novio con muchacha rica, ser amigo del “pelón” (Tapia o Rosas), tripular carro o motocicleta como Astrain o Sotelo Jr., ser pasante de leyes como el tenaz Paz y Puente. Hablar en público como Virgilio Ríos Aguilera. Tener apodo congruente y eufórico para no pasar desapercibido. Vivir en la casa del secretario de la Universidad “Chalío” Moreno. Publicar en un medio. Tocar en la banda del Mayor Isauro Sánchez Pérez. Ser atleta como “El Supermán” Leyva o “El Patas” Romero o clavadista como “Manolo” Terán. Organizar una manifestación y tripular un carro alegórico. Vestir ropa americana. Desprestigio universitario: Fosilizarse en la escuela, ser despreciado en los bailes al pedir la tanda a una muchacha, ser amigo de un “hielo”, no ser sujeto de crédito de las tortas de Ramón, caerles mal a los de la agropecuaria, bañarse en lo bajito en la alberca….

            Se abren las escuelas nocturnas y penetra un grueso número de ciudadanos maduritos alentados por la posibilidad de ser al paso de los años también universitarios… La academia comercial con más población estudiantil son los Institutos Gregg del chispeante profesor Abril y su inteligente esposa Lupita Fimbres… Los suspiros durante el recorrido de los desfiles arrancan las muchachas guapísimas de la academia del mister Sánchez. Las bastoneras ya son las de la “Prevo” que enseña y adiestra Migdelina. Los mejores bailes los organiza el Instituto Marina de puras señoritas. Los pleitos más enconados los escenifican los “hielos” de Gámez.

            Los más elegantes alumnos están en el Regis y los más caritas. El uniforme más llamativo el del Colegio Lux… Se extiende el pavimento de la ciudad hasta la añorada Ures y eso es pretexto para oirle a Gilberto “El Sahuaripa” Valenzuela su corrido “el Moro de Cumpas”… Abren paso al Cerro de la Campana y la sensación es subirlo en carro en compañía de la novia (de otro)… Tienden el bulevar Transversal y pronto los de El Mariachi y El Ranchito vienen a conocer a los nuevos habitantes de la colonia Vivienda Popular o La Huerta al otro extremo de esta anchurosa vía… Se lotifica la colonia El choyal en unos llanos agrestes del norte, poblándolo con más de mil familias que desocuparon del Vado del Río con el hincapié de que allí peligraban vidas y patrimonios… Constituyen una casa con material de Stramit, láminas de paja prensada y la anécdota recuerda que antes de su inaguración fue devorada por las chivas… El fraude de la década: la venta de lotes de Jardines de Hermosillo…

            Roban la respiración de los Suscriptores de El Imparcial sus bellas embajadoras Beatriz Allegre y Tere Gil, un par de mangazos… las misas se dicen en español… Funcionan los teléfonos públicos donde se pueden hacer llamadas de larga duración por una moneda de veinte centavos… Don Miguel T. Rodríguez y luego Don Paz M. León ciudadanizan y casan a la población en la primera mitad de la década. El inteligente pasante de derecho Roberto Sánchez Cerezo ya como juez de paz procede haciendo lo propio con la población aparecida en la segunda mitad… Llegan por centenares los trailers de la caravana americana dirigida por Wally Byam…

            El empeñoso sacerdote Pedro Villegas pone un pie en el cielo cuando llevado por su corazón de pan de dulce abre el hogar estudiantil Kino con la pretensión profética de contener en él a todos los estudiantes huérfanos deseosos de superarse.  El Hombre manso y sencillo humilde hasta las lagrima Juan Navarrete y Guerrero… El presbítero Jaime Pedro Salcido en una empresa descomunal da los últimos toques al templo de piedra erigido en honor a la patrona del barrio San Benito “La Virgen de Fátima”.

            El publicista Gustavo Romero Carpena inventa el rap y lo utiliza para que diga sus mensajes promocionales el locutor Paraskevas de Nogales… El carro más caro apenas llega a los ochenta mil y circulan por las calles marcas vesátiles: Vauxhall, Volvo, Hillman, Anglia, Taunus, Opel, Simca, junto a las marcas norteamericanas tradicionales.

            Es un escándalo la prostitución: cierran el hotel del Norte sobre la calle Octava. Siguen funcionando casas de “mala nota” como las de Zendy, La Lucila, la Trini, la Astorga, La Chacha el 19 y en la carretera al norte, como vanguardia de los hotelitos de paso de la familia española, El Mirador y las Vegas…

            No bien pavimentada la calle Yucatán frente al gimnasio, es aprovechada por los tarufis locales en lo que puede considerarse como el inicio de los arrancones. Allí se distinguen por su arrojo Beto Michelena, Héctor Murrieta, Beto Jiménez y Tony Salido, el precursor del automovilismo de velocidad… Las fiestas más rumbosas: las que preparan Falita, Migdelina, Ramón Edingardo y Rusdibaldo, mamá Cuquita, la dueña de la Guapalaina… O las que organizan al policía más querido de todos los tiempos, Ventura Pro, en San Benito, por la calle Veracruz, a donde asiste desde el más modesto hasta el gobernador…

            Pepe “El Chicano” establece en el remate de la calle Yucatán, esquina con Reforma, una pista para darle velocidad a los minúsculos go-cars. Alvaro Obregón Luken abre un negocio de jalón masivo, su golfito, allá en la Pitic, que fue el consuelo de los que no tenían equipo profesional para irse al Country…

Éxtasis y arrobamiento: la práctica del hula hula, arillo de plástico que se levanta como el pasatiempo sin par en donde en el hogar tenían el propio y el cual, colocándose alrededor del tronco del usuario, lo hacía girar contorsionándose como serpiente, descoyuntando al cabo de su práctica a los fragilísticoespialidosos de la cintura.

            La pulsera magnética, con un costo mayúsculo de 75 pesos, llegó a convencer a los sobrados de fe, que curaba desde el mal de amores hasta los callos y el mal de década: el garrotazo de la suegra…

            Se prenden los semáforos en las principales esquinas y cada vez se van viendo menos los automovilistas que, para indicar que darán vuelta, sacan el brazo con la mano hacia arriba y/o simplemente extendida. Mucho menos se ven los camiones que, al hacer las indicaciones de la vuelta, operaban un mecanismo que sacaba de la cabina una flecha de lámina con luces muertas fosforecentes. En esta década desaparece el crank manivela de fierro fundido, con la que se hacía funcionar la volanta para encender el motor desde afuera del carro. Antes de desaparecer, deschavetó a muchos automovilistas y despaletó a otros…

            Cómics: Chanoc, Marvela, Borola, Los Supersabios, Memín, Brujilda, Lágrimas y Risas…

Llega la pizza a un restaurante del bulevar Rodríguez y los primeros en hacerle los honores son los integrantes de una fugaz colonia italiana que funcionó a esas fechas…Paisaje imborrable: los paracaidistas de Hernández Toledo ocupando la plaza universitaria, hoy del “Jatdog” y disolviendo a las turbas estudiantiles se apoderó del recinto educativo; hizo huir a los líderes del 67 y marcó el inicio de una época de desintegración académica.

            El santo del decenio: San Martín de Porres, que se aparece en el cerro de El Mariachi y al rato consigue el milagro de que todos los recién nacidos lleven su nombre…

            Entonces… las noches eran partidas en dos por el largo sirenazo de las nueve y las mañanas se alertaban a las ocho.

PENSAMIENTOS BREVES DE HERMOSILLO

Jesús Cacho Bojórquez

– Clarito oí que dijeron salud.

– De todo para todo y para todos.

– Una mano amiga a las manos que trabajan.

– Mazón tiene lo mejor.

– Sonora tierra de gigantes.

– Si viene a Hermosillo y no come en restauran Xochimilco haga de cuenta que no vino.

– El corral es El anzuelo del sabor.

– Tan tán qué barato dan en Mueblería Beltrán.

– Si quiere ahorrar un dineral compre en mueblería Nacional.

– Organi di molto vacile e irrigatione ilaborato a due mani in stato turulato (La gotita)

– En Sonora se acaba la cultura y empieza la carne asada.

– Cállate, Ramón.

– Fácil para Leo.

– El imparcial trae mucho quelele.

– El saber de mis hijos hará mi grandeza.

– El rey del amparo.

– Cambustón, el menos malo de los hoteles.

– Máxima libertad dentro de un máximo orden.

– A dónde vas conejo Blas, al 19 con Nicolás pago menos y como más.

– Usted es un precioso regalo funeraria Uriarte tiene su estuche.

– XEDL es una cosa tan frecuente que apaga usted su radio y lo sigue oyendo en el de enfrente.

– A cenar dijo Arriola.

– Cada peso que gastas aquí vuelve a ti.

– Café combate de rico aroma café combate la gente toma.

– El golfo de California es la pecera del mundo.

– La gotita es la conciencia ecológica de Sonora.

– Si no son de Romo mejor no como.

– El que se casa casa quiere y muebles de mueblería américa siempre prefiere.

– El canal que tiene todo lo que entretiene.

– El café huele mejor de lo que sabe y la carne asada sabe mejor de lo que huele.

– Memo Verdugo los está esperando.

– Quién se resiste al poder curativo de la naturaleza? ( dr Araujo)

– Beto balatero bato barato.

– Tome high life amigo.

– Garbanzo trigo y mujer, de Sonora deben ser.

– Si vas Aconchi lleva lonchi.

– XEDL positivamente segundo lugar el primero se lo reparten todas las demás.

– Las 14 con 14 en radio 14 la feliz coincidencia.

– Si o no pero ya.

– Tienda el paso a un paso del mercado.

– Las quince letras.

– En el verano la única agua que cae en Sonora es la que se desprende del aire acondicionado.

– High life el orgullo sonorense.

– El río lleva la piedra rodando rodeándola redondeándola.

Más

– “¿Qué más quieres, quieres más? pepsicola, nada más”

– “Si no le gusta, píntelo con Comex”

– “Qué bien CAI una taza de café combate, ¿VERDÁ? …DIFINITIVAMENTE (Cananea Reyes y Héctor Espino)

– “No lo diga, ¡escríbalo!” (libretas del periódico El pueblo)

A LA MUERTE DE JOSÉ RAFAEL AGUIRRE

(Correspondencia particular, con su autorización/HRE)

YETO: Dejando por fuerzita la basurita que se acumuló en las últimas fechas, creo de corazón que personas tan vehementes en lo que se proponen quedan muy poquitas, cuando menos en nuestro entorno y con relación a la fuerza y voluntad que José Rafael le inyectó a todo lo que emprendió.

Su capacidad la puso al servicio de la investigación y de la Historia, sus fuerzas no le dieron para más y finalmente cumplió con su destino. Él tiene la culpa de que yo me encuentre también imbuido en esto de la Crónica, él me invitó por primera vez a colaborar en una revista que tituló Teledición, posteriormente me invitó a participar en un programa de reminiscencias musicales y de allí para el real se me introdujo el virus del micrófono y la crónica. A él le debo el hecho de estar en esto del Pitic y en cierto modo en los medios. Durante algún tiempo fuimos amigos y compartimos el gusto por la historia, después, fue después, ya no fue lo mismo. Donde quiera que se encuentre, mi recuerdo y agradecimiento eterno.  Q.E-P.D.

Fernando Andrade Domínguez.

YO TAMBIÉN QUIERO A HERMOSILLO

María Cristina León de Aldrete

……¡cómo no quererlo si aquí nacieron mis cinco hijos, seis de mis nietos, miles de amigos que me han hecho la vida tan feliz! ¡con sus amaneceres de transparente cielo, el aire en primavera saturado por el aroma de los azahares de sus naranjos en flor…sus noches del verano con la nieve de pitahaya en la Plaza Zaragoza….con los conciertos que ofrecen vespertinamente sobre la Plaza Emiliana de Zubeldia los pájaros que con sus pechos amarillos y su plumaje negro parece fueron uniformados por la autora vasca de la Misa de la Asunción. ..cómo no quererlo, que tiene una cruz roja que está ligada al recuerdo de don Julio V. Escalante, don Carlos Balderrama, doña Elsa de Banderas Silva, “el chilaquil” Alfredo Pérez y su tocayo Alfredo Bernal Cubillas y en épocas más recientes, a don Alberto “R” Gutiérrez, grande entre los grandes, como lo fueron don Gustavo, don Enrique y Pepe Mazón…..Hermosillo,  capital de un Sonora trabajador, progresista, generoso, en donde quedaron las huellas de Eusebio Francisco Kino y en donde los continuadores de su obra generosa lo tienen como inspirador y guía un Hermosillo que ha sabido de los grandes alcances logrados por monseñor Pedro Villegas en el campo de la educación….de un Enrique y Manuel Cubillas, de un Manuel Torres, un Agustín Morales, un Carlos Maldonado, Nachito Elías, un Antonio Molina que con su marca de errar contribuyeron  a dar el carácter de emporio ganadero a la entidad…cómo no quererlo, capital del Estado en donde se han dado tantas de las epopeyas de gloria que nos han marcado: Cananea, cuna de la Revolución,  Guaymas que nos dio a tres presidentes de la República…cuantas cosas más pueden servirnos de motivación para quererlo, hermoso desde cualesquier ángulo y que se viste de luces: rosa, gris y oro, en sus  crepusculares tardes….. Hermosillo con su marmórea riqueza del cerro de la campana, con la calidez de sus playas en Bahía kino, con la sabrosura de su carne asada y el dulzón regocijo de sus coyotas del pueblo….. Hermosillo, qué orgullo pasear por tus calles y tus bulevares……

Y DE PRONTO, REGRESAMOS AL PEDAZO DE TIERRA AQUÉL…

Luis Alfonso López Célis

            Es cuando vemos que hace muchos años se terminó la primaria, que luego brincamos a la secundaria y que después de todo eso el mundo empezó a venirse encima como si alguien se lo estuviera ordenando. Hace más o menos cuatro, cinco o no sé cuantos días, me fui a la casa de mi amá.

            Se trataba de dormir ahí esa noche. Doña Adela no cumplía aún los cuatro meses de haberse despedido con dulzura, como solía hacer todas sus cosas.

            Acaso la prima mayor, a quien mi hermana encargó la casa mientras escogía horas para descansar porque dos rectas finales de asistencia son desgastantes para cualquier ser humano incluida ella, fue quien detenía las paredes sin dejarse intimidar por el techo.

            Se presentaron algunos problemas con la funcionalidad del “depa” y entonces tuve que recurrir a la casa materna…

            Me dije que tenía que dormir ahí, porque mi “bunker” se encontraba poco adaptable al confort.

            Y me fui…

            Mi prima Sandra, es un poco parecida a la Tía Chofi que tan bien nos describió Sabines.

           La diferencia estriba en que mi prima sí se casó y posteriormente tuvo la gran fortuna de ver su matrimonio interrumpido, como suele suceder a muchos cristianos felices.

            Bueno: ella me recibió con la tradicional frase “¡qué milagro!!”

            “Pues ya ves”, le dije y luego me adueñé de un espacio…

            Y horas más tarde, tras ver insulsas conducciones en la tele, terminé por dormir…

            Todo iba bien…

            Incluso al siguiente día.

            Pero se presentó el momento en el que tuve que entrar al cuarto de mi amá… de su recámara, pues…

            Sigue oliendo a ella.

            Parece que sus santitos con expresiones melancólicas, la recuerdan.

            Deben haberla conocido muy bien porque durante muchos años les habló y les hizo llegar sus inquietudes, incluyendo la desconfianza que sentía en torno a mi futuro.

            Creo que más tarde comí algo.

            Cuando salí al porche haciéndome acompañar por mis recuerdos particulares, me recargué en la reja que da a la Calle Rayón y no vi pasar ningún auto.

            Sí los había.

            Los carros pasaban como pasan todos los carros del mundo: por enfrente de nosotros… en ocasiones por encima.

            Pero… yo no los veía…

            Lo que yo estaba viendo era una cordillera de recuerdos…

            Todos bien formaditos… tomando la distancia…

            Ahí estaba el pavimento aplastando una calle que antes fue el piso sobre el que nosotros dábamos rienda suelta a la creatividad para inventar juegos.

            “La patada al bote”, los sanguinarios y salvajes “Hoyitos”, las catotas en sus modalidades de “la matanza” “los anteojitos”…

            El trompo asesino que buscaba con su “pico de garza” hacer pedazos al trompo enemigo.

            Juro que todo eso pasaba frente a mi vista, como película reciente.

            Pero ya las cosas no estaban donde mismo.

            Hay “casas de altos” muy cerca, la calle está asfaltada, los rostros de los vecinos han cambiado y son contados los seres que te dicen “buenas tardes”, o “buenos días” (según sea el caso) cuando pasan cerca de ti.

            Incluso la casa de mi amá ha cambiado.

            Cuando hace cuatro meses la llevaban directamente a la prisa de convertirla en polvo, ya la casa había cambiado.

            Aquel sofá no estaba donde yo lo había visto antes. La “silky”, perrita Coker de avanzadísima edad, chocaba con las paredes y nos mostraba sus incontrolables deseos por dejarnos definitivamente.

            La estufa mostraba llamas exageradamente pronunciadas.

            El baño no funcionaba como en mis días aquellos.

            Pero ahí, en el porche, finalmente pude ver que el cielo sigue donde mismo.

            El sol también.

            Es la misma nube coqueta que ocasionalmente nos visita.

            Y es el terco recuerdo que de alguna manera me quiere hacer sentir la necesidad del regreso a un pedazo de vida absolutamente irreconquistable.

            ¿Cuándo le quitarán a una casa vieja la enorme carga de recuerdos…?

            ¿Cuándo la vida se encargará de sacudirnos el peso de esa película incansable…?

            De plano, yo no lo sé…

            Por lo pronto debo conformarme con la idea de que si no podré montarme en una catapulta que le dé reversa a mi tiempo, al menos tendré la oportunidad de ir a la casa de mi amá y, con el solo hecho de recargarme en la reja, me daré el lujo de volver a jugar con calichones carrascalosos, estamparle un pelotazo en la espalda a uno de mis mejores amigos, encontrarle gusto a lo “agarroso” de la rosca de un guamúchil, despedazar el trompo de aquel bato, temblar después de tomarle la mano a la chamaquita vecina, compartir la naranja con el cómplice de siempre…

            Hay veces que uno desespera por conseguir cosas que no necesita.

            ¿Será necesario vivir para seguir haciéndolo…?

            Creo que mañana iré a la casa de mi amá otra vez…

            No sé por qué, pero siento que de alguna manera ella sigue allí…

REMEMBER HERMOSILLO. Manuel Hernández

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Muy recomendable:

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FRANCISCO CASTILLO BLANCO: PARA SIEMPRE EN EL ESCUDO UNIVERSITARIO.

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